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y servicios de energía. A lo anterior se
agrega la producci6n petrolífera que le genera significativas regalías y sus estupendas
perspectives turísticas. El gobierno nacional ha revelado que existen indicios muy
prometedores sobre un gran yacimiento petrolero en cercanías a Villavicencio, el cual el
cual se identifica con el nombre de Anaconda.
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El Arauca, limítrofe con
Venezuela, es un departamento ganadero y agrícola cuya incomunicaci6n con el interior del
país obligó a sus habitantes a depender de la economía venezolana. Los ricos
yacimientos petrolíferos del campo de Cano Limón, comenzados a explotar el 7 de
diciembre de 1985, transformaron sus costumbres y su economía tradicional. El flujo de
cuantiosas regalías permitió construir importantes obras: vías, energía, salud,
educación y desarrollo institucional. Ello mitigó en parte el impacto de la migración
desordenada generada por la bonanza petrolera.
El Casanare, muy influído por
Boyacá, cuenta con una historia rica en acciones decisivas durante las épocas de la
Colonia y la Independencia. Este departamento, rico en ganadería y agricultura, afronta
el desafío que le plantea la explotación de los gigantescos campos petrolíferos y
gasíferos de Cusiana y Cupiagua, a los cuales se agregan últimamente los de Volcanera y
Floreña. El yacimiento de Cusiana es el mas grande descubierto hasta hoy en el país: sus
reserves superan los dos mil millones de barriles. En Medina area adyacente al Meta pero
en territorio de Cundinamarca, se descubrió el promisorio campo petrolero de Coporo.
Meta, Arauca y Casanare son los
considerados departamentos ricos de la Orinoquia por la potencialidad de sus yacimientos
de hidrocarburos, su acumulación de infraestructura física, su capital humano y su mayor
desarrollo institucional.
El Vichada cuenta con una vasta
extension territorial y una escasa población. La ganadería extensiva, la agricultura de
subsistencia y la pesca son actividades productivas que se adelantan en el territorio con
las limitaciones propias de la incomunicación. El aprovechamiento tecnificado de las
fértiles vegas del río Meta, las posibilidades portuarias que ofrece Puerto Carreño en
una eventual apertura del río Orinoco al comercio internacional, y su potencial forestal
y turístico, son puntales decisivos para su desarrollo. Sus suelos son especialmente
aptos para el cultivo comercial del marañón.
Políticas de seguridad nacional han
activado la presencia militar en la región con el Comando Unificado del Oriente, CUO,
creado en 1995.
El Guaviare, departamento muy
ligado al Meta, es un centro de dinámica colonización por la fertilidad de la cuenca del
río de su nombre. Su incomunicación con los mercados del interior del país ha generado
explotación descontrolada de recursos naturales y cultivos ilícitos. No obstante, el
Guaviare viene fortaleciendo su posición al convertirse en punto estratégico del
gobierno en su lucha contra el narcotráfico. Su gran riqueza esta representada en
recursos naturales, orinocenses y amazonenses, que exigen un adecuado tratamiento
científico y tecnologico.
El Guainía, incomunicado por vía
terrestre, es un departamento con perspectivas de desarrollo por las riquezas auríferas
comprobadas en las serranías de Naquén y Caranacoa, y sus condiciones para el
ecoturismo.
El vaupés, desconectado por vía
terrestre del país, tiene riquezas auríferas en la zona de Taraira y otros minerales
valiosos que son objeto de cuantificación. Tiene posibilidades para cultivar y explotar
especies forestales nativas como el caucho, con alta demanda nacional. El Vaupés presenta
la más alta biodiversidad cultural por contar con una población mayoritariamente
indígena, circunstancia que exige el involucramiento del conocimiento aborigen en la
formulación de planes de explotación de sus recursos. El turismo ecológico constituye
una buena opción para su desarrollo.
