INDICE




Juntaré á estas consideraciones comerciales algunas vistas políticas sobre los efectos que puede producir la union proyectada de los mares. Tal es el estado de la civilizacion moderna, que el comercio del mundo no puede sufrir grandes mudanzas sin que la organizacion de las sociedades se resienta de ello. Si consiguen cortar el istmo que reune las dos Américas, el Asia oriental, hoy dia aislada é inatacable, entrará, á pesar suyo, en las mas íntimas relaciones con los pueblos de casta europea que habitan las riberas del Mar Atlántico. Parece que esta lengua de tierra, contra la que se estrella la corriente equinoccial, ha sido hace siglos el baluarte de la independencia de la China y del Japon. Penetrando mas allá, la imaginacion se fija en una lucha entre dos pueblos poderosos causada por el deseo de aprovecharse exclusivamente de la nueva via abierta al comercio dé los dos mundos. Confieso que no son, ni mi confianza en la moderacion de los gobiernos monárquicos y republicanos, ni la esperanza un poco adelantada á las veces en los progresos de las luces y en el justo aprecio de los intereses, las causas que me aseguran sobre este temor. Si me abstengo de discutir acontecimientos políticos tan remotos, es para no entretener al lector del libre goce de una cosa que no existe todavía sino en los votos de algunos hombres interesados en el bien público.

El lago de Nicaragua y el Rio San Juan, no pertenecen, como lo han afirmado algunas obras muy modernas, al territorio de la Nueva Granada; el lago está separado del territorio colombiano de Veragua por la provincia de Costa Rica, la mas meridional del antiguo reino de Goatemala. Las grandes obras que servirán á la union de los mares, colocadas en un pais muy poco poblado, sobre lodo del lado del este, casi sobre los confines de dos estados independientes de América central y de la meridional, no podrán sacar socorro para su defensa militar sino de Puertobello y de Cartagena, dos fortalezas que se hallan al viento del castillo de San Juan de Nicaragua. Hay sin duda tambien un camino por tierra de Goatemala á Leon, pero la distancia es mas de 135 leguas. En el estado actual de cosas, no tanto las plazas fuertes como la miseria del pais, su falta de cultivo y la fuerza de la vegetacion, desde el Darien hasta los 10 y 11 grados de latitud boreal, han hecho infructuosas las invasiones de un enemigo que desembarque inopinadamente sobre las costas orientales. Tratando esta cuestión importante, no podria apoyarme sobre un testimonio mas respetable que el del general don José Espeleta que ha sido virey de la Nueva Granada hasta 1796. Este militar experimentado, en una memoria manuscrita que poseo, y que está dirigida á su sucesor el virey don Pedro de Mendinueta (32) , se expresa así sobre la defensa del istmo de Panamá; «V. E. no ignora que el rey, nuestro señor, ha hecho visitar estas vastas posesiones de América por el brigadier Cramer. Este célebre ingeniero ha pesado los peligros que corremos todavía é indicado las fortificaciones que es menester oponer al enemigo. El istmo de Panamá es un objeto de la mayor importancia militar que V. E. no debe perder de vista un solo instante. Esta importancia está fundada, sobre su configuracion geográfica y sobre la proximidad del Mar del Sur. Las baterías de San Fernando, de Santiago y de San Gerónimo, me parecen suficientes para la defensa del puerto. El fortin del Chagre á la embocadura del rio de este nombre, es, segun creo, el punto principal del istmo, siempre en la suposicion mas natural que el ataque viene del norte; sin embargo ni la presa de Puertobello, ni la del fortín de San Lorenzo del Chagre no deciden de la posesion del istmo de Panamá. La verdadera defensa de este pais consiste en la dificultad que hallará toda expedicion considerable para penetrar en el interior. Sobre las costas meridionales, que estan enteramente despobladas, la misma dificultad existe ya hasta para dos ó tres viajantes aislados.»

