GEOGRAFÍA HUMANA DE COLOMBIA
VARIACIÓN BIOLÓGICA Y CULTURAL EN COLOMBIA
(TOMO I)
Instituto Colombiano de Cultura Hispánica
© Derechos Reservados de Autor

POBLACIONES NEGRAS DE COLOMBIA: UNA PRIMERA APROXIMACION A SU ESTRUCTURA MOLECULAR (1)


Genoveva Keyeux

Instituto de Genética Humana,
Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia


Mirar la historia filogenética de la humanidad es mirar la historia de las migraciones,los poblamientos, los entrecruzamientos y la evolución de los distintos grupos humanos. Y para ello, diversas lentes permiten hacer una lectura a veces encontrada, a veces paralela de esta historia; en lo que todos concuerdan, arqueólogos, paleontólogos, antropólogos, lingüistas, genetistas, es en el hecho que nadie tiene aún la última palabra, la versión definitiva de esta historia; mas aún, los hallazgos de una rama del conocimiento han sido a menudo cuestionados por otra disciplina, para finalmente verse ya sea confirmados o refutados por esta.

Recordemos la no tan antigua controversia entre paleontólogos y genetistas acerca de la separación entre los homínidos y los simios. De acuerdo con los estudios paleontológicos de fósiles, ésta habría ocurrido hace unos 25 millones de años, y el ancestro directo de Homo sapiens sería Ramapithecus. Esta afirmación fue rebatida por los estudios genéticos comparativos de proteínas sanguíneas de humanos y chimpancés que mostraron en 1967 que la separación entre estas dos especies se produjo hace apenas unos 5-7 millones de años. Aunque estos estudios revolucionaron la historia de la evolución de nuestra especie, no fue sino hasta los años ochenta que se aceptaron definitivamente, en parte debido al hallazgo de nuevos fósiles, en parte gracias a los aportes de la genética molecular.

Uno de los mayores problemas a los que se han enfrentado la paleontología y la arqueología es al hecho de que los fósiles muertos no necesariamente tuvieron descendientes. Además, la idea de que estos fósiles deberían formar una línea continua en el tiempo, encajando unos con otros, conduce a una hipótesis errada acerca de la evolución. Por el contrario, sabemos por las evidencias de la biología que la evolución se produce en forma ramificada, con extinciones repetidas en estadíos tempranos de muchas de las ramas, y que la especie humana no es ajena a este proceso.

A la inversa, puesto que los genes que encontramos en las poblaciones vivas actualmente tuvieron ancestros, y puesto que conocemos el reloj molecular dentro del cual se inscriben los cambios o mutaciones ( 2 ) que sufre el ADN a lo largo del tiempo, hacer estudios moleculares comparativos entre los grupos humanos modernos nos remonta inevitablemente hacia nuestros antepasados comunes y, por ende, nos permite establecer el árbol filogenético de la especie humana.

Es así como la reconstrucción de este árbol, y por lo tanto del mapa migratorio, realizado a partir de los estudios genéticos, ha mostrado que Homo sapiens sapiens apareció en Africa hace alrededor de 200.000 años y de allí emigró hacia el Próximo Oriente, de donde se expandió hacia el Lejano Oriente, Europa y América. Globalmente, este mapa coincide con los estimativos arqueológicos de las fechas del poblamiento moderno de las distintas partes del mundo. Sinembargo, los estudios genéticos (moleculares y clásicos) en grupos humanos pertenecientes a regiones geográficamente delimitadas han mostrado en algunos casos varios linajes fundadores, lo cual a veces ha dificultado su interpretación dentro del marco de referencia filogenético y ha revaluado las hipótesis existentes (1-5).

Colombia, por su ubicación geográfica y por el papel que ha jugado en la historia del poblamiento de América del Sur, es una especie de plataforma giratoria, en donde los pueblos venidos desde los cuatro puntos cardinales desde la prehistoria hasta la Colonia, han configurado un caleidoscopio de grupos humanos muy variado. Es por lo tanto, uno de los pocos "laboratorios" vivientes a nivel mundial en donde podemos aún estudiar la historia biológica humana y trazar a partir de los datos actuales, las rutas que dieron origen en el pasado a nuestra diversidad biológica y cultural.

