|
LOS
BARI
(Continuación)
Al río del Suroeste o Iki Boki confluyen las quebradas de Bakdrom Boki, Dukuboki,
Saynuboki, Sanonoboki, Batuyboki, Batuinaboki. A la parte baja del río de Oro llegan los
caños Tomás y Eusebio. Cada una de estas quebradas tiene además un sinnúmero de
fuentes y arroyos que fluyen de los pliegues de la Serranía.
En el río
Catatumbo desemboca, en el vértice de la frontera colombo-venezolana, el río de Oro, de
aguas claras que contrastan con las oscuras de aquel. Además son de importancia entre los
afluentes de la parte baja del Catatumbo los caños San Miguel, El Martillo, El Brandy, El
Indio y El Tarra.
La temperatura condiciona la
distribución de los seres vivos y proporciona características específicas al medio que
rodea la fauna y flora. Se encuentran registros de temperatura en las estaciones de El
Tarra, Teorama y Tibú. Representativas del área de nuestro interés podemos considerar
las de El Tarra y Tibú. La de El Tarra en la parte sur, sobre la carretera
Tibú-Convención, presenta temperaturas medias anuales de 25.5°C, con máximas en los
meses de febrero, septiembre y noviembre y mínimas en los de diciembre, enero, marzo y
abril. La alternancia de temperaturas máximas y mínimas es acentuada.
En general, en el área de
estudio se presentan temperaturas medias altas durante casi todo el año, con excepción
de algunos sectores de mayor altitud en la cuchilla de la cordillera Oriental, limítrofe
entre los departamentos del Cesar y Norte de Santander.
La precipitación pluvial es
en general abundante. Las lluvias pueden presentarse todo el año, aunque las intensidades
varían a manera de estaciones. De las estaciones meteorológicas existentes tomemos los
datos de las de El Tarra y Tibú. En la estación de El Tarra, la precipitación promedio
anual es de 2.528 mm con un período de alta pluviosidad en septiembre, octubre y
noviembre.
Para la zona de Tibú la
precipitación es de 2.870 mm en los años 1964-66 que baja a 1.882 mm entre 1974-76. La
condición húmeda determina una vegetación exuberante, sin embargo, de acuerdo a los
datos pluviométricos analizados se observa una tendencia a la disminución de la
precipitación en los últimos años debido posiblemente a la deforestación del área.
(Ver gráfico 2).
La precipitación media
anual en la zona de bosque tropical húmedo requiere unos límites climáticos de una
temperatura media superior a 240C y una precipitación entre los 2.000 y 4.000 mm con
alturas entre los 0 m a 800 ó 1.000 m sobre el nivel del mar.
En la estación de El Tarra
la velocidad de los vientos registrada es escasa con sólo un promedio anual de 0.77
m/seg. La escasa turbulencia del aire hace que haya estabilidad atmosférica y se
presenten abundantes lluvias. Se puede observar, no obstante, que en las zonas
deforestadas se presenta mayor velocidad en los vientos llegando a superar los 3 m/seg.,
disminuyendo por lo mismo las lluvias ya que las nubes no alcanzan a dejar caer el agua en
la zona de formación, sino que son transportadas a otros lugares.
La zona montañosa presenta
todos los climas, desde el frío húmedo, cuyas zonas de vida son bosque húmedo
premontano (bh-PM) y muy húmedo premontano (bmh-PM), hasta el clima cálido húmedo,
cuyas zonas de vida son bosque húmedo tropical (bh-T) y bosque muy húmedo tropical
(bmh-T), pasando por un sector templado seco, con zona de vida bosque seco premontano
(bs-PM).
El Instituto Colombiano de
Recursos Naturales Renovables, INDERENA (1971) y el Instituto Colombiano Agustín Codazzi,
IGAC (1982) presentan listados de especies recogidas en la cuenca del río Catatumbo (La
Gabarra). Las sesenta y cuatro especies mencionadas pertenecen a zonas de vida de bosque
húmedo tropical o bosque muy húmedo tropical (bh-T, bmh-T). (IGAC 192:33-37; INDERENA
1971: 51-52).
El Herbario Nacional según
investigación personal reunió una serie de materiales en visitas efectuadas en 1975 y
que aún permanecen sin publicar. Interesa mencionar en especial el estudio sobre la
Achikaira (Piper erythroxyloides) de Richard E. Schultes y H. García Barriga, publicado
en Rhodora (vol. 77 810:167, 1975). Este arbusto de 0.50 m de alto, erecto, de amentos
verde oscuro, es utilizado por los indígenas para la masticación de su tallo para
obtener cierta sensación de anestesia, que permite realizar largas caminatas mitigando la
sensación del hambre.
Interesa de manera general
señalar la abundancia de palmas y helechos, balsas y ceibas. Los suelos están cubiertos
de un denso techo vegetal, hojas y otros residuos caen continuamente, sin embargo el
bosque carece de piso forestal abundante. La rápida descomposición y mineralización de
los residuos tiene relación con las altas temperaturas dominantes a través de todo el
tiempo, junto con la altísima humedad que reduciendo el efecto negativo de una capa
vegetal muy delgada.
CONTINUAR
REGRESAR AL ÍNDICE
|