SECCION II.
Reparticion general de los terrenos.
Direccíon é inclinacion de las capas. Altura relativa de las
formaciones sobre el nivel del Océano.
En la seccion precedente hemos examinado las desigualdades de la
superflcie del suelo, es decir, la construccion general de las
montañas y la forma de las llanuras que estas montañas diversamente
agrupadas dejan entre si. Los agrupamientos son ya
longitudinales, por bandas estrechas ó cadenas parecidas á
vetas que conservan su
direccion á grandes distancias
(Andes, montañas del litoral de Venezuela, Serra do Mar del Brasil,
y Alleganis de los Estados Unidos), ó ya por
masas de
formas irregulares, en las que levantamientos parecen haber tenido
lugar sobre un laberinto de grietas ó un monton de vetás (Sierra
Parima, Serra das Vertentes). Estos modos de formacion ligados á
una hipótesis de geognosía
(176)
, que tiene la ventaja de estar fundada
en hechos observados en los tiempos históricos, caracterizan de una
manera decidida las
cadenas y los
grupos de
montañas.
Por otra parte, las consideraciones sobre el relieve de un pais
son independientes de las que hacen conocer la naturaleza dé los
terrenos, la heterogeneidad de las materias, y la superposicion de
las rocas, la direccion é inclinacion de las capas. Estas últimas
serán expuestas en la segunda y tercera seccion de esta memoria.
Con respecto al relieve y encadenamiento de las desigualdades del
silicio, la mitad del globo lunar está hoy dia casi mejor conocido
que la mitad del globo terrestre y la
geologia de las
formaciones, inaccesible para siempre á la astronomía física,
si no se abandona á desvíos peligrosos, adelanta muy lentamente aun
en los paises mas inmediatos á la Europa.
Echando una mirada general sobre la constitucion geológica de
una cadena de montañas, pueden distinguirse
cinco elementos de
direccion, confundidos demasiado frecuentemente en las obras
de geognosía y de geografía física.
Estos elementos son:
a) El eje longitudinal de la cadena entera;
x) La línea que divide las aguas (divortia aquarum);
g) La línea de cumbres pasando por los
maxima de
altura;
d) La línea que separa en seccion horizontal dos formaciones
contiguas;
e) La línea que sigue las fisuras de estratificacion. Esta
distincion es tanto mas necesaria, cuanto que verisímilmente no
existe sobre el globo cadena alguna que ofrezca un paralelismo
perfecto de todas estas
lineas de dirección. En los
Pirineos, por ejemplo,
a, x, g no coinciden; pero
d g
e (es decir, las diferentes bandas de formacion que se
manifiestan sucesivamente y la direccion de los estrates) son
sensiblemente paralelas á a, ó en la direccion de la cadena entera
(177)
.
En las partes mas lejanas del globo, se encuentra tan á menudo
un paralelismo perfecto entre
a y
e, que puede
creerse que las causas que han determinado la direccion del eje (el
ángulo bajo el cual este eje corta el meridiano) estan bastante
generalmente ligadas á las que han determinado la direccion é
inclinacion de las capas. Esta dirección de las capas ella misma es
independiente de la de las bandas de formacion ó de sus límites
visibles en la superficie del suelo: las lineas
d y
e se cruzan algunas veces, aun cuando una de ellas
coincida con a ó con la direccion del eje longitudinal de la cadena
entera. El relieve de un pais en un mapa no puede exprimirse con
precision, ni evitarse los juicios mas erróneos sobre la posícion y
superposicion de los terrenos, si no se ha comprehendido muy
claramente las relaciones de las
lineas de direccion que
acabamos de recordar.
