He discutido este problema en otra obra
(204)
, pero los materiales
recogidos hasta hoy dia son todavia demasiado incompletos.
No es fácil, cuando muchas formaciones no se han desenvuelto,
juzgar de la edad de las rocas arenáceas. Aun en el suelo clásico
de la geognosia, en Alemania, los observadores mas ejercitados no
son conformes sobre el asperon de la Selva Negra y de todo el pais
al sudoeste del Thuringer—Waldgebirge. M. Boussingault, que ha
recorrido una parte de las sávanas de Venezuela mucho tiempo
despues que yo, ha juzgado que el asperon de los llanos de San
Carlos, el del valle de San Antonio de Cucuta y de las mesas de
Barquesimeto, Tocuyo, Mérida y Trujillo, pertenece á la formacion
de
asperon rojo antiguo ó
ullar. En efecto hay
verdadera
ulla cerca de Carache, al sudoeste del páramo de
las Rosas.
Antes de haber examinado geognósticamente una parte de estas
inmensas llanuras de América hubiera podido creerse que su
horizontalidad uniforme y contínua era debida á terrenos
de aluvion, ó á lo mas á terrenos arenosos terciarios. Las arenas
que, en los paises balticos y en todo el norte de la Alemania,
cubren el calcáreo ordinario y la creta, parecen justificar estas
ideas sistemáticas que no han faltado de extenderse sobre el Sahara
y los llanos del Asia. Pero las observaciones que hemos podido
recoger, bastan para probar que, en los dos mundos, las llanuras,
las sávanas y los desiertos contienen á la vez un gran número de
formaciones de diferentes edades, y que estas formaciones salen
frecuentemente á luz sin estar cubiertas de depósitos de aluviones.
El calcáreo jurásico, la sal gema (llanuras del Meta y de la
Patagonia) y el asperon ullar, se manifiestan en los
llanos de la América meridional, el cuadersandstein
(205)
(desierto
entre el Arkansas y el Canadian River; Rio Plate), un terreno
salífero, capas de ulla
(206)
(declivites de les Alleganis, riberas
del Ohio), y el calcáreo de transicion á trilobite
(207)
(Misuri, mas arriba de
Council Bluff), llenan las vastas llanuras de la Luisiana y del
Canadá.
Examinando las rocas que el infatigable Caillaud ha recogido en
el desierto libico y en el Oasis de Siwa, se reconocen asperones
semejantes á los de Tebas fragmentos de madera petrificada,
dicotyledona (de 30 á 40 pies de largo), rudimentos de ramos y
capas medulares concéntricas, que provienen acaso de un asperon
terciado de lignites
(208)
; creta con espatanges y ananchites,
calcáreo (jurásico) de numulites en parte agatizadas; otro calcareo
de pequeños granos
(209)
empleado en la construccion del templo
de Júpiter Ammon (Omm Beydah); sal gema con azufre y betun. Estos
ejemplos prueban bastante que los llanos, las sávanas y los
desiertós no ofrecen aquella uniformidad de rocas terciarias, que
demasiado generalmente se supone existir en ellos. ¿Los hermosos
pedazos de jaspes listados, ó quijardos de
Egypto, que M.
Bonpland ha cogido en las sávanas de Barcelona (cerca de
Curataquiche) pertenecen al asperon de los
llanos de
Calabozo, ó á un terreno sobrepuesto á este asperon? La
primera de estas comparaciones, aproximaria, segun la analogía, las
observaciones hechas en Egypto por M. de Rosiere.
VII. Formacion del calcáreo compacto
de Cumanacoa.
Un calcáreo gris azulado compacto, casi desprovisto de
petrificaciones, frecuentemente atravesado por pequeñas vetas de
cal carbonada, forma montañas muy escarpadas. Sus capas tienen la
misma direccion é inclinacion (Punta Delgada al este de Cumaná) que
el micaesquita de Araya. En el punto en donde el flanco de las
montañas calcáreas de la Nueva Andalucía es muy escarpado, se ve,
como en el Achsenberg, cerca de Altorf, en Suiza, capas
singularmente arqueadas ó contornadas. Las tintas del calcáreo de
Cumanacoa varian del gris negruzco, al blanco azulado (Bordones,
núcleo del cerro del Imposible, Cocollar, Turimiquiri, montaña de
Santa María), y pasan algunas veces del compacto al granudo.
