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Ideas
para una geografía de las plantas
más un cuadro de los países tropicales
A. Von Humboldt Y A. Bonpland
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Reservados de Autor
El valor del barómetro
a nivel del mar lo he determinado en 0.76202 metros (337, 8 líneas) con una temperatura
de 25º. Es éste el resultado de numerosas observaciones que he realizado en las orillas
de los océanos Atlántico y Pacifico tanto en los hemisferios Norte y Sur. Bouguer
determinó un valor promedio de 28 pulgadas 1 línea; el geodista español Don Jorge Juan
27 pulgadas 11,5 líneas. La Condamine dice textualmente: "Aun cuando el valor
promedio del barómetro no es inferior a las 28 pulgadas en los trópicos, su desviación
de esta cifra de todos modos es poca". Dos excelentes barómetros que compré antes
de mi salida de Europa, como todos los demás instrumentos usados por mi fueron comparados
con aquellos del Observatorio Astronómico de París, y que llegaron sin daño alguno a la
América del Sur me enseñaron que la presión atmosférica en la zona tórrida es algo
menor que en las latitudes templadas
(1).
Shukburg encontró la
misma en Europa en 0,76427 metros (28 pulgadas 2,24 líneas; Fleuriay Bellevue 076427
metros (28 pulgadas 2,8 líneas) con una temperatura del aire de 120. Pero esta diferencia
que se produce entre las zonas tórrida y templada, no se puede explicar únicamente por
la influencia del calor, y esto aun menos sí se considera que en las llanuras
occidentales del Perú, el sol está envuelto durante 4 ó 5 meses en una espesa niebla
que hace bajar el termómetro hasta 15º o 16º, sin que afecte el valor del barómetro en
forma sensible.
En la zona templada la
presión atmosférica cambia en un mismo año y a veces en pocos meses, por 0,045 metros
(20 líneas). Pero en la región tropical entre los 10º latitud norte y sur, allá donde
los vientos alisios (el viento oriental perpetuo) traen continuamente masas de aire con
temperaturas y densidad casi sin variación, el valor del barómetro nunca varía más en
la orilla del mar que en 0,0026 (1,4 líneas), e inclusive en los altiplanos de las
cordilleras con 3.000 metros de altura sobre el mar (1539 toesas), la oscilación
nunca pasa de los 0,0015 metros (0,7 líneas). Aun cuando las regiones ecuatoriales se
caracterizan por muy pequeñas variaciones barométricas, son sin embargo afectadas por
varios cambios de presión de gran regularidad con variación de hora en hora. Sin duda
fue Godin quien descubrió esta variación horal esta marea en el mar del aire durante su
estadía en Quito. Sin embargo La Condamine, quien nos comunica este descubrimiento, nos
suministra los máximos y mínimos diarios de noche y día, de esta regular variación
barométrica. Estas épocas observó ciertamente tanto John Farquenar en Calculta
(2), como Moscley y Thibaut de
Chanvalon
(3)
en las Antillas,
pero estos no coinciden con aquellos que hemos observado nosotros, Bonpland y yo, desde
los primeros días de nuestra llegada a la América del Sur durante muchas noches y de
hora en hora. Hemos encontrado que el barómetro llega a su altura máxima a las nueve
horas de la mañana desde esta hora hasta el medio día la columna de mercurio bajo muy
poco; pero esta baja de presión es siempre muy marcada desde las 12 del día hasta las
cuatro o cuatro y media de la tarde, cuando el barómetro llega a su punto más bajo; de
este mínimo empieza a subir nuevamente hasta las 11 de la noche, cuando alcanza una
altura casi igual como aquella de las nueve de la mañana. Nuevamente el barómetro baja
durante toda la noche, especialmente desde la media noche hasta las cuatro y media de la
madrugada. Desde este segundo mínimo empieza nuevamente a elevarse hasta las nueve horas
de la mañana. Así se presentan durante las 24 horas del día dos mareas bajas y dos
altas, siendo las nocturnas mas cortas que las diurnas. Estas pequeñas variaciones de
hora en hora, las encontré idénticas en la orilla del río Amazonas como en Cumaná, o
en Callao (el puerto de Lima sobre la orilla del Mar del sur). Se suceden además al mismo
tiempo en regiones con alturas de 4000 metros sobre el nivel del mar (2052 toesas), como
también en las llanuras bajas de la Guayana española. Al parecer, y esto es lo más
llamativo, estas variaciones no parecen depender ni del cambio de la temperatura, ni de la
influencia del tiempo en general.
