GEOGRAFÍA HUMANA DE COLOMBIA
Nordeste Indígena
(Tomo II)
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4.0 EL FUTURO: LOS RETOS DE LOS NUEVOS CAMBIOS CULTURALES

Otra vez los wayuu están en una encrucijada histórica, pero ahora el cruce de caminos también es nuestro, o al menos esta vez sí empezamos a darnos cuenta de que la encrucijada es mutua.

No sólo porque los 500 años nos han llegado en pleno auge de las reivindicaciones ecológicas y de la diversidad cultural y étnica de nuestros países americanos, sino porque los retos del neoliberalismo y la supuesta derrota de las alternativas al capitalismo, son para todos...

En la península de la Guajira las reformas neoliberales se están empezando a sentir con más fuerza que en otras regiones: el contrabando tradicional va a sufrir un golpe mortal; y las actividades exportadoras del carbón, el gas natural y el petróleo van a revivirse en este fin de siglo... Y hay proyectos explícitos de reducción y colonización del territorio wayú, esta vez para centros turísticos, industrialización y urbanos...

La pregunta se dirige entonces a los hilos de continuidad de los wayuu, que entendemos están como nunca atados a la combinación del mantenimiento del territorio ancestral como espacio para ciertas actividades y formas de vida tradicionales, y su articulación con el entorno urbano; y a la reproducción de los grupos wayuu sin la descomposición de sus reciprocidades basadas en el parentesco...

El dilema se centra entonces en la disyunción entre lo que se promueve ahora como "desarrollo regional", y el mantenimiento de los factores de la armonía o bienestar wayuu: en la continuidad de la correlación entre Juyá y Mma, o en su destierro final, que los llevaría en su viaje final hacia Jepira, ahora también amenazada por proyectos turísticos...

Se trata, en síntesis, de integración, o de una nueva etapa de cambios culturales, cuya posibilidad real no sólo tendrán que ofrecerla los wayuu, siempre dispuestos pero asediados, sino también nosotros, quienes no compartimos el tedioso horizonte de vida de la sociedad de consumo. Y en la Guajira, como en pocos sitios más, esos cambios culturales comprometen, como siempre, la preservación del ecosistema y de las correlaciones culturales wayuu que él ha tenido. Para ello serán decisivos también en esta ocasión, saberes y tecnologías alijuna...

El debate, que es cada vez más explícito, se centra entonces entre formas de la modernidad, y su manera de articularse y de articular "la manera wayú".

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Rosario Epieyú, Néstor Rosado Epieyú, Bolívar Epieyú y Coronel Pushaina, jefes familiares de la media Guajira y negociadores con el Estado sobre las salinas de Manaure

Los actuales proyectos de desarrollo regional parten de lo que denominan "ordenamientos territoriales", que no son más que la desvertebración de la integridad territorial ancestral, en aras de su especialización comarcal, la construcción de carreteras e infraestructuras urbanas, la nucleación de los wayuu en aldeas (¡sic!), su proletarización, y el desarrollo de industrias turísticas de extracción en medio de un desierto antrópico (52) .

Desde el punto de vista de la perspectiva de la reproducción étnica wayú, se trataría en cambio, de mantener las bases de esa integridad espacial, no especializarla, y consolidar las relaciones ya tradicionales con los centros urbanos del entorno, optimizando su funcionalidad étnica. Y entrar por la ruta de la comunidad wayuu de Manaure: la apropiación comunitaria de las modernas industrias de extracción, para reinvertir excedentes en la propia reproducción tradicional de sus grupos. Su diferenciación social actual, antes que impedirlo, puede contribuir a ello.