El total de 1.048.716 habitantes de la
Orinoqia equivale al 2.9 por ciento del total nacional, lo que significa un incremento
importante frente al censo de 1973 cuando albergaba un 1.4 por ciento de la población
total colombiana. Revisiones recientes del censo de 1993 parecen indicar que la población
de la Orinoquia es mayor a la que registra el cuadro, lo cual podría ser revelado por el
DANE en fecha próxima.
Las llanuras orinocense y amazonense
constituyeron la cuenca de un mar interior que en el transcurso de millones de años se
fue rellenando con sedimentos provenientes de la Cordillera Oriental de los Andes y el
macizo de Guayana. Los estudios geológicos dejan saber que en el pleistoceno la
Cordillera Oriental se sacudió de abajo hacia arriba causando una intensa erosión de
grava, arena y arcilla que, a la manera de un dique, le fue ganando espacio al mar. Las
lluvias, los ríos y los vientos continuaron actuando en las modificaciones del relieve.
Por la parte del sur, idénticos agentes tectónicos devastaron el flanco norte del macizo
de Guayana para llevar material de relleno a la parte plana.
Los levantamientos y plegamientos
produjeron una catástrofe hacia el final de la ultima glaciación: se hundieron suelos
que hoy corresponden a Arauca y Casanare, dándoles configuración de batea. El límite de
la falla se sitúa en la vaguada del río Meta donde es notorio que los barrancos de la
margen derecha son mas empinados que los de la izquierda. Dicho de otra manera, los Llanos
de Arauca y Casanare, así como los del Apure, en Venezuela, tomaron una forma cóncava,
propia para retener el agua, mientras que los del Meta y el Vichada mantuvieron una forma
convexa, de paraguas, que permite un mejor drenaje. Por esta razón, a los segundos se les
denomina Orinoquia no inundable o altillanura, mientras a los primeros se les dice
Orinoquia inundable.
Mapa de la morfología
La Orinoquia colombiana presenta seis
ecosistemas: el Piedemonte, la Orinoquia inundable, la Orinoquia no inundable, el Anden
Orinoqués, la Serranía de La Macarena y la Selva de Transición.
El Piedemonte
Situado antes del encumbramiento de la
Cordillera Oriental, se presenta el piedemonte, una faja de terreno pendiente cuya altura
sobre el nivel del mar oscila entre los doscientos y los mil metros. Producto de
depósitos recientes, el piedemonte acumula los mejores suelos por ser menos propenso a
las inundaciones y ester influido por los vientos de la cordillera. Históricamente
sirvió de asiento de numerosas tribus y de las primeras poblaciones de corte hispano; hoy
es el sector más habitado y explotado. Villavicencio, Yopal, Tame, Saravena, Villanueva,
Aguazul y Granada, son los mejores ejemplos de urbanización acelerada. En el piedemonte
se vienen localizando, además, algunos de los más grandes depósitos petroleros.
Orinoquia inundable
La Orinoquia inundable, al norte del río
Meta, es la planicie terciaria que corresponde a los departamentos de Arauca y Casanare.
En esta parte los ríos se explayan en invierno y causan inundaciones cíclicas que el
llanero raizal aprendió a manejar construyendo sus casas y las instalaciones pecuarias en
las partes altas conocidas como "bancos". El migrante pobre, desconocedor del
medio, sufre con mayor rudeza los rigores de las inundaciones y reclama soluciones que
exigen altas inversiones.
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Orinoquia no Inundable
La Orinoquia no inundable comprende el
territorio de los departamentos del Meta y del Vichada. Aquí las aguas no se empozan pero
las avenidas de los ríos son catastróficas por efecto de la irracional reforestación en
las cabeceras. Los suelos próximos a la cordillera y al lecho de los ríos son fértiles
y aptos para la agricultura comercial pero los de sabana sol0 admiten una ganadería
extensiva y cultivos nativos como el marañon. Su red fluvial no es tan variada ni
compleja como la de la Orinoquia inundable.
