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POBLACIONES
NEGRAS DE COLOMBIA: UNA PRIMERA APROXIMACION A SU ESTRUCTURA MOLECULAR
(1)
Genoveva Keyeux
Instituto de Genética Humana,
Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia
Mirar la historia filogenética de la humanidad es mirar la historia de las
migraciones,los poblamientos, los entrecruzamientos y la evolución de los distintos
grupos humanos. Y para ello, diversas lentes permiten hacer una lectura a veces
encontrada, a veces paralela de esta historia; en lo que todos concuerdan, arqueólogos,
paleontólogos, antropólogos, lingüistas, genetistas, es en el hecho que nadie tiene
aún la última palabra, la versión definitiva de esta historia; mas aún, los hallazgos
de una rama del conocimiento han sido a menudo cuestionados por otra disciplina, para
finalmente verse ya sea confirmados o refutados por esta.
Recordemos la no tan antigua
controversia entre paleontólogos y genetistas acerca de la separación entre los
homínidos y los simios. De acuerdo con los estudios paleontológicos de fósiles, ésta
habría ocurrido hace unos 25 millones de años, y el ancestro directo de Homo sapiens
sería Ramapithecus. Esta afirmación fue rebatida por los estudios genéticos
comparativos de proteínas sanguíneas de humanos y chimpancés que mostraron en 1967 que
la separación entre estas dos especies se produjo hace apenas unos 5-7 millones de años.
Aunque estos estudios revolucionaron la historia de la evolución de nuestra especie, no
fue sino hasta los años ochenta que se aceptaron definitivamente, en parte debido al
hallazgo de nuevos fósiles, en parte gracias a los aportes de la genética molecular.
Uno de los mayores problemas
a los que se han enfrentado la paleontología y la arqueología es al hecho de que los
fósiles muertos no necesariamente tuvieron descendientes. Además, la idea de que estos
fósiles deberían formar una línea continua en el tiempo, encajando unos con otros,
conduce a una hipótesis errada acerca de la evolución. Por el contrario, sabemos por las
evidencias de la biología que la evolución se produce en forma ramificada, con
extinciones repetidas en estadíos tempranos de muchas de las ramas, y que la especie
humana no es ajena a este proceso.
A la inversa, puesto que los
genes que encontramos en las poblaciones vivas actualmente tuvieron ancestros, y puesto
que conocemos el reloj molecular dentro del cual se inscriben los cambios o mutaciones (
2
) que sufre el ADN a lo largo del tiempo, hacer
estudios moleculares comparativos entre los grupos humanos modernos nos remonta
inevitablemente hacia nuestros antepasados comunes y, por ende, nos permite establecer el
árbol filogenético de la especie humana.
Es así como la
reconstrucción de este árbol, y por lo tanto del mapa migratorio, realizado a partir de
los estudios genéticos, ha mostrado que Homo sapiens sapiens apareció en Africa hace
alrededor de 200.000 años y de allí emigró hacia el Próximo Oriente, de donde se
expandió hacia el Lejano Oriente, Europa y América. Globalmente, este mapa coincide con
los estimativos arqueológicos de las fechas del poblamiento moderno de las distintas
partes del mundo. Sinembargo, los estudios genéticos (moleculares y clásicos) en grupos
humanos pertenecientes a regiones geográficamente delimitadas han mostrado en algunos
casos varios linajes fundadores, lo cual a veces ha dificultado su interpretación dentro
del marco de referencia filogenético y ha revaluado las hipótesis existentes (1-5).
Colombia, por su ubicación
geográfica y por el papel que ha jugado en la historia del poblamiento de América del
Sur, es una especie de plataforma giratoria, en donde los pueblos venidos desde los cuatro
puntos cardinales desde la prehistoria hasta la Colonia, han configurado un caleidoscopio
de grupos humanos muy variado. Es por lo tanto, uno de los pocos "laboratorios"
vivientes a nivel mundial en donde podemos aún estudiar la historia biológica humana y
trazar a partir de los datos actuales, las rutas que dieron origen en el pasado a nuestra
diversidad biológica y cultural.
