Ideas para una geografía de las plantas
más un cuadro de los países tropicales
A. Von Humboldt Y A. Bonpland
© Derechos Reservados de Autor

El Olivo (olea) se cultiva en nuestro continente con utilidad entre las latitudes de 36° a 44° en dondequiera que la temperatura media del año varia de 19° a 14° 5, con tal que la temperatura del invierno no baje de 5° 5, y la del estío no pase de 22 a 23°. En el Nuevo Continente el calor está distribuido de tal modo que aquellas regiones que disfrutan de una temperatura media anual de 14°, tienen una temperatura media de invierno de 30, y el termómetro suele bajar a 0° 5; por tanto es imposible que los olivos medren.

Las castañas comestibles (castanea vesca) exigen una temperatura media anual de 9° 3; y, bajo el paralelo de 46° latitud, se producen en Suiza hasta la altura de 780 metros.

Vitis. La viña en Europa, entre las latitudes de 36° a 48°, produce vino potable y de buena calidad en dondequiera que la temperatura media del año varía de 10° a 17°, y aun a 8° 7, con tal que la temperatura del invierno no baje de 1°, y la del estío no exceda de 19° a 20°. Tales climas se hallan en la porción occidental de nuestro continente, en lugares planos hasta el paralelo de 50°, pero en América sólo hasta los 40°, porque en el Nuevo Continente luego que la temperatura media del año baja a 9°, la temperatura media del invierno no sube de 1° 5'.

Cerelia. Las cereales (trigo, centeno cebada avena), se cultivan con provecho, aun cuando el termómetro baja a 2° con tal que la temperatura media del estío sea de 11° a 12°. En el Nuevo Mundo entre las latitudes de 0° a 10° comienzan a cultivarse las cereales, a la altura en que en la zona templada (latitud 42° a 46°) dejan de producirse. Sin embargo, por causas que no son bien conocidas, en la Victoria, cerca de Caracas, se cultiva el trigo con utilidad a una altura de 526 metros; y lo que es todavía más singular en la isla de Cuba, latitud 23°, hay campos sembrados de trigo en un llano cerca de las Cuatro Villas, casi al nivel del mar.

(5) Antes que Caldas el barón de Humboldt había hallado la flor de la bambusa guadua, una vez en la orilla del Casiquiare, y otra cerca del Muerto, en el valle del Cauca. Ni Mutis, que había recorrido tantos guaduales (nombres que los indígenas dan a los lugares pantanosos cubiertos de bambusas) en el Nuevo Reino de Granada, ni Ruiz y Pavón en sus viajes botánicos en el Perú, lograron ver la flor de la guadua ni su fruto que se presenta rarísimamente en América, En las Indias orientales, por el contrario, es tanta la abundancia de flores que producen estas gramíneas gigantescas que, según Buchanan, los indígenas del Reino de Misore, llamados Malasgros, se alimentan con las semillas de guadua mezcladas con miel. Aquellos habitantes suponen que las guaduas no dan flor ni fruto hasta los 15 años de nacidas, y que luego mueren. Ellos distinguen dos especies de bambusas, unas que tienen la caña hueca y que crecen en los lugares húmedos y a las cuales llaman doela, y otras que se producen en los lugares secos y áridos y que tienen la caña casi sólida a las cuales llaman chiltro. El barón de Humboldt reconoció desde la primera inspección de la espiga de la guadua en 1801, que la descripción del género se había hecho mal, y así la delineó en el mismo lugar y la describió. Su descripción está de acuerdo con la que antes hemos copiado de Caldas.

No son, dice el autor, tan comunes como generalmente se cree, las guaduas en la región húmeda del Nuevo Continente. Si se exceptúan los valles que median entre Cumanacoa y San Fernando, las guaduas son raras en Venezuela, en Guayana, y no se encuentran absolutamente en las orillas del Apure, que riega la provincia de Barinas ni en las de Río-Negro. De las observaciones de los dos viajeros Humboldt y Bonpland, resulta que estas plantas son más abundantes en la parte occidental de los Andes, particularmente en los lugares planos y calientes de la Nueva Granada como por ejemplo, entre Turbaco y Mahates y aun en valles más elevados en el declive occidental de los de Guaduas y de Villeta; en la misma situación en los Andes del Quindío a la calda a Cartago desde Buenavista y la Balsa hasta el río de Piedra de Moler en las orillas del Cauca desde Buga; y últimamente en el declive occidental del Pichincha, por Mindo, hacia Esmeraldas y las costas del Océano Pacífico.

