|
1.2 El territorio ancestral wayuu, la población y los Estados de Colombia y
Venezuela
Como se
desprende de la anterior toponimia wayuu, todo el territorio peninsular y marino es
ancestral, incluyendo las zonas aledañas a las Sierras Nevada de Santa Marta y Perijá,
donde aún habitan grupos de wayuu cada vez más deculturados y subordinados al orden
agropecuario y a las industrias de extracción del área (especialmente la mina de tajo
abierto de El Cerrejón, cuarta en su género en el mundo, con capacidad de producción
anual de 15.000.000 de ton.); en dichas zonas son abundantes las referencias
arqueológicas a primigenios asentamientos
(4)
.
La región se configuró a
lo largo de los siglos XVI, XVII, XVIII, XIX y comienzos del XX como una especial de zona
de refugio para los wayuu, a pesar del contacto permanente de este pueblo con los
diferentes frentes colonizadores o de comercio de la sociedad occidental en el Caribe y
las Antillas, o en tierra firme: la diversidad ecológica de la península, y la
diversidad de recursos culturales de los wayuu, como se vera más adelante, así como la
alternancia en el contacto con los wayuu de distintos sectores internacionales y sociales
en dichos frentes, dieron pie a la conservación de la autonomía y la propia
reproducción étnica wayuu hasta mediados del siglo XX, cuando empezaron a depender del
trabajo asalariado para su subsistencia
(5)
.
El territorio se fue
recortando por el avance de los frentes agrarios o ganaderos abiertos desde las ciudades
de Riohacha (1539), Valledupar (1530), Santa María (1525) en Colombia, y Maracaibo (1569)
en Venezuela, hasta perder las zonas más aptas para la agricultura de la Baja Guajira, y
limitar el uso estacional que los wayuu de la alta Guajira hacían hasta entonces de él,
especialmente para la provisión de aguas para sus rebaños.
Un cúmulo de factores
naturales y sociales se combinaron, hasta englobar el territorio en una pecualiar
división regional del trabajo en la cual los wayuu mantienen hasta hoy un relativo
control territorial y de algunos aspectos de su economía tradicional, en la Media y Alta
Guajira, subordinados socioeconómicamente por los centros urbanos de Maracaibo (industria
petrolera, comercio venezolano), Maicao (1940s centro del comercio de contrabando
hacia Colombia), Riohacha (centro político-administrativo), Barrancas (mina de El
Cerrejón), y los poblados agrícolas o ganaderos del sur, todo ello a partir
especialmente del establecimiento de la explotación petrolera del lago de Maracaibo,
desde los años 30 de este siglo, y de la apertura de la mina de carbón y de su puerto en
la Alta Guajira, a mediados de los recientes años 80
(6)
.
Es interesante destacar que
el grueso de esas actividades modernas ha tenido un carácter de enclave en la región
(comercio de contrabando; minería de la sal o del carbón), y a través de ello han
afectado y subordinado a los wayuu, pero no han necesitado descomponer sus formas
reproductivas tradicionales. En algunos casos, como en el del contrabando, ellas mismas se
han constituido en factores de su conservación, por la confluencia entre intereses
mercantiles o mineros e instituciones tradicionales wayuu (control territorial
independiente del Estado; o mano de obra barata disponible de modo coyuntural para tareas
no especializadas, reproducida por los sistemas de reciprocidad wayuu).
|
Joven Wayuu
trabajadora en la
salina de Shorshimaana,
Manaure
|
|
El territorio
ancestral fue englobado entonces en las divisiones político-administrativas de Colombia y
Venezuela: el departamento de la Guajira (1964), llamado así a partir de la denominación
colonial de los wayuu ("guajiros"); y el distrito Páez del Estado Zulia, de
Venezuela. Posteriormente, en 1984, se reconoció gran parte de la península, dentro del
departamento citado, como Resguardo de la Alta y Media Guajira (casi 1.000.000 de ha), que
en rigor abarca apenas unas dos terceras partes del territorio ancestral (ver mapa No. 2).
Hoy, la nueva Constitución Política de Colombia ha abierto un espacio para nuevas
definiciones legislativas sobre territorios étnicos, que tendrán que resolver la
colisión entre las numerosas reservas industriales, turísticas, urbanas y militares que
afectan el Resguardo (aprox. 200.000 ha dentro de él), y la vocación ancestral wayuu de
esos mismos espacios; así como el estatuto legal del territorio wayú aún no definido
como tal.
En toda la península y en
su base sur habitan polirresidencialmente unos 110.000 wayuu, quienes alternan de manera
estacional su asentamiento familiar a lo largo de la península, y en algunos de los
centros urbanos citados.