Una vez que el
barómetro está bajando, desde las 9
de la noche hasta las cuatro de la madrugada
y luego subiendo desde las cuatro hasta las once de la mañana, entonces ni terremotos, ni
vientos fuertes, ni aguaceros con tempestades interrumpen este ciclo. Solamente la altura
del sol parece ser la causa de este fenómeno
(4). En algunos lugares he encontrado estas variaciones horarias
con exactitud asombrosa, y la iniciación de la subida y bajada de la columna de mercurio
era tan determinante, que resultaba imposible equivocarse siquiera en un cuarto de hora en
cuanto al tiempo verdadero. Entre las numerosas observaciones horarias sobre el cambio
barométrico que hemos traído de nuestro viaje, quiero destacar las que hemos hecho en
Callao cerca de Lima como representativo de este fenómeno. El barómetro usado era de
excelente calidad. El nonio fácilmente dejó reconocer un 0,03 de línea. La altura
absoluta observada de los lugares era, debido a la no corrección del nivel, en un 0,9 de
línea más baja: La dirección de las flechas indica las épocas de subida y bajada del
barómetro, semejante a la marea alta y baja de la atmósfera (el mar del aire).
Aun cuando he comparado
varias veces en este capítulo las variaciones del barómetro con el fenómeno de la
marca, he dicho que está relacionada inequívocamente con la altura del sol, no creo sin
embargo que esté ocasionada directa y exclusivamente por la atracción de este cuerpo
celeste. Sí estuvieran aquí las fuerzas de atracción por medio, entonces, ¿por qué no
hubiera tenido la suerte de observar influencias de la luna sobre los valores
barométricos, bajo la línea equinoccial en tantas noches que dedique estas
observaciones? El señor Mutis a cuya
Variación por horas de
la presión atmosférica durante los días 8 y 9 de noviembre de 1802, en la orilla del
Mar del Sur sobre 13º03' latitud Sur y 79º13' al Occidente de París
Ver CuadroValoración de la
presión atmosférica
sagacidad no se escapa
nada y el cual se ocupa hace treinta años de estos fenómenos en Santa Fe (2635 metros ó
1347 toesas sobre el nivel del mar), me asegura sin embargo, que ha descubierto claras
evidencias de estas influencias en las conjunciones y en las oposiciones del astro. Pero
suponiendo en que existen realmente, al parecer estas variaciones horarias del barómetro
bajo la línea equinoccial, todavía son demasiado fuertes para adjudicarlas
exclusivamente, y con ellas los movimientos atmosféricos a la atracción del sol y de la
luna. Laplace, en su obra magistral, Mécanique celeste muestra que esta
atracción, aun bajo las condiciones más favorables, escasamente podría alcanzar un
milímetro. De manera que si el cambio periódico de la presión atmosférica depende casi
exclusivamente de la altura cenital del sol, y si hay razones de no atribuir éstos ni a
la atracción masiva del cuerpo celeste central, ni a la influencia del calor radiado por
el mismo o por lo menos provocado por éste, entones tal vez se pueda suponer alguna
influencia de la luz solar sobre la atmósfera. Ideas de carácter filosófico sobre la
naturaleza dan a estas especulaciones un mayor peso; así el señor SheIling indica en su
obra
(5)
muy nítidamente
sobre la coincidencia entre el ciclo del barómetro y la aguja magnética.
Muy pronto voy a
referirme nuevamente a este punto
(6),
(una vez que haya hecho conocer mis observaciones sobre inclinación declinación horaria
y el número de las oscilaciones medidas de la intensidad de la fuerza magnética).
Cerca del círculo de
trópico de Cáncer, en el Golfo de México entre los paralelos 19 y 23 grado s de latitud
norte, se observa de vez en cuando una influencia esporádica del estado del tiempo sobre
la presión atmosférica. En La Habana y en Veracruz el viento tiene del norte compuesto
por masas de aire frío hace subir el barómetro de 5 a 7 líneas; a este ascenso del
barómetro antecede una baja del mercurio d el termómetro, lo cual es ahora un importante
pronóstico para la peligrosa navegación en este golfo. El barómetro se sostiene en
posición alta inmodificable, mientras que reina el fuerte viento; pero apenas que éste
se aplaca, Se inicia inmediata y nuevamente el juego regular de los vientos alisios (la
brisa) con sus variaciones barométricas horarias.
Con base en un pan
número de observaciones exactas, estableció Cotte, que en Europa el mercurio del
barómetro alcanza un valor mínimo por lo general, dos horas después de la culminación
del sol, es decir; dos horas antes que bajo la laica ecuatorial. Seguramente existen
también en nuestras latitudes templadas estas pequeñas y periódicas mareas altas y
bajas de la atmósfera.
