|
(continuación
capítulo Historia y configuración...)
EL
PENSAMIENTO AMERINDIO
El
panorama comenzó a cambiar en la década del 60. Las investigaciones
etnográficas
demostraron que las sociedades amerindias eran mucho más complejas de lo que
eventualmente se creía.
La
publicación del libro del antropólogo colombiano Gerardo Reichel Dolmatoff,
Desana. Simbolismo de los indios tukano del Vaupés (1968), destacé un vivo
sistema simbólico y una sofisticada cosmología relacionada con el control y
manejo del delicado bosque tropical. Los diversos trabajos del etnólogo francés
Claude Levi Strauss sobre la mitología y el pensamiento amerindio pusieron de
presente los elaborados sistemas clasificatorios y simbólicos de lo que él
mismo llamó una gran empresa intelectual.
Otros
trabajos de campo señalaron la complejidad de la organización social nativa,
que contradecía las versiones hasta entonces propaladas en los mundos académico
y popular. Por ejemplo, los indígenas tucano del Vaupés se organizan en una
serie de grupos jerárquicos que ellos denominan hermanos mayores y hermanos
menores, según su posición a lo largo de los ríos. A su vez, en una maloca
—o grupo local— se pueden encontrar diferentes especialistas.
DOS
GRANDES CACICAZGOS
Así
mismo, la investigación etnohistórica y arqueológica mostró que el panorama
arqueológico de la Amazonia era más antiguo e interesante. El análisis de las
primeras crónicas de viaje, en particular la Relación del Padre Gaspar de
Carvajal —quien en 1541 acompañó a Orellana en el primer recorrido por el
Amazonas—, puso de presente la existencia en los primeros años de la
conquista europea de grandes sociedades nativas a las cuales los arqueólogos
llaman cacicazgos, cuya desaparición se produjo como consecuencia del impacto
de la actividad española y portuguesa.
Entre
ellas se destacaron los pueblos Omaguas y Tapajos del Amazonas los cuales vivían
en aldeas de varios miles de habitantes, con jerarquías sociales y varios
sistemas de intercambio.
Hoy
en día se considera que en los ríos Amazonas y Orinoco, florecieron complejas
sociedades cacicales. Su cultivo principal fue el maíz, construyeron montículos
con fines agrícolas y tuvieron sistemas funerarios muy elaborados —túmulos y
enterramiento secundario en urnas. Recientes investigaciones en Araracuara
—medio Caquetá colombiano— señalan la gran antigüedad de las sociedades
amerindias amazónicas en Colombia
TODO
CAMBIA
En
consecuencia, la percepción de la historia cultural de la Amazonia cambió
ostensiblemente. Actualmente los arqueólogos piensan que las poblaciones amazónicas
contribuyeron considerablemente a la domesticación de algunas de las
principales plantas americanas (yuca, chontaduro, achiote) y que influyeron de
manera decisiva en la conformación de las grandes civilizaciones andinas.
La
investigación arqueológica, histórica y etnográfica de la Amazonia adquirió,
pues, una relevancia insospechada.
NATURALEZA
Y CULTURAS DIVERSAS
No
hay un límite precisa entre la selva y los indígenas. Se trata de la vida en
armonía
EL
BOSQUE TROPICAL
La
comprensión de la dinámica de los bosques tropicales, es, sin duda, uno de los
aspectos fundamentales para entender la ocupación humana de la Amazonia. Los
bajos del río Amazonas o de otros ríos que provienen de los Andes, son
fertilizados periódicamente, mientras que la tierra firme carece de fertilización
natural y sus ecosistemas dependen básicamente del reciclaje de los nutrientes
disponibles en su suelo o de aquellos que captan a través de la lluvia.
Pero
también hay que distinguir en este inmenso territorio, dos tipos de ríos, según
provengan de la zona andina o de los macizos brasileros y guyaneses. En el
primer caso, los ríos arrastran, como se mencionó, numerosos nutrientes y
tienen un potencial piscícola considerable. Los otros se denominan con razón, ríos
de hambre: poseen pocos nutrientes y su capacidad biológica es baja.
Mientras que los primeros tienen un aspecto fangoso, amarillento, los últimos
son negros o rojizos, tonalidad que a
menudo refleja el substrato por el cual corren.
La
investigación agrológica ha señalado, además, que el suelo de la Amazonia es
una delgada capa y posee escasos nutrientes y que el subsuelo está conformado
por elementos tóxicos para las plantas. El bosque funciona entonces como un
gran sistema multiestrata que capta gran parte de sus recursos a través de la
lluvia o la fotosíntesis, y del reciclaje constante de los nutrientes. Puesto
que éstos son reducidos, los ejemplares vegetales de una misma especie se
dispersan, evitando competir por los mismos recursos. Y al contrario: especies
diferentes conviven en espacios pequeños, en procesos de simbiosis permanente y
de complementaridad ecológica.
La
alta temperatura y humedad relativa facilitan la descomposición de la materia
orgánica, proceso al cual también contribuyen los hongos y los variados
insectos. La presencia del bosque impide que el agua y los rayos solares caigan
directamente sobre el suelo: de esta forma se evita su erosión o la
volatilización de los recursos. Los claros que con frecuencia se forman al caer
los gigantescos árboles, permiten la reproducción de ciertas especies, y las
aves y otros animales se encargan de esparcir sus semillas.
LOS
PUEBLOS INDÍGENAS
Cien
mil habitantes aproximadamente, pertenecientes a 59 etnias forman la población
indígena de la Amazonia colombiana.
Se
destacan cinco áreas culturamente diferentes según su lengua y demás aspectos
culturales. Las principales familias lingüísticas son la tucano, dividida en
tucanos orientales y occidentales; arawak; huitoto; bora; karib y otras de
lenguas independientes.
La
familia tucano oriental se ubica, tradicionalmente, en las zonas ribereñas del
actual departamento del Vaupés. Forman parte de ella los desana, los tucanos,
los barasana, los siriano. Los tucano occidental habitan en el alto Caquetá-Putumayo
y se destacan de ellos los siona y los coreguajes.
Los
pueblos arawak se localizan, principalmente, en la zona del Guainía; al sur de
Vaupés, forman un anillo alrededor de los tucano oriental (Cabiyaría, Yucuna,
Matapí). Las familias huitoto y bora se sitúan en el departamento del
Amazonas, entre los ríos Caquetá y Putumayo. En el trapecio amazónico vive
tradicionalmente gente ticuna, aunque hoy se hallan también huitotos y horas.
Los grupos caribes —o carijona—, hoy en proceso de extinción, habitan la
zona del alto Apaporis.
Se
encuentran también grupos étnicos independientes. Uno de ellos, los andoques,
habitan en el departamento del Amazonas, cerca de Araracuara; otro, los grupos
de habla makú, son bandas semisedentarias que se hallan en la zona interribereña
del Caquetá, Vaupés y Guanía.
CONTINUAR
REGRESAR AL ÍNDICE
|