VILLAPINZON

Luis Antonio Escobar

 

LA FAUNA

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ANIMALES EN VILLAPINZON

EL OSO DE ANTEOJOS

De niño amaba la cocina de mi casa, sencilla, de tres piedras grandes que sostenían las ollas. Una mañana estaba atisbando las llamas del fogón que trataban de quemar un envuelto de mazorca metido entre las brasas, "mediasnueves" o refrigerio que me entregaban estrictamente todos los días a eso de las diez de la mañana.

De repente, en medio del chisporroteo de la leña que ardía alegremente, alcancé a escuchar unos ruidos raros, como de tumulto, que provenían del frente de mi casa. Como un niño loco corrí a ver lo que pasaba. De un jalón abrí el portón que daba a la calle para estrellar mi mirada contra un espectáculo increíble: dos hombres llevaban colgado y atado a una vara larga un "terrible oso grande", de pelo pardusco, rodeado de decenas de chiquillos y hombres que anunciaban la victoria que el humilde leñador había ganado contra tan horrorosa fiera. Aterrado yo le miraba las patas amarradas y las uñas que me parecieron largas y feroces y me alcancé a asustar cuando noté sus descomunales fauces. Ni siquiera pensé en seguir la procesión de los niños y los hombres que moviendo palos y con paso jubiloso, anunciaban a todo el pueblo que se había salvado de tan terrible fiera.

Años más tarde los directores de cine Megan y Gregory Epler Wood, me encomendaban hacer la música para una película encargada por una fundación norteamericana protectora de animales. Se trataba de mostrar el Parque Nacional "La Planada", situado en el departamento de Nariño y en donde cuidan amorosamente la vida de un animal de la región andina, en vía de extinción, el OSO DE ANTEOJOS.

Fue entonces cuando aprendí a conocer el nombre y las características de aquel "horrible y miedoso animal" que pasearon victoriosos mis compañeros de infancia. Me invadió cierta nostalgia pues pensé que aquel Oso de Anteojos había podido ser el último que habitara los páramos de Villapinzón. Me daba cuenta de que los niños no habíamos aprendido en nuestra escuela que el Oso de Anteojos es un animal herbívoro, es decir, que se alimenta de hierbas, que no ataca a los hombres, que es juguetón y tierno, que le gusta subirse a los árboles y que es un bello animal de nuestros páramos andinos al que debemos cuidar y proteger, ya que es posible que en el futuro estas asociaciones mundiales en favor de los animales los vuelvan a colocar en sus ambientes originales.

De vez en cuando vuelve a mi memoria aquel tumulto de niños que me recuerdan la obra musical de Pedro y el Lobo de Sergio Prokofiev. También de vez en cuando recuerdo el bellísimo doble salto de agua que forma El Pozo del Oso, unos metros después del nacimiento del río Bogotá que brota de la Laguna del Valle. Con frecuencia retornan aquellos recuerdos de mi niñez, inclusive aquel único envuelto de mazorca, que por ver el oso, no me lo comí.

LA NUTRIA

En mi escuela me han debido enseñar algo sobre este animalito. Ni siquiera me contaron que existía en Villapinzón el Salto de La Nutría, bella cascada situada al pie del nacimiento del río Funza o Bogotá. Sólo de grande tuve la dicha de internarme dentro de la maraña de cañas y vegetación nativa que cubre este hermoso Salto de la Nutría.

Seguramente, hace años cuando abundaban las aguas, también abundarían estos animalitos de piel suave y mirada inteligente. Con crueldad se le despoja de su piel para ser vendida. Hace años que no se les ha vuelto a ver en las aguas del municipio y será tarea del grupo ecológico de Villapinzón, procurar por todos los medios recuperarla y defenderla, lo mismo que preservar los contornos del Salto de la Nutría, afortunadamente, hasta hoy protegidos debido a lo escarpado y peligroso de sus alrededores.

