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GOLPES DE CREACIÓN
Julián Malatesta
Hemos estado siempre aquí haciendo el mundo
cada vez y deshaciéndolo.
Inevitablemente, la literatura se vincula a los
enormes conflictos sociales y políticos que vive la nación en la década del 50. Daniel
Caicedo, en su novela Viento seco, describe minuciosamente los procesos de
migración campesina hacia la ciudad, los enfrentamientos entre liberales y chulavitas y
la opción guerrillera de corte revolucionario. Igual hace Fernán Muñoz.
Caicedo y Muñoz son, en el género de novela,
los importantes antecedentes de lo que 20 años después haría Gustavo Alvarez
Gardeazábal Tuluá 1945. Aunque inició su producción narrativa en torno a la
dolencia de mitad de siglo y desarrolló una novela de tipo rural, Alvarez es el novelista
de mayor importancia en nuestro medio. Ha escrito también novelas urbanas donde propone
estructuras que integran diversos géneros de la narrativa. En El titiritero, obra
llena de hilaridad y calumnia sobre las gestas estudiantiles del 71 que suscitó enconadas
disputas y polémicas, Alvarez Gardeazábal integra la crónica, el teatro y una especie
de subnovela corta en su interior.
En otra perspectiva, Fernando Cruz Kronfly
Buga, 1943 interroga el ser en su condición más ínfima. Intenta construir
una perspectiva ética para la vida. Sus personajes aparecen desprovistos de las cadenas
que las circunstancias imponen, son movidos más bien por designios interiores y recorren
desoladas regiones, pueblos sin fisonomía preguntando el porqué de su destino mas
no el para qué de las cosas. Su obra se centra en los problemas esenciales de la
humanidad, las pasiones primordiales: el amor, el odio, la muerte, y logra un alto nivel
poético con una profunda dimensión romántica.
ENTRE LA CIUDAD Y EL DRAMA
En las tres últimas décadas hay un desarrollo
importante de la novela con escritores como Rodrigo Parra Sandoval y Oscar Collazos
Bahía Solano, Chocó, 1942.
En este grupo incluimos dice Alejandro
Ulloa ubicándose en el contexto de una sociedad urbana en desarrollo cuentos y
novelas de Oscar Collazos (son de máquina); [de] Umberto Valverde (Bomba camará, Celia
Cruz reina rumba)...; [de] Andrés Caicedo (Que viva la música)...; [de] Alberto Esquivel
(Acelere); la poesía de Tomás Quintero y más recientemente los relatos de Fabio
Martínez (Fantasio) y Medardo Arias (Esta risa no es de loco). En ellos, mejor dicho en
su narrativa, la música adquiere otra dimensión, y aunque algunas veces aparece también
como fondo y coreografía es ante todo un personaje central, protagonista del relato. (Literatura
y música popular en el Valle del Cauca. Una relación histórica).
Explica así que la literatura de los años 60,
está vinculada a la problemática de barriada. Una mitología diferente conforma la
ciudad: un imaginario del cuerpo le otorga un traje y le impone un ritmo especial: el de
la música que le evoca permanentemente al ciudadano su propia cotidianidad.
Harold Kremer incursiona en otro terreno. Es él
un joven escritor nacido en Buga (1955), con una amplia proyección. En uno de sus libros
de cuentos, La noche más larga, trabaja sus personajes a través de una cadena de
acontecimientos que en el curso del relato se hacen cada vez más complejos y donde ellos
se crean y realiza como personalidades totalizadoras.
Hay cierta vocación trágica en la obra de
Kremer. Allí uno tiene la impresión de partir de un estado ideal, casi aséptico,
incorrupto, pleno de salud, que paulatinamente va enrareciendo su atmósfera hasta,
lógicamente, enfermar al personaje, agobiarlo con el peso de las acciones y condenarlo a
la fatalidad.
Quizás Enrique Buenaventura Cali,
1925 se encuentre en el origen de todo lo concerniente al desarrollo cultural de
nuestro país. El género dramático tiene en él a su más grande exponente.