En la parte de la América meridional, que hace el objeto
principal de esta memoria, y que está limitada al sur por el rio
Amazona, como al oeste por el meridiano de las montañas nevadas
(Sierra Nevada) de Mérida, las diferentes bandas ó zonas de
formacion (
d) se hallan sensiblemente paralelas en los
ejes longitudinales (a) de las cadenas de montañas y de las
llanuras interpuestas. Puede decirse en general que la zona
granítica (reuniendo bajo esta denominacion las rocas de granito,
gneis y micaesquita) sigue la direccion de la cordillera del
litoral de Venezuela, y que pertenece exclusivamente á esta
cordillera y al grupo de las montañas de la Parima, pues que no
penetra, en la llanura del Bajo Orinoco , los terrenos secundarios
y terciarios. Resulta de esto que las mismas formaciones no
constituyen la region de las llanuras y la de las montañas.
Si fuera permitido juzgar de la estructura de toda la Sierra
Parima, segun la parte considerable que he examinado sobre 6° de
longitud y 4° de latitud, deberia creerse enteramente compuesta de
granitogneis: he visto en ella algunas capas de grónstein y de
esquita anfibólica pero no micaesquita, ni thonschiefer, ni bancos
de calcáreo granado, aunque muchos fenómenos hacen muy probable la
presencia de la primera de estas rocas al este de Maipures y en la
cadena de Pacaraina. La constitucion geológica del grupo de la
Parima es por consiguiente mas simple todavía que la del grupo
brasileño, en el que los granitos, gneis y micaesquitas estan
cubiertos de thonschiefer, de cuarzo cloritoso
(
itacolumine), de grauwacke y de calcáreo de transicion;
pero los dos grupos, como ya lo hemos recordado mas arriba, tienen
de comun entre sí la ausencia de un verdadero sistema de rocas
secundarias, y en uno y otro no se encuentran mas que algunos
fragmentos de asperon ó conglomerantes.
En la
cordillera del litoral de Venezuela, las
formaciones graníticas son aun las que dominan; pero faltan hácia
el este, sobre todo en la cadena meridional, en donde se nota (en
las misiones de Caripe y al rededor del golfo de Cariaco) un grande
amontonamiento de rocas calcáreas, secundarias y terciarias.
Partiendo del punto en que la cordillera del litoral se junta á los
Andes de la Nueva Granada (long. 71° ½), se hallan luego las
montañas graníticas de Aroa y de San Felipe, entre los ríos de
Yaracui y Tucuyo
(178)
.
Estas formaciones graníticas se extienden al este de los dos
lados de la llanura de los
valles de Aragua, en la cadena
septentrional, hasta el cabo Codera; y en la meridional, hasta las
montañas (
altas sávanas) del Ocumare. Despues de la
notable interrupcion que prueba la cordillera del litoral en la
provincia de Barcelona, las rocas graníticas vuelven á manifestarse
en la isla de la Margarita y en el istmo de Araya, y continuan
quizá hasta las
Bocas del Drago; pero al este del
meridiano del cabo Codera, no hay sino el grupo septentrional que
sea granítico (de esquita micácea); el meridional (Morro de Nueva
Barcelona, archipiélago de las islas Caracas, cerro del Bergantín,
cercanías de Cumanacoa, de Cocollar y Caripe) está enteramente
compuesto de caliza secundaria y de
asperon.
Si, en el terreno granítico, que es aquí una formacion muy
complexa, se quiere distinguir mineralógicamente entre las rocas de
granito, del gneis y micaesquita, es preciso tener presente, segun
mis observaciones locales, que el granito grueso, que no pasa al
gneis es muy raro en aquellas regiones. A las montañas, que hácia
el norte adornan la llanura del lago de Valencia, pertenece
particularmente esta calidad; pues que las islas de este lago, en
las montañas que avecinan la villa de Cura, y en todo el grupo
septentrional, entre el meridiano de la Victoria y cabo Cordera,
domina el gneis, alternando unas veces (Silla de Caracas) con el
granito, ó pasando. (entre el Gangue y la villa de Cura, en la
montaña de Chacao) al micaesquita, que es la roca mas frecuente en
la península de Araya y en el grupo del Macanao que forma la parte
occidental de la isla de la Margarita. El micaesquita dé la
península de Araya pierde poco á poco, al oeste de Maquinares
(cerro de Chuparuparu), su brillo semimetálico; se carga de carbono
y se hace una esquita arcillosa ó gredosa, y aun una ampélita. Las
capas de caliza granuda son las mas comunes en la cordillera ó
cadena primitiva septentrional; y, lo que es mas notable todavía,
es que ellas se encuentran en el gneis y no en el
micaesquita.
