b. LA HOYA DEL GOLFO DEL MEJICO Y
DEL MAR DE LAS ANTILLAS.
Es una conbinuacion de la hoya del Misísipi, Luisiana y bahía de
Hudson: podria decirse que es la parte sumergida de esta misma hoya
á la que pertenecen, sobre las costas de Venezuela, todos los
terrenos muy bajos que se han conservado al norte de la cadena del
litoral y de la Sierra Nevada de Mérida. Si trato aquí parte de la
hoya del Mar de las Antillas, es para no confundir lo que, en el
estado actual del globo, se halla sobre y debajo la superficie de
las aguas. Ya he hecho ver, en otra parte, que la coincidencia
reciente de las épocas de los temblores de tierra observados en
Caracas y en las orillas del Misísipi, Arkansas y Ohio, justifica
las vistas geológicas, segun las que se miran como una sola hoya,
las llanuras que estan limitadas al sur por la cordillera del
litoral de Venezuela, al este por los Alleganis y la serie de los
volcanes de las Antillas; al oeste por las Montañas Peñascosas
(Andes mejicanos) y por la série de los volcanes de Guatemala. La
hoya de las Antillas forma, como ya lo hemos dicho, un
Mediterráneo con muchas salidas, cuya influencia sobre el
destino político del nuevo continente depende á la vez de su
posicion central y de la gran fertilidad de sus islas. Las salidas
de la hoya, cuyas cuatro mayores
(159)
tienen 75 millas de anchura, se hallan
todas, por parte del este, abiertas hácia la Europa, y surcadas por
el corriente de los trópicos.
Así como en nuestro Mediterráneo se reconocen los vestigios de
tres antiguas hoyas por la proximidad de Rodas, de Scarpento, de
Candia y de Cerigo, igualmente que por la del cabo Sorello de la
Sicilia, de la isla Pantelaria y del cabo Bon de Africa, así
tambien la hoya de las Antillas, que excede en extensional
Mediterráneo, parece presentar los restos de los antiguos diques
que reunian
(160)
el cabo Cotoche del Yucatan, al de San
Antonio de la isla de Cuba, y esta, el cabo Tiburon de Santo
Domingo, la Jamaica, el Banco de la Víbora y el escollo de la
Serranilla al cabo Gracias á Dios de la costa de los
Mosquitos.
Una division en tres hoyas parciales resulta de esta disposicion
de islas y cabos mas avanzados del continente. El mas septentrional
ha sido designado, hace largo tiempo, por la denominacion
particular de golfo del Mejico; el intermedio hoya central podria
llamarse Mar de Honduras, á causa del golfo de este nombre que hace
parte de él; el meridional, comprehendido entre las Pequeñas
Antillas y las costas de Venezuela, del istmo de Panamá y del pais
de los Indios mosquitos, formaria el
Mar de los Caribes.
(161)
.
Es por otra parte un fenómeno bien digno de atencion el hallar
las rocas volcánicas modernas distribuidas en las dos orillas
opuestas á la hoya de las Antillas, al este y al oeste, pero no al
sur y al norte. Un grupo de volcanes, en parte apagados y en parte
aun encendidos, se prolonga en las Pequeñas Antillas desde los 12°
hasta los 18°; y en las Cordilleras de Guatemala y del Méjico,
desde los 9° hasta los 19° ½ de latitud. He visto yo introducirse,
en la extremidad noroeste de la hoya de las Antillas, las
formaciones secundarias hácia el sudeste; y á lo largo de las
costas de Venezuela, las rocas de gneis y de micaesquita primitivas
se introducen hácia el noroeste. Los basaltos, los amigdaloides y
los traquites, que generalmente estan sobremontados de calcáreas
terciarias, no se manifiestan sino hácia las orillas oriental y
occidental.
c. LA HOYA DEL BAJO ORINOCO Ó DE LOS
LLANOS DE VENEZUELA.
Esta hoya, parecida á los llanos de la Lombardia está abierta el
este: sus limites son: al norte, la cadena costera de Venezuela; al
oeste, la cordillera oriental de la Nueva Granada, y al sur, la
Sierra Parima; pero, corno este último grupo no se extiende al
oeste sino hasta el meridiano de las cataratas de Maipures (long.
70° 37), queda de este lado una abertura ó
estrecho
terrestre que se dirige del norte al sur, y por el cual los
llanos de Venezuela comunican con la hoya del Amazona y
del Rio Negro. Distinguimos la
hoya del Bajo Orinoco
propiamente dicho (al norte de este rio y del Apure) de las
llanuras del Meta y del Guaviare. Estas últimas llenan el espacio
que dejan entre si las montañas de la Parima y de la Nueva Granada.
