(continuación capítulo Poblamiento)

ANTIOQUIA no acaba de construirse

De modo ininterrumpido, sucesivas oleadas han venido ocupando nuevos territorios.

El poblamiento antioqueño es un proceso iniciado a finales de la Colonia y que aún continúa en Urabá, el Magdalena medio y el bajo Cauca, territorios todavía en construcción, zonas en disputa y de refugio. Allí convergen pobladores de varios departamentos formando un grupo humano heterogéneo y pluricultural.

Cada ola migratoria que se desplazó a poblar determinadas regiones de la Cordillera Central tuvo características específicas: unas espontáneas, otras institucionales y algunas empresariales. Pero todas tuvieron en común el desplazamiento de un crecido número de pobladores desposeídos, la formación de la amplia capa de pequeños y medianos propietarios, la apropiación de recursos naturales, la consolidación de pueblos como centros de intercambio y lugar desde donde se orientó la ocupación de nuevos territorios. Paralelo a esto otorgaron grandes concesiones de tierras a propietarios particulares y a compañías con el fin de mejorar las condiciones de la economía colonial, tanto en la apertura como en el acondicionamiento de nuevas tierras y vías.

La colonización y ocupación de los territorios se inició desde el siglo XVII, primero en el valle de Aburrá, norte y oriente, pero fue en el siglo XIX cuando estos desplazamientos se generalizaron a lo largo y ancho de la geografía antioqueña hasta conformar el actual territorio.

EL VALLE DE ABURRÁ

Debido a la crisis minera de la ciudad de Antioquia, propietarios y vecinos decidieron desplazarse en la primera mitad del siglo XVII hacia el valle de Aburrá donde establecieron haciendas de caña y ganado en las zonas planas mientras los desposeídos se localizaron en las laderas del valle.

Ante el crecimiento demográfico la elite decidió gestionar la creación de Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín que fue fundada el 2 de noviembre de 1675. A finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII la Villa de Medellín comenzó a disputarle a Santa Fe de Antioquia los privilegios que ésta tenía y en 1826 alcanzó la posición de capital de la provincia. Tanto pobladores ricos como desposeídos se desplazaron del Valle de Aburrá hacia las altiplanicies frías del norte, el oriente y el suroeste antioqueño.  

LA COLONIZACIÓN DEL NORTE                  

Con el ánimo de explotar los ricos yacimientos auríferos de la región, los mineros llegaron hasta el llano de Ovejas -hoy San Pedro-, Belmira y Santa Rosa (1641 1668). En 1785 don Pedro Rodríguez de Zea propuso la fundación de cuatro  poblaciones en los Osos para atraer mazamorreros y agricultores. Con esta propuesta Mon y Velarde impulsó la creación de las colonias agrícolas de Donmatías, Yarumal y Carolina institucionalizando un proceso colonizador que hasta entonces había sido espontáneo. A mediados del siglo XVIII había un significativo número de mazamorreros o trabajadores independientes propietarios de minas y cuadrillas de esclavos. Para establecerse en la región, los colonos debieron enfrentar los obstáculos y pleitos con los propietarios de concesiones de tierra en el norte. En 1754 le fueron otorgados a  Antonio Quintana las tierras de Carolina y Gómez Plata, las de Guadalupe a Manuel  Santamaría en 1773 y las de Yarumal a Plácido Misas y Joaquín Barrientos en 1780.

A fines del siglo XVIII Yarumal y Santa Rosa se disputaban el control del territorio y la condición de centro mercantil de abastecimiento para las zonas mineras de la región. En el siglo XIX se orientó desde Yarumal la colonización hacia Anorí, Angostura, Campamento, el bajo Cauca y la región del Sinú.

