GEOGRAFÍA HUMANA DE COLOMBIA
Nordeste Indígena
(Tomo II)
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SISTEMAS DE PRODUCCIÓN

Como hemos señalado en los capítulos anteriores (I y III), los Yuko-Yukpa fueron desplazados de su habitat tradicional de las tierras bajas a la zona montañosa de la Sierra de Perijá, donde se asentaron en los pequeños valles de los repliegues montañosos cuyos suelos presentan cierta calidad para sus labores agrícolas.

Estos indios practican una agricultura de rotación y un sistema de caza y de recolección. Dadas las características sociales heterogéneas en los diferentes sectores del poblamiento indígena, según la estructura social operante, el número de individuos para las labores de subsistencia puede variar.

El sistema de cultivo rotativo consiste en el traslado periódico de los campos, mediante la tala y quema de nuevos sectores. El sistema depende netamente de la fuerza disponible para el desarrollo de labores, principalmente en la explotación de múltiples tipos de suelo con diferente grado de fertilidad.

En este contexto se distribuyen las tierras a los diferentes grupos y subgrupos respetando cada uno de ellos el territorio de los otros, o respondiendo con medidas de hecho a cualquier intento dudoso de apropiación. Una vez establecido el territorio que le corresponde a cada grupo y teniendo en cuenta el número de individuos a quienes tiene que alimentar, la familia doméstica Yuko (padre, madre, hija, esposo, hijos) se ubica de manera fija o semipermanente cerca del área de cultivo. (Ruddle, 1978:590).

Se pueden distinguir seis fases a este respecto:

La primera fase consiste en la selección del conuco según el tipo de suelo, vegetación, particularidades fisicas del terreno y consideraciones religiosas (cercanía a sitios de enterramiento). Durante la segunda, se corta o tala los árboles y arbustos y la vegetación en general; corrientemente, los Yuko-Yukpa no cultivan en donde existen gramíneas o helechos, ya que sus raíces son difíciles de extirpar. La tercera fase de la quema consiste en la conversión del campo en cenizas con el fin de elevar la fertilidad del suelo y disponer de elementos tóxicos que controlen las plagas. Empero la quema puede tener consecuencias negativas si escapa al control o se efectúa en lugares antes ya quemados. Este proceso se presenta durante los meses de marzo y abril. Con las primeras lluvias, se procede a la siembra. Durante el primer año por ejemplo, se siembra maíz; el segundo año se planta yuca y en el tercero banano.

La cosecha —quinta fase—, se produce con la maduración de los cultivos para luego comenzar, en algunos casos, con el nuevo reacondicionamiento del terreno para reiniciar el ciclo de siembra. La sexta y última fase se da con el abandono al barbecho de las unidades agrícolas.

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Como complemento a las actividades agrícolas, los Yuko Yukpa se abastecen de proteínas ya sea mediante la caza o por medio de la recolección. La caza fue seguramente una actividad muy importante en épocas pasadas como la recolección; sin embargo ambas han perdido paulatinamente importancia en la dieta alimentaria a medida que los Yuko-Yukpa han sido presionados o abandonan las tierras bajas. No obstante, mantienen algunas prácticas rituales importantes asociadas a los mismos. Las excursiones de caza y recolección se realizan con poca frecuencia y se hacen después de la actividad agrícola. En la caza se emplean flechas de diferentes tamaños, combinando su utilización con el manejo de trampas y cebos. En la actualidad la explotación desmedida de los cotos de caza existentes (muy escasos por cierto) está agravada para el uso de armas de fuego.

La pesca es periódicamente utilizada así como la recolección de moluscos. Se practica en quebradas y ríos que descienden de la cordillera, en cercanías de sus viviendas y en el área de su dominio territorial. Es interesante resaltar las técnicas de pesca con arpón, con chuzo, barbasco y con carnada. Cada una de estas técnicas tiene referencia a su habitat antiguo por el carácter tradicional que implica su práctica. También suelen realizarse faenas de varios días acompañados de visitas a otros grupos; en la cual el ritual está presente para obtener una mayor productividad.

