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LA
ENFERMEDAD GENETICA EN LA CERAMICA TUMACO-LA TOLITA
Jaime Bernal Villegas, Ignacio Briceño
Instituto de Genética Humana.
Facultad de Medicina -
Pontificia Universidad Javeriana.
INTRODUCCIÓN
Pareciera que los defectos
de nacimiento hubieran capturado siempre la imaginación humana. De hecho, todas las
culturas con tradición escrita o pictórica han dejado testimonios de estos defectos,
recogidos en una reciente recopilación (Kunze y Nippert, 1986) en la que varios expertos
sindromólogos interpretan posibles diagnósticos en una variada gama de expresiones
artísticas. Sin embargo, poco se ha escrito sobre la presencia de este tipo de entidades
en el arte precolombino suramericano y particularmente colombiano. Con excepción de un
estudio presentado por Córdoba-Salinas y Salinas (1986), no se conocen otros trabajos que
interpreten la expresión artística de nuestro territorio.
Con este fin, en los
últimos años hemos venido realizando un trabajo de búsqueda de cerámica precolombina
colombiana, particularmente de la conocida como Tumaco-La Tolita, clasificando todas
aquellas piezas que de una u otra forma pueden proveer información médica,
particularmente relevante a la presencia de determinados genes en esas poblaciones
históricas. En este corto reporte se muestran algunos de los resultados obtenidos, se
trata de establecer paralelos con la patología observada hoy en día en nuestro país, y
se hacen algunas inferencias sobre el grupo humano cultor de este arte cerámico.
RESULTADOS
Colección del Instituto Colombiano de Antropología
El Instituto
posee una interesante colección que al estudiar en detalle permite hacer algunas
generalizaciones sobre la expresión de los rasgos físicos normales. Una vasta
proporción, más del 90% de las figuras vistas por nosotros, corresponde a expresiones de
rostros. Esporádicamente se encuentran en esta colección expresiones detalladas del
resto del cuerpo. Estudios de la mano humana se encuentran en solo tres piezas; las demás
simplemente la esbozan, lo cual no permite inferencias en trastornos patológicos que
involucran esta estructura anatómica. La mayoría de las figuras de la cara posee un
tocado, el cráneo elongado por la deformación inducida desde edades muy tempranas,
común en estos grupos, pendientes y narigueras. Estas piezas decorativas pueden, con
frecuencia, interpretarse erróneamente como anomalías estructurales.
Al revisar
cuidadosamente esta colección, encontramos varios ejemplos que indudablemente
corresponden a entidades clínicas conocidas. El síndrome que se ilustra en la Figura 1
es notable por la pericia con la cual el artista describió semiológicamente los
hallazgos del síndrome y los plasmó en la arcilla. Es evidente en la pieza la asimetría
hemifacial, el trastorno en el desarrollo del malar y la malformación auricular con
presencia solamente del lóbulo, que ha aumentado de tamaño posiblemente por el peso del
pendiente; esta entidad podría muy bien corresponder a un síndrome de Treacher-Collins o
a un síndrome facio-aurículo-vertebral. Igualmente maravillosa es la expresión de la
trisomía 21 o síndrome de Down que se observa en la Figura 2. Este pequeño tiene todas
las características clínicas del síndrome, pero aún más, es posible percibir en esta
figura la docilidad y espontaneidad que hacen de estos niños tan socialmente afables.
Semiológicamente es de indudable valor el síndrome de Morquio de la Figura 3. Si en los
casos anteriormente citados era posible pensar que se hubieran ilustrado las
características clínicas de un síndrome, sin referencia a un paciente específico, en
este caso es indudable que se trata de la representación precisa de un individuo dado. Se
suma a esta aseveración el hecho de habernos encontrado otra figura, que corresponde al
mismo paciente, en la colección del Instituto, y una más que puede observarse en la
exposición permanente del Museo del Oro en Bogotá. No es aventurado pensar entonces que
este gen se encontraba entre nuestros pobladores precolombinos, lo que podría
eventualmente explicar algunas variaciones en el fenotipo del síndrome de Morquio en
nuestro medio (Briceño, 1990).
Colección del Museo Casa del Marqués de San Jorge
En esta
colección se ha revisado ya la parte que está debidamente clasificada. Algunas de estas
figuras ilustran características físicas que podrían tomarse como indicación de algún
trastorno genético, pero que en nuestro concepto representan, más bien, variaciones
fenotípicas normales. En dos de estas cerámicas, pueden observarse el abombamiento
frontal y la desviación mongoloide de las fisuras palpebrales, ambos hallazgos frecuentes
tanto en la población normal de ascendiente asiático, como en algunas enfermedades
genéticas. Nos inclinamos entonces a pensar que este tipo de figuras representa
simplemente las características físicas del origen mongoloide de nuestras poblaciones
indígenas, algo también comprobable a nivel genético por la presencia, por ejemplo, de
algunos genes del Sistema Mayor de Histocompatibilidad (HLA), que se encuentra con tanta
frecuencia en las poblaciones asiáticas como entre nuestros grupos de amerindios (Bernal
y col. 1988; Bernal y col 1991).
