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(continuación capítulo Vida Cotidiana)
ˇCIPOTE VAINA!
En la costa atlántica
algunos vocablos y palabras adquieren significados insospechados que pueden confundir al
forastero, pues necesitaría de un diccionario para poder entender al costeño común y
corriente.
Algunas palabras parecen
increíblemente contradictorias en relación con el uso que hacen de ellas en otras
regiones. O se les da un significado especulativo o cambian radicalmente su sentido y su
valor. "Algunas llegan a ser groseras en ciertas latitudes, o simples y sin malicia
en otras partes, como en los casos de vaina, bollo, papaya, cogecoge, jopo, bojote"
(De la Espriella).
Sobre la generalización y
popularidad de la autóctona y vernácula terminología costeña en todos los sectores
sociales, Alfredo de la Espriella considera que palabras como eche.. .ve... mamola... la pinga. -y otras con
acento más agudo, son corrientes en cualquier conversación que se prolongue.
Dice que en nuestro lenguaje
jacarandoso, también lo más natural por cualquier indigestión verbal es miedda, así con d y no con ere,
que es como suena más autóctono; y a lo mejor menos fétida. Según el mismo autor son
comunes y corrientes expresiones cómo mamadera de
gallo, y cipote vain
a.
O la palabra que no por
clásica deja de ser fea cuando se hace referencia a una borrachera o juma: pea. Los románticos piropos se transforman
fácilmente en la costa por ˇcipote hembra, no
joda! ó ˇesa vieja está más buena que el
carajo!
Ya también es normal que en vez de decirle a una persona que se apure,
decirle que se ponga pilas, o decirle carretillero a
alguien en vez de mentiroso.
EN LENGUA
Además de este español
costeño, que no niega el tratamiento fino de nuestro idioma por algunos pobladores de la
costa, existen lenguas propias de las comunidades indígenas que han enriquecido nuestro
vocabulario con palabras como iguana, achiote,
ipecacuana y muchas más.
Los negros costeños,
descendientes de los africanos, han hecho su aporte léxicológico con palabras como congo, mandinga, cazimba, macondo, mondongo, chamba.
El modo peculiar del hablar
costeño, está profundamente influenciado por la musicalidad, la sal y la pimienta que le
aportó el hombre negro traído desde África.
Y es precisamente la
comunidad costeña de San Basilio de Palenque, la única que entre los negros del país
conserva una lengua propia que sus habitantes han bautizado precisamente con el nombre de lengua y a su uso, hablar en lengua. San Basilio
es una población
enclavada en el sur del departamento de Bolívar y producto de la actividad de los negros
cimarrones costeños a finales del siglo XVI.
La lengua criolla que hoy hablan los palenqueros de San
Basilio es una especie del Ki-kongo, lengua africana de la familia Bantú, de donde
proviene la mayor parte de la comunidad negra costeña.
A ten Kaló significa hace calor, ombe, fieta á kelá qüeno hombre la fiesta quedó
buena, a tené un majaná he a sé montá andima
kabayo ané k'un ma puya, hay unos muchachos que montan en sus caballos con unas
puyas.
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