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PUEBLOS
DEL VALLE DE ATRÍS
Actuales habitantes del antiguo territorio Quillacinga
Claudia Leonor López Garcés
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1. PUEBLOS
DEL VALLE DE ATRÍS, ACTUALES HABITANTES DEL ANTIGUO TERRITORIO QUILLACINGA
Las comunidades que hasta la mitad del presente
siglo eran identificadas con el etnónimo de Quillacingas, hoy ocupar parte de la zona
centro y nororiental de los Andes del Departamento de Nariño, en los actuales Municipios
de Pasto, Sandoná, la Florida, Tangua y la Cruz.
El texto etnográfico que aquí se esboza,
corresponde a las comunidades asentadas en el Municipio de Pasto, espacio sociogeográfico
que fue elegido considerando que en él se encuentra la mayor proporción de población
que ha sido catalogada como perteneciente a esta etnia.
En el actual Municipio de Pasto, se localizan
pequeños poblados que hasta la mitad del presente siglo, aproximadamente, constituyeron
resguardos indígenas pertenecientes a la etnia Quillacinga y hoy forman parte de la
organización politico-administrativa del Municipio. Estas comunidades se encuentran en
los actuales corregimientos de Catambuco, Chachaguí, Genoy, La Laguna y Obonuco, en las
veredas de Botanilla, Gualmatán, Jongovito, en el corregimiento de Catambuco, y en los
asentamientos del área suburbana de la ciudad de Pasto, conformando un pintoresco paisaje
de pequeños pueblos que la circundan tales como Buesaquillo, Chanchala, Jamondino,
Mocondino, Anganoy, Pandiaco, Penjendino, Puerres y Tescual.
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El Señor Galeras
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1.1
Ubicación geográfica
El Municipio de Pasto (ver mapa No. 1), se
localiza en la región centrooriental de los Andes en el Departamento de Nariño,
limitando al norte con los Municipios de Taminango y San Lorenzo, al oriente con el
Municipio de Buesaco y el Valle de Sibundoy en el Departamento de Putumayo, al sur con el
Municipio de Córdoba y al Occidente con los Municipios de el Tambo, la Florida y Tangua.
Su extensión es de 1.194 kilómetros cuadrados y su población rural es de 48.374
habitantes. La ciudad de Pasto, cabecera municipal y capital del Departamento de Nariño,
está situada a 1° 13 y 16 de latitud norte y 77°, 17 y 2 de
longitud al oeste de Greenwich (IGAC 1978). Su población según el censo de 1985, es de
252.119 habitantes.
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La cordillera Central, que desde el sur en el
Nudo de los Pastos, se extiende hacia el noreste, es el rincón de los Andes Colombianos
donde se encuentra el Municipio de Pasto y gran parte del antiguo territorio Quillacinga.
Es una región muy variada, con presencia de terrenos montañosos, ondulados y planos. En
el costado occidental de la ciudad de Pasto se localiza el volcán Galeras (4.264 m). (Ver
foto 1), cuya actividad volcánica se ha incrementado en los últimos años.
Entre otros accidentes geográficos del
Municipio de Pasto se destacan el volcán Patascoy (4.100 m), los cerros Campanero,
Caballo Rucio, Morasurco, el cual es el indicador climático para los habitantes de la
región, según el dicho popular: Morasurco nublado, pastuso mojado; el
páramo de Bordoncillo (3.700 m), el Valle de Atrís, donde se encuentra la ciudad de
Pasto y pueblos aledaños y el Valle del Río Guamués. (IGAC 1979).
La llamada Cuchilla del Tábano marca la línea
divisoria de aguas desde la cual al occidente corren los ríos que vierten sus aguas hacia
la cuenca del río Patía, y al oriente las fuentes que llegan al río Putumayo y
posteriormente al Amazonas. Dentro de los tributarios del río Patía se destacan los
ríos Alisales y Bobo, afluentes del Guáitara, el río Juananbú y los ríos Pasto que
recoge las aguas del Valle de Atrís. Hacia la cuenca del Amazonas corren los ríos
Guamués y Patascoy, afluentes del Putumayo.
En el Municipio de Pasto está situada la Laguna
de la Cocha, conocida también como Lago Guamués, a una altura de 2.860 m, tiene 38
kilómetros de largo por 8 kilómetros de ancho, y su mayor profundidad es de 70 metros.