Despues de haber discutido la extension de la superficie, la poblacion, los productos y el comercio de las provincias unidas de Venezuela, tanto en su estado actual corno en su aumento mas ó menos lejano, fáltame que hablar de las haciendas ó rentas del estado. Este objeto es de tal importancia política, que contiene una de las primeras condiciones de la existencia de un gobierno: pero despues de largas disensiones civiles, despues de una guerra de trece años que ha hecho retrogradar la agricultura, estorbado las relaciones de comercio y agotado los manantiales principales de la renta pública, solo podrá describirse un estado de cosas enteramente transitorio y poco conforme á la riqueza natural del pais. Para tomar un punto de partida mas seguro, para juzgar del estado de cosas, cuando se hayan restablecido la confianza y la tranquilidad, es preciso voIver de nuevo á la época que ha precedido á la revolucion. De 1793 á 1796 el término medio del producto líquido de todas las contribuciones, sin comprehender el de la renta del tabaco, era de 1,426,700 pesos fuertes. Añadiendo á esto 586,300 pesos fuertes como producto neto de la renta del tabaco, se encuentra que la renta de la capitanía general de Caracas, descontando los gastos de recaudacion era de 2,013,000 pesos fuertes. Esta renta ha ido en disminucion á causa de los embarazos del comercio maritimo, en los últimos años del siglo XVIII° y en los primeros del XIX°; pero desde 1807 hasta 1810 subió esta renta á 2,500,000 pesos fuertes, de los cuales percibieron las aduanas 1,200,000 pesos fuertes, la renta del tabaco 700,000 y la alcabala de tierra y mar 400,000. Todas estas cantidades han sido consumidas por los gastos de la administracion; ha habido algunas veces un sobrante liquido de 200,000 pesos fuertes que se han remitido al tesorero de Madrid; pero los ejemplos de estas remesas han sido sumamente raros. Desde que Caracas no ha recibido el situado de Nueva España, se ha necesitado de tiempo en tiempo echar mano de las cajas igualmente pobres de Santa Fe. La renta bruta de todas las provincias que forman hoy la república de Colombia ha subido, segun mis informes, en el momento de la revolucion, á un maximun de seis millones y medio de pesos fuertes (33) , de los cuales el gobierno de la metrópoli jamas ha percibido mas de un duodécimo. 

En mi Ensayo político he demostrado que las colonias españolas en América, en la época de la mayor actividad del comercio y de las minas, han tenido una renta bruta de treinta y seis millones de pesos fuertes; que la administracion interior de estas colonias ha absorvido cerca de veinte y nueve, y que solo de siete á ocho millones han entrado en el tesoro real de Madrid. Segun estos datos, que estan fundados en documentos oficiales, y cuya exactitud no ha sido puesta en duda hace quince años, admira ver atribuir tan á menudo todavía, en graves discusiones de economía política, los embarazos de hacienda de la metrópoli á la emancipacion de las colonias. Los impuestos sobre las importaciones y las exportaciones son, en toda la América, el principal manantial de renta pública. Este manantial se ha hecho progresivamente mas abundante desde que la corte ha privado á la compañía de Guipuzcoa del monopolio del comercio con Venezuela, compañía de la que, segun la expresion extraña de una cédula real «todo el mundo podía hacer parte sin derogar á la nobleza y sin perder ni honor ni reputacion.» Si se hace presente á la memoria, que en estos últimos años solo la aduana de la Habana ha percibido mas de tres míllones de pesos fuertes, y si se oonsidera al mismo tiempo la extension del territorio y la riqueza agrícola de Venezuela, no podria dudarse del aumento progresivo que va á tomar la renta pública en esta hermosa parte del mundo; pero el cumplimiento dé esta esperanza, y de todas las que acabamos de enunciar, depende del restablecimiento de la paz, de la sabiduria y de la estabilidad de las instituciones.

He expuesto en este capítulo los elementos de estadística que he tenido ocasion de reunir en mis viajes y por mis relaciones no interrumpidas con los Españoles americanos. Historiador de las colonias, he presentado los hechos en toda su simplicidad, pues que el estudio atento y exacto de estos hechos es el único medio de alejar las vagas conjeturas y vanas declamaciones. Esta marcha circunspecta se hace principalmente indispensable, cuando debe temerse ceder demasiado fácilmente á los prestigios de la esperanza y de las antiguas afecciones. Las nuevas sociedades tienen, como la juventud, algo que encanta: conservan la frescura de los sentimientos, la franca é ingenua confianza y aun la credulidad; ofrecen á la imaginacion un espectáculo mas aun atractivo que el triste humor y la desconfiada austeridad de estos rancios pueblos que parecen haberlo gastado todo, su felicidad, su esperanza y su fe en la perfectibilidad humana. 

