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Mi Periódico de Estudiante
 

No era aún bachiller cuando saqué mi primer periódico. |El AñoQuinto, de que yo era director, editor y el caricaturista.Periódico manuscrito. De los compañeros de clase, sólo uno erapoeta: Alejandro Mesa Nichols. Estaba destinado a morir un año mástarde, pero hubiera sido de los buenos de entonces. Alcanzó apublicar un libro. De sus poemas lo poco que quedó fue lo del |Año Quinto. Todavía recuerdo:

Roto el blasón sobre la antigua puerta
hace pensar en ínclitos hidalgos
y aún inspira terror, aunque desierta,
la casilla de hierro de los galgos.
 

Era el final de la primera guerra. Todos éramos ardientementefrancófilos. Alejandro lo decía en sus sonetos del |AñoQuinto (del poema a Francia):

Eres grande y magnífica. Tus hijos
siempre al honor y a la justicia fijos
te defienden cuan nobles espartanos.
 

O en este soneto:

Mientras oscureciendo los confines
pasan los gigantescos zepelines
como nubes de bárbara tormenta.

Al año siguiente (mi último de bachillerato) saqué el primerperiódico impreso. Una gaceta de cuatro páginas que casi produce miexpulsión. Lo sensacional es que en esa |Voz de la Juventudpubliqué poemas inéditos de quienes iban a ser grandes de América.León de Greiff no tenía acceso a los grandes diarios: |ElEspectador, |El Tiempo. Publicaba en |Voz de laJuventud. Estaba recién llegado de Medellín. Dejó la villadespués de haber producido el mayor escándalo literario del mediosiglo, con la revista |Panida en que salieron sus primerospoemas. Al llegar a Bogotá, se movía dentro de un círculo cerradode antioqueños, algunos de ellos panidas, que llegaron a desempeñartrabajos menores en la capital. Yo era amiguísimo de Otto, hermanode León, y publicaba sus poemas en mis revistas. Pero mi relaciónmayor estaba en que a mi novia la había encontrado en Medellín yera compañera de la de León. Nos casamos por los mismos años, condos amigas. Yo iba al "Café Windsor" y León sacaba de los bolsillospoemas que publiqué primero en |Voz de la Juventud y luego en |Universidad. Quien haga la biografía de León encontrará condesconcierto publicados en |Voz de la Juventud algunos de lospoemas que luego fueron famosos:

Al resonar los carillones vespertinos
mi corazón de misterio se embriaga.
Dolores anodinos
-cansancio de las rutas, tedio de los caminos-
un trémulo dolor, único, apaga.
Carillones del véspero,
carillones del véspero anhelante.
Angelus que optimismos ilusorios atrista.
Optimismos que hacían la conquista
de mi espíritu vacilante...

Lo de León se explica por andar yo tan cerca de los antioqueños.Lo que es notable es que en ese periódico de estudiantes debachillerato, aparecieron los "Hai-Kus" de José Juan Tablada y suspoemas ideográficos, puente tendido entre la revolución literariade la vanguardia europea y lo que a la poesía de Hispanoaméricahabía traído el mexicano de su temporada en el Japón. Tablada entróa |Voz de la Juventud llevado de Carlos Pellicer, como severá en seguida. No se sintió a su acomodo en Bogotá, como enviadode México ante nuestro gobierno y se estableció en La Esperanza,estación del ferrocarril que va de Bogotá a Girardot. Le escribía aPellicer en hojas de los árboles que pasaban por sus manos a lasmías. Así vine a ser el editor de esos poemas a la oriental querecogieron instantáneas de Tablada, cuando subió de Barranquilla alinterior en un buque de vapor. Por ejemplo:

El gris caimán
sobre la playa idéntica
parece de cristal.
 

Todos en aquella época sabíamos de memoria los poemas del poetaen Nueva York que fueron por entonces la fama de Tablada:

Mujeres que pasáis por la Quinta Avenida
tan cerca de mis ojos, tan lejos de mi vida.

Pero donde yo gozaba más como editor, era publicando los poemasde Carlos Pellicer que escribió en Boyacá y Bogotá y forman partede su primer libro, |Colores en el Mar. Nadie podía imaginarentonces las dimensiones continentales que alcanzó la poesía dePellicer. El mismo, al cambiar su ámbito mexicano por la vidabogotana, encontró un mundo poético que incorporó al comienzo de sufunción lírica. Entonces los primeros toques de esa proyecciónpoética quedaron registrados en mi periódico de estudiante. Anosotros nos parecía que nadie había tocado las aguas del Lago deTota con el encanto mágico de Carlos Pellicer:

Si hundiera mis manos en el agua
me quedarían azules para siempre...

Hoy el poeta publica su poema en |Lecturas Dominicales de500.000 ejemplares. |Voz de la Juventud debió tirar 500ejemplares y se quedarían 400 sin vender, pero publicar en eseperiódico de estudiante trajo buena suerte. Eso sí, nunca le paguéuna colaboración a León, ni a Pellicer, ni a Tablada. Y mequebré.

 

|El Tiempo, lunes 5 de abril de 1993, p. 5A.

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