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HÁBITAT
ARQUITECTURA Y ENTORNO DE
EMBERA Y WAUNANA
Claudio Varini
Departamento de estética,
Facultad de Arquitectura y Diseño.
Universidad Javeriana
PRÓLOGO
Acercarse al hábitat de
poblaciones indígenas representó para mí, europeo llegado unos días antes a
establecerse en Colombia, un evento imprevisto pero inevitable.
Imprevisto porque no fue
intencional; inevitable porque a la firme voluntad de afirmar mis raíces no podía
eximirme de entender las peculiaridades del nuevo mundo que me adoptó. Fue así como de
una manera igual de intestinal y mágica que entré al país dentro de un mundo en donde
hasta la piel habla.
Me tocó entonces reponer el
abrigo mental y descubrir mi piel demasiado pálida para poder acceder al hábitat de los
indígenas Embera y Waunana.
Era el 1993 y los viajes de
Gran Expedición Humana (
1
) habían casi terminado dejando experiencias
vivenciales y documentaciones pluridisciplinarias de inmenso interés y valor. La labor se
concibió al comienzo como de análisis tipológico, pero muy pronto resultó evidente que
este corte investigativo hubiere podido evidenciar sólamente aspectos formales, en una
parcialidad especialística que no tenía ningún sentido en una realidad en donde los
conceptos de forma, de límite, de espacio y de tiempo, los mismos conceptos de vida y de
arquitectura bien poco podían asimilarse a análogos conceptos así como se han venido
desarrollando en la cultura blanca e inclusive negra.
El presente ensayo pretende
desarrollar en términos relativamente sintéticos un análisis contextualizado de los
ámbitos arquitectónicos que generan los indígenas Embera y Waunana:culminando con una
síntesis critica que considera los espacios según un criterio que reductivamente se
podría definir lingüístico y distinguir así estas expresiones espaciales según un
criterio ordenador orgánico.
EMBERA Y WAUNANA
Embera
(
2
) y Waunana (
3
) son dos poblaciones indígenas que viven en
reservas o resguardos esparcidos a lo largo de todo el occidente colombiano
(
4
).
En los respectivos idiomas Embera y Waunana significa "gente".
El termino Chocó, acuñado
por los españoles para definir a los Embera, sigue siendo utilizado hoy en día para
definir a las dos etnias.
Aun siendo el origen
etnolingüístico diferente, se reconocen ciertas relaciones entre los dos idiomas que
asumen modificaciones dependiendo de la ubicación geográfica de los asentamientos.
Embera y Waunana comparten
el área de la selva tropical húmeda que caracteriza todo el costado occidental del
territorio colombiano; viven en reservas o resguardos, en algunos casos contiguos. Sus
formas vivenciales, las formas de concebir su hábitat y su existencia en ello son muy
parecidas aunque sea posible reconocer diferencias que se dan entre las dos etnias y entre
los mismos grupos que las componen.
Esta fuerte similaridad
permite englobar y desarrollar en el mismo discurso ambas expresiones arquitectónicas.
Las similitudes y las
analogías entre las expresiones culturales de los Chocó son aún más fuertes en los
areales que comparten y prueba de ello es que no son infrecuentes las formaciones de
parejas entre las dos genies.
Los Waunana y los Embera se
parecen en la forma de vida, la lengua y las tradiciones.
Los primeros expresan una
sociedad fundada sobre la homogeneidad, sin líderes o figuras que poseen un poder
especial -excepto por los Jaibaná (
5
)-, viven en asentamientos desprendidos y su
estructura social es fundada sobre la familia, sea ella mononuclear o extendida; para
tomar decisiones que involucran la comunidad se reúne un consejo de ancianos sin que haya
otra distinción que no sea el sexo o la edad.
La economía se expresa
substancialmente en una producción para consumos internos mientras que una parte más
modesta tiene como destino un mercado exterior representado por los pueblos de negros y
mestizos que rodean sus territorios.
A esta etnia pertenecen
varios grupos que mantienen expresiones distintas y cuyos caracteres peculiares son
coincidentes con la agrupación por subgrupos lingüísticos.