La grande lucha, durante la cual ha combatido Venezuela por su independencia, ha durado mas de doce años; época que, como la mayor parte de los tormentos civiles, ha sido fecunda en heroismo, en acciones generosas y en culpables extravíos de pasiones exaltadas. El sentimiento del peligro comun ha fortalecido. los vínculos entre los hombres de diferentes razas, que, extendidos en los llanos y dehesas de Cumaná ó aislados en las altas llanuras de Cundinamarca, tienen tan diferente la organizacion flsica y moral corno el clima en que viven. La metrópoli ha entrado muchas veces en posesion de algunos distritos; pero como las revoluciones renacen siempre con mas violencia cuando no pueden remediarse los males que las producen, estas conquistas no han sido mas que efímeras. Para facilitar y hacer mas enérgica la defensa se han reconcentrado los poderes y formado un vasto estado desde las bocas del Orinoco hasta mas allá de los Andes de Riobamba y de las costas ó márgenes del Amazona. La capitanía general de Caracas ha sido reunida al vireinato de la Nueva Granada, que habia estado enteramente separado desde 1777. Esta reunion, que será siempre indispensable para la seguridad exterior, y esta centralizacion de poderes en un pais seis veces mayor que España, han sido motivadas por combinaciones políticas. La marcha tranquila y sosegada del nuevo gobierno ha justificado la prudencia y sabiduría de estos motivos, y el congreso hallará menos obstáculos aun en la ejecucion de sus benéficos proyectos para la industria nacional y la civilizacion, á medida que pueda acordar mas libertad á las provincias y hacerlas conocer las ventajas que han conquistado con su sangre. Bajo toda forma de gobierno ya establecido, así en las repúblicas corno en las monarquías moderadas, deben ser progresivas las mejoras para ser saludables. La Nueva Andalucía, Caracas, Cundinamarca, Popayan y Quito, no se han hecho estados confederados como la Pensilvania, la Virginia y el Maryland. Sus juntas ó lejislaturas provinciales estan directamente sujetas al gobierno de la Colombia. Segun el articulo 52 del acto constitucional, deben nombrarse por el presidente de la  república los intendentes de los departamentos y provincias. Es natural que tal dependencia no sea siempre en provecho de la libertad de los ayuntamientos ó municipalidades que tiendan á discutir por sí mismos sus intereses locales, y que ella haya dispertado alguna vez discusiones que podrian llamarse geográficas. El antiguo reino de Quito, por ejemplo, depende por las costumbres y por la lengua de sus pueblos montañeses ó serranos, del Perú y de la Nueva Granada. Si tuviese una junta provincial, si no dependiese del congreso mas qué en cuanto á los impuestos necesarios para la defensa y el bienestar general de la Colombia, el sentimiento de una existencia política individual haria menos interesados á los habitantes en la eleccion ó silla del gobierno central. Está mismo se aplica á la Nueva Andalucía ó á la Guayana, que son gobernadas por intendentes nombrados por el presidente. Puede decirte que estas provincias se hallan hasta ahora en una posicion casi igual á la de los territorios de los Estados Unidos, cuya poblacion es menor de 60,000 almas. Circunstancias particulares, que no podrán apreciarse con puntualidad en tan grande distancia, han hecho sin duda necesaria una grande centralizacion en la administracion civil: toda mudanza seria peligrosa mientras haya enemigos exteriores; pero las formas propias y necesarias para la defensa no son siempre las que favorecen suficientemente, despues de la lucha , las libertades individuales y el desenlace de la prosperidad pública. La misma historia nos prueba que cuando no se ha sabido vencer con prudencia esta dificultad, ha sido mas de una vez el escollo donde se han estrellado el entusiasmo y las afecciones de los pueblos. Sin romperse los vínculos que deben unir las diferentes partes de la república de Colombia (Venezuela, la Nueva Granada y Quito) podrá poco á poco repartirse una vida parcial en este grande cuerpo politico, no para dividirle, sino para aumentar su vigor. 

La poderosa union de la América septentrional ha quedado largo tiempo aislada sin tocar con estados que tuviesen instituciones análogas. 

