VILLAPINZÓN

Luis Antonio Escobar

 VILLAPINZON Y SU HISTORIA

MONOGRAFIA HISTORICA DE VILLAPINZON

Por Roberto Velandia

HACIA EL PRETERITO ABORIGEN

Villapinzón es una población nueva, de origen criollo y mestizo; no tiene pasado aborigen, aunque la comarca donde se asienta sea de fisonomía chibcha y de pronto bajo tierra algunas guacas escondan osamentas de indios, tunjos, ollas y mantas. Por lo menos ninguno de los cronistas de la Conquista menciona poblamiento nativo en estos lares. Difícil sería afirmar que fue asiento de tribus o que allí se libró alguna de aquellas batallas entre Zaques y Zipas, pues los de Hunza solían entrar a la sabana por el Boquerón de Machetá y encontrarse con éste en las cercanías de Chocontá. Entre este pueblo y el de Turmequé, que era el próximo por esta vía del nordeste hacia Tunja los cronistas no determinan ningún pueblo de indios.

El historiador Ramón C. Correa en su pequeño libro "Apuntes sobre Hatoviejo hoy Villapinzón", Tunja, Imp. El Deber, 1927, pág. 10, dice que el Visitador Miguel Díaz de Armendáriz en 1548 y 1549 "libró títulos a Juan de Torres y a Cristóbal de Salcedo de unas estancias entre Turmequé y Chocontá, donde se fundó a Hatoviejo 224 años más tarde". Aquí se pierde el rastro en la época de la Conquista.

También se dice que por estos años el conquistador Esteban de Albarracín aparece de encomendero de unos indios entre Hatoviejo y Ventaquemada, en el lugar hoy conocido con el nombre de Albarracín en el camino a Tunja, región de páramo (1).

EL SITIO DE HATO VIEJO

Trae Ramón C. Correa en sus Apuntes varios documentos tomados del archivo de Tunja en los que se habla del sitio de Hatoviejo, "feligresía del pueblo de Turmequé" es decir, de un sitio poblado cuyos moradores estaban adscritos a la parroquia de Turmequé en el carácter de vecinos y feligreses. Y así dice el primer documento (se actualiza la ortografía), que en el sitio de Hatoviejo, "feligresía del pueblo de Turmequé", a 1o. de octubre de 1764 ante Juan José de Vargas Figueroa, Alcalde del Partido de Turmequé, "pareció presente Juan Hernández, vecino de la ciudad de Tunja y feligrés del pueblo de Turmequé" y dijo que daba poder bastante para valer a Manuel de Segura, su yerno, para que representando a su misma persona..: haga de parecer ante el señor Alcalde Ordinario de primer voto de la ciudad de Tunja Don Manuel Díaz Flórez a quien verbalmente dice presentó unas informaciones en que justifica tener libre ya su voluntad y tener libre un pedazo de tierra que heredó de su padre Nicolás Hernández... Este poder demuestra que el sitio de Hatoviejo pertenecía a dicha parroquia y que Don Manuel de Segura, uno de sus pobladores, llevaba la representación de sus moradores y dada su vinculación a ese terruño vino a ser tronco genealógico de respetable, pudiente y prolífica familia: en su primer matrimonio con Doña Josefa Sánchez tuvo nueve hijos, y en el segundo con Doña Josefa Otálora siete, quienes igualmente, establecidos unos en el naciente caserío fundaron hogar y tuvieron numerosa descendencia que multiplicada se proyecta hasta nuestros días y es de claro ancestro criollo.

FUNDACION DE LA PARROQUIA

En 1755 el Oidor Visitador Andrés Berdugo y Oquendo en su informe al Virrey Solís sobre los pueblos del Partido de Turmequé de fechas 11, 18, 25 y 27 de febrero y 1o. de marzo de ese año, manifestaba "lo útil y conveniente que sería la erección de nueva parroquia en el sitio de Hatoviejo, feligresía de Turmequé, agregando al referido sitio parte de la feligresía del pueblo de Chocontá". (2)

La erección de parroquia en estos casos era paso definitivo a la formación de poblado, como también la formación previa de éste era base para erigirlo en parroquias.

Aunque el Virrey dio su consentimiento, según carta, de 1o. de dicho mes de marzo, no se llevó a efecto tal erección. Correa en sus citados Apuntes pág. 14, dice:

"Algunos vecinos de Villapinzón conservan la tradición de que el poblado se fue formando lentamente alrededor de una pequeña capilla que edificaron unos hacendados llamados Juan Antonio Acosta y N. Samudio, y que debido a la bondad de estos capitalistas el municipio en cuestión no tuvo fundadores’’. Este N. Samudio puede ser Juan Francisco Samudio. Tomamos de mi "Enciclopedia Histórica de Cundinamarca", Tomo V, págs. 2575-76: "En 1764 "el alcalde de Turmequé don Juan José Vargas Figueroa ejecutaba actos judiciales y notariales en el sitio de Hatoviejo, según documento de 1o. de octubre y su hijo Francisco casado con doña Maria Ignacia de Alzate, era dueño de hacienda allí, donde vivía. En dicho año, a orillas de la quebrada La Quincha" en el sitio "La Quinta", sobre el camino a Tunja, don Francisco mandó levantar una capilla alrededor de la cual, bajo su patrocinio, fue formándose el caserío, situada a cuatro cuadras de la actual iglesia parroquial, al sur". Los dueños del predio eran los Vargas Figueroa, como consta en documento de 4 de mayo de 1794 del alcalde de Hatoviejo. En los susodichos Apuntes, pág. 16, se dice que "los vecinos de Hatoviejo antes de ser fundada la población", por el año de 1764, eran Juan Manuel de Segura, Luis de Cárdenas, Juan Samudio, Francisco Monroy, Francisco de Vargas Figueroa, Francisco Rubiano, Ignacio Forero, Miguel Hernández, Rafael Pinzón, de los cuales Francisco de Vargas Figueroa hijo de Juan José de Vargas Figueroa, era el principal, "y a todos estos señores -agrega- se deben llamar fundadores".

Excelentísimo Sr. Dn. Joseph de Solís Foch de Cardona.

LA PARROQUIA

El sitio de Hatoviejo, dice Pablo E. Sánchez en su monografía, pero sin citar la fuente, fue erigido en parroquia bajo el título "Parroquia de Santa Bárbara de Hatoviejo", y de San Juan Bautista, se dice también, el 1o de diciembre de 1773, de lo cual no hay comprobación documental, agrega el historiador Ramón C. Correa en sus Apuntes, pág. 13, y dice que "en los cuatro primeros meses del año de 1774 todavía no se llamaba a Hatoviejo Parroquia sino sitio", como consta en documento fechado "en el sitio de Hatoviejo en catorce días del mes de marzo de este año de mil setecientos setentaicuatro", firmado por Francisco de Vargas Figueroa (Apuntes pág. 13).

Pero más adelante, pág. 14, trae otro documento de fecha 5 de diciembre de 1774 en el que ya aparece la "Parroquia de Santa Bárbara de Hatoviejo", también firmado por el nombrado Vargas Figueroa, quien fue el gestor de su erección y principal fundador del poblado por cuanto fue el que mandó levantar la dicha capilla en el sitio de La Quinta, a orillas de la quebrada La Quincha, en el camino de Chocontá a Tunja, en torno de la cual las gentes o vecinos fueron haciendo casas hasta formar poblado, que se justificaba porque venia a ser sitio de descanso intermedio entre la parroquia de blancos de Chocontá y la de Ventaquemada, que junto con el sitio de Albarracín eran dependientes de la de Turmequé.

Don Francisco de Vargas Figueroa es reconocido como fundador de la parroquia en varios documentos de la municipalidad, como la partida de defunción de su padre Don Juan José el 18 de diciembre de 1782, en la del propio Don Francisco de 6 de febrero de 1792 en la que se dice "fundador de esta parroquia", y en la de su esposa doña Ignacia el 16 de octubre de 1809, quienes murieron en Hatoviejo, dice Pablo E. Sánchez.

Las tierras donde se hizo el poblado en 1764 eran de Don Juan José Vargas Figueroa, alcalde de Turmequé, de cuyos descendientes pasó a los Acosta Vera, quienes a su vez las traspasaron a los Avila Acosta, éstos a los Segura Acosta, éstos a los Rodríguez Avila y éstos a los Sánchez Acosta y sucesivamente hasta su parcelación en varias fincas hoy de diversos propietarios.

Fue primer cura de la nueva parroquia Don Juan Gregorio Carrillo, quien en acuerdo con el de Chocontá fray Domingo Acuña hizo el deslinde limítrofe entre las dos parroquias.

El 13 de julio de 1782 se le dio colación de esta parroquia al padre Diego Franqui, y el 6 de septiembre de 1788 a Francisco de Asís Merella. (Eclesiásticos Anexo, Arch. Nal.,Tomo, pág. 768 ). Por decreto del Virrey Manuel Antonio Flórez de 7 de diciembre de 1776 se nombró a Luis Sánchez alcalde pedáneo del distrito parroquial. El historiador Correa trae un escrito de 14 de octubre de 1776, del Corregidor y Justicia Mayor de la Provincia de Tunja Don José María Campuzano y Lanz, en el que habla del Alcalde Partidario de la Parroquia de Hatoviejo. Cabe explicar que Partido era una división Político-administrativa equivalente a pueblo o provincia.

Un arco de la alcaldía Municipal enmarca la serena silueta de la Iglesia Parroquial.

En la época colonial Distrito Parroquial o poblado, cuya autoridad se llamaba Alcalde Pedáneo, no equivale a Municipio ni conllevaba la existencia de cabildo; entonces no puede decirse que en 1776 Hatoviejo fuese Municipio, título que por naturaleza llevaban las ciudades y villas y más tarde vino a hacerse extensivo a parroquias de blancos y a partir de la Independencia a los pueblos de indios, más propiamente hacia 1844, cuando en Cundinamarca se hizo un censo de distritos parroquiales.

En 1852/53 cuando la antigua Provincia de Bogotá se subdividió en cuatro Provincias autónomas, Bogotá, Tequendama, Zipaquirá y Cundinamarca se llamaban simplemente Distritos, que luego, a partir de 1886 la Constitución de este año llamó Distritos Municipales y la Ley 149 de 3 de diciembre de 1888 sobre Régimen municipal, denominó Municipios.

