SÍMBOLOS ECOLÓGICOS DE VILLAPINZÓN
EL VENADO
Por muchos siglos vivió
tranquilo este hermoso animal en las laderas de los Andes. Serenamente pastó y acudió a
saciar su sed en las primeras aguas puras del río Bogotá. Fue connatural con las cimas
de los altos que circundan La Laguna del Valle, es decir, las montañas de Villapinzón
fueron sus propios terrenos.
Por esto es el animal
más representativo de nuestros parajes y el que acusa nuestro desdén por la naturaleza
que sólo se borrará cuando vuelva a reaparecer y a poblar sus montañas de muchos
siglos, a ser querido, a sentirse desde la hora de su nacimiento:
Así se levantó,
frágil, pero perfecto,
y comenzó a moverse,
a dirigirse, a ser,
a descubrir las aguas en
el monte.
Miró el mundo radiante.
El cielo sobre
su pequeña cabeza
era como una uva
transparente,
y se pegó a las ubres de
la cierva
estremeciéndose como si
recibiera
sacudidas de luz del
firmamento.
(Parte final de la Oda Al
Nacimiento De Un Ciervo de Pablo Neruda)
EL FRAILEJÓN
Es oro derramado en
la mañana y en la tarde, luz metida entre la niebla, flor desde que brota; con su color y
su ropaje, da calor al páramo.
Es la más bella flor de
nuestro pueblo, sedosa y fina, con flores repujadas y corazón henchido. Es nuestra flor,
la que, como el venado, nació con cuerpo de ángel para vivir en nuestros encumbrados
valles.
EL COLIBRÍ
A un indiecito niño
lo embrujó el colibrí y lo volvió poeta. El niño le hizo versos callados mientras
escuchaba los rumores de sus alas y los del agua en la quebrada. Lo siguió por entre los
alisos hasta perderlo con su mirada.
Otro día el colibrí le
mostró su nido que colgaba de un chusque verde cercano de las aguas. La quebrada se
pobló de quinchas y de niños que jugaron como amigos. Desde entonces existe La Quebrada
de La Quincha.
Miles de estas pequeñas
aves, han poblado desde época milenaria, los bosques nativos que rodean a Villapinzón,
alimentándose con el néctar de las flores del páramo: Pegamoscos, angelitos, siete
cueros.
"Oídlo: hace
estrépito y gorgea
en las ramas del Arbol
Florido,
están haciendo resonar
sus cascabeles de oro,
y su sonaja el ave roja
del Colibrí.
Es el animal símbolo del
dios Huitzilopoctli, dios de la guerra; representaba al Sol, joven y activo, "que se
aparecía a los suyos en forma de colibrí y con voz de colibrí les hablaba". Ave
mítica que habitaba en torno al Árbol Florido en el cielo oriental, al lado de los
guerreros y los reyes que acompañaban al Sol en su carrera ascendente hacia el cenit.
EL CHUSQUE
En la época
precolombina, cuando no existía ni el ladrillo ni el cemento para construir las casas, la
guadua, el bambú y el chusque constituían la base para hacer las viviendas. Nuestros
abuelos vivieron en casas hechas con chusque que servían para sostener techos y paredes.
Se vendían por tiros, es
decir, era un arbusto comercial. Pero además el chusque es una planta acuífera, que
ayuda en los páramos a formar las corrientes de agua y a sostener los musgos, otra
importante planta acuífera. En los páramos de Villapinzón y especialmente, en el
nacimiento del río Bogotá, existen chuscales que por siglos han adornado la naturaleza y
han dado de comer a tántos animales herbívoros, como el oso de anteojos.