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INDICE
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Prólogo
Germán Arciniegas y el Ensayo Contemporáneo
"Toda la devorante fuerza de estecontinente tiende con desesperación a una voz"
Eduardo Mallea.
1. El ensayo en Hispanoamérica
"¿Por qué la predilección por el ensayo como género literarioen Nuestra América?", se preguntaba Germán Arciniegas en unartículo titulado "Nuestra América es un ensayo", publicado en larevista
|Cuadernos en 1963. La razón era obvia para él:América se revela al mundo con su geografía y sus hombres comoproblema que da lugar a grandes transformaciones en el pensamiento.De la necesidad de comprender y explicar ese problema surge elensayo. Desde entonces este género ha sido un fascinantelaboratorio de ideas y una fuente de inspiración para los soñadoresde utopías que tanto han tenido que ver en la construcción deHispanoamérica.
En América, como afirma Arciniegas en el artículo mencionado, seensayan la revolución de independencia, la democracia, la libertadreligiosa y de culto y la tolerancia. Tales experimentos nossugieren la idea de que allí nada es definitivo, que si se fracasa,se pueden volver a intentar nuevos proyectos. Esta condición demateria propicia para los sueños, de realidad en proceso formativo,hace del Nuevo Mundo el espacio ideal para la creación y lareflexión tan propias de un género que por sus características haservido de medio de expresión de lo americano y de algún modo hacontribuido a fijar los contornos del ser americano.
Que el género y su materia surjan al mismo tiempo es unacoincidencia que merece la pena señalar, pues nos sirve deargumento para afirmar que sus rasgos se fijan antes que Montaigne,quien, como todos sabemos, inaugura el género en sus hoyparadigmáticos
|Essais. El ensayo surge en Hispanoamérica conColón y con Vespucci, quienes discuten en sus primeros escritos lostemas que ocuparán gran parte de la ensayística hispanoamericana alo largo de su historia, en especial el de los seres humanos y surelación con el medio geográfico en el que se desarrollan.
Las crónicas suscitan verdaderas polémicas en Europa. Montaigne,inspirado en la lectura de López de Gomara, se ocupa del NuevoMundo criticando duramente la política colonialista española en uncapítulo de los
|Essais titulado "Los coches". En este autorvemos cómo la escritura no es sólo una vía a través de la cualdiscurre su pensamiento, sino también una forma de confesarse antesus contemporáneos, un medio a través del cual fluyen lossentimientos: el asombro ante una realidad inédita, el desconciertofrente a lo que parece extraño, el disgusto que despierta lo que nose comparte, la admiración que suscita la belleza.
Además de la guerra y la aventura, a los conquistadores lesatraía enfrentar los problemas intelectuales. Las crónicas son unamuestra de esa preocupación que impulsa esa tendencia cognitiva quecaracteriza al ensayo hispanoamericano y que es una constante. Taltendencia abarca diferentes ramas del saber: la sociología, lafilosofía de la historia, la cultura, la política, casi siempre enfunción de una historicidad americana.
Si J. E. Rodó inicia la historia del pensamiento latinoamericanocontemporáneo, Andrés Bello, Domingo Faustino Sarmiento, José Martíson sus precursores y José Carlos Mariátegui, Pedro HenríquezUreña, Ezequiel Martínez Estrada, Germán Arciniegas y Octavio Pazrepresentan la apropiación de las novedosas corrientes depensamiento del siglo XX que van a enriquecer el género con unanueva concepción de la historia, del ser humano y de larealidad.
En los autores mencionados hay una preocupación por el seramericano en el que forjan la esperanza de un mundo mejor. Cada unode ellos pone el acento, bien en el carácter latino de sus gentes,como Rodó; bien en el indígena, como Manuel González Prada y JoséCarlos Mariátegui; bien en la síntesis de las dos vertientes, laindígena y la española, como Vasconcelos, que concibe una "razacósmica", resultado de esas dos culturas; bien en la diferencia,como Arciniegas para quien los americanos son un producto distinto,descendientes de europeos emigrados a partir de 1500 que hanabandonado Europa en busca de la justicia, la libertad o El Dorado.Pero también hay autores, como Ezequiel Martínez Estrada, queproponen buscar la esencia de ese ser americano en el interior delindividuo. Es claro que en esta preocupación palpita uno de lostemas más vitales de la ensayística hispanoamericana contemporánea,el de un mestizaje conflictivo que explica muchas de sus tensionessociales.
2. América como el principio de la modernidad.
Producto de la mentalidad renacentista que intenta mostrar lainterioridad del ser humano, el ensayo, como hemos dicho, tiene enMontaigne a uno de sus precursores. La subjetividad y arbitrariedadpropias del género permiten el desarrollo de la capacidad críticadel sujeto y el ejercicio de una libertad de pensamiento que sesiente como una necesidad.
Al fijar los rasgos del ensayo es preciso partir de Montaigne yde Bacon que dice: "The word is late but the thing isancient", tan antigua como las epístolas de Séneca y Lucio queMontaigne cita como autoridades en sus
|Essais donde eligecomo disculpa un tema cualquiera para expresarnos su punto de vistasobre diferentes aspectos de la vida, proceso que implica unaindagación honda sobre sus principios morales, sus emociones, susconocimientos, lo cual supone un ejercicio de honestidad cuyoresultado debe ser la desnudez del ser interior;
|"Je m'etudieplus qu'autre subjet. C'est ma metaphysique, c'est ma physique"(III, 13), nos dice. Lo novedoso es la presencia de la interioridaddel sujeto en el mundo de las ideas, así como el análisis de larelación entre el individuo y el medio que lo rodea.