Las diferencias más
marcadas las presentan los Katíos -habitantes por lo general en el noroccidente del
departamento de Antioquia - para los cuales el comercio de productos representa una forma
de intercambio al que se le reconoce el valor de
complementariedad a la producción para auto consumo.
Los Waunana son una
población con características muy similares a las de los Embera; comparten con ellos el
territorio del sur del Chocó y, en los campos de la cultura material y de la forma
económica, no se evidencian diferencias notables. Otro elemento de distinción es
constituido por la mitología que conserva una cierta independencia respecto a la Embera.
En el área históricamente
habitado por las dos genies no ha habido una presión colonizadora tan fuerte como en
otras zonas del país, lo cual les ha permitido vivir por un tiempo más largo respecto a
otras poblaciones en condición de aislamiento e independencia respecto a culturas no
aborígenes. En consecuencia de eso los cambios en la forma de ser, de vivir, de
manifestarse, no se han perdido por completo ni han cambiado radicalmente.
La capacidad
evidenciada de movilizarse con extrema facilidad los ha hecho difícil blanco de los
españoles, pero las presiones más recientes por parte de otras etnias han producido
consecuencias más desastrosas obligando a las comunidades a perder muchas de las áreas
mas fértiles de su territorio para vivir hoy en día en porciones fragmentadas, a veces
hostiles y modificar así condiciones de vida, de trabajo y de asentamiento.
No obstante los frecuentes
episodios en su contra, estas poblaciones han mantenido entre sí una fuerte cohesión y
manteniendo vivas sus expresiones auténticas como el idioma y la forma oral de
transmisión del saber, a través de la presencia de la figura y de los rituales del
jaibaná. A estos elementos tradicionales ha venido asociándose en tiempos mucho más
recientes la labor de una organización político-social que preserva sus derechos y
mantiene el contacto entre todas las comunidades: el OREWA (
6
).
MITOS
La mitología aborigen sigue
siendo, en gran parte de los territorios indígenas, un fuerte elemento de cohesión
social y de formación individual, así como la pintura y el adorno corporal que han
mantenido vivos los valores estéticos y comunicativos de las tradiciones ancestrales.
El conocimiento para Embera
y Waunana no comprende solamente la esfera de lo que es material, concreto, tangible, es
decir "presente"; incluye también lo que es "inmanente", es decir lo
que constituye una presencia invisible, espiritual (
7
).
En la interrelación de
estas dos dimensiones los indígenas explican la totalidad de su mundo; a ellos les
pertenece un dominio sobre lo que está presente, mientras que el Jaibaná tiene también
la posibilidad de comunicarse con los espíritus, es decir que tiene una función
"mágica". El solo tiene acceso a una forma de pensamiento diferente que le
permite mantener en condiciones de equilibrio alma y cuerpo, hombre, naturaleza y
mitología.
En las mitologías de
diferentes poblaciones indígenas hay cuentos que se refieren a la creación universal en
la cual se configuran mundos paralelos y sobrepuestos, cada uno habitado por seres
diferentes. Es todavía muy difícil encontrar unicidad respecto al número y al
significado específico de cada uno de ellos; en la mitología de los Embera que viven en
Urabá, por ejemplo, se pueden encontrar narraciones que distinguen cuatro mundos o cuatro
niveles encima del mundo de los hombres vivientes y otros cuatro por debajo: de uno de
ellos se ha perdido la memoria. Hoy en día se reconoce al primer nivel superior el
dominio del creador Karagabí, el intermedio - de los hombres- y lo que le está por
debajo -"dominado por Tutrukirá, ser que se creó a sí mismo y competidor de Karagabí" (
8
)
En todos los relatos se
encuentra el mundo al cual pertenecen los seres vivientes en una posición intermedia
entre la de los dioses creadores coincidente con el cielo y la de otros seres (
9
) a los cuales
se accede por una quebrada o por debajo de la tierra. El elemento constante en todas estas
versiones está en la presencia de seres o espíritus con caracteres opuestos que
determinan el origen, la vida o que sancionan la finalización, la muerte
(
10
).