Esta laguna da origen al río Guamués y es un elemento importante en la tradición oral
de las comunidades de esta región.
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Laguna de la Cocha
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Localizado
dentro del sistema montañoso de los Andes, el Municipio de Pasto posee una diversidad
climática y ecológica. De su extensión total el 4% corresponde al clima cálido con
alturas sobre los 1.000 m, 167 kilómetros cuadrados se localizan en el clima medio entre
los 1.500 y 2.200 sobre el nivel del mar, es decir, el 14% del área total. En este clima
la temperatura promedio es de 19 grados centígrados, siendo la zona propicia para los
cultivos de maíz, caña de azúcar, maní, cabuya y café, cultivo incentivado en las
proximidades del río Pasto. El 51% del área total o sea, 610 kilómetros cuadrados
corresponden al clima frío con alturas entre los 2.200 y 3.200 m y temperatura de 14
grados centígrados.
En esta zona los
cultivos predominantes son trigo, cebada, papa, cebolla, oca y quina. Por último, el
34.5% del área municipal corresponde a las tierras de páramo con alturas entre 3.400 y
4.000 m. En esta zona las temperaturas son muy bajas y la vida vegetal y animal es escasa,
destacándose algunas plantas enanas y el frailejón (Espeletia), especie propia de los
Andes páramo. El ecosistema Andino alberga gran variedad de especies entre las que se
destacan el nogal, la palma de cera, el cedro, el aliso, el motilón, el impamo y animales
como el ardillo, el venado, el oso, la danta, el tigrillo y la puntadilla.
El régimen climático en esta zona se
caracteriza por presentar un período de verano o estación seca, entre los meses de julio
y agosto, tiempo en el cual, las corrientes de aire que vienen del caliente que se
levantan del Valle de Patía, provocando ventiscas fuertes en las tierras altas de
Nariño, ocasionando muchas veces daños en los cultivos y largos períodos de sequía.
Entre abril y junio sucede un período de
lluvias, tiempo en el que el viento sopla de occidente a oriente, empujando hacia la
cordillera grandes masas de nubes provenientes del Océano Pacífico, que junto con las
nubes desprendidas de los Valles interandinos al chocar con las montañas se condensan
provocando las lluvias, también entre los meses de octubre y enero, período seguido por
un corto verano entre febrero y marzo. La precipitación anual en la ciudad de Pasto es de
857 mm.
La mayor parte de las tierras altas del
Departamento de Nariño se han formado por la actividad volcánica durante la era
terciaria. Bajo el manto de cenizas volcánicas de las zonas altas nariñenses, yacen
depósitos volcánicos, producto de antiguas erupciones. Aún hoy, la actividad volcánica
en esta zona es considerable; en la última erupción del volcán Galeras en 1989, el
Valle de Atrís y sus alrededores quedaron cubiertos de ceniza volcánica, sin ocasionar
perjuicios en la población humana, contribuyendo al mejoramiento de las condiciones de
los suelos aptos para la agricultura. Los suelos del Valle de Atrís se han formado a
partir de materiales volcánicos en descomposición mezclados con ceniza. (Calero. 1991:
23-25).
1.2 Acerca de
los Quillacingas: Visión etnohistórica
Consideran los etnohistoriadores que la época
en que sucedió el contacto entre los españoles que venían desde Quito y los pueblos que
habitaban los Andes del actual Departamento de Nariño, el territorio centro-oriental y
nororiental del actual departamento, estaba poblado por el grupo étnico al que se ha
denominado Quillacinga, nombre que según Kathleen Romoli (1963: 264), carece
de precisión etnológica. Garcilaso de la Vega Inca (1539-1616), dice que
Quillacinga fue un apodo puesto por los Incas a una gente Abyecta
que hallaron en el norte del altiplano ecuatoriano. El término según Garcilaso, estaba
compuesto de las palabras Quechuas Quilla (hierro) y Cenca
(nariz), puesto que los Incas no conocieron el hierro sino hasta la época del contacto
con los españoles, González Suárez y Bouchat, consideran que la etimología más
adecuada es Quilla (luna) y Cenca (nariz), o sea, los que
llevaban puesto narigueras en forma de luna o de media luna. (Jaramillo Duque. 1982:
570).