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El
Andén Orinoqués
El Andén Orinoqués es la faja de
terreno que bordea al Orinoco y la desembocadura de sus Ríos afluentes. Está constituído
por afloramientos del macizo de Guayana llamados "tepuyes" que en
lengua indígena significa montaña. Estas moles de severo aspecto son los remates de
antiguas altiplanicies castigadas por la erosión. Algunas afloraciones en el lecho del
Orinoco dieron origen a los imponentes raudales de Atures y Maipures de los que escribió,
absorto, el sabio Humbolt : "cuando se halla uno situado de modo que abrace de
una ojeada esa serie continua de cataratas, esa alfombra inmensa de espuma y de vapores
iluminada por el sol poniente, creese ver el río entero suspendido sobre su lecho".
Los suelos del andén son muy pobres en
nutrientes por sus altos contenidos de hierro lo que entraña un peligro de
desertización. Irregularmente se advierten montes alternos y paños de sabana.
La Serranía de La Macarena
La Serranía de La Macarena, estudiada
inicialmente por el naturalista Jules Crevaux, es una formación orografíca independiente
de los sistemas andino y guayano-brasilero, desde la cual partieron las especies para
poblar el continente americano. Más antigua que cualquiera otra cordillera -como que
parece ser el último escombro del continente de Gondwana- la Serranía constituyó un edén
tropical que albergó los distintos especímenes de la flora y la fauna americana. Por los
acomodamientos tectónicos y la labor de zapa de las sedimentaciones, la formación madre
fue perdiendo envergadura haste reducirse al monumento que hoy se yergue al sur del
departamento de Meta, entre los ríos Ariari y Guayabero.
El valor científico de La Macarena
estriba en el hecho de ser un banco genético, único en el mundo, del cual se puede
obtener información para mejorar las especies vivas del planeta. Allí es posible
encontrar en sus condiciones primigenias plantas y animales de los Andes y la Guayana, y
hasta algunas especies que aún no han emprendido la dispersión genética. Manteniendo
sus ejemplares en estado silvestre sería posible en un futuro repoblar zones devastadas,
especies extinguidas o extraer conocimientos para mejorar razas y cultivos. Este tesoro de
la humanidad esta siendo destruido por los avances de la colonización. Con 1.131.000
hectáreas iniciales, la Serranía fue declarada en 1948 reserva natural integral pero las
entidades encargadas de su preservación permitieron que se le sustrajeran 501.350
hectáreas para convertirla en Area de Manejo especial en 1985.
Dentro del nuevo orden económico mundial
la biodiversidad es un factor de primer orden en el otorgamiento de ventajas
estratégicas. Se calcula que en la sierra existen más de treinta millones de formas de
vida, el noventa por ciento de las cuales viven en los bosques tropicales y, más aún, en
los tropicales húmedos como es el caso de La Macarena. Así, el Llano -particularmente el
Meta- tiene un filón que podría reportarle en el futuro cuantiosa riqueza. Allí no se
trata de presionar el desalojo de las familias campesinas habitantes. El gobierno nacional
tiene la obligación de reubicar a los colonos en mejores condiciones para preservar y
explotar a su tiempo este magnífico tesoro.
La Selva de Transición
El area correspondiente a los
departamentos de Guaviare, Vaupés y Guainía constituye la selva de transición que une a
la Orinoquia con la Amazona. En tal condición presenta características de ambos
ecosistemas, siendo predominante la segunda desde el punto de vista geográfico. La
inscripcion de esta subregion dentro de la Orinoquia se explica por razones de tipo
económico y político, por cuanto su vínculo comercial y cultural se asimila más al
epicentro llanero que al prototipo amazónico. Los ríos, aviones y carreteables conducen
al área de influencia del departamento del Meta, mientras sus vínculos económicos y
culturales son débiles con la Amazonia.