EL VENADO

De todos los animales el venado es quizá uno de los más bellos. Su figura grácil y delicada ha enamorado a los hombres. En nuestras montañas andinas y especialmente en nuestros páramos, habitaron miles de estos hermosos animales, "P. mephistopheles", especie de venaditos exclusiva de los páramos del Ecuador y Colombia en donde se les conoce popularmente con el nombre de Soche. Los indígenas, no conocían el ganado vacuno, se alimentaban con su carne y lo cazaban mesuradamente.

En la época de la Colonia se inició la persecución del venado. Hasta un obispo tuvo que ser rescatado después de un accidente en una de sus cacerías por las faldas de Monserrate en donde era común ver los venados. Después llegó a nuestras montañas el horrible ritual de la cacería, del hombre que se ensañaba con cevicia aniquilándolo despiadadamente, sin respetar ni siquiera las hembras o las crías, llegando así a exterminarlo totalmente. Fueron cacerías en las que participaron cazadores profesionales, armados de fusiles con balas aceradas y escopetas de dos cañones de gran calibre, con jaurías de hombres y de perros amaestrados, cazadores furiosos que no eran de Villapinzón y entre los que se podían contar políticos y hasta un presidente de la nación.

La triste misión de estos hombres se había cumplido pues acabaron con todos los venados de la cordillera oriental. Estos crímenes ecológicos quedaron impunes. Algunas instituciones ecológicas como La Car, están haciendo reproducir en cautiverio estas especies para poblar nuevamente los bosques andinos, entre otros, los de nuestro pueblo. El Venado es uno de los símbolos ecológicos de Villapinzón que tenía en los Páramos de La Calvera, de Santa Bárbara y de Soatama, su hábitat predilecto.

EL ARMADILLO

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Es un animalito especial pues su figura inspira cierto cariño que sin embargo no ha atajado a quienes lo persiguen o encuevan para matarlo. Afortunadamente todavía pueden existir algunos ejemplares en Villapinzón, que es preciso preservar y defender a toda costa para que no se acaben del todo. El hombre lo ha utilizado inclusive para adornar instrumentos musicales con su concha.

Esto dijo el armadillo             El dijo que su colita
de cabeza en una trocha:      la dieran a la ventera
No tendrá perdón de Dios       p´que rebulla la chicha,
el que me rompió la concha.   la guarde en la faltriquera.

Esto dijo el armadillo             Esto dijo el armadillo
al pie de una mata e yuca:    cuando iba para Ubaté.                             Ya cuando uno va pa viejo     Si querés comer arepas                            hasta el coto se le chupa.     arremangáte y mole.

EL TIGRILLO

Según testimonio de don Juan Domingo Barrero, conocedor de los páramos desde pequeño, existió el tigrillo amarillo con pintas negras y de un metro aproximadamente. Este es el nombre popular del Jaguar Americano, animal sagrado de las culturas precolombinas a partir de los Olmecas en Centro América y Chavín de Huantar en el Perú. En Colombia se encuentra representado especialmente en la estatuaria Agustiniana y en las bellísimas formas cerámicas de la cultura Tumaco. También está representado en las ocarinas y pitos Taironas.

EL ZORRO

Podrían existir aún algunos ejemplares en tierras de Villapinzón. Parecido al perro, gris con orejas paradas. Comúnmente se le conoce como animal inteligente y se relaciona con la astucia. Ha sido víctima del hombre que defiende sus aves de corral, plato exquisito para este animal.

COMADREJA

Parecida a la ardilla en la agilidad, puede subir a los árboles e igual que el zorro, se alimenta de gallinas y aves. De cuerpo prolongado y pelo pardo rojizo. Prefiere las andanzas nocturnas para sus cacerías.

FARA O CHUCHA

Es lento en su andar, de cola larga, trepador, expele un olor repugnante para ahuyentar a sus enemigos. Fue muy abundante en los páramos de Villapinzón y muchas veces despistaba a los perros que perseguían a los venados. Otro de los nombres de la Chucha es Zarigüeya.

CUZUMBO O GUACHE

También llamado Runcho. Escarba con el hocico y se alimenta de lo que encuentra. Trepador muy ágil, es fiera con los perros. Todavía se encuentra en muchas partes de la cordillera oriental.