 

EL OBJETO DE ESTUDIO DE LA GENETICA MOLECULAR

A la pregunta de qué miran los genetistas cuando estudian los diferentes grupos humanos, cabe hacer una aclaración inicial. De hecho los antropólogos, cuando practican estudios biométricos, están observando variables genéticas, lo que llamamos el fenotipo. Sinembargo, este fenotipo refleja a la vez el bagaje genético de cada individuo, y el impacto que sobre él ejerce el medio ambiente, de tal manera que establecer cuáles son las características genéticas propias de un grupo humano determinado a partir de estas medidas biométricas resulta sesgado y sujeto a variables imponderables.

Los primeros hallazgos genéticos que mostraron diferencias cuantificables entre grupos humanos fueron obtenidos hace más de 25 años a partir del estudio de proteínas sanguíneas. Aun cuando estos estudios permitieron definir gradientes (o clinas) de frecuencias de grupos sanguíneos y otros marcadores genéticos, el estudio de las proteínas se vio cada vez más complementado a partir de los años ochenta por el análisis mucho más informativo del ADN, puesto que gracias a las potentes herramientas de estudio desarrolladas, la genética molecular puede analizar en su nivel más íntimo (la secuencia de nucleótidos) los eventos que han moldeado la herencia biológica de los grupos humanos.

Todos los seres humanos sin excepción poseen el mismo genoma ( 3 ) y por lo tanto poseen la misma información genética (o genes) para producir todos los componentes celulares. Existen sinembargo pequeñas variantes dentro de este genoma, los alelos, que hacen que dos individuos no sean genéticamente absolutamente idénticos. Se ha estimado que existe una diferencia de cerca de 1% de nucleótidos entre individuos, lo cual significa que existen varios millones de mutaciones en el ADN que se han acumulado con el tiempo, sin incidir en la información relevante para la vida del organismo humano (6). La observación directa de estas mutaciones mediante las técnicas de la genética molecular (o ingeniería genética) ha resultado por lo tanto mucho más informativa que el estudio de las variaciones a nivel de las proteínas, las cuales reflejan sólo una pequeña fracción de estas mutaciones.

 

HISTORIA MOLECULAR DE LAS POBLACIONES


El descubrimiento de los polimorfismos moleculares o formas alternativas de los alelos del ADN a comienzos de los años ochenta dio origen a los estudios moleculares comparativos entre grupos humanos, ya que la distribución de las frecuencias de estos alelos puede variar enormemente de una población a otra, y de un gen a otro. Además, dado que las mutaciones neutras se fijan en las poblaciones, es posible inferir la antigüedad del ADN a partir del número de sustituciones que se encuentran en éste; de este modo ha sido posible establecer la antigüedad relativa de las distintas poblaciones humanas que encontramos hoy en día.

Hasta ahora no se ha hallado prácticamente ninguna región del ADN en la cual encontremos alelos únicos y exclusivos de una población humana dada, así como tampoco se ha encontrado grupo humano alguno que carezca de todos los alelos representativos de otras poblaciones. Lo que sí es claro entonces, es que dada esta distribución de frecuencias alélicas, existe una mayor o menor distancia genética entre dos o más grupos humanos, reflejada en la proporción de diferencias moleculares encontradas entre ellos, la cual nos revela la separación de estos grupos a partir del tronco común.

Varios autores han trazado árboles filogenéticos basados en estudios genéticos (clásicos y moleculares) más o menos exhaustivos (1, 7, 8). Es interesante constatar que existe una correlación bastante próxima entre los grupos o familias humanas, vistos desde la genética, y los grupos o familias lingüísticas. Los datos paleoantropológicos del poblamiento de las distintas regiones del mundo coinciden igualmente con la cronología de separación genética de las distintas ramas del árbol filogenético, inferida a partir de los estudios de mutaciones del ADN en los grupos humanos actuales.

 

HISTORIA DE AFRICA, HISTORIA AFRO-AMERICANA

Los estudios moleculares en poblaciones negras africanas y norte-americanas son relativamente recientes (5, 9-14), pero pese a esto, han sido muy ricos en información.

Los primeros análisis del ADN mitocondrial ( 4 ) en poblaciones actuales provenientes de diferentes regiones geográficas del planeta han mostrado que la mayor diversidad molecular se observa en poblaciones africanas, además de una clara separación de los linajes humanos modernos a partir de un ancestro africano común. Este ancestro común de la especie humana (Homo sapiens sapiens), cuyo origen podría estar situado hace unos 140.000-290.000 años según los cálculos de ratas de mutaciones del ADN, habría dado origen a varios genomas ancestrales hace aproximadamente 60.000 -225.000 años, los cuales encontramos hoy en día representados en todas las poblaciones no-africanas estudiadas, así como también en algunas africanas (5, 9).

