Ideas para una geografía de las plantas
más un cuadro de los países tropicales
A. Von Humboldt Y A. Bonpland
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Hasta aquí sobre la parte de mi cuadro de la naturaleza que se refiere a la distribución de las plantas, ahora me ocupo de las situaciones físicas del mismo, ya que este trabajo está destinado a abarcar todo lo que se debe considerar como no modificable por causa de la altura sobre el nivel del finar de un lugar. Las 14 escalas que enmarcan el cuadro contienen ciertamente el resultado de todo aquel que las ciencias Naturales en Su estado actual pueden ofrecer en cifras. Aquellas que se refieren a la temperatura del aire, a la tensión eléctrica, al estado higrométrico de la atmósfera y su contenido de oxígeno; al color azul del cielo, a la situación geognóstica, a la cultura del suelo y los hábitat de los animales se basan en mi propia experiencia. Yo puedo sentirme lisonjeado de que aun para el filósofo de la naturaleza, quien ve toda la variedad de ella en la acción elemental de una sola materia, y quien ve el origen del organismo mundial en la lucha (12) de las fuerzas antagónicas, tiene que ser útil una ordenación de los hechos tal como yo los hice. El empírico cuenta y mide lo que ofrecen los fenómenos a la vista; tarea de la filosofía de la naturaleza es de abarcar todo lo común y explicar los principios de su origen

El calor de la atmósfera

Aquella escala en el cuadro de la naturaleza dedicada al aire indica la temperatura más alta y más baja que se observa en los trópicos con intervalo de 500 en 500 metros de altura (250 toesas). Un grande número de observaciones propias, frecuentemente hechas de hora en hora, se han utilizado para determinar la temperatura; un promedio que resultó naturalmente con base en todas las observaciones pero de ninguna manera sólo en los datos extremos. Conscientemente se descuidaron las situaciones locales, especialmente aquellas que se encuentran en el límite norte del círculo del trópico de cáncer. Así por ejemplo se puede leer, en mi dibujo, que en las costas, a la misma altura sobre el nivel del mar, el termómetro en centígrados no baja de los 18º.5, no obstante que en la capital de la isla de Cuba, en La Habana y algo más al oriente en Matanza, se ha visto frecuentemente apenas en + 1º,4. Pero este frío invernal, tan especialmente llamativo para países tropicales bajos, únicamente se observa en una sola región, que se encuentra a 13º de latitud al norte de aquella zona hasta donde extendí mi cuadro de la naturaleza. Este frío es la consecuencia de los furiosos vientos del norte que llevan los estratos fríos de la atmósfera desde el demasiado cercano continente a la isla de Cuba. En Santo Domingo, ubicado un poco más al sur, pero más lejos de la América del Norte el termómetro oscila en las llanuras durante todo el año entre los 20º y 31º,5 (16º y 25º R.).

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Por lo demás, no parece necesario señalar que todas las observaciones del termómetro indicadas se realizaron en la sombra y lejos del reflejo del calor radiante.

Las cifras que indica esta tabla para alturas que pasan de los 5000 metros (2565 toesas), son de una exactitud menor, ya que estas grandes alturas fueron visitadas hasta la fecha, muy pocas veces y por tiempos demasiado cortos, para poder determinar su temperatura media. El frío, al cual estábamos expuestos sobre los picos más altos de los Andes, es sin embargo y según el termómetro no muy considerable; pero la cantidad menor de oxígeno respirado (como consecuencia de la menor densidad del aire), la astenia del sistema nervioso (13), y otras causas todavía poco estudiadas hacen que este frío de la montaña sea casi insoportable para la sensibilidad del hombre. Los académicos franceses y españoles observaron en su campamento sobre el volcán Pichincha en una altura de 4.735 metros (2428 toesas) en su termómetro en centígrados al bajar éste únicamente a 6 grados por debajo del punto de hielo. Sobre el Chimborazo y cerca de su cumbre, este instrumento todavía marcaba -1º.8. centígrados. Y hasta sobre el volcán Antisana en la considerable altura de 5403 metros (2773 toesas), encontramos en la sombra una temperatura de 19º de calor, pero expuesta al sol la montaña el calor era tan grande que nos desnudábamos, no obstante que estuvimos 2065 metros por encima (1060 toesas) del Etna, y 627 metros (323 toesas) más alto que el Mont-Blanc.

