Ideas para una geografía de las plantas
más un cuadro de los países tropicales
A. Von Humboldt Y A. Bonpland
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En las páginas anteriores yo he desarrollado las causas por las cuales sobre la latitud de 45º, la distribución de las plantas no puede ser ni tan constante ni tan variada como lo es bajo la línea ecuatorial. El monte Etna las montañas de Haikia (Armenia), y el pico de Tenerife comprueban suficientemente que mientras más se avanza hacia el sur más cortante es la separación de las diferentes formas de las plantas en las distintas zonas de las montañas. Sin embargo, también en nuestras partes septentrionales de las latitudes medias, es esta separación lo suficientemente destacada para poderla presentar en un cuadro especial. En el centro del mismo se podría indicar la altura 4775 metros (2450 toesas) hacia la cual se eleva en el Mont-Blanc la gran cadena montañosa europea. La vertiente de esta cordillera hacía el mar del norte tenía que representarse suave y más pendiente en la vertiente meridional hacia el mar Mediterráneo. Aquí recuerdan los Chamaeropos, palmas de dátiles y muchas plantas del Atlas, las cuales había separado un valle de rocas calizas, antaño seco y luego, desde la inundación samocrática ocupado por agua marina, separando a Europa del norte del Africa. En este cuadro de la naturaleza de la zona templada, la nieve perpetua bajaría hasta una altura donde bajo la línea ecuatorial la palma de cera la corteza contra la fiebre y otros altos árboles, todavía tienen una fuerza vegetal pujante. De manera que en Europa la zona entre las regiones costaneras y el límite inferior de la nieve perpetua, apenas tiene la mitad de la anchura de la que tiene la zona equivalente en los trópicos; mientras que la capa de nieve que cubre las cordilleras más altas de Europa (el Mont-Blanc y el Mont-Rose), tiene una anchura mayor de 600 metros (307 toesas) que aquella que envuelve la cumbre del Chimborazo. Sobre las rocas desnudas y pendientes que emergen por encima de la nieve en alturas superiores a 3100 metros (1590 toesas) sobre el nivel del mar, crecen en las montañas que rodean al Montblanc, Androsace chamaejasma, Jacq.; Silene acualis Saussure la encontró a 3468 metros (1780 toesas), pero a la vez baja hasta 1500 metros (769 toesas) en la llanura. Saxifraga androsacea, Condamine alpina, Arabis caerulea, jacq. y Draba hirta, Villars, (Draba stellata, Willd). Hasta estas alturas heladas emigran poco a poco desde la llanura hacia arriba Myosotis perennis y Androsace carnea, cuyo tallo se torna cada vez más bajo. Esta última por fin es única y ocupa toda la vertiente de la cordillera entre los 1000 y los 3100 metros de altura (513 y 1590 toesas). En los Pirineos las cumbres entre los 2400 y 3400 metros de altura (1230 y 1744 toesas) están cubiertas con Cerastiun lanatum, Lamarck, Saxifraga groenlandica, Aretia alpina y Artemisia rupestris El Cerastium lanatum no se encuentra de ninguna manera por debajo de los 2600 metros (1332 toesas).

Entre los 2500 y 3100 metros (1281 y 1590 toesas) se encuentran entre el acarreo de piedras que limitan la nieve perpetua en los Alpes Suizos, grupos aislados de Saxifraga biflora (Alionii), Saxifraga oppositifolia, Achillea nana, Achillea atrata, Artemisia glacialis, Gentiana nivalis, Ranunculus alpestris, Ranunculus glacialis y Juncus trifidus.