Del mismo modo, los estudios moleculares de los genes de clase II del HLA (DR y DQ) ( 5 ) muestran una mayor diversidad alélica entre individuos de origen africano, que en otras poblaciones. Los estudios comparativos entre africanos y caucásicos europeos han mostrado que el número de haplotipos ( 6 ) del HLA diferentes es aproximadamente el doble en africanos que en europeos (12, 15, 16).

Estos resultados confirman los hallazgos en el ADNmt; en el sentido que los africanos de la región sub-sahariana son al parecer la población genéticamente más diversificada, por ser también la más antigua.

Como lo mencionamos anteriormente, los hallazgos genéticos en ocasiones revelan una filiación diferente de aquella que ha sido inferida a partir de la confrontación de los datos paleoantropológicos, históricos y lingüísticos. Los estudios moleculares del HLA mostraron además la prevalencia de un alelo particular del locus HLADRB en algunos grupos africanos que no ha sido aún identificado en otros grupos humanos (15-17). En este caso, la frecuencia de este alelo específico reveló una filiación más cercana entre dos grupos distantes geográficamente (Liberia en Africa Occidental y Malawi en Africa del Sur), que entre los Manos (de Liberia) y los Mandinkas (de la vecina Gambia), quienes históricamente están emparentados ya que se habrían separado durante la división del imperio Mali en los siglos XIII-XV (15, 17).

Otros estudios comparativos del ADN muestran diferencias en las frecuencias alélicas de algunos genes de respuesta inmune, como son los genes IGHG de las inmunoglobulinas y el gen TRG del receptor gama de los linfocitos T (13, 18, 19). En estos estudios es evidente que las poblaciones distantes genéticamente (caucásicos y africanos) muestran diferencias más extremas en las frecuencias de los distintos alelos, mientras que aquellas poblaciones que son el resultado de una mezcla mayor o menor con alguna de las dos (como por ejemplo tunesinos y libaneses), muestran frecuencias intermedias. Más aún, los genes IGHG muestran nuevamente un polimorfismo alélico mucho mayor en africanos.

Entre los grupos afro-americanos, los negros de NorteAmérica y las Antillas de habla inglesa y francesa han sido objeto de estudios genéticos de poblaciones. Presentan muchas de las características de sus ancestros africanos (5, 8), pero debido al grado de mestizaje con individuos de origen caucásico, existe también un importante "mestizaje" de genes, que se manifiesta en frecuencias alélicas más cercanas a la de los caucásicos, o combinaciones haplotípicas resultantes de los diferentes aportes genéticos (11, 20).

En Colombia, los estudios serológicos realizados en varias comunidades negras aisladas (Quibdó, Nuquí, Guanguí, Providencia, Palenque de San Basilio) han mostrado una diversidad genética importante entre estos grupos, la cual se refleja en las frecuencias de los diferentes alelos del HLA clase I y II que han sido encontrados (Expedición Humana, datos sin publicar). Estos estudios, que proveen una medida relativamente tosca de distancia genética entre grupos humanos han sido complementados con la caracterización mucho más fina del polimorfismo a nivel del ADN, como veremos más adelante.

 

ESTUDIOS MOLECULARES EN NEGROS COLOMBIANOS


Los estudios moleculares en grupos negros de Colombia han sido realizados dentro del programa de Expedición Humana que se viene desarrollando en diversas poblaciones negras e indígenas aisladas de Colombia desde hace más de cuatro años.

Nuestros estudios tienen como objetivo analizar varias regiones del ADN situadas en distintos cromosomas, y que sabemos están sometidas a distintas presiones de selección, con el fin de elaborar un mapa genético lo más completo posible, el cual nos permita trazar la historia filogenética y de poblamiento de los diversos grupos humanos que componen la Colombia del presente.

Dentro de los genes que hemos estudiado, los loci IGSA1 e IGSA2 que contienen la región de regulación de los genes para cadenas pesadas de las inmunoglobulinas A (IgA) ( 7 ) han arrojado los resultados más interesantes hasta el momento ( 8 ).