Se trata, de otra parte, de influir desde la lógica de poblamiento disperso wayú, en la lógica de planeación urbana de la región. Los poblados que están dentro del territorio ancestral son todos de menos de 10.000 habitantes; y las ciudades más cercanas padecen de carencia casi absoluta de agua; y todos pueden mejorar sus precarias infraestructuras actuales de servicios, armonizándose con los patrones de residencia wayú, y respetando por ende las exigencias del ecosistema. Allí tendrán mucho qué decir tecnologías apropiadas en el aprovechamiento del viento y el sol como fuentes energéticas alternativas, para resolver aquellos problemas urbanos y la continuidad de esa dispersión, madre de la regulación social wayú y factor de la cultura regional misma.

Propuestas como las que está haciendo el actual régimen político nacional colombiano, tales como la participación "comunitaria", la autogestión municipal y la territorialidad indígena, tendrán así formas concretas de encuentro entre sí, y de conciliación entre lo tradicional y lo moderno; y las perspectivas de la sociedad de consumo, de homogenización cultural, individualización y desertificación, podrían verse revertidas desde la consolidación de las matrices culturales wayuu.

Todos estos temas son tratados actualmente por los wayuu, haciendo gala de su diversidad tradicional. Los Alaula abogan a su modo wayú por la diversidad ecológica y su correspondencia con la diversidad cultural:

"Quedan las mantas de colores
vivas como los pájaros
entre las matas del desierto.

Quedan los materiales
de la vida de todos los días:
la tierra del bahareque
el cardán seco del techo
la lana de las fajas
el algodón de los chinchorros
el hilo, el cuero y la cuerda
de las bolsas
el cuero de las monturas
la tierra cocida de las ollas.

Quedan las enramadas
que dan sombra a los
encuentros,
las palizadas entretejidas
de los corrales.

Quedan las caras
de personas que todo han visto
y saben que también el miedo
y la muerte
son necesarios
y siguen haciendo
lo que tienen que hacer.

Siempre en las estrellas
se entrevén las figuras
y los propósitos
de los dioses.

Siempre las tunas florecen
en medio de la sequía,
y los mapúa hinchan
sus troncos
verdes como carne
de inmortal,
y los cujíes se esfuerzan
para desplegar sus hojas.

El sol baja entre los brazos
de los cardones.
El arroyo seco bebe
la última luz.
Toda la tierra quemada
está esperando.

¡Oh, mi amado, mi hijo
mi dulce gavilán,
mi caballo blanco,
sal del desierto
en tu forma perfecta!
Tú eres siempre el comienzo" (53) .

Y poetas e intelectuales wayuu como Ramón Paz Ipuana, lo hacen también a su manera, no sin mantener en su buen castellano, una lírica y un tono afirmativo del "sukuaitpa wayuu":

"Yo soy la Guajira a quien conociste, y quiero presentarme a ti sin revestir sin elocuencia mis palabras. Ojalá que en una parte de tu corazón me reservaras un lugar. Eso es, un lugar cálido como mis arenas y mi sol. Un lugar, donde sólo se sienta el golpeteo de un recuerdo permanente, tal como este viento persistente que siempre bate la mustiedad de mis paisajes.

Como tierra, soy estéril; como madre, soy fecunda. Ven que tú también eres hija mía, desde el primer momento en que mis hijos te ofrecieron hospitalidad y confianza. ¿Qué importa que no hayas nacido de mis entrañas si yo soy madre para todos? Ven para que veas mis contornos verde-mar, mi vegetación variada, mis pájaros parleros, mis apacibles rebaños y mis ranchos dispersos donde habitan gentes cada día con bellas esperanzas en el alma.

Acércate para que auscultes mis procesos de integración remota, mis inicios, mi formación original hasta cristalizar una cultura híbrida, mestiza, no sólo hispana y aborigen, sino exótica y cosmopolita en estos tiempos. Es bueno que sepas de mis tragedias seculares, las guerras bárbaras de antaño, las sangrientas confrontaciones de hoy que llevan a mis hijos a atizar sus odios y venganzas de unos contra otros, sin más fundamento que un machismo desaforado producto de la entronización y las influencias de afuera.

