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Ideas
para una geografía de las plantas
más un cuadro de los países tropicales
A. Von Humboldt Y A. Bonpland
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Reservados de Autor
Los esquistos micáceos
son en la cadena de Los Andes, como en los Alpes europeos (después del pórfido), la
formación más ampliamente extendida. Frecuentemente contienen grafito y están ubicados
por debajo de otras especies montañosas muy jóvenes, como la serpentina con espato de
Schiller
(12)
y jade
(13). La serpentina (lo que es muy
llamativo), es alterada a veces como en la isla de Cuba cerca de Guanavacoa y en la Nueva
España cerca de Guanajuato con la sienita de Werner
(14).
La identidad de la
estratificación que al parecer predomina sobre toda la superficie terrestre, es todavía
más llamativa si se comparan las formaciones sedimentarias de la América del Sur con
aquellas del viejo continente. La naturaleza creadora, que limita las fuerzas inherentes
de la materia, a ciertos prototipos, repitió los mismos fenómenos geognósticos sobre el
Orinoco, en las costas mexicanas del mar Pacífico, en Alemania, Francia, Polonia,
Palestina y el bajo Egipto. Al pie de la cadena de los Andes se distinguen dos formaciones
de rocas areniscas: una mas antigua con un conglutinante de sílex incluyendo estrato
con rocas ígneas y otra calcáreas con escombros de cordilleras de rocas sedimentarias; dos
yesos, y hasta tres estratos de densa roca caliza.
Inmensas extensiones de
70 a 80 mil millas cuadradas, están cubiertas con conglomerado antiguo y en los escombros
de piedra pardusca de hierro, como en Sajonia y en Egipto cerca de Suez, se presentan
petrificaciones de madera. Sobre esta antigua grande extensión de arenisca, descansa la
formación calcárea, la cual llamé antaño caliza de los Alpes y en la cual aparecen las
petrificaciones pelágicas siempre muy concentradas o también aisladas en las grandes
alturas. Un color oscuro de humo gris, pequeños escombros de calcita blanca y una textura
densa hasta granosa y frecuentes estratos de arcilla pizarrosa, los caracterizan en la
cadena de los Andes, en la Nueva Andalucía, como también en la alta Baviera y en la
Piemonte. Esta piedra calcárea de 105 Alpes sirve como fundamento de un yeso foliáceo,
que de vez en cuando contiene azufre y sal de gema. Por encima de este yeso siguen
estratos más nuevos, como una segunda piedra caliza rojiza-blanca, cuya ruptura limita
con el condrifero plano, y que frecuentemente lleva cuevas; una piedra caliza la
cual es análoga a aquella del Jura, del Monte Baldo y las de Egipto Central. Sobre esta caliza
del Jura descansa una arenisca con un aglutinante calcáreo y sobre éste a su
vez, pero no muy extendido y frecuentemente aplastado, un yeso fibroso con derrubios
arcillosos y más tarde con masas de cal que contiene Feuerstein
(15)
y Hornstein
(16)
y hasta en la provincia de Nueva
Barcelona
(17); contiene
canto de pedernal egipcio
(18).
La aquí descrita
sucesión de los estratos de las formaciones sedimentarias, es difícilmente reconocible
en las grandes llanuras entre el Orinoco, Río Negro y Río amazonas, debido a que, todo
lo que cubrió antaño al parecer el viejo conglomerado, fue arrastrado por la acción
posterior de las revoluciones naturales. Pero se presenta claramente en la cadena de
sedimentos (orden de estratificación) en la provincia de Cumaná (en la cadena de
sedimentos de Tumiriquirí), en los elevados altiplanos de la Nueva Granada y en el Reino
La Nueva España, donde mi amigo el señor del Río hizo estas interesantísimas
observaciones mucho antes que yo.