En lugares que son considerados como los más ardientes de la tierra, como en Cumaná la Guayra, Cartagena de Indias, Guayaquil (el puerto de Quito), las orillas del río Magdalena y del río Amazonas, el calor medio del aire es de 27º cuando en París y Roma es de 11º.9 y 15º. Pero precisamente en estas tan cálidas regiones del nuevo continente, rara vez el termómetro alcanza, y no obstante de la cercanía de la línea equinoccial una temperatura tal alta, como aquella que observamos muy frecuentemente en la parte más septentrional de Europa. Yo tuve la oportunidad de estudiar una tabla con más de 21.000 observaciones hechas con excelentes instrumentos durante 13 años por Don Bernardo de Orta, un oficial de la marina real española en Veracruz, lugar conocido por su calor húmedo (como Senegambia), y además rodeado por arenas movedizas. En este puerto, el termómetro sólo subió a una temperatura, por tres veces, a más de 32º y ninguna vez alcanzó los 35º. 6 (28º.5 R) mientras que en Berlín, Petersburgo, Viena y París el termómetro frecuentemente marcó los 36º. En esta última ciudad subió el 14 de agosto de 1773 hasta 38º.7 centígrados o sea 30º.9 según la antigua división de Réaumur; esto determina una grande variedad de la temperatura media. en Veracruz ésta alcanza durante los meses de mayo, junio, julio, agosto y septiembre 27º.5, y la terrible fiebre adinámica conocida bajo el nombre de Vómito prieto, causa estragos cada vez que la temperatura media del mes pasa de los 23º.7. En las regiones ecuatoriales la diferencia entre la temperatura máxima y mínima es de 20º, mientras que en Europa entre las latitudes de 48º y 50º, están distanciados hasta casi 62º entre sí (14). Sobre aquello que se llama la temperatura interna de nuestro planeta, no quiero opinar. Las aguas manantiales indican esta temperatura con mucha exactitud (así lo comprobó el señor von Buch, un excelente observador). Según esta escala el interior de la tierra en los trópicos es más fresco de lo que se suponía. Yo encontré en la provincia de Cumaná a una altura de 389 metros (200 toesas) sobre el nivel del mar, las fuentes con una temperatura de 22º.5(18º R) en 779 metros (400 toesas) de altura, el manantial tenía una temperatura de 21º (16.8 R); cerca de Caracas en 1324 metros de altura (680 toesas) con 16º.2 (13º R). Todos calores inferiores a la temperatura media de los lugares nombrados. Sobre la costa del mar o en los llanos infinitos de Calabozo y Cari (15) se calienta de tal manera el suelo durante los seis meses que no llueve se observa que el Sesuvium, Gomphrema, Thalinum, Kyllingia, algunas Mimosas y hierbas bajas, casi medio enterradas por el viento, soportan un calor de 53º, En las tierras negras que cubre el volcán de Jorullo en la Nueva España, mi termómetro subió hasta los 60º y no obstante esta tierra expulsada por el cráter en el año de 1759, ya está cubierta en partes por la vegetación. En contraposición a ésta, Swertia quadricornis Stachelineas, Espeletia Frailejón y otras plantas alpinas de la alta cadena de los Andes, soportan durante todo el año, excepto unas pocas horas durante las cuales el sol rompe la niebla perpetua, un frío de + 3º 5 Estas plantas alpinas y las palmas marcan ciertamente los extremos de la escala térmica botánica.

Los calores medios del aire que indica el cuadro de la naturaleza de los 1000 en 1000 metros (500 en 500 toesas) de altura, representa la disminución de la temperatura bajo la línea equinoccial, desde el nivel del mar hasta las cumbres más altas. Si mis observaciones han sido exactas y suficientes en número, entonces el resultado ha de ser más exacto de lo que se puede jamás determinar para Europa. Estas ventajas aseguran en los países tropicales del nuevo continente, la gran elevación del suelo. Aquí se encuentran poblados con una altura todavía mayor de 400 metros (200 toesas) a la del Pico Teneriffa y en los cuales los físicos pueden encontrar un lugar de residencia bien interesante y no muy difícil; mientras que en Europa es difícil lograr obtener determinados conceptos de estratos atmosféricos de igual altura. Aquellos ubicados entre 3000 y 5000 metros (1500 y2500 toesas) se visitan rara vez y aun los viajes aéreos, uno de los medios más importantes para la ampliación de la meteorología, no se pueden realizar, debido a su naturaleza, con la frecuencia deseada, para poder determinar con exactitud la disminución del calor del aire.

