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EL
TEJIDO EN LAS TRIBUS
INDIGENAS DE COLOMBIA:
UNIDAD Y DIVERSIDAD
Cielo Quiñones Aguilar
Profesora, Facultad de Diseño Industrial
El tejido: unión de fibras, encuentro de hilos, encuentro de mundos, unión de hombres.
El tejido
como actividad humana, como experiencia integral de vida, como pensamiento que
interrelaciona el medio ambiente con las necesidades fisicas y espirituales que el hombre
experimenta, comparte y transforma en objetos útiles y estéticos aplicando los
conocimientos técnicos que han sido adquiridos a través del tiempo y de la acumulación
histórica de las vivencias de la comunidad, es una estructura tradicional que desempeña
un papel fundamental en las tribus indígenas de Colombia. Las técnicas ancestrales
comprenden nudos, amarres, uniones y entrelazados de fibras naturales que interactúan en
unidad con el trabajo hecho con las manos dando origen al objeto tejido, siendo estos
artefactos expresiones materiales propias de cada cultura.
El tejido, como creación
humana responde a un sentimiento, a una razón espiritual y a una necesidad básica de
supervivencia, los objetos tejidos sirven para obtener el alimento mediante una red o una
nasa, para vestir se tejen mantas, anacus y ruanas, para almacenar y transportar se
utilizan cestos y mochilas, para descansar se tejen hamacas o chinchorros, para
protegerse, soñar y compartir con los demás se construye la maloca.
El objeto tejido es un
signo, y dentro del contexto socio-cultural donde se le concibe y cumple con su función
sígnica; es un lenguaje no verbal a través del cual se comprende la conexión integral
que existe entre la naturaleza, el mito, el hombre, la sociedad y el objeto que como
manifestación material integra su cuerpo y contenido para hacer parte de vida cotidiana
en cada comunidad.
La diversidad se presenta en
las distintas expresiones materiales alrededor del tejido propias de cada grupo humano
según sus conocimientos ancestrales, su medio ambiente y sus necesidades y como unidad
las diferente tribus indígenas de Colombia comparten el acto de tejer, la actitud frente
a la actividad de entrecruzar fibras, y la utilización del tejido que ligado al cuerpo y
al pensamiento de las culturas aborígenes dan testimonio de su vida y costumbres.
Dentro de los terrenos de la
Gran Expedición Humana 199293, tuvo lugar la investigación. El Tejido: Técnicas,
Tecnologías y productos, con el objetivo de analizar el tejido en las tribus indígenas
de Colombia dentro de un sistema integral: materias primas utilizadas, procesos técnicos
y tecnológicos desarrollados por la comunidad, relaciones sociales y comportamentales en
la actividad de tejer y necesidades materiales y espirituales que satisfacen los
productos. Se plantea para el estudio de los objetos de fibra un enfoque semiótico que
comprende: análisis del plano de contenido, significado y función práctica, análisis
del plano expresivo, estudio del significante a través de descripciones morfosintácticas
y análisis del plano comportamental en cuanto al uso dentro de un contexto específico.
En el trabajo de campo se realizaron las siguientes actividades conforme la opinión de
cada grupo humano visitado y su aceptación previa: observación y acercamiento a la
comunidad, participación directa en las actividades de hilado, teñido y tejido, e
intercambio de experiencias alrededor del arte de tejer compartiendo las técnicas
ancestrales de tejidos americanos.
A continuación con
carácter global se pretende dar una visión sobre el tema para fomentar el conocimiento
de la riqueza y diversidad cultural de Colombia.
En la región del bajo río
San Juan en el departamento del Chocó, zona geográfica de selvas húmedas, habitan los
Indios Waunana (Comunidad Papayo) cuya cultura corresponde al tipo selva-tropical. Las
mujeres Waunana procesan las hojas de palma werregue de las cuales obtienen las fibras
textiles que tiñen naturalmente para obtener los colores anaranjado y negro (en este caso
mediante un proceso posterior de enterrado en barro). Practican la técnica de cestería
en espiral uniendo el elemento-soporte que se enrolla con los hilos flexibles de werregue
hasta constituir un cesto al que llama coca, pieza de gran riqueza formal, figura en
revolución y medio de expresión gráfica de las imágenes del universo perceptual
interior y mítico de la cultura Waunana.
También utilizan como
materia prima las fibras vegetales que se obtienen del chocolatillo con las cuales
producen cestos de ojo o espacio abierto en forma de hexágono, trapecio y cuadrado que se
usan como contenedores para el transporte y almacenamiento. Con la técnica de sarga con
doblez, tejen el abanico de forma romboidal, objeto de uso cotidiano para avivar el fuego
durante la cocción de alimentos, también hacen canastos aplicando diversas técnicas de
cestería que se caracterizan por su variedad de formas, tamaños y diseños decorativos
geométricos que se obtienen por el entrecruzamiento de fibras de diferente color (color
negro y tono natural, semejante al marfil), estos recipientes se destinan para el
intercambio comercial como ingreso económico complementario para la unidad doméstica.
El trabajo de cestería es
una actividad netamente femenina. Los hombres se dedican a la pesca y tejen para ello las
redes, atarrayas y trasmallos.