Encierra, como
substancias accidentalmente diseminadas en la
masa, minas de hierro moreno, hierro espático y aun cristal de
roca;
(210)
como
capas subordinadas, 1° numerosos estrates de margas
carburadas y esquitosas con píritas (cerro del Cuchivano, cerca de
Cumanacoa); 2° asperon cuarzoso alternante con estrates muy
delgados de arcilla esquitosa (Quetepe, al sur de Cumaná, cerro del
Imposible, mesa del Cocollar, cerro de Saca Manteca, cerca de
Catuaro, con verisimilitud tambien la hondonada del Guardian de San
Agustin, y el Purgatorio). Este asperon encierra manantiales, y
generalmente no hace mas que cubrir el calcáreo de Cumanacoa; pero
algunas veces me ha parecido encajado en él; 3° gipso con azufre
(cerca de Guire en el Golfo Triste, sobre la costa de Paria.) Como
no he examinado sobre los lugares la posicion de este gipso blanco
amarillento y de pequeños granos, no puedo decidir con certeza
sobre su
edad relativa.
Las solas petrificaciones de conchas que he encontrado en esta
formacion calcárea, son un cúmulo de turbinites y trochites, sobre
el flanco del Turimiquiri, á mas de 680 toesas de altura, y un
cuerno de amon de 7 pulgadas de diámetro en la montaña de Santa
María, al nor—norueste de Caripe. En ninguna parte he visto el
calcareo de Cumanacoa, de que trato especialmente en este
articulo, sobre el
asperon de los llanos; si esta
superposicion tiene lugar, debe encontrarse al bajar de la mesa del
Cocollar hácia la de Amana. Sobre la costa meridional del golfo de
Cariaco, la formacion calcárea (Punta Delgada) cubre probablemente
y sin que haya interposicion de otra roca, el micaesquita, que pasa
al thonschiefer carburado. En la parte boreal del golfo, he visto
distintamente esta formacion esquitosa á una profundidad de 2 á 3
brazas dentro del mar. Los manantiales cálidos submarinos me han
parecido salir del micaesquita, así corno el petróleo de
Maniquarez. Si queda dudas, en cuanto á la roca á la que el
calcáreo de Cumanacoa esta inmediatamente sobrepuesto., no
hay ninguna en cuanto á las rocas que le cubren, tales que 1° el
calcáreo terciario de Cumaná, cerca de Punta Delgada y no el cerro
de Meapíre; 2° el asperon de Quetepe y del Turimiquiri, que forma
tambien capas en el calcáreo de Cumanacoa, y pertenece
probablemente á este último terreno; 3° él calcáreo de Caripe, que
en él curso de esta óbra hemos visto frecuentemente identificado
con el calcáreo jurásico, y del que vamos hablar en el artículo que
sigue inmediatamente.
VIII. Formacion del calcáreo compacto de Caripe.
Bajando del Cuchillo de Guanaguana hácia el convento de Caripe á
la f
ormacion calcárea gris azulado de Cumanacoa, se ve
suceder otra formacion mas reciente, blanca, con rotura lisa,
pulida ó imperfectamente conchoida y dividida en capas muy
delgadas. Llamo probablemente á esta,
formacion calcárea de
Caripe, á causa de la caverna de este nombre que está habitada
por millares de aves nocturnas. Este calcáreo me ha parecido
idéntico 1° con el calcáreo del Morro de Barcelona y de las islas
Chimanas, que contiene pequeñas capas de kieselschiefer negro
(jaspe esquitoso), desprovisto de vetas de cuarzo, y quebrándose en
fragmentos de forma paralelipípeda; 2° con el calcareo gris
blanquizco, con rotura lisa, de Tisnao, que parece cubrir el
asperon de los llanos. La formacion del de Caripe se vuelve á
encontrar en la isla de Cuba (entre la Habana y Batabano, entre el
puerto de la Trinidad y el rio Guaurabo) como en los islotes de los
Caimanes.
He descrito hasta aquí las formaciones de calcáreo ó caliza
secundaria de la cadena del litoral sin darles
nombres
sistemáticos que puedan ligarlas á las formaciones de Europa.