Aunque, como hemos dicho mas arriba, los progresos que ella hace en la direccion del éste al oeste esten considerablemente amortiguados en la orilla derecha del Misísipi, adelantará sin embargo sin descontinuar hácia las provincias internas de Méjico, y hallará en ellas otra raza, otras costumbres y un culto diferente. ¿Perteneciendo la corta poblacion de estas provincias á otra federacion nueva, podrá ser ó será envuelta por el torrente del este y transformada en un estado anglo americano, como los habitantes de la Baja Luisiana? Un muy próximo por venir resólverá este problema. Méjico no está por otra parte separado de Colombia sino por Goatemala, pais de una rara fertilidad que muy modernamente ha tomado la denominacion de república de la América central. Las divisiones políticas entre Oajaca y Chiapa, Costa Rica y Veragua, no están fundadas sobre los límites naturales, ni sobre las costumbres y lenguas de los indígenas sino sobre la única costumbre de una dependencia de los gefes españoles que residian en Méjico, Goatemala ó Santa Fe de Bogota. Pareceria bastante natural que Goatemala pudiese unir algun dia los istmos de Veragua y Panamá al de Costa Rica. Quito une la Nueva Granada al Perú, como la Paz, Charcas y Potosí unen el Perú á Buenos Aires. Las partes intermedias que acabamos de nombrar, forman desde Chiapa hasta las Cordilleras del Alto Perú, el paso de una asociacion política á otra, semejante á aquellas formas transitoriales con que se enlazan en la naturaleza los diferentes grupos del reino orgánico. Así como en las monarquías vecinas las provincias que se tocan ofrecen desde su origen estas demarcaciones cortadas que son el efecto de una grande centralizacion en el poder, así en las repúblicas confederadas los estados colocados en las extremidades de cada sistema, oscilan algun tiempo antes de adquirir un equilibrio sólido y estable. Seria indiferente, para las provincias entre el Arkansas y el Rio del Norte, enviar sus diputados á Méjico ó á Washington. Si la América española manifestase algun dia mas uniformemente esta tendencia hacia el federalismo, que el ejemplo de los Estados Unidos ya ha hecho nacer en muchos puntos, resultaria del contacto de tantos sistemas ó grupos de estados, confederaciones diversamente graduadas. Yo no trato aquí mas que de indicar las relaciones que nacen de esta singular reunion sobre una línea no interrumpida de 1,600 leguas de largo. Ya hemos visto en los Estados Unidos dividirse en dos antiguo un estado atlántico, y tener cada uno de ellos una representacion diferente. La separacion del Maine y del Masachusets se ha hecho en 1820 del modo mas pacífico. Divisiones de este género se verificarán sin duda con frecuencia en las colonias españolas; pero es de temer que el estado de las costumbres las haga mas turbulentas. Cuando un pueblo de raza europea se inclina naturalmente hácia la independencia provincial y municipal, cuando los indígenas bronceados tienen un gusto igualmente declarado por la division política y por la libertad de los pueblos pequeños, la mejor forma de gobierno es la que, sin luchar de frente contra una inclinacion nacional, sabe hacerla menos dañosa para los intereses generales y la unidad del cuerpo entero. Hay todavía mas; esta importancia de las divisiones geográficas de la América española, que se fundan á la vez sobre relaciones de posicion local y sobre los usos de varios siglos, ha impedido á la metrópoli precaver ó retardar la separacion de las colonias ensayando de establecer infantes de España en el nuevo mundo. Para gobernar posesiones tan vastas, hubiera sido menester seis ó siete centros de gobierno, y esta multiplicidad de los centros (de los vireinatos y de las capitanías generales) se hubiera opuesto al establecimiento de nuevas dinastías en la misma época en que se debia todavía esperar de ellas algun efecto saludable para la metrópoli. 

Bacon ha dicho en sus aforismos políticos «que seria feliz que los pueblos pudiesen siempre seguir el ejemplo del tiempo, que es el mayor novador de todos, pero que obra con sosiego y casi sin que se pueda notarlo.» Este dicha no es dada á las colonias cuando llegan á la época crítica de su emancipacion; lo ha sido todavía menos á la América española lanzada en una lucha, no para obtener ya su independencia total, pero sí para substraerse á una dominacion extrangera. ¡Pueda un sosiego durable suceder á las agitacion de los partidos! ¡Puedan los gérmenes de la discordia civil esparcidos durante tres siglos para asegurar la dominacion de la metrópoli, ser ahogados poco á poco, y la Europa productiva y comerciante persuadírse de que el perpetuar las agitaciones políticas del nuevo mundo, es empobrecerse ella misma disminuyendo el consumo de sus productos, y privándose de un mercado que sube ya á mas de 70 millones de pesos fuertes por año! Las exportaciones de la América española, de los Estados Unidos, de la Francia y de la Gran Bretaña son actualmente (34) como los números 100, 103, 140 y 575.  

