I.   REGION NOROCCIDENTAL

1. POBLAMIENTO

Paisas: más...más allá

Momentos y protagonistas del poblamiento. Desde la Colonia hasta nuestros días, indígenas, españoles, negros y mestizos dan cuenta de ello. La apertura de tierras y la conquista de nuevas fronteras trajeron procesos encontrados, muchas violaciones de acuerdo con el poder y los influjos políticos. Los cambios demográficos indican el movimiento de los habitantes y su consolidación en el territorio.

Fotografía Benjamín de la Calle, Centro de Memoria Visual FAES. 

Lucely Villegas: Historiadora. INER, Universidad de Antioquia. Clara Inés Aramburo Slegert Antropóloga, Instituto de Estudios Regionales, INER, Universidad de Antioquia.

Despoblamiento y repoblamiento del NOROCCIDENTE

L as primeras incursiones españolas al territorio noroccidental las hicieron Rodrigo de Bastidas, Juan de la Cosa y Juan de Ledesma con el objeto de obtener poder militar en las zonas incorporadas a la corona. Los indígenas que poblaban esta región se defendieron peleando, incendiando los poblados españoles, huyendo a lugares alejados en busca de refugio e incluso ofrendando su propia vida.

En esta primera fase de la conquista denominada Antillana, los conquistadores ingresaron por el golfo de Urabá hacia 1502 y convirtieron la región en lugar de disputa de las diversas huestes españolas. Para ello debieron controlar y repartir la tierra, apropiarse de las riquezas minerales encontradas a su paso y hacer enclaves desde los cuales dirigieron sus operaciones militares. En 1509 Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa fundaron a San Sebastián de Urabá, primera población española en territorio noroccidental cerca del actual Necoclí en el Urabá.

En una segunda fase, la continental, las expediciones penetraron desde la costa hasta Guaca y Buriticá cerca al río Cauca. En 1536, Vadillo y Francisco César también ingresaron al territorio y derrotaron al cacique Nutibara para proseguir su viaje hacia el sur.

Otra expedición en la región noroccidental fue la de Jorge Robledo, Alvaro de Mendoza y Baltazar Maldonado de la hueste de Sebastián de Belalcázar. Estos llegaron a los territorios del Quindío, Risaralda y Caldas hacia 1539 donde encontraron fuertes contradicciones entre los pueblos indígenas de la región, especialmente entre los carrapas y los quimbayas, diferencias que aprovecharon para someterlos y ocupar el territorio.

A Jorge Robledo le encomendaron la tarea de someter a los indígenas del norte y fundar poblados. Entre 1539 y 1540 se enfrentó a los armas e irras y luego a los carapas, quimbayas, pozos, paucuras y armados. Fundó a Santa Ana de los Caballeros el 15 de agosto de 1539 y a San Jorge de Cartago el 9 de agosto de 1540 donde hoy está Pereira. Desde allí envió a Baltazar Maldonado a explorar la región oriental de la Cordillera Central, dominios de los palenques, pantágoras y marquetones. Luego, el 28 de agosto de 1551, Francisco Núñez Pedroso fundó a Mariquita y las expediciones penetraron al suroriente de la Cordillera Central.

En 1541 Robledo emprendió el viaje al norte y llegó a Irra a orillas del río Cauca- cruce del camino entre Anserma y Cartago por donde ingresó a lo que hoy es Antioquia. Entre tanto, los indígenas de la región que actualmente corresponde a Caldas, Quindío y Risaralda se sublevaron contra los españoles en la conocida Rebelión de Tacurumbí en 1542, y en 1557 se levantaron los de Cartago, Anserma y Arma por la alta tributación impuesta por los encomenderos. Los últimos en someterse fueron los belicosos pijaos. En 1605 Juan de Borja, con ayuda de los coyaimas y natagaimas, ocupó el territorio pijao después de dar muerte al cacique Calarcá.

Los indígenas fueron otorgados en encomienda para trabajar las minas y cultivar la tierra. En Anserma, Quiebralomo, Supía y Marmato, se establecieron encomiendas donde los indios tenían que tributar oro, mantas y alimentos. Muchos resistieron pertenecer a un propietario de encomienda y huyeron a lugares alejados.

En 1627 se formaron los pueblos de indios de Tabuya, Guática, Opirama, Quinchía, Mapura, Pirsa y La Vega para asegurar mano de obra minera y la sustentación agrícola de las mismas. A la encomienda de Quiebralomo pertenecían los indígenas de Montaña, Cumba, Lomaprieta y Pirsa, ubicados en la región de Cañamomo.

Desde Anserma Jorge Robledo emprendió la conquista del interior ingresando por el sur hasta llegar a Bolombolo y cruzando los territorios de Amagá y Heliconia. En este lugar la expedición se dividió: el grupo comandado por Jerónimo Luis Tejelo llegó hasta el valle de Aburrá y el de Diego Mendoza recordó la parte oriental.