Durante mi permanencia en Europa he tenido el
calcáreo de
Cumanacoa por zechstein ó calcáreo alpino y el de Caripe por
calcáreo jurásico. Las margas carburadas ó ligeramente
bituminosas de Cumanacoa, análogas á las capas de esquitas
bituminosas, que son muy numerosas
(211)
en los Alpes de la Baviera meridional me
han parecido caracterizar la primera de estas formaciones, al paso
que la resplandeciente blancura del terreno cavernoso de Caripe y
la forma del asiento ó colocacion de estas rocas, que se alinean en
murallas y en cornisas, me recuerdan vivamente el calcáreo jurásico
de Streitberg, en Eranconia, ó de Oitzow y de Krzeissowize, en la
Alta Silesia.
Hay en Venezuela una supresion de diferentes terrenos que
separan en el antiguo continente el zechstein del calcáreo del
Jura. El asperon del Cocollar, con que está muchas veces cubierto
el calcáreo de Cumanacoa, podria considerarse como gris jaspeado;
pero es mas probable que, alternando por capas con el calcáreo de
Cumanacoa, sea algunas veces llevado al límite superior á que
pertenece: el zechstein de Europa contiene tambien asperon muy
cuarzoso.
Los dos terrenos calcáreos de Cumánacoa y Caripe se suceden
inmediatamente, como lo hacen el alpino y el jurásico en la ladera
occidental del llano mejicano, entre Sopilote, Mescala y
Tehuilotepec. Estas formaciones pasan quizá de una á otra, de
suerte que la última no sera sino un asíénto superior del
zechstein. Esta cubierta inmediata, esta supresion de terrenos
interpuestos, esta simplicidad de estructura y esta ausencia de
capas oolíticas han sido igualmente observadas, por hábiles
geólogos, en la Alta Silesia y en los Pirineos. Por otra parte la
superposicion inmediata del calcáreo de Cumanacoa sobre
micaesquitas y thonschiefer de transicion, la rareza de las
petrificaciones, que aun no han sido suficientemente examinadas y
las capas de silex que pasan á la piedra lidiana, podrian hacer
creer que los terrenos de Cumanacoa y Caripe son de una formacion
mucho mas antigua que las rocas secundarias. No debe admirarse que
las dudas que se presentan al geólogo cuando debe pronunciar sobre
la edad relativa del
calcáreo de las altas montañas, bien
sea en los Pirineos, en los Apeninos (al sur del lago de Perugia )
ó bien en los Alpes de la Suiza, se extiendan tambien sobre los
terrenos calcáreos de las altas montañas de la Nueva Andalucia y
por todas partes de América en donde no se conoce distintamente la
presencia el asperon rojo.
IX. Asperon del Bergantin.
Un asperon cuarzoso cubre entre Nueva Barcelona y el cerro del
Bergantin el calcáreo jurásico de Cumanacoa. ¿Es una roca arenácea
análoga al asperon verde, ó pertenece al del Cocollar? En este
último caso su presencia pareceria probar mas claramente aun que
los calcáreos de Cumanacoa y Caripe no son sino
dos hileras de
un mismo sistema, que alternan con el asperon, ya cuarzoso, ya
esquitoso.
X. Gipsos de los llanos de Venezuela
Depósitos de gipso laminoso, conteniendo capas numerosas de
margas, se encuentran, por tiras, en los llanos de Caracas y
Barcelona, por ejemplo, en la llanura de San Diego, entre Ortiz y
la
Mesa de Paja, junto á la mision de Cachipo; los cuales
me han parecido cubrir el calcáreo jurásico de Tisnao, que es
análogo al de Caripe; tambien se encuentran allí montoncitos de
gipso fibroso. No he dado el nombre de
formaciones al asperon
del Orinoco, al del Cocollar, al del Bergantin ni al de los
Llanos, porque nada prueba hasta aquí la
independencia de estos terrenos arenáceos y gipsosos.
Presumo que algun dia se reconocerá que el
gipso de Los
Llanos no solamente cubre el calcáreo júrásico de los llanos,
sino que tambien está algunas veces impregnado en el calcáreo
jurásico, corno lo está el del Golfo Triste en el alpino de
Cumanacoa. ¿Las grandes masas de azufre encontradas en capas
enteramente arcillosas de los llanos (Guayuta, valle de San
Bonifacio, Buen Pastor y confluente del rio Pao con el Orinoco)
pertenecerán acaso á las margas del
gipso de Ortiz? Estas
capas arcillosas merecen tanto mas la atencion de los viageros,
cuanto que las hermosas observaciones de M. de Buch y de otros
muchos geólogos célebres sobre la cavernosidad del gipso, la
irregularidad de la inclinacion de sus estratos y su posicion
parálela en las dos laderas. del Harz y de la cadena de los Alpes,
igualmente que la presencia simultánea del azufre, del hierro
oligista
(212)
y de los vapores de los ácidos sulfurosos que han precedido á la
formacion del ácido sulfúrico, parecen manifestar la accion de
fuerzas que residen, á una grande profundidad, en el interior del
globo.