EL OBJETO DE
ESTUDIO DE LA GENETICA MOLECULAR
A la pregunta de qué miran
los genetistas cuando estudian los diferentes grupos humanos, cabe hacer una aclaración
inicial. De hecho los antropólogos, cuando practican estudios biométricos, están
observando variables genéticas, lo que llamamos el fenotipo. Sinembargo, este
fenotipo refleja a la vez el bagaje genético de cada individuo, y el impacto que sobre
él ejerce el medio ambiente, de tal manera que establecer cuáles son las
características genéticas propias de un grupo humano determinado a partir de estas
medidas biométricas resulta sesgado y sujeto a variables imponderables.
Los primeros hallazgos
genéticos que mostraron diferencias cuantificables entre grupos humanos fueron obtenidos
hace más de 25 años a partir del estudio de proteínas sanguíneas. Aun cuando estos
estudios permitieron definir gradientes (o clinas) de frecuencias de grupos sanguíneos y
otros marcadores genéticos, el estudio de las proteínas se vio cada vez más
complementado a partir de los años ochenta por el análisis mucho más informativo del
ADN, puesto que gracias a las potentes herramientas de estudio desarrolladas, la genética
molecular puede analizar en su nivel más íntimo (la secuencia de nucleótidos) los
eventos que han moldeado la herencia biológica de los grupos humanos.
Todos los seres humanos sin
excepción poseen el mismo genoma (
3
) y por lo tanto poseen la misma información
genética (o genes) para producir todos los componentes celulares. Existen sinembargo
pequeñas variantes dentro de este genoma, los alelos, que hacen que dos individuos no
sean genéticamente absolutamente idénticos. Se ha estimado que existe una diferencia de
cerca de 1% de nucleótidos entre individuos, lo cual significa que existen varios
millones de mutaciones en el ADN que se han acumulado con el tiempo, sin incidir en la
información relevante para la vida del organismo humano (6). La observación directa de
estas mutaciones mediante las técnicas de la genética molecular (o ingeniería
genética) ha resultado por lo tanto mucho más informativa que el estudio de las
variaciones a nivel de las proteínas, las cuales reflejan sólo una pequeña fracción de
estas mutaciones.
HISTORIA MOLECULAR
DE LAS POBLACIONES
El descubrimiento de los polimorfismos moleculares o formas alternativas de los alelos del
ADN a comienzos de los años ochenta dio origen a los estudios moleculares comparativos
entre grupos humanos, ya que la distribución de las frecuencias de estos alelos puede
variar enormemente de una población a otra, y de un gen a otro. Además, dado que las
mutaciones neutras se fijan en las poblaciones, es posible inferir la antigüedad del ADN
a partir del número de sustituciones que se encuentran en éste; de este modo ha sido
posible establecer la antigüedad relativa de las distintas poblaciones humanas que
encontramos hoy en día.
Hasta ahora no se ha hallado
prácticamente ninguna región del ADN en la cual encontremos alelos únicos y exclusivos
de una población humana dada, así como tampoco se ha encontrado grupo humano alguno que
carezca de todos los alelos representativos de otras poblaciones. Lo que sí es claro
entonces, es que dada esta distribución de frecuencias alélicas, existe una mayor o
menor distancia genética entre dos o más grupos humanos, reflejada en la proporción de
diferencias moleculares encontradas entre ellos, la cual nos revela la separación de
estos grupos a partir del tronco común.
Varios autores han trazado
árboles filogenéticos basados en estudios genéticos (clásicos y moleculares) más o
menos exhaustivos (1, 7, 8). Es interesante constatar que existe una correlación bastante
próxima entre los grupos o familias humanas, vistos desde la genética, y los grupos o
familias lingüísticas. Los datos paleoantropológicos del poblamiento de las distintas
regiones del mundo coinciden igualmente con la cronología de separación genética de las
distintas ramas del árbol filogenético, inferida a partir de los estudios de mutaciones
del ADN en los grupos humanos actuales.