Los Emberá (Comunidad
Salinas) que vive en las hoyas del río Atrato en el departamento del Chocó, una tribu
selvática que se ha adaptado a un medio muy húmedo y quienes procesan las materias
primas base de su cestería, fibras a manera de tiras largas de aproximadamente 3 mm de
ancho con que tejen sus canastos contenedores de ojo o espacio abierto en forma de
hexágono, esteras y sopladores de forma rectangular con asa tubular que se utilizan para
avivar el fuego.
En el departamento de la
Guajira (Comunidad Sucaramaná, cerca de Bahía Portete), región árida y desértica, las
mujeres Wayúu tejen mochilas, fajas y hamacas que se caracterizan por la riqueza
cromática a partir de la combinación de varios colores básicos. Como tecnología para
conformar las hamacas emplean el telar vertical que junto con las técnicas de urdido y
tejido son autóctonos.
Los indios Ika que habitan
en la Sierra Nevada de Santa Marta, principalmente en la región del sur del macizo
montañoso (comunidad Simunurwa), son tejedores por excelencia, las mujeres procesan el
pelo o vellón de los ovinos, ovejas y carneros, de cuya lana obtienen al hilar la fibra
textil, uniforme y resistente para tejer las mochilas. El hilado se realiza mediante el
huso, objeto ancestral, herramientas que tiene un valor intrínseco de permanencia y
vigencia a través del tiempo en las culturas aborígenes y que por su fundamento formal y
funcional es una tecnología vernácula patrimonio de la humanidad. Con el hilo de lana
las mujeres ika tejen las diferentes clases de mochilas que ellas, sus esposos y
familiares utilizan diariamente como complemento de su vestido.
La semántica, el
contenido,y el significado de la mochila está basado en la concepción del mundo, la
Sierra como origen y centro de gravedad del universo, donde cada una de las imágenes y
diseños que conforman la textura visual decorativa como plano expresivo, representa sus
leyes tradicionales, la naturaleza y su padre Creador.
También ellas tejen las
mochilas y mochilones de fique que acostumbran mantener en suspensión por medio de un
garabato o gancho de madera a través de todas las paredes dentro de la vivienda y que
utilizan básicamente para el almacenamiento de objetos; algunos mochilones se emplean
para el transporte de productos agrícolas y como nido para las gallinas. Las mochilas que
tejen con hilos de fique teñidos a partir de tintes naturales aplicando diferentes
técnicas autóctonas, son usadas como complemento del atuendo tanto femenino como
masculino.
Los hombres ika tejen
finamente su indumentaria con hilos de algodón en el telar vertical: la manta, el
pantalón y la faja; estas piezas de vestir son de color natural, salen completas del
telar y se rematan cosiendo los bordes con un delicado acabado. Técnicamente el tejido en
el telar resulta de entrecruzar en forma ordenada dos series de hilos, la urdimbre en
sentido vertical y la trama en sentido horizontal.
Tejen también su gorro,
tutusoma, con una técnica que emplea un soporte de base en fique, cordón que se ve
enrollando en espiral y uniendo puntada a puntada con fibras de algodón hasta concluir la
forma de cono truncado que representan los cerros, sus Padres.
En el departamento del
Guaviare (Comunidad la Asunción) habita un grupo de Indios Tukano procedentes del
Vaupés, esta cultura cestera procesa los tallos del Guaramo y de ellos obtiene como
materia prima las fibras vegetales con que teje los objetos para procesar la yuca brava,
base complementaria de su alimentación.
La actividad de tejer es
responsabilidad masculina, mientras que la preparación del casabe, torta de yuca, es
responsabilidad femenina.
Las técnicas de cestería
son variadas en el entrecruzamiento de fibras y los productos resultantes son:
1. Colador: cesto pando
circular
2. Matafrío: artefacto
tubular que sirve para exprimir el líquido venenoso de la yuca brava.
3. Cernidor: cedazo para
limpiar y pulir la masa de yuca.
4. Balay: cesto que se
utiliza para servir el casabe, de forma circular y decorado con diseños geométricos que
comprenden composiciones a partir de rombos.
Los Indios Piratapuyo
(Comunidad Panoré) que viven en los alrededores de San José del Guaviare, grupo humano
que emigró del Vaupés buscando mejores oportunidades de vida, tejen con bejucos los
canastos que utilizan para almacenar objetos dentro de la vivienda, unen varas de carrizo
con fibras naturales y hacen las nasas o trampas para pescar, los hombres Piratapuyo tejen
el matafrío, colador, cernidor, balay y soplador que sus mujeres utilizan para preparar
el casabe y ha fariña (Harina de yuca). Para los bailes acostumbran las coronas de plumas
cuya base se obtiene a partir de un fino tejido.
