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4.0
EL FUTURO: LOS RETOS DE LOS NUEVOS
CAMBIOS CULTURALES
Otra vez los wayuu están
en una encrucijada histórica, pero ahora el cruce de caminos también es nuestro, o al
menos esta vez sí empezamos a darnos cuenta de que la encrucijada es mutua.
No sólo porque los 500
años nos han llegado en pleno auge de las reivindicaciones ecológicas y de la diversidad
cultural y étnica de nuestros países americanos, sino porque los retos del
neoliberalismo y la supuesta derrota de las alternativas al capitalismo, son para todos...
En la península de la
Guajira las reformas neoliberales se están empezando a sentir con más fuerza que en
otras regiones: el contrabando tradicional va a sufrir un golpe mortal; y las actividades
exportadoras del carbón, el gas natural y el petróleo van a revivirse en este fin de
siglo... Y hay proyectos explícitos de reducción y colonización del territorio wayú,
esta vez para centros turísticos, industrialización y urbanos...
La pregunta se dirige
entonces a los hilos de continuidad de los wayuu, que entendemos están como nunca atados
a la combinación del mantenimiento del territorio ancestral como espacio para ciertas
actividades y formas de vida tradicionales, y su articulación con el entorno urbano; y a
la reproducción de los grupos wayuu sin la descomposición de sus reciprocidades basadas
en el parentesco...
El dilema se centra
entonces en la disyunción entre lo que se promueve ahora como "desarrollo
regional", y el mantenimiento de los factores de la armonía o bienestar wayuu: en la
continuidad de la correlación entre Juyá y Mma, o en su destierro
final, que los llevaría en su viaje final hacia Jepira, ahora también amenazada
por proyectos turísticos...
Se trata, en síntesis, de
integración, o de una nueva etapa de cambios culturales, cuya posibilidad real no sólo
tendrán que ofrecerla los wayuu, siempre dispuestos pero asediados, sino también
nosotros, quienes no compartimos el tedioso horizonte de vida de la sociedad de consumo. Y
en la Guajira, como en pocos sitios más, esos cambios culturales comprometen, como
siempre, la preservación del ecosistema y de las correlaciones culturales wayuu que él
ha tenido. Para ello serán decisivos también en esta ocasión, saberes y tecnologías
alijuna...
El debate, que es cada vez
más explícito, se centra entonces entre formas de la modernidad, y su manera de
articularse y de articular "la manera wayú".
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Rosario Epieyú, Néstor Rosado Epieyú,
Bolívar Epieyú y Coronel Pushaina, jefes familiares de la media Guajira y negociadores
con el Estado sobre las salinas de Manaure
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Los actuales
proyectos de desarrollo regional parten de lo que denominan "ordenamientos
territoriales", que no son más que la desvertebración de la integridad territorial
ancestral, en aras de su especialización comarcal, la construcción de carreteras e
infraestructuras urbanas, la nucleación de los wayuu en aldeas (¡sic!), su
proletarización, y el desarrollo de industrias turísticas de extracción en medio de un
desierto antrópico
(52)
.
Desde el punto de vista de
la perspectiva de la reproducción étnica wayú, se trataría en cambio, de mantener las
bases de esa integridad espacial, no especializarla, y consolidar las relaciones ya
tradicionales con los centros urbanos del entorno, optimizando su funcionalidad étnica. Y
entrar por la ruta de la comunidad wayuu de Manaure: la apropiación comunitaria de las
modernas industrias de extracción, para reinvertir excedentes en la propia reproducción
tradicional de sus grupos. Su diferenciación social actual, antes que impedirlo, puede
contribuir a ello.