El clima orinocense es tropical por
encontrarse ubicada la región entre los dos trópicos, recibiendo directamente la
radiación solar a lo largo del año. Pero la temperatura no es el único factor que
determine el clima porque las precipitaciones, la humedad de la atmósfera y la poca
variación de la verticalidad de los suelos también afectan los ecosistemas.
Con variaciones mínimas, la temperatura
de la zona es uniforme y corresponde al calificativo de caliente, ya que oscila
entre los veinticinco y los treinta grados centígrados. Los aumentos en la temperatura se
den al finalizar la estación seca, y los descensos mínimos, a la terminación del período
de lluvias.
Debido a su posición intertropical, la
Orinoquia no disfruta de estaciones. Tiene un período definido de lluvias que va de abril
a noviembre, seguido de otro de sequía que abarca de diciembre a marzo. Según esto, el régimen
pluviométrico es monomodal: tiene un mayor registro durante la época de lluvias intensas
y decrece hasta el mínimo en el período de mayor sequía. Sin embargo, la cantidad de
lluvia que cae no es uniforme en todas las áreas de la región: mientras al norte de
Arauca y Vichada la precipitación esta por debajo de los 1.500 mm al año, en la faja del
piedemonte, como el área de Villavicencio, caen al año más de 4.500 mm. La cantidad de
agua llovida incide sobre el caudal de los ríos, la vegetación y la fauna con efectos
importantes sobre el hombre.
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Hidrografía
Debido a la configuración de su
territorio, Colombia es uno de los países mas ricos del mundo en recursos hídricos,
traducidos en sus dos mares, lagos, lagunas, ciénagas y fuentes subterráneas, su
régimen pluviométrico y, sobre todo, los inmensos ríos que cortan el país en todas las
direcciones.
Colombia cuenta con cuatro vertientes que
reciben las aguas de sus ríos: la del Caribe, la del Pacífico, la del Amazonas y la del
Orinoco. Véase a continuación lo atinente a la Cuenca del Orinoco
Río Orinoco
Con 2.405 kilómetros de longitud, el río Orinoco ocupa el primer lugar en
Colombia y Venezuela; el tercero en Suramericana después del Amazonas y el Paraná; el
sexto en America después de los anteriores y del Mississippi, el Mackenzie y el San
Lorenzo, y el vigésimo primero en el globo terráqueo. Su cuenca hidrografíca total
cubre 944.000 kilómetros cuadrados, tras recibir el aporte de 194 afluentes importantes.
No obstante lo anterior, el conocimiento que se tiene sobre este río en Colombia es casi
nulo sin tomar en cuenta que su navegación le representaría a la economía, ahorros
significativos en tiempo y divisas con relación al comercio que se efectúa con Europa
desde los puertos del Atlántico. El Orinoco es navegable a lo largo de 1.900 kilómetros
, sirve de línea fronteriza natural a los dos países en 364 kilómetros y recibe, desde
la parte colombiana, el mayor caudal de aguas.
En lengua Tamanaco, Orinoco significa
serpiente enroscada y es el nombre que primo sobre las denominaciones Uriaparia, Paragua y
Barragua que le dieron otros grupos indígenas.
Colon avistó la imponente desembocadura
en 1498 y dio a las costas de Venezuela el alado nombre de Tierra de Gracia. Nace
en el macizo de Guayana, a una altura de 1.100 metros sobre el cerro Delgado Chalbaud, en
el corazón de la Serranía de Parima. La Comisión Franco-Venezolana que en 1951 fijó el
sitio exacto de sus cabeceras despejó una duda histórica porque desde los tiempos de los
cronistas se insistía en que el Guaviare era la principal vena de agua mientras otros
concedían este honor al opulento río Meta.
El Orinoco presenta tres trayectos a lo
largo de su curso que imitan una letra C o una serpiente enroscada, como creían ver los
indios Tamanacos en su rudimentaria cosmografía. El primer tramo, o alto Orinoco, corre
de Parima al río Ventuari, y recibe las aguas negras de tributarios que nacen en Guayana.