La integración de América al universo europeo crea una serie deproblemas de orden científico, moral y religioso. Montaigne seocupa de ese buen salvaje al que debe asignarle una categoría paraintegrarlo a su imagen del mundo. Germán Arciniegas defiende a lolargo de su obra la idea de que América es el origen delpensamiento moderno, pues ciencias como la sociología, por ejemplo,nacen de esa observación de las gentes del Nuevo Mundo que seconvierte en un aperitivo indispensable para estimular lasinvestigaciones sobre la vida de las sociedades humanas.
La idea de América como origen de la modernidad es un argumentoque puede servirnos para discutir las generalizaciones de europeoscomo Papini, quienes niegan los aportes del Nuevo Mundo aldesarrollo del pensamiento occidental. Al ignorar estos aportes seestá borrando a América del mapa, como si aún no se hubiesedemostrado la redondez de la Tierra, se quejará Arciniegas, con unaelocuencia que empuja a los americanos a buscar ese lugar que tanmezquinamente les niegan filósofos como Hegel, quien en su
|Filosofía de la historia, 1830, dejó a América fuera deltiempo, enterrada en un supuesto idealismo totémico, a la esperadel día en el que llegase a entender su independencia. Lo quesorprende en el filósofo es su desconocimiento de la configuraciónde la sociedad americana compuesta en su mayoría por descendientesde europeos emigrados que habían conquistado ya la independencia.Hegel borraba más de 49 años de historia en los que habían ocurrido4 procesos independentistas: El de Norte- América en 1871, el deHaití en 1804, el triunfo de Bolívar sobre las tropas españolas en1824 y la pérdida del imperio de Brasil por Portugal en 1822.
Excluir a América de la historia europea es desconocer ladimensión del acontecimiento más importante del Renacimiento. Lapresencia de España en América, como señala Arciniegas, es precisoentenderla en dos momentos cruciales para la historia de lahumanidad: el Renacimiento y la Ilustración, que dan la clave delos tiempos modernos y que están íntimamente unidos al Nuevo Mundo,que ofrece los ejemplos con los que los sabios pueden demostrar susteorías. De este acontecimiento surgen muchas de las ideas queestimulan los avances del pensamiento occidental.
Sin duda, el redescubrimiento de América que protagonizan losensayistas contemporáneos conquista la universalidad reclamando unlugar en la historia y señalando sus aportes. Esto es posible, comoya he dicho, gracias a una nueva concepción de la historia queofrece nuevos elementos de juicio que enriquecen el pensamientohispanoamericano a partir de los años treinta. Además de este afánde universalidad, existe un claro deseo de conquistar laindependencia intelectual de Europa. Por tal razón los ensayistasvuelven los ojos sobre su realidad, miran el paisaje, se interrogana sí mismos y buscan las respuestas en las fuerzas telúricas o enel interior de la conciencia individual, tratando de llegar a laesencia y en el plano poético, buscan quizás la pureza en unasustancia que fluye siguiendo un orden prelógico y que alude a un tiempo anterior al génesis.
3. Lo universal y lo particular: un problema deperspectiva.
Como expresaba Leopoldo Zea en
|Precursores del pensamientolatinoamericano contemporáneo, el paso del siglo XIX al XX vaacompañado de una doble actitud en el pensamiento hispanoamericano:decepción frente a un proyecto que ha fracasado a lo largo delsiglo que termina y esperanza frente a un futuro que se abre en elhorizonte. El sueño de hacer de los pueblos americanos naciones alestilo de las europeas había fracasado. La independencia no acabócon las estructuras del sistema colonial. Las guerras civilesensangrentaron las naciones en una lucha por aniquilar la barbariee instaurar el progreso que significaba borrar todo reductocolonial a través de la educación. La filosofía positivistainspiraba tanto a la política como al pensamiento de hombres comoAlberdi y Sarmiento. Pero esta filosofía no garantizó la creaciónde naciones al estilo de Europa y los Estados Unidos y Rodó ya eraconsciente de esto. El experimento había fracasado entre loshispanoamericanos que habían dejado de ser ellos mismos,estancándose, mientras los del Norte expandían sus dominios,haciendo sentir su presencia en Centroamérica y el Caribe.
Los pensadores del siglo XX buscan la solución en Martí que en
|Nuestra América, proponía, en primer lugar, conocer larealidad del continente y darla a conocer y, en segundo lugar,crear modelos adecuados a sus gentes y a su historia. Endefinitiva, crear será la preocupación de estos pensadorescontemporáneos que necesitan explicar la esencia de sus gentes,íntimamente unida a la tierra que modela sus rasgos.
En su
|Indice crítico de la literatura hispanoamericana, elensayo y la crítica1
|, Zum-Felde opinaba que elamericanismo propio de la ensayística hispanoamericana no se habíaincorporado aún a la
|temática universal por estar demasiadoligado a la vida nacional, a su determinismo histórico territorial,mientras que en Europa los problemas del individuo estaban másadscritos a fenómenos de conciencia, a la psicología y lametafísica, ramas del saber, quizás más ligadas a temáticasuniversales, según él.
