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Ideas
para una geografía de las plantas
más un cuadro de los países tropicales
A. Von Humboldt Y A. Bonpland
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Derechos
Reservados de Autor
Notas
Introductorias
La presente obra de A.
von Humboldt -una de las primeras que publicó a su regreso del viaje por la América
Tropical- indica la importancia que le dio a ella. La titula "Ideas para una
geografía de las plantas".
El acento está en la
primera palabra del título: IDEAS. La recolección y ordenación de los objetos es
secundaria, en primer lugar está el pensar sobre el causalismo de los fenómenos y las
consecuencias de éstos.
No obstante que el
trabajo se refiere a países de habla castellana, pocas veces ha sido traducido y
publicado en español y sólo una vez fue complementado con el indispensable "Cuadro
de la Naturaleza de los países tropicales" en copia fiel y tamaño natural,
(1)
. La primera traducción la
hizo Jorge Tadeo Lozano y fue publicada en el No. 16 del "Semanario del Nuevo Reino
de Granada" con fecha 23 de abril de 1809 por Francisco José de Caldas como editor
de esta revista, que fue por cierto la primera revista geográfica en Colombia.
Es célebre
especialmente el famoso "prefacio" que dedicó Caldas a esta obra de Humboldt y
que utilizamos aquí también como tal en la presente traducción. Lo mismo que incluimos
en ella las notas y observaciones que hizo Caldas a la obra de Humboldt, publicadas como
complemento de la traducción de Jorge Tadeo Lozano en el "Semanario".
Esta traducción se
basa en un primer bosquejo que envió Humboldt desde Guayaquil en 1803 a Mutis,
acompañado también de un primer intento de la iconografía de la naturaleza de los
países tropicales en colores
(2).
En una carta de Caldas
a Mutis, desde Quito y con fecha de abril 21 de 1803, dice entre otras cosas ".... El
señor Barón de Humboldt, que partió ha dos meses de Guayaquil, remitió a manos del
señor Marqués de Selva Alegre un cañón de lata, que contenía unas memorias sobre la
Geografía de las plantas. Esto no sé por qué motivo lo retuvo en su poder mucho tiempo,
y no me la entregó para su remisión por mi mano, según la voluntad del mismo Barón. Yo
la he detenido quince días para tomar una copia y ha venido ahora acompañada de una
frívola mía, casi en el mismo género, que espero la reciba usted con bondad... el más
reconocido de sus discípulos que besa su mano
Francisco José de
Caldas"
Esta
"frívola" reprodujo Eduardo Posada en su recopilación de las "Obras de
Caldas" bajo el título de "Memoria sobre la nivelación de las plantas que se
cultivan en la vecindad del Ecuador", en el tomo IX de la "Biblioteca de
Historia Nacional", pág. 85-95
en el año de 1912 en Bogotá, y que incluimos
como anexo a esta publicación.
La traducción de Jorge
Tadeo Lozano de la obra de Humboldt en mención, publicada en el "Semanario" de
Caldas en 1809, ha sido la más conocida y reproducida.
Pero existe otra
traducción bastante diferente de aquella que hizo Jorge Tadeo Lozano. Sobre la existencia
de esta segunda me informó el doctor Eduardo del Hierro, un historiador inquieto, el
mismo quien fue el alma de la traducción de la obra de Schumacher
(3)
con ocasión del segundo centenario de
la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada y quien me suministró una copia
de una traducción hecha, orientada y dirigida por el coronel J. Acosta en París en 1849
como parte de una reedición del "Semanario de la Nueva Granada" y con el cuadro
original de la Geografía de las Plantas del Barón de Humboldt.
El librero editor de la
"Librería Castellana" en París, el señor Alaserre escribe a manera de
prólogo una "Advertencia del Lector" para esta reedición del
"Semanario", así: "Aquella obra literaria, de la que sólo se imprimieron
pocos ejemplares y que por lo mismo es hoy rarísima, ha añadido algunos otros escritos
inéditos de Caldas, que es ciertamente el más ilustre de sus contemporáneos en la Nueva
Granada, y el sabio cuyo nombre se ha citado más a menudo en todos los libros de
botánica y de historia natural relativos a América".
El mismo señor coronel
Acosta, que me ha procurado el Semanario y los manuscritos inéditos de Caldas, ha
examinado también revisto y purgado de muchos errores e incorrecciones el texto antiguo
impreso y ha añadido algunas notas y aclaraciones, que van firmadas con la inicial de su
apellido. Consultando este sujeto al señor barón de Humboldt sobre la Geografía de las
plantas la cual aparece traducida en el Semanario por Don J. Tadeo Lozano, advirtió aquel
sabio que su obra había sido totalmente modificada y mejorada posteriormente, y que
valdría más hacer una nueva traducción, de la que se encargó también el mismo señor
Acosta, conservando solamente las primeras páginas de las publicadas en el Semanario.