Cada una de las dos partes de esta hoya tiene una direccion
opuesta; pero como una y otra estan igualmente cubiertas de
gramíneas se han acostumbrado en el pais á comprehenderlos bajo una
misma denominacion. Estos llanos (
sávanas ó praderías) se
extienden en forma de arco desde las bocas del Orinoco, por San
Fernando de Apure, hasta mas allá del confluente del rio Caguan con
el Jupura, por consiguiente sobre una largura de mas de 360
leguas.
I.
Parte de las hoya de Venezuela dirigida del este al
oeste. El declive general está hácia el este, y la altura
media es de 40 á 50 toesas. La ribera occidental de este grande mar
de yerbas está formada por un grupo de montañas de las cuales
algunas igualan ó sobrepujan en altura al pico Tenerife y al Monte
Blanco. De este número son los páramos del Almarzadero, de Cacota,
de Laura, de Porquera, de Pucuchies, de Timotes de las Rosas. Las
riberas septentrional y meridional no alcanzan generalmente 500 á
600 toesas de elevacion. He dado en otra parte una descripcion
amplia del suelo de los Llanos. Notase con sorpresa que el
maximum de depresion de la
hoya no se halla en su
centro, pero sí sobre el limite austral, al pié de la Sierra Parima
costeada por el
thalweg del Orinoco. No es sino entre los
meridianos del cabo Codera y de Cumaná, en donde una gran parte de
la cordillera del litoral de Venezuela ha sido destruida, que las
aguas de los llanos (el rio Unare y el rio Neveri) llegan á la
costa septentrional. La cresta de division de esta hoya está
formada por mesetas conocidas con el nombre de Mesas de Amana, de
Guanipa y de Jonoro. En esta misma parte oriental, entre los
meridianos de 63° y 66°, las llanuras ó sávanas se extienden hácia
el sur, mas allá de los rios Orinoco é Imataca, y forman (á medida
que se aproximan al Cuyuni y Esquibo) una especie de golfo á lo
largo de la Sierra Pacaraina.
2.
Parte de la hoya de Venezuela dirigida del sur al
norte. La grande anchura de esta zona de sávanas, de 100, á
120 leguas, hace bastante impropia la denominacion de
estrecho
terrestre, á menos que se aplique geognósticamente á toda
comunicacion de hoyas limitadas por altas cordilleras. Quizá esta
denominacion pertenece con mas derecho á la parte en donde está
colocado el poco conocido grupo de montañas que rodean los
nacimientos del Rio Negro (Véase mas arriba I 143, 145). En la hoya
comprehendida entre el declive oriental de los Andes de la Nueva
Granada y la parte occidental de la Sierra Parima, las sávanas se
prolongan, como ya lo hemos indicado mas arriba, mucho mas allá del
ecuador, pero su extension no determina los límites australes de la
hoya que examinamos aquí. Estos últimos estan fijados por un
asiento ó línea de cumbres que divide las aguas entre el Orinoco y
Rio Negro, afluente del Amazona. Una elevacion de contracuesta,
casi imperceptible á la vista, forma una cresta que parece reunir
la cordillera oriental de los Andes al grupo de la Parima. Esta
cresta se dirige de la ceja (lat. 1°. 45). ó del vertiente
oriental de los Andes de Timena
(162)
, entre los nacimientos del Guayavero y
del rio Caguan
(163)
, hácia el istmo que separa el Tuamani
del Pimichim
(164)
,y por consiguiente sigue en los llanos
los paralelos de 2° 30 y 2° 45. Es muy notable que mas
al oeste de la misma espalda de los Andes, en el nudo de montañas
que encierran los nacimientos del Magdalena, se encuentren á 900
toesas de altura sobre el nivel de los Llanos, las
divortia
aquarum entre el Mar de las Antillas y el Océano Pacífico,
casi por la misma latitud (1° 45- 2° 20). Esta
línea de division de aguas está formada, del istmo de
Javita hácia el este, por las mismas montañas del grupo de la
Parima; luego se eleva un poco al norte hácia los manantiales del
Orinoco (¿lat. 3° 43?) y hácia la
cadena de
Pacaraina (lat. 4° 4-4° 12): despues durante un
curso de 80 leguas, entre la division del Anocapra y las orillas
del Rupunurí, se dirige muy regularmente del oeste al este; en fin,
mas allá del meridiano de 61° 50, se desvia de nuevo hácia
latitudes mas bajas, pasando entre los nacimientos boreales del rio
Surinam, del Maroni y del Oyapok, y los nacimientos meridionales
del rio Trombetas, del Curupatuba y del Parú (lat. 2°-1° 50).
