VI REGIÓN SUROCCIDENTAL  

 

1. POBLAMIENTO 

Territorios Humanos 

Se inicia el Suroccidente colombiano con el tema del poblamiento. Se muestra el origen de las dos subregiones que caracterizan históricamente la región y el desenlace que sus especificidades han propiciado en la ocupación y desenvolvimiento del territorio. Hay un énfasis importante en la acción de las gentes de todas las épocas como artífices de los cambios en el espacio.

Fototeca Cinep

Francisco U. Zuluaga : Profesor titular Universidad del Valle. Eduardo Mejía: Profesor Universidad del Valle, secretario académico Facultad de Humanidades, Centro de Investigaciones Históricas del Suroccidente colombiano, región. Diego Romero: Profesor asistente Universidad del Valle.  

 

Fronteras militares indígenas en la gobernación de Popayán siglos XVI XVII.

 

 

DE TAL CULTURA, tal conquista

La tenaz resistencia indígena a la colonización, fue derrotero en la configuración del espacio regional.

Por región suroccidental se entiende aquí la comprendida por los actuales departamentos del Valle, Cauca y Nariño. No obstante es necesario transgredir las fronteras político - administrativas establecidas para referirse a las relaciones forzosas determinadas entre este espacio y las regiones vecinas: la costa pacífica y la ladera occidental de la Cordillera Central en el territorio del antiguo Caldas, pertenecieron en diversos períodos a la Gobernación de Popayán y al Estado Soberano del Cauca. Y, aún hoy, guardan estrechas relaciones con ese corredor suroccidental andino que, fisiográficamente, se corresponde con lo que Ernesto Guhl denomina la Cuenca Cauca-Patía, cuya espina dorsal serían las suelas planas de los valles Cauca y Patía, A ese corredor corresponde la cadena de ciudades de mayor actividad en la región. 

No podemos sin embargo renunciar a un concepto de región más articulado con la presencia humana, con las formas como los hombres se organizan entre sí y se relacionan con el medio natural en un espacio —entorno— para hacerlo suyo, comprometerse con él y entenderlo como su territorio. No son pues los linderos físicos los que la definen: son las actividades de los hombres. Una región puede expandirse geográficamente cuando las instituciones, la economía y la cultura de una sociedad amplían su cobertura; o estrecharse si, en relación con otras sociedades, debe ceder espacio. También puede consolidarse mediante la colonización de espacios internos. 

Área del antiguo distrito de Cali

 

ASÍ ERA, A LA LLEGADA DEL ESPAÑOL  

Los valles interandinos de los ríos Patía y Cauca tienen origen en la extinción de un gran lago que desaguó hacia el Océano Pacífico por la Hoz de Minamá y hacia el Océano Atlántico por el cañón de la Virginia. Así lo indica la formación geológica. Las dos cuencas se independizaron. Hubo paisajes diferentes y diversos modos de ocupación y aprovechamiento del espacio. 

Las comunidades indígenas situadas en el Valle del río Cauca y al norte de la desembocadura del río Ovejas, tenían formas de asiento, organización social y cultura concordantes con la cultura Caribe al decir de los conquistadores. Mientras, los aborígenes localizados al sur del río Ovejas en territorio montañoso que comprende desde el alto Cauca, el altiplano de Pubenza, el Macizo Colombiano hasta el Valle de los Pastos, presentaban un alto grado de organización y rasgos de una sensible influencia incaica. 

Los indígenas del Valle del Cauca —asentados al norte de la región— ocupaban una parte plana cubierta en su mayoría por ciénagas. Estas se originaban en el alto caudal y las crecientes de un río que frecuentemente formaba meandros y madre-viejas. La planicie, enmarcada por abanicos aluviales, presentaba un piedemonte de bosques y algunos pastos, y las faldas de la Cordillera estaban cubiertas por flora selvática. 

El indígena prefirió el piedemonte: le ofrecía una vegetación benigna y fácil acceso al río y a las ciénagas para surtirse de pescado. A lo largo y ancho de los abanicos aluviales —que en ambos lados del río constituyeron el piedemonte— se situaron múltiples comunidades que, rebasando su condición de recolectoras, tenían como principal cultígeno el maíz, complementado por frijol, zapallo, batata y yuca dulce. 

La producción del maíz —realizada con técnica de roza y quema que exigía la permanente rotación de suelos—, la recolección de frutas y la caza de especies menores, impusieron a los pocos habitantes indígenas la ocupación de grandes espacios: una población calculada, en 1559, de 14 mil 760 indígenas, cubría todo el territorio del Valle del Cauca en una franja de la ladera, sin avanzar demasiado hacia la cima de las cordilleras y utilizando las ciénagas como fuente alimentaria. 