HISTORIA DE
AFRICA, HISTORIA AFRO-AMERICANA
Los estudios moleculares en
poblaciones negras africanas y norte-americanas son relativamente recientes (5, 9-14),
pero pese a esto, han sido muy ricos en información.
Los primeros análisis del ADN
mitocondrial
(
4
) en poblaciones actuales provenientes de
diferentes regiones geográficas del planeta han mostrado que la mayor diversidad
molecular se observa en poblaciones africanas, además de una clara separación de los
linajes humanos modernos a partir de un ancestro africano común. Este ancestro común de
la especie humana (Homo sapiens sapiens), cuyo origen podría estar situado hace
unos 140.000-290.000 años según los cálculos de ratas de mutaciones del ADN, habría
dado origen a varios genomas ancestrales hace aproximadamente 60.000 -225.000 años, los
cuales encontramos hoy en día representados en todas las poblaciones no-africanas
estudiadas, así como también en algunas africanas (5, 9).
Del mismo modo, los estudios
moleculares de los genes de clase II del HLA (DR y DQ) (
5
) muestran una mayor diversidad alélica entre
individuos de origen africano, que en otras poblaciones. Los estudios comparativos entre
africanos y caucásicos europeos han mostrado que el número de haplotipos
(
6
) del HLA diferentes es aproximadamente el doble
en africanos que en europeos (12, 15, 16).
Estos resultados confirman
los hallazgos en el ADNmt; en el sentido que los africanos de la región sub-sahariana son
al parecer la población genéticamente más diversificada, por ser también la más
antigua.
Como lo mencionamos
anteriormente, los hallazgos genéticos en ocasiones revelan una filiación diferente de
aquella que ha sido inferida a partir de la confrontación de los datos
paleoantropológicos, históricos y lingüísticos. Los estudios moleculares del HLA
mostraron además la prevalencia de un alelo particular del locus HLADRB en algunos grupos
africanos que no ha sido aún identificado en otros grupos humanos (15-17). En este caso,
la frecuencia de este alelo específico reveló una filiación más cercana entre dos
grupos distantes geográficamente (Liberia en Africa Occidental y Malawi en Africa del
Sur), que entre los Manos (de Liberia) y los Mandinkas (de la vecina Gambia), quienes
históricamente están emparentados ya que se habrían separado durante la división del
imperio Mali en los siglos XIII-XV (15, 17).
Otros estudios comparativos
del ADN muestran diferencias en las frecuencias alélicas de algunos genes de respuesta
inmune, como son los genes IGHG de las inmunoglobulinas y el gen
TRG del receptor gama de los linfocitos T (13, 18, 19). En estos estudios es
evidente que las poblaciones distantes genéticamente (caucásicos y africanos) muestran
diferencias más extremas en las frecuencias de los distintos alelos, mientras que
aquellas poblaciones que son el resultado de una mezcla mayor o menor con alguna de las
dos (como por ejemplo tunesinos y libaneses), muestran frecuencias intermedias. Más aún,
los genes IGHG muestran nuevamente un polimorfismo alélico mucho mayor en africanos.
Entre los grupos
afro-americanos, los negros de NorteAmérica y las Antillas de habla inglesa y francesa
han sido objeto de estudios genéticos de poblaciones. Presentan muchas de las
características de sus ancestros africanos (5, 8), pero debido al grado de mestizaje con
individuos de origen caucásico, existe también un importante "mestizaje" de
genes, que se manifiesta en frecuencias alélicas más cercanas a la de los caucásicos, o
combinaciones haplotípicas resultantes de los diferentes aportes genéticos (11, 20).