Se trata, de otra parte, de
influir desde la lógica de poblamiento disperso wayú, en la lógica de planeación
urbana de la región. Los poblados que están dentro del territorio ancestral son todos de
menos de 10.000 habitantes; y las ciudades más cercanas padecen de carencia casi absoluta
de agua; y todos pueden mejorar sus precarias infraestructuras actuales de servicios,
armonizándose con los patrones de residencia wayú, y respetando por ende las exigencias
del ecosistema. Allí tendrán mucho qué decir tecnologías apropiadas en el
aprovechamiento del viento y el sol como fuentes energéticas alternativas, para resolver
aquellos problemas urbanos y la continuidad de esa dispersión, madre de la regulación
social wayú y factor de la cultura regional misma.
Propuestas como las que
está haciendo el actual régimen político nacional colombiano, tales como la
participación "comunitaria", la autogestión municipal y la territorialidad
indígena, tendrán así formas concretas de encuentro entre sí, y de conciliación entre
lo tradicional y lo moderno; y las perspectivas de la sociedad de consumo, de
homogenización cultural, individualización y desertificación, podrían verse revertidas
desde la consolidación de las matrices culturales wayuu.
Todos estos temas son
tratados actualmente por los wayuu, haciendo gala de su diversidad tradicional. Los Alaula
abogan a su modo wayú por la diversidad ecológica y su correspondencia con la diversidad
cultural:
"Quedan las mantas de
colores
vivas como los pájaros
entre las matas del desierto.
Quedan los materiales
de la vida de todos los días:
la tierra del bahareque
el cardán seco del techo
la lana de las fajas
el algodón de los chinchorros
el hilo, el cuero y la cuerda
de las bolsas
el cuero de las monturas
la tierra cocida de las ollas.
Quedan las enramadas
que dan sombra a los
encuentros,
las palizadas entretejidas
de los corrales.
Quedan las caras
de personas que todo han visto
y saben que también el miedo
y la muerte
son necesarios
y siguen haciendo
lo que tienen que hacer.
Siempre en las estrellas
se entrevén las figuras
y los propósitos
de los dioses.
Siempre las tunas florecen
en medio de la sequía,
y los mapúa hinchan
sus troncos
verdes como carne
de inmortal,
y los cujíes se esfuerzan
para desplegar sus hojas.
El sol baja entre los
brazos
de los cardones.
El arroyo seco bebe
la última luz.
Toda la tierra quemada
está esperando.
¡Oh, mi amado, mi hijo
mi dulce gavilán,
mi caballo blanco,
sal del desierto
en tu forma perfecta!
Tú eres siempre el comienzo"
(53)
.
Y poetas e intelectuales
wayuu como Ramón Paz Ipuana, lo hacen también a su manera, no sin mantener en su buen
castellano, una lírica y un tono afirmativo del "sukuaitpa wayuu":
"Yo soy la Guajira a
quien conociste, y quiero presentarme a ti sin revestir sin elocuencia mis palabras.
Ojalá que en una parte de tu corazón me reservaras un lugar. Eso es, un lugar cálido
como mis arenas y mi sol. Un lugar, donde sólo se sienta el golpeteo de un recuerdo
permanente, tal como este viento persistente que siempre bate la mustiedad de mis
paisajes.
Como tierra, soy estéril;
como madre, soy fecunda. Ven que tú también eres hija mía, desde el primer momento en
que mis hijos te ofrecieron hospitalidad y confianza. ¿Qué importa que no hayas nacido
de mis entrañas si yo soy madre para todos? Ven para que veas mis contornos verde-mar, mi
vegetación variada, mis pájaros parleros, mis apacibles rebaños y mis ranchos dispersos
donde habitan gentes cada día con bellas esperanzas en el alma.
Acércate para que
auscultes mis procesos de integración remota, mis inicios, mi formación original hasta
cristalizar una cultura híbrida, mestiza, no sólo hispana y aborigen, sino exótica y
cosmopolita en estos tiempos. Es bueno que sepas de mis tragedias seculares, las guerras
bárbaras de antaño, las sangrientas confrontaciones de hoy que llevan a mis hijos a
atizar sus odios y venganzas de unos contra otros, sin más fundamento que un machismo
desaforado producto de la entronización y las influencias de afuera.