Algo más abajo entre los 3000 y los 1500 metros de altura (1539 y 769 toesas) se observa en los Pirineos Potentilla, lupinoides Willd; Silene acualis, Sibbaldia procumbens, Carex curvula y Carex nigra Allion; Sempervivum montanum y Sempervivum arachnoideum, Arnica scorpioides Androsace villosa y Androsace carnea. En los Alpes Suizos entre 2300 y 2700 metros (1179 y 1338 toesas), allá donde la nieve perpetua y el alto glaciar no limitan con la roca desnuda, sino con tierra fértil cubiertas de praderas y regadas con agua de nieve, allá florecen:

Agrostis alpina, Saxifraga aspera, Saxifraga bryoides, Soldanella alpina, Viola biflora, Primula farinosa, Primula viscosa, Alchemilla pentaphylla Salix reticulata Salix retusa y Salix berbacea, las cuales trepan sobre las montañas a alturas mayores que cualquier otro arbusto. Hasta la Tussilago farfara y Scatice armeria trepan desde la llanura hasta las alturas de 2600 metros (1332 toesas) sobre el nivel del mar. En los Pirineos crecen en estas mismas regiones de aire enrarecido Scutellaria alpina, Senecio persicifolius, Ranunculus alpestris, Ranunculus parnassifolius, Galium pyrenaicum y Aretia vitaliana. Por debajo del límite inferior de la nieve perpetua, entre los 1300 y los 2500 metros (769 y 1281 toesas) se encuentran en los Alpes: Eriophorum scheuchzeri, Eriophorum alpinum, Gentiana purpura, Gentiana grandiflora, Saxifraga stellaris, Azalea pro cumbens, Tussilago alpina, Veronica alpina, Poa alpina, Pinus cembra, Pinus larix; sobre la vertiente septentrional de los Pirineos se encuentran: Passerina geminiflora, Passerina nivalis Merendera bulbocodium (8), Crocus multidus, Fritillaria meleagris y Anthemis montana. A una altura más baja se presentan en los alrededores del Montperdu y en otras cordilleras limítrofes españolas las Genista lusitanica, Ranunculus gouani, Narcissus bicolor, Rubus saxatilis y otra gran cantidad de maravillosas Gentianas. La rosa de los Alpes, Rhododendrum ferrugineum (9) prefiere en Savoya y en Suiza una altura entre los 1500 y 2500 metros (769 y 1281 toesas) sobre el nivel del mar. Sin embargo el señor Candolle, al cual debo la mayor parte de las presentes observaciones sobre las alturas de las plantas alpinas de Suiza, las encontró en un profundo abismo del Creux-du-vent, en la cadena jurásica de los Alpes, a escasos 970 metros de altura (497 toesas). En los Alpes bávaros y del Tyrol la rosa de los Alpes aparece entre los 800 y 1000 metros o sea entre 410 y 513 toesas de altura. Según las observaciones del conde Sternberg, la Rhododendrum chamaecitus se acerca menos a la llanura que el Rhododendrum ferrugineum y Rhododendrum hirsutum. Las dos últimas crecen tanto sobre rocas ígneas (uranfanglichem). como también sobre Caliza de Floez, ya que se encontraron en el Sette communi y sobre la montaña Sumano el cual tiene 1277 metros (656 toesas de altura).

La Linnea borealis, trepadora que en los alrededores de Berlín, en Suecia, en Pensilvania y en Nutka-Sund sobre la costa Nor-oeste de Norteamérica crece a la altura del mar, aparecen en las vertientes montañosas de los Alpes suizos apenas en alturas de 500 a 700 metros (162 a 227 toesas) sobre el nivel del océano. Este arbusto similar a un abedul se descubrió en Wallis a la orilla de una quebrada torrentosa de la Téte-noire y cerca de Ginebra (Según Saussure) sobre el Voirons, Gouan afirma que existe también en Francia, en los alrededores de Espinouse en la región de Montpellier.