Al
terreno granítico ó mas bien al gneis micaesquita de
la cadena meridional está pegado un
terreno de transicion,
compuesto de grunstein, de serpentina anfibólica, de caliza micácea
y de esquita verde y carburada. La orilla mas meridional de este
terreno está formada de
rocas volcánicas. Entre Parapara,
Ortiz y el cerro de Flores (lat. 9° 28-9° 34; long. 70°
2-70° 15') varios fonolites y amigdaloides, que contienen
pirógenes, han quebrado las capas del terreno de transicion. Estas
erupciones volcánicas se encuentran colocadas en la extension de
los Llanos, de este vasto mar interior que ha llenado en otro
tiempo todo el espacio entre las cordilleras de Venezuela y de la
Parima. Recordarémos con este motivo que, segun las observaciones
del mayor Long y del doctor James, formaciones trapeanas (dolerites
y amigdaloides globulosos con pirógenes) adornan tambien las
llanuras del Misísipi hácia el oeste, en la ladera de las Montañas
Peñascosas
(179)
.
Las antiguas rocas pirogenicas que he hallado cerca de
Parapara, en donde se elevan como montecillos con cimas redondas,
son tanto mas notables, cuanto que hasta aquí no se han descubierto
ningunas otras semejantes en toda la parte oriental de la América
del Sur. El lazo íntimo que se observa en este terreno de
Parapara, entre el grunstein y las serpentinas anfibólicas y
amigdaloides, encierran cristales de pirógenes; la forma de los
Morros de San Juan, que se elevan como cilindros sobre la meseta, y
la textura granuda de su calcárea rodeada de rocas trapeanas, son
objetos dignos de la atención del geólogo que ha estudiado, en el
Tirol meridional y en Escocia, los efectos producidos por cl
contacto de los porfirios pirogénicos
(180)
.
El
terreno calcáreo de la cordillera del litoral domina
sobre todo, como ya lo hemos recordado, al este del cabo Unare, en
la cadena meridional, y se extiende hasta el golfo de Paría, frente
la isla de la Trinidad, donde se encuentran los gipsos de Guire,
que contienen el azufre. Me han asegurado igualmente en que la
cadena septentrional en la
montañas de Paria y cerca de
Carupano, se encuentran formaciones calcáreas secundarias, y que
estas formaciones solo empiezan á mostrarse al este de la cresta
del peñasco (cerro de Meapire) que reune el grupo calcáreo del
Guacharo al grupo de micaesquita de la península de Araya; pero no
he tenido ocasión de averiguar la exactitud de esta observación. El
terreno calcáreo de la cadena meridional está compuesto de dos
formaciones que parecen muy distintas del calcáreo de Cumanacoa y
del de Caripe. Cuando estaba yo sobre los lugares, me ha parecido
que el primero tenia analogía con el zechstein ó calcáreo alpino, y
el segundo con el calcáreo jurásico. He creido tambien que el gipso
granudo de Guire podia ser el que, en Europa, pertenece al
zechstein, ó que se halla colocado entre el zechstein y el asperón
abigarrado. Capas de asperón cuarzoso, alternando con arcillas
esquitosas, cubren el calcáreo de Cumanacoa (cerro del Imposible,
Turimiquiri, cuerda de San Agustin) así como cubren el calcáreo
jurásico en la provincia de Barcelona (Aguas Calientes). Segun su
posición, estos asperones podrian mirarse como pertenecientes á la
formacion del asperón verde ó asperón secundario de lignites bajo
la creta: pero si es cierto (como he creido observarlo) que, en la
falda del Cocollar, el asperon forma capas en el calcáreo alpino,
antes de serle superpuesto, es difícil creer que las dos
formaciones arenáceas del Imposible y de Aguas Calientes
constituyan un mismo terreno. La arcilla rnuriatífera (con petróleo
y gipso laminoso) cubre la parte occidental de la península de
Araya, enfrente de la ciudad de Cumaná, corno el centro de la isla
de la Margarita. Esta arcilla parece inmediatamente pegada al
micaesquita y cubierta de la brecha calcárea de terreno terciario.