El segundo, de sur a norte, va del Ventuari al Apure siguiendo un caprichoso curso
ascendente que le determine el macizo de Guayana mientras recibe las agua blancas de
imponentes cauces que vienen desde las cumbres del Sumapaz y Chita, en Colombia. A partir
del Apure sigue un rumbo occidente-oriente hasta rendir sus aguas en el Atlántico por el
Delta de Amacuro. El Orinoco es guayanés entre Parima y Ventuari, y andino entre éste y
el Delta.
Los principales tributarios del Orinoco
en su trayecto alto son los ríos Ventuari y Casiquiare que nacen en el macizo de Guayana.
Este último, de 300 kilómetros, tiene importancia mundial porque a través de un canal
natural pone en contacto las hoyas del Orinoco y el Amazonas abriendo posibilidades nuevas
al intercambio entre Colombia, Venezuela y Brasil. El brazo del Casiquiare fue descubierto
por el monje jesuita Manuel Roman en 1744, y su historia se asocia con los crímenes
cometidos por la Casa Arana, del Perú, que durante el periodo de la explotación del
caucho, a comienzos del siglo XX, diezmo la población indígena y motivó la denuncia que
realizó José Eustasio Rivera en su novela La Vorágine, en 1924.
En su sector medio, colecta el Orinoco
aguas de caudalosos ríos provenientes de la Cordillera Oriental de los Andes y del macizo
de Guayana. Con excepción del Atabapo, el Apure, el Sipapo, el Horeda, el Parguaza y el
Suapure, que nacen en suelo venezolano, los diez ríos restantes se originan en Colombia y
le aportan al Orinoco el sesenta por ciento de su caudal. Son ellos el Guaviare, el
Vichada, el Tuparro, el Tomo, el Mesetas, el Vita, el Meta, el Cinaruco, el Capanaparo y
el Arauca.
Dos accidentes resaltan en el medio
Orinoco: la estrella fluvial que se forma en el punto donde convergen el Orinoco, el
Atabapo y el Guaviare, y las imponentes cataratas o raudales de Atures y Maipures que son
afloraciones graníticas del macizo de Guayana. Estos escollos entorpecen la libre
navegación en un tramo de unos diez kilómetros pero ofrecen ilimitadas posibilidades de
desarrollo de las áreas más deprimidas de Colombia y Venezuela por su potencialidad en
la generación de energía hidroeléctrica.
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Río Guaviare
Con 1.350 kilómetros de longitud, el
Guaviare es el mayor tributario del Orinoco al punto que también se le llama Orinoco
Occidental. Su cuenca abarca 125 mil kilómetros cuadrados y su aporte de aguas medias se
calcula en 4.200 metros cúbicos por segundo. Las aguas blancas del Guaviare, ricas en
plancton, favorecen la multiplicidad y variedad de su ictiofauna. El Guaviare resulta de
la conjunción de los ríos Guayabero y Ariari. El primero nace en Fortalecillas, en el
cerro de El Triunfo, y desciende por un valle escarpado hasta recibir el tributo del río
Duda, y, a continuación, el del Lozada. Por la banda izquierda le confluye el Ariari que
poco antes ha...
Río Meta
curso definido del río Humadea al cual
confluyen las aguas del Acacias y el Guayuriba para pasar a denominarse Metica. Navegable
ya a partir de Puerto López, recibe por la margen izquierda las aguas del Humea y pasa a
llamarse Meta. El curso alto del río se localiza entre los nacederos y el Humea. A partir
de allí continua el curso medio que va hasta la desembocadura del Casanare y recibe, por
la margen izquierda, los aportes del Cabuyaro, Upia, Tua, Cusiana, Cravo Sur, Guanapalo,
Pauto, Guachiria y el renombrado Casanare. Por la banda opuesta apenas si concurren los
ríos Manacacias y Yucao.