Muchos años se pasarán sin duda, antes que 17 millones de habitantes, esparcidos sobre una superficie, que es de una quinta parte mayor que la Europa entera, hayan llegado á un equilibrio estable gobernándose ellos mismos. El momento mas crítico es aquel en que pueblos, largo tiempo sujetados, se hallan de repente libres de componer su existencia á beneficio de su prosperidad. Se repite incesantemente que los Españoles americanos no estan bastante adelantados en el cultivo para gozar de instituciones libres. Acuérdome que en una época poco lejana aplicaban este mismo raciocinio á otros pueblos que se decia estar demasiado maduros en la civilizacion. La experiencia prueba sin duda que, en las naciones como en los individuos, el talento y el saber son frecuentemente inútiles para la dicha; pero, sin negar la necesidad de una cierta masa de luces y de instruccion popular para la estabilidad de las repúblicas ó de las monarquías constitucionales, pensamos que esta estabilidad depende mucho menos del grado de cultivo intelectual, que de la fuerza del carácter nacional, de esta mezcla de energía y de sosiego, de ardor y de paciencia que sostiene y perpetua las instituciones, de las circunstancias locales en que un pueblo está colocado, y en fin de las relaciones politicas de un estado con los estados limitrofes. 

Si las colonias modernas, en la época de su emancipacion manifiestan todas una tendencia mas ó menos pronunciada por las formas republicanas, la causa de este fenómeno no debe ser únicamente atribuida á un principio de imitacion que obra sobre las masas aun mas que sobre los hombres aislados; está fundada sobre todo en la pesicion en que se halla una sociedad separada de repente de un mundo mas antiguamente civilizado, libre de todo lazo exterior y compuesta de individuos que no reconocen ninguna preponderancia política en una misma casta. Títulos concedidos por la metrópoli á un muy corto número de familias en América no han formado allá lo que llaman en Europa una aristocracia nobiliaria. La libertad puede espirar en la anarquía como por la usurpacion efímera de algunos gefes atrevidos, pero los verdaderos elementos de la monarquía no se encuentran en ninguna parte en el seno de las colonias modernas. En el Brasil, ellos han sido importados de afuera en el momento en que este vasto pais gozaba de una paz profunda, mientras que la metrópoli se hallaba bajo un yugo extrangero. 

Reflexionando sobre el encadenamiento de las cosas humanas, se concibe como la existencia de las colonias modernas, ó mas bien el descubrimiento de un continente medio despoblado y en el que solo un desenvolvimiento tan extraordinario del sistema colonial ha sido posible, ha debido hacer revivir sobre una grande escala y hacer mas frecuentes las formas de un gobierno republicano. Escritores célebres han mirado las mudanzas que el orden social ha experimentado en nuestros dias en una parte considerable de Europa, corno un efecto lento de la reforma religiosa obrada al principio del siglo XVI°. No olvidemos que esta época memorable, en que las pasiones activas y el gusto por los dogmas absolutos fueron los escollos de la política europea, es tambien la época de la conquista del Méjico, del Perú y de Cundinamarca; conquista que, segun las nobles expresiones del autor del Espiritu de las leyes, deja de pagar á la metrópoli una deuda inmensa para desempeñarse para con la naturaleza humana. Vastas provincias, abiertas á los colonos por el valor castellano, fueron unidas por los vínculos comunes del lenguage, de las costumbres y del culto. Es así que, por una rara simultaneidad de los acontecimientos, el reino del monarca mas poderoso y mas absoluto ha preparado la lucha del siglo XIX° y echado los cimientos de estas asociaciones políticas que, apénas bosquejadas, nos asombran por la extension y la tendencia uniforme de sus principios. Si la emnancipacion de la América española se consolida, como todo lo hace esperar hasta ahora, un brazo de mar del Atlántico ofrecerá, sobre estas dos orillas, formas de gobierno que, por ser opuestas, no son necesariamente enemigas. Las mismas instituciones no pueden ser saludables á todos los pueblos de los dos mundos; la prosperidad creciente de una república no es un ultrage para las monarquías, cuando estan gobernadas con sabiduría y con respeto por las leyes y por las libertades públicas.  