En las riberas del alto río
Guaviare, límite entre la Orinoquia y Amazonia habitan los Indios Guayabero en las
cercanías de San José del Guaviare (Comunidad Barrancón). Las mujeres de esta cultura
retuercen las fibras textiles que obtienen de la palma de cumare con las cuales tejen los
chinchorros donde descansa cada uno de los miembros del grupo. Con la técnica sarga,
tejido en diagonal para cestería, hacen esteras que colocan en el piso de sus viviendas,
debajo de los chinchorros o como espacio para sentarse. También tejen un canasto carguero
en fibras vegetales verdes que usan para transportar los productos obtenidos de la pesca,
contenedor que llevan las mujeres colgado de la frente hacia la espalda.
Por las selvas húmedas del
Guaviare se desplazan los Nukak Makú. Indígenas nómadas, cazadores, recolectores y
tejedores. Este grupo humano ha desarrollado amarres de alta complejidad para sostener los
travesaños que soportan el enramado que constituye su vivienda, tejen los chinchorros
donde se sientan y descansan y también los recipientes, canastos hechos con una hoja
palmeada, fibra verde vegetal que doblan por el tallo, entrelazan sus elementos básicos
en relación uno a uno y los unen en el extremo opuesto lateral conformando un circuito
cerrado que termina con un asa y un nudo que integra los dos laterales; este novedoso
contenedor lo usan para recolectar frutos silvestres y lo abandonan junto con su morada
temporal una vez siguen su recorrido.
Los Indios Koreguaje que
habitan en el departamento del Caquetá en la región del río Orteguaza (Comunidades San
Luis, Santa Rosa y San Francisco) obtienen de la palma de cumare las fibras textiles con
las cuales los hombres tejen los chinchorros y las mujeres hacen las mochilas misirí,
complemento de su vestido y contenedor que usan también para el transporte y
almacenamiento dentro del área de cocción de su vivienda, estas mochilas constituidas de
una sola pieza tienen como característica su gran flexibilidad.
En el departamento del
Cauca, sur Andino, habitan los Indios Guambiano (Resguardo de Guambía en el municipio de
Silvia) cuyas mujeres tejen diariamente en el telar vertical su anaco o falda negra con
líneas de color blanco y fucsia que sus esposos e hijos usan. Estas prendas de vestir las
tejen con merino, hilo industrial que compran en Silvia y que ellas retuercen por los
caminos con el uso americano.
Para las ruanas blancas
hilan y tejen con la lana que obtienen de las ovejas.
El anaco, su falda, sale del
telar como pieza completa y lista para usar, no se cose, mientras que la ruana hecha en
dos gallos o partes, se une por medio de costuras en la parte superior dejando la abertura
requerida para introducir la cabeza.
En el telar de horquetas las
mujeres Guambianas tejen los chumbes aplicando la técnica de brocado que les permite
realizar diferentes diseños en colores fuertes al mismo tiempo que se va construyendo la
tela de fondo blanco, estos chumbes fuertes y consistentes se usan para cargar el bebé
junto con un reboso en la espalda de su madre. También las mujeres ajustan el anaco a su
cintura por medio de un chumbe más pequeño en longitud pero con las mismas
características del anteriormente descrito.
Con la técnica de tejido de
punto hacen sus mochilas, jigras, para llevar artículos de uso personal, este bolso de
uso cotidiano lo acostumbran llevar colgado del pecho hacia la espalda.
Muy pocos hombres tejen
actualmente el sombrero pandereta, pieza importante de la cestería Guambiana, que expresa
formalmente el origen de donde todo comienza y a donde todo regresa, la técnica de tejido
comprende el entrelazamiento de las fibras vegetales que se obtienen de la caña con las
cuales se teje una larga tira que luego se cose en espiral. La gran mayoría de Guambianos
utilizan hoy en día un sombrero oscuro de producción industrial que compran en Silvia
habiendo dejado de lado el tradicional.
En el departamento del
Cauca, en la región de Tierra-dentro, localizada en la vertiente oriental de la
Cordillera Central habitan los Indios Paez (Resguardo de San Andrés de Pisimbalá). Los
Paeces procesan el fique y obtienen las fibras textiles con que las mujeres tejen las
figras o mochilas totalmente a mano aplicando técnicas específicas de tejido de punto
como lo aprendieron de sus antepasados. También tejen las cuentaderas o mochilas que
integran muchos cuadros de diferentes colores dispuestos en composición triangular que
utilizan para guardar las hojas de coca y objetos de uso personal; también ellas tejen en
el telar de horqueta los chumbes en diferentes colores aplicando diseños y motivos
tradicionales.
En el telar vertical, aún
algunas mujeres Paeces tejen su falda "anacu" prensa de vestir típica ya que
hoy en día la gran mayoría utilizan vestidos de telas de colores adquiridos en los
pueblos cercanos.
Algunos hombres ancianos
transforman las hojas de pindo en fibras para tejer el sombrero a partir del
entrecruzamiento de once pares de elementos de los extremos hacia el centro conformando
con el tejido una tira de varios metros que después cosen con aguaje e hilo integrando
una figura de revolución hasta obtener la forma del sombrero según parámetros propios
de la cultura.
Es así como en medio de
tanta riqueza y variedad de nichos ecológicos habitan diversos grupos humanos que
comparten como unidad una tierra llamada Colombia y anhelo de existir según las
costumbres y tradicionales americanas donde el tejido es unión y vida.
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