XI. Formacion de arcilla muriatífera (con betun y gipso
ojeado) de la península de Araya.
Este terreno ofrece una admirable analogía con el
salzthon
lebrestein (arcilla muriatífera) que he hecho conocer, como
acompañando en todas las zonas á la sal gema
(213)
. En las salinas de Araya
habia llamado la atencion de Pedro Martir de Anghiera desde el
principio del siglo XVI°, y es muy probable que facilitase el
rompimiento de las tierras y la formacion del golfo de Cariaco.
Este es una arcilla gris de humo impregnada de petróleo, mezclada
de gipso laminoso y lenticular, y atravesada algunas veces por
pequeñas vetas de gipso fibroso: contiene, y como engasta, masas
angulosas y menos fiables de ardua parda obscura con rotura
ésquitosa y algunas veces conchoide: el muriato de sosa se
encuentra allí diseminado en partes casi invisibles.
Las relaciones de situacion ó de superposicion de este terreno
con las rocas terciarias no me han parecido bastante claras para
que yo pudiese pronunciar con certeza sobre este elemento, que es
el mas importante de la geonosía positiva.
Las capas
coordinadas de sal qema, de arcilla muriatifera y de gipso
ofrecen las mismas dificultades en los dos hemisferios: estas
masas, cuyas formas son muy ¡rregulares presentan por todas partes
vestigios de grandes trastornos: no estan ellas jamas cubiertas de
formaciones independientes; y despues de haber creido, durante
largo tiempo en el continente de la Europa, la sal gema
exclusivamente propia al calcáreo alpino y al de transicion, se
admite hoy dia mas comunmente aun, sea segun razonamientos fundados
sobre analogias, ó sea segun suposiciones sobre la prolongacion de
las capas, que el verdadero lugar de la sal gema se encuentra en el
asperon jaspeado; pero aquella parece oscilar algunas veces de este
hácia el
muschelkalt.
En la primera de las dos incursiones que he hecho á la península
de Araya, me inclinaba á mirar la arcilla muriatífera como
subordinada al aglomerate (de formacion evidentemente terciaria)
del Barrigon y de la montaña del castillo de Cumaná, porque, un
poco al norte de este, habia encontrado bancos de arcilla
endurecida
(214)
y conteniendo gipso laminoso introducido
en el terreno terciario. Yo creia que la arcilla muriatífera podia
alternar con el monton
calcáreo del Barrigon; y muy
próximo á las pequeñas cabañas que estan situadas en frente de
Macanao, me pareció que algunas rocas de este monton calcáreo
penetraban los estrates de arcilla. En una segunda excursion á
Maniquarez y á las esquitas aluminíferas de Chaparuparu, la ligazon
entre el terreno terciario y la arcilla con el betun me pareció
bastante problemática. Examiné mas particularmente el sitio de las
peñas negras cerca del cerro de la Vela, al E S. E. del
castillo arruinado de Araya. El calcáreo de estas peñas es compacto
gris azulado, y casi desprovisto de petrificaciones. Me pareció
mucho mas antiguo que el aglomerate terciario del Barrigon, y le vi
cubrir, en posicion concordante, una arcilla esquitosa bastante
análoga á la niuriatífera.