Merece la pena preguntarse qué entiende el crítico uruguayo por
|temática universal y desde qué concepción del ser humano yde la historia cuestiona la producción ensayísticahispanoamericana. Quizás el hecho de reducir la dimensión espacialdel ser humano al medio geográfico en el que se desarrolla su viday explicar los problemas por su relación con el espacio que habita,sea un punto de vista menos universal, para Zum-Felde, en tanto quela visión del ser humano estaría así cercada por sus fronterasgeográficas. Los matices entre el ser humano "universal" y el"nacional", como ocurrió en México durante la revolución, dan lugara confusiones nefastas como el hecho de que al referirse al "hombreuniversal" se piensa que se trata tan sólo del ser humano comorealidad abstracta y, por el contrario, al hablar del "sermexicano", por ejemplo, se habla del "hombre concreto". José E.Iturriaga planteaba los aspectos polémicos de esta concepción delser humano en
|El carácter del mexicano: "Ha sido un tema devasta meditación la existencia de un carácter nacional de cadapueblo, en cuya virtud los individuos que van brotando y formándoseen su seno poseen un sello inconfundible que los distingue de losotros pueblos. Parejamente a esta tesis o, mejor aún, en oposicióna ella, existe otra teoría según la cual un hombre -independientemente de su oriundez- en último análisis es igual eidéntico a cualquier otro"2
|.
La artificialidad de este problema está en la falsa dicotomíaentre lo que se entiende por universal o abstracto y lo que seentiende por particular, concreto o nacional. Si bien todas lasciencias humanas aspiran a la generalidad, a fijar valorescognitivos, a establecer modelos y a formular leyes, no es menoscierto que los criterios de validez universal por lo general sefijan desde una posición eurocentrista, esto es, desconociendo lasparticularidades que resultan extrañas, si no invisibles, a losojos de los europeos. Esta pretendida universalidad ha sidocuestiona- da por filósofos como Derrida, quienes desmontan, por decirlo dealgún modo, el logocentrismo occidental basado en dualidades yoposiciones.
Zum-Felde, prisionero de antítesis tan engañosas como loindividual y lo humano, lo nacional y lo internacional o universal,mide los alcances de la ensayística hispanoamericana tomando comomodelo el pensamiento europeo. La posición mental del hombreamericano, a su juicio, está limitada por su condición histórica,de modo que en sus argumentos prevalece el factor territorial,telúrico. Este determinismo ambiental -argumento positivista-cuestionaría no sólo la posición mental de los americanos, sinotambién la de los europeos que se apoyan en este método paraanalizar los problemas del individuo. En la narrativahispanoamericana tenemos numerosos ejemplos, Rivera es uno deellos, en los que el medio geográfico no sólo explica losproblemas, sino que sirve a los fines estéticos del autor, a la vezque permite penetrar en el fondo de la conciencia de lospersonajes. Recurriendo a la metáfora de la selva, Rivera da cuentade la angustia existencial del individuo contemporáneo.
Los argumentos de ensayistas como Arciniegas no se reducen alesquema positivista del determinismo ambiental, pese a que en sudiscurso la geografía americana, la historia y el individuoexplican los problemas -si pensamos, por ejemplo, en
|Biografíadel Caribe-. Este no asimila las teorías europeas para alcanzarel nivel de universalidad idealizado por Zum-Felde, sino paracuestionarlas o enriquecerlas con su experiencia. La diferenciaentre los dos ensayistas es que el colombiano empieza cuestionandoel logocentrismo europeo enfrentando otras culturas y otrassociedades que funcionan con sus propias reglas y guardan unalógica interna que, a su juicio, debe ser respetada y comprendida,no juzgada.
Frente a las dicotomías entre lo universal y lo particular,Arciniegas defiende la diferencia y la pluralidad, como rasgofundamental de lo americano, con una sencilla afirmación:
|América es otra cosa, algo por definir, algo inconcluso, unexperimento:
|"De todos los personajes que han entrado a laescena en el teatro de las ideas universales, ninguno taninesperado ni tan extraño como América"3. Y es que Arciniegas,presa del asombro juvenil que lo caracteriza, no deja de ensayaruna manera de mostrar a sus lectores las diferentes formas de loamericano. Así nos presenta una materia rica en referenciasvisuales, en imágenes, en metáforas, en paradojas, de modo que yano sabemos si lo que sale de ese laboratorio es poesía osociología.
Desde la publicación del primer libro,
|El estudiante de lamesa redonda, en 1932, hasta el último,
|América es otracosa, en 1992, Arciniegas ha escrito más de cincuenta títulos.Este curioso impertinente para muchos se acerca a los temas desdedistintas perspectivas, la del estudiante, la del historiador, elperiodista, el fabulador, el poeta y el humanista. Así mismo mezcladiferentes géneros: biografía e historia
|
en
|El caballerode El Dorado, Amérigo y el Nuevo Mundo, Bolívar, el hombre de lagloria; historia, en
|Los alemanes en la conquista deAmérica; ensayo sociológico, en
|América tierra firme;ensayo político en
|Entre la libertad y el miedo; periodismo,en
|En el país de los rascacielos las zanahorias; ensayosociológico, historia y poesía en
|Biografía del Caribe, Américamágica,
|El continente de los siete colores;autobiografía y novela en
|A medio camino de la vida, etc.Tal variedad de miradas y géneros desde mi punto de vista resumensu necesidad de búsqueda de una forma adecuada para expresar loamericano.