EXPANSIÓN AL ORIENTE

En el período colonial, el territorio del oriente antioqueño estaba dividido en las jurisdicciones de Rionegro y Marinilla. La primera pertenecía a Santa Fe de Antioquia y la segunda a Mariquita hasta 1756 cuando fue incorporada a la provincia de Antioquia. Desde estos dos polos de poder se desprendieron dos olas migratorias: de Rionegro salió la del sur y de Marinilla la de la vertiente del río Magdalena. A comienzos del siglo XVII mineros procedentes de Santa Fe de Antioquia y el valle de Aburrá se localizaron en el oriente para explotar las minas de Guarne y la Mosca (1644), Rionegro (1650), Concepción y Santuario (1661) y Piedrasblancas (1668). En el siglo XVIII los colonos se dedicaron, además de la minería, a la agricultura ya la actividad mercantil.

Rionegro se constituyó en un polo de poder político y económico alterno a la capital. A su alrededor crecieron los poblados de El Retiro, La Ceja y la Unión. Desde estos poblados, los colonos viajaron hacia el sur a los terrenos de Felipe Villegas obtenidos por concesión en 1763 con el compromiso de abrir un camino que comunicara a Medellín con Mariquita. Esta concesión fue un obstáculo para los colonos que se desplazaban en búsqueda de tierras y minas. Sonsón (1789) y Abejorral (1800) serán centros proveedores de la colonización de Caldas, Quindío, Risaralda y norte del Valle y Tolima.

LA VERTIENTE DEL RÍO MAGDALENA

El poblamiento de esta vertiente se originó desde Marinilla, Rionegro y Santuario. Inicialmente fue una migración espontánea que luego se institucionalizó parcialmente con la creación de San Carlos de Priego en 1787. En los albores del año XIX surgió Granada desde donde se impulsó la colonización de San Luis.

En esta misma vertiente surgieron los poblados de San Rafael, Cocorná y San Francisco, éste último en territorio de la concesión Zuluaga Duque otorgada en 1769 hacia los ríos Santo Domingo y Rioverde. Hasta allí llegaron los indígenas forasteros y anaconas del resguardo de El Peñol desalojados de sus tierras y refugiados de las guerras de independencia. Las riberas del río Magdalena tuvieron como puntal de colonización a San Luis y fueron colonizadas a mediados del siglo XX. De ahí se desprendieron las fundaciones de Puerto Triunfo, La Danta, Doradal y San Miguel donde se encontraron migrantes de Antioquia, Caldas, Santander y Boyacá.

COLONIZACIÓN DEL SUROESTE

Se inició de manera espontánea desde finales del siglo XVIII por pobladores de Medellín, Envigado y Rionegro quienes fundaron a Titiribí (1775), Amagá (1788) y Fredonia (1790). En el siglo XIX inversionistas y comerciantes de Medellín invirtieron en la empresa colonizadora: en 1824 la compañía formada por Sinforoso García, José Manuel Restrepo y Antonio Mendoza, adquirió la mina El Zancudo en Titiribí y en 1835 Gabriel Echeverri, Juan Uribe y Alejo Santamaría recibieron del gobierno 160.469 fanegadas de tierra comprendidas entre el río Cauca, San Juan y Arquía en la denominada Concesión Echeverri. Iniciaron el montaje de haciendas y la introducción de técnicas para el mejoramiento de la ganadería, la agricultura y la minería e incentivaron el establecimiento de colonos para la apertura de montes, el comercio y con ello la valorización de las propiedades.

Otro colonizador de la región fue Pedro Antonio Restrepo Escobar -fundador de Andes- quien recibió 18.750 fanegadas de tierra producto de la intermediación en los pleitos con el Cabildo de Titiribí por la tierras de Comiá. Su actividad se centró en la negociación de tierras de la zona. Jardín fue iniciativa del presbitero José María Gómez Angel quien, en 1861, se refugió allí ante la persecución de Tomás Cipriano de Mosquera.