LA IGLESIA PARROQUIAL

Sitio donde se levantó la primera Capilla de Hatoviejo cerca a la quebrada de La Quincha.

La capilla de La Quinta debio ser muy precaria, pues los vecinos de la ya Parroquia de Santa Bárbara de Hatoviejo propuestos a conformar definitivamente su poblado, en junio de 1780 procedieron al trámite para la construcción de la iglesia parroquial, y al efecto el Alcalde Don Cristóbal González y el Apoderado de los vecinos Don Francisco de Vargas Figueroa presentaron al Corregidor y Justicia Mayor de la Provincia de Tunja Don José María Campuzano y Lanz la respectiva petición cuyo texto trae el historiador Ramón C. Correa en sus citados apuntes, págs. 24/25, y dice (se actualiza la ortografía):

"Sor. Corregidor Justicia Mayor. El Alcalde de la Parroquia de Santa Bárbara de Hatoviejo, junto con Don Francisco de Vargas Figueroa, Apoderado general de los vecinos de dicha Parroquia hacemos presente en el acuerdo de V.S. con el fin de procurar se levante la iglesia de tapia y teja la regulación que se ha hecho de lo que pueda dar cada vecino según sus posibles de cada uno arreglándonos a Dios y en conciencia quedando por fuera noventa y cuatro vecinos varones padres de familia que no se les pensiona en interés ninguno por su pobreza, cuya prorrata se ha ejecutado a pedimento verbal de dicho Apoderado, haciéndome presente que en virtud del poder y facultad que le confirieron los vecinos para propender al fundo de esta Parroquia les tiene obligado a los cargos precisos y de obligación que corresponden para el asentamiento de parroquia, y entre dichas obligaciones se halla el procurar la mayor decencia del culto divino en su iglesia y viendo de que la iglesia que actual subsiste en esta parroquia es de maderas, paja y embarrados desde sus cimientos y que mediante el concurso de vecinos que se hallan agregados haya facilidad de que unidos al intento sin incomunidad de la atención precisa a sus familias y labores de sus tierras puede irse levantando la dicha obra de tapia y teja, y que acordando sobre esto convoco a los vecinos principales los que tuvieren a bien el intento viendo al Maestro Albañil, que ha de seguir la obra, la que se concertó por su trabajo dándole todo material y peonaje en cuatrocientos y setenta pesos, como más patente parece de la escritura que por dichos vecinos y oficial se otorgó a más del concierto que hubo con el que ha de hacer la teja en treinta pesos y que dicha obligación se ha hecho en el cuerno del demás vecindario como obligados a ello y que si algo más sobrase de lo que se le regula se reserva para puertas de Iglesia, Sacristía y Coro y demás que se ofrezca preciso, y que procurando voluntariamente ofrecieron sus mandas los vecinos para el pago de oficiales, dice no tener efecto esto, pues cuando los ha requerido para ello los más se excusan y otros ofrecen una limosna muy corta para levantar el templo que es de su obligación en cuya virtud se ha presente en el Acuerdo de V.S. para que siendo de su beneplácito y justa se sirva dar por bien y confirmar lo que por mi dicho alcalde junto con el apoderado y parecer del señor Cura de esta Parroquia sea regulado puedan contribuir como parece del apunte que con el más reverente acatamiento hacemos manifestación a V.S., pedimos provea se lleve a debido efecto mandando se les haga notorio en sus personas para su cumplimiento.

CRISTOBAL GONZALEZ, FRANCISCO DE VARGAS".

La regulación de la contribución la hizo el Capellán de la Parroquia de Hatoviejo Don Juan Gregorio Carrillo entre 80 vecinos pudientes, excluídos los 94 pobres, que dieron entre 15 pesos y uno.
La lista de vecinos contribuyentes la mandó el citado Capellán al Corregidor Campuzano con carta de junio de 1780.
La solicitud y regulación de contribuciones fueron aprobadas por el citado Corregidor y Justicia Mayor por decreto dado en Turmequé el día 6 del mismo mes, que dice:
"Decreto y aprobación. Turmequé y junio seis de mil setecientos ochenta. Por presentado con los documentos que se expresan y mediante la obligación estrecha en que se halla constituido el vecindario de construir templo decente y ornamentado para la celebración de los divinos oficios, se aprueba la contrata celebrada con el Maestro Marife y semejantemente la distribución hecha a los vecinos respecto de ser tan equitativa y con conocimiento de los sujeto como lo acredita la Carta del mismo Párroco y no siendo regular se eximan de tan justa contribución los vecinos pobres concurrieran éstos con su personal trabajo por semanas distribuidas proporcionalmente según sus circunstancias, para cuya asignación, percepción del dinero repartido y dirección del peonaje durante dicha obra se nombran por asistentes Veedores a D. Francisco de Vargas, Ignacio Forero, Juan Samudio y Miguel Hernández, vecinos de aquella Parroquia, de quienes se espera el desempeño de esta comisión a cuyo intento les franqueará el Alcalde foráneo todos los auxilios que necesiten y le pidieren contra los omisos bajo la pena de doscientos pesos en la forma ordenada. Así lo proveí y mandé y firmé ante testigos por no haber Escribano.