B. Dieta alimenticia

Los alimentos principales son: el maíz, el millo y las caraotas. Más de la mitad de su dieta proviene de dichos productos, además de las bananas y la yuca que constituyen la cuarta parte de los campos sembrados y representan además el 80% del peso total de los productos disponibles (Ruddle 1978:652).

El nivel proteínico no animal proviene del consumo de algunas semillas que contienen los aceites y las caraotas. Por medio de la recolección se obtienen proteínas provenientes de moluscos e insectos que se encuentran en gran cantidad en estos bosques y quebradas; además se consumen carnes provenientes de la caza, de la pesca y de animales domésticos.

Las vitaminas son adquiridas de frutas (sara) y verduras, o de plantas silvestres que representan el 60% de su consumo; el 40% restante está constituido por las hojas de ocumo. Una de las particularidades de la dieta Yuko-Yukpa está en la diversidad de preparaciones según los diferentes productos. El maíz, por ejemplo, se consume en todas las formas, ya sea crudo, cocido o en chicha. La chicha acompaña los rituales propios de la siembra, la cosecha y los ritos funerarios. A pesar del trabajo invertido en el cultivo del maíz, se presentan pérdidas en la cosecha debido a las plagas. El consumo ritual de la chicha, contribuye a la redistribución de algunos productos.

C. Ciclos productivos y calendario de actividades

Para los Yuko-Yukpa las labores agrícolas determinan el calendario de actividades y por lo mismo los demás ciclos productivos que constituyen las labores complementarias. Los ciclos productivos son clasificados por Cariage (1979:174) como ciclos largos o ciclos de roza, y el ciclo corto anual. El ciclo largo puede comprender varios años, dependiendo del tiempo útil de las tierras a cultivar, de la clase de planta para sembrar y del barbecho. El ciclo largo abarca las siguientes fases: la tala (en la época seca), la quema (unos días antes de las lluvias), época de barbecho (opcional) y la siembra y cosecha. Contrasta con el ciclo largo, el ciclo anual que depende de los períodos estacionales en el siguiente orden: seco largo, diciembre-marzo; el húmedo largo, abril a julio; seco corto, julio-agosto; y el húmedo corto, septiembre a noviembre.

Según Ruddle, los Yuko-Yukpa presentan "una enmarañada combinación de productos, secuencia del uso de los campos y la variedad de tipos de conuco" (1978:631). Este mismo autor establece cuatro secuencias de patrones de siembra que se pueden asimilar a lo que hemos denominado el "ciclo largo".

La primera secuencia consiste en interrumpir un cultivo específico después de uno o dos años, para al cabo de un tiempo proseguir su utilización. A diferencia de la secuencia anterior, la secuencia truncada de cultivo consiste en una interrupción de más de dos años por causas más o menos extremas (amenazas de derrumbes, etc.).

Las otras dos secuencias son adaptaciones a las nuevas relaciones interétnicas. La "secuencia extendida" se fundamenta en la ampliación de la cobertura de cultivos nuevos que permiten la obtención de dos cosechas, a la incorporación de la economía pecuaria como son las caraotas y los pastos. En el caso del fríjol se acostumbra sembrar pequeñas áreas conjuntamente con caña de azúcar y bananas durante la primera temporada, para luego asociarlas al maíz que será recogido posteriormente.

La cuarta y última secuencia consiste en algunos casos de transformación radial de las secuencias anteriores, como es la siembra de especies de plantas permanentes como el café o variedades que después de su uso no permiten su diversfficación como los pastos (en parte por la compactación del suelo que produce el paso del ganado). Sin embargo, estos campos generalmente están asociados a pequeños cultivos de yuca, maíz, bananas, etc., gravitando este tipo de uso alrededor de la práctica dominante ya citada.

Las demás actividades sociales productivas —como las domésticas (preparación y
conservación de alimentos; elaboración de tejidos de algodón, pipas, cestería, esteras, adornos, armas), de recolección, pesca y caza— están asociadas al tiempo disponible, especialmente de las mujeres (quienes siembran el maíz). Por esta razón la época en la cual se dedican a estas actividades complementarias es después de la quema del mes de enero-febrero. En los demás meses del año se dedican a estas actividades dependiendo de las necesidades y recursos.