Ensayista, dramaturgo, director de teatro,
narrador, pintor y poeta, Buenaventura es conocido ampliamente en el movimiento teatral
latinoamericano y mundial, Sus aportes al desarrollo de la dramaturgia nacional
permitieron el nacimiento del movimiento del Nuevo teatro en la década del 70. En
casi 50 años de trabajo ha estado muy cerca de los conflictos políticos y sociales del
país, participando crítica y creativamente en la construcción de una identidad
nacional. La historia de Buenaventura está íntimamente ligada a la del Teatro
Experimental de Cali, organización que actualmente dirige.
CONTRA EL MUNDO
El nadaísmo nace en los inicios de la década
del 60 y empieza a decaer en las postrimerías del 70. Es un movimiento iconoclasta,
transgresor de las viejas normas en la literatura y el
arte. Inspirado en las
doctrinas del existencialismo francés y en los preceptos surrealistas, los nadaístas se
enfrentan al grupo Piedra y Cielo, el blanco más próximo de lo que para ellos representa
la tradición.
Uno de sus agitadores es Jota Mario Arbeláez
Cali, 1940. Su libro Mi reino por este mundo recoge toda su producción
poética entre 1958 y 1980.
Día gnóstico
Si sale el sol es para arruinar la cosecha
Si se presenta la lluvia se desbordan los ríos
Si encendemos la chimenea se quema la casa
Si abrimos la ventana se nos entra un murciélago
No es que el Señor haya perdido el control del planeta
Es que mi amada está enferma.
Jota Mario Arbeláez
Armando Romero, otro caleño de estirpe
nadaísta 1944, es cuentista y poeta. Sus libros de relatos llevan por título
extraños y sugestivos enunciados: La casa de los vespertilios. (1982), El
demonio y su mano (1984). En él se reconoce fácilmente una clara orientación
surrealista. Recordemos el verso extrañas mañanas ha repartido el lechero,
una construcción típica de la escuela de Breton.
JOVENES HUELLAS
Tomás Quintero
Cali, 1945-1978y Julio Arenas 1943-1973son las pérdidas
más sensibles y tempranas de la poesía vallecaucana. Tuvieron una gran formación
intelectual y una sentida vocación literaria; sin caer en el panfleto o en la pancarta,
tentación en los alegres y dolorosos días de las justas callejeras, lograron una
penetrante y expresiva producción poética y se mantuvieron de frente a la sociedad,
actuando como militantes en las ideas revolucionarias del momento. Contemporáneo suyo es
Harold Alvarado Tenorio (Buga 1945), quien publicó recientemente una antología de los
poemas de amor de la antigua China, con aducción y compilación propias. Hizo también
una traducción de los poemas de Eliot y una de la versión inglesa de los
poemas de Kavafis.
Tenorio ha publicado varios libros de poemas y
ensayos que han sido traducidos al inglés, francés y griego. Su poesía no posee
artificios, es cruda, elemental en el buen sentido oriental del término, es
decir sin el
cálculo de la retórica, con la palabra al servicio de la imagen
que busca interrogar el lado siempre oculto de las cosas.
Entre los poetas actuales se destacan además,
Antonio Zibara, Horacio Benavides, Aníbal Arias, Augusto Hoyos, todos con libros
publicados y en una permanente búsqueda estética. Javier Tafur es autor de una poesía
breve, Hai Kus, Tankas y minicuentos.
Se agitan las hojas
también se emociona
el recio tronco del árbol.
En su huella
un peso de más: el fusil.
¡Triste verlos partir así
Javier
Tafur
Esta exigente poesía, obliga a establecer la
síntesis sin perder ese hálito perdurable que es la memoria de la emoción.