JOSEPH MARIA CAMPUZANO Y LANZ

Testigo, Juan Labrador
Testigo, Juan Agustín de Rosas" (Apuntes.. pág. 25).

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HATOVIEJO EN LA REVOLUCION DE LOS COMUNEROS

La revolución de los Comuneros, iniciada en la Villa del Socorro el 16 de marzo de 1781, tuvo en Hatoviejo gran repercusión. Al emprender la marcha hacia Santafé por los caminos de Chiquinquirá-Ubaté rumbo a Nemocón y Zipaquirá, y de Tunja con destino a Chocontá y Nemocón, sus Jefes o la Junta del Común ordenaron a los alcaldes de las poblaciones por donde pasarían reunir a los indios y demás partidarios para incorporarlos a la marcha.

Entonces era Alcalde de Hatoviejo Don Luis de Cárdenas, quien recibió orden de reclutar hombres con armas blancas y formar un contingente, en el que hubo indios, mestizos y algunos criollos pobres, quienes se pusieron a órdenes de Don Antonio Hernández, de Hatoviejo, como su Capitán, y unidos a otros de la Provincia de Tunja marcharon hacia Nemocón a incorporarse al grueso de la revolución.

La recluta consta en documento transcrito por el citado historiador Correa en sus Apuntes, págs. 29/31, suscrito por el Alcalde Luis de Cárdenas, de fecha 28 de abril de 1781, que dice (se actualiza la ortografía):

"En atención a la orden que tengo recibida de V.M., como Alcalde que me hallo en esta Parroquia de Santa Bárbara de Hatoviejo yo Luis de Cárdenas en la que se me manda alistar a los vecinos de ésta estar prontos con sus armas blancas a pasar a sostener y auxiliar el alzamiento que han tenido los vecinos de San Gil y el Socorro y parroquias contiguas, y en su cumplimiento prontamente los fui haciendo comparecer y a cada uno de por si les di a entender la orden apercibiéndoles estén listos para cada cuando se ofrezca cumplir con lo que la Real Justicia manda en su servicio y obedeciendo a su Majestad que Dios que son los siguientes..

Se anotan entre una lista de 220 hombres, algunos de los cuales iban con sus hijos, a los Acosta, Bera, Barrero, Cárdenas, Chavarro, Farfán Camelo, Corredor, Casallas Garzón, Hernández, López, Gómez. González, Guevara, Ramírez, Rodríguez, Rojas, Rubiano, Sarmiento, Segura, Samudio Torres, Tribiño, Vargas, Mayorga, Malagón, Martínez, Mora, Moreno, Muñoz, Otálvaro, Pedraza, Pinzón. Allí iban Rafael Pinzón, Juan Samudio, Juan Manuel Segura hijo, Miguel Hernández, José Antonio Hernández, Patricio Farfán, Juan Antonio Hernández y otros de los principales vecinos, lo que significa que esta revolución no era solamente de indios sino también de
mestizos y criollos.

Policarpa Salavarrieta. Heroína de la Patria.

Se observa en la parte final de la carta del alcalde al decir que estén listos a cumplir "con lo que la Real Justicia manda en su servicio", que no puede referirse al Gobierno del Virrey, contra quien precisamente iban, sino a la justicia del pueblo.

Y termina el Alcalde, después de nombrar uno a uno a los 220 comuneros:

"Y aunque hay más vecinos en esta Parroquia no los he percibido en la presente lista unos por ancianidad, otros baldados y enfermos imposibles de poder seguir y otros ausentes, y en caso de que se deban alistar todos estén como estuvieren lo cumpliré luego que se me avise. Y remítase la presente al Cado (sic) (Comandante) como se me manda, quedando copia en mi poder que es hecha y cumplida en esta dicha Parroquia en veinte de abril de mil setecientos ochenta y uno, con testigos por no haber Escribano.

LUIS DE CARDENAS.
Testigo, José Antonio Moreno.
Testigo, Juan Ignacio de Lizarazo.

Que según parece salvo yerro de pluma o suma resultó haber escrito doscientos y veinte hombres alistados.

CARDENAS".

Estos 220 hombres de Hatoviejo se incorporaron a la marcha sobre Nemocón, el Mortiño y Zipaquirá, fortalecieron con su presencia esta primera revolución popular e inscribieron el nombre de su parroquia de Hatoviejo en los anales de la historia de Colombia. Cuántos de ellos prosiguieron militando en los Ejércitos de la Independencia? No se sabe. Indudablemente muchos de ellos dejaron su descendencia allí que hasta el momento actual muchos más traen en su sangre, quizá sin darse cuenta, pues como suele suceder en nuestros pueblos y provincias las gentes han ido perdiendo la memoria y la pista de su pasado genealógico, olvidando que por sus venas circula sangre de próceres, mártires y héroes.

Los de Hatoviejo bien merecen una placa de mármol que ostente sus nombres presididos por su Capitán Antonio Hernández y su Alcalde Luis de Cárdenas.