BORUGO O TINAJO

Se alimenta con el retoño del helecho y el chusque. Es roedor. Hace su madriguera con varias puertas de salida para huir. Para defenderse usa sus afilados y peligrosos dientes. Su carne es muy apetecida y por eso se le persigue. Es muy difícil su reproducción en cautiverio y se dice que mueren de tristeza cuando se les aprisiona. También esta especie está en vía de extinción.

CONEJO Y LIEBRE

Estos animalitos que en otro tiempo fueron utilizados como alimento, que abundaban sobre manera, ahora están también, increíblemente, en vía de extinción.

La anterior lista no es ni científica ni completa. Se entrega a manera de informe ecológico. Es muy triste comprobar el exterminio de los animales en nuestro pueblo. Existe esta inmensa deuda con la naturaleza que es preciso corregir tratando de recuperar los animales con quienes debemos vivir de manera armoniosa e inteligente.

ALGUNAS AVES DE VILLAPINZON

Colombia es uno de los sitios privilegiados en donde viven y por donde pasan la inmensa mayoría de las aves del mundo. Sin embargo, en nuestro país no existe conciencia sobre esta maravillosa riqueza que sí ha sido apreciada y examinada por excelentes y dedicados profesores extranjeros, que calladamente han realizado sus investigaciones.

Fruto de esos análisis pormenorizados es el excepcional libro, A GUIDE TO THE BIRDS OF COLOMBIA" que además contiene numerosas y bellas ilustraciones de Guy Tudor y de otros notables dibujantes. Se trata del registro de 1.695 especies de aves residentes e inmigrantes en territorio colombiano. Ahí aparecen los nombres de destacados profesores colombianos, el franciscano Antonio Olivares de la Universidad Nacional, F. Carlos Lehmann V. del Museo de Ciencias de la ciudad de Cali y José Ignacio Borrero de la Universidad del Valle.

Los autores de este libro, de 900 páginas, Steven Hilty y William L. Brown incluyen los trabajos de los más eminentes profesores de reconocidas entidades y universidades de los Estados Unidos, entre otras, Princenton, donde fue impreso. Está "dedicado a la memoria del doctor F. Carlos Lehmann V. ornitólogo colombiano y pionero conservacionista. Este libro fue una de sus metas y su inclusión es, en no poca parte, debido a su legado".

Unido a este noble sentimiento de respeto y reconocimiento por los ideales y trabajos del doctor Lehmann, deseo recordar con inmenso aprecio la vida y la obra de otro pionero colombiano, el padre Antonio Olivares, condiscípulo en nuestros primeros años de estudio, autor de la obra" Las Aves de Cundinamarca ". Los dos libros anteriores me han servido de guía para presentar los siguientes apuntes.

LAS PALOMAS

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Hilty y Brown catalogan 32 especies de palomas entre terrícolas y arbóreas. En Villapinzón se conocen con el nombre de palomas torcaces. Fueron muy abundantes en otros tiempos, perseguidas y cazadas. Como alimento se hacía el "caldo de pichón" ya que también se les conoce con el nombre de pichonas. Es ave de todos los climas y alturas. Algunas especies de vuelos muy rápidos y prolongados por muchos kilómetros.

Ultimamente se ha podido comprobar su adaptabilidad a cualquier ambiente pues ahora se pueden ver, al menos algunas especies, en los sitios más congestionados de las ciudades y no se trata de la pequeña tórtola terrestre. La paloma es signo poético de dulzura y mansedumbre es, quizás, una de las aves más conocidas en el mundo.

LA QUINCHA O COLIBRI

De todos los animales
yo quisiera ser quinchita,
para estar de palo en palo
chupando mi jlorecita.