No sobra recordar aquí la
diferencia abismal entre el concepto de polirresidencialidad y el de nomadismo o
seminomadismo que se las ha aplicado a los wayuu, a veces de modo interesado y en función
del despojo de tierras. Los wayuu son polirresidenciales, y no "nómadas"... lo
cual supone una adscripción territorial local rigurosa, como se verá luego.
Una buena parte de los wayuu
tiende en las ciudades a la sedentarización (como en el caso de Maracaibo, donde habitan
aproximadamente unos 30.000). Es bueno anotar que los núcleos allí residentes no pierden
el contacto con sus troncos familiares en el territorio ancestral, y más bien trasladan
recursos hacia estos últimos, contribuyendo explícitamente al mantenimiento de
actividades tradicionales como el pastoreo
(7)
.
La distribución actual de
la población wayuu en la península, según esta tendencia y el poblamiento tradicional,
es más o menos la siguiente: En la Alta Guajira unos 40.000; en la Media unos 30.000; y
en el sur, por fuera del citado resguardo, unos 10.000.
Estos datos normalmente no
aparecen desagregados para los wayuu, y sí más bien agrupados según la división
político-administrativa de la región (municipios de Uribia, Manaure, Maicao, Riohacha,
Barrancas, Fonseca, San Juan del Cesar, Villanueva, Urumita y El Molino). De acuerdo con
el censo nacional de 1985, de evidentes carencias en lo referido a la población rural (es
decir, al grueso de la población wayuu), sobre un total de 255.000 habitantes en el
departamento, en los cascos urbanos habitaban unas 170.000 personas.
En general,
puede decirse que los wayuu son la tercera parte de dicha población departamental, para
el caso colombiano; pero si se toman sólo los municipios de la Media y Alta Guajira
(Uribia, Manaure y Maicao), los wayuu son el ochenta por ciento de la población, y en los
dos primeros municipios, ascienden a más del 90%...
Los datos demográficos y
los indicadores socioculturales existentes en las fuentes oficiales sobre los wayuu son
precarios. El Departamento Nacional de Planeación, en el censo indígena de 1989, estimó
la población wayú en 80.000 personas, distribuidas así según los municipios de la
Guajira:
Uribia
................................................21.873
Nazaret (corregimiento de Uribia)............29.267
Manaure.............................................11.000
Maicao...............................................10.200
Barrancas............................................2.927
Riohacha y otros...................................5.000
La gobernación de la
Guajira, a partir de fuentes más adecuadas que las anteriores, proyectó en 1986 la
población de Manaure, Uribia y Nazaret por categorías demográficas, así:
De éstos, el 70% está
catalogado por el DANE como población con necesidades básicas insatisfechas,
especialmente en las inmediaciones de los centros urbanos; pero en general, a pesar de la
carencia casi absoluta de agua en toda la península, y al debilitamiento de la
autosuficiencia de la economía tradicional wayú, puede aún decirse que las dietas
alimenticias, las condiciones de salud y de calidad de vida de los wayuu del territorio
ancestral (zonas rurales de la Media y Alta Guajira), son relativamente buenas, y en todo
caso mejores que en los centros urbanos o en sus alrededores, donde se llega hasta niveles
de indigencia.
|
Grupos
de edad
|
Manaure
|
Uribia
|
Nazaret
|
Total
|
Menores de 1 año
1 a 4 años
5 a 14 años
15 a 44 años
45 a 59 años
60 y más
|
681
3.077
7.540
9.796
1.621
775
|
702
3.066
7.512
9.758
1.615
749
|
1.100
4.802
11.768
15.288
2.530
1.173
|
2.483
10.945
26.820
34.842
5.766
2.697
|
|
TOTAL
|
23.490
|
23.402
|
36.661
|
83.553
|
Hoy, de modo
interesado se promueve como uno de sus principales problemas el acceso a los servicios
públicos básicos (energía eléctrica, agua, educación, salud, techo), midiendo con el
rasero occidental unas condiciones de vida tradicionales que están exigiendo resolver
algunos de dichos accesos, especialmente el del agua, con tecnologías apropiadas a los
recursos naturales abundantes en la zona (basadas en las energías eólica o solar, por
ejemplo), sin urbanizar sus formas de vida, romper el equilibrio entre su reproducción
social y el ecosistema, o incrementar la dependencia o la subordinación a los mercados
mundiales de los servicios públicos
(8)
.