No decidiré si la forrnacion de Araya, rica en particulas de
muriate de sosa esparcidas, pertenece á la formacion del asperon
Imposible que, por su posicíon, pódria cornpararse al asperon
abigarrado (
red marl) de Europa.
Fragmentos de
terreno terciario cercan infaliblemente
el castillo y ciudad de Cumaná (castillo de San Antonio) corno se
muestran tambien en la extremidad sudoeste de la peninsula de Araya
(cerro de la Vela y del Barigon); en la cresta del cerro de
Meapire, cerca de Cariaco; en el Cabo Blanco, al oeste de la
Guayra, y en el litoral de Puertocabello. Estos fragmentos vuelven
á encontrarse por consiguiente al pié de los dos vertientes de la
cadena septentrional de la cordillera de Venezuela. El terreno
terciario está compuesto de capas alternantes de aglomerates
calcáreos de calcáreo compacto, y margas ó arcillas que contienen
selenita y gipso laminoso. Todo este sistema de capas muy nuevas no
me ha parecido constituir sino una formacion que se vuelve á
encontrar en el cerro de la Popa, cerca de Cartagena de Indias,
como en las islas de la Guadalupe y de la Martinica.
Tal es la distribucion geológica de los terrenos en la parte
montuosa de Venezuela, sea en el grupo de la Parima, ó sea en la
cordillera del litoral. Nos queda que caracterizar las formaciones
de los llanos (ó llanura del Bajo Orinoco y del Apure); pero no es
fácil determinar el orden de su superposicion, porque esta region
falta enteramente, sea de barrancos ó madres de torrentes, ó sea de
pozos muy profundos hechos por los hombres. Las formaciones de los
llanos son: 1° un asperon ó conglomerate con fragmentos
redondos de cuarzo, de lidiana y de kieselschiefer reunidos por un
cimento arcillo ferruginoso, sumamente pegajoso, moreno aceitunado
y algunas veces rojo muy vivo; 2° un calcáreo compacto (entre Timao
y Calabozo) que, por su pulida rotura y su aspecto litográfico, se
semeja al calcáreo del Jura; 3° capas alternantes de marga y gipso
laminoso (Mesa de San Diego, Ortiz, Cachipo). Estas tres
formaciones me han parecido sucederse de abajo hácia arriba, segun
el órden que acabo de describir, apoyándose el asperon en posicion
cóncava hácia el norte, sobre las esquilas de transicion de
Malpaso; y al sur, sobre los granitogneis de la Parima. Como el
gipso cubre inmediatemente el asperon de Calabozo y que me pareció,
estando sobre los lugares, idéntico con nuestro terreno de asperon
rojo ó ullar, estoy incierto acerca de la edad de su forrnacion.
Las rócas secundarias de los llanos de Cumaná, Barcelona y Caracas
ocupan un espacio de mas 5,000 leguas cuadradas. Su continuaciones
tanto mas notable cuanto que parecen faltar, á lo menos al este del
meridiano de Puertocabello (70° 37), en toda la llanura del
Amazona, si es que no estan allí cubiertas de arenas graníticas.
Las causas que han favorecido el amontonamiento de las materias
calcáreas en la region oriental del litoral y en los llanos de
Venezuela (de 10° ½ á 8° norte) no deben haber obrado mas cerca del
ecuador, en el grupo de montañas de la Parima y en las llanuras del
Rio Negro y Amazona (de latitud 8° norte á 1° sur). Sin embargo
estas últimas llanuras ofrecen tambien algunos bancos de rocas
fragmentarias, tanto el sudoeste de San Fernando de Atabapo, como
hácia el sudeste, en el curso inferior del Rio Negro y Rio Branco.
