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LA
EXPEDICION HUMANA EN LA SIERRA NEVADA DE SANTA MARTA
La EXPEDICION HUMANA 1992 se dirigió hacia el norte de Colombia, esta vez para visitar
uno de los sitios más importantes por sus recursos naturales, geográficos y humanos: La
Sierra Nevada de Santa Marta. Se realizaron visitas a tres grupos indígenas, el primero,
los IJKA (Arhuacos) quienes viven en el extremo suroriental de la Sierra en el
departamento del Cesar.
La primera impresión fue la
capital del Cesar, Valledupar, que se mostró como una ciudad limpia, organizada y
acogedora. Todo esto acrecentado por la proximidad del festival de la leyenda Vallenata.
De Valledupar salimos, con rumbo a Pueblo Bello y de allí, por un carreteable, en
búsqueda del Cabildo Gobernador Bienvenido, fuimos a parar a un sitio llamado "Las
Cuevas" en donde se levantaba una enorme mole de concreto construida por algún
gobierno pasado, con el objetivo de impartir educación a los indígenas (lo que se logró
durante algunos meses) y que por falta de recursos estaba convertida en parte, en sitio de
reunión para las directivas indígenas y tenían habilitados dos salones para
proporcionar educación primaria a los niños.
A este sitio fue convocada
toda la comunidad para realizar consulta médica y tomar las muestras de sangre para el
diagnóstico genético e infeccioso. El grupo básico de dos biólogos, dos
bacteriólogas, un musicólogo y dos médicos estaba enriquecido en esta ocasión por dos
comunicadores sociales quienes estudiaban los mitos indígenas y un arquitecto que
levantaba planos y dibujaba en carboncillo la comunidad en conjunto y luego las viviendas
individuales resaltando la funcionalidad y causa de cada detalle encontrado. Esto hizo el
viaje aún más rico en perspectivas ya que podíamos confrontar diferentes visiones desde
la misma realidad. En tres días se alcanzaron las 150 consultas que reportaron una alta
incidencia de infecciones respiratorias agudas, lumbalgias y un preocupante y elevado
porcentaje de pacientes con tuberculosis posible o diagnosticada con certeza.
Las condiciones de vida
durante nuestra estadía, fueron muy favorables ya que contábamos con comida preparada
por ellos mismos y dormíamos confortablemente en las abandonadas habitaciones del
"edificio". Terminado nuestro trabajo allí, partimos rumbo a Riohacha, lugar
desde el cual nos encaminaríamos hacia los pueblos Kogi.
Acompañados por un
funcionario de la gobernación de la Guajira, llegamos a una finca llamada "La
Cuchilla" de donde partimos a lomo de mula, con equipo de laboratorio y planta
eléctrica incluida, hacia Nubiyaca y Pueblo Viejo donde fuimos recibidos por monjas de la
orden de Las Lauritas. Encontramos dos fabulosos pueblos que hacían recordar toda nuestra
prehistoria, ya que los vestidos, la mayoría de las casas y hasta las costumbres se
remontaban a tiempos insospechados para nuestras mentes. Los pesimistas augurios sobre la
poca atención que pondrían los Kogi en nuestro trabajo, hechos por las monjas y los
médicos de Mingeo y el Instituto Nacional de Salud, se disiparon luego de nuestra charla
explicativa con su líder Arregoces, en donde le hicimos entender que no estábamos
comprometidos con ninguna clase política gubernamental y nuestro objetivo era meramente
científico-social.
En este sitio se realizaron
unas 60 consultas y se tomaron 50 muestras de sangre lo que demuestra el éxito obtenido
por el grupo teniendo en cuenta que la población no había sido convocada previamente.
Con el trabajo del musicólogo tuvimos la oportunidad de estar presentes en la casa
ceremonial y oír música tradicional, enmarcada en una impactante nube de humo despedida
por los cuatro fogones interiores y el hablar de sus habitantes que daban la impresión de
estar sumergidos en un infinito diálogo nocturno. La bajada de este sitio empezó a
debilitar las fuerzas de todos los expedicionarios pero estábamos conscientes de que nos
esperaba el último trabajo en las inmediaciones de San Juan del Cesar.
La muerte del Cabildo
Gobernador Arsario, por manos criminales, nos impidió el acceso por este sitio y
emprendimos la búsqueda de este último grupo por el corregimiento de Palomino en donde a
duras penas conseguimos mulas para la carga, así que emprendimos la marcha a pie. Luego
de 10 horas de intensa caminata por los exuberantes paisajes diurnos y nocturnos de la
Sierra, llegamos a Sabana Culebra, pueblo Arhuaco. Al poco rato partió un grupo hacia
Umandita donde fueron tomadas las muestras de los Wiwa (Arsarios). Mientras se realizó
consulta médica a los habitantes del lugar y se logró llegar a algunas conclusiones
sobre los problemas de salud de esta comunidad. La dieta en este lugar fue algo
restringida, razón por la cual las energías disminuyeron día por día.
La bajada tuvo visos de
triunfo en vista del agotamiento y sensación de deber cumplido. La llegada a Palomino fue
seguida del inmediato viaje a Santa Marta para seguir de allí hasta Bogotá. ¡La Sierra
Nevada había sido conquistada por la EXPEDICION HUMANA!
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