En Colombia, los estudios
serológicos realizados en varias comunidades negras aisladas (Quibdó, Nuquí, Guanguí,
Providencia, Palenque de San Basilio) han mostrado una diversidad genética importante
entre estos grupos, la cual se refleja en las frecuencias de los diferentes alelos del HLA
clase I y II que han sido encontrados (Expedición Humana, datos sin publicar). Estos
estudios, que proveen una medida relativamente tosca de distancia genética entre grupos
humanos han sido complementados con la caracterización mucho más fina del polimorfismo a
nivel del ADN, como veremos más adelante.
ESTUDIOS
MOLECULARES EN NEGROS COLOMBIANOS
Los estudios moleculares en grupos negros de Colombia han sido realizados dentro del
programa de Expedición Humana que se viene desarrollando en diversas poblaciones negras e
indígenas aisladas de Colombia desde hace más de cuatro años.
Nuestros estudios tienen
como objetivo analizar varias regiones del ADN situadas en distintos cromosomas, y que
sabemos están sometidas a distintas presiones de selección, con el fin de elaborar un
mapa genético lo más completo posible, el cual nos permita trazar la historia
filogenética y de poblamiento de los diversos grupos humanos que componen la Colombia del
presente.
Dentro de los genes que
hemos estudiado, los loci IGSA1 e IGSA2 que contienen la región de
regulación de los genes para cadenas pesadas de las inmunoglobulinas A (IgA)
(
7
) han arrojado los resultados más interesantes
hasta el momento (
8
).
Los resultados obtenidos
(Tabla 1) muestran que los loci IGSA1 e IGSA2 presentan dos alelos
frecuentes en todas las poblaciones analizadas hasta el momento, incluidos los caucásicos
europeos (22) (*0660 y *0710 en el locus IGSA1; *0450 y *0510 en el locus IGSA2). Aun
cuando esta observación se mantiene en nuestras poblaciones, la distribución de
frecuencias varía drásticamente (tabla 1); el alelo *0660 es prácticamente el único
presente en el locus IGSA1 en los varios grupos indígenas que hemos estudiado (2, 21) con
una frecuencia cercana al 100%, mientras que entre los negros de Providencia su frecuencia
es sólo del 49% y apenas del 26% en la población negra del Chocó, aun cuando sigue
siendo el alelo predominante en esta población. Así mismo, la frecuencia del alelo *0450
(del locus IGSA2), que es la más alta entre los diversos grupos indígenas estudiados y
también entre los caucásicos (cerca del 96%), muestra la misma tendencia al descenso
entre los grupos negros de Providencia (61%) y del Chocó (20%).
|
|
Caucásico
|
Mestizo
|
Providencia
|
Chocó
|
Coreguaje
|
Alelos
IG-SA1
|
70
|
80
|
80
|
46
|
58
|
|
*0660
*0710
*0560
*0590
*0620
*0630
*0640
*0645
*0650
*0655
*0670
*0680
*0690
*0700
|
0,32
0,68
/
/
/
/
/
/
/
/
/
/
/
/
|
0,45
0,45
/
/
/
/
0,012
/
/
/
0,05
/
0,012
0,025
|
0,487
0,212
/
0,012
0,012
0,087
0,012
/
/
/
/
0,062
0,05
0,062
|
0,26
0,108
/
/
0,108
0,086
0,086
0,043
0,086
0,065
0,152
/
/
/
|
0,982
0,017
/
/
/
/
/
/
/
/
/
/
/
/
|
|
Alelos
IG-SA2
|
|
|
|
|
|
|
*0450
*0510
*0360
*0370
*0380
*0390
*0410
*0420
*0440
*0470
*0480
*0490
*0495
*0500
*0520
*0530
*0550
*0570
|
0,94
0,03
/
/
/
/
/
0,03
/
/
/
/
/
/
/
/
/
/
|
0,92
0,05
/
/
/
/
/
/
/
/
/
0,013
/
/
/
0,013
/
/
|
0,612
0,112
/
/
/
0,05
/
0,012
0,012
0,037
/
0,112
/
0,05
/
/
/
/
|
0,204
0,159
/
/
/
/
/
/
/
0,022
0,318
0,181
0,068
0,022
0,022
/
/
/
|
1,00
/
/
/
/
/
/
/
/
/
/
/
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/
/
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|
La
tabla muestra la distribución de alelos de los loci IGSA en varias poblaciones.