D. Organización social del trabajo

Como hemos insistido, existe un vínculo entre el proceso de adaptación social a nuevos nichos ecológicos y la organización social del trabajo. La actividad básica de subsistencia es la agricultura de rotación (Ruddle 1978:559). Las tareas se asignan para cada uno de los miembros según sexo y edad. Todos poseen la capacidad de desarrollar cualquier actividad, siempre y cuando se respeten las prohibiciones específicas. Tal vez únicamente los curanderos, los shamanes y los alfareros están dedicados a actividades especiales. En el caso de los tuano o curanderos y de los tomaira o sacerdotes, estos son escogidos ya sea de forma aleatoria o por alguna capacidad artística, pero en realidad, se puede juzgar por su papel que más representan especializaciones a que ellos mismos sean especialistas.

La estructura socioeconómica de los Yuko-Yukpa se basa en la existencia de por lo menos la unidad doméstica local (padre, esposas, hijos, esposo de la hija) que consideraremos como "hogar". A partir de este núcleo doméstico productivo, la división del trabajo se presenta de la siguiente forma:

a) Actividades domésticas:

Los hombres se encargan de la construcción de vasijas, pipas, armas de cacería, construcción, reparación del techo de la vivienda. Las mujeres se dedican a la cocción de los alimentos, el mantenimiento del interior del espacio hogareño, la educación de los hijos más pequeños, el mantenimiento del huerto que procura a la familia de algunas plantas comestibles y otras de uso diario como las de carácter medicinal. Además, intervienen en actividades de cestería, alfarería y tejidos.

b) Actividades productivas masculinas:

Comprenden la limpieza de los campos y su roturación. Estas actividades están canalizadas a través de un grupo corporativo compuesto por suegro, yerno e hijos. Este mismo grupo puede considerarse como básico durante los períodos dedicados a la caza. El esquema fundamental de la alianza para conformar grupos domésticos se mantiene con base en la neolocalidad que refuerza los vínculos entre generaciones de tal manera que posibilita la reunión de los aliados alrededor de la pesca, la caza mayor y la guerra, entre otras labores.

La distribución de las actividades de trabajo para la producción de la energía social está repartida de manera que las generaciones ascendentes puedan participar, controlando la asignación de mujeres en la colaboración simbólica general más que en la inversión real de trabajo. En esta misma óptica aparece tanto el tuano como el tomaira, como el referente social mayor para el control de los grupos de trabajo mediante la ritualización de las tareas productivas, en la práctica de las fiestas y rituales según el ciclo productivo, observando en cada una de sus fases los tabúes que garanticen su bondad.

E. Representación social del trabajo

Como en todas las sociedades amerindias, las tareas están mediatizadas por creencias, comportamientos y rituales de manera que se hace referencia especialmente a la tradición oral que vincula a personajes legendarios, a comportamientos ordenados en normas sociales alrededor de las actividades de subsistencia.

Es muy importante y numerosa la mitología y ritual en torno a las actividades de subsistencia, referidos a los sitios donde no se debe talar el bosque (cerca de las cuevas osarias pues los espíritus residen en los árboles cercanos alrededor de los lagos sagrados de dominio del espíritu de la lluvia, donde está también prohibida cualquier actividad). Existen otros espíritus dañinos ubicados en los árboles, de los cuales se liberan quemando ají seco. La tala o la quema están precedidas de rituales que garantizan el éxito de la cosecha, les liberan de los peligros de las caídas de los árboles o les aseguran las lluvias.

Las semillas del maíz también son objeto de un trato particular, así como las mujeres que realizan la tarea de sembrado; durante el proceso de crecimiento y maduración se requiere la observación de rituales específicos a cada necesidad. Los dos momentos de mayor importancia, por la actitud colectiva que ha de seguirse, son la quema y la cosecha. Con ocasión de la quema se efectúa una fiesta ritual que tiene por objeto propiciar las lluvias; y la cosecha se acompaña por una fiesta, en la cual el consumo de chicha, la comida ritual del maíz, y el baile, duran tres días.

