VILLAPINZÓN

Luis Antonio Escobar

 

SÍMBOLOS ECOLÓGICOS DE VILLAPINZÓN

EL VENADO

Por muchos siglos vivió tranquilo este hermoso animal en las laderas de los Andes. Serenamente pastó y acudió a saciar su sed en las primeras aguas puras del río Bogotá. Fue connatural con las cimas de los altos que circundan La Laguna del Valle, es decir, las montañas de Villapinzón fueron sus propios terrenos.

Por esto es el animal más representativo de nuestros parajes y el que acusa nuestro desdén por la naturaleza que sólo se borrará cuando vuelva a reaparecer y a poblar sus montañas de muchos siglos, a ser querido, a sentirse desde la hora de su nacimiento:

Así se levantó,

frágil, pero perfecto,

y comenzó a moverse,

a dirigirse, a ser,

a descubrir las aguas en el monte.

Miró el mundo radiante.

 

El cielo sobre

su pequeña cabeza

era como una uva

transparente,

y se pegó a las ubres de la cierva

estremeciéndose como si recibiera

sacudidas de luz del firmamento.

 

(Parte final de la Oda Al Nacimiento De Un Ciervo de Pablo Neruda)

EL FRAILEJÓN

Es oro derramado en la mañana y en la tarde, luz metida entre la niebla, flor desde que brota; con su color y su ropaje, da calor al páramo.

Es la más bella flor de nuestro pueblo, sedosa y fina, con flores repujadas y corazón henchido. Es nuestra flor, la que, como el venado, nació con cuerpo de ángel para vivir en nuestros encumbrados valles.

EL COLIBRÍ

A un indiecito niño lo embrujó el colibrí y lo volvió poeta. El niño le hizo versos callados mientras escuchaba los rumores de sus alas y los del agua en la quebrada. Lo siguió por entre los alisos hasta perderlo con su mirada.

Otro día el colibrí le mostró su nido que colgaba de un chusque verde cercano de las aguas. La quebrada se pobló de quinchas y de niños que jugaron como amigos. Desde entonces existe La Quebrada de La Quincha.

Miles de estas pequeñas aves, han poblado desde época milenaria, los bosques nativos que rodean a Villapinzón, alimentándose con el néctar de las flores del páramo: Pegamoscos, angelitos, siete cueros.

"Oídlo: hace estrépito y gorgea

en las ramas del Arbol Florido,

están haciendo resonar sus cascabeles de oro,

y su sonaja el ave roja del Colibrí.

Es el animal símbolo del dios Huitzilopoctli, dios de la guerra; representaba al Sol, joven y activo, "que se aparecía a los suyos en forma de colibrí y con voz de colibrí les hablaba". Ave mítica que habitaba en torno al Árbol Florido en el cielo oriental, al lado de los guerreros y los reyes que acompañaban al Sol en su carrera ascendente hacia el cenit.

EL CHUSQUE

En la época precolombina, cuando no existía ni el ladrillo ni el cemento para construir las casas, la guadua, el bambú y el chusque constituían la base para hacer las viviendas. Nuestros abuelos vivieron en casas hechas con chusque que servían para sostener techos y paredes.

Se vendían por tiros, es decir, era un arbusto comercial. Pero además el chusque es una planta acuífera, que ayuda en los páramos a formar las corrientes de agua y a sostener los musgos, otra importante planta acuífera. En los páramos de Villapinzón y especialmente, en el nacimiento del río Bogotá, existen chuscales que por siglos han adornado la naturaleza y han dado de comer a tántos animales herbívoros, como el oso de anteojos.

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