Hállanse las guaduas desde los lugares más bajos hasta la altura de 1.676 metros; y lo que parecerá singular es que las guaduas que crecen en las alturas contienen más agua en sus tubos que las que crecen en lugares bajos y húmedos. En los parajes altos, entre 1.169 y 1.754 metros aparecen estas plantas dispersas por grupos, mientras que en las regiones llanas ocupan extensos terrenos exclusivamente, de manera que bien puede decirse que la tribu de las bambusas pertenece a las plantas sociales.

El agua que se saca de los cañutos de las guaduas tiene un ligero sabor salino que no es desagradable. Los indígenas aseguran que este líquido es diurético. No se halla la miel de bambusas en el Nuevo Mundo, pero si se ha hallado en Quito el verdadero tabaxis, muy poco diferente del de las Indias orientales, que los naturales llaman manteca de guaduas y que, analizado por Mr. Vauquelin, produjo 0.70 de sílice, 0.30 de potasa, cal y agua. Se conocen las siguientes especies de barbusas. B. arundinaceastricta de Roxb. B. verticillata de Willdenov. B. latifolia y guadua bonplandia.

(6) Palmeras. Estos hermosos vegetales viven entre los trópicos en los lugares planos, y aun se producen en las alturas hasta 974 metros, siempre que la temperatura media anual sea de 19° a 28°. Ciertas especies aunque pocas se hallan en los Andes hasta una altura de 2.533 metros: tales son la oredoxa fringida y el ceroxylon andicola. Fuera de los trópicos hay también palmeras que crecen en lugares en donde la temperatura media no excede de 16° a 17° y en donde la tierra suele cubrirse de nieve por muchos días, tales son el phoenix dactilifera, chamerops humilis, chamerops palmetto y areca Novoe Zelandioe.

En tiempo de Lineo no se conocían sino 15 especies de palmeras, a las cuales Ruiz y Pavón añadieron ocho, WiIldenow y Bredemeyen seis, y veinte Humboldt. El catálogo siguiente fue trabajado por Kunth, según los mejores escritos de botánica.

Palmeras de hojas en forma de plumas

Palmae frondibus                    Genoma pinnatifrons

                                           Genoma simplicifrons

Calamus rotang                    Credoxa acuminata

Calamus verus                    Credoxa praemorsa

Calamus draco                    Credoxa sancona

Calamus Níger                    Credoxa frigida

Calamus viminalis                    Credoxa regia

Calamus rudentum            Aiphanes aculeata

Calamus equestris            Airphanes praga

Calamus secundiflorus            Martinezia ciliata

Sagus ruffia                            Mattineziai nterrupta

Sagus rumphi                    Martinezia ensiformis

Sagus venifera                    Martinezia linaeris

Phoenix dactilifera            Martinezia lanceolata

Phoenix reclinata                    Martinezia caryotaefolia

Phoenix farinifera                    Nunnezharia fragans

Phoenix elata silvestris           Areca catechu

Cocos nucifera                    Areca lutescens

Cocos chilensis                    Areca humilis

Cocos butyracea                    Areca spicata

Cocos aculeata                    Areca glandiformis

Cocos fusiformis                    Areca oleracea

Cocos crispa                    Areca globulifera

Bactris minor                    Areca alba

Bactris major                    Areca rubra

Bactris gasipaes                    Breca crinita

Kunthia montana                    Caryota urens

Elais guinensis                    Caryota horrida

Elais occidentails                    Scaforthia elegans

Nipa fructificans                    Ceroxylon andicola

Chamaedorea gracilis            Ceroxylon deltoideum

(Triarton deltoidea de la

flora peruana                    Juboea spectabilis

                                           Attela amygdalina

Mancaría saccifera            Alfonsia oleifera

Lodoicea sechellarum            Areng saccharifera (sagurus)