Muchas veces han pasado por mi suelo, peregrinos de remotas latitudes, trotamundos barbados de tez blanca, mercaderes inhumanos de transhumante vida, y también enjundiosos cerebros de la ciencia queriendo escarbar mis entrañas en busca de un secreto, sondear la conciencia de mis hijos para extraer los enigmas del pasado que se esconden en las creencias y los mitos. Pero ninguno ha sabido comprender mis valores, o reconocer mis esencias ancestrales, esa esencia sutil que llevo como energía vital entre mi pulpa como amasijo del hombre y tierra confundidos.

No, hija mía, sólo vinieron a suplantar mis felices primaveras con sus penas, a emboscar mis caminos con monstruos de acero donde trafican todas las perversidades. Todo se va perdiendo, ya no soy sino una pobre madre decadente. que llora en silencio sus propias penas. Tengo nostalgia por lo que cada día voy perdiendo: mis gentes, mis costumbres, mis tradiciones, mis virtudes y hasta mis paisajes naturales. Todo se va transformando, pero aún me quedan fuerzas para respirar mis vientos venidos del mar, oir el poema de las aves y sentir el estruendo de las tempestades remedados en una Kaasha (tambora) de broncos sonidos al compás de la yonna de mis hijos.

Es la Guajira quien ha monologado contigo. Vuelvo al profundo silencio de mis antepasados olvidados, no sin antes decir que ésta es la tragedia que en cada época nos toca vivir, hasta que del seno de Pulowi surja la esperanza montada sobre un caballo blanco..." (54) .

La palabra la tendríamos entonces nosotros, los alijuna de estos tiempos, para contribuir a dar piso cierto a su esperanza; y demostrarles a los wayuu de hoy, y a los de mañana, que también nosotros somos capaces de cambiar...

 

LA EXPEDICION HUMANA ENTRE LOS INDIGENAS WAYUU

En octubre de 1990, un grupo de la EXPEDICION HUMANA 1992 partió en avión hacia Barranquilla hasta llegar a Puerto Bolívar donde nos instalamos en el campamento de la Asociación Carbocol Intercor.

El grupo integrado por dos biólogas, una fonoaudióloga, un fotógrafo, una antropóloga y dos médicos, fue recibido por dirigentes indígenas y otros integrantes de la comunidad Wayuu, quienes durante los 8 días de intenso trabajo nos acompañaron por las trochas del desierto, a las rancherías de Kareme, Manaure, Macú, Uribia, Carrizal y Portete.

Nos llamó la atención el buen estado de salud de este grupo y su extrema longevidad; observamos ancianos que pueden fácilmente tener más de 98 años. Además, presentan características físicas particulares como pies muy finos, extraordinario donaire y excelente capacidad de ajuste a ambientes extremos.

La consulta médica nos deparó información muy interesante. Observamos entre ellos un caso de displasia metatrópica (que soporta la posibilidad de una relación genética entre este grupo y los Yukpa-Yuco de la serranía del Perijá, por haber encontrado pacientes con la misma patología en esta comunidad), un bebé con síndrome de Down y dos casos de enanismo. En el laboratorio se adelantó la tipificación de marcadores genéticos en una muestra representativa de la población, lo cual nos permitirá ubicar esta comunidad indígena en ese gran mapa genético de la diversidad humana colombiana.

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52. Gobernación de la Guajira. "Guajira Siglo XXI". Riohacha, 1990. Mimeo; y Thomas Gómez "Les Guajiros dans la strategie economique et politique de l’Etat du Zulia (Venezuela)", en Documents de recherche du CREDAL, No. 23, 1984. Paris, Institute de Hautes etudes de l’Amerique Latine, 1984. (regresar a 52)

53. Grupo Cinco. Pulowi. Caracas, Editora Cinco, 1984. (regresar a 53)

54. Grupo Cinco, op. cit., p. 7. (regresar a 54)

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