Entretanto, los indígenas del sur del río Ovejas habían alcanzado un alto de organización social basada en una producción económica con sistemas agrícolas de rotulación de tierras relativamente intensos. Producían maíz, papa y algodón, gracias al cual eran hábiles tejedores y podían proveerse del vestuario. La delimitación clara y específica del territorio de cada comunidad, lo mismo que la distribución de la tierra al interior de ellas, implicaban una estructura del trabajo con una jerarquización social relativamente compleja, y el establecimiento de un orden alrededor de una autoridad. Estas comunidades presentaban mayor densidad y concentración demográfica que las del Valle del Cauca. Se calculaba en 1559 para esta subregión, un número de 40 mil 229 naturales.

 

VA ADQUIRIENDO OTRO PERFIL  

Después de la conquista del imperio Inca, los españoles entraron a la región en la cuarta década del siglo XVI. Buscaban oro y sometieron fuerza de trabajo. Fueron estableciendo un eje poblacional caracterizado por la fundación de ciudades que, rápidamente, adquirieron formas y roles específicos dentro de la región, de acuerdo con la población sometida, las posibilidades económicas y comerciales del asentamiento y la amplitud del espacio de su jurisdicción. 

Correspondió a Cartago el establecimiento de un distrito minero ligado con Arma, Anserma y posteriormente Toro; Cali fue el primer centro administrativo para toda la región y la posibilidad de salida al mar; Popayán era productora de alimentos de tierra fría necesarios para el establecimiento español; Pasto, centro de aclimatación del trigo, servía de puente de comunicación con Quito y Perú. 

La producción de oro de Cartago, iniciada hacia 1541, tuvo un comportamiento ascendente hasta 1545, cuando empieza a decaer hasta agotarse definitivamente en 1596. Este primer y único distrito minero de la Gobernación de Popayán, sustentó en el siglo XVI la dinámica económica de toda la región. Le dio a Cali el papel de centro administrativo y comercial por el tránsito del oro desde Cartago a la casa de fundición localizada allí de donde se trasladaba a la metrópoli. 

A Cali llegaban también vinos, cera, ropa y todos los elementos necesarios—que entraban por la vía de Buenaventura— para el acomodamiento de los españoles a las condiciones americanas. 

Popayán y Pasto también aclimataron productos agrícolas europeos como el trigo. Para ello se utilizó la numerosa población indígena que rápidamente se sujetó en encomiendas. 

El Valle del Cauca, en cambio no poseía un numero considerable de naturales. Debió emplear entonces ganado como instrumento de colonización, poco exigente en fuerza de trabajo y rápido transformador de los bosques en praderas. Con él surgieron las primeras explotaciones pecuarias de la región: las estancias o hatos ganaderos que con muy pocos indígenas encomendados respondieron por la producción de maíz y el pastoreo de ganado, aunque buena parte de él se hizo cimarrón. 

 

CIERTOS ORÍGENES  

La obvia resistencia de los indígenas ante las modalidades de ocupación del espacio y el   sometimiento a que fueron expuestos, fue más notoria en la parte norte de la región. Una frontera militar en forma de herradura congregaba—para fines del siglo XVI— a paeces, pijaos y quimbayas sobre la Cordillera Central, y a noanamaes y sindaguas en la Cordillera Occidental. 

Los aborígenes se desprendían, en sus actividades bélicas, desde lo alto de las cordilleras hacia las partes bajas y planas donde estaban los españoles. Fue entonces cuando los conquistadores establecieron fuertes militares que dieron lugar a nuevas poblaciones como Almaguer, Caloto y Buga. El Valle del Cauca quedó encajonado ante la incomunicación que la resistencia imponía a Cartago con Mariquita y Santafé, por el camino de Herveo, y a Cali con Buenaventura —coincidiendo con el momento más difícil de la producción aurífera del distrito de Cartago.  

Entretanto, desde Popayán se impulsaba la apertura de un camino por el páramo de Guanacas. La Gobernación de Popayán, entonces, empezó a mirar al sur buscando nuevos veneros auríferos. Se desarrolló la explotación de las minas de Almaguer y Chisquío y cogió impulso la salida al Pacífico por Pasto hacia el territorio llamado de las Barbacoas. 

Con ello Popayán pudo ser la capital de la Gobernación en 1643. Resultó favorecida en la disputa con Cali para ser el centro administrativo, comercial, social y eclesiástico del suroccidente. Popayán se convirtió desde entonces en residencia de los gobernadores, sede diocesana, centro de recaudos fiscales con fundición, cajas reales y morada de los Oficiales de la Real Hacienda. Por su parte, Cali quedó dependiendo de Popayán, sumida en una crisis económica y sin comunicaciones propias con otras regiones.

 

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