HACIA EL OCCIDENTE Y URABÁ

Los caminos, el comercio, la minería y la integración del territorio, fueron elementos importantes en la colonización de esta región. En 1790 propietarios de Santa Fé de Antioquia y mineros independientes, se desplazaron hacia Urrao y Murrí ilusionados con la búsqueda de minas y la apertura del camino al Chocó. Entre 1872 y hicieron dos concesiones de baldíos de 300.000 hectáreas para desarrollar la migración hacia las tierras de Frontino y el río Atrato, pero los colonos poco acceso tuvieron a la tierra. Los propietarios fueron los contratistas del camino de Pavarandocito y los constructores del puente de occidente sobre el río Cauca. Las tierras que ocupaban los indígenas de los resguardos de Buriticá, Cañasgordas, Frontino y Dabeiba fueron constantemente invadidas por colonos llegados a   la región. Entre 1832 y 1840 se disolvieron estos resguardos, considerados un obstáculo para la colonización, ocasionándose así graves conflictos por la tierra.

Por la ley 17 de 1905 el territorio caucano de Urabá fue incorporado al antioqueño (al mismo tiempo que se segregó el de Caldas) época en la que se inició el proyecto de construcción de la carretera al mar y la integración de la región por medio de un proceso de colonización que garantizara a los colonos localizados sobre la vía el otorgamiento de tierras, herramientas e incentivos económicos. La creación de la colonia penal de Antadó, la explotación de caucho en Villa Arteaga y la concesión de tierras a empresas nacionales y extranjeras para el desarrollo de actividades productivas -verdaderos enclaves económicos algunos-, fueron otros estímulos colonizadores en Urabá.

En 1954 se culminó la construcción de la carretera, que había atraído mayor número de población que en épocas anteriores. Ello, unido a los refugiados de la violencia política, a las migraciones persistentes de sínuanos, bolivarenses, caribeños y antioqueños, conformaron el panorama del Urabá actual. En los años sesenta la United Fruit Company ofreció créditos a los productores de banano, casi todos antioqueños, dejando de lado a los colonos pobres que no podían cumplir los compromisos establecidos por la compañía. Esta parte del territorio antioqueño está en construcción y las disputas por él hacen parte de los conflictos que se viven hoy

EL NORDESTE, NUS Y PORCE        

Durante el siglo XIX colonos y empresarios estimulados por la producción de oro llegaron hasta el nordeste a los poblados de Yolombó, Amalfi, Remedios, Yalí y Segovia. Por el Nus se instalaron en Santo Domingo y San Roque. Después de 1860 se adjudicaron grandes terrenos baldíos a la Frontino Gold Mines y a la Compañía Francesa de Segovia para la explotación minera que conformaron una economía de enclave. Al tiempo se instalaron grandes haciendas ganaderas.

Las regiones de los ríos Nus y Porce alcanzaron su mayor desarrollo en el siglo XIX con la construcción del Camino de Muñoz que pasaba por Santo Domingo, principal centro minero y comercial de la región. Luego, y gracias a la construcción del Ferrocarril de Antioquia, Francisco Javier Cisneros y algunos empresarios de Medellín adquirieron por compra y concesión, terrenos ubicados en los linderos de la vía férrea entre Puerto Berrío y Caracolí. Conforme al contrato de la construcción de la obra, Cisneros se comprometió a fomentar la agricultura para lo que formó en 1870 la Sociedad Agrícola y de Inmigración que tenía a su haber 200.000 hectáreas de tierra. Hasta estas zonas llegaron colonos buscando trabajo o surtiendo de leña la línea del ferrocarril. Otros abrieron haciendas de caña y ganado en los alrededores de la vía. En esta región predominó la concentración de la propiedad, causa de serios conflictos por la tierra desde mediados del siglo XX. A la región del Magdalena medio antioqueño han llegado pobladores de Santander, Boyaca, Tolima y sur de Bolívar, constituyendo un núcleo poblacional heterogéneo y un territorio en construcción.

POBLACIÓN DE ANTIOQUIA POR SUREGIONES

Subregión Municipios Habitantes  1985 Habitantes  1993

Area Metrop.
Occidente
Urabá
Oriente
Suroeste
Nordeste
Norte
Bajo Cauca
Mag. Medio

10
18
11
21
25
12
17
6
6

2’121.174
169.814
292.673
453.051
424.255
146.222
248.913
124.338
87.129

2’689.798
181.632
400.865
504.181
476.868
121.664
266.585
182.706
95.321

Total 124 4’067.569 4’919.619

Fuente:                  Censos 1985, 1993.