En medio de las llanuras de Jaen de Bracamoros, be visto un asperon
que alterna á la vez con bancos de arena y acumulaciones de
guijarros de porfirio y lidiana
(181)
. M M. de Spix y Martius
(182)
aseguran que las riberas
del Rio Negro, al sur del ecuador, estan compuestas de asperon
abigarrado, las del rio Branco, Jupura y Apoporis de
cuadersandstein, y las del Amazona, en muchos puntos, de esperon
ferruginoso
(183)
.
Queda que examinar si, en Venezuela, como lo creo hoy, las
formaciones calcáreas y gipsosas que cubren la parte oriental de la
cordillera del litoral, difieren enteramente de las de los
llanos, y á que terreno pertenece aquella muralla
peñascosa que
(184)
, bajo el nombre de
Galera
guarnece las sávanas de Calabozo, hácia el norte.
La hoya de las mismas sávanas es el fondo de un mar desprovisto
de islas: pues solo al sur del Apure, entre este rio y el Meta,
bastante cerca de la ladera occidental de la Sierra Parima, se
elevan algunas colinas, como el monte de Parure, la Galera de
Sinaruco y los cerritos de San Vicente. A excepcion de los pedazos
de terreno terciario que hemos indicado mas arriba, no se nota,
desde el ecuador hasta el paralelo de 10° norte (entre el meridiano
de la Sierra Nevada de Mérida y las costas de la Guayana), sino una
ausencia, á lo menos una escasez de petrificaciones, que
sorprehende á los geólogos recientemente llegados de Europa.
Los
maxima de cumbres, á que se elevan las diferentes
formaciones, disminuyen, en los paises que describimos, bastante
regularmente con
edad relativa. Estos maxima son, por el
granitogneis (pico de Duida en el grupo de la Parima,
Silla de Caracas en la cadena del litoral) de 1,300 á 1,350 toesas;
por el calcáreo de Cumanacoa (cima ó cucurucho del Turimiquiri),
1,050 toesas; por el calcáreo de Caripe (montañas que ciñen la mesa
del Guardian de San Agustín), 750 toesas; por el asperon que
alterna con el calcáreo de Cumanacoa (Cuchilla de Guanaguana), 550
toesas; por el terreno terciario (Punta Araya), 200 toesas.
Parecéme inútil hacer notar aquí que estas relaciones entre la edad
de las formaciones, y la altura que alcanzan, varian mucho en otras
regiones del globo en donde frecuentemente las rocas secundarias se
elevan sobre las rocas primitivas. El estudio de las alturas
absolutas de las rocas ofrece menos interes, desde que la mayor
parte de los geólogos han abandonado la hipótesis werneriana de un
fluido que ha bajado progresivamente de nivel, á medida que los
diferentes terrenos se han precipitado. En la hipótesis que
atribuye las desigualdades de la superficie á levantamientos, no se
recurre á aquellas
aguas de granito, de gneis ó de
micaesquita que se han elevado á diferentes alturas. Los
maxima de cumbres no dan sino la medida de las fuerzas que han
obrado contra la costra oxidada de nuestro planeta. Segun estas
mismas vistas, las petrificaciones de conchas pelágicas que M.
Bonpland é yo hemos descubierto sobre la cumbre de los Andes
peruanos entre Monta y Micuipampa, á 2,0OO toesas de altura, en
capas fuertemente inclinadas, prueban poco que el antiguo nivel del
Océano haya alcanzado este límite.
La extension del pais, cuya constitucion geológica hago conocer,
se distingue por la prodigiosa regularidad que se observa en la
direccion de los estrates de que se componen las rocas de edad
diferente. He fijado ya muchas veces, en la Relacion histórica de
mi viage y el
Ensayo sobre la posicion de los terrenos, la
atencion de los lectores sobre una ley geognóstica, que es del
pequeño número de las que pueden averiguarse con medidas precisas.