HATOVIEJO EN LA INDEPENDENCIA

Hatoviejo, que por entonces era una modesta parroquia de hacendados, estancieros y labriegos, de ganaderías y cultivos, de pequeños comerciantes y artesanos, no podía quedarse al margen de la marcha de los Ejércitos Libertadores si estaba precisamente sobre el camino de Bogotá a Tunja, que fue la ruta de la Libertad.

Sus gentes no hicieron ningún pronunciamiento en 1810 con respecto al de Santafé o al de Tunja, pero participaron en la formación del Colegio Electoral de su Provincia de Tunja, a la cual pertenecían por haber sido de la jurisdicción de Turmequé y estar bajo el mando del Corregidor de aquélla. En dicho Colegio Hatoviejo estuvo representado por el Diputado José María Villate, quien como tal firmó la Constitución de la República de Tunja votada el 9 de diciembre de 1811.

Hacen su aparición en el escenario de la guerra cuando el Capitán Tadeo Vergara de las tropas Centralistas de Presidente Antonio Nariño o de Cundinamarca allí en Hatoviejo en una pequeña refriega derrota a los Federalistas del gobierno de Tunja, que venían a la vanguardia del Ejército comandado por Antonio Baraya y Antonio Ricaurte, el 25 de noviembre de 1812. (3)

Días después, el 2 de diciembre, el ejército de Cundinamarca al mando del Presidente Antonio Nariño pasó hacia Tunja, y unas leguas adelante, ya sobre el filo de la cordillera próximo a Ventaquemada, en el Alto de la Virgen, libró el primer combate en grande contra los Federalistas, quienes infligieron tremenda derrota a los Centralistas, dada la ventaja que llevaban por el conocimiento del terreno y sus trincheras, y la inexperiencia guerrera del Presidente Nariño y sus tropas santafereñas que por primera vez practicaban el arte de la guerra y allí empezaron a aprenderlo.

Juan José de Vargas en carta firmada en Ventaquemada el 10 de febrero de 1814 dice haber sido comisionado para recibir el juramento de Independencia de los pueblos de Turmequé, Hatoviejo, Umbita, Boyacá, Tibaná, pero que se excusa por estar enfermo. Entonces se comisionó al cura de este último, Don Nicolás de Mesa, quien en Hatoviejo tomó el juramento al cura párroco Francisco Custodio Cárdenas y a los siguientes vecinos principales:

Juan Francisco Samudio, Domingo Segura, Juan Joseph Pinzón, José Antonio Arandia, Francisco Barrero, Nicolás Otálvaro, Juan Francisco Cárdenas, Isidro Orejuela, Joseph Antonio Hernández y un centenar más.

En este año de 1814 por decreto de 17 de mayo el Gobierno de la República de Tunja hizo la división político-administrativa de la Provincia en cinco Departamentos, uno de ellos el de Occidente, al que pertenecieron las parroquias de Hatoviejo, Guachetá y Lenguazaque que luégo fueron de Cundinamarca.

PROCERES Y MARTIRES

Hatoviejo no solamente juró la proclamación de la Independencia sino que también combatió por ella; fue modesta su participación pero efectiva. La vocación patriótica de sus gentes habíase manifestado desde la época de los Comuneros del Socorro.

Cuando la guerrilla patriótica de los Almeydas insurgió en Machetá en 1817 e invadió los pueblos vecinos de Manta, Tibirita y luego Chocontá para cubrir el nordeste de la provincia de Cundinamarca, patriotas de Hatoviejo se incorporaron a ella, y enfilaron en las tropas de caballería que por allí marcharon hacia Ventaquemada y Turmequé, donde atacaron a los españoles.

Fue este un movimiento armado que volvía por la dignidad humillada del pueblo granadino vencido en 1816 y sacrificado en los patíbulos. Derrotados los Almeydas en el combate de Saucío el 21 de noviembre de este año de 1817, cerca a Chocontá, unos fueron fusilados en el mismo campo y otros llevados a Chocontá en cuya plaza ascendieron al patíbulo, entre ellos Leonardo Cuervo el día 23, oriundo de Hatoviejo (4). (En algunas crónicas se dice que fue fusilado el día 30, advirtiendo que este día tuvo lugar su entierro, de lo que se deduce que debió haber sido días antes).

En el escalafón de próceres de la Independencia figuran los siguientes de Hatoviejo caídos en campo de batalla:
Capitán Justo Pastor Angel y Capitán Manuel Pinzón en la de Chitagá (Nueva Granada) el 25 de noviembre de 1815.
Comandante Justo Rubiano en la de Guaneo (Venezuela) el 8 de diciembre de 1813, quien marchó en los contingentes que los Gobiernos de Santafé y Tunja mandaron en los comienzos de este año a Cúcuta en auxilio de Simón Bolívar, que entonces allí organizaba la Campaña Admirable sobre Venezuela.

Bien vale recordar las fechas memorables en que el Libertador Simón Bolívar pasó por Hatoviejo.

De Tunja hacia Santafé:

Diciembre 13 de 1814
Agosto 8 de 1819
Marzo 3 de 1820
Octubre 2 de 1821.

De Santafé (Bogotá) hacia Tunja:

Septiembre 22 de 1819, día en que pernoctó, no se sabe en cuál casa, para proseguir al siguiente hacia Tunja.