Los caucásicos (Keyeux 1989a) corresponden a un grupo de franceses, y los mestizos están
descritos en el texto (nota 8) (Tomada de Keyeux 1993) |
Esta disminución significativa en la frecuencia de un alelo particular en los grupos
negros mencionados se debe a la presencia de otros alelos diferentes en estas mismas
poblaciones; por el contrario, la presencia en casi el 100% de los individuos de los
grupos indígenas y caucásicos de un solo alelo excluye otras variantes polimórficas,
indicando que estos grupos humanos son, desde el punto de vista genético, muy homogéneos
(o monomórficos).
Aun cuando este reducido
polimorfismo sin duda refleja una menor antigüedad de estos grupos humanos comparados con
los negros, debe estar mostrando igualmente un cuello de botella en la emergencia de las
poblaciones caucásica y amerindia, con un grupo fundador relativamente pequeño que no
permitió mantener más que unos pocos aletos. Esta situación es similar a la que ha sido
observada con los estudios moleculares del HLA de clase II en poblaciones africanas y
caucásicas (12).
En efecto, encontramos
además en el locus IGSA1 en Providencia y Chocó 11 aletos definidos como "alelos
raros", dada su frecuencia relativamente baja y su ausencia en la mayoría de
poblaciones, y 9 en el locus IGSA2, de los cuales sólo 3 alelos en ambos loci son
compartidos por ambos grupos. Hasta este momento, de las demás poblaciones que han sido
estudiadas, las únicas que comparten algunos pocos de estos aletos raros con estas
poblaciones negras son los mestizos colombianos y un grupo de caucásicos (franceses) que
había sido estudiado previamente (22).
Estos resultados han sido
muy informativos, ya que por un lado han mostrado un alto grado de polimorfismo,
insospechado hasta el momento, de estos dos loci y por otro, que su comportamiento como
marcadores de divergencia genética, a partir de las variaciones observadas de una
población a otra, es comparable al que se observa en el ADN mitocondrial o en los genes
de clase II del HLA, los cuales, como vimos anteriormente, son definitivamente marcadores
predilectos de divergencia filogenética.
Globalmente, los resultados
observados en las diferentes poblaciones colombianas estudiadas hasta el momento muestran
que los grupos que presentan el mayor grado de polimorfismo, tanto para el locus IGSA1
como IGSA2, son los grupos negros de Providencia y Chocó.
Existen, sinembargo,
diferencias significativas entre ambos grupos, tanto en la frecuencia de los diversos
aletos, como en la distribución de estos. Estos primeros resultados, vistos a la luz de
los demás trabajos de investigación que mencionamos anteriormente, permiten pensar que
el origen genético de los negros de Providencia y del Chocó no es el mismo, y que por lo
tanto el ancestro africano predominante en ambos grupos negros de Colombia debió ser
diferente, aun cuando haya existido en ambos grupos mezclas con negros de varias etnias
diferentes provenientes del Africa durante la Colonia. Para poder confirmar esta
hipótesis, nos es imprescindible realizar este mismo tipo de estudios en muestras de
negros africanos de las diferentes áreas geográficas a partir de las cuales sabemos, por
los registros históricos, se practicó el tráfico de esclavos hacia América entre los
siglos XV a XVII (principalmente Angola, San Tomé, Senegal). Por otro lado, estudios
lingüísticos comparativos de las diversas hablas negras de Colombia sin lugar a dudas
ilustrarían esta hipótesis.