Estas indicaciones bastan para probar que esta primera línea de
division de aguas de la América del Sur (la del hemisferio boreal)
cruza todo el continente entre los paralelos de 2° y 4°. No hay mas
que el Casiquiare que se haya abierto un paso al traves de la
cresta que acabamos de describir. El sistema hidráulico del Orinoco
presenta el fenómeno extraordinario de una division, en el mismo
sitio en que el límite de dos hoyas (del Orinoco y del Rio Negro)
atraviesa la misma madre del recipiente principal. En la parte de
la hoya del Orinoco que se dirige del sur al norte, como en la del
oeste al este, los
maxima de depresion se hallan al pié de
la Sierra Parima, y aun podria decirse sobre sus mismos
contornos.
d. LA HOYA DEL RIO NEGRO, Y DEL
AMAZONE.
Esta hoya, es la mas central y la mayor de las de la América del
Sur. Está expuesta á frecuentes lluvias ecuatoriales, y el clima,
cálido y húmedo á un tiempo, desenvuelve en ella una fuerza de
vegetacion á la que nada puede compararse en los dos continentes.
Está limitada al norte por el grupo de la Parima, al sur por las
montañas del Brasil, y casi enteramente cubierta de espesas
florestas, mientras que las dos situadas á las extremidades del
continente (los
llanos de Venezuela ó del Bajo Orinoco y
las pampas de Buenos Aires ó del Rio de la Plata) son sávanas ó
praderías desprovistas de árboles y cubiertas de gramíneas. Esta
distribucion simétrica de sávanas, bordadas por impenetrables
florestas; debe estar ligada á revoluciones físicas que han obrado
á la vez sobre grandes superficies.
Parte de la hoya del Amazona dirigida del oeste al
este, entre los 2° norte y 12° sur y de 880 leguas de largo,
su orilla occidental está formada por la cadena de los Andes, desde
el nudo de las montañas de Huanuco hasta el del origen de la
Magdalena, y ensanchada por el contrafuerte del rio Beni
(165)
rico en sal gema
y compuesto de muchas filas de colinas (lat. 8°-11° sur) que se
adelantan hasta las llanuras en la orilla oriental del Perú.
Nuestras cartas disfrazan estas colinas en
Atlas Cordillera
y Andes de Cuchao
(166)
. Hácia el norte la hoya del Amazona,
cuya area (de 244,000 leguas cuadradas ) no es sino un sexto mas
pequeña que la de la Europa entera, se levanta en laderas ó colinas
muy suaves hácia la Sierra Parima, y al este de los 68° de
longitud, la parte elevada de esta sierra se termina por los 3° 1/3
de latitud boreal.
El grupo de montecillos que rodea los nacimientos del Rio Negro,
del Inirida, y del Xie (lat. 2°); y las peñas esparcidas entre el
Atabapo y el Casiquiare, se presentan como grupos de islotes y de
escollos en medio del llano, y gran parte de estos escollos estan
cubiertos de signos ó esculturas simbólicas. Unos pueblos muy
diferentes de los que habitan hoy las orillas del Casiquiare han
penetrado en las sávanas; y la
zona de las peñas pintadas
que se extiende á mas de 150 leguas de anchura, ofrece los
vestigios de una antigua civilizacion. Al este de los grupos
esporádicos de rocas (entre el meridiano de la division del Orinoco
y el del confluente del Esquibo con el Rupunuri), las altas
montañas de la Parima no comienzan sino por los 3° de latitud, que
es precisamente en donde terminan las llanuras del
Amazona.