Gustaba de comparar está última formacion con las capas de marga
carburada que encierra el calcáreo alpino de Cumanacoa. Segun las
ideas geognósticas mas entendidas hoy dia, la roca de las
peñas
negras podria mirarse como representando el
muschelkalk (calcáreo de Gotinga) y la arcilla salífera y
bituminosa de Araya como representando el
asperon
jaspeado: pero estos problemas no podrán ser resueltos, sino
cuando se habrán emprendido verdaderos trabajos de minas en estas
regiones. Algunos geólogos que creen que en Italia, la
sal gema penetra hasta en los terrenos superiores al calcáreo
jurásico, y aun á la greda, serán inclinados á tomar el calcáreo de
las
peñas negras por una de aquellas capas de calcáreo
compacto, desprovistas de granos de cuarzo y de petrificaciones que
se encuentran frecuentemente en medio del aglomerate terciaro del
Barrigon y del castillo de Cumaná: la arcilla salífera de Araya les
parecerá análoga, ya á la arcilla plástica de Paris
(215)
, ya á los bancos
arcillosos (dief y tourtia) de asperon secundario de lignites, que,
en Bélgica y Westfalia, encierran manantiales salados
(216)
. Por difícil qué
sea distinguir
aisladamente las capas de marga y de
arcilla, perteneciéntes al asperon jaspeado, al
rnuschelkalk, al cuadersandstein, al calcáreo jurásico, al
asperon secundario con lignites (
green and iron sand), y
al terreno terciario superior á la greda, pienso sin embargo que el
betun que acompaña por todas partes la sal gema, y mas á menudo aun
los manantiales salados, caracteriza las arcillas muriátíferas de
la peninsula de Araya y de la isla de la Margarita, como ligadas á
formaciones situadas debajo del terreno terciario. No digo que sean
anteriores á este terreno, pues, desde la publicacion de las
observaciones de M. Buch sobre el Tirol, no es permitido ya mirar
lo que está
debajo, en el espacio, como necesariamente
anterior, en cuanto á la época de su formacion.
El betun y el petróleo salen todavía hoy, corno lo hemos visto
mas arriba, del micaesquita; estas substancias son arrojadas, cada
vez que el terreno (entre Cumaná, Cariaco y el
Golfo
Triste) es conmovido por fuerzas subterráneas. Pues, es á este
mismo terreno primitivo que está sobrepuesta, en la península de
Araya y en la isla de la Margarita, la arcilla salífera impregnada
de betun, casi lo mismo que en Calabra la sal gema se muestra por
trozos en las hondonadas. ceñidas por terrenos de granito y de
gneis
(217)
;
¿Estas circunstancias sirven para apoyar el sistema ingenioso
(218)
segun el
que todas las formaciones coordinadas de gipso, de azufre, de betun
y de sal gema (constantemente anhidre) son debidas á derramamientos
hechos por medio de aberturas que han atravesado la costra oxidada
de nuestro planeta y penetrado hasta el sitio de la accíon
volcánica? Las enormes masas de muriate de sosa (clorure de sodium)
vomitadasrecientemente por el Vesubio
(219)
, las pequeñas vetas de
aquella sal que he visto á menudo atravesar las lavas litoides mas
recientes, y cuyo origen (por sublimacion) parece semejante al del
hierro oligista depuesto en estas mismas hendiduras
(220)
, los bancos de
sal gema y de arcilla salífera que ofrece el terreno traquítico, en
las llanuras del Perú y al rededor del volcan de los Andes de Quito
(221)
, son muy
dignos de fijar la atencion de los geólogos que quieren discutir el
origen de las formaciones. En el cuadro que trazo aquí, me limito á
la simple enumeracion de los
fenómenos de posicion,
indicando al mismo tiempo algunas vistas teóricas, segun las que
los observadores, colocados en circunstancias mas ventajosas que
las en que me hallaba yo, podrán dirigir sus averiguaciones.
XII. Aglomerate calcáreo del Barrigon,
del castillo de Cumaná y de los alrededores de Puertocabello.