Los únicos datos para los
dos loci IGSA que poseemos de poblaciones de Africa provienen de un estudio anterior en el
que fue analizado otro polimorfismo (el de la enzima PvuII) y que por lo tanto no son
comparables directamente (24). Sinembargo, podemos extrapolar los resultados de ambos
polimorfismos si asumimos que el uno refleja indirectamente el otro; vemos así que este
pequeño grupo de centro-africanos estudiados presenta una distribución de frecuencias
similares a las del Chocó; esto nos lleva a pensar que la población negra del Chocó
podría estar más cerca, genéticamente, de este grupo de Africa que los negros de
Providencia.
Que las diferencias
alélicas en los grupos negros de Colombia reflejen el aporte de genes caucásicos parece
improbable, ya que los alelos raros que encontramos en los grupos negros en su mayoría no
están presentes ni en los caucásicos europeos ni en nuestros mestizos, y aquellos que
son compartidos, están presentes con una frecuencia muchísimo más baja en estos
últimos. Es por lo tanto difícil de explicar que un grupo humano haya aportado todo un
conjunto de variantes genéticas (en total 20 alelos) a otro (en este caso al grupo de
origen africano) y los haya posteriormente perdido casi por completo, esto en un lapso de
tiempo relativamente corto (menos de 5 siglos). El fenómeno inverso, por el contrario,
parece más plausible, es decir que un grupo humano altamente polimórfico, como lo es el
africano, haya aportado algunos de sus genes a otro (los europeos) durante el proceso de
mestizaje que se dio tanto en América como en Europa (Portugal, España y el Sur de
Francia encierran más genes de origen africano que lo que parece a primera vista) (23,
24), como lo hemos visto en caucásicos y mestizos colombianos (2, 21, 24). Por otra
parte, la presencia de alelos de "origen" africano también es sensible en
poblaciones de la cuenca del Mediterráneo que han sufrido un mestizaje importante con las
poblaciones africanas: esto lo vemos en mayor grado en tunesinos y libaneses, en los
cuales la presencia de los aletos raros del locus IGSA2 es relativamente alta (24).
Los alelos raros, tanto del
locus IGSA1 como del locus IGSA2 observados en nuestras poblaciones negras de Colombia,
son en su mayoría alelos nuevos, que no han sido observados previamente. Pensamos que son
aletos o variantes aportadas por los grupos africanos en los siglos XV-XVII, y que deben
representar los aletos ancestrales de la especie humana, ya que siendo nuestros grupos
negros descendientes del linaje humano más antiguo, han acumulado en el seno de su ADN la
mayor cantidad de mutaciones neutrales. Aun cuando esta afirmación debe ser verificada
con estudios comparables en individuos del Africa negra (polimorfismos SacI), se sustenta
en resultados preliminares similares (polimorfismos PvuII) en africanos y en las observaciones
en grupos humanos más recientes (caucásicos y amerindios) que muestran un grado de
polimorfismo mucho más restringido, debido a un tiempo menor durante el cual se han
producido y acumulado estas mutaciones.
Nuestros estudios coinciden
por lo tanto con aquellos que hemos citado previamente, y reafirman que la población
ancestral más antigua es la africana, hecho que a pesar del mestizaje que han sufrido las
poblaciones afro-americanas a lo largo de los siglos, sigue siendo visible a nivel de sus
genes hoy en día.
La presente investigación
está en proceso de ser complementada con el estudio de otros loci, los cuales tienden
hasta el momento a confirmar los hallazgos aquí presentados, por un lado, y con la
ampliación de nuestra muestra a otras regiones del país con asentamientos de población
negra relativamente aislados, con el fin de definir mejor el parentesco entre los
diferentes ancestros africanos de nuestros grupos negros, y el aporte que estos han hecho
a nivel genético a otras poblaciones de nuestro país.