Con base en mis observaciones parece ser que esta disminución del calor en la cordillera de los Andes por encima de los 3500 metros (1795 toesas), está en una proporción de 5:3 más rápido que en los estratos atmosféricos entre la costa del mar y los 2500 metros (1281 toesas) de altura. Aquel estrato en el cual el lento enfrentamiento, aumenta de golpe rápido, en forma de un salto, es aquello entre 2500 y 3500 metros (1250 y 1750 toesas) entre la altura del Gothard y del Etna Ciertamente es fácil comprender la influencia variable que debe tener el calor radiante, modificado por las desigualdades y por la naturaleza y color del suelo, en relación con la ley de la disminución del calor, lo observado por mi en los Andes. Ciertamente un aeronauta quien se elevará sobre la línea equinoccial, pero lejos de las cordilleras, encontraría, por ejemplo, sobre el mar o sobre las infinitas llanuras del Amazonas esta ley algo distinta y modificada. Pero es de suponerse que estas diferencias no se extenderán por mucho por encima de los 4000 metros de altura (2052 toesas), ya que en esta región del aire enrarecido, también el volumen de las cumbres andinas ha disminuido. La cordillera de los Andes aquí ya no ofrece tan considerables altiplanos y la influencia del calor radiante por lo mismo debe ser insignificante.

Durante mi ascenso al Chimborazo en el mes de junio de 1802, encontré la disminución del calor en un grado por cada 196 metros (101 toesas) sobre el termómetro centígrado. Con base en la temperatura media entre el nivel del mar y la altura de 5500 metros (2823 toesas) (valores promedios que fueron obtenidos de diferente manera), resultan 194 metros por cada grado centígrado (16).

Pero Saussure impone para el verano 156 metros (90 toesas) y para el invierno 233 metros (111 toesas). Una coincidencia aún más sorprendente, ofrece el último gran viaje aéreo de mi amigo, el señor Gay-Lussac. Este agudo físico encontró durante el verano sobre París exactamente la misma disminución del calor, la cual habia determinado yo mucho antes para la línea equinoccial. El observó sobre París, donde el termómetro marcó 30º, en la altura de 5000 metros (2565 toesas) sobre la ciudad, el punto de congelación (± 0º). En 6000 metros de altura (3078 toesas), el termómetro marcó 3º por debajo de cero. De esto se deduce una disminución del calor entre O metros y 5000 metros de altura en un grado del termómetro centígrado por cada 183 metros de aumento de altura. Se calcula ahora esta disminución a través de todos los estratos atmosféricos desde las llanuras bajas hasta los 6977 metros de altura; entonces, se obtiene una disminución de 1º centígrado por cada 173 metros (87 toesas) Durante una disertación (17) de primera clase, en el Instituto Nacional, desarrollé cómo en el mar de aire en el cual está metida la masa compacta de nuestro planeta y por encima de los 4790 metros (2411 toesas) de altura; la latitud geográfica modifica en poco y nada la temperatura, ya que el señor Gay-Lussac (Sobre 48º latitud norte) encontró en los altos estratos de la atmósfera exactamente la misma temperatura, la cual había observado yo, cerca del Ecuador; en las mismas alturas durante mi ascenso al Chimborazo.

Los fenómenos de la refracción horizontal con cuya teoría se ocupa actualmente Laplace, parece ser a primera vista opuesta a una igual disminución del calor en regiones atmosféricas tan distantes del Ecuador por su latitud geográfica. Esta refracción, que desde los tiempos de Bouguer, se considera para los países tropicales en cuatro a cinco minutos inferiores a la de las zonas templadas, permiten suponer una más: rápida disminución del calor. Pero aquí no se debe olvidar de que, y con base en las nuevas observaciones de Delambré, la refracción horizontal en Europa es más pequeña, y como asegura Le Gentil, en las Indias Orientales tropicales, es mayor de lo que se supone por lo general. En Europa sabemos todavía muy poco de la disminución del calor durante los meses de invierno, y como la refracción horizontal, depende de todos los estratos atmosféricos que atraviesa el rayo de luz, podría ser bien probable una disminución desigual del calar en los estratos en alturas mayores de 7000 metros (3591 toesas), aquellos que hasta la fecha estén por fuera de nuestras observaciones y que determinen la desigual refracción. En una materia la cual carece todavía de experiencias exactas y variables, debe tenerse cuidado y no perderse en suposiciones y suministrar únicamente los resultados de las observaciones hechas hasta la fecha.