Marzo 24 de 1820
Febrero 2 de 1821
Noviembre 28 de 1826 (almorzó allí)
Marzo 18 de 1828.

Hay algo más. Algún sacrificio costaría a sus gentes el auxilio que dieron a las tropas Libertadoras a su paso en 1819, cuando el propio Libertador en carta de 22 de septiembre de este año fechada en el "Cuartel General de Hatoviejo", dijo:

"A los Alcaldes de este pueblo.
En consideración a las exacciones que ha sufrido este pueblo por las tropas que por él han transitado, he tenido a bien rebajar la cantidad de quinientos pesos que se le ha asignado de contribución para las necesidades del Estado, a la mitad. Cuartel General de Hatoviejo, 22 de septiembre de 1819. Bolívar". (5)

En el diario de viaje del General Daniel F. O’ Leany, que aparece en sus Memorias, Tomo VI, pág.37, edición del Ministerio de Educación Nacional, Bogotá, 1953, refiere el ilustre Edecán del Libertador el siguiente episodio ocurrido en Hatoviejo cuando iba de Chocontá a Tunja rumbo a Venezuela, el 19 de julio de 1826:

"...A las 3 llegué a Hatoviejo, donde tuve que pasar la noche por falta de bestias. Las mismas quejas que había oído en Chocontá se repitieron aquí. Hatoviejo es un pueblo miserable, casi toda su población es de indios. Me acordé que siete años antes, después de la Batalla de Boyacá, había tenido yo un desafío en este pueblo. El 20 a las 2 de la mañana me hallaba ya en camino, después de haber dormido muy bien, gracias a un antiguo, conocido que me alojó en su casa".

DE TUNJA A CUNDINAMARCA

Catedral de la Ciudad de Tunja. Hatoviejo, por Decreto Arzobispal. En 1835 se incorporó a la Diócesis de Tunja.

Aunque el pueblo y parroquia de Hatoviejo se fundara por gentes de Turmequé y la Provincia de Tunja, actos protocolizados por las autoridades civil y eclesiástica de esta Provincia, y durante los primeros años de la Independencia, Gran Colombia y Nueva Granada dependiera de aquélla, ya hacia mediados del siglo XIX por circunstancias geográficas, políticas, sociales y económicas, fue desmembrándose de Tunja e incorporándose a Cundinamarca, propiamente a Chocontá como cabecera de cantón, de la que era más próximo, en tanto que de Turmequé y Tunja lo separa la elevada y paramosa serranía que divide la sabana del nordeste de Cundinamarca, donde está Hatoviejo, del valle de Ventaquemada y la meseta de Tunja, mucho más lejos.

Por decreto arzobispal de 1o. de diciembre de 1835 fue incorporado a la Diócesis de Tunja.

Por Decreto de 25 de abril de 1839 del Congreso de la Nueva Granada, sancionado el día 30, se creó el Cantón de Ramiriquí, en el que fue incluido el "distrito parroquial de Hatoviejo".

Por decreto de 1o. de noviembre de 1849 la cabecera se trasladó a Turmequé.

Finalmente, por decreto del Congreso de 22 de junio de 1850 Hatoviejo se segregó del dicho cantón y agregó al de Chocontá, entonces de la jurisdicción de la Provincia de Bogotá. Estas disposiciones se originaron en la solicitud de los mismos vecinos de Hatoviejo en razón a su cercanía a Chocontá y la distancia que lo separaba de Turmequé y Tunja, de por medio el extenso páramo de Albarracín y Tierranegra.

"El libertador de cinco Naciones". Bolívar. Obra firmada por Palmiño G. Guayaquil. Quinta de Bolívar Santafé de Bogotá

Francisco de Paula Santander. Museo Nacional. Santafé de Bogotá.

Puente del Común, camino de los Comuneros.

Esta segregación fue complementada por decreto arzobispal de agosto de este año de 1850, que lo desmembró de la Vicaría de Ramiriquí y agregó a la de Chocontá.

Luego, por decreto de 6 de mayo de 1852 la Provincia de Bogotá se dividió en cuatro, una de ellas la llamada Cundinamarca con capital Chocontá, y mas tarde por Ley de 24 de mayo de 1855, año en que la de Bogotá se reintegró y entonces tenía 80 alcaldes parroquiales, uno de ellos el de Hatoviejo.

Por Ley de 15 de junio de 1857 se creó el Estado Federal de Cundinamarca formado por la Provincia de Bogotá reintegrada y las de Mariquita y Neiva, más tarde llamado Estado Soberano.

DE HATO VIEJO A VILLAPINZON

Ciertamente Hatoviejo no era nombre muy propio para una población sino más bien para una hacienda, pero sí muy rural y de contenido provincial, acorde con los mismos orígenes del poblado.

Y se llegó el día de cambiarlo, tal vez no tanto por la anterior circunstancia sino quizá por rendir homenaje a la memoria del General Próspero Pinzón, el héroe gobiernista de la célebre batalla de Palonegro del 11 al 26 de mayo de 1900 en la guerra de los Mil Días, nacido en Hatoviejo el 1o. de enero de 1856. Caudillo prominente de ésta y otras revoluciones anteriores, Gobernador a finales de siglo de los Departamentos de Boyacá y Cundinamarca.