En el libro "Birds of Colombia ", Hilty y Brown informan que es una familia exclusiva de América, que hay más especies en Colombia que en cualquier otro país. Sus hábitats se encuentran desde el nivel del mar hasta donde comienzan las nieves pero viven especialmente en áreas subtropicales frías y en las elevaciones de los Andes. Se cuentan entre las aves más pequeñas, con menos plumas y el más rápido movimiento de alas ( ochenta por segundo). Analizan 143 especies con los más diversos y atractivos nombres de acuerdo a sus hermosísimos plumajes.

Imagenes 1, Imagenes 2

Los aztecas llamaban al colibrí, El Pájaro del Amor. Su nombre, Huitzitzilín, es símbolo primordial de su religión y su plumaje, usado para confeccionar los vestidos de los sacerdotes y tejer tapices en los cuales se representaban a los dioses. Por ésto también está ligado a las supersticiones dentro de aquellas culturas. Ya "en 1650, a raíz de un edicto del Santo Oficio de la Inquisición, aparece la primera denuncia contra una india que conocía las propiedades mágicas del Huitzitzilín.

Las supersticiones y connotaciones eróticas han persistido hasta nuestros días. El Chupamirto o la Chuparrosa, así llamados en México, macho o hembra, según los deseos del solicitante, una vez aliñado y adornado se coloca en determinadas partes del cuerpo.

Dentro de las mezclas de religiones se puede presentar este muy diciente ejemplo, tomado del libro de Nohemí Quezada "Amor y Magia Amorosa entre los Aztecas", pág. 106. Ella nos presenta una de las recetas, mezcla de las creencias religiosas de las dos culturas, para obtener la felicidad en el matrimonio:

"El colibrí ya preparado se mete en una bolsa de tela roja, que a su vez, se coloca en una de papel celofán incluyendo la siguiente oración que se debe rezar cada viernes en la noche frente a un Cristo acompañado de tres Padre Nuestros y tres Ave Marías:

Oh Chuparrosa divina !, tú que das y quitas el néctar de las flores, tú que me das vida e inculcas a la mujer el amor, yo me acojo a tí como a tus poderosos fluidos para que me protejas y me des las facultades de querer cuanta mujer yo quiera, ya sea doncella, casada o viuda.

Pues te juro por todos los espíritus de los Santos Apóstoles, no dejar ni un sólo momento de adorarte en tu relicario sacrosanto, para que me concedas lo que yo te pido, mi Chuparrosa hermosa".

Esta bellísima ave, una de las más preciosas joyas de la naturaleza, abundó en el pueblo y en los campos de Villapinzón. Allí no tuvo ninguna connotación erótica y simplemente, aparte de gozar con la fluidez de su rapidísimo vuelo, se decía cuando llegaba a los hogares, que iba a venir visita. Pero de todas maneras debió tener un atractivo muy especial para los indígenas y de ahí el nombre de la hermosa quebrada bautizada, La Quincha, en el idioma chibcha.

Fray Antonio Olivares se refiere a varias especies localizadas, algunas, en la región de Chocontá y Villapinzón. Las especies de los páramos entran en una forma de letargo mientras las calienta el sol. Algunas especies son polígamas y con frecuencia los machos fecundan hembras de distintas especies. La cópula se efectúa al vuelo. Seguramente muchos villapinzonenses han observado los preciosos nidos, hechos con tanto esmero. Ponen dos huevos blancos alargados y el período de incubación es entre 14 y 19 días.

La Quincha o Colibrí es el ave que representa a nuestro pueblo. Los niños la deben mirar con cariño y deben defender sus nidos.

EL QUETZAL

Dónde andabas, oh poeta ?
Apréstese ya el florido tambor,
ceñido con plumas de quetzal, entrelazadas con flores doradas.

   (Poema precolombino)

El sentido de la flor, el canto, las aves, siempre rondó en el sentimiento de los poetas precolombinos. Sus palabras y sus cantos se unían a otros signos misteriosos otorgados por ellos a ciertas aves y flores. Dentro de esa "creación espiritual" aparece el hechizante Quetzal.

"Hay un brotar de piedras preciosas,
hay un florecer de plumas de quetzal,
son acaso tu corazón, Dador de la vida ?"