LOS CAMINOS DE ANTIOQUIA

EN LA COLONIA

Camino a Popayán. Partía de Santa Fé de Antioquia y pasaba por Medellín, Rionegro, La Vega de Supía, Cartago y Buga hasta llegar a Popayán.
Camino del Espíritu Santo. Comunicaba la capital de la provincia con los distritos mineros de Cáceres y Zaragoza.
Camino a Mariquita. Partiendo de Santa Fé de Antioquia atravesaba Medellín, Rionegro, Sonsón, hasta llegar a Mariquita, Honda y Bogotá.
Camino de Mare. Comunicaba el interior de la provincia con el puerto de Nare en el río Magdalena y desde allí por el río se iba a Honda y Bogotá.
Camino de Juntas. Pasaba por Rionegro, Marinilla, Guatapé, hasta las bodegas de Juntas cerca a Nare.
Camino a Zaragoza. Saliendo de Medellín atravesaba Santo Domingo y Remedios.
Camino de Santa Fé de Antioquia a tirrao.
Camino de Santa Rosa a Cáceres.
Esta red caminera comunicaba a la provincia con los principales centros económicos y de poder en el Nuevo Reino de Granada, los ríos eran su complemento.

SIGLO XIX

Con la apertura de nuevos frentes de colonización, las innovaciones tecnológicas en 
la minería y el inicio de la agricultura comercial, las vías se hicieron prioritarias para 
comunicar los nuevos poblados con los centros económicos, comerciales y puertos de la provincia.
Camino del Mus. Pasaba por Santo Domingo rumbo al río Magdalena y continuaba a 
Yolombó, Santa Rosa y Antioquia.
Camino de lautas. Construido en 1860, pasaba por El Peñol y Guatapé hasta el río Magdalena. Por largos años fue la principal vía de comunicación de Antioquia con el exterior hasta la construcción del Ferrocarril de Antioquia.
  Desde Amagá salía un camino que iba de Fredonia al Chocó pasando por Bolívar, y otro a Valparaíso y Caramanta para continuar a Marmato y al sur. De Sonsón partía un camino al río Magdalena pasando por Argelia hasta Buenavista (cerca a Puerto Triunfo) y otro que iba al sur por Nariño y Pensilvania.  
Desde Santa Fé de Antioquia partía el camino de occidente hacia Cañasgordas, Frontino 
y el río Murindó.

SIGLO XX

El siglo XX trajo un acelerado desarrollo vial tanto en carreteras como en ferrocarriles, 
muchos de ellos iniciados en el siglo anterior. Hacia 1920 se construyó la mayoría de carreteras que comunicaban a Medellín con los principales centros poblados. En los años 
veinte se trazó la carretera Medellín­Rionegro por Santa Elena y en los treinta la carretera Sonsón-Dorada. En 1955 dan al servicio las carreteras Medellín-Cartagena y la carretera al mar (Urabá). En 1978 se puso en funcionamiento la autopista Medellín-Bogotá y 
actualmente está en construcción la troncal de la paz que comunicará el interior 
del país con el mar Caribe.

FERROCARRILES DE ANTIO Q UIA

Los ferrocarriles se iniciaron en 1890 con la construcción del tranvía de oriente que uniría a Medellín con el río Magdalena y la capital del país. Sólo alcanzó a llegar hasta Marinilla en 
1927. El Ferrocarril de Antioquia comenzó en 1874 dirigido por Franciso Javier Cisneros y finalizó  el 7 de agosto de 1929 con la inauguración del túnel de la Quiebra. Comunicaba a Puerto Berrío con la capital de Antioquia. Se hicieron intentos por expandir la red ferroviaria a Otros lugares. En 1907 comenzó la construcción del ferrocarril de Amagá que se uniría
a la red del ferrocarril de Cauca que llegó en 1928 a Puente Jericó. La idea era comunicar a Buenaventura por Puerto Berrío atravesando la zona cafetera. La crisis económica de los años treinta dio al traste con este proyecto.


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