Aun encontrándonos frente a
diferentes versiones, el mito de la creación del mundo que se transmite entre los Embera
no presenta diferencias substanciales. En el mito de la creación de los Embera y su mundo
se asocia el ordenamiento cósmico y su acceso al agua, al fuego y a los alimentos
evidenciando una forma de antropocentrismo que se ve perfectamente reflejada en los
modelos existenciales que sigue manteniendo la gran mayoría de ellos.
Algunos de los mitos sobre
la concepción cósmica (
11
) hablan de tres o nueve mundos relacionados entre
si; de tres niveles cada uno compuesto de varios:
1- Mundo (superior) de los
seres primordiales y de las almas de los muertos. Compuesto por 4 niveles.
2- Mundo de lo humano
(intermedio) que se enfrenta a los otros dos.
3- Opuesto (inferior) al
primero y habitado por los Jai (
12
).
La mitología Waunana no ha
sido desarrollada a la par de la de los Embera y los mitos conocidos que se refieren a la
creación del hombre no permiten establecer una constante.
Las narraciones mitológicas
tienen una función ejemplificativa en donde dioses, personajes y sucesos absuelven a una
función informativa o educativa manteniendo al mismo tiempo una continuidad de
transmisión de una sensibilidad aborigen sin recorrer a moralejas, con un desarrollo que
podría hasta definirse didascálico, libre de estructuras dogmáticas constrictivas o
excluyentes que al contrario han venido filtrándose por medio de la presencia de
predicadores o misioneros.
Así una libertad anárquica
en donde el orden es un orden "natural" ha venido contaminándose por presiones
exógenas tanto en orden sociopolítico como en orden religioso reflejándose claramente
sobre la forma asociativa, la forma educativa y por consiguiente, sobre la tipología de
asentamiento.
Las presiones comerciales y
los medios comunicativos han contribuido igualmente a una infiltración con un alto poder
modificativo de las costumbres que han venido mestizándose en donde la cercanía de
comunidades de otra etnia son más cercanas.
NATURALEZA Y
ARTIFICIO
El producto humano -o
artificio- viene generalmente considerado, en la cultura occidental, como resultado final
de un proceso que implica un hombre hábil y capaz de pensar y realizar artefactos
reflejando una imago mundi que representa la obra del hombre como alternativa al
mundo de la naturaleza. Lo artificial de Embera y Waunana se refleja ya a nivel
lingüístico siendo que ellos no han ni siquiera sentido la necesidad de crear términos
especialísticos para definir puntualmente términos que se refieren a actividades
específicas.
Para los indígenas el
proceso de transformación está fuertemente subordinado a los recursos naturales locales
que de hecho definen su entorno vital en cuanto proporcionan ayudas y sustentamiento
perennes sin que se manifieste en ellos una forma de transformación que tiende a oponerse
a la misma naturaleza.
Cualquier artefacto es pues,
para los Chocó una cosa simple - en cuanto necesita herramientas elementales -, que tiene
funciones y una vida biológica; para ellos la naturaleza no es hostil ni es un recurso
para la explotación intensiva como se está entendiendo por ejemplo en la sociedad
capitalista que sin embargo es capaz de imponer su lógica dominante del desequilibrio.
El estudio de entornos
étnicos radicalmente diferentes al de origen no permite aplicar automáticamente
conocimientos y estructuras lógicas propias; entender a los indígenas que reconocen sus
propias raíces y su fuente de existencia en un ámbito natural florido, benéfico y
vital, ordenado por las mismas reglas que rigen la vida humana obliga a entrar en otras
dimensiones.
En las culturas Embera y
Waunana -que se mantienen vivas y se comunican a través de la memoria mitológica- todas
las narraciones, en especial las de los Embera, tienen como común denominador: una unidad
entre todos los componentes de la naturaleza -que incluye ellos mismos-, en una idea
general de vida como desarrollo armónico entre las componentes terrenas y sobrenaturales.