Los resultados obtenidos (Tabla 1) muestran que los loci IGSA1 e IGSA2 presentan dos alelos frecuentes en todas las poblaciones analizadas hasta el momento, incluidos los caucásicos europeos (22) (*0660 y *0710 en el locus IGSA1; *0450 y *0510 en el locus IGSA2). Aun cuando esta observación se mantiene en nuestras poblaciones, la distribución de frecuencias varía drásticamente (tabla 1); el alelo *0660 es prácticamente el único presente en el locus IGSA1 en los varios grupos indígenas que hemos estudiado (2, 21) con una frecuencia cercana al 100%, mientras que entre los negros de Providencia su frecuencia es sólo del 49% y apenas del 26% en la población negra del Chocó, aun cuando sigue siendo el alelo predominante en esta población. Así mismo, la frecuencia del alelo *0450 (del locus IGSA2), que es la más alta entre los diversos grupos indígenas estudiados y también entre los caucásicos (cerca del 96%), muestra la misma tendencia al descenso entre los grupos negros de Providencia (61%) y del Chocó (20%).

  Caucásico Mestizo

Providencia

Chocó

Coreguaje

Alelos
IG-SA1
70 80 80 46 58

*0660
*0710
*0560
*0590
*0620
*0630
*0640
*0645
*0650
*0655
*0670
*0680
*0690
*0700

0,32
0,68
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/
/
/
/
/
/
/
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/
/
/

0,45
0,45
/
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/
0,012
/
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/
0,05
/
0,012
0,025

0,487
0,212
/
0,012
0,012
0,087
0,012
/
/
/
/
0,062
0,05
0,062

0,26
0,108

/
0,108
0,086
0,086
0,043
0,086
0,065
0,152
/
/
/

0,982
0,017
/
/
/
/
/
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/
/
/
/
/
/

Alelos
IG-SA2

         

*0450
*0510
*0360
*0370
*0380
*0390
*0410
*0420
*0440
*0470
*0480
*0490
*0495
*0500
*0520
*0530
*0550
*0570

0,94
0,03
/
/
/
/
/
0,03
/
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/

0,92
0,05
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/
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/
0,013
/
/
/
0,013
/
/

0,612
0,112
/
/
/
0,05
/
0,012
0,012
0,037
/
0,112
/
0,05
/
/
/
/

0,204
0,159
/
/
/
/
/
/
/
0,022
0,318
0,181
0,068
0,022
0,022
/
/
/

1,00
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La tabla muestra la distribución de alelos de los loci IGSA en varias poblaciones.
Los caucásicos (Keyeux 1989a) corresponden a un grupo de franceses, y los mestizos están descritos en el texto (nota 8) (Tomada de Keyeux 1993)


Esta disminución significativa en la frecuencia de un alelo particular en los grupos negros mencionados se debe a la presencia de otros alelos diferentes en estas mismas poblaciones; por el contrario, la presencia en casi el 100% de los individuos de los grupos indígenas y caucásicos de un solo alelo excluye otras variantes polimórficas, indicando que estos grupos humanos son, desde el punto de vista genético, muy homogéneos (o monomórficos).

Aun cuando este reducido polimorfismo sin duda refleja una menor antigüedad de estos grupos humanos comparados con los negros, debe estar mostrando igualmente un cuello de botella en la emergencia de las poblaciones caucásica y amerindia, con un grupo fundador relativamente pequeño que no permitió mantener más que unos pocos aletos. Esta situación es similar a la que ha sido observada con los estudios moleculares del HLA de clase II en poblaciones africanas y caucásicas (12).

En efecto, encontramos además en el locus IGSA1 en Providencia y Chocó 11 aletos definidos como "alelos raros", dada su frecuencia relativamente baja y su ausencia en la mayoría de poblaciones, y 9 en el locus IGSA2, de los cuales sólo 3 alelos en ambos loci son compartidos por ambos grupos. Hasta este momento, de las demás poblaciones que han sido estudiadas, las únicas que comparten algunos pocos de estos aletos raros con estas poblaciones negras son los mestizos colombianos y un grupo de caucásicos (franceses) que había sido estudiado previamente (22).

Estos resultados han sido muy informativos, ya que por un lado han mostrado un alto grado de polimorfismo, insospechado hasta el momento, de estos dos loci y por otro, que su comportamiento como marcadores de divergencia genética, a partir de las variaciones observadas de una población a otra, es comparable al que se observa en el ADN mitocondrial o en los genes de clase II del HLA, los cuales, como vimos anteriormente, son definitivamente marcadores predilectos de divergencia filogenética.