Tanto quieren al Quetzal los precolombinos, especialmente de las regiones centroamericanas, que lo colocan como corazón de Dios. Por eso, generalmente se cree que esta bellísima ave vive solamente en esa región, pero no es así. En el citado libro de las aves de Colombia analizan trece especies, algunas muy comunes en la región del Bajo Atrato. También las localizan en Santa Marta, Fusagasugá, la Sierra de Perijá (de 2.270 hasta 3.100) y en la Sierra de La Macarena. Viven también en otras regiones latinoamericanas y seguramente adornaron el bosque andino aledaño a Villapinzón, antes de que éste fuera depredado. Viven solos o por parejas y con su hermosa cola en forma de lira vuelan onduladamente.

TUCAN

Conocido desde el sur de México hasta el norte de Argentina. Hilty y Brown han registrado 23 especies que viven en la selva amazónica y también junto a los picos nevados del Ruiz y Puracé y en las Cordilleras de los Andes. Aunque ya no se pueden ver en los bosques de Villapinzón, conviene saber que estas hermosas aves fueron registradas en las laderas occidentales de los Andes Orientales de Colombia según el ornitólogo Chapman. Los tucanes anidan en huecos de los troncos y crían sus polluelos en las copas de los árboles, lejos del suelo.

CARPINTERO

En los campos de Villapinzón todavía se pueden ver los carpinteros y escuchar sus picotazos en busca de insectos o formando sus nidos. Registran 38 especies en los sitios y alturas más diversas, no sólo de Colombia. Se han visto en La Calera, en el Páramo de Guasca y en la cordillera de los Andes.

CHAMICERO

Muy conocido en Villapinzón aunque tenga diversos hábitos y apariencias. Su nombre lo pinta muy bien pues generalmente anda ocupado entre los chamizos buscando insectos y en zonas que van desde los 100 metros hasta las regiones más altas de Colombia. Son muchas las especies. Hilty y Brown han registrado setenta y dos.

PAPAMOSCAS

Dice el ornitólogo Olivares: "Los ejemplares capturados en las Lagunas de Chisacal deambulaban por el piso donde se confundían con el color de la vegetación paramuna; en esta localidad es frecuente. Es una de las tiránidas de los páramos donde se confunden con el color de la vegetación".

PAVA DE MONTE

Seguramente existen muchas especies. La que se conoció en Villapinzón era de color pardusco, del tamaño de una gallina. Perseguida implacablemente por los cazadores de aves y prácticamente exterminada.

AGUILA

Esta espléndida ave hacía sus nidos en las partes más altas y escarpadas. Seguramente abundaron en el Alto de la Calavera o en el Alto de Santa Bárbara, contiguos a la Laguna del Valle.

CERNICALO

Ave rapaz que inquieta por su extraña aptitud de suspender el vuelo en el aire oteando a sus víctimas. En mi niñez la observé muchas veces en las veredas de Quincha y Reatova.

Las anteriores anotaciones sobre las aves tienen el propósito de recordarlas, ya que son muy pocas las que todavía sobreviven y el deseo de despertar en los niños la conciencia ecológica. Son muchas las que faltan por nombrar incluyendo las decenas de aves visitantes.

"Turdus" con paticas rojas. Preciosos dibujos de animales y aves.

Portada del libro "Ejemplares de Algunas Aves Foráneas". "Iluminadas" y pintadas por Johann Michael Heligmann. Nürnberg, editado por Johann Joseph Fleischmann. 1749. Biblioteca Nacional. Santafé de Bogotá.

 

VIVENCIAS DE UN CAMPESINO

Por Amparo Angel

Una fría tarde, después de recorrer las montañas aledañas a Villapinzón, acariciar las suaves hojas de frailejones y angelitos y embriagarnos con el aroma delicado de las plantas del páramo, nos encontramos con un personaje encantador, enamorado de la naturaleza, quien, con su memoria prodigiosa nos llevó a un viaje en el pasado, a sus recuerdos de niño, cuando vivía en su casita campesina en una de las veredas paramunas de Villapinzón.