En las sesiones de la Asamblea de Cundinamarca de 1903, la primera legislatura de este siglo XX, el diputado Pedro Antonio Sánchez O. presentó el proyecto de Ordenanza por el cual se le cambiaba al distrito municipal de Hatoviejo este nombre por el de "Pinzón" en memoria del ilustre militar, quien acababa de fallecer en Bogotá el 1o. de enero de 1901. Aprobado el proyecto se convirtió en la Ordenanza No. 10 de 1o. de mayo de 1903.

Pero no sonó muy bien el nombre de "Pinzón" a secas, y al año siguiente el General Román Segura, diputado a la Asamblea, presentó otro por el que se le daba al poblado el título de Villa, que se tradujo en la Ordenanza No. 18 de 25 de junio de 1904, además como un reconocimiento a la prosapia criolla e hispana de sus primeros pobladores.

Entonces, por efecto de la pronunciación seguida de los dos vocablos vino a conformarse una sola palabra y quedó "Villapinzón", que glorifica un preclaro hijo y recoge tradiciones seculares. Consecuencialmente por decreto de 26 de agosto de este año de 1904 del Arzobispo Bernardo Herrera Restrepo a la parroquia también se le dio el nombre de "Villapinzón".

Por Decreto Nacional No. 1181 de 30 de octubre de 1908 se dijo que el Municipio de Hatoviejo continuará llamándose Villapinzón, aclarando así el decreto No. 916 de 31 de agosto anterior, en el que aquél se hizo figurar por olvido o equivocación.

IMAGEN COLONIAL, GENEALOGIA Y TOPONIMIA

Los pueblos del altiplano cundiboyacense, unos más otros menos, todavía conservan en su arquitectura rasgos de su fisonomía colonial, encarnados en las humildes y señoriales casas, cuyo estilo define su identidad mestiza e hispana. En esas casas sobrevive, tal vez inconsciente de su pasado, numerosa descendencia de aquellos que fueron los fundadores del pueblo y la parroquia y sus primeros pobladores.

Y se guardan en el relicario de sus baúles de cuero y de madera, alacenas, bargueños, armarios y bolsos, cartas antiguas, libros, cuadernos, papeles viejos entre los que podemos encontrar un decreto del Libertador Simón Bolívar o del Vicepresidente Francisco de Paula Santander por el que se le da el título de Teniente o Capitán a un antepasado de la familia que combatió en los Ejércitos Libertadores de la Independencia o se le confiere una medalla en reconocimiento de una acción heroica. O bien la carta de un prócer, un caudillo, un Presidente, un letrado, un gramático, un filólogo, de aquellos que pasaron a la historia. O un pergamino que contiene el árbol genealógico de la familia o la real cédula por la que a un tatarabuelo el Rey de España le otorgó el título de Hijodalgo, Marqués o Conde, que en el Nuevo Reino de Granada los hubo, aunque pobres y humildes "pero de buena familia", según el decir sabio y sincero de las gentes de la provincia.

Nada de ello sería extraño encontrar en la casa nativa de los descendientes de Don Francisco Vargas de Figueroa o la de Don Manuel de Segura, en la de los Samudio, los Rubiano, los Sánchez, los Barrero; en la de los herederos del Alcalde de los Comuneros de Hatoviejo Don Luis de Cárdenas y su Capitán Don Antonio Hernández; en la que fuera de los próceres de la Independencia Justo Pastor Angel y Manuel Pinzón, o en el rancho o casa pajiza del mártir Leonardo Cuervo, que en la caballería de los Almeydas fue a batirse en los campos de Saucío.

En el relicario del habla campesina, heredera del antiguo castellano y de algunos vocablos de la lengua indígena, sobreviven toponímicos que a manera de mojones quedaron en la geografía municipal identificando quebradas, ríos, montes, cañadas, piedras, estancias y caminos; y muchos más antroponímicos como apellido familiar de descendientes de aborígenes.

En esas palabras, que figuran en el hábitat de la vereda y al pronunciarlas suenan como voces solitarias de una lengua muerta, encontramos una preciosa pedrería de topónimos que encantan con el misterio de su indescifrable etimología. Aquí, en Villapinzón, veinte palabras que con acento de prosapia chibcha señalan personas y sitios de un poblado que nació a la vera del camino de Santafé a Tunja y a la orilla de la quebrada La Quincha, al frente del río Funzhé o Bogotá. Son ellas:

Funzenaque Bosavita Tibita Tocalá
Guanzaque Chiguala Gualos Guates
Tasbita Guangüita Sonsa Chasques
Suatama Zunuba Chinquira Quincha
Guachaneque Riatoba Funzhé Reativa

 

GENERAL PROSPERO PINZON

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Padres: Juan Antonio Pinzón y Eusebia Romero.
Lugar de nacimiento: Hatoviejo 1856 - 1 de enero.

1860 - Estudios de primaria en la Uvita (Boyacá) con el profesor Miguel González Alvarez.

1871 - Estudios secundarios en Onzaga (Santander) en el Colegio Teófilo Forero.