El vasto golfo que estas parecen formar en la parte superior del
llano del Rio Branco y las tortuosidades que se observan en la
ladera meridional de la Sierra Parima han sido discutidas mas
arriba; pero hácia el sur, los límites de las llanuras del Amazona
son mas desconocidos aun que hácia el norte. Unas montañas, que
exceden de 400 toesas, no parecen extenderse en el Brasil al norte
del paralelo de 14° á 15° de latitud meridional y al oeste del
meridiano de 52°; pero se ignora hasta donde se prolonga el pais
montuoso, si se quiere designar bajo este nombre un terreno poblado
de colinas de 100 á 200 toesas de elevacion. Entre el Rio das
Vertentes y el Rio de Tres Barras (afluentes del Araguay y del
Topayos, los
montes Parecis envian varias puntas hácia el
norte. Sobre la orilla derecha del Topayos, se adelanta una serie
de montecillos (segun cartas manuscritas, hechas recientemente en
el depósito hidrográfico de Rio Janeiro) hasta el paralelo de 5° de
latitud sur y hasta la
cachoeira de Maracana; mientras
que, mas al oeste, en el Rio Madeira, cuyo curso es casi paralelo
al del Topayos, los raudales y las cataratas (cuentan 17 de ellas
entre Guayramerim
(167)
y el famoso salto de Theotonio)
(168)
indican crestas
peñascosas solo hasta el paralelo de 8°.
La depresion principal de la llanura, cuyos contornos acabamos
de examinar, se halla no hácia una de sus riberas, cómo en la del
Bajo Orinoco, pero sí al centro mismo, en el sitio donde el grande
recipiente del Amazona forma un surco longitudinal, inclinado del
oeste al este, bajo un ángulo de menos de 25 segundos. Las medidas
barométricas que he hecho en Javita sobre las orillas del Tuamini,
en Vasiva sobre las del Casiquiare, y en la Catarata de Rentema en
el Alto Marañon parecen probar que la elevacion de las llanuras del
Amazona es hácia el norte (al pié de la Sierra Parima), de 150
toesas, y hácia el oeste (al pie de la cordillera de los Andes de
Loja), de 190 toesas sobre el nivel del Océano. Esperamos que,
cuando los barcos de vapor suban el Amazona, desde el Gran Pará
hasta el pongo de Manseriche, en la provincia de Mainas, no
descuidarán, durante el curso de una navegacion tan fácil, de
nivelar barométricamente el curso de este rio, que es el
thalweg de una llanura quince veces mayor que la Francia
entera.
2.
Parte de la llanura ú hondonada del Amazona dirigida del
sur al norte. Es la zona ó estrecho terrestre por el que
comunican, entre los 12° y 20° de latitud austral, las llanuras del
Amazona con las
pampas de Buenos Aires. La orilla
occidental de esta zona está formada. por los Andes, entre el nido
de Porco y del Potosí, y él de Huanuco y de Pasco. Una parte del
contrafuerte del rio Beni, que no es sino un ensanche de
las Cordilleras de Apolobamba, y todo el promontorio de
Cochabamba, avanzan hácia el este en las llanuras del Amazona. La
prolongacion de este promontorio es lo que hace nacer la sospecha
de una union de los Andes con una serie de colinas que las
Serras dos Parecis, la Serra Melgueira y la pretendida
coordillera de San Fernando envian hácia el oeste. Esta parte casi
desconocida de las fronteras del Brasil y del Alto Perú merece la
atencion de los viageros. Segun las nociones mas recientes que han
podido recogerse, parece que la antigua mision de San José de
Chiquitos (casi á los 17° de latitud; 67° 10 de longitud,
suponiendo Santa Cruz de la Sierra lat. 17° 25 y long. 66°
47) se encuentra ya situada en los llanos, y que las montañas
del contrafuerte de Cochabamba se terminan entre el Guapaix (Rio de
Mizque) y el Parapiti, que mas abajo toma los nombres de Rio San
Miguel y Rio Sara. Las sávanas de la provincia de Chiquitos
comunican al norte con las de los Mojos, y al sur con las del
Chaco; pero en estas mismas regiones, como ya lo hemos observado
mas arriba, se forma, por la interseccion de dos planos débilmente
inclinados, un pico ó línea de division de aguas que, al norte de
la Plata (Chuquisaca), toma su origen entre los manantiales del
Guapaix y del Cachimayo (afluente del Pilcomayo), y sube desde el
paralelo de 20° al de 15° de latitud austral, por consiguiente al
nordeste, hácia el istmo de Villabella. Desde este punto, uno de
los más importantes de toda la hydrografía de la América, puede
seguirse la línea de
division de aguas hasta la cordillera
del litoral (
Serra do Mar), la cual se ve serpentear (lat.
17°-20°) entre los nacimientos boreales del Araguai, del Maranhon ó
Tocanatinas, y del Rio San Francisco, y los manantiales
meridionales del Parana. Esta segunda linea de division, que entra
en el grupo de las montañas del Brasil sobre la frontera de la
capitanía de Goyaz, separa los vertientes de la llanura del
Amazona, de las del Rio de la Plata, y corresponde, al sur del
ecuador, á la línea que hemos hecho conocer en el hemisferio boreal
(lat. 2°-4°), en los mismos límites de las llanuras del Amazonas y
del Bajo Orinoco.