Kathleen Romoli
es quien, con base en lo anotado por Pedro Cieza de León en su crónica del Perú (1547)
se interesa por la distribución territorial de los pueblos que habitaron la antigua
jurisdicción de Pasto en el Siglo XVI Pastos, Abades y Quillacingas. (Romoli 1977).
Los primeros datos sobre la etnia llamada
Quillacinga en el Valle de Atrís, los aporta Cieza de León, en su crónica de
Perú.
También
comarcan con estos pueblos y indios de los pastos otros indios y naciones a quienes llaman
los Quillacingas y tienen sus pueblos hacia la parte del oriente, muy poblados. Los
nombres de los más principales de ellos contaré como tengo de costumbre, y nómbranse
Mocondino y Bejendino, Buyzaco, Guajanzangua y Mocoxunduque, Guacuanquer y
Macaxamata. (Cieza de León 1962:110).
De los topónimos nombrados por Cieza de León,
excepto el último, hoy se encuentran en regiones aledañas a la ciudad de Pasto aunque
presenten modificaciones lingüísticas. (Hooykaas 1991:34).
En los documentos sobre la visita que el
licenciado Tomás López realizó en 1558 a la Gobernación de Popayán, se nombran cinco
provincias dentro del territorio Quillacinga: Los Quillacingas del camino de Quito,
Quillacingas del camino de Popayán, Quillacingas del Valle de Pasto, Quillacingas del
camino de Almaguer y la llamada provincia de la montaña (Romoli 1977: 19-21). En la lista
de los pueblos empadronados figuran topónimos que con algunas variaciones lingüísticas
hoy se encuentran en el territorio nariñense.
Basándose en estos documentos, Romoli considera
que el territorio ocupado por los llamados Quillacingas comprendía las tierras hacia el
norte del territorio Pasto, cuyo extremo septentrional llegaba hasta la actual población
de Ancuya en la margen izquierda del río Guáitara, es decir, los Quillacingas ocupaban
desde la margen derecha del Guáitara, el Valle de Atrís, el Valle del río Juanambú
desde donde se extendieron hasta las partes altas y medias del río Mayo, zona que marca
el límite norte del territorio Quillacinga (Romoli 1977: 14). (Ver mapa número 2).
Muchas polémicas ha despertado el etnónimo
Quillacingas, los etno-historiadores consideran que se debe seguir utilizando
por falta de un término más preciso. Las referencias más antiguas sobre este término
se encuentran en los libros del Cabildo de Quito (1534-1539), en los cuales se definen los
limites de la provincia de Quito, señalando el limite norte hasta el río grande de
Quillacinga. (Hooykaas 1991: 24).
Autores como Romoli 1962 y E. Díaz del Castillo
1987, basándose en la crónica de Garcilaso de la Vega Inca, señalan que en la región
de Chota, provincia de Imbabura, Ecuador, existió un pueblo de indígenas a quienes se
les denominaba Quillacingas, limitando con los Pastos y éstos a su vez, por el norte y el
oriente con la provincia de Hatunllata de la cual se habla en el libro primero del Cabildo
de Quito, en donde se dice que Sebastián de Belalcázar parte para fundar la Villaviciosa
de la provincia de Hatunllata. (Otero DCosta 1535:159). Si bien la Villaviciosa,
nombre con el cual se conocía en el Siglo XVI a la actual ciudad de Pasto fue fundada
inicialmente en Yacuanquer y después en el Valle de Atrís, estos dos lugares pertenecen
al territorio que se ha definido como Quillacingas y que en el libro primero del Cabildo
de Quito, se denomina como provincia de Hatunllata. Al parecer, Sebastian de Belalcázar
para ocultar sus excesos en su afán por conquistar las tierras que quedaban al norte de
la Gobernación del Perú, denominó como Quillacingas tanto a los pueblos del Chota en el
Ecuador, como a los Pastos y a los Hatunllata, pluralizando este topónimo y corriendo el
límite de sus conquistas hacia el norte de Quito; habla entonces de las provincias
de Quillacingas. Hatunllata, quizás sea el nombre más propio para denominar a los
pueblos que en Colombia se conocen como Quillacingas. (Hooykaas 1991: 25-26).
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