4. Germán Arciniegas, una visión americanista
No es fácil clasificar a Germán Arciniegas dentro de esacorriente americanista en la que se inscriben muchos de losensayistas contemporáneos: ¿Historiador? ¿Periodista? ¿Poeta? Dóndecolocarlo después de leer
|América mágica,
|La biografíadel Caribe, o
|El estudiante de la mesa redonda, suslibros más conocidos. Algunos de sus críticos han sido implacablesal señalar en su obra datos históricos inexactos y de segunda mano,otros celebran su estilo personal, su elegancia y capacidad depersuasión. Algunos menos tolerantes reprueban sus "excursiones alcampo de la fantasía" su "escepticismo" o su "veneno".
Lo cierto es que Arciniegas es molesto para eruditos,investigadores e historiadores que lo consideran un periodistaágil, sin tener en cuenta su activo papel de intelectual, sumilitancia en defensa de los valores democráticos, de ladiferencia. Arciniegas ha sido coherente en su ser y su decir desdelos años veinte cuando lideró el movimiento estudiantil en su paíshasta hace unos años cuando cuestionó el protagonismo delDescubrimiento y la Colonia en las celebraciones del V Centenario,al ser excluido de la presidencia de dicha comisión enColombia.
Al preguntarnos sobre las fuentes ideológicas de este ensayista,debemos pensar en primer lugar en la incidencia de la revoluciónmexicana en Hispanoamérica. Intelectuales como José Vasconcelos,ministro de Educación de la revolución en los años veinte,alcanzaron una notoria influencia entre los jóvenes intelectualeshispanoamericanos de aquellos años. El colombiano Germán Arciniegas(Bogotá, 1900) era entonces un apasionado estudiante que defendíacon ardor las ideas liberales, que se manifestaba en contra delimperialismo norteamericano y que compartía el ideal bolivariano dela unidad americana.
También debemos remitirnos a la generación a la quepertenecieron intelectuales peruanos como Víctor Raúl Haya de laTorre, el fundador del APRA, y el crítico Luis Alberto Sánchez. Elaprismo se extendió por toda Hispanoamérica entre 1927 y 1930 y fueel acicate para la fundación de la Acción Democrática en Venezuela-que tuvo como presidente al novelista Rómulo Gallegos-, para elsocialismo en Chile y para un sector del liberalismo enColombia.
El aprismo, que veía también en el comunismo una forma deimperialismo, contó con la aprobación de líderes como César AugustoSandino, Alfredo Palacios y Rómulo Betancourt. Recordemos los cincopuntos fundamentales del APRA:
1. Acción contra el imperialismo norteamericano, luego ampliadacontra todo imperialismo.
2. Unidad de América Latina.
3. Nacionalización de las principales riquezas y tierras.
4. Internacionalización del canal de Panamá.
5. Solidaridad con todos los pueblos y clases oprimidas.
Germán Arciniegas se mantuvo fiel a ese ideario. En libros como
|Entre la libertad y el miedo (1952), escrito en los momentosmás álgidos de la violencia en Colombia -cuando Eisenhower haceexplotar la primera bomba de hidrógeno y Batista protagoniza ungolpe de Estado en Cuba-, el libro es mandado a quemar en la aduanade Bogotá durante la dictadura de Rojas Pinilla. Por estapublicación su autor debió exiliarse en los Estados Unidos, aunqueantes de entrar en el país había sido detenido en Ellis Island. Sucaso fue estudiado y pudo quedarse allí como profesor en laUniversidad de Columbia.
Como gestor de empresas culturales y como profesor universitarioen la Universidad Nacional, Arciniegas participó activamente en eldesarrollo intelectual en su país. Al mismo tiempo animó diálogos ydebates de carácter americano, como el de la revista
|Sur(1940): "Las relaciones interamericanas", con Amado Alonso,Francisco Ayala, Pedro Henríquez Ureña y Victoria Ocampo; o en eldebate sobre las "Dictaduras latinoamericanas" (1956) con VictoriaOcampo, J. L. Borges y Bioy Casares.
Pero veamos en qué se fundamenta el pensamiento americanista deArciniegas. Si José Martí en
|Nuestra América quiereconvencer a sus contemporáneos de la necesidad de luchar por launidad del continente y de la urgencia por crear formas de gobiernooriginales, para superar la dependencia de modelos foráneos,Arciniegas quiere convencer a sus contemporáneos de la originalidadde la cultura americana, de su diversidad y de su ventajosadiferencia frente a lo europeo. Detrás de esa defensa de Américahay en él un deseo de elevar la temperatura moral de suscompatriotas, de animarlos a vencer el complejo de inferioridadfrente a Europa que genera una relación de dependencia.
Esta actitud de intelectuales como Asturias, Mariátegui, Vallejoy Huidobro, es el resultado del clima que crean las vanguardias enel París de los locos años veinte, al que se integran loslatinoamericanos. Los estudiantes, como el autor de
|Leyendas deGuatemala, descubren la esencia de lo americano en una Europadecadente que busca en el pensamiento mágico de las culturasafricanas y precolombinas la materia del arte. Esta generación queva a Europa, como todos los jóvenes, se asombra, no de lo ajeno,sino de lo americano que cobra un enorme interés entre losintelectuales y artistas de Montparnasse.