El objeto de esta memoria es el coordinar las observaciones geognósticas que he podido recoger durante el transcurso de mis viages por las montañas de la Nueva Andalucía y Venezuela, los rios del Orinoco y del Apure, los llanos de Barcelona y Calabozo, y por consiguiente desde la costa del Mar de las Antillas hasta el valle del Amazona, entre los paralelos de 2° y 10° 1/3 de latit. boreal. Describiendo los objetos á medida que se presentan al viagero, cada hecho queda aislado; solo se expone lo que se ha visto siguiendo las tortuosidades ó vueltas de los caminos; se aprende á conocer el resultado de las formaciones segun tal ó cual alineacion, pero no puede tomarse su mutuo encadenamiento. El órden de ideas á que debe ceñirse la relacion histórica de un viage, tiene la ventaja de hacer distinguir cual es el resultado de una observacion directa, ó cual el de una combinacion fundada en la analogía; pero para abrazar de un golpe de vista el cuadro geognóstico de una vasta parte del globo, para contribuir á los progresos de la geognosía, que es una ciencia de encadenamientos, es preciso renunciar á la cumulacion estéril de hechos aislados y estudiar las relaciones, que existen entre las desigualdades del suelo, la direccion de las cordilleras y la naturaleza mineralógica de los terrenos. 

La extension del pais, que en diferentes direcciones yo he atravesado, tiene mas de 15,400 leguas cuadradas, y ha sido ya el objeto de un bosquejo geognóstico trazado apresuradamente en los mismos parages, despues de mi regreso ó vuelta del Orinoco, y publicado en 1801, por M. de Lametherie, en el diario de física (T. XLV. pág. 46). En esta época se ignoraba en Europa la direccion de la cordillera costera de Venezuela y la existencia de la de Parima. Ninguna medida de altura se habia tomado hasta entónces, á excepcion de la provincia de Quito, ni ninguna roca de la América meridional era nombrada hasta entonces, ni tampoco existia descripcion alguna de la superposicion de las rocas, en una region cualquiera de los trópicos. En tales circunstancias un ensayo que se dirigiese á probar la identidad de las formaciones en ambos hemisferios no podria menos de excitar el interes de los geognósticos. El estudio de las colecciones que yo he traido, y cuatro años de viages por los Andes, me han puesto en estado de rectificar mis primeros cálculos y tanteos, y extender un trabajo que, en razon de su novedad, habia sido recibido con bastante benevolencia. Como las descripciones mineralógicas de cada roca han sido ya expuestas en los capítulos precedentes, solo me queda aquí que reunir los materiales esparcidos y citar las páginas en que se encuentra el por menor de las observaciones. Para aprovechar mejor las relaciones geognósticas mas notables, voy á tratar de un modo aforéstico en diferentes secciones la configuracion del suelo, la direccion y la inclinacion de las camas y vetas y la naturaleza de las rocas primitivas, intermediarias, secundarias y terciarias. La nomenclatura de que me sirvo es la misma cuyos principios he expuesto en una obra de geognosía general.

 

 

(32)  Relación del gobierno, parte IV, cap. III, fol. 118, 122, 123 (manuscrito). (Regresar a 32)
(33) Don José María del Castillo, en su parte é informe al congreso de Bogota (5 de mayo) no valua anualmente las rentas ordinarias sino á 5 millones de pesos fuertes. (Regresar a 33)
(34) He hecho ver en otra obra (Ensayo político), deteniéndome en las valuaciones mas moderadas, que ya, en 1805, la América española necesitaba, de una importacion de mercancías extrangeras de 59,000,000 de pesos fuertes, lo que hace un valor casi tres veces mayor que el que ofrecian los Estados Unidos ocho años despues que su independencia fuese reconocida por la Gran Bretaña. Para tener en vista algunos números comparativos, recuerdo el estado de las naciones mas comerciantes del mundo, los Ingleses de Europa y los de América. El valor anual de las importaciones de la Gran Bretaña, de 1821 á 1823, subia á 30,203,000 libras esterlinas, y el de las exportaciones era de 50,636,800 libras esterlinas. Las exportaciones de los Estados Unidos, en 1820, subian á 64,974,000 duros, y las importaciones á 62,586,000 duros. En la época anterior de 1802 á 1804 eran las exportaciones, un año con otro, de 68,461,000 duros, y las importaciones de 75,306,000 duros, de donde resulta que las importaciones de los Estados Unidos y de la América española, poco tiempo antes de las agitaciones políticas de este último pais, han sido igualmente considerables. Es preciso no olvidar que todo lo que se importa en la América española, es enteramente consumido en ella y no reexportado. Las exportaciones é importaciones de la Francia en 1821 han sido de 404,764,000 y 394,442,000 francos. (Regresar a 34)

anterior | índice | siguiente