Globalmente, los resultados observados en las diferentes poblaciones colombianas estudiadas hasta el momento muestran que los grupos que presentan el mayor grado de polimorfismo, tanto para el locus IGSA1 como IGSA2, son los grupos negros de Providencia y Chocó.

Existen, sinembargo, diferencias significativas entre ambos grupos, tanto en la frecuencia de los diversos aletos, como en la distribución de estos. Estos primeros resultados, vistos a la luz de los demás trabajos de investigación que mencionamos anteriormente, permiten pensar que el origen genético de los negros de Providencia y del Chocó no es el mismo, y que por lo tanto el ancestro africano predominante en ambos grupos negros de Colombia debió ser diferente, aun cuando haya existido en ambos grupos mezclas con negros de varias etnias diferentes provenientes del Africa durante la Colonia. Para poder confirmar esta hipótesis, nos es imprescindible realizar este mismo tipo de estudios en muestras de negros africanos de las diferentes áreas geográficas a partir de las cuales sabemos, por los registros históricos, se practicó el tráfico de esclavos hacia América entre los siglos XV a XVII (principalmente Angola, San Tomé, Senegal). Por otro lado, estudios lingüísticos comparativos de las diversas hablas negras de Colombia sin lugar a dudas ilustrarían esta hipótesis.

Los únicos datos para los dos loci IGSA que poseemos de poblaciones de Africa provienen de un estudio anterior en el que fue analizado otro polimorfismo (el de la enzima PvuII) y que por lo tanto no son comparables directamente (24). Sinembargo, podemos extrapolar los resultados de ambos polimorfismos si asumimos que el uno refleja indirectamente el otro; vemos así que este pequeño grupo de centro-africanos estudiados presenta una distribución de frecuencias similares a las del Chocó; esto nos lleva a pensar que la población negra del Chocó podría estar más cerca, genéticamente, de este grupo de Africa que los negros de Providencia.

Que las diferencias alélicas en los grupos negros de Colombia reflejen el aporte de genes caucásicos parece improbable, ya que los alelos raros que encontramos en los grupos negros en su mayoría no están presentes ni en los caucásicos europeos ni en nuestros mestizos, y aquellos que son compartidos, están presentes con una frecuencia muchísimo más baja en estos últimos. Es por lo tanto difícil de explicar que un grupo humano haya aportado todo un conjunto de variantes genéticas (en total 20 alelos) a otro (en este caso al grupo de origen africano) y los haya posteriormente perdido casi por completo, esto en un lapso de tiempo relativamente corto (menos de 5 siglos). El fenómeno inverso, por el contrario, parece más plausible, es decir que un grupo humano altamente polimórfico, como lo es el africano, haya aportado algunos de sus genes a otro (los europeos) durante el proceso de mestizaje que se dio tanto en América como en Europa (Portugal, España y el Sur de Francia encierran más genes de origen africano que lo que parece a primera vista) (23, 24), como lo hemos visto en caucásicos y mestizos colombianos (2, 21, 24). Por otra parte, la presencia de alelos de "origen" africano también es sensible en poblaciones de la cuenca del Mediterráneo que han sufrido un mestizaje importante con las poblaciones africanas: esto lo vemos en mayor grado en tunesinos y libaneses, en los cuales la presencia de los aletos raros del locus IGSA2 es relativamente alta (24).

Los alelos raros, tanto del locus IGSA1 como del locus IGSA2 observados en nuestras poblaciones negras de Colombia, son en su mayoría alelos nuevos, que no han sido observados previamente. Pensamos que son aletos o variantes aportadas por los grupos africanos en los siglos XV-XVII, y que deben representar los aletos ancestrales de la especie humana, ya que siendo nuestros grupos negros descendientes del linaje humano más antiguo, han acumulado en el seno de su ADN la mayor cantidad de mutaciones neutrales. Aun cuando esta afirmación debe ser verificada con estudios comparables en individuos del Africa negra (polimorfismos SacI), se sustenta en resultados preliminares similares (polimorfismos PvuII) en africanos y en las observaciones en grupos humanos más recientes (caucásicos y amerindios) que muestran un grado de polimorfismo mucho más restringido, debido a un tiempo menor durante el cual se han producido y acumulado estas mutaciones.

Nuestros estudios coinciden por lo tanto con aquellos que hemos citado previamente, y reafirman que la población ancestral más antigua es la africana, hecho que a pesar del mestizaje que han sufrido las poblaciones afro-americanas a lo largo de los siglos, sigue siendo visible a nivel de sus genes hoy en día.