LAS MUJERES POETAS
Calidad literaria y un oficio permanente: es lo
que expresan nuestras mujeres poetas. El paso de las referencias personales ese
lugar donde se hallan los íntimos objetos y recuerdos cargados de efímeras
mitologías al amplio mundo de las preocupaciones colectivas, de las circunstancias
y eventos de la historia, de los anhelos del género humano, está presente en sus
poemas.
Orietta Lozano Cali, 1959 ha tenido
un amplio reconocimiento en las letras nacionales. Fuego secreto (1980), Memoria
de los espejos (1983), El vampiro esperado (1986) son los títulos de sus
libros.
La última reflexión literaria de Angela Tello
Santander de Quilichao, Cauca, 1959 está orientada a la ecología y ha
escrito un libro de poemas que titula Ecopoemas. Con ella se inicia un tipo de
poesía épica aún no visible en la producción femenina.
Ana Milena Puerta, Realiza
también una poesía breve y llena de sugerencias:
Ortografía del agua
Las piedras
Modulan
el lenguaje
del río.
La poesía de Elvira Alejandra
Quintero1956es intimista, evocativa de las razones que edificaron la infancia,
de esas imágenes iniciales que el tiempo nunca puede borrar de la memoria. En tanto la de
Lucy Fabiola Tello Cali, 1947 es de una gran madurez expresiva; se descubre en
ella una dimensión filosófica que intenta retornarle al arte poética su oficio
primordial; interrogar el tiempo y el ser, su verdad, desde y para el lenguaje:
Hemos estado siempre aquí
haciendo el mundo cada vez y deshaciéndolo.
Un instante de la eternidad es la vida
o la que construye el mar para morir en la playa.
De Los días de la Tierra
Folclor musical del Gran Cauca
SE BAILA DESDE LA VÍSPERA
Rocío Cárdenas
Tres grupos del Gran Cauca, decisivos en la
síntesis vallecaucana: los indígenas Páez y Guambiano, y los negros nortecaucanos.
Aquí, su folclor musical danzario.
TOQUE PAEZ
Resistieron a la conquista española, incluso al
dominio de la República aunque los gobernantes republicanos han respetado la
organización que les dieron los españoles estableciendo con ellos un resguardo que
mantenía más o menos su cultura: hablamos de los Páez.
Habitan la hoya caucana del río Páez, las
vertientes occidental y oriental de la cordillera Central y los páramos de Guanacas,
Delicias y Moras que, desde el Puracé, se jalonan hacia el nevado del Huila. Avirama, San
Andrés, Lame, Huila, Vitoncó, Santa Rosa, Tálaga y Cohetando, sus principales centros
de población, están situados en tierras frías y templadas, de terreno quebrado y
surcado por muchos torrentes. Viven de la agricultura y venden los productos en los
centros urbanos.
Folclor músico danzario. Sus grandes
festejos, los Vicha Kui, la Mesada, Matrimonio y Cosecha, revelan su cultura. Los Vicha
Kui son los cantos y danzas llamados del pajaritos. Los ejecutan las muchachas
solteras a la alborada, siempre que se va a suceder una ceremonia.
El festejo más
representativo de los Páez es la Mesada. Se inicia el 23 de junio por la noche,
víspera del día de San Juan. Comienza con una melodía, La Mesada, seguida por un
aire musical llamado Bambuco y finaliza con otro toque sin título. En la
procesión del 24 por la mañana, se ejecuta una música que acompaña la vuelta a la
plaza. Su orden es: Kuiya, Himno de Calderas, Bambuco Amanecer, la Despedida y
varios otros toques de flautas y bombo. Luego viene un encuentro entre el albacero con el
fiestero, llevando cada cual su conjunto musical. La matanza del toro, otro momento
importante del festejo, es acompañado del canto Kula ik kui.
El Matrimonio.
Entre los indígenas hay dos uniones o matrimonios, cada uno con su fiesta. El primero se
celebra en edades muy tempranas con la aprobación de los padres. Se festeja con bebezones
de chicha, y comilonas al ritmo del canto Chi chi
pikue kui mientras pican
la carne. Es el amaño, con un tiempo de un año para que marido y mujer se
conozcan, prueben mutuamente sus habilidades para el trabajo y experimenten su carácter.