Una cerámica muy llamativa
ilustra el parto "vertical", que podemos deducir fue usado por estos grupos
humanos con frecuencia. De hecho hoy en día es aún utilizado por alguno de ellos, como
puede apreciarse en una talla contemporánea obtenida entre los indígenas Ticuna.
Con respecto
a entidades clínicas definibles, la colección del Museo Casa del Marqués de San Jorge,
nos reveló otra pieza con el síndrome de Morquio, aunque de menos calidad, y 2 piezas
cuyas características físicas con compatibles con la mucopolisacaridosis II, un
trastorno metabólico de herencia recesiva autosómica. Finalmente la Figura 4,
perteneciente a una colección privada, muestra un tumor de la cara en todo su dramatismo,
y en varias alcarranzas se puede apreciar con mucha claridad una asimetría facial que
podría corresponder a una parálisis del nervio facial derecho; sin embargo, es posible
que esto represente simplemente el proceso de masticación de la hoja de coca.
CONCLUSIONES
Siguiendo a Taine (1968), la
obra de arte se halla determinada por el conjunto que resulta del estado general del
espíritu y las costumbres ambientes. Por lo tanto, este estudio, aunque preliminar,
podría ser fuente de algunas inferencias sobre la estructura biológica y aspectos
culturales del grupo humano que elaboró la cerámica Tumaco-La Tolita.
El primer
punto que vale la pena resaltar es la evidencia artística de individuos de edad adulta
con enfermedades genéticas y congénitas físicamente aparentes, lo cual señala que en
este grupo humano se carecía de mecanismos culturales para suprimir aquellos individuos
que nacieran con este tipo de enfermedades. No parece entonces que hubiera existido la
eutanasia, cuya presencia es comúnmente aceptada como un hecho, aún hoy, en muchos de
nuestros grupos humanos nativos. Pero la carencia de la eutanasia podría darnos aún más
ideas sobre la estructura social de este grupo. Una sociedad sin eutanasia es, en
principio, una sociedad que tolera la diversidad, tolerancia que debe tener alguna
elaboración intelectual sobre la cual esté basada, y podríamos aventurar que la
tolerancia con la presencia de la enfermedad genética podría ser indicativa de un grupo
humano pacífico, no guerrero. Y, de hecho, hay pocas representaciones bélicas en la
cerámica Tumaco - La Tolita. La ausencia de la eutanasia indicaría también que una
sociedad es estable en el espacio, esto es, que no tienen que moverse incesantemente en el
proceso de búsqueda de recursos. Por lo tanto, este grupo humano debió tener
asentamientos permanentes, lo cual está de alguna forma apuntalado por los conceptos que,
desde el punto de vista ecológico, emite Bouchard (1988).
El segundo punto a resaltar
es la frecuencia y diversidad de las enfermedades genéticas observadas. Nuevamente a este
respecto la interpretación ecológica de Bouchard, al soportar la existencia de
asentamientos estables y de poca movilidad, favorecer la consanguinidad aumentando las
probabilidades de aparición de enfermedades genéticas raras y de herencia recesiva
autosómica. Finalmente, vale la pena señalar un último punto en esta interpretación
preliminar de factores culturales que podrían inferirse este arte cerámico. La
observación de cientos de estas piezas deja en quien la hace una sensación melancólica.
De hecho, no hay estudios artísticos de la alegría, la risa o la sorpresa en las
cerámicas que hemos estudiado, y si aceptamos que el artista, como nadie, se caracteriza
por el poder de destacar de todo cuanto le rodea su carácter esencial y los rasgos
salientes, habría que aceptar que no se caracterizaba este grupo humano por una
contagiosa alegría y que no estuvieron exentos de serias vicisitudes. La desaparición de
esta escuela artística así lo atestigua.
BIBLIOGRAFÍA
BERNAL, J.E.: DURÁN,
CLEMENCIA PAPIHA, S.S. 1989. HLA Antigens in the Uitoto indians and an urban population of
Colombia. Human heredity, Suiza.
BERNAL, J.E.; DE BRIGARD D.;
DURÁN, C.; NARVÁEZ, G.; Papiha, S.S. 1991. HLA (A,B, C and D). antigens in the
AwaKwaiker indians of Colombia. Issue antigens. Manuscrito.
BOUCHARD, J.F. 1988. En Arte
de la Tierra. Cultura Tumano. Editorial Colección Tesoros Precolombinos
- Fondo de promoción de la Cultura del Banco Popular. Bogotá.
BRICEÑO, IGNACIO. 1990. Estudios
de Genética de Poblaciones en Saboyá (Boyacá) Tesis de Magister. Universidad Javeriana,
Bogotá.
CÓRDOBA-SALINAS, MARÍA y
SALINAS, CF.1986. Birth defects observed in Pre-columbian art. Abstracs, 7th International
Congress of human Genetics, Berlin, pp. 382.
KUNZE, J.; NIPPERT, I. 1986.
Genetics and malformations in Art. Grose Verlag, Berlin.
TAINE, H.A. 1968. Filosofía
del Arte. Espasa-Calpe, S.A., Madrid.
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