La presión atmosférica

La presión que ejerce la atmósfera en las distintas alturas sobre el nivel del mar, es caracterizada por la altura barométrica, que es calculada según la fórmula de Laplace, para mediciones barométricas de altura. La temperatura es aquí considerada según la ley sobre la diminución del calor, arriba desarrollada. Así que X expresa la altura en metros; H, la escala barométrica en la superficie del mar; T, la temperatura allá mismo; t, la temperatura correspondiente a la altura X; y h, por fin, la altura barométrica buscada para X: la fórmula es:

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Según esta fórmula se encuentran de 500 en 500 metros, los siguientes valores barométricos:

Ver Cuadro

En este cuadro las temperaturas medias por encima de los 6000 metros (3000 toesas) son otra vez poco exactas, ya que no se basan en experiencias directas sino en la disminución del calor observado en las regiones de alturas inferiores. Saussure vio bajar al barómetro sobre la cumbre del Mont-Blanc hasta 0,43515 metros (16 pulgadas 0.9 líneas). La Condamine y Bouguer (18) constataron sobre el pico Corazón (al sur de Quito) 0.42670 metros (15 pulgadas 9.2 líneas).

Yo mismo alcancé sobre el Chimborazo una altura donde el barómetro marcó únicamente 0,37717 metros (13 pulgadas 11,2 líneas). Pero el señor Gay-Lussac soportó durante su viaje aéreo estático una atmósfera enrarecida expresada por el barómetro de 0.3288 metros (12 pulgadas 1,8 líneas).

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(12) Hacia aquello, la lucha en la naturaleza que conserva la vida, parece indicarlo el muy antiguo Trimurtí, la tridimensionalidad de los hindúes. Cuando el inmortal y perpetuo, el Parabrahma comunicó desde la montaña, el gobierno del mundo se ordena no obstante de lo antagónico de las dos divinidades a continuar a procrear y producir.

(13) Especialmente el sistema gástrico y todo aquel que tiene que ver con el cerebro posterior, el Plexus coeliacus produce en las grandes alturas el vómito, una enfermedad de la montaña, como la del mar, la marea, mal de mer.

(14) En las regiones ecuatoriales estas oscilaciones son diurnas mientras que entre las latitudes de 48º y 50º Norte son anuales N. de T.

(15) La estepa entre la cordillera a lo largo de la costa de Caracas y el Apure y del bajo Orinoco es tan llana, que ofrece en todas partes la visión del horizonte marítimo.

(16) Si ahora se observa el calor medio de diferentes lugares de la zona templada, entonces se nota que entre los 40º y 60º de latitud norte, corresponde 1º de diferencia de temperatura a 2º de latitud. Así que quien asciende en los trópicos sobre la vertiente de los Andes en 2500 metros (1281 toesas) llega del clima de Berlín a aquel de Roma.

Nota del traductor: La comparación no es correcta, ya que ascendiendo sobre los Andes en los trópicos se llega de lo cálido a lo frío; es decir que siguiendo el pensamiento de Humboldt, se llegaría de Roma a Berlín, pero no Inversa. Además sabemos hoy que el clima ecuatorial-diurno no permite esta clase de comparaciones con los tipos de clima ecuatorial y anual, según latitudes.

(17) Mémoire sur la limite inferieure des neiges perpetuelles et sur le decroissement du calorique dans les hautes regions de l`atmosphère, lu le 5 Frimaire au 15.

(18) La Condamine, Voyage à l'equateur, pág. 58. "Personne n'a vule baromètre si bas dans l`air libre, et vraisemblablement personne n'est monté à une plus grande hauteur. Nous étions (á la cima du Corazón) a deux mille quatre cent soixante-dix toises et nous pouvions répondre à quatre ou cinq toises pràs, de la justesse de cette determination".

 

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