Arciniegas, al igual que Bello y Martí, pone el acento en elpaisaje. Esta relación de los seres con el paisaje aflora una vezmás en la ensayística, como puede verse en el joven de
|Historiade una pasión argentina, de Eduardo Mallea, que cansado debuscar el saber en las bibliotecas, se refugia en el campo paraencontrarse a sí mismo, igual que el muchacho de
|Cuatro años abordo de mí mismo del colombiano Eduardo Zalamea.
Como si lo viera por primera vez, el autor de
|AméricaMágica se rinde ante la presencia del paisaje que, como élmismo señala, aflora en las letras americanas y brota de laprovincia donde el acento humano resuena dentro de ese paisajeúnico. Se refiere sin duda a Rómulo Gallegos y José EustasioRivera, autores que logran convertir el paisaje en protagonista delas ficciones.
4.1 Arciniegas: el eterno estudiante
En las páginas de Arciniegas cobran vida muchos de lospersonajes de la historia, las primeras mujeres que se embarcaronrumbo a América, los piratas caballeros y los caballeros piratas,los indios maliciosos, las santas y los estudiantes. A estosúltimos les dedica su primer libro,
|El estudiante de la mesaredonda, en el que los presenta como la verdadera conciencia dela historia y la semilla de muchas revoluciones. Para él, fueron,precisamente, los estudiantes de la Universidad del Rosario los queprotagonizaron la independencia en la Nueva Granada. El mismo sedefine como estudiante cuando defiende su irreverencia eindisciplina ante la erudición de ciertos historiadores.
En 1920, como ya he dicho, Arciniegas lideró el movimientoestudiantil en su país. Los ecos de la reforma universitaria deCórdoba se escucharon en Bogotá y él, influido por esos airesrenovadores, reivindicaba la libertad de cátedra. Aquel movimientoproponía abrir la universidad al pueblo, invitaba a salir de losclaustros a la calle, a poner la filosofía al servicio de la vida,a hermanar lo popular y lo culto, a hacer de la universidad unaescuela de la vida y no un laboratorio de cultura. Dentro de eseideario, la libertad y la democracia constituían las normasfundamentales de la conducta académica. Años más tarde la reformauniversitaria colombiana introdujo cambios importantes, dandoimportancia a la sociología, proponiendo una mirada sobre elentorno y el presente e invitando a una revisión de lahistoriografía.
Arciniegas recibe la herencia de Vasconcelos, quien fue nombradopor los estudiantes colombianos, Maestro de las Juventudes de aquelpaís. Ser estudiante es para este colombiano una condición queimplica, como ya he dicho, curiosidad, capacidad de asombro,deliberada informalidad y rechazo a la rigidez y a la falsaerudición. Estas cualidades se perciben en sus ensayos donde alrigor de los datos históricos enfrenta la imaginación, como siobedeciera al secreto impulso de ser un muchacho irreverente.
4.2 ¿Historiador? ¿Fabulador?
A propósito del libro de Arciniegas,
|Los alemanes en laconquista de América, el crítico Miguel Enguídanos acusaba a suautor, en la
|Revista de Indias de Madrid, en 1947, derecurrir a los tópicos falsos a la hora de presentar los hechoshistóricos. Pero Arciniegas es consciente de la necesidad dematizar los datos, sobre todo cuando se utilizan las crónicas comofuentes históricas. El afán de exactitud de los historiadores leparece ingenuo, sobre todo su obsesión por fijar en nítidosperfiles lo que fue borroso y confuso. Aquello que aparecenotoriamente inexacto, en el marco del siglo XVI, le resultaposible y necesario: lo mágico, las intervenciones del demonio, sonpara él la más auténtica verdad de aquella época.
Arciniegas mira con curiosidad los hechos del pasado,introduciéndose en las conversaciones de los soldados o de losmarineros que se embarcaban hacia tierras desconocidas y recurre ala imaginación para llenar las zonas oscuras de la historia, o alhumor para desdramatizar los hechos de la conquista. En
|Elcaballero de El Dorado nos muestra a un Gonzalo Jiménez deQuesada confuso y a unos indios "cavilosos" que se valen de tretasinimaginables para ocultar la verdad a los conquistadores y que seríen ante el desconcierto de éstos. Si bien los personajesadquieren un matiz novelesco, la historia que nos ofrece parecevolverse, como afirma Juan Gustavo Cobo Borda, uno de sus másapasionados críticos, no sólo más clara, sino más persuasiva.
En 1940 Arciniegas defendía una "historia vulgar", no la de loshéroes, sino la de los de abajo, indios, negros, gentes del pueblo.Lo más importante para él no es exaltar la figura del capitán quehacía blandir su espada, sino indagar sobre la vida del artesanodesconocido, la del labrador olvidado, la del señor anónimo quetenía un negocio de paños o la del pescador que remendaba las velasen el puerto.
La deuda que Arciniegas tiene con el historiador Waldo Frank esindiscutible. En
|América hispana, un retrato y unaperspectiva, este autor no sólo muestra una gran sensibilidadhacia las clases menos favorecidas, sino que da vida al paisajedesde la selva a la pampa, pasando por los Andes, situando a losseres en íntima relación con la naturaleza, teniendo en cuenta lafilosofía animista de las culturas precolombinas, sin ignorar laperspectiva de los conquistadores y valorando también el carácterunificador del catolicismo que en algunas comunidadeshispanoamericanas alcanzó los rasgos de un comunismo primitivo,como en el Paraguay.