La Geografía de las
Plantas y el Cuadro físico de las regiones equinocciales, portada magnífica de las obras
del más célebre de los viajeros modernos, que comprende los resultados principales que
de su viaje a América sacaron las ciencias, no habían sido hasta hoy publicados
completamente en castellano y creo que hago un servicio positivo imprimiéndolos en este
idioma. Mas, como las ciencias no se detienen en su marcha progresiva, algunos de estos
resultados han sido modificados y reformados y otros confirmados por las investigaciones
de un viajero más moderno, Mr. J. B. Boussingault".
También el coronel
Acosta hizo sus observaciones tanto sobre el trabajo de Humboldt, como suyas, en cuanto a
la distribución de la vegetación de la Nueva Granada que anexamos a la presente
publicación para complementar la visión histórica sobre este tema en Colombia.
A su vez esta
reedición parisiense del "Semanario" de 1849 sirvió para una reedición de
ésta por parte del Ministerio de Educación de Colombia en el año de 1942 en Bogotá,
pero sin la "Advertencia del Lector" francés y sin el "cuadro original de
la Geografía de las Plantas". Este último lo redibujó para la presente edición
David Rivera, un aventajado estudiante de biología de la Universidad Nacional con cariño
y comprensión.
En el año de 1942 la
"Biblioteca Venezolana de Cultura", colección "viajes y naturaleza"
publicó en cinco tomos "Viajes a las Regiones Equinocciales del Nuevo Mundo",
en donde hace referencia especialmente en el primer tomo a la obra aquí mencionada.
En el año de 1955
el
Instituto Panamericano de Geografía e Historia en México, publicó una reedición en
facsímil del "Essai sur la geographie des plantes" Puede que existan otras
publicaciones y traducciones de la obra aquí en América, pero que son desconocidas por
nosotros.
En la Revista de la
Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Vol. VIII No. 29 de 1950,
se publicaron también sin el anexo del Cuadro de la Naturaleza de los Países
Tropicales, y sin el prólogo del mismo Humboldt, los capítulos tomados de la nueva
edición del Semanario de la Nueva Granada publicado en París en 1849. La revista
argumenta la publicación así: "Consideramos de grande importancia esta nueva
publicación dentro de nuestra Revista, por cuanto el tema vuelve a tomar importancia con
los estudios que actualmente se adelantan en el país sobre su clima y la distribución
geográfica de las plantas y animales". Desde entonces el problema de la protección
de la naturaleza se ha agudizado gravemente, y es deber no olvidar las obras clásicas
sobre la naturaleza de Colombia.
La presente traducción
se basa en la edición alemana publicada en 1807
(4)
y que fue vertida a este idioma por el mismo Humboldt quien
había escrito la versión original en francés y publicada en París en 1805.
Y en cuanto a la
comprensión de la importancia de la obra para el mundo universitario moderno tropical
andino americano como visión histórica y guía futurista, la Directora del Jardín
Botánico de Bogotá, doña Teresa Arango Bueno, hizo posible la publicación de esta
nueva traducción completa; más la inclusión en la misma de un ensayo de A. Meyer Habich
sobre "La Filosofía de Alejandro von Humboldt"
(5); ya que la esencia de las "Ideas para una
Geografía de las Plantas..." de Humboldt, está precisamente en la inquietud
espiritual del porqué y para qué, a lo cual responde la filosofía de la naturaleza,
pero no el objeto natural en sí. Este sólo es materia cruda, es empirismo, según el
mismo Humboldt y sólo a través del pensar se produce la idea, se convierten los hechos
empíricos en ciencia que responde al porqué y para qué.
Son las ideas que
mueven el mundo. Y aquí está el valor, aún hoy en día y siempre, de este trabajo, que
desde hace mucho tiempo está superado en su aspecto empírico-técnico, pero no así en
sus ideas.
En esta traducción se
respetó la escritura de los nombres propios tal como los escribió Humboldt, aun cuando
los aplicó de diferentes formas: Pico de Tenerife o Teneriffa; Gotthard o Sn Gothard,
Teide o Teyde, Guatimala, Huyaquil (Guayaquil). De igual manera se respetaron otros
términos como p.e. geognóstico, cuyo reemplazo por geológico solo alteraría el estilo
propio de Humboldt. Nombres supuestamente poco conocidos en Colombia, como Pisang, se
explican con una nota de pie. Por ende este hombre es demasiado humano y generoso para
detenerse en bagatelas de sentido común.