ENTORNO VITAL
Para los Embera y los
Waunana el espacio vital corresponde a algo más complejo que un simple ámbito en el cual
están dadas las condiciones físico-climáticas y de ecosistema, más bien se puede
hablar de una dimensión más compleja en donde conviven otras dimensiones, un verdadero
hiperespacio en donde la memoria ancestral y la peculiar forma de interactuación entre
elementos vivientes define un genius loci (
13
) en donde "el lugar representa aquella parte
de la verdad que pertenece a la arquitectura: el es la manifestación concreta del habitar
del hombre, cuya identidad depende de la pertenencia a los lugares"
(
14
)
El espacio vital de los
Embera y de los Waunana se configura entonces como rico, extenso y en buena parte
íntegro.
No se debe todavía pensar
que la expresión "espacio vital" corresponda a un espacio completamente aislado
de otros contextos o inmutable. Las relaciones de intercambio con otras comunidades,
permiten conocer y a veces asimilar parcialmente otros modelos de desarrollo y otros
modelos de pensamiento, se reflexiona sobre su estructura socioeconómica y sobre la misma
forma de la vivienda que está sujeta, en algunos ámbitos territoriales, a cambios muy
fuertes por lo que se refiere a la forma del asentamiento y a la misma lógica y forma de
la vivienda.
¿Cómo definir esas
modificaciones? ¿Alteraciones socioculturales o simplemente cambios? Dejo la respuesta a
esta inquietud a la conclusión del escrito porque todavía no he tratado elementos
esenciales para dar una respuesta.
HÁBITAT
El hábitat, entendido como
espacio vital, se configura por la compresencia de lo físico, de lo cultural y de lo
espiritual.
Más dantesco que
lecorbusiano, más metafísico que cartesiano, la esencia del hábitat Embera y Waunana
está en la voluntad y en la capacidad que manifiestan las dos poblaciones de ser en un
espacio sinérgico e hiperdimensional.
En términos
físico-lingüísticos podríamos definir las arquitecturas tradicionales de los Chocó
como arquitecturas que declinan del paisaje.
Se encuentra en los
asentamientos una forma de relación con el entorno que va mas allá de la simple
manifestación de una posesión territorial, sino que se logra una presencia mucho más
compleja y articulada.
En lo visible, la vivienda
se manifiesta como un entorno sintónico que representa en sí un mundo y su propia
concepción temporal, su uso de los materiales, su relación con el topos
permiten hablar de ejemplos de arquitecturas que declinan el paisaje, haciendo ellas parte
de un macrocosmos siendo al mismo tiempo manifestación y representación de un
microcosmos.
Constituye todavía una
limitante considerable reducir la esfera investigativa al sólo entorno físico.
En la cultura occidental la
pérdida de la sacralidad del entorno virgen se ha repercutido en la debilitación de
aquella aura que para las poblaciones en donde la transmisión del pensamiento sigue
siendo oral, mitológica, puede definirse como "espacio mágico", implicando una
debilitación de aspectos metafísicos de los cuales se rodeaba el espacio antrópico.
Esta cultura mágica no es
todavía una peculiaridad de las solas poblaciones indígenas, sino que tiene todavía
vida en las áreas menos urbanizadas, ha sido alimentada en las culturas negras y también
en las culturas blancas a través de un espiritualismo que se alimenta en la religión
cristiana y en los credos africanos.
Se busca así encontrar un
equilibrio cósmico dinámico entre lo tangible y lo intangible. El enlace entre
arquitectura y mito hace parte de esta búsqueda.
El análisis de la
arquitectura no puede desprenderse de un contexto que, aun no correspondiente en muchos
casos al espacio vital de estas poblaciones, constituye parte integrante del escenario
natural y por ello no se puede desvirtuar un trabajo analítico aislando arquitectura del
contexto hiperdimensional del cual denota el espíritu y en el cual al mismo tiempo toma
posesión.
Contrariamente a lo que
ocurre en la esfera cultural cristiana lo espiritual no asume connotaciones misticistas,
simplemente esta trascendencia no hace parte de su sentir así como toda manifestación
espiritual racionalizada está ajena de dogmas.
__________
(1) Gran Expedición Humana es un proyecto en el cual han participado gran
parte de las facultades de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá y que ha sido
activado hace cinco años; esta experiencia interdisciplinaria tiene como objetivo
principal el de producir un conocimiento profundo y orgánico de realidades étnicas, como
la indígena y la negra, marginadas de la cultura oficial no obstante estas realidades
merezcan una atención y una consideración bajo todos los aspectos. Entre 1992 y 1993 han
sido realizados diecisiete viajes por parte de expedicionarios de las facultades
participantes al proyecto en diferentes comunidades a lo largo del territorio colombiano.