Desde una perspectiva múltiple este ensayista colombianoreflexiona sobre la historia americana y reivindica personajes comolos comuneros, aquellos rebeldes americanos que en la población deel Socorro en Nueva Granada, en los albores de la independencia, selevantaron contra los abusos de la administración colonial. Hastaantes de la publicación de su libro
|Veinte mil comuneros haciaSanta Fe de Bogotá, estos personajes habían permanecido en elolvido.
4.3 Un conversador ameno y convincente
Arciniegas, como todo buen conversador, además de polemizar ycuestionar a sus interlocutores, también establece con ellos unarelación de complicidad que acaba convenciéndolos. Quizás sea éstauna de las razones por las cuales parece sentirse tan a sus anchascon el ensayo, pues, entre los géneros, es éste el que permite unmayor acercamiento con el lector. El crítico José Luis GómezMartínez señala ese carácter comunicativo del ensayo.
|"Elensayista en su diálogo con el lector o consigo mismo, reflexionasiempre sobre el presente, apoyado en la sólida base del pasado ycon el implícito deseo de anticipar el futuro por medio de lacomprensión del momento actual". Así proyecta su personalidaden una escritura sencilla que recurre a menudo a las expresionescoloquiales para alcanzar la temperatura emocional que requierenlos hechos al ser narrados. Muchas de sus fuentes son las crónicasque enriquece con estas expresiones de las que podemos ofrecerinnumerables ejemplos como:
|"Qué México ni qué Perú: Riquezaslas de la Florida que el de Vaca no le cuenta sino al Rey". Asímismo hace confidencias al lector como si entablara con él unacharla informal:
|"Ahora me viene a los labios algún cuento queaunque no sea sobre Santa Fe, echa su hilillo de luz sobre la vida que hacían las hermosas en aquellostiempos", o
|"Así se anima la historia...". Igualmenteincluye expresiones dirigidas al lector
|: "Excusará el lector queen este libro se le zarandee llevándole de un siglo a otro".También utiliza con frecuencia la primera persona con el ánimo deimprimir cierto tono de confesión:
|"Yo no sé si sea unapresunción excesiva la de creer que nosotros..." o
|"Yoquiero que todos mis amigos..."; o
|"Recuerdo que de niñosolíamos echar a campo travieso por unas partes de lasabana...".
En ocasiones, creemos escuchar en sus páginas las voces de loscronistas en cuya lectura se apoya para ofrecernos esta historiaamena e imaginativa. Cuando Arciniegas quiere ofrecernos un retratode las primeras damas que llegan al Nuevo Mundo con las pasionesque debieron despertar, conversa con los textos, se involucra enlas discusiones de la época, capta el tono de las polémicas enensayos como
|América Tierra Firme en fragmentos como éste:
|"Decía el señor cura que las indias 'Amicísimas son denovedades y no poco salaces y lascivas'.
|Aténgase el señor curaa que así son las indias, y no diga nada de las criollas, que a lavuelta de la casa donde él vive queda nada menos que la calle delárbol donde por sus muchas liviandades fue colgada la más bellaentre todas las mujeres que vivían en Tunja". Con este tono decotilleo recrea la vida cotidiana durante la época de laColonia.
El autor acaba seduciéndonos con su tono de íntima conversacióny con su capacidad de hacer de un acto cotidiano algo insólitomediante la utilización de los recursos poéticos de la lengua. Cadaimagen, cada paradoja nos muestra cómo su prosa se teje con altasdosis de poesía y no pocas de filosofía y con un sentido humano dela historia y una delicada sensibilidad hacia esos seres anónimosque designamos como pueblo. Hacia ellos se acerca con una mezcla decuriosidad y generosidad, hacia los héroes, con una irreverenciaque no degenera jamás en apología demagógica ni en groseropanfleto.
Ensayos como
|América Tierra Firme o
|Biografía delCaribe, nos permiten apreciar su peculiar manera de trabajar lamateria de la lengua, su intento por desmontar los argumentoseurocentristas, recurriendo a la técnica del espejo, señalando lasparadojas de la historia, desdramatizando los hechos de laconquista, defendiendo las virtudes del mestizaje, sin dejar deseñalar sus defectos.
4.4 Por un mundo plural
Nos parece excepcional en este autor su práctica de unpluralismo de hondas raíces filosóficas y su empeño en defender,frente a los errores de la historia, la voluntad de ser de loshispanoamericanos. Ese pluralismo empieza por ser una cuestión degramática y acaba por convertirse en una manera de estar en elmundo.
Para Arciniegas la esencia de la moral es también una cuestiónde gramática. En
|América Tierra Firme (1937) lo expresa deeste modo:
|"Esta pequeña diferencia gramatical, el fenómeno deagregarse una 'S' a una palabra, viene pues a invertir el orden delas ideas con que veníamos trabajando hasta ahora los estudiantesde ciencias morales y políticas"4. Quien tiene una ideaabsoluta de la moral le resulta presuntuoso y dogmático, como losteólogos del siglo XVI que no acertaban a decidir si el americanoera hombre o bestia. Por el contrario, quien reconoce variasmorales se inclina sin prejuicios al indio, al esquimal o alnegro.