Pero no obstante la
analogía indicada que se encuentra entre los dos continentes y en todas las zonas, en la
naturaleza de los tipos cordilleranos, su tectónica y ubicación ofrecen sin embargo en
las regiones ecuatoriales varios fenómenos que les pertenecen en cierto modo
exclusivamente. Uno de los más llamativos es su enorme espesor y altura, en
los cuales se encuentran, empezando con el granito, y en el orden cronológico, todos los
estratos sucesivos también en los trópicos. En la parte occidental de la cordillera
central europea, las cumbres más altas están compuestas por granito. Los esquistos
micáceos, parece que no se pueden pasar de los 2400 metros (1230 toesas), mientras que el
granito en el Mont-Blanc, todavía aparece en los 4775 metros (2450 toesas) de
altura. En la cordillera de los Andes esta última formación rocosa casi siempre está
escondida por debajo de formaciones mas recientes. Se puede viajar durante muchos años en
el reino de Quito y en extensas partes del Perú y México sin conocer jamás el granito.
A mayor altura he visto elevarse éste en el nuevo continente, en los Andes del Quindio, a
sólo 3500 metros (1795 toesas) de altura. Las cumbres cubiertas con nieve perpetua del
Chimborazo Cayambe y Antisana) de 6544, 5905 y 5833 metros (3357,3030 y 2992 toesas) de
altura, están compuestas de pórfido. El contraste de una densa caliza que se observa en
el Perú, cerca de Micuipampa en 3700 metros (1879 toesas); esquistos micáceos sobre el
Tolima una montaña nevada en el reino de la Nueva Granada, de 4500 metros (2308 toesas);
y basalto sobre el volcán Pichincha, no lejos de la ciudad de Quito, de 4736 metros (2430
toesas) de altura y la parte más alta donde se encuentra el basalto en Alemania, es en el
hoyo de la nieve
(19)
, 1286
metros (660 toesas) sobre el nivel del mar. Los minerologistas que consideran el pórfido
del Chimborazo, todos los basaltos y todas las diabas y dioritas como no cambiados por el
fuego subterráneo, sino creados inicialmente por éste, tienen que reflexionar sobre el límite
superior de las formaciones y tomarlas como no menos importantes, ya que la
geognóstica descriptiva, que es una ciencia fidedigna, trata del estado actual de las
cosas y no de suposiciones sobre el origen de las catástrofes primarias de la naturaleza.
Los estratos
carboníferos bituminosos de Santa Fe cerca del gran Salto de Tequendama, están ubicados
en una altura de 2633 metros (1352 toesas) de altura. Cerca de Huanuco en el Perú en una
altura de 4500 metros (2308 toesas), se dice que se ha encontrado carbón bituminoso
dentro de una densa caliza es decir, muy por encima de toda la vegetación actual. El
altiplano de Bogotá, que se eleva 2700 metros (1383 toesas) sobre el nivel del mar, está
colmado con estratos de sedimentos, con calizas compactas llenas de petrificaciones de
conchas marinas; con areniscas, yeso y sal gema. Yo dudo que en Europa se haya encontrado
en alguna parte sal gema o carbón de lignito en altura mayor de 2000 metros (1128
toesas). ¿Qué es lo que determina esta presencia de los mismos fósiles en tan
diferentes alturas bajo la línea ecuatorial y en la zona templada?
Las conchas marinas
petrificadas que se han encontrado a mayor altura en el viejo continente son aquellas del
Mont-Perdu la cumbre más alta de los Pirineos en 3566 metros (1727 toesas) sobre
el nivel del mar. En la cadena de los Andes, por lo general, las huellas de los tiempos
geológicos pasados son mas raras debido a que las piedras calizas y areniscas son
aglutinantes calcáreas, menos características de las regiones ecuatoriales que en
nuestros climas. Sin embargo cerca de Micuipampa, una pequeña ciudad de montaña, cuya
latitud geográfica meridional la determiné en 6º45'38", se encontraron en una
altura de 3898 metros (2000 toesas), es decir 200 metros (102 toesas) más alto que el
Pico de Tenerife, petrificaciones de Equínidos, ostras y conchas de corazón. En las
montañas de Huancavelica, al sureste de Lima, se encuentran los restos de viejos animales
pelágicos de coraza hasta los 4300 metros de altura (2205 toesas). Todos los huesos
fósiles de elefantes que traje yo del elevado altiplano de la montaña mexicana, de
Soacha cerca de Santa Fe de Bogotá; de Quito y Perú; y entre los cuales Cuvier encontró
restos de un nuevo género, muy diferente del mamut, fueron hallados a grandes alturas,
por lo menos entre 2300 y 2900 metros (1179 y 1488 toesas) de altura. Yo no conozco
ningún ejemplo, donde se encontraron huesos de elefantes a menor altura, al píe de los
Andes, es decir en la tierra caliente; ya que los llamados huesos de gigantes, los
cuales hice excavar en el cabo de Santa Helena al norte de Guayaquil, ni son de seres
humanos, ni de elefantes, sino de colosales criaturas manas (Cetáceos).