(Cocos maldivica de willdenow   Plychosperma gracilis

Palmeras de hojas en forma de abanico

(Palmae frodibus                    Latania rubra

flabelliformibus)

                                           Latania borbonica

                                           Borassus flabelliformis

Corypha umbraculifera            Hyphana crinita

Corypha rotundifolia            Chamaerops palmetto

Corypha australis                    Chamaerops serrulata

Corypha miraguama            Chamaerops bumilis

Corypha marítima            Chamaerops cochinchimensis

Corypha nana                    Chamaeropas mocini

Corypha tectorum             Thanax parviflora

Corypha dulcis                     Mauritia flexuosa

Corypha pamos                     Mauritia acculeata

Licuala spinosa                     Rhapis flabelliformis

Levistonia inermis                     Rhapis acaulis

Levistonia humilis                     Rhapis arundinacea

Además de las palmeras que pudo reconocer y describir el barón de Humboldt por haber observado sus flores o frutos, recomienda a la atención de los futuros viajeros las siguientes, cuyas flores no logró ver.

1o. De hojas aplumadas (penniformibus de Decandolle): Seje, llamada en lengua tamanaque guanamarí la de fruto mayor, y chima la de fruto más pequeño. La que llaman puperra en Maypures, célebre en el Orinoco por dar ocho mil y más frutos en un solo racimo. La halló Mr. Humboldt en su viaje al Orinoco, cerca de las cataratas, alta de 60 a 70 pies, en las orillas del Atabapo y entre Javita y el caño Pimichín. Mutis la describe como Cocos butyracea, la cree Mr. de Humboldt diversa, y duda si será una nueva especie de cocos, y si será diferente de la palma repí, o piperí de Maypures.

Pirijao. Phiguano, de frutos pomeiformes, rojos cuando están maduros. Se comen cocidos o asados, como los plátanos y las papas, y constituyen un alimento harinoso y muy sano. Viola nuestro viajero cultivada en las márgenes del Orinoco y Atabapo. iSerá género nuevo?

Palma Macon en Maypures.

Jagua vinifera. ¿Será alguna especie del cocos? Manaca de los Maravitanos. La halló en las orillas del Guainía. Los españoles la llaman palmiche de Río-Negro.

Cucurito, chiripe, Guari en las orillas del Tuamini.

Piritu, jorope tirita timití, macanilla de Caripe o cuesco, corozo de Caripe, lrasú.

2o. De hojas en forma de palmas (palmiformis de Decandolle). Palma amarga del río Sinú, tronco sin espinas, hojas anchas en forma de abanico. Es común en el Sapote y en el Sinu.

En el Chocó tres palmeras de especies probablemente nuevas a saber el chontaduro, cuyos frutos suculentos se comen, cuyo tronco esta erizado de púas. ¿Será acaso la Martnezia ciliata de Ruiz y Pavón, o de las bactrides, B. gassipaes? La palma de mil pesos, que produce aceite; oleifera, taparo. El cocosigniare, o la palma del nol’. Kytel macrocarpo, y el murrapo, que crece en las inmediaciones de Salazar de las Palmas (véase la elegante descripción de la provincia de Pamplona por D. Joaquín Camacho (Humboldt).

La Palma de seda celebrada entre los Andaquíes crece en las orillas de los caudalosos Putumayo y Caquetá: tiene drupa fibrosa; pero la materia semejante a la seda la extraen los indios de los pecíolos de las hojas.