Si los llanos del Amazona (tomando esta denominacion en el
sentido geognóstico que los hemos designado) se distinguen en
general de los
llanos de Venezuela y de las
pampas de Buenos Aires por la extension y espesura de los
bosques que las cubren, admira tanto mas la continuacion de las
sávanas que se encuentran en la parte dirigida del sur al norte.
Diríase que el mar verde
(169)
de las llanuras de Buenos Aires envia un
brazo por los llanos del Tucuman, de Manso, del Chaco, de Chiquitos
y de los Mojos, á las pampas del Sacramento
(170)
, á las sávanas del Napo,
del Guaviare, del Meta y del Apure. Este brazo atraviesa, entre los
7° y 3° de latitud meridional, el llano de los bosques del Amazona,
y la ausencia de árboles sobre una extension tan grande de terreno
(la preponderancia que han adquirido. de pequeñas plantas
monocotyledones) es un fenómeno de la geografía de las plantas, que
depende quizá de la accion de antiguas corrientes pelágicas ó de
otras revoluciones parciales de nuestro planeta.
LLANURA DEL RIO DE LA PLATA Y DE PATAGONIA,
desde la ladera sudoeste del grupo de las montañas del Brasil
hasta el estrecho de Magallanes, y desde 20° hasta 55°
de latitud. Estas llanuras corresponden á las del
Misísipi y del Canada en el hemisferio boreal. Si una de sus
extremidades se aproxima menos á las regiones polares, la otra
entra mucho mas en la region de las palmas. La parte de esta vasta
llanura que se extiende desde la costa oriental hácia el rio
Paraguay (es decir, la capitanía del Rio Grande, al oeste de la
isla Santa Catalina, la provincia Cisplatina y el Paraguay,
propiamente dicho, entre el Parana y el rio Paraguay), no ofrece
una superficie tan perfectamente igual ó llana como la parte
situada al oeste y sudeste del Rio de la Plata, y que hace siglos
se conoce bajo el nombre de
pampas, sacado de la lengua
peruana o quichua
(171)
.
Geognósticamente hablando, no forman estas dos regiones del este
y del oeste sino un solo llano, limitado al oriente por la Serra de
Villarica ó do Espinhaço, que se pierde en la capitanía de
San Paolo hácia el paralelo de 24°; al nordeste, por los
rnontecillos
(172)
que la Serra da Canastra y los Campos
Parecis envian hácia la provincia del Paraguay; al oeste, por los
Andes del Alto Perú y del Chile, y al noroeste, por la punta de
particion de las aguas, que se prolonga del contrafuerte de Santa
Cruz de la Sierra, por medio de los llanos de Chiquitos, hácia las
Serras do Albuquerque (lat. 19° 20) y de San Fernando.
La parte de este llano, que se encuentra al oeste del rio
Paraguay, contiene 70,000 leguas cuadradas, y está enteramente
cubierta de gramíneas, al paso que bosques espesos se extienden de
la orilla oriental del Paraguay hácia el Parana y el origen del
Uruguay. Esta superficie de
pampas ó
llanos de
Manso, del Tucuman, de Buenos Aires y de la Patagonia oriental
excede por consiguiente cuatro veces la superficie de la Francia
entera. Los Andes del Chile disminuyen las
pampas por los
dos contrafuertes de Salta y de Córdova. Este último promontorio,
cuya extension conocemos con mucha precision por las observaciones
astronómicas de los S
res Espinosa y Bauza
(173)
, forma un
promontorio de tal modo avanzado, que solo queda (latitud 31°-32°)
una llanura de 45 leguas de ancho entre la extremidad oriental de
la Sierra de Córdova y la márgen derecha del rio Paraguay, dirigida
en forma de un meridiano, desde la villa de Nueva Coimbra, hasta el
Rosario, mas abajo de Santa Fe.