En la zona templada los
estratos de un espesor de 1000 metros (513 toesas) son muy raros. Pero en la Nueva España
y el Perú se reconocen en la inclinada vertiente de las cordilleras o en los valles
profundamente excavados, formaciones de pórfido con un espesor de 2900 hasta los 3200
metros (1488 hasta 1642 toesas). Los pórfidos de resinita (o retinita o cuarzo, cuarzo
resinita), Pechstein del Chimborazo tienen un espesor mayor de 3700 metros (1897 toesas).
La arenisca en la cordillera de rocas sedimentarias de Cuenca (entre Quito y Loja) tiene
1600 metros (821 toesas); la rara formación de roca de puro cuarzo al oriente de
Cajamarca la cual parece ser característica de la cadena de los Andes peruanos tiene 2900
metros (1488 toesas) de espesor. Ninguno de estos tipos cordilleranos, extendidos muy
ampliamente y en grandes alturas, está interrumpido por la presencia de yacimientos o
estratos extraños!
Todavía caracterizan a
las regiones ecuatoriales los siguientes fenómenos geognósticos, que en otro lugar van a
ser desarrollados detalladamente: indescriptible frecuencia y variedad de las formaciones
de pórfido; continúa la presencia de hornablendita
(20), escasez de cuarzo y rara vez la apariencia de la mica en
este pórfido; espesos yacimientos de azufre; ni siquiera en el yeso o en la caliza, sino
lejos de los volcanes en formaciones ígneas primarias; abundancia de todos los metales,
menos el plomo; la presencia de los estratos de pacos, o sea una mezcla intensa de arcilla
parda con óxido de hierro (limonita), de plata compacta, mezclada con otra de cloruro en
las diferentes alturas entre las cuales la naturaleza ha distribuido estos tesoros de
metales
(21), en Perú en
3500 hasta 4100 metros (1795 hasta 2103 toesas) de altura; y en la Nueva España, en
regiones montañosas más templadas a escasos 1700 a 2600 metros (872 o 1332 toesas) de
altura; la frecuencia del mercurio que está disperso en innumerables filones de la
cordillera andina, es poco trabajado y generalmente sin éxito...
Ninguna parte de nuestra
tierra conocida está más expuesta a las revoluciones volcánicas que la cadena de los
Andes. Desde el cabo de Hornos hasta Analaska (Alaska) se cuentan hoy en día todavía
más de 64 volcanes ardientes. Las montañas vomitadoras de fuego, que están más
alejadas de la costa del mar, son el Popocatepetl, el cual según mis cálculos
astronómicos de longitud está a 37 millas náuticas y el Cotopaxi 40 millas náuticas de
tierra adentro a partir de la costa. Los volcanes de Quito en la actualidad no arrojan
lava corriente sino escoria hacia el lado exterior o partes de piedra verde (diabas y
diorita) elásticas en sus bordes blandos, basalto y un perlit-pórfido, obsidiana,
piedras pómez; agua salada, pero cargada de hidrógeno azufrada; inmensas masas pastosas
de letten (arcilla magra) carbonizada (en la cual están encerrados pequeños peces (10 en
cantidades innumerables) y la rarísima moya, que sirve a los indios de combustible, y de
la cual, según en análisis de Vanquelin, 26/100 se comportan totalmente como substancias
animales y vegetales.