Posteriormente, se celebran otros rituales para que haya buen sol y seque el maíz, ya sea quemando algunas plantas (pues el humo ahuyenta las nubes) o soplándolas. Con excepción del misk, los otros cultivos (aún de otras clases de raíces), carecen de importancia ritual. Sin embargo, usan un psicotrópico, el ñongue, de importancia mágico-religiosa.

La caza también está acompañada de un sinnúmero de rituales y preparativos que garantizan su éxito, ante la acción de los espíritus del bosque o sus representantes; la utilización de plantas y la quema de ají ahuyentan los malos espíritus. La pesca depende de la complacencia del espíritu de los peces y su éxito se garantiza con ayuda de plantas arrojadas al agua o con la quema de hojas. Algunos animales son objeto de tabú: los zamuros y aves de rapiña, los sapos y serpientes, por lo que no deben matarse. Otros sirven para uso ritual, avispas, escorpiones o serpiente negra (Ruddle, Wilbert, 1983:103-114).

F. Técnicas de producción

Los Yuko-Yukpa coinciden en la estrategia general de subsistencia que vincula tanto las condiciones medioambientales con las técnicas de producción. El contenido cultural de dichas técnicas a través de muchos años explica en parte las limitaciones presentes en el nuevo habitat como consecuencia del contacto con los "blancos"; este proceso (que aún no ha terminado) introduce en el interior de la estructura social, cambios que impiden la reproducción de la tradición tecnológica. Los Yuko-Yukpa participan igualmente aunque en un segundo plano, en la cultura de recolección del arco y la flecha, con un nivel de resultados energéticos es similar a todas ellas. Un rasgo fundamental que distingue un asentamiento de otro es el éxito en la actividad de siembra, dependiendo de la conservación de los suelos, de la asimilación de una técnica adecuada y de la protección del dominio territorial.

Dichos indígenas tienen plena conciencia de la necesidad de utilizar adecuadamente los suelos hasta el punto que establecen ciclos de barbecho y cultivo de especies diferentes. Con ello mantienen una línea de producción que les garantiza durante todo el año una adecuada subsistencia. Pero, paradójicamente, la inconsistencia de su técnica básica agrícola de tala y quema (Swidden) reduce su efectividad a medida que se ven precisados a ascender a nichos ecológicos situados en regiones desconocidas, de modo que la rotación de los cultivos arriba mencionados se ve menguada en la medida en que se agotan los nutrientes que proporcionan las cenizas y la vegetación que para este fin son óptimas.

En consecuencia, muchos viven los límites de la subsistencia, a pesar de poseer en sí mismos elementos tradicionales que sólo son operables en la medida que ordenen los comportamientos sociales, pero son inefectivos y obsoletos en circunstancias de emergencia como las que hoy en día atraviesan, dadas las modificaciones sufridas en el dominio territorial, en su habitat y en la desadaptación de sus técnicas productivas tradicionales en las nuevas condiciones.

En este sentido, el manejo de nuevas técnicas que rudimentariamente han asimilado de los colonos y que a su modo han utilizado y adaptado incorporándolas a su tradición cultural, fusiona en la medida de sus posibilidades, y los conocimientos que puedan adquirir.

Se pueden contar como elementos adquiridos para la producción, además de las especies de cultivo, herramientas de metal como hachas, machetes y cavadores, principalmente, además de otros enseres domésticos como ollas de aluminio, cuchillos, adornos, vestidos, etc. La manipulación cotidiana de estos elementos asimilados a su cultura, connota, para quien los posee, más que un simple instrumento útil, un particular valor de prestigio.

Como conclusión podemos decir que las técnicas enumeradas son instrumentalizadas de dos maneras, a saber: la primera que emplea elementos propios del ecosistema para su transformación en artefactos y elementos útiles; la segunda, la adquisición y el trabajo de elementos prestados de otra cultura, bienes estos escasos y desde luego rodeados de un valor mágico.