El bajo Meta arranca desde la
desembocadura del Casanare y termina con gran vigor en el Orinoco manteniendo
diferenciadas sus aguas en un largo trecho. No tiene tributarios de nombradía procedentes
de Venezuela.
Los sedimentos que arrastra el Meta desde
las cabeceras de sus múltiples afluentes, originan suelos de primera categoría que
admiten los más exigentes cultivos. Se necesita una tecnología aplicable a los períodos
en que las aguas dejan al descubierto las tierras de aluvión.
Siete años antes de la fundación de
Bogotá, Diego de Ordaz reconoció las bocas del Meta y su lugarteniente Alonso de Herrera
se aventuró por ellas en 1535 para encontrar la muerte en las flechas guahibas. La
ficción de El Dorado se había convertido en la obsesión del Viejo Mundo y Antonio de
Berrío realizó en barco el inverosímil viaje de Chita a la isla de Margarita intuyendo
que el comercio venidero entre la metrópoli y el Nuevo Reino de Granada avanzaría a
grandes zancadas por aquella ruta. Los jesuítas también advirtieron su valor pero fueron
detenidos por la furia del Caribe y la animadversión de las autoridades coloniales.
Bolívar decreto la libre navegación en 1817 para asegurar el suministro de armas a las
huestes de los Llanos y obtener de estos parajes la carne y los caballos que se requerían
para el salto a Boyacá. En la época de la República la navegación por el río Meta
impulso el desarrollo del Llano a través del intercambio de productos.
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Río
Casanare
Es el tributario más importante que
tiene el río Meta. A sus 600 kilómetros de curso se deben agregar cuatro siglos de
historia. Por el río Casanare bajo la cruzada civilizadora jesuíta para convertir en
ganaderas unas sierras que antes eran pasto de las dantas y refugio de los indios. El río
Casanare que establece el límite entre los departamentos petroleros de Arauca y Casanare,
cuenta con los puertos de San Salvador, Puerto Rondón y Cravo Norte. Nace en la
cordillera Oriental por entre pedregales que finalizan en San Salvador, vereda del
municipio de Tame, Arauca, a partir de cuyo entorno se vuelve un río denso, navegable y
rico en pesca.
Río Arauca.
El Arauca es el mas típico de los ríos
llaneros. Nace en el Páramo del Almorzadero a 4.000 metros de altura sobre el nivel del
mar. Toma inicialmente el nombre de Chitagá, el cual recibe las donaciones del Carabo y
la quebrada Cacota; tuerce el rumbo hacia el oriente y se robustece con las aguas del
Culaga y el Bochaga. Su nombre cambia. Ahora se llama Margua que recibe las ofrendas de
los ríos Negro, Colorado y San Lorenzo. Por la margen derecha le llegan el Cubugón y el
Cobarla procedentes de la Sierra Nevada de Chita. En este trecho los indios Tunebo lo
llaman Sarare. Ya en tierras planas sus brazos forman la Isla del Charo, emporio de
riqueza por su fertilidad. Sirviendo de linea arcifinia a Colombia y Venezuela en 296
kilómetros de frontera, por la banda derecha entran los ríos Royata, Bojabá y Banadía
mientras que por la izquierda hace lo propio el río Cutufí. Desde allí toma el nombre
de Arauca en homenaje a la tribu araucana que habitó las sierras del curso superior y
perteneció a la gran familia Arawak. Trechos mas adelante un ramal del curso principal se
divorcia y se interna en las sabanas cóncavas de la margen derecha para formar el caño
Agua Limón. El volumen de aguas pasa frente a Arauca, la capital; continúa haste el
punto llamado Montañitas y por sierras venezolanas avanza a conectarse al Orinoco. Este
recorrido lo hace sobre 1.050 kilómetros, el 80 por ciento de los cuales son navegables
en embarcaciones de pequeño y regular calado.
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