Si da buenos resultados se casan de nuevo celebrando otra vez con bebidas y comida. El
segundo matrimonio finaliza con otro canto: Tunzi kamba kui.
Existen también y son muy
importantes los cantos de cosecha, de los cuales no tenemos su nombre indígena,
acompañados por los toques de caracol la concha del caracol como instrumento
musical, es una constante entre los diferentes grupos indígenas de América, son
diferentes tamaños y sonidos que llaman Sitako.
LLEGANDO
A LOS CUCHOS
Desde sus orígenes, los Guambianos habitan el
municipio de Silvia, a lo largo del río Piendamó, en el páramo de Las Delicias. Poco
antes de la conquista, vivían según su antigua tradición oral en tierras
más al norte del lugar que hoy ocupan; pero los continuos ataques de sus enemigos pijaos
los obligaron a tomar camino al sur por la cordillera Central. En la huida llegaron por el
páramo de Isabelilla, situado sobre Jambaló, al lugar llamado Calhuache y por fin se
establecieron en la región de los Cuchos que en lengua quechua equivale a rincón.
Folclor músico danzario. La música
interviene en tres de sus festejos: en La Ofrenda, en la fiesta de San Isidro
Labrador y en El Matrimonio o Novios, con el Bambuco Guambiano.
La Ofrenda se remonta a los primeros
tiempos de la evangelización y es un sufragio por el alma de los parientes muertos. Se
sucede en noviembre y para el día señalado la iglesia se colma de indias que llevan cada
cual una mochila pequeña, muy blanca y limpia, llena de productos que cosechan en sus
huertas a los que agregan grandes panes especiales. Colocan las mochilas en el suelo y
encienden sobre cada una de ellas velas que dejan consumir. Los hombres van desfilando
delante del improvisado altar colocando en una bandeja monedas por cada uno de los
difuntos. Los más viejos repiten en coro, cada vez que cae una moneda, ánimas benditas,
con un canto hablado a manera de salmodia.
San Isidro Labrador. Ese día consagrado
al santo, llegan las familias con sus animales y productos de la tierra para darlos en
ofrenda. El atrio de la iglesia está preparado para ello con corrales de diferentes
tamaños. Se celebra una misa y después los indígenas salen de la iglesia precedidos por
el sacerdote, llevando en andas la imagen de San Isidro que luego colocan en sitio de
honor. Terminada la procesión vuelven a la plaza, presencian la bendición de las
donaciones y participan de la subasta de las mismas con música de flautas y
tamboras.
Matrimonio o Novios: Es la manifestación
músico danzaria más conocida de esta comunidad. Consta de dos momentos: la ceremonia
religiosa católica en la iglesia, y en segundo
lugar, la fiesta profana en la cual se baila, se toca música, se bebe y come. El canto no
es distintivo y sólo se les escucha ejecutar melodías con flautas y acompañamiento
percusivo de tambores.
Para la danza de los novios, se colocan frente a
frente ocho mujeres y ocho hombres. Con la mirada fija en el suelo y los sombreros tirados
hacia adelante, realizan ágiles movimientos de pies con un paso adelante, otro a la
izquierda y otro a la derecha, retrocediendo a la posición inicial. Los hombres
exteriorizan su alegría con gritos cortos y penetrantes. Llama la atención la
uniformidad con que ejecutan la danza.
La música para la danza de los Novios o Bambuco
Guambiano, es un antecedente fundamental del
bambuco de chirimía vallecaucano: al escucharla, parece oírse un conjunto de chirimía
caucana; en realidad es que en éste se evidencia la influencia del bambuco
Guambiano.
El guambiano se asemeja también al bambuco
páez. Lo cierto es que ambos han tenido que ver en el desarrollo del vallecaucano.
No siendo esto lo último, festejan también con
nosotros los nortecaucanos. Enseguida.
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