Como se ve, existen en América conocidas hasta hoy (abril 1816) por lo menos 87 especies de palmeras, y en el Viejo Continente 50 es decir 137 especies por junto. Y si consideramos el aspecto y porte de las palmas, cuántas variedades y diferencias entre ellas! Las unas de tronco hueco como canas: tales son la kunthia montana, aiphanes praga y oreodoxa frigida; otras, es decir la mayor parte, de astil firme y sólido, en ciertas especies de forma de trípode. Hállanse palmeras asociadas por grupos como la mauritia flexuosa, el chamerops humilis, o dispersas como la attalea amygdalina; de humilde tallo o de enorme altura, que a veces llega a 160 y aun 180 pies. Ciertas especies como el corypha tectroum, alfonsia oleifera, habitan entre los trópicos, en lugares planos o en el declive de las cerranías, hasta la altura de 574 metros; otras trepan casi a los límites de la nieve permanente. La kunthia montana es una palmera que debe clasificarse entre las plantas alpinas o subalpinas, puesto que sube desde los 500 hasta cerca de 2.000 metros de altura, y más allá en la región de la cinchona cordifolia. La he visto en Hato Viejo, San Pablo y Chiuuanquer, provincia de los pastos. La oreodoxa frigida, de 1.900 metros hasta cerca de 3.000, en los Andes del Quindío, mezclada con el juglandi y el podocarpo. El ceroxylon andicola, desde 1.800 a 2.900 metros en las faldas del Tolima, en el río San Juan, etc., asociada al oreodoxa frigida y a las encinas granadinas. Estas palmeras sufren el frío casi continuo de 6° a 8°, y las he hallado en el declive oriental, cerca del pan del Machin y en el Alto de Sepulturas, en el Gallego, y rara vez en el declive occidental de la cordillera. Las hay hasta el Inciensal a 2.417 metros de altura, (2) pero no en el Páramo de Quindío a 2.923 metros (debe decir 3.360 metros). Estas palmeras crecen en aquellas regiones elevadas asociadas a las escallonias myrtilloides, y a las Thihaudeas. Los ínclitos botánicos y laboriosos naturalistas (palabras de Mr. H.) Francisco José de Caldas y Jorge Tadeo Lozano, observaron en los Andes de Guanacas cerca de la nieve perpetua otras tres palmas. En el curso del viaje desde la cordillera litoral de Venezuela hasta las vertientes del Amazonas, halló Humboldt las palmeras floreciendo en los meses de enero y febrero, pero también florecen en otros meses.

Serían largos de enumerar todos los usos a que se aplican las palmeras. Ellas dan vino, aceite, cera, harina, azúcar, sal, alimento, casa, vestido y reparo al hombre. Y si las palmeras exceden por la belleza de la forma, la elegancia y altura del tronco a las demás plantas, también las dejan muy atrás por lo que toca a la abundancia de sus frutos y flores; y esto, no solamente en las palmeras cultivadas, sino también en las que viven en el fondo de las más agrestes selvas, lejos de toda humana habitación. Es tanta la copia de sus frutos, que se amontonan, cayendo al pie del árbol, hasta tres pies de altura. Esto acontece en la alfonsia, cocos butyracea, seje pichiguao y mauritia. Según Kemper, en una sola espata del fénix dactilifera suelen producirse más de 1.200 flores masculinas, y este número es mayor todavía en la alfonsia amigdalina. Contando escrupulosamente el número de flores en cada una de las 112 o 120 piezas que tiene cada espata de la alfonsia, halló Humboldt 1.800 flores masculinas, es decir 207.000 flores en cada racimo, y en toda la palmera, que da dos o tres racimos, más de 600.000 flores. La palma seje del Orinoco da en cada racimo 8.000 frutos; y aunque es cierto que muchos no maduran, es dicho común entre los religiosos misioneros de San Francisco que viven en las orillas del Orinoco y del Guainía, que cuando fructifican las palmas de Pichiguao, los indios engordan.

7o. Orquídeas. Esta familia, que comprende 700 especies, es muy dilatada en América, en la cual se conocen 244. De estas, 61 fueron halladas en el viaje de MMr. de Humboldt y Bonpland. En Europa apenas hay 70 a 80.

Aunque en la zona tórrida de uno y otro continente desde el nivel del mar hasta una altura de 3.500 a 3.700 metros, abundan las orquídeas; sin embargo, puede decirse que, así en el número de las especies como en la hermosura, brillo y fragancia de sus flores, en la lozanía de su follaje y viveza del colorido, no hay región que pueda competir con los Andes Mejicanos, Granadinos, Quiteños y Peruanos. Prosperan las orquídeas principalmente a la sombra, en parajes húmedos y resguardados de los vientos, en donde pueden respirar un aire suave y tranquilo, a la temperatura media de 17 a 190, y a una altura de 1.559 a 2.143 metros.