En toda la región de la
Guajira se hablan dos idiomas: el español y el wayuunaiki. Los wayuu son en su
mayoría bilingües, pero hay un gran sector, especialmente en la Media y Alta Guajira,
monolingüe: sólo hablan su propio idioma, el cual cuenta con dos formas dialectales que
no impiden la comunicación entre quienes las hablan: el wayuunaiki "arribero"
(o de la Alta Guajira), y el "abajero" (o de la Baja). De familia lingüística
Arawac, este idioma es una de las fuentes para representarse antiguas migraciones
amazónicas que arribaron a la península y al Caribe pasando por el Orinoco.
Actualmente existen en la
zona del resguardo 125 establecimientos educativos; cuarenta de ellos, entre los más
grandes, administrados por el Vicariato Apostólico de Riohacha; y sólo tres escuelas
primarias interculturales bilingües, con 100 estudiantes aproximadamente; aunque es cada
día mayor el interés de maestros y dirigentes wayuu por incrementar este sistema
escolar. La población escolarizada wayú en educación primaria durante 1986 alcanzaba
los 7.000 alumnos, con una pirámide de deserción escolar que va de 4.000 alumnos en
primer grado, a 365 en quinto.
Las escuelas que reciben
niños wayú en las zonas urbanas del departamento no tienen profesores bilingües para
atender la mayoría de sus alumnos, que en los niveles iniciales no hablan el español;
pero sí concluyen que los wayuu tienen dificultades en el aprendizaje, sin incluir este
problema entre sus análisis... Los misioneros capuchinos, en cambio, de mayor trayectoria
en la enseñanza y el contacto con los wayuu, destacan sus capacidades intelectuales
(9)
.
En los planes curriculares
no existen ni materias, ni actividades, ni horarios que reconozcan la interculturalidad de
su población escolar, y todo el esquema induce y reproduce problemas como el de la
vergüenza étnica y la aculturación. Hoy ya se están expresando inquietudes y proyectos
al respecto entre algunos profesores, como sucede en Manaure, además de los programas de
educación intercultural bilingüe ya citados.
__________
4. Véase Ardila,
Gerardo, "Acercamiento a la historia prehispánica de la Guajira", en Ardila,
Gerardo, varios autores, op. cit., pp. 59 y ss. (regresar a 4)
5. Para esta versión del concepto de zona de refugio y su funcionalidad
en la etnohistoria wayuu, ver Socorro Vásquez y Hernán Darío Correa, "Cambios
culturales y redefinición territorial en la Guajira, 1890-1930", Bogotá, ICAN,
1985-86. (regresar a 5)
6. Al
respecto ver: Alberto Rivera, "Consideraciones adicionales para la evaluación del
impacto social del Cerrejón: etnodesarrollo v/s pérdida de identidad". Bogotá,
agosto de 1983, 10 p. mimeo; y Deborah Paccini Hernández, "Resource development and
indigenous people. The Cerrejon coal projet in Guajira, Colombia", en Cultural
Survival inc. No. 15. nov. de 1984. Cambridge, MA. (regresar a 6)
7. Información personal de Victoria Ballesteros Epinayu, en Portete. La
polirresidencialidad supone en algunos casos el mantenimiento de hasta tres viviendas: en
la Alta Guajira Portete, según el caso de nuestra informante; Maicao, en el
centro de la península; y Maracaibo; casi siempre en función de apoyos comerciales y de
optimizar el uso de servicios médicos y escolares según la oferta diferencial o las
ventajas comparativas entre Colombia y Venezuela. (regresar a 7)
8. Ver DNP,
Los pueblos indígenas de Colombia, 1989. Igualmente, Gobernación de la Guajira,
"Plan de desarrollo integral para el resguardo indígena Wayuu 1986-1990",
Riohacha, Secretaría Departamental de Asuntos Indígenas, 1986, de donde hemos extraído
los datos del primer cuadro estadístico. Sobre la interesada categorización de la
"pobreza" wayú, y las actuales propuestas urbanizadoras y de desarticulación
del territorio y descomposición cultural, véase: Gobernación de la Guajira,
"Guajira Siglo XXI (Plan de Desarrollo Regional)", 1990. Mimeo. (regresar a 8)
9. Padre
José Agustín de Barranquilla. Así es la Guajira. Barranquilla, Emp.
Litográfica S.A., 1946. Hay reedición aumentada en 1991, s.d. Los datos sobre problemas
escolares del departamento, en Socorro Vásquez y Marta Solano. Investigación en curso
sobre el sistema educativo oficial en el departamento de la Guajira. Informe de trabajo de
campo. Universidad Javeriana. Bogotá, julio de 1991. (regresar a
9)
CONTINUAR
REGRESAR AL ÍNDICE
|