En una llanura de México
cuidadosamente sembrada de índigo y distanciada 31 millas de la costa del mar del sur,
brotó de la tierra, en la noche del 14 de septiembre de 1759, el volcán Jorullo con unos
2000 a 3000 pequeños y todavía humeantes conos (los habitantes los llaman hornos). El
gran volcán alcanzó en un poco tiempo la altura de 484 metros (248 toesas) sobre la
llanura cultivada, o sea una altura total de 1203 metros (619 toesas) sobre el nivel del
mar. Su cráter todavía está ardiendo, pero con mucho trabajo logramos, Bonpland y yo, a
través de sus hendeduras llegar hasta el fondo del mismo. El aire concentrado en este
cráter era considerablemente cargado con ácido carbónico. ¿Será que tal vez varias
cúpulas de pórfido blanco eran granito transformado por los vapores volcánicos y
tuvieron tal vez un origen semejante como aquel que comprobó tan sagazmente el señor von
Buch de los levantados pórfidos de Auvergne y Santorino?
Distancia de la
cual las montañas son visibles desde
la superficie del
mar
Como mi cuadro de la
naturaleza contiene una considerable cantidad de alturas, pienso que sería también
interesante indicar la mayor distancia
(22)
posible desde la cual objetos elevados en una
llanura son visibles. La distancia depende, como es sabido, de la curvatura de la tierra,
de la altura del objeto, y de la fuerza de la refracción terrestre. Debido a lo variable
del último elemento, se calculé la escala del mismo sin considerar esta variabilidad. Si
se comparan las distancias indicadas (que al mismo tiempo son el radio del horizonte del
observador sobre la cumbre de las montañas) de las lejanías desde la cual frecuentemente
los navegantes ven el Pico de Tenerife del monte cónico Orizava; los montes cónicos de
las Azores, la Sierra Nevada de Santa Marta y la montaña - mesa de la ciudad de El Cabo,
entonces las diferencias no se deben tanto a la anomalía de la refracción, como más
bien al no saber exactamente la posición del barco (la latitud y longitud geográfica).
Ciertamente se cree uno
más lejos del objeto visto de lo que en verdad está. Con la refracción pasa lo mismo
que con las corrientes marinas, cuya influencia solamente se exagera cuando
inesperadamente se topa con escollos e islas, las cuales se creían lejos, debido a la
falta de acertadas determinaciones astronómicas. En las regiones tropicales, donde la
refracción terrestre es mucho más regular y menos variable son los ángulos de altura
para la navegación de una importancia todavía no lo suficientemente reconocida. El Pico
de Teyde, la Silla de Caracas y el Orizava sobre la costa de Veracruz, son señales
guiadoras puestas por la naturaleza que pueden ser de mayor utilidad para el navegante de
paso, si éste sabe utilizarlas acertadamente. Cuando la altura de una montaña costanera
y su posición geográfica son conocidas con exactitud, se puede determinar el lugar de la
embarcación con muy simples observaciones. Durante los últimos años he realizado muchas
mediciones de este tipo, en parte en el mar del sur y en parte en el océano Atlántico.
Churruca ha elaborado hasta tablas para las distancias bajo las cuales el Pico de Tenerife
se mide bajo determinados ángulos de la altura.
La escala que contiene el
cuadro de la naturaleza sobre este objeto, ofrece al mismo tiempo a la imaginación las
grandes extensiones terrestres, que podría admirar el ojo desde la cumbre más alta de
los Andes si la niebla y la nubosidad no la hicieran tan rara esta escena tan majestuosa
al viajero. El diámetro para estas extensiones hubiera sido para mi en el Chimborazo
durante mi ascenso a su cumbre, noventa y siete millas y para el señor Gay-Lussac durante
su último viaje aéreo, ciento seis millas. Pero las nubes nos ocultaron a los dos la
vista sobre las regiones más bajas.
