GEOGRAFÍA HUMANA DE COLOMBIA
Nordeste Indígena
(Tomo II)
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RESIDENCIA Y ADAPTACIÓN AL MEDIO

Se pueden contar como estrategias de supervivencia de los bari su movilidad social,
la plurirresidencialidad y la adaptación tecnológica al ecosistema de su habitat.

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La movilidad social está dada por la ubicación adquirida por el individuo en el grupo local al ser vinculado a un status determinado como cazador soltero (sagdojira), como aliado (ogjibara) —con determinados deberes para con el hombre más viejo— o, simplemente como dador de mujer. Todos los status son más o menos asumidos por los individuos a través de su vida; así, los status son transitorios conforme a la agrupación periódica expresada en la existencia de la casa.

Dada la estrategia de estos cazadores-plantadores, de reunirse en bandas seminómadas, la movilidad social permite a los individuos desempeñarse en múltiples papeles o roles, según las relaciones que en un momento dado existan en el interior de la banda; así, un individuo puede ser asimilado a un grupo productivo u hogar si llega a perder a los miembros de su propia unidad doméstica o puede formar uno nuevo. Esta estrategia permite regular el tamaño de los grupos a las circunstancias exógenas como la guerra, las epidemias, el contacto con el blanco, la abundancia o escasez de los recursos, sin exponer el carácter de unidad cultural.

La plurirresidencialidad consiste, en la construcción de varias casas para su uso, que se habitan cíclicamente, complementando así la estrategia de la movilidad social; estas casas están asociadas, por lo general, a plantaciones de yuca y otros tallos, de forma que permiten la conservación in situ de los recursos calóricos. En efecto, el desarrollo de la técnica local de plantación de vástagos (yuca, plátano, ñame, batata, etc.) hace necesaria la rotación periódica del usufructo de los cultivos conforme a su crecimiento y producción, única forma de garantizar el mantenimiento constante de una línea de producción (Beckerman 1983:83). De otra parte, la permanencia en una casa está limitada, por lo general, al aumento de la población de insectos propios de la zona tropical (pitos, cucarachas, arañas, piojos, chinches) que se alojan en la paja y la madera.

La adaptación tecnológica al ecosistema consiste en el aprovechamiento justo del medio a través de una variedad de técnicas apropiadas al habitat de bosque húmedo tropical. La base fundamental está dada por la adaptación al ciclo anual de estaciones (seca y lluviosa), a la altitud sobre el nivel del mar, a la calidad de los suelos y a las variaciones de la cadena trófica. En efecto, el bari es un experto cazador, sus mujeres hábiles horticultoras y recolectoras; en general el grupo doméstico divide entre la pesca y la caza menor —como veremos más adelante— sus tareas, de modo que se proveen de proteínas, vitaminas y calorías necesarias para mantenerse a sí mismo como unidad de producción.

La vigencia de estas tres estrategias se ve afectada por la presencia de los blancos admitida por los bari en forma pacífica desde cinco lustros atrás, con las secuelas de dominación que ha significado para la permanencia de esta etnia y su cultura. El territorio inicial de principios de este siglo fue paulatinamente usurpado por las compañías petroleras y los colonos que atrajeron estas. Una vez efectuada la última pacificación de los años sesenta, los bari han sido reducidos a poblados quedando solo unas seis casas (bohíos) tradicionales. Los actuales asentamientos bari son reductos de antiguos conglomerados que han sido reagrupados por los misioneros en poblados como Ikiakarora, Samaydoyi, Bokshi, Ca’axbarinkaira o Shubacbarina, lo cual ha traído como principales consecuencias las siguientes: a) reducción de los recursos; b) inmovilidad social; c) resolución del conflicto.

a) Reducción de los recursos

La exploración y explotación petrolera no conllevó tanto la destrucción del habitat como la pérdida del control por parte de los bari de gran parte de su territorio, permitiendo la formación de asentamientos de campesinos. Estos no sólo crearon sus fincas y cultivos robando a la selva su condición, sino que formaron aldeas y caseríos como centros de aprovisionamiento y de mercadeo de sus productos. La presencia de la economía campesina ha acarreado la transformación de las especies biológicas propias al habitat y a la cultura bari, limitando su movilidad espacial al configurarse un gran número de colonos que extienden el carácter capitalista sobre la propiedad del suelo, en dueños de grandes extensiones de bosques que han sufrido algunas "mejoras".

