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6.
HISTORIA, CONFIGURACIÓN REGIONAL
La
selva canta, cuenta, dama
Se
continúa el recorrido por una región por mucho tiempo olvidada y maltratada.
Es una invitación a penetrar en las relaciones insospechadas del ser humano y
la naturaleza, a ver en ellas claves de una aventura de la armonía, siempre
presente entre los indígenas. Y una historia de bonanzas que por su voracidad
han hecho de la A medida un escenario novelesco, el mismo que ahora inicia el
camino de otra identidad político-administrativa
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Fotografía
Crónicas del nuevo mundo
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Roberto
Pineda Camacho: Antropólogo, director del Instituto Colombiano de Antropología,
lcan.
Ahora, OTRA HISTORIA
Mucho
tiempo se mantuvo el desprecio par la Amazonia. Sólo recientemente cambió la
actitud hacia esta región.
LA
MIRADA TRADICIONAL
La
cuenca amazónica fue percibida, hasta hace unos pocos lustros, como un
territorio sin historia, o como un
gran infierno verde que debía ser
colonizado y ocupado por la civilización.
El mito de un territorio vacío se expresó en diversas formas.
Un
Ministro de Agricultura de Colombia proclamaba, en la década del 50, que la
Amazonia “era una tierra sin hombres, para los hombres que necesitan
tierra”. Esta perspectiva justificó diversas políticas desarrollistas que
percibían el progreso de la región en términos la de destrucción de sus
bosques para transformarlos en pastos, la integración
de las culturas nativas y el estímulo a todas las formas de ocupación foránea
Dicho
enfoque estuvo ligado también a una concepción de sus pobladores tradicionales
como salvajes, hombres del bosque,
cuya naturaleza era semibestial, localizada en la intersección de los órdenes
de la naturaleza y de la cultura. De muchos de sus pobladores tradicionales se
pregonaba, también, su carácter belicoso y guerrero, su inclinación antropofágica
y vida errante. En algunos círculos académicos se les consideró hasta
mediados de este siglo, como hombres primitivos, como nuestros contemporáneos primitivos,
que carecían de una organización política y social.
De
manera complementaria, se pensé erróneamente que la cuenca amazónica tampoco
tenía importancia en la historia cultural de América e incluso la cultura de
sus pueblos aborígenes fue considerada una regresión de una cultura más
avanzada, cuyo crisol se había forjado en las altas montañas de los Andes
Centrales de Perú y Bolivia.
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