Este humanismo de Arciniegas se materializa en una escriturarica en el uso de los plurales con los que pone en práctica lamoral abierta y tolerante que defiende. Por eso habla de "losColones", "los Vespuches", sin juzgarlos por su crueldad con losnativos y reivindicando su papel en la configuración del mapa deAmérica. Por tal razón, prefiere hablar de morales, de familias yde sociedades, una opción que bien puede servirnos paraenfrentarnos a los discursos totalitarios que imponen una moralúnica y un modelo de vida. Esta actitud pluralista de nuestro autorse aprecia tanto en las obras que tienen un carácter histórico,como
|20.000 comuneros hacia Santafé, como en sus numerososartículos recopilados en
|Transparencias de Colombia o en
|América es otra cosa. En este último destaco el artículotitulado
|América civilizando a los europeos, donde recurreal humor y al uso del diminutivo para brindarnos una visión amena yfestiva de la Conquista:
|"Una locura. ¿Cuántos se quedaron? Paraser exactos, no muchos. No pocos importunaban luego para volver.Pero se quedaron los primeros que vinieron a ser americanos. Habíantraído yeguas, gatas y burras... No mujeres. Encontraron que lasindias de que hablaba Colón eran como las pintaba el Almirante:hermosas, nadadoras, cariñosas. La conquista, por ese lado, nosiempre acabó en física violencia. Hubo casos de amor. El mestizajetuvo sus consecuencias, como suele ocurrir en esa clase deencuentros. A los nueve o diez meses saltaban a la arena mesticitoscomo cocos"5.
Cuando Arciniegas sitúa a las mujeres al lado de las gatas y lasyeguas lo hace deliberadamente y desde la mentalidad de la época.En su obra hay un interés en destacar el papel de las mujeres en lahistoria. En
|América Tierra Firme, por ejemplo, dedica unaspáginas a las valerosas pioneras que se embarcaron rumbo a América:
|"Digamos que estas aventureras bravas en el amor, sagaces en laeconomía, dadivosas en el sostenimiento del culto, no quedan malcomo nudos en donde se reúnan y se amarren los hilos de lasintrincadas genealogías"6.
4.5 Un continente de siete colores
Nuestra América es, para Arciniegas, más que un espaciogeográfico que Colón comparó con el paraíso terrenal, el lugar dela utopía soñada por Tomás Moro y antes por Platón, espacio dondese ensayan la democracia, las revoluciones, la tolerancia; laesperanza de tantos europeos desterrados que atravesaron el océano;el reducto del pensamiento mágico y, sobre todo, poesía rica enreferencias visuales, en sonidos, en olores y sabores.
Amigo de las cosas elementales, como Neruda, Arciniegas dedicaun ensayo a las humildes y silvestres frutas americanas, lagranadilla, la curuba, las uchuvas que
|"son como un farolillo dehojas secas, con un tomatito anaranjado adentro", pero lo hacepresa del asombro que debió apoderarse de los descubridores,haciéndonos sentir los sabores y contagiándonos de su sorpresa. En
|Biografía del Caribe nos describe el cuadro de Boticelli,
|El
|nacimiento de Venus, y señala la coincidenciaentre esta escena y el descubrimiento del mar Caribe, con unariqueza de imágenes y colores:
|"No hay que pensar que en estasislas de los siete colores sólo existen holandeses, franceses,ingleses, españoles, indios, negros, hugonotes, católicos ypuritanos. Al contrario, quienes dan el color local en el sigloXVIII son los bucaneros y filibusteros"7.
Así mismo recurre a la enumeración retórica, a la variedad deolores y sabores para ilustrar el proceso cultural que une losmares Mediterráneo y Caribe:
|"Por el Caribe entraron las cosasdesconocidas: el trigo, los caballos, las vacas, los burros, lasgallinas y los perros, los oidores y los frailes, las naranjas, elaceite de olivas, los naipes y los dados, el fierro y lapólvora..."8.
En el sentido inverso anota un cambio de paisaje en elMediterráneo:
|"Sicilia estrenó nuevo paisaje con las espinosastunas de México", "los magnolios de Roma crecieron como árboles depalomas blancas". Arciniegas percibe el momento poético cuandoflorece la primera rosa en Lima, coincidiendo con el nacimiento dela que será la primera santa americana: Rosa de Lima, cuya imagense encuentra también en Siena, cerca de Santa Catalina.
|"Todoesto, por misterioso y legendario, poéticamente explica el diálogoiniciado en el quinientos mejor que los argumentosracionales"9. Con ejemplos parecidos, podríamos reconstruir lapoética mediante la cual Arciniegas señala la riqueza, la variedady la diversidad de un continente que es el centro de suspreocupaciones y el motivo de su inspiración y cuya diferenciadefiende frente a toda pretensión universalista, frente allogocentrismo europeo cuyo velo deformante obstaculiza elconocimiento y la comprensión del otro.
4.6 Una defensa de la diferencia
La posición de Arciniegas es clara y contundente:
|"Yo quieroque todos mis amigos que me leen participen de mi propiodesconcierto y se convenzan de que nosotros los americanos vivimosen un mundo arbitrario, en países exóticos y estrambóticos, en ungongorismo geográfico que elude las clasificaciones de los sabioseuropeos"10. Con esta conciencia de la diferencia argumenta unadefensa de lo americano con el fin de elevar la moral de suslectores hispanoamericanos y acabar con su complejo de inferioridadfrente a Europa. Si Papini afirma que América todo se lo debe aEuropa, que nada ha aportado a la cultura universal, Arciniegasresponde provocadoramente que Europa todo se lo debe a América, sindejar de reconocer el legado europeo. Haciendo una historia "alrevés", el colombiano no habla de la América europea, sino de laEuropa americana.