Durante y después de estos viajes ha sido producido una documentación que actualmente se
está elaborando para producir una serie de volúmenes con los resultados del trabajo de
campo. (regresar a 1)
(2) Según
los datos oficiales son actualmente poco más de cuarenta mil personas que se reconocen en
cinco grupos dialectales localizados en las siguientes áreas:
- Alto río Atrato;
- Noroeste antioqueño y Córdoba;
- Alto río San Juan;
- Medio río Baudó y afluentes Catrú y Dubasa, Costa del Pacífico entre las bocas del
río San Juan y Cabo Corrientes;
- Región de la costa al sur de Buenaventura: ríos Saija, Satinga y Saquianga. La
cercanía y la costumbre de establecer relaciones entre ellos hace que se definan
características en las cuales se reconocen tanto los grupos Embera como los Waunana: se
reconocen como Chamíes los que viven en Caldas y Risaralda, Katíos, los que viven en
Antioquia y Córdoba mientras que los chocoanos son conocidos como Cholos.
Mauricio Pardo y otros han llegado a formular también una clasificación más sintética
utilizando parámetros de tipo socioeconómico a través de esta elaboración se pueden
individualizar dos áreas:
- Las gentes de río: Costa del Pacífico, río Atrato, Baudó y Darién panameño;
- Las gentes de montaña: Alto río San Juan, noroeste antioqueño, altos ríos Sinú y
San Jorge, río Garrapatas en el Valle del Cauca, sur antioqueño y asentamientos
dispersos en la cordillera occidental. (regresar a 2)
(3) La
distribución territorial es más limitada respecto a la otra etnia Chocó encontrándose
asentamientos en los departamentos del Chocó, del Cauca y, más recientes, en Panamá.
Entre los asentamientos más relevantes se conocen:
- la cuenca del bajo río San Juan;
- la cuenca del río Micay;
- la cuenca del río Jarado;
- los ríos panameños Chico, Sambú y Tuira. (regresar a 3)
(4) La investigación ha sido publicada en su versión extensa en el libro
que se titula "Deara. Una ruta de acercamiento al espacio y a la arquitectura de los
indígenas Embera y Waunana" y editado por la editorial Terrenos de la Gran
Expedición Humana en mayo de 1995. (regresar a 4)
(5) Para
ambas culturas el Jaibaná es un shaman y el nombre significa "hombre espíritu"
o "el que tiene los espíritus". (regresar a 5)
(6) Organización de los indígenas Embera y Waunana. (regresar
a 6)
(7) Astrid
Ulloa distingue así los dos niveles de pensamiento: lo cotidiano y lo esencial. (regresar a 7)
(8) Pardo
Mauricio: Etnoastronomía Chocó. (regresar a 8)
(9) Según
las áreas geográficas se habla del mundo de las madres, de los muertos, o de la gente
sin ano. (regresar a 9)
(
10) Pardo:
Etnoastronomía Chocó. (regresar a 10)
(11)
Véase, por ejemplo, el ensayo de Astrid Ulloa: los Emberá. (regresar
a 11)
(12) La
palabra Jai asume el significado de "esencia", de "espíritu"
o "espíritu de los muertos". (regresar a 12)
(13) El término latino Genius Loci, que se traduce literalmente
como "espíritu del lugar", se utiliza en la mayoría de los casos para definir
la identidad del sitio, sea eso antropizado o natural.
El genius Loci define en los espacios antropizados una pertenencia, una forma de
reconocibilidad que rinde único un contexto.
Lo más interesante en este caso específico es que genius - que quiere decir espíritu -
permite también pensar en una presencia ultraterrena, invisible y al mismo tiempo
tangible; como el lector puede leer en seguida, la presencia de los espíritus en la
cultura de los Chocoes es fuerte y elemento determinante de su vida y pensamiento. (regresar a 13)
(14) En: C.
Norberg Schulz. Genius loci. Traducción del autor. (regresar a 14)
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