Geografía Humana de Colombia
Región Andina Central
TOMO IV VOLUMEN II
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La violencia contra los indígenas se agudiza a partir de 1945, culminando con el despojo de casi la totalidad de sus tierras, la desintegración social y cultural, la migración y los desplazamientos masivos de la población indígena. Muchos indígenas a su regreso enfrentan el desconocimiento como grupo étnico y la invasión de su antiguo territorio por nuevos moradores que van desde campesinos pobres hasta grandes hacendados. Todos estos elementos matizan un nuevo período histórico cuya característica principal es la reconformación social y territorial, al igual que el surgimiento de luchas agrarias indígenas.

 

 

Las ideas de Quintín Lame renacen a la sombra de la Asociación de Usuarios Campesinos, ANUC, pero sólo florecen con la consolidación del Consejo Regional Indígena del Tolima, CRIT, durante el Primer Congreso Indígena del Tolimá, en 1982. Si bien es cierto que anterior a esta fecha se llevaron a cabo importantes acciones de reivindicación cultural y unificación política, fue sólo con la conformación del CMI se consiguió canalizar los esfuerzos organizativos de las comunidades, que gradualmente lograrían mayor conciencia de su situación social, económica y cultural.

La recuperación y el saneamiento de las tierras de los resguardos, la consolidación de cabildos, la implementación de programas en pro de la educación, la salud y el desarrollo económico comunitario, han sido algunos de los derroteros seguidos por la organización indígena. Sin embargo las persecuciones, la violencia selectiva contra los líderes indígenas, la división entre organizaciones indígenas del sur del Tolima como la misma desarticulación sociocultural de las comunidades, son elementos que limitan los caminos hacia el bienestar y equilibrio social de las comunidades indígenas Coyaima y Natagaima.

 

                                                  MEDIO AMBIENTE 

 Llanura desértica, municipio de Coyaima

Casi la totalidad de la población indígena del Tolima se encuentra en zona del valle de los ríos Magdalena y Saldaña, geológicamente de formaciones sedimentarias del terciario y cuaternario, con tierras planas y onduladas de terrazas y abanicos aluviales que configuran llanuras desérticas y sabanas tropicales, fuertemente erosionadas, de limitado aprovechamiento; esta región va desde los 1.000 hasta 500 metros sobre el nivel del mar, soportando temperaturas superiores a los 24°C y precipitaciones inferiores a 1.500 mm. (IGAC, 1984, 46).

Los patrones de lluvia en la región son el factor más importante dentro de las condiciones climáticas que afectan los sistemas de producción, presentan una tendencia bimodal que establece los meses de lluvia entre marzo-abril y de octubre-noviembre. Las estaciones secas de diciembre a febrero y de julio a agosto.

La vegetación de la región contrasta entre el bosque semihúmedo y seco. El primero lo encontramos en los sectores relativamente húmedos con árboles ramificados que sobrepasan los 25 m de altura y una vegetación herbácea muy pobre a nivel del suelo, son propias de esta formación las palmas, la ceiba, el guayacán, el caracolí y el cedro.

En los sectores secos, se encuentra vegetación que sobrepasa los 15 m, con copas en forma de parasol, presentando una alta proporción de cactus y plantas espinosas. Predominan las acacias, los guásimos, el boldo, el dinde, el pelá, los chaparros, etc. (IGAC, 1984, 44).

La fauna se caracteriza por ser escasa en mamíferos salvajes, aves y reptiles, pero rica en peces debido a la cercanía con el Río Magdalena y la vertiente del Saldaña que reciben los afluentes de las quebradas Amoya, Atá, Los Angeles, Tamirco, Yavi, Doyare, Chenche, Cucuana y Tetúan. En estas fuentes abundan el rúcuro, la mojarra, el bagre, la dorada, el bocachico, la cucha o coroncoro, la sardinata, el capaz, la palometa, el blanquillo y la curvina. La cachama y la tilapia se crían a nivel de cultivo.