El representa a muchos otros campesinos que vivieron muy cerca de la naturaleza y tuvieron el privilegio de disfrutarla plenamente. Juan Domingo Barrero Casallas, "nacido, criado y amañado en Villapinzón", nació en la vereda de Chasques, en 1934. Recuerda la casa de sus viejos, de patio encerrado, construida de bahareque, con columnas de guayabo o chame y de helecha, árboles nativos que se dan a más de 3.000 metros de altura. El techo era de chusque amarrado con cuán, especie de trenza tejida con la paja llamada cuán. La cubierta del techo se hacía con chusque, encima el carrizo y finalmente la paja de páramo. Los ojos de don Juan Domingo brillan al relatar sus recuerdos de la naturaleza que vivió de niño:

"Era una belleza! Las aguas cristalinas abundaban y en cada finca había dos o tres nacederos por lo menos. Quebradas como la Zorrera, hoy en vía de extinción, tenían mucha agua, nunca llegaba un verano en que se secaran y en invierno eran verdaderos torrentes. Los árboles nativos eran muy altos, de veinte y hasta de treinta metros: Encenillo Manzano, que por esa época daba el tanino para las curtiembres, el Tobo, el Cerezo, el Cedro, el Arrayán, el Aliso, el Amargoso, el Trompeto y muchos otros, algunos que ya no se han vuelto a ver".

De niño, a la temprana edad de siete años, tenía que cuidar las ovejas de su padre y llevarlas todos los días hasta los pastizales de la Laguna del Valle, cerca al nacimiento del río Bogotá. Gastaba más de una hora en llegar, guiándolas montado sobre un cabro grande que era seguido mansamente por las treinta ovejas. No tenía que preocuparse mucho por cuidarlas pues ellas ya conocían el camino y mientras tanto, él disfrutaba de la naturaleza y se familiarizaba con los cientos de plantas y flores que rodeaban la angosta trocha. A medio día, sacaba el fiambre que su mamá le había preparado: maíz, habas tostadas, arvejas tostadas o cebada perlada también tostada. De beber, el agua de cualquier quebrada era suficiente; aún no estaban contaminadas sus cristalinas aguas. A veces, al regresar a la casa, a eso de las cinco de la tarde, al contar las ovejas, notaba que algún corderito faltaba y se acostaba preocupado porque tenía que madrugar al día siguiente a buscarlo antes de que su padre se diera cuenta.

"En la huerta de mi casa había de todo. Desde las yerbas aromáticas para cualquier remedio casero o para condimentar y sazonar las comidas: toronjil, yerbabuena, llantén, moradita, perejil, cilantro, tomillo, hasta las deliciosas raíces cultivadas desde tiempos antiguos por los indígenas: hibias, cubios, rubas, arracacha, que demoraba dos años en crecer y cuatro variedades de papa pues no se conocían más. Se sembraban varias clases de criolla llamados cornetos rojos y negros, parecidos a una calabaza. También se cultivaba la papa Londres que en ocasiones alcanzaba el exorbitante tamaño de dos libras. No podían faltar, el maíz, las habas, las arvejas, la cebolla larga y los ajos". La huerta era cuidada por todos, niños y grandes, y se abonaba con abono orgánico, estiércol de ovejas o de gallinas y debido a ésto los alimentos no perdían su sabor natural. El abono de la corraleja se recogía cada cuatro días y allí mismo se sembraba la cebada. La leche y el queso eran de la mejor cabra, de la consentida, ya que por esos tiempos sólo se veía una vaca muy de vez en cuando.

Del desayuno, en la acogedora cocina de su casa, recuerda la changua y el chocolate "turrungo" preparado con la harina de los siete granos: cebada, arveja, haba, trigo, maíz, centeno y lenteja. La arepa, de afrecho molido en piedra y mezclado con leche, también era obligada al desayuno. El arroz era un lujo por aquellos tiempos y sólo se comía en ocasiones especiales. Cada ocho días se veía un pan traído por su padre desde Villapinzón, a donde iba con sus dos caballos para comprar mercancía que llegaba en el tren desde la Capital y él la transportaba hasta Umbita.