Tal vez sólo están
ocultas por las frecuentes perturbaciones en cuanto a temperaturas y humedad de la
atmósfera, y los valores promedios resultado de muchos miles de observaciones horarias
que comprobarían por medio de la compensación de estas causas alteradoras, también en
Europa, la existencia de las oscilaciones periódicas del barómetro. Sin los valores
promedios, jamás se hubieran descubierto las más pequeñas modificaciones en las mareas
altas y bajas del océano Atlántico.
No puedo terminar este
capitulo sobre la elasticidad del aire, sin agregar unas anotaciones fisiológicas. La
altura del barómetro en la ciudad de Quito es de 0,m5436 o sean 20 pulgadas con una
línea; en la ciudad de Micuipampa en la región nor-oriental del Perú, es de 0,m4962 o
sean 18 pulgadas con 4 líneas. Los habitantes del alto Antisana respiran un aire cuya
elasticidad es expresada por una columna de mercurio de 0,m4692 (17 pulgadas con 4
líneas). El señor Gay-Lussac ha visto bajar el barómetro hasta los 0,m3288 o sean 12
pulgadas con 1 8/10 líneas.
El hombre quien está
acostumbrado en las llanuras bajas a una presión atmosférica de O,m7579 (28 pulgadas),
resiste sin embargo a todos estos cambios. Los habitantes de aquellas ciudades en las
altas montañas (indios y razas blancas) gozan de la mejor y más duradera salud. Los
forasteros se quejan en los primeros días después de haber llegado de la costa, de
dificultades respiratorias, especialmente cuando hablan agitadamente o cuando hacen
ejercicios musculares; pero estas molestias desaparecen después de poco tiempo. Pero
cuando el barómetro baja hasta 0,4060 metros (15
pulgadas), entonces la influencia
del aire enrarecido es mucho mayor. En una altura de 5000 metros (2565 toesas) sobre el
nivel del mar, se experimenta un marcado cansancio y una debilidad de todo el sistema
nervioso. Fácilmente se sufre desmayos aun con los más pequeños esfuerzos a los cuales
se obliga a los músculos deprimidos. Por lo mismo, las personas débiles sienten fuertes
deseos de vomitar y en alturas mayores de 5800 metros (2975 toesas), el efecto del
fuerte movimiento muscular necesario para escalar las montañas, y en asocio de la
deficiencia de presión atmosférica, ejercen tanta presión sobre los pequeños vasos
sanguíneos, que la sangre sale de los labios, de las encías y de los ojos. Todos estos
fenómenos cambian naturalmente de acuerdo con la constitución de cada individuo.
Saussure observó
durante sus viajes por los Alpes de que el hombre resiste más que la mula, el aire
enrarecido de las alturas. Con mucha dificultad hice llegar en el reino de la Nueva
España un caballo sobre el Cofre de Perote hasta los 3839 metros (1970 toesas), de
altura, es decir 134 metros (69 toesas) más alto que el Pico de Teneriffa. El animal tuvo
una respiración angustiosa y gemidora, la cual no era consecuencia del ejercicio
muscular, ya que desapareció en alturas inferiores de la cordillera, pero con iguales
pendientes. En general me pareció que la raza blanca humana sufre menos en las alturas
que se acercan a los 5800 metros (2975 toesas), que los indios nativos de color cobrizo.
Tiene que ser la presión atmosférica la que tiene la influencia mayor sobre las
funciones vitales de las plantas, especialmente en cuanto la respiración y sus
integumentos. No obstante que la mayoría de las Criptógamas y muchas gramíneas entre
las Fanerógamas parecen indiferentes a la influencia de la presión atmosférica; otras
plantas son, por lo mismo,
mucho más sensibles en
cuanto a ésta, como Swertia quadricornis, Espetetia frailexon, la Stachelina en
la cadena de los Andes y muchas Gentianas, exigen una altura del barómetro de 0,460 y
0,487 metros (17 hasta 18 pulgadas). Muchas de las plantas alpinas del Perú, si fueran
trasplantadas a Europa, encontrarían allá ciertamente la temperatura necesaria, pero no
la escasa densidad del aire a la cual están acostumbrados sus órganos, y que es
necesaria para su desarrollo.
La humedad de la
atmósfera
En el cuadro de la
naturaleza, la lenta disminución de humedad de la atmósfera bajo la línea ecuatorial,
desde la orilla del mar hasta las cumbres de los Andes, constituye una escala específica.
Los valores medios que he deducido de las observaciones que fueron las tomadas en la
sombra y con cielo totalmente despejado, una vez con el higrómetro de Saussure, otra vez
con el de Deluc; según si el instrumento tenía que indicar rápidamente la humedad, o si
podía estar expuesto por más tiempo al aire; todos los resultados fueron reducidos en
grados del higrómetro de Saussure y de Dalton enseñan que la corrección por causa de
las diferencias en la presión atmosférica son totalmente innecesarias.