Ernesto Guhl
PREFACION DE F. J. DE
CALDAS
a la traducción de la
Geografía de las Plantas aparecido en el
Semanario en 1.809
Es preciso no
confundir esta obra sabia con ese montón de escritos que inundan la república de las
letras, que no contienen sino ideas comunes y trilladas, escritos miserables que perecen
en el momento mismo de su nacimiento y que no dejan tras de sí sino el oprobio de sus
autores. La "Geografía de las Plantas", obra original, llena de observaciones
importantes, de miras vastas y filosóficas, en un estilo digno de la majestad de su
objeto es un cuadro grandioso de los Andes equinocciales. Las plantas, los animales, los
meteoros, la agricultura de los pueblos del Ecuador, el hombre mismo, se presentan
nivelados a los ojos del filósofo. Ocho escalas puestas a los lados del inmenso
Chimborazo, contienen todas las producciones de la naturaleza y del cultivo, con todos los
fenómenos que presenta la atmósfera y el cielo bajo de la línea. Sobre un corte
vertical de esta famosa montaña y de todo el continente meridional de la América, están
señalados el término de la nieve permanente, la región de la arena y de la esterilidad
la esfera de los musgos, de las gramas, de los arbustos, de los árboles y de las selvas
colosales. Cada planta, cada ser organizado, ocupa aquí el lugar que le señaló la
naturaleza. ¡Cuántos objetos reunidos en un espacio tan corto! ¡Cuántas ideas,
cuántos conocimientos se amontonan en este cuadro verdaderamente filosófico!
Su autor, para darle
más realce y contraste, ha puesto al lado del Chimborazo la cima inflamada de Cotopaxi la
del Pico de Teyde, del Mont-perdú, del Mont-Blanc, el pico de Orizaba, la del Etna y del
Vesubio. Estos dos volcanes tan celebrados y tan famosos en la antigüedad, tan estudiados
por los sabios del último siglo y tan temidos de los pueblos que tienen la desgracia de
existir en su vecindad, aparecen aquí como unos pigmeos despreciables al lado de nuestras
montañas. Las ciudades principales del Virreinato (Santa Fe, Quito, Popayán, Cuenca,
Loja, Jaen), las minas de plata de Hualgayoc en el Perú, las de Europa, la nieve perpetua
a 51º de latitud, la sal gema y los huesos fósiles de la llanura de Bogotá, las conchas
petrificadas, el límite de la vegetación en Nueva España etc., adornan los contornos de
este corte de la América del Sur.
La quina, este bello
producto de los Andes, más precioso que el oro y que la plata que abrigan sus entrañas,
y como ha dicho uno de nuestros compatriotas más ilustrado
(6)
, este árbol de la vida, ha merecido al autor atenciones
particulares. Señalando a cada planta un punto sobre el perfil del Chimborazo, la quina
ocupa una zona de 1200 toesas de altura perpendicular. A 1500 toesas tira una línea
paralela al horizonte que constituye al termino superior y a las 300 toesas otra que hace
el inferior del género cinchona. De una sola ojeada conoce el observador los
lugares que producen estos árboles y aquellos de que se hallan desterrados.
Esta obra nos toca muy
de cerca, son nuestras producciones, somos nosotros mismos los objetos de que trata.
Merece, pues, un lugar distinguido en nuestro Semanario, y que nuestros compatriotas la
tengan en su lengua propia. El autor la escribió en francés, en la ciudad de Guayaquil,
y la consagró al ilustre patriarca de los botánicos D. José Celestino Mutis. Este sabio
mantuvo el original inédito hasta su muerte y ahora se publica en una traducción fiel y
conforme al manuscrito del autor.
El barón de Humboldt,
rodeado de una vegetación abundante, de todos los animales que pueblan nuestros bosques
llevando su atención hacia los fósiles, a la forma y dirección de nuestras montañas, a
los ríos, a los valles, a los meteoros, a la temperatura, a la geografía, a la
astronomía, en una palabra a cuanto le presentaba el cielo y la tierra, pasando con la
rapidez que exigía su largo viaje, es preciso que se hayan escapado a su penetración
muchos objetos, y que haya incurrido en algunas equivocaciones. Nosotros que hemos viajado
dentro del virreinato, por orden y a expensas de la Real Expedición Botánica de Santa
Fé y de D. José Ignacio Pombo
(7),
que hemos visitado muchos lugares que nos son comunes con Humboldt, en una palabra, que
hemos seguido de cerca los pasos de este viajero ilustre, con los mismos objetos y con la
"Geografía de las Plantas" en la mano, parece que nos hallamos autorizados
(8)
para advertir al público lo
que hemos notado sobre esta producción interesante del mártir voluntario del galvanismo.
No es prurito de escribir, no es la necia vanidad de exagerar los descuidos de los hombres
grandes la que nos obliga a poner algunas notas. El amor a la verdad, el deseo de ilustrar
algunos puntos de física y de historia natural de nuestros países son los motivos que
nos mueven. Respetando las luces los vastos conocimientos y los grandes talentos de este
viajero extraordinario, más respetarnos la verdad.