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En estas condiciones las actividades tradicionales de subsistencia se ven mermadas por la imposibilidad de su práctica ya por la escasez de las especies nativas, ya por tener que dedicar la mayor parte de su tiempo a las faenas agrícolas que demanda el cultivo comercial. Es muy interesante el caso del grupo de Saphadana que intercala la práctica de las actividades "comerciales" con las tradicionales, trasladándose periódicamente a su bohío alterno de Bebokira, en donde la práctica de la caza les permite la obtención y el consumo de las proteínas de las que carecen la mayor parte del tiempo en Saphadana por encontrarse todo el territorio a su alrededor dedicado a actividades agropecuarias.

b) La inmovilidad social

Como se ve, la dependencia de los agentes de cambio (misioneros, colonos, funcionarios, técnicos, etc.) tiene como consecuencia la aparición de nuevos cultivos como el cacao que facilita la integración al mercado nacional y, por consiguiente, de la cultura misma a nuevos valores. De un tiempo para acá, las rivalidades entre misioneros católicos y protestantes, han hecho que se establezcan sectores cuya tutoría queda a cargo de uno de ellos dificultando la ejecución de los "pactos sociales tradicionales" y la conformación de nuevos asentamientos y cuestionando la vigencia de los mismos. Por último la dependencia de estos misioneros conlleva la imposición de reagruparse, reduciéndose la población a ciertos lugares.

c) Resolución del conflicto

En los últimos años los bari han adaptado las nuevas técnicas propuestas y, en cierta manera, impuestas por los misioneros. Una de ellas, el cultivo técnico del cacao híbrido, está produciendo cambios significativos de orden social, entre los cuales podemos enumerar: 1. Sedentarización. 2. Migración a centros de trabajo agrícola (hatos, sembradíos, haciendas, etc.). 3. Desvinculación temporal de los jóvenes para efectuar estudios primarios, secundarios o técnicos; 4. Desaparición de la casa tradicional y nueva distribución de espacios en los poblados; 5. Suplantación y creación de nuevas organizaciones.

1. Sedentarización

Las epidemias que se produjeron con el contacto en la población Bari, dejaron como secuela la desintegración de núcleos residenciales amplios. Los misioneros atendieron aquella emergencia para la cual no estaban preparados los indígenas. Se calcula que cerca de ochocientos individuos murieron, trayendo entre otras consecuencias principales: la aceptación de la presencia de las misiones como mecanismo de supervivencia en el contacto y, la muerte de los "jefes" que se oponían al contacto, promoviendo y suscitando la preparación de indígenas bajo la influencia de los misioneros.

2. Migración

A pesar que cada lugar donde aún habitan indígenas bari, tiene su historia más o menos particular de contacto, este fenómeno de migración en busca de ganancias monetarias ha sido constante sobre todo en los últimos diez años. Esta migración consiste en el enrolamiento como jornaleros de los "blancos" en hatos y fincas de la vecindad. Algunos viajan también a centros urbanos más lejanos ya en Colombia o en Venezuela. Una vez concluido su trabajo el dinero es empleado en adquirir elementos de la civilización, muchos de ellos propios de la sociedad de consumo, como radiopasacintas, etc.

3. Educación

Una vez concretada la dominación los misioneros protestantes y católicos han enviado a muchos jóvenes con el objeto de "educarlos" a centros de estudio fuera de su habitat natural y social, especialmente en sus años de formación y maduración entre los 10 y los 20 años de edad. Esto ha traído como consecuencia la formación de agentes de cambio que introducen en la comunidad nuevas pautas. En estas circunstancias se produce un trastocamiento de los valores que lo identifican como perteneciente a una etnia cultural determinada.

4. La sedentarización y la intervención de los misioneros han hecho que desaparezcan las casas tradicionales sustituyéndolas por casas de materiales (ladrillo, cemento, zinc, eternit) donde no es posible una nueva redistribución satisfactoria de los individuos en el interior de los poblados y que conlleva la desaparición de la casa tradicional (bohío) y del campo alrededor de este.

Sin embargo, los bari han continuado utilizando los campos subsidiarios (campos roturados adicionalmente según las necesidades de cada grupo) de manera tradicional, es decir, trabajándolos junto a un aliado (cuñado, suegro, etc.).

5. Suplantación y creación de nuevas organizaciones.

Los misioneros, desconociendo la organización tradicional o carentes de respeto por ellas, impusieron otros mecanismos de acción para la comunidad indígena, siguiendo criterios y valores occidentales como ocurre con la Asociación Comunidad Motilón-Bari de Colombia, con personería jurídica No. 001334 de junio de 1978, o su Cooperativa de mercadeo con participación de colonos, o las juntas de acción comunal que entre los campesinos promueve el Estado colombiano a través de sus oficinas del Ministerio de Gobierno.

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