En las regiones equinocciales son casi desconocidas las orquídeas cuyo labio (labellum) lleva en su base espolón (labellis calcaratis); porque esta familia tiene con pocas excepciones sus formas peculiares en cada región. En el hemisferio boreal los orquzs habenaria, cipripeda, serapias, ophis, epipactus, etc.

En el ecuador las orquídeas son por lo general de la tribu de los epidendrum, y se distinguen de las orquídeas de la zona templada, en que aquéllas crecen reunidas y son parásitas, las otras esparcidas y en la tierra. Pocas especies semejantes a las de la zona templada boreal se hallan entre los trópicos, tales son el ophris, habenaria, atenstenia, las cuales no solamente se encuentran en la cumbre de las serranías, sino también en los lugares llanos. Son comunes a la zona templada de uno y otro continente cuatro especies únicamente de orquídeas: a saber, el salyrum viride, orchis byperborea, neotia repens, neotia fortilis.

La mayor parte de las orquídeas de la zona tórrida contienen una sustancia blanca, harinosa, que se acumula las más veces en los bulbos de la raíz, estos mismos suelen encerrar un líquido viscoso que se usa para pegar (pleuro, thallidea, sagittifera).

Generalmente hablando, puede asegurarse que las plantas monocotiledones contienen fécula, o en sus semillas y frutos, como las gramíneas, musas no maduras, palmera pichiguao; o en sus troncos (palmeras sagus, mauritia); o en sus raíces (aroideas orquídeas, maranta indica, liliáceas, dioscorídeas). Se halla además en los vegetales monocotiledones el azúcar que circula en los jugos de las gramíneas, agaves palmeras y frutos maduros de las musas. Nada de extraño tiene la coincidencia de estos dos principios el azúcar y la fécula en las mismas partes de la planta si se atiende a su composición elemental, que es tan semejante. Todos saben que la cebada se endulza al germinar y es común la transformación de la fécula en azúcar la cual había sido prevista desde los tiempos más remotos cuando vivían Próspero Alpino, Abd-Allatif etc.

En las cereales el gluten acompaña a la fécula, y a esta asociación se debe la fabricación del pan, principal alimento del género humano. El líquido glutinoso que la naturaleza ha depositado en los bulbos de algunas orquídeas, difiere del verdadero gluten de las cereales.

El aroma que excita los nervios se encuentra en las flores de muchas plantas monocotiledones, como los lirios narcisos, etc.; en los frutos de otras, como la vainilla y el cardamomo; en los estigmas de algunas, como el azafrán; en las raíces de otras, singularmente en toda la tribu de las peperomias.

Pero los jugos ácidos y amargos, las resinas el alcanfor, los venenos, el caucho y la leche vegetal no se hallan o son extremadamente raras en los monocotiledones. Sólo las colchicáceas y algunas especies de amarilídeas son venenosas, y el jugo de la palma kunthia es antídoto. La cebolla albarrama y las esmiláceas contienen un principio amargo, y el alces, goma resma.

Existe un principio astringente aunque no bien conocido en la dracona y en el agave (llamado cocuiza en Caracas), con cuyo jugo se curan las llagas.

El aceite es tan común, que se cultivan las palmeras entre los trópicos para extraerlo como acá los olivos.

Decandolle hizo con mucha perspicacia la observación que los monocotiledones cuyos pasos de circulación están dispersos en todo el tronco, carecen de todas aquellas sustancias que la naturaleza depositó en la corteza de los dicotiledones. Las experiencias posteriores han confirmado esta observación.

Fin de las notas a la Geografía de las Plantas

_______

(2) Aquí parece que hay una equivocación, pues sólo el alto de Sepulturas tiene ya de elevación 2.627 metros. La altura del Inciensal debe ser de 3.000 metros, o muy cerca.-A.

Regreso al índice

Siguiente