FRANCISCO JOSE DE CALDAS
_______
(1) F. j. de Caldas, Semanario de la Nueva Granada, miscelánea de
Ciencias, Literatura, Artes e Industria. Publicada por una sociedad de patriotas
granadinos bajo la dirección de Francisco José de Caldas. Nueva edición: Corregida,
aumentada con varios opúsculos inéditos de F. J. de Caldas. Anotada y adornada con su
retrato y con el cuadro original de la Geografía de las plantas del Barón de Humboldt,
París Librería Castellana, 2, Calle Saint-Germain Des-Pries, Lasserve Editor - 1849.
(2) Historia del Arte Colombiano Salvat Editores Colombiana, S. A. Bogotá
1983. Reproduce en el Vol 1, pág. 16 el original de este croquis, se conserva en el Museo
Nacional de Bogotá.
XIII
(3) H.
A. Schumacher "Südamerikanische Studien, Drei Lebens und Culturbilder: Mutis,
Caldas, Codazzi 1760-1860" "Berlín 1884. En estas biografías, especialmente la
de Caldas, el autor se refiere frecuentemente a las relaciones entre Caldas y Humboldt.
(4) Al. von Humboldt und A. Bonpland "Geographie der Pflanzen. Nebst
einem Naturgemalde der Tropenlander, auf Beobachtungen und Messungen gegründet, welche
vom ioten Grade nordlicher bis zum ioten Grade südlicher Breite, in den Jahren 1799,1800,
1801,1802 und 1803 angestellt worden sind, von Al. Von Humboldt und A. Bonpland.
Bearbeitet und Herausgegeben von dem Erstern. Mit einer kupfertafel. tübingen, bey F. G.
Cotta, París, Bey F. Schoell. 1807
(5) Adolf Meyer Abrich: "La Filosofía de Alejandro de Humboldt"
en "Humboldt" revista para el mundo ibérico. Año 1. No. 4, übersee Verlag,
Hamburgo 1960, pág. 56-64.
(6) D. José Ignacio Pombo, del comercio de Cartagena, y hoy prior de este
consulado, en un manuscrito intitulado: Noticias varias sobre las quinas oficinales, sus
especies, virtudes, usos, comercio, acopios, su extracto y descripción botánica. Esta
obra, llena de erudición y de gusto, abraza cuanto se puede desear sobre los plantíos,
acopios, envases y comercio de esta preciosa corteza. El autor la ha sabido embellecer con
reflexiones y con hechos que siempre se leerán con gusto y con aprovechamiento. ¡Ojalá
vea la luz pública cuanto antes! ¡Ojalá se estudie y profundice por nuestros
compatriotas!
(7) Este ciudadano patriota y desinteresado apoyó con todas sus fuerzas
mi viaje a la provincia de Quito. Libros, instrumentos, recomendaciones, dinero, todo
cuanto podía esperar un hijo de un padre generoso, recibí yo de su mano. No se crea que
solicité, ni que pedí estos bienes. Sin conocerme, sin haberme escrito jamás, me llenó
de beneficios. Con el placer más completo de mi corazón le pago este tributo de mi
reconocimiento.
(8) Tanto más cuanto ha muchos años que reunimos materiales y
observaciones para una obra intitulada Fitografía del Ecuador,
trabajando
sobre un plan más vasto y tal vez más útil al comercio, a la agricultura y a la
medicina vegetal. Como a Humboldt, la quina ha llamado toda nuestra atención. Bajando y
subiendo los Andes en todos sentidos, desde los 40º30' lat. S., hasta 5º25' lat. N.,
hemos podido fijar irrevocablemente los términos, no sólo del género cinchona
como
lo ha hecho el autor de esta obra, sino también los de todas las especies que lo
constituyen. Las plantas que cultivamos, las que sirven en las artes y para restablecer
nuestra salud, son las que nos han merecido la preferencia. Humboldt se limita a las
alturas, y nosotros, después de establecer los términos precisos a que está reducida
cada especie bajo del Ecuador, nos atrevemos a señalar la latitud hasta donde extiende su
existencia, y por decirlo así, a fijar los trópicos de todas las plantas que hemos
sujetado a nuestro examen. Establecemos principios y leyes generales sobre la geografía
de la vegetación y creernos haber hecho dar un paso a esta ciencia, que por confesión de
Humboldt, se halla todavía en la cuna. A pesar de los esfuerzos que hemos hecho para
perfeccionar nuestra Fitografía,
aún nos restan que verificar muchas
observaciones y un viaje a los Andes del Quindio. Si las circunstancias si mi fortuna me
lo permiten, si llego a completar mis conocimientos en este ramo importante de la
botánica, los presentaré al público como un testimonio de amor que profeso a mi país y
a mis conciudadanos.
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