Esta es una formacion muy complexa que presenta aquella mezcla y
aquella vuelta periodica de calcáreo compacto, de asperon cuarzoso
y de aglomerates (brechas calcáreas) que caracterizan mas
particularmente, bajo todas las zonas, el terreno terciario, y
forma la montaña del castillo de San Antonio, cerca de la ciudad de
Cumaná, así como la extremidad sudoeste de la península de Araya,
el cerro de Meapire, al sur de Cariaco, y los contornos de
Puertocabello. Contiene 1° un
calcáreo compacto
generalmente gris blanquizco ó blanco amarillento (cerro del
Barrigon), del que algunos bancos muy delgados estan enteramente
desprovistos de petrificaciones, mientras que otros estan
compuestos de cardites, ostracites, pectens y restos de poliperos
litofites; 2° un mármol ó brecha en el que una innumerable cantidad
de conchas pelágicas se encuentra mezclada con granos de cuarzo
aglutinados por un cimento de carbonate de cal, 3° un
asperon
calcáreo con granos de cuarzo redondos muy finos (Punta
Arenas, al oeste del pueblo de Maniquarez), conteniendo pedazos de
mina de hierro; 4° bancos de marga y de arcilla esquitosa,
desprovista de pepitas de mica, pero conteniendo selenites y
gipso laminoso: estos bancos de arcilla me han parecido formar
constantemente las capas inferiores. A este mismo terreno terciario
pertenecen tambien las tobas calcáreas (formacion de agua de los
valles de Aragua, junto á la Victoria, y la roca fragmentaria del
Cabo Blanco, al oeste del puerto de la Guayra. No me atrevo á
designar este último por el nombre de
nagelflhune, pues
que este nombre indica fragmentos redondos, al paso que los del
Cabo Blanco son generalmente angulosos y se componen de gneis, de
cuarzo y halina y de esquita cloritosa, reunidos por un cimento
calcáreo, el cual contiene arena magnética
(222)
, madreporitas y
restos de conchas bivalvas pelágicas, y los diferentes pedazos de
terreno terciario que he encontrado en la cadena del litoral de
Venezuela, en los dos vertientes de la cordillera septentrional,
parecen sobrepuestos, cerca de Cumaná (entre Bordones y Punta
Delgada), en el cerro de Meapire, al calcáreo (alpino) de
Cumanacoa; entre Puertocabello y el rio Guayguaza, lo mismo que en
los valles de Aragua, al granito; sobre el declive occidental de la
colina que forma el
Cabo Blanco, al gneis; en la península
de Araya, á la arcilla salifera; este último modo de situacion no
es quizá sino una simple aposicion
(223)
. Si se quiere colocar los diferentes
miembros de la serie terciaria segun la edad de su formacion, debe
mirarse, creo, como mas antiguo, el mármol ó brecha del Caba Blanco
con fragmentos de rocas primitivas, y hacer suceder á esta brecha
el
calcáreo arenáceo del castillo de Cumaná desprovisto de
sílex córneo, pero por otra parte bastante análogo al
calcáreo (comun) de Paris y al terreno de
agua dulce de la
Victoria. El gipso arcilloso mezclado de brechas calcáreas con
madreporas, cardites y ostras, que yo he encontrado entre Cartagena
de Indias y el cerro de la Popa, y las calcáreas igualmente
recientes de la Gran Tierra de la Guadalupe y de la Barbuda
(224)
(calcáreas llenas
de conchas pelágicas que parecen á las que viven en el Mar de las
Antillas), prueban que el terreno terciario (terreno de sedimento
superior) se extiende muy lejos hácia el oeste y norte.
Estas recientes formaciones, tan ricas en restos de cuerpos
organizados, ofrecen á los viageros familiarizados con los
cáracteres zoológicos de las rocas, un vasto campo que cultivar.
Examinar estos restos en las capas sobrepuestas como por pisos unas
á otras, es estudiar los
faunos de diferentes edades y
compararlos entre si. La geografía de los animales traza los
límites en el espacio, segun la diversidad de los climas que
determinan el estado actual de la vegetacion sobre nuestro planeta.
La geología de los cuerpos organizados es por el contrario un
fragmento de la
historia de la naturaleza, tomando la
palabra historia en su acepcion propia, que describe los habitantes
de la tierra, segun la sucesion de los tiempos. En los museos
pueden reconocerse los géneros y las especies, pero los
faunos
de las diferentes edades, el predominio de ciertas conchas,
las relaciones numéricas que caracterizan el reino animal y la
vegetacion de lugar ó de una época, deben ser estudiados en
presencia misma de las formaciones. Me ha parecido
(225)
desde largo tiempo que
bajo los trópicos, como en la zona templada, las conchas univalvas
son mas numerosas (en especies) que las bivalvas. Por esta
superioridad en número, el mundo
orgánico fósil, ofrece,
bajo todas las latitudes, una analogía mas con las
conchas
intertropicales que viven hoy dia en el seno de los mares. En
efecto, M. Defrance, en una obra
(226)
llena de ideas nuevas é ingeniosas, no
solo reconoce este mismo predominio de las univalvas en el número
de los géneros., pero recuerda tambien que, de 5,500 especies
fósiles de conchas univalvas, bivalvas y dividas, que contienen sus
ricas colecciones, hay 3,066 univalvas, 2,108 bivalvas, y 326
divididas; de suerte que las univalvas fósiles son á las bivalvas
como 3:2.
|
(204)
|
Sobre la posicion de las rocas en los dos hemísferios, p.