Como se ha dicho, la confrontación entre lo europeo y loamericano surge en el momento del descubrimiento y esta temática vaa ocupar gran parte de la ensayística hispanoamericana. Cada autorplantea el conflicto desde su particular manera de entender elmundo. José Luis Martínez en
|De la naturaleza y el carácter dela literatura mexicana, 1960, resuelve este antagonismo entrelo europeo y lo americano explicando que América es una síntesisentre las culturas indígenas y la española y europea, dos brazosque pertenecen a un mismo cuerpo. De este modo presenta comocomplementarias dos vertientes tradicionalmente antagónicas.Vasconcelos proclama con entusiasmo la creación de una "razacósmica". Rodó se reconoce como herencia de una España latina,opuesta a la cultura anglosajona.
Germán Arciniegas comparte con matices estos puntos de vistadesde una mirada que se centra más en lo que América le aportó aEuropa que en lo que heredó de ésta. Al igual que su compatriotaBaldomero Sanín Cano, considera que los valores europeos no son losúnicos válidos. Lo americano para él no puede ser explicado desdela lógica, sino interpretado mediante la magia y la poesía. Y estoes lo que propone Asturias, quien se sumerge en el mundo del
|Popol Vuh buscando la génesis de lo americano y el ritmopoético de una voz remota que responda a las preguntas esenciales.
5. El ensayo: una posibilidad de ser en la escritura
Como es sabido, después de la Segunda Guerra Mundial empiezan aadvertirse en Hispanoamérica los síntomas de un conflictogeneracional. En Europa el desencanto y la crisis dan lugar a lascorrientes estructuralistas históricas y deshumanizadoras de losprocesos sociales. Las estructuras representan las realidades. Lairrupción de los medios masivos de comunicación permite que Américadescubra el mundo y se descubra a sí misma. La crítica al pasado esdespiadada en autores como Leopoldo Zea que al referirse a lafilosofía americana en su
|Ensayo sobre filosofía en la historia,en 1948, sólo encuentra malas copias de los sistemaseuropeos11. Hay una suerte de conciencia moral que invade laproducción literaria de la década de los cincuenta y una intensareflexión que encuentra en el ensayo el medio de expresión máspropio.
Con la publicación de
|El laberinto de la Soledad (1950),Paz rastrea las huellas de la identidad mexicana, penetrando en lomás hondo de la conciencia, reinterpretando los mitos de la culturamaya y azteca. Igual que Arciniegas, Paz se detiene en diferentesperíodos de la historia, buscando en ellos la esencia de esecarácter ensimismado y taciturno de los mexicanos. En
|AméricaTierra Firme (1937), Arciniegas ya había reflexionado sobre elcarácter de los americanos:
|"¿A qué, preguntará el lector, estedolido recuento de lo que fue la grandeza americana? ¿A qué esterastrear por los subterráneos de la historia, cuando todo aquellose fue a tierra y no tenemos a la vista sino la realidad de unacultura fundada en los principios europeos? No. Nuestra cultura noes europea. Nosotros estamos negándola en el alma a cada instante.Las ciudades que perecieron bajo el imperio del conquistador bienmuertas están. Y rotos los ídolos y quemadas las bibliotecasmexicanas. Pero nosotros llevamos por dentro una negaciónagazapada. Nosotros estamos descubriéndonos en cada examen deconciencia y no es posible someter la parte de nuestro espírituamericano por silenciosa que parezca"12. Paz señala la lucha demexicano entre su "voluntad de ser" y su "miedo a ser", porque,según él, el mexicano no se atreve a ser. Las realidades pasadas selevantan como fantasmas, obstaculizando su realización plena13.
Para Jaime Torres Bodet
|"...el hombre no es sólo una reacciónfrente al lugar donde nace y ama, sufre, piensa y desaparece; ni estampoco una pasiva entidad subordinada al rigor de la biología.Contestación vulnerable, y en ocasiones imprevisible, a lasexigencias del medio que lo circunda y al llamado de su linaje, esel hombre también hipótesis sin descanso, invención sin tregua,creación perenne y descubrimiento incesante de los enigmas que lepropone su propia esfinge en la ondulación -luminosa y sombría- deluniverso"14.Así mismo el ensayista mexicano José E. Iturriagaseñalaba en 1951 la "dinamicidad" del alma del mexicano -el de losEstados del interior donde hubo mayor mestizaje-, en "activagestación"15, un alma "dirigida a fijarse", a "precisarse en untipo inconfundible".
Arciniegas empuja con su palabra la realización de ese "seramericano", libre de todo complejo de inferioridad, sin necesidadde recurrir a la imitación de modelos europeos, consciente de lacomplejidad de su herencia y enfrentando a los discursos sobre suidentidad la pluralidad y la diferencia. Tal vez los americanoscomo Arciniegas y Paz vieron en el ensayo esa posibilidad de serellos mismos, de delimitar sus contornos, de fijar sus rasgos y dereconocerse en el espejo de la historia. El carácter festivo deArciniegas reivindica el color, la alegría y la diversidad de unpueblo cuya vitalidad y capacidad creadora pone en cuestión muchasde las teorías científicas sobre la inferioridad o inmadurez de losamericanos.
Consuelo Triviño Anzola
Prof. Visitante de Literatura Hispanoamericana
Universidad de Cádiz.
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