El límite
inferior de la nieve perpetua
En el capitulo anterior
en donde hablé de la lenta disminución del calor en los altos estratos de la atmósfera,
he realizado observaciones, las cuales lo hacen probable, de que por encima de la altura
del Mont-Blanc el descenso de la temperatura obedece en los trópicos a la misma ley que
en la zona templada. Parece que en estas altas regiones el efecto del calor radiante que
libera la superficie de nuestro planeta al manto de aire que lo cubre, es muy poca. Su
temperatura depende en primer lugar de la difusión de los rayos solares, por los estratos
de la atmósfera que absorben la luz y por lo mismo disminuyen su intensidad (brillo). De
modo muy diferente se realiza la disminución del calor en las regiones inferiores de la
atmósfera.
_______
(12) Espato es el nombre dado a muchos minerales laminados (le fue
imposible al traductor descubrir a cuál de ellos se refiere el Schillerspath).
(13) Jadeit familia de augita.
(14) Yo digo sienita de Werner, ya que la sienita de los antiguos en su
gran mayoría es granito. Los obeliscos, según Wad, Pfaff, conde Gesler y aun, según el
último estudio de Petrini (véase la obra maestra de Zoega), no contienen nada de
hornablenda. El señor Rozier y otros investigadores, los cuales acompañaron la
expedición de Bonaparte observaron cómo en los alrededores de Siena, el granito
verdadero constituye la roca predominante, pero que de vez en cuando se encuentran en el
granito de Siena pequeñas y aisladas manchas de sienita de Werner. Mientras que el señor
Rozier encontró sobre la montaña Sinaí, el monte clásico de la mitología judía la
sienita (que contiene hornablenda) con tanta frecuencia, que propuso darle el nombre de Sinait
(15) N. de T. Concreción de una variedad de calcedonia (flint) de color
oscuro.
(16) N. de T. Concreción de calcedonia que contiene ópalo, de color
gris-amarillo.
(17) Véase por escrito sobre las especies de gases subterráneos y los
medios para evitar sus desventajas (üeber die unterirdischen Gazarten und die Mittel
ihren Nach thell zu vermindern, pag. 47
(18) En Egipto mismo nunca se encuentra este canto en la piedra caliza,
sino en un conglomerado antiguo, del cual están compuestas las estatuas de Memmons.
(19) Viajes de observaciones geognósticas a través de Alemania e Italia
(Geognostische Beobachtungen auf Reisen durch Deutschland und Itailen) por Leopold von
Buch Tomo 1, pág. 122: un escrito que es un testimonio del espíritu investigativo y
del genio admirable de su autor, y merece ser conocido en otros idiomas.
(20) Todos los pórfidos del nuevo continente contienen hornablendita,
casi siempre dos diferentes; feldespato, vítrico y común, frecuente alivino, augita y
algo de mica. De vez en cuando lo son polarizantes: como aquellos que descubrimos cerca de
Buesaco en la provincia de Pasto (reino de Nueva Granada), físicamente similar a la
pizarra de hornablenda de serpentina de Bayreuth.
(21) La abundancia de estos minerales con contenido de plata es tan
grande que con una población creciente en el nuevo continente de la América Española
cuya explotación de oro y plata en la actualidad alcanza los 38 millones de piaster,
seguramente podía aumentarse en tres veces. En la Nueva España, donde, por decirlo así,
apenas empieza a despertarse esta industria, suministra anualmente de 22 a 25 millones de
piaster; mientras que al principio del siglo XVIII) apenas tenía una explotación que
llegaba a los 5 o 6 millones. La única casa de moneda de la ciudad capital de México
envió a Europa, desde el descubrimiento de América, 1900 millones de piaster, una
monstruosa suma que va del occidente al oriente y en gran parte debe existir en la China y
en Indostán. Sobre la minería de la plata y la amalgamación americana, tenemos por
esperar excelentes informaciones por parte del inspector de minas, señor Sonnenschmidt
(quien viajó durante muchos años por las montañas de México).
(22) Pimelodes Cyclopum véase mis observaciones sobre zoología y
anatomía comparativa (Siehe meine Beobachtungen aus der Zoologie und vergieichenden
Anatomie) , pág. 39.
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