230. (Regresar a 204)
|
|
(205)
|
Long. Exped. Tom. II, p. 293. La fisonomia de las rocas
cortadas en muros y en pírámides, ó divididas en pedruzcos
romboidales, parecen sin duda caracterizar el cuadersandstein; pero
el asperon de la cuesta oriental de las Montañas Peñascosas, en
donde el sabio viagero M. James encontró manantiales salados con
capas de gipso y no de ulla (L. c., tom. II, p. 397, 404), parece
pertenecer mas bien al asperon jaspeado. (Regresar
a 205)
|
|
(206)
|
L. c., Tom. I, p. 15. Esta ulla cubre, como en la
Bélgica, inmediatamente al grauwacke, ó asperon de transicion. (Regresar a 206)
|
|
(207)
|
L. c. Tom. 1, p. 147. El calcáreo. intermediario está
cubierto, en las llanuras del Alto Misuri, con otro calcáreo
secundario, que se cree jurásico, mientras que otro calcáreo rico
en minerales de plomo, que yo hubiera creido mas antiguo aun que el
calcáreo oolítico y análogo á la
piedra franca, está,
segun M. James (L. c. Tom. II, p. 412), colocado por encima de la
formacion del asperon mas reciente. ¿Habrá sido bien comprobada
esta superposicion? (Regresar a 207)
|
|
(208)
|
Formacion de molasa (Regresar a
208)
|
|
(209)
|
M. de Buch pregunta con razon si este calcáreo
estatuario, que se parece al mármol de Paros y al calcáreo hecho
granudo por el contacto con los granitos sienéticos de Predazzo, es
una modificacion del calcáreo de numulites de Siwa. Las montañas
primitivas, de donde se creería sacado este mármol de pequeños
granitos, si uno se dejase engañar por su apariencia granuda, estan
muy distantes del Oasis de Siwa. (Regresar a
209)
|
|
(210)
|
El zechstein de Gross—Cerner, en Turingia, contiene ó
engasta tambien cristal de roca. Freisleben, Tom, III. p. 17. (Regresar a 210)
|
|
(211)
|
Yo las he encontrado en los Andes peruanos, junto á Montau
á 1,600 toesas de altura. (Regresar a
211)
|
|
(212)
|
Gipso con hierro oligista en el asperon jaspeado, al sur
de Dax (departamento de las Landas). (Regresar a
212)
|
|
(213)
|
Humboldt, Ensayo geognóstíco, p. 241.
Leonhard, Characreristik der Felsarten, p. 362. (Regresar a 213)
|
|
(214)
|
No muriatífero y sin petroleo. (Regresar a
214)
|
|
(215)
|
Asperon terciario con lignites ó molasa de Argovia. (Regresar a 215)
|
|
(216)
|
Notas manuscritas de MM. de Dechen y de Ocyhausen. (Véase
tambien
Buff en
Noggeralth,
Rheinland-Wesphal., Tom. III, p. 53.) (Regresar a 216)
|
|
(217)
|
Melograni, desc. geolog. di Aspromonte, 1823 p.
256, 276, 287 (Regresar a
217)
|
|
(218)
|
Breislach, Geología , Tom. 1, p. 350.
Boué sobre los Alpes, p. 17. (Regresar a
218)
|
|
(219)
|
Laugier y Gaillard, en los
Anales del Mus.; año
V, n°
12, p. 435. Las masas arrojadas en 1822 eran tan
considerables, que los habitantes de algunos pueblos alrededor del
Vesubio las recogiéron, é hiciéron provision de ellas para su uso
doméstico. (Regresar a
219)
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(220)
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Gai—Lusac, sobre la accion de los volcanes, en
los
Anales de química, Tom. XXII, p. 418. (Regresar a 220)
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(221)
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Véase mi
Ensayo geognóstico, p. 251. (Regresa a 221)
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(222)
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La arena magnética es debida sin duda á la esquita
que forma en estos parages el fondo del mar. (Regresar a 222)
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(223)
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An-nicht auffagerung, segun el lenguage preciso de
los geólogos de mi patria. (Regresar a
223)
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(224)
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Moreau de Jonnes,
hist. fis. de las
Antillas francesas, Tom. 1, p. 564.
Brongniart, descr.
geológ. de las inmediaciones de Paris, 1822, p. 201 (Regresar a 224)
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(225)
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Ensayo geognóstico p. 42. (Regresar a 225)
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(226)
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Estado de los cuerpos organizados fósiles, 1824,
páginas 51 125. (Regresar a 226)
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