La presente investigación está en proceso de ser complementada con el estudio de otros loci, los cuales tienden hasta el momento a confirmar los hallazgos aquí presentados, por un lado, y con la ampliación de nuestra muestra a otras regiones del país con asentamientos de población negra relativamente aislados, con el fin de definir mejor el parentesco entre los diferentes ancestros africanos de nuestros grupos negros, y el aporte que estos han hecho a nivel genético a otras poblaciones de nuestro país.


Agradecimientos

Queremos expresar nuestros sinceros agradecimientos a todo el grupo de Expedición Humana que ha participado en la recolección de las muestras de este trabajo, y en especial a la Dra. Marta Lucía Tamayo y al Dr. Jaime Bernal V., así como a Clemencia Rodas, Rosa Margarita Gómez y Eugenio Carvajal, de la Unidad de Genética Molecular, por su cuidadoso trabajo experimental.

 

REFERENCIAS


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__________

(1) Reproducido con la autorización de América Negra (1993) 5: 21-33 (regresar a 1)

(2) Las mutaciones son básicamente sustituciones de un nucleótido por otro, o cambios en el número de éstos, ya sea por pérdida o por inserción, que hacen que la información genética se modifique. En la mayoría de los casos, estas mutaciones, inducidas por factores del medio ambiente, se acumulan en zonas «neutras» del genoma, pasando así de una generación a otra sin afectar la funcionalidad de la información genética. (regresar a 2)

(3) Se denomina genoma al patrimonio genético de cada organismo vivo, el cual está compuesto generalmente por moléculas de ADN (ácido desoxirribonucléico), cuyas unidades constitutivas son los nucleótidos. Estos nucleótidos son las piezas fundamentales que llevan inscritos, en su secuencia lineal, el código genético que permitirá fabricar las proteínas constitutivas del organismo. El genoma humano está compuesto por 3 billones (3.000.000.000) de nucleótidos presentes en dos ejemplares o copias en cada célula, repartidos en los 23 pares de cromosomas. (regresar a 3)

(4) Además del ADN nuclear, existe en las células el ADN mitocondrial (ADNmt), pequeña molécula que se encuentra dentro de las mitocondrias. Las características que lo hacen interesante para los análisis de genética molecular en estudios de poblaciones y de evolución son su alta rata de mutación (aproximadamente 10x la del ADN nuclear) y su herencia por línea materna exclusivamente, lo que implica que siempre estamos observando la transmisión de un mismo genoma mitocondrial de una generación a la otra, sin posibilidad de recombinarse con otro. (regresar a 4)

(5) El sistema HLA está constituido por un conjunto de genes que codifican para diversas proteínas: clase I (genes A, B, C) y clase II (genes DR, DQ, DP) para proteínas de compatibilidad tisular y respuesta del sistema inmune, clase III (genes BF, C2, C4) para proteínas del sistema complementario (de la respuesta inmune) (ver Bernal, Jaime et al. América Negra 4:157-161 1993). (regresar a 5)

(6) Se llama haplotipo (extendido) la suma de alelos de los diferentes genes del HLA que presenta un individuo. (regresar a 6)

(7) Los genes para la síntesis de anticuerpos o inmunoglobulinas A están asociados a regiones que determinan cuándo se debe producir estas inmunoglobulinas en las secreciones. Estas son las regiones IGSA. Los polimorfismos moleculares de estas regiones del ADN son revelados con la ayuda ya sea de la enzima SacI o PvuII y una sonda específica de esta región (14, 22). (regresar a 7)

(8) Las muestras de sangre tomadas por el equipo de Expedición Humana en la isla de Providencia y en la región del Chocó (alrededores de Quibdó), así como las de los grupos indígenas estudiados en paralelo, fueron traídas a Bogotá y el ADN se extrajo según los métodos en uso en la Unidad de Genética Molecular del Instituto de Genética Humana (25). Las muestras de los mestizos provienen de un grupo urbano constituido por estudiantes y docentes de las diferentes facultades de la U. Javeriana. El ADN fue digerido con la enzima de restricción SacI y fue posteriormente sometido a una electroforesis en gel de agarosa para obtener una separación óptima de los fragmentos de ADN de mediano peso molecular. Se realizó la transferencia del ADN a membranas de nylon, y éstas fueron posteriormente hibridadas con la sonda radiomarcada específica de la región IGSA (14) para ser luego expuestas a auto-radiografía según los métodos convencionales. (regresar a 8)

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