A pesar de que estos bellos recuerdos de Juan Domingo lo llenan de una dulce nostalgia, también recuerda algo que lo entristece y por lo cual él, hoy en día, lucha fervorosamente: La Defensa de la Naturaleza:

"Fui un destructor de la naturaleza, por ignorancia y también por necesidad. Desde la edad de doce años comencé a recolectar chusque para vender. No había otra forma de hacer las casas en el campo sino con las cañas, el barro, el cuán y la paja. La naturaleza nos daba todo. Yo tenía una yunta con la cual arrastraba setenta y cinco pares de chusque amarrados con rejos. Los llevaba desde el pozo de la Nutría hasta el alto de los Bancos, en los límites con Boyacá. Cortaba el chusque y hacía tiros de veinticinco pares cada uno y los vendía, el tiro a $1,50. Los sacaba a hombro hasta donde estuvieran los bueyes y después emprendía el camino hacia donde fueran a hacer la casa.

"Los tiros de chusque eran esenciales para la construcción de casas, paredes, zarzos, cielorrasos, cercas, camas, asientos, alacenas, jaulas y demás enseres caseros.

Fue mucho el chusque que corté pues hacía un viaje semanal. Hoy, cuando veo una mata de chusque, quisiera ser su guardián permanente, no dejar que nadie la toque ni le haga daño, porque ahora sé el beneficio que trae en la preservación de las aguas. Hay por lo menos once especies de árboles nativos que ayudan a generar el agua y que los niños deben conocer: El Aliso, el Trompeto, el Chusque, el Tuno, el Amargoso también llamado Chilco, la Helecha de Agua, el Chame o Guayabo, el Gaque, la Uva Camarona, el Pegamosco y todas las especies de Musgos. En el transcurso de mi peregrinaje me he dado cuenta que la mayoría de los humanos hemos sido destructores de un paraíso que mi Dios nos regaló. Me he dado cuenta que el agua se ha disminuido en un cuarenta por ciento y que a pesar de la ciencia y de los adelantos químicos, la tierra y la raza se ha venido degenerando. Yo quisiera volver a ver mis montañas llenas de vegetación natural, quisiera ver brotar nuevamente las aguas y dejarlas correr por los cauces de las quebradas. Quisiera que los habitantes de Villapinzón no utilizaran los químicos para envenenar las aguas. Estamos atravesando una situación muy difícil por la destrucción del monte nativo. Tal vez en pocos años ya no veamos correr ni una sola quebrada.

Se deben preservar las tierras a más de 2.800 Mts. de altura, comenzar a resembrar las especies acuíferas, regenerar poco a poco el bosque y poblarlo con los animalitos que pude ver en mi niñez: el venado, el borugo, el armadillo, el oso, el conejo y la pava".

Juan Domingo se despide con una luz de esperanza en sus ojos. Confía plenamente en su gente y sabe que es hora de emprender la tarea de educar a los niños en el amor por la naturaleza y hacer de cada uno de ellos un apóstol, defensor de las especies nativas.

MAPA DE LAS QUEBRADAS. La mayoría de estas quebradas ya no existen. Otras se agotan lentamente. El hombre de Villapinzón debe reencontrarse con su tierra, volver a amarla como así lo hicieron sus antepasados. Toda la familia debe integrarse a la reforestación con árboles nativos para que vuelva el agua, las aves y los animales. Es tarea urgente pues de lo contrario, en poco tiempo la erosión y la falta de agua arruinarán las cosechas y los campos.

MAPA DE LAS VEREDAS DEL MUNICIPIO DE VILLAPINZON

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DIGNATARIOS

Señor Doctor Zalatiel Barrero Farfán.

Alcalde Especial de Villapinzón

HONORABLE CONCEJO MUNICIPAL DE VILLAPINZON

Presbítero Doctor Jaime Salgado Cobos

Cura Párroco de Villapinzón

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