Por último, el contacto pacífico y la instrusión y sometimiento de estas poblaciones al blanco, han transformado no tanto la concepción básica de la cultura como los individuos mismos al aculturar esta vez plenamente al indígena desde su infancia, e instruirlo bajo una "filosofía" utilitaria en técnicas de producción campesina, cuyo objetivo es el mercado.

G. Sistemas de reciprocidad de la distribución

Los sistemas de distribución están fundamentalmente ligados a la dinámica social que se desprende de los sistemas de reciprocidad existentes dentro de los diferentes grupos domésticos, a nivel más general los podríamos asimilar a su sistema de filiación y parentesco. Pero si tomamos la distribución como un evento normatizado y cíclico ligado a su consmovisión y a la capacidad de manipulación de los recursos no sólo físicos sino relativos a un pensamiento telúrico, donde cada evento de la vida social es producto de una acción, la cual corresponde a un modo general de ordenación del mundo, entonces, la distribución puede ser clasificada de manera empírica como: distribución de cosechas de elementos locales de subsistencia (yuca, ñame y cultivos menores en general); distribución de elementos de valor ritual (el maíz y el misk); distribución de territorios de explotación.

Los elementos cultivados para la subsistencia local del grupo doméstico u "hogar" tienen cualitativamente un valor diferente a los elementos que se utilizan para la celebración ritual general de la comunidad. Es en este sentido como las prohibiciones (tabúes) impiden la intervención de los hombres en la siembra del maíz, contrasta con la prescripción de ocuparse de otras plantas que a nivel doméstico son imprescindibles (yuca, caraotas, ñame, taro).

El maíz ritual o misk y el común son empleados para la fabricación de la bebida ceremonial que es necesaria en todos los eventos sociales; cada evento es una ocasión en la cual la cohesión de los diferentes segmentos se hace presente en la distribución de roles, ubicándolos alrededor del manejo de un complejo cultural como resultado asimismo del consumo de un bien, que garantice colectivamente su supervivencia. Por esta razón aquella distribución se presenta ante todo en ceremonias como la del matrimonio, los ritos fúnebres y cosechas.

H. Características de la tenencia de la tierra

De manera diferente dentro de grupos Yuko-Yukpa la distribución de las zonas para el aprovechamiento local está vinculado efectivamente a la existencia de grupos locales emparentados que asumen para sí el derecho al uso y aprovechamiento de sus recursos. De otra parte, la posesión constituye un problema ligado a la alianza matrimonial y a la filiación patrilineal. La primera, relaciona un individuo varón a la unidad doméstica y la segunda establece las normas que fijan la herencia de tierras a la muerte de su padre.

El territorio, donde está el asentamiento, se considera de propiedad del grupo, el cual tiene derecho al usufructo del mismo a través de las actividades de recolección como caza y pesca. Las tierras de cultivo o en barbecho son de propiedad de los hombres (no de las mujeres) que las dejan en herencia en partes iguales a sus hijos, o en su defecto a sus hermanos o a sus primos paralelos o a sus tíos en último caso. También pueden darse en donación cuando la tierra es suficiente para los hombres del grupo, y algunos han sido expropiados y desplazados por los colonos.

La historia oral respalda los derechos de propiedad de un individuo o de su grupo sobre un territorio, así no se haya ejercido durante muchas generaciones, de lo contrario el jefe del grupo puede conferir nuevos derechos de propiedad, sobre estas tierras "baldías". También pueden ocurrir préstamos, en especial con tierras de parientes, cuando se requiere de suelos apropiados a determinado cultivo o en arrendamiento y en tal caso se paga con cosechas o trabajo. Cuando no se respeta el derecho a la tierra se presentan disputas y sanciones severas.

El resultado de la caza, sin importar el sitio, es de propiedad del cazador; las cosechas son del grupo doméstico que constituye la unidad habitacional. Los demás artículos producto de la habilidad personal son de quien los fabrique (Ruddle, Wilbert, 1983:96-98).

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