Ocupado, desde el año 1792, del paralelismo, ó mas bien del
lojodromismo de los estrates, examinando la direccion é
inclinacion de las capas primitivas y de transicion, desde la costa
de Génova, al traves de la cadena de la Bochetta, las llanuras de
la Lombardía, los Alpes del San Gothard, la mesa de la Suabia, las
montañas de Bareuth y las llanuras de la Alemania septentrional,
quedé sorprehendido, sino de la constancia, á lo menos de la
extrema frecuencia de las direcciones
hor. 5 y 4 de la
brújula de Freiberg (direccion del sudoeste al nordeste). Esta
observacion, que me parecia poder conducir á descubiertas
importantes sobre la estructura general del globo, tenía entonces
tanto aliciente para mi, que fué uno de los motivos mas poderosos
de mi viage al ecuador. Si reuno mis propias observaciones á las
que han sido hechas por un gran número de hábiles geólogos, creo
entrever
que no existe en ningun hemisferio, entre las rocas,
una uniformidad generar y absoluta de direccion, pero que en
regiones de una muy considerable extension y algunas veces sobre
algunos, millares de leguas cuadradas, se reconoce que la
direccion, mas raramente la inclinacion, han sido determinadas por
un sistema de fuerzas particulares. Descúbrese á distancias
muy largas un paralelismo (
lojodromismo) de los estrates,
una direccion, cuyo tipo se manifiesta en medio de las
perturbaciones parciales, y que en los terrenos primitivos y de
transicion queda frecuentemente el mismo. Bastante generalmente, y
este hecho habia ya llamado la atencion de Palassou y Saussure, la
direccion de los estrates, aun, de los que estan muy lejos de las
cimas principales, es idéntica con la direccion de las cadenas de
montañas, es decir, con su eje longitudinal.
Estudiando, en un sistema de rocas, las relaciones que ofrece la
direccion de los estrates, sea con el meridiano, sea con el
horizonte del lugar, me he propuesto para cada pais, las cuestiones
siguientes: ¿Puede conocerse una conformidad de díreccion, un
lojodromismo de los estrates que abrazan una grande
extension, ó son tan frecuentes las perturbaciones, que no se
manifiesta ley alguna? ¿Hay una constancia simultánea en la
direccion é inclinacion en los estrates dirigidos N. E. S. O.? ¿
Estan ellos inclinados al N. O. ó al S. E.? ¿Abrazan las leves las
formaciones de diferentes edades, ó se observan otras relaciones de
direccion é inclinacion en las rocas primitivas ó secundarias? ¿Las
mismas perturbaciones no estan sujetas á ciertas reglas, de modo
que las mudanzas parciales de direccion son lo mas comunmente de
90°, y arrastran tras si una mudanza total
(185)
de inclinacion? ¿Hay
paralelismo entre la direccion de los estrates y la de la cadena de
montañas mas próxima, ó esta direccion de los estrates tiene
relaciones con una cadena principal ó una costa oceánica muy
distante? ¿Cuando se llama sistema
lojodrómico de rocas á
la reunion de aquellas, cuyos estrates tienen la misma direccion, y
cuando en un vasto pais muchos de estos sistemas lojodrómicos se
tocan, son siempre repentinas las mudanzas de direccion, ó bien hay
en el límite de los sistemas contiguos, pasos ó mudanzas
progresivas? Un mismo terreno no presenta al viagero la ocasion de
responder á un tan gran número de cuestiones importantes; pero la
geognosia positiva no puede hacer progresos, sino cuando no pierde
jamas de vista la totalidad de los elementos de que depende el
conocimiento de la estructura del globo.
Venezuela es uno de los paises en que el paralelismo de los
estrates de granitogneis, de micaesquita y de thonschiefer es de
los mas pronunciados. La direccion general de estos estrates es N.
