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ASPECTOS
NUTRICIONALES Y ALIMENTARIOS
DE LAS COMUNIDADES INDIGENAS COLOMBIANAS
Luisa Fernanda Tobar V.
Myriam Chinchilla M.
Nutrición. Facultad de Ciencias.
Pontificia Universidad Javeriana.
El estado nutricional de un
individuo es la manifestación de diversos factores. Estos factores normalmente están
relacionados entre sí con diferentes grados de efecto. Cuando se estudia la situación
alimentaria y nutricional de un grupo humano, es necesario considerar aspectos como: el
contexto social, el económico, el político, el histórico, el geográfico y el cultural.
Por lo general los principales factores son la disponibilidad de alimentos, su consumo y
el aprovechamiento biológico o la utilización que la persona hace de estos luego de
ingeridos. Entre estos factores debe existir un equilibrio con el cual, el estado
nutricional de la persona llegará a ser el adecuado.
Para estas comunidades en la