Agradecimientos
Queremos expresar nuestros
sinceros agradecimientos a todo el grupo de Expedición Humana que ha participado en la
recolección de las muestras de este trabajo, y en especial a la Dra. Marta Lucía Tamayo
y al Dr. Jaime Bernal V., así como a Clemencia Rodas, Rosa Margarita Gómez y Eugenio
Carvajal, de la Unidad de Genética Molecular, por su cuidadoso trabajo experimental.
REFERENCIAS
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__________
(1) Reproducido con
la autorización de América Negra (1993) 5: 21-33 (regresar a 1)
(2) Las mutaciones son básicamente sustituciones de un nucleótido por
otro, o cambios en el número de éstos, ya sea por pérdida o por inserción, que hacen
que la información genética se modifique. En la mayoría de los casos, estas mutaciones,
inducidas por factores del medio ambiente, se acumulan en zonas «neutras» del genoma,
pasando así de una generación a otra sin afectar la funcionalidad de la información
genética. (regresar a 2)
(3) Se denomina genoma al patrimonio genético de cada organismo vivo, el
cual está compuesto generalmente por moléculas de ADN (ácido desoxirribonucléico),
cuyas unidades constitutivas son los nucleótidos. Estos nucleótidos son las piezas
fundamentales que llevan inscritos, en su secuencia lineal, el código genético que
permitirá fabricar las proteínas constitutivas del organismo. El genoma humano está
compuesto por 3 billones (3.000.000.000) de nucleótidos presentes en dos ejemplares o
copias en cada célula, repartidos en los 23 pares de cromosomas. (regresar
a 3)
(4) Además del ADN nuclear, existe en las células el ADN mitocondrial
(ADNmt), pequeña molécula que se encuentra dentro de las mitocondrias. Las
características que lo hacen interesante para los análisis de genética molecular en
estudios de poblaciones y de evolución son su alta rata de mutación (aproximadamente 10x
la del ADN nuclear) y su herencia por línea materna exclusivamente, lo que implica que
siempre estamos observando la transmisión de un mismo genoma mitocondrial de una
generación a la otra, sin posibilidad de recombinarse con otro. (regresar
a 4)
(5) El sistema HLA está constituido por un conjunto de genes que
codifican para diversas proteínas: clase I (genes A, B, C) y clase II (genes DR, DQ, DP)
para proteínas de compatibilidad tisular y respuesta del sistema inmune, clase III (genes
BF, C2, C4) para proteínas del sistema complementario (de la respuesta inmune) (ver
Bernal, Jaime et al. América Negra 4:157-161 1993). (regresar a 5)
(6) Se llama
haplotipo (extendido) la suma de alelos de los diferentes genes del HLA que presenta un
individuo. (regresar a 6)
(7) Los genes para la síntesis de anticuerpos o inmunoglobulinas A están
asociados a regiones que determinan cuándo se debe producir estas inmunoglobulinas en las
secreciones. Estas son las regiones IGSA. Los polimorfismos moleculares de estas regiones
del ADN son revelados con la ayuda ya sea de la enzima SacI o PvuII y una sonda
específica de esta región (14, 22). (regresar a 7)
(8) Las
muestras de sangre tomadas por el equipo de Expedición Humana en la isla de Providencia y
en la región del Chocó (alrededores de Quibdó), así como las de los grupos indígenas
estudiados en paralelo, fueron traídas a Bogotá y el ADN se extrajo según los métodos
en uso en la Unidad de Genética Molecular del Instituto de Genética Humana (25). Las
muestras de los mestizos provienen de un grupo urbano constituido por estudiantes y
docentes de las diferentes facultades de la U. Javeriana. El ADN fue digerido con la
enzima de restricción SacI y fue posteriormente sometido a una electroforesis en gel de
agarosa para obtener una separación óptima de los fragmentos de ADN de mediano peso
molecular. Se realizó la transferencia del ADN a membranas de nylon, y éstas fueron
posteriormente hibridadas con la sonda radiomarcada específica de la región IGSA (14)
para ser luego expuestas a auto-radiografía según los métodos convencionales. (regresar a 8)
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