Bajo la línea equinoccial los árboles que. crecen aquí a una altura de 3500 metros (1795 toesas) apenas, tienen troncos de 5 a 6 metros (15 pies) de altura. Unicamente en el reino de la Nueva España se encuentra la rara excepción de que sobre 200 latitud norte crece una especie de abeto, emparentado estrechamente con el Pinus strobus, que trepa sobre las vertientes de las cordilleras hasta 3900 metros (2000 toesas) y algunas especies de robles hasta los 3100 metros de altura (1590 toesas). Para aquellas personas que desconocen los raros fenómenos de la Geografía de las Plantas y las influencias locales del clima mexicano, les parece imposible que existan montañas cubiertas hasta sus cumbres con abetos altos y que sobrepasan en la altura al Etna y el mismo pico de Teneriffa. El señor Ramond observó en los Pirineos que los árboles que mas avanzan hacia las cumbres cubiertas de hielo son el común Pinus sylvestris y Pinus mugho. Ambas especies ocupan una zona entre 200 y 2400 metros (1026 y 1230 toesas) de altura. La Abies taxifolia y Taxus communis aparecen en los Pirineos sólo por encima de los 1400 metros (718 toesas) sobre el nivel del mar. Ellos trepan en las cordilleras hasta los 2000 metros (1026 toesas) de altura. La Haya (Fagus sylvatica) crece entre los 600 y 1800 metros (307 y 925 toesas) de altura. Pero nuestro roble de piedra (Quercus robur), que cubre las llanuras al pie de los Pirineos, a duras penas sube hasta los 1600 metros (821 toesas) de altura. Así que este roble trepa 400 metros (205 toesas) menos alta que el Taxus y 800 metros (410 toesas) por debajo de la altura que alcanza el abeto Mugho. Así que aún en las mismas grandes cordilleras europeas cada especie arbórea tiene su zona determinada.

El señor Ramond me ha suministrado muy interesantes informaciones sobre las alturas mínimas y máximas entre las cuales se encuentran las plantas de un mismo género. Pienso que presto a los físicos un servicio importante, si incluyo aquí algunas de estas mediciones, realizadas con excelentes instrumentos. Escojo como muestras los géneros Gentiana, Daphne, Primula, Ranunculus, Saxifraga y Erica. En relación con ellos se observó sobre las vertientes de los Pirineos lo siguiente:

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Entre la Saxifraga de los Alpes de Tyrol se observa pues esta regularidad en cuanto a la altuira de su lugar de ubicación. El conde de Sternberg, quien estudió estas montañas y del cual esperamos para pronto una descripción interesante del Mont-Baldo, anota que Saxifraga cotyledon y Saxifraga aizoon se encuentran apenas a 350 metros (178 toesas) sobre el nivel del mar en el valle romántico del Eisack, entre Brixen y Botzen. Uno los puede seguir hasta la cumbre de la Grappa cerca a Bassano a 1684 metros (865 toesas) de altura. Así que ocupan aquí una zona más ancha en los Pirineos. Saxifraga caesia, Saxifraga aspera y Saxifraga androsacea, aparecen apenas a una altura media de 700 metros (359 toesas) en los Alpes de Baviera y del Tyrol. A continuación de ellos y en dirección hacia las cumbres siguen: Saxifraga autumnalis Saxifraga muscosa, Saxifraga moschata y Saxifraga petraea. Las Saxifragas que crecen a mayor altura, según el mismo observador, son Saxifragas burseriana y Saxifraga bryoides Ambas cubren aun la áspera cumbre del Mont-Baldo lombardino en 2200 metros (1143 toesas) de altura.

Pero para poder elaborar una geografía de las plantas completa, tendríase que prospectar no solamente un cuadro de la natuturaleza de los Países polares, otros para la Zona templada entre los paralelos de 40 y 50º de latitud y luego para las Regiones ecuatoriales; también habría que suministrar diferentes mapas botánicos para los hemisferios Norte y Sur para el viejo y el nuevo continente. Las plantas de Chiloe y Buenos Aires se distinguen específicamente de aquellas de Grecia y España. Los países tropicales de Africa y los de las latitudes templadas de Asia se caracterizan por una vegetación que poco y nada tienen en común con la del Sur y Norte América, Magadascar, cuyas altas montañas graníticas confundió Commerson con picos nevados, y sobre cuyas costas herborizó hace poco todavía el señor Du Petit-Thours, la montaña de Adam en Selan (Ceylán), y el Ophiro en Sumatra, el cual, según la observación de Marsden, sobrepasa la altura de 3946 metros (2027 toesas), podrían suministrar al botánico que mide las alturas importantes, materiales sobre la distribución de las plantas en las zonas montañosas del viejo continente:

El señor Barton de Filadelfia, quien trabaja sin cesar la zoología, la botánica y la lingüística india, también se ocupa de la geografía de las plantas en el nuevo continente. El disertó en el año de 1800 ante la sociedad filosófica de Pensilvania sobre este tópico, conferencia aún no publicada, pero llena de las más importantes investigaciones. En ella afirma que el número de las plantas autóctonas que tienen en común América del Norte y la parte septentrional de Europa, es mucho menor de lo que se suponía hasta entonces, porque ni siquiera Sonchus oleraceus es autóctono en el primero de los continentes. Según Barton la Mitchella repens, es la planta que ocupa el espacio mayor en los estados libres de América del Norte. Ella se encuentra desde 28º hasta 69º de latitud norte. También Arbutus uva ursi se extiende desde Nueva Yersey hasta los 72º, donde lo observó Heame todavía. En contraste con ellas, Gordonia francklinii y la maravillosamente sensitiva Dionaea muscipula se limitan al espacio más pequeño. Las confluencias del Ohio con el Mississipi y las orillas de este último están cubiertas por maravillosos álamos, Populus deltoides Marshal, y Salix nigra. El señor Astrónomo Elliot (11) observó que los últimos se encuentran cada vez más escasos en dirección sur a partir de 31º de latitud. Pero aquí en el bajo Mississipi empiezan a aparecer la Tillandsia usneoides cubriendo cupressus disticha, Laurus borbonia, Acer negundo, Magnolia grandiflora, Juglans pacan, o illinoinensis (el hermoso Juglans con fruta parecida al avellano, Juglans rubra Gaertner) y Melegra macrosperma Persoon (Arundo gigantea, Barton), un junco de 36 hasta 40 pies de altura, que forma entre los 30º40' y 32º 21' de latitud norte, un rastrojo denso e impenetrable. Muy, pero muy importante para una Geografía de las Plantas es la observación del señor Barton en el sentido de que estas mismas especies se extienden más hacia el norte al occidente de la cadena montañosa Alleghany, que en las regiones orientales y atlánticas, es decir en la estrecha faja entre el océano oriental y la cordillera.

En todas partes de los Estados Libres de Norteamérica las regiones occidentales de las mismas tienen un clima más suave que aquellas del oriente. El algodón se cultiva con ventaja en Tennesee, pero no soporta el clima de la misma latitud en CaroIina del Norte. La costa oriental de la bahía de Hudson es yerma y carente de plantas, mientras que la costa occidental del continente está adornada con vegetales. aun en la distribución de los animales observa el señor Barton situaciones similares. La culebra cascabel (Crotalus horridus) se encuentra al oriente de las montañas de Alleghani sólo hasta los 44º de latitud pero al occidente de las mismas avanza huta los 47º de latitud norte. Sí los estados libres de Norteamérica carecen de cordilleras que se elevan a más de 2000 metros sobre el nivel del mar (ya que las White Mountains de Nuevo Hampshire que no penetran en la región de la nieve perpetua, no pueden tener la altura de 3235 metros sobre el nivel del mar, o sea 1600 toesas, como afirman Cutjer y Belknap), ostentan sin embargo una gran cantidad de vegetales, así por ejemplo Pensilvinia, Carolina y Virginia tienen casi dos veces tantas especies de robles, como existen árboles autóctonos de tronco alto en Europa. Sobre la misma latitud en Norteamérica la vegetación es mucho más variable y pintoresca que en nuestro continente. Las Gledicias, árboles tulipanes y magnolias, forman un contraste pintoresco con el verde oscuro de la Thuya y de los abetos. La naturaleza se apresuró aquí a adornar la tierra de la libertad con sus más hermosas formas vegetales.

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(8) Desfontaines encontró esta planta también sobre el Atlas.

(9) Ramond Mémoire sur la vegetation des montagnes, in Annales du Muséum d'hist. nat. vol. 4, p. 396.

(10) Un naturalista sagaz e incansable, el conde Sternberg, observa que Primula marginata, primula viscosa y Primula farinosa se encuentran en los Alpes del Tyrol casi nunca por debajo de los 800 metros (410 toesas) de altura. Unicamente la última (una curiosa excepción) crece cerca de Regensburg sobre lomas de escasa altura.

(11) Travels to the Missisipi pág. 286

 

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