En el valle de Ebéjico, Robledo fundó en 1541 la ciudad de Antioquia -cerca a Peque que fue refundada en 1546 en el sitio que hoy ocupa, constituyéndose en el centro económico y militar desde donde se emprendió la pacificación del norte.

Por el suroriente ingresaron Núñez de Pedroso y Francisco Martínez de Ospina hacia 1569. Martínez de Ospina fundó Remedios en el valle de Corpus Christi, ciudad que fue trasladada varias veces hasta el sitio que hoy ocupa.

La pacificación de este territorio la emprendió el gobernador Andrés de Valdivia en 1569 por la región del bajo Cauca. En esta empresa fundó en 1570 a San Juan de Rodas (cerca al actual Ituango y ya desaparecida) y a Ubeda -hoy Valdivia- en 1574. Murió en esta empresa y asumió el cargo Gaspar de Rodas quien fundó los distritos de Cáceres (1576) y Zaragoza (1580) como enclaves mineros y base de la colonización posterior del bajo Cauca.

En este proceso los españoles decidieron quedarse y dar cuerpo a la organización social a través de la fundación de ciudades, símbolo del poder del rey y la religión. Fue la forma de tomar posesión del territorio, desde donde se controlaba a los indígenas, se apropiaba los beneficios económicos de tierras, minas y comercio, se aprovisionaba a la población dispersa y se ejercía el poder político.

En el siglo XVI, y desde la ciudad de Antioquia, se orientó la explotación minera del Cerro de Buriticá y de los ríos Cauca y Nechí, primero por indígenas y luego por cuadrillas de negros esclavos introducidos para este fin. Ante la escasez de indígenas en Antioquia, el visitador Francisco Herrera Campuzano organizó en 1614 los pueblos indígenas de Nuestra Señora de Sopetrán, San Juan de Pie de la Cuesta, San Lorenzo de Aburrá y San Antonio de Buriticá, tres de ellos en los alrededores de la ciudad de Antioquia. No obstante la protección de los indígenas a lo largo de los siglos XVII y XVIII, fueron muchas las presiones sobre sus tierras por parte de mestizos y libres.

Las crisis mineras en la Colonia se debieron a la falta de técnicas apropiadas, a los altos costos de los instrumentos de labor y de los alimentos. Ello ocasionó cambios significativos en diversas esferas de la vida regional como el aumento de la población de negros libres producto de las manumisiones de esclavos y el consiguiente crecimiento del mestizaje, la ampliación de las fronteras agrícolas y mineras, las inversiones diversificadas por los grandes propietarios y el crecimiento del comercio, integrador de la vida colonial. Fruto de la apertura de la frontera territorial por la minería y la búsqueda de nuevas tierras, empezó el poblamiento y ocupación de otras regiones como el valle de Aburrá, el norte y el oriente con la explotación minera y agrícola.

Por su parte las escasas poblaciones fundadas a mediados del siglo XVI hacia el sur de la cordillera central en el territorio correspondiente al Viejo Caldas, lograron mantenerse en los siglos siguientes con la explotación minera, mientras el resto del territorio permaneció prácticamente sin explotar hasta la colonización de los siglos XIX y XX.

En este territorio del sur durante la Colonia existían Riosucio, el Real de Minas de Quiebralomo, Guática, Tachiquí, Sevilla y la Vega de Supía donde a mediados del siglo XVIII fueron descubiertas las minas de plata de Quiebralomo y Chachafruto. En esta región, igual que en Antioquia, las minas fueron trabajadas inicialmente por indígenas y luego por negros esclavos que posteriormente obtuvieron la libertad aumentando así el mestizaje.

Además de este poblamiento asociado a la minería existieron palenques en Cerritos y el río Otún formados por negros huídos del Cauca que buscaron refugio en estos territorios. A ellos se unieron indígenas que querían vivir libremente. Desde la Colonia, blancos y mestizos presionaron las tierras indígenas hasta el punto de generar graves conflictos en el siglo XIX por las tierras de Cañamomo y Lomaprieta.

Paralelos a la explotación minera surgieron en Cartago hatos ganaderos y agrícola para el abastecimiento de carne y panela con destino a las minas, al igual que un intenso comercio de cacao proveniente del valle del río Cauca rumbo a Antioquia.

INDÍGENAS A PRINCIPIOS DEL SIGLO XVI

Caldas, Quindío y Risaralda

Norte: armados, paucuras, pozos, pícaras, carrapas.
Nordeste: palenques, pantágoras, marquetones.
Sur: pijao, quimbayas.
Occidente: supias, pirsas, guáticas, quinchías, tabuyas, apías, umbrías, chamíes, ansermas.  

Antioquia

Norte: nutabes, tahimíes, yamesíes, noriscos, ituangos, peques, ebéjicos. 
Oriente: guamocoes, punchínaes, pantágoras, amaníes.
Sur: sinifaná, armas, cartamas, caramantas.
Centro: aburran, tahamies
Occidente: catíos, flores, chocoes, pencos, carautas, nitanas.
Noroccidente : urabaes, guazuzues, araques, cuiscos, guacas, tatabes


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