Entre los mamíferos son comunes el borugo, el zorro, el cupiro, el guatín, la zarigüeya o chucha, el paraguán, el erizo, el ñeque, el venado y el armadillo; entre los reptiles la iguana, el morrocoy, las babillas, las serpientes cazadoras y en las aves la perdiz, el chilacó, la torcaza, la chorola, la bujona, la guacharaca, el pichilingo.

La calidad de los suelos, el tipo de vegetación, los parámetros climáticos descritos sumados a los frágiles ecosistemas de fauna y flora de la zona obligan a un mando especial del medio para su aprovechamiento. Las prácticas de tala, quema y la ganadería extensiva han llevado a un grave deterioro del medio ambiente, haciendo que las condiciones de vida cada día sean más inciertas para los Coyaima y Natagaima.

 

                                            CARACTERÍSTICAS POBLACIONALES 

Al sur del departamento del Tolima encontramos poblaciones indígenas pertenecientes a las etnias Pijao y Páez, esta última presenta un número de población menor con respecto a la primera, se ubican en el, municipio de Planadas y Río Blanco, conformando el resguardo de Gaitania y la comunidad indígena de Barbacoas en Herrera.

Los Coyaima y Natagaima se concentran en pequeñas parcialidades en su generalidad reconocidas como “comunidades civiles”; sólo dos de ellas, Tinajas en Natagaima y Paso Ancho, Ortega, se legalizan en territorio de resguardo. Es importante anotar que bajo el movimiento indígena del sur del Tolima, muchas comunidades han renacido y se han agrupado alrededor de la figura del cabildo, por esta razón muchas de las comunidades consideradas en el presente escrito, están en proceso de organización para su reconocimiento legal como comunidades indígenas.

Los resguardos y comunidades civiles Pijao se asientan en los municipios de Coyaima, Natagaima, Ortega, Chaparral y San Antonio, suman 77 comunidades con más de 5.337 familias, aproximadamente 35.000 individuos.

En el municipio de Coyaima se asienta el 49% del total de parcialidades indígenas del sur del Tolima, en su orden sigilen el municipio de Ortega con el 32% y Natagaima 14%, el 5% se distribuye entre los municipios de Chaparral, San Antonio y Saldaña.

Las parcialidades o comunidades se conforman por un mínimo de 30 familias extensas, cada una de ellas constituida por familias nucleares con un promedio de 5 individuos. Generalmente se establecen de dos a tres familias nucleares por vivienda.

 

Docente comunidad indígena de Hilarco-Coyaima.

 

Cuadro de Comunidades Coyaima y Natagaima en el sur  del Tolima 1995

 

Patrón de asentamiento 

Los Coyaima y Natagaima se dividen en pequeñas parcialidades que conservan un tipo de asentamiento disperso, tradicional en los grupos pijao; estos patrones, debido a las migraciones causadas por la violencia, la reducción territorial y el crecimiento poblacional se han modificado; algunas comunidades se han ido agrupando y nucleando alrededor de sitios de reunión como la escuela o la casa del cabildo y de producción como la huerta comunitaria. Lo anterior se observa en comunidades como Rincón de Anchique, Yaco-Molana, Tinajas en Natagaima, Chenche Amayarco (Coyaima), Guaipa Centro, Vuelta del Río El Vergel en Ortega.

Tipo de asentamiento comunidad de Balsillas, Coyaima.

Las viviendas se localizan en las partes altas de vegetación escasa, que permiten una visibilidad amplia sobre los lugares de cultivo y caminos de acceso a la parcialidad, además se acostumbran a segar el suelo de cualquier tipo de vegetación alrededor de la casa para contrarrestar la plaga de jején, mosquito tropical muy común en esta zona; sin embargo se siembran árboles frutales o de sombra en la cercanías de la vivienda.

 

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