En el futuro esta tabla
va a ser importante para el cálculo de la refracción de la luz cuando esta teoría
abarque puntos de vista más universales. Según mis experimentos la disminución de la
humedad atmosférica merma por cada 90 metros (46.17 toesas) en un grado del higrómetro
de Saussure.
No obstante de la
sequía tan enorme de los estratos atmosféricos que cubren las crestas de los Andes
(donde baja el higrómetro hasta 460 con una temperatura de 3,7º = higrómetro 31.7º
Sauss. con 25.3º de temperatura). Y a pesar de la sequía del aire de las montañas, el
viajero se encuentran sin embargo en estas alturas entre los 2500 y 3500 metros
(1283 y 1796 toesas) sobre el nivel del mar, envuelto en cada momento en espesa niebla.
Esta precipitación (¿o sea esta producción misteriosa de agua?), que podría ser la
consecuencia o también la causa de una fuerte tensión eléctrica, da a la vegetación de
los páramos (o sea de la selva de las altas montañas) aquel verde fresco que se
renueva y luce constantemente.
En las regiones
tropicales más bajas del nuevo continente éstas tienen una atmósfera diáfana y libre
de nubes durante muchos meses y una gran cantidad de agua. Deluc comprobó, a través de
ensayos de su hijo, también en Bengala la existencia de esta agua latente en la
atmósfera. Esta rara condición del aire es la que conserva la vegetación de los
trópicos durante la época anual de sequía de cinco hasta seis meses de duración.
Si las plantas no
tuvieran en tan alto grado la capacidad de captar el agua de la atmósfera, ¿cómo
entonces sería posible ver árboles y arbustos con una abundancia tan grande de hojas en
países como por ejemplo en Cumaná, donde frecuentemente durante 8 hasta 10 meses no cae
lluvia, ni rocío, y tampoco la niebla?
_______
(1) No obstante de los ensayos de Shukburg y Fleurian lo sería sin
embargo muy deseable, que los valores barométricos promedios de los
mares europeos como por ejemplo el Mar Báltico, el mar Atlántico, el Mediterráneo, el
Negro (y Caspio) fueran determinados cuidadosamente con instrumentos que antes y después
de las observaciones se compararan entre sí. Las observaciones de muchos años de Poleni
y Joaldo nos enseñan que esta presión atmosférica promedio está sujeta a determinados
cambios (probablemente periódicos). Si en los próximos milenios de años, los físicos
quieren investigar si la presión atmosférica ha aumentado o disminuido, entonces nos van
a acusar con toda razón, de que hemos descuidado durante los siglos XVlIl y XIX el medir
tan exacto como fuera posible con nuestros instrumentos de entonces a determinar estos
valores del peso de la atmósfera. Presión media de la atmósfera a la orilla del mar, la
intensidad de la fuerza magnética, la cantidad de oxigeno en el aire, temperatura media y
cantidad de la lluvia son fenómenos sobre cuya estabilidad y variabilidad se van a
pronunciar los siglos venideros, si nosotros preparamos cuidadosamente esta decisión con
base en nuestras observaciones actuales. Con cuánto afán también los físicos tienen
que seguir el cuidadoso ejemplo de los astrónomos.
(2) Francis Balfour y John Farquhar en Asiat. researches, vol. 4.
(3)
Treatise on tropical diseases 1792, p. 3. Annales excelentes de
Gilbert, T, 6. pág. 188.
(4) El conocimiento del cambio de la presión atmosférica de hora en hora
hace desaparecer bajo la línea equinoccial, aun el error más pequeño en la
determinación barométrica de la altura, sin observaciones correspondientes de la hora.
Si la altura barométrica de cualquier hora es conocida en un lugar dado, entonces se sabe
con mucha precisión, hasta un décimo de línea, cuál va a ser este valor para cualquier
otra hora en este lugar. Suponiendo que Z es la altura media barométrica de un lugar
sobre la orilla del mar en los países tropicales, entonces la altura barométrica allá
mismo es:
a las 21 h = Z + 0, Lin
5
a las 4 h = Z - 0, Lin 4
a las 11 h = Z + 0, Lin
1
a las 16 h = Z - O, Lin
2
(5) Weltseele (alma cósmica) pág. 151. Neue Zeitschrift fuer speculative
Physik (revista nueva para física especulativa): tomo 1, pág. 169.
(6) En
un escrito que voy a publicar en compañía con el señor Biot en París.
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