50° E., y la inclinacion general de 60° á 70° al noroeste. Así es
como yo los he encontrado y reconocido en mas de cien leguas de
largo, en el seno de la cadena del litoral de Venezuela; en los
granitos estratificados de las Trincheras, cerca de Puertocabello;
en los gneis de las islas del lago de Valencia, y en las
inmediaciones de la villa de Cura; en las esquitas y grunstein de
transicion, al norte de Parapara; en el camino de la Guayra á la
ciudad de Caracas y en toda la Sierra de Avila; en el cabo Codera,
y en los micaesquitas y thonschiefer de la península de Araya. Esta
misma direccion del N. E. al S. O. y esta inclinacion al N. O. se
observan todavia, aunque de una manera menos pronunciada en las
calcáreas de Cumanacoa, en Cuchivano y entre Guanaguana y Caripe.
Las excepciones de la ley general son sumamente raras en los
granitogneis de la cordillera del litoral, y aun puede añadirse que
la
direccion inversa (del S. E. al N. O.) lleva tras sí
frecuentemente la inclinacion hácia el S. O.
Como el grupo de la Sierra Parima, en la parte que yo he
recorrido, contiene mucho mas granito
(186)
que gneis y otras rocas
distintamente estratificadas, no ha podido observarse la direccion
de las capas en este grupo, sino en muy pocos puntos; pero aun en
esta misma region me ha asombrado muchas veces la constancia del
fenómeno de
lojodromismo.
Las esquitas anfibólicas dé la Angostura se dirigen N. 45° E.,
como los gneis de Guapasoso que forman la madre del Atabapo, y como
los micaesquitas de la península de Araya, aun cuando hay 160
leguas de distancia entre los límites de estas rocas.
La díreccion de los estrates, cuya prodigiosa uniformidad
acabamos de indicar, no está enteramente paralela con los ejes
longitudinales de las dos cadenas del litoral y de la Parima. Los
estrates cortan generalmente la primera de estas cadenas, bajo un
ángulo de 35°, y su inclinacion hácia el noroeste es una de las
causas mas poderosas de la aridez que reina en la cuesta meridional
(187)
de las
montañas costeras.
¿Puede admitirse que la direccion de la cordillera oriental de
la Nueva Granada que, desde Santa Fe de Bogata hasta mas allá de la
Sierra Nevada de Mérida, está casi N. 45° E.; y cuya cadena del
litoral no es sino una continuacion, haya influido sobre la
direccion hor. 3-4 de los estrates en Venezuela ? Esta última
region ofrece un
lojodromismo bien notable con los
estrates de micaesquita , de grauwacke y de calcárea ortoceratites
de los Alleganis y de la inmensa extensión del pais (lat. 56°-68°)
que ha sido ultimámente visitado por el capitan Franklin. ¿La
díreccion N. E.S.O. domina en todas estás partes de la América
septentrional, como en Europa, en el Fichtelgebirge de Franconia,
en el Taunus, en el Westerwald y Eifel, en los Ardenes, en los
Vosges, en el Cotentin, en Escocia, y en la Tarentasia á la
extremidad sudoeste de los Alpes? Si los estrates de las rocas no
siguen exactamente, en Venezuela, la direccion de la cordillera mas
próxima (que es la del litoral), el paralelismo entre el eje de una
cadena y los estrates de las formaciones que la componen se
manifiestan mucho
(188)
mas en el grupo del
Brasil.
|
(176)
|
Véanse las importantes y nuevas observaciones sobre
el origen de las cadenas de montañas, que se encuentran expuestas
en una obra digna de fijar la atencion de los geólogos:
Resultate der neusten geogn. Forschungen des Herrn Leopold von
Buch, zusammongestellt und übersezt von K. C. von Leonhard, p.
307, 338, 438, 470, 475, 506. (Regresar a
176)
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(177)
|
En los Pirineos, la direccion del eje longitudinal, y
la de las formaciones que se manifiestan sucesivamente en la
superficie del suelo, como por largas fajas, son N. 68°-73° O. Pero
como la linea de los
maxima de cumbres no está en paralelo
con el eje, resulta, segun las excelentes observaciones de MM.
Palassou, Ramond y Charpentier, que esta línea debe necesariamente
pasar por formaciones muy diferentes. (Regresar a
177)
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(178)
|
Notas manuscritas del general Cortés: mis propias
observaciones no comienzan sino en el meridiano de Puertocabello
(long. 70° 37), y terminan en el del cerro de Meapire (long,
65° 51) junto á Cariaco. (Regresar a
178)
|
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(179)
|
Manantial del Canadran Ríver, en el Rio Colorado de
Natchitoche. Véase Long, Exped., tomo II, pág. 91, 402. (Regresar a 179)
|
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(180)
|
Leopold de Buch, Cuadro geológico del Tirol, p. 17.
Acabo de saber por cartas muy recientes de M. Boussingault que
estos singulares Morros de San Juan, ofreciendo un calcareo con
granos cristalinos y manantiales termales, son huecos y contienen
inmensas grutas llenas de estalactitas, las cuales parecen haber
sido habitadas en otro tiempo por los indígenas. (Regresar a 180).
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(181)
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Ensayo geológico p. 231. (Regresar a 181)
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(182)
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Veber die Physiognomie des Pflanzenreichs in
Brasilien.
(Regresar a 182)
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(183)
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Braunes eisenschussiges Saadstein
Conglomerar. (Ironsand de los geólogos ingleses entre calcáreo
jurásico y el asperon verde). Sobre las rocas de cuadersandstein,
entre le Apoporis y el Japura, los S
res Spix y Martins
han encontrado estas mismas esculturas que hemos hecho conocer,
desde el Esquibo hasta las llanuras del Casiquare, y que parecen
probar las emigraciones de una nacion mas adelantada que los
indígenas que actualmente habitan estás comarcas. (Regresar a 183)
|
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(184)
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¿Es este muro un resultado ó continuacion de rocas
de dolomia, ó bien un dique de cuadersandstein, como la muralla del
Diablo al pié del Harz? Es bastante comun hallar en las
orillas de los grandes llanos, es decir, en la costa de los
antiguos mares interiores, sea bandas calcáreas (bancos de
corales), sea fajas de asperon (efectos de la resaca de las olas) ó
bien erupciones volcánicas. La cadena que aproxima los llanos de
Venezuela, nos ofrece ejemplos de estos últimos junto á Parapara,
lo mismo que el Harudje (
Mons Ater, Plinio) en la orilla
septentrional del desierto africano (el Sahara). Varias colinas de
asperon que se elevan como torres, murallas y castillos
fortificados, y que ofrecen mucha analogía con el cuadersandstein,
limitan al sudoeste del Arkansas el desierto americano. (Regresar a 184)
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(185)
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Hago alusion á los casos en que, en una cadena de
montañías de gneismicaesquita, la direccion general de los
estratrates es
hor. 4 (del S. O. al N. E,), con
inclinacion al N. O., y en donde los desvios son generalmente
hor. (del S. E al N. O.). La inclinacion observada en esta
direccion inversa no será, como podria serlo, hácia el N.
E., pero si hácia el S. O. Hay pues
mudanza total de
inclinacion del norte al sur, ó mas bien del N. O. al S. O. Esta
regularidad en los modos de desvíos, que frecuentemente me ha
ocupado recorriendo los Andes, ha fijado recientemente la atencion
de M. Steininger (
Erloschene Vulkane, p. 3), y de M.
Reboul (
Journ. De física, 1822, diciembre, p. 425), sobre
la orilla del Rhin y en los Pirineos. (Regresar a
185)
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(186)
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No hay mas que el granito del Baraguan que sea á un
mismo tiempo estratificado y atravesado de vetas de granito; la
direccion de las camas es N 20° O. (Regresar a
186)
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(187)
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Esta cuesta meridional es sin embargo menos rápida
que la septentrional. (Regresar a
187)
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(188)
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Segun las notas, manuscritas de M. de Eschwege, y su
Geogn.
Gemalde von Brasillen, pág. 6, los estrates de las rocas
primitivas é intermediarias del Brasil se dirigen muy regularmente,
como la cordillera de Villarica (Serra do Espinhaco) hor. I, 4, ú
hor. 2 de la brujula de Fréiberg (N. 28° E.). La inclinacion de los
estrates está generalmente hacia el E. S. E. (Regresar a 188)
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