Mucho mas allá de las fronteras meridionales del antiguo
vireinato de Buenos Aires, entre el Rio Colorado y el Rio Negro
(lat. 38°-39°), varios grupos de montañas parecen elevarse en forma
de islotes en medio de la llanura muríatifera. Una tribu de Indios
del sur (Tehuelhet) tiene allí, hace mucho tiempo, el nombre
característico de
hombres de montañas (Callilehet) ó
serranos. Desde el paralelo de la embocadura del Rio Negro
hasta el del Cabo Blanco (lat. 41°-47°), algunas montañas,
diseminadas en ls costa patagónica oriental, anuncian desigualdades
mas considerables en el interior. Sin embargo toda la parte del
estrecho de Magallanes, desde el Cabo de las Vírgenes hasta el Cabo
Negro, sobre mas de 30 leguas de anchura, está rodeada de sávanas ó
pampas, y los Andes de la Patagonia occidental no empiezan á
elevarse sino cerca del Cabo Negro, y ejercen una gran influencia
sobre la direccion de la parte del estrecho que es mas inmediata al
Mar del sur y dirigida del S. E. al N.O.
Si hemos dado á las llanuras ó hoyas de la América meridional
los nombres de los rios que corren en sus surcos longitudinales, no
hemos querido por esta razon compararlas á simples valles. En las
llanuras del Bajo Orinoco y del Amazona, todas las líneas de mayor
declive llegan sin da á un recipiente principal, y los afluentes de
los afluentes, es decir, las
hoyas de órdenes diferentes,
penetran en el grupo de las mismas montañas. La parte superior ó
los altos valles de los afluentes son considerados en este
cuadro geológico, como pertenecientes á la region montuosa
del pais y como situados fuera de las llanuras del Bajo Orinoco y
del Amazona. Las vistas del geólogo no son idénticas con las del
hidrógrafo. En la llanura que hemos llamado del Rio de la plata y
de la Patagonia, las aguas que siguen las líneas de mayores
declives tienen muchas salidas. La misma llanura encierra muchos
valles de rios; y examinando de cerca la superficie poliédrica de
las pampas, y la porcion de sus aguas que no va al mar, semejante á
las aguas de los
llanos del Asia
(174
), se concibe que estas
llanuras estan divididas por pequeñas crestas ó líneas de cumbres y
que tienen declives alternativos
(175)
, inclinados en sentidos opuestos
respecto al horizonte. Para hacer sentir mejor esta diferencia
entre los tanteos geológicos é hidrográficos, y para probar que, en
los primeros, haciendo abstraccion del curso de las aguas que van á
parar á un solo recipiente, se eleva uno á un punto de vista mucho
mas general, recordaré de nuevo la llanura
hidrográfica del
Orinoco.
Este inmenso rio nace sobre el vertiente meridional de la Sierra
Parima; su ribera oriental, desde el Casiquiare hasta la embocadura
del Atabapo., esta guarnecida de llanuras, y corre en una
hondonada, á la que,
geológicamente hablando, segun la
gran division de la superficie de la América del sur en tres
llanuras, hemos dado el nombre de llanura del Rio Negro y del
Amazona. Las bajas regiones que son limitadas por los declives
meridionales y septentrionales de las montañas de la Parima y del
Brasil, y que el geólogo debe designar con un solo nombre,
encierran, segun el lenguage igualmente preciso del hidrógrafo, dos
llanuras de rios, las del Alto Orinoco y Amazona, separados por una
cresta (efecto de los
declives alternativos) que se dirige
del
istmo de Javita hácia la Esmeralda. Resulta de estas
consideraciones, que una llanura geológica (
sit venia
verbo) puede tener muchos recipientes y muchos emisarios, y
que dividida por pequeñas lineas de cumbres casi imperceptibles á
la vista, puede encerrar á un tiempo aguas que van al mar por
diferentes surcos independientes unos de otros, y
sistemas de
rios interiores que van á parar á lagos mas ó menos cargados
de materias salinas. Una hoya de rio ú hoya hidrográfica no tiene
mas que un solo recipiente y un solo emisario: si por una division,
da una parte de sus aguas á otra hoya hidrográfica, es porque la
madre del rio ó el recipiente principal se aproxima de tal modo á
uno de los bordes de la llanura ó de la punta de division que esta
cresta la cruza en parte.
La distribucion de las desigualdades de la superficie del globo
no presenta límites fuertemente declarados entre los paises
montuosos y las bajas regiones ó llanuras geológicas. Aun en el
mismo sitio en donde las cadenas de montañas se elevan como diques
peñascosos colocados sobre una grieta, los contrafuertes mas ó
menos anchos parecen indicar un levantamiento lateral. Sin embargo
de reconocer la dificultad de bien circunscribir los grupos de
montañas y las llanuras ú hondonadas continuas, he intentado
calcular sus superficies, segun los datos que contienen las hojas
precedentes.
AMÉRICA MERIDIONAL.
I. Parte montuosa.