1875 - Estudios universitarios, Colegio del Doctor Concha, Bogotá.

1876 - Deja sus estudios para entrar en campaña por primera vez.

1878 - Regresa al Colegio de La Tercera, del Dr. Concha llevando las charreteras de Coronel. Inicia ensayos periodísticos.

1879 - Termina sus estudios universitarios.

1880 - Doctorado en Derecho.

1881 - Presidente del Concejo de la Uvita.

1882 - Diputado a la Asamblea de Boyacá.

1885 - Jefe Civil y Militar de Santa Rosa y Sogamoso. Ejerció la profesión de abogado a finales del año en la población de Soatá (Boyacá).

1886 - Juez del Circuito de Santa Rosa (Boyacá).

1888 - Prefecto de la Provincia de Sogamoso. Prefecto de la Provincia de Tundama.

1889 - Secretario de Hacienda de Boyacá. Juez de Tunja desde el primero de Septiembre.

1892 - Consejero de Estado desde el 20 de Agosto. Forma parte de la Comisión de la Reforma de los Códigos Político y Municipal y Judicial.

1894 - Tesorero General de la República.

1895 - General de la República, febrero 18. Gobernador de Cundinamarca, 22 de mayo.

1897 - Jefe del Estado Mayor del Ejército.

1899 - Fundador del Periódico "El País". Comandante General de las Tropas de Boyacá. Jefe del Estado Mayor del Ejército.

1900 - Jefe Supremo del Ejército. Comandante General y Jefe de Operaciones. Ministro de Guerra y Director de las Operaciones Militares.

1901 - Primero de enero muere en la ciudad de Bogotá.

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1903 - Por Ordenanza de la Asamblea de Cundinamarca No. 10 de 1o. de mayo, proposición presentada por el diputado Pedro Antonio Sánchez, se cambia el nombre de Hatoviejo por el de Pinzón, honrando así su nombre y el de su pueblo.

1904 - El General Román Segura, siendo diputado a la Asamblea de Cundinamarca propone cambiar el nombre de Pinzón por el de Villapinzón. Ordenanza No. 18 del 25 de junio.

1976 - Con motivo del Bicentenario de la fundación de Villapinzón, los restos del General Próspero Pinzón se trasladaron del Cementerio Central de Bogotá al cementerio de su tierra natal.

GENERAL ROMAN SEGURA

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Padres: Claudio Segura y Nicolasa Forero.

1859 - Nace el 21 de diciembre en Hatoviejo. Nombre: Francisco de Paula.

1876 - Se alista como soldado raso bajo las órdenes del General Manuel Briceño.

1885 - Organiza fuerzas y recibe armas del General Leonardo Canal.

1895 - Reúne fuerzas y marcha hacia Tunja a salvar el parque del gobierno. Ya era Capitán.

1899 - A la cabeza de 100 jinetes parte para Bogotá y recibe órdenes del General Antonio Roa Díaz. Lucha en la batalla de Palonegro.

1901 - Recibe el grado de Coronel. A la cabeza del "Batallón Chocontá" gana un combate en la vereda de Soatama contra el General Darío Jiménez. Es nombrado Jefe civil y militar de la Provincia de Chocontá.

1904 - Diputado principal a la Asamblea de Cundinamarca. También lo fue en los años 1915 y 1917.

1915 - Por nota No. 420 de junio 24, el Gobernador de Boyacá, doctor Alejandro Matta, le comunica su elección como Representante al Congreso Nacional por la Circunscripción Electoral de Tunja.

1916 - En la Asamblea de Cundinamarca, por medio de la Ordenanza No. 10, logra la fundación del colegio Próspero Pinzón. El 16 de octubre, como Personero Municipal, compra los terrenos para construir el edificio.

1925 - Por decreto de la Gobernación, es nombrado Sindico del colegio Próspero Pinzón.

1926 - Se dedica a ayudar a todas las obras en beneficio del municipio especialmente a las entidades educativas.

El General Román Segura, dilecto hijo de Villapinzón se distinguió por sus generosas contribuciones en favor del progreso espiritual y material de su patria chica.

GENERAL PEDRO A. SANCHEZ

Hijo ilustre de Hatoviejo, participó en varias batallas en favor de su partido Fue Diputado Principal en la Asamblea de Cundinamarca. Por su tenacidad lealtad y cultura también merece el reconocimiento de las presentes y futuras generaciones.

Imagen 1           Imagen 2

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1 Villapinzón, Por Pablo Sánchez. Monografía inédita, con notas de José D. Farfán

2 Archivo Nal.. Caciques e Indios. Tomo XXIII. Fol. 376

3 Grandezas y Miserias de dos Victorias. Bernardo J. Caycedo. Bogotá. 1951, Pág. 49.- Crónicas de Bogotá, por Pedro María Ibáñez. Bogotá, 1923, Tomo III, Pág. 29

4 Historia extensa de Colombia. Vol. VI. T.2o..pág. 107. La Reconquista Española, por Oswaldo Díaz Díaz.-Y "Corona Fúnebre", Bogotá, 1910, pág. 50.

5 Memorias del General O’Leary. Edición facsimilar. Caracas. 1981 Tomo XVI. pág. 468

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