Muchas veces han pasado por
mi suelo, peregrinos de remotas latitudes, trotamundos barbados de tez blanca, mercaderes
inhumanos de transhumante vida, y también enjundiosos cerebros de la ciencia queriendo
escarbar mis entrañas en busca de un secreto, sondear la conciencia de mis hijos para
extraer los enigmas del pasado que se esconden en las creencias y los mitos. Pero ninguno
ha sabido comprender mis valores, o reconocer mis esencias ancestrales, esa esencia sutil
que llevo como energía vital entre mi pulpa como amasijo del hombre y tierra confundidos.
No, hija mía, sólo
vinieron a suplantar mis felices primaveras con sus penas, a emboscar mis caminos con
monstruos de acero donde trafican todas las perversidades. Todo se va perdiendo, ya no soy
sino una pobre madre decadente. que llora en silencio sus propias penas. Tengo nostalgia
por lo que cada día voy perdiendo: mis gentes, mis costumbres, mis tradiciones, mis
virtudes y hasta mis paisajes naturales. Todo se va transformando, pero aún me quedan
fuerzas para respirar mis vientos venidos del mar, oir el poema de las aves y sentir el
estruendo de las tempestades remedados en una Kaasha (tambora) de broncos sonidos
al compás de la yonna de mis hijos.
Es la Guajira quien ha
monologado contigo. Vuelvo al profundo silencio de mis antepasados olvidados, no sin antes
decir que ésta es la tragedia que en cada época nos toca vivir, hasta que del seno de
Pulowi surja la esperanza montada sobre un caballo blanco..."
(54)
.
La palabra la tendríamos
entonces nosotros, los alijuna de estos tiempos, para contribuir a dar piso cierto a su
esperanza; y demostrarles a los wayuu de hoy, y a los de mañana, que también nosotros
somos capaces de cambiar...
LA EXPEDICION
HUMANA ENTRE LOS INDIGENAS WAYUU
En octubre de 1990, un grupo
de la EXPEDICION HUMANA 1992 partió en avión hacia Barranquilla hasta llegar a Puerto
Bolívar donde nos instalamos en el campamento de la Asociación Carbocol Intercor.
El grupo integrado por dos
biólogas, una fonoaudióloga, un fotógrafo, una antropóloga y dos médicos, fue
recibido por dirigentes indígenas y otros integrantes de la comunidad Wayuu, quienes
durante los 8 días de intenso trabajo nos acompañaron por las trochas del desierto, a
las rancherías de Kareme, Manaure, Macú, Uribia, Carrizal y Portete.
Nos llamó la atención el
buen estado de salud de este grupo y su extrema longevidad; observamos ancianos que pueden
fácilmente tener más de 98 años. Además, presentan características físicas
particulares como pies muy finos, extraordinario donaire y excelente capacidad de ajuste a
ambientes extremos.
La consulta médica nos
deparó información muy interesante. Observamos entre ellos un caso de displasia
metatrópica (que soporta la posibilidad de una relación genética entre este grupo y los
Yukpa-Yuco de la serranía del Perijá, por haber encontrado pacientes con la misma
patología en esta comunidad), un bebé con síndrome de Down y dos casos de enanismo. En
el laboratorio se adelantó la tipificación de marcadores genéticos en una muestra
representativa de la población, lo cual nos permitirá ubicar esta comunidad indígena en
ese gran mapa genético de la diversidad humana colombiana.
__________
52.
Gobernación de la Guajira. "Guajira Siglo XXI". Riohacha, 1990. Mimeo; y Thomas
Gómez "Les Guajiros dans la strategie economique et politique de lEtat du
Zulia (Venezuela)", en Documents de recherche du CREDAL, No. 23, 1984. Paris,
Institute de Hautes etudes de lAmerique Latine, 1984. (regresar
a 52)
53. Grupo Cinco. Pulowi. Caracas, Editora Cinco, 1984. (regresar a 53)
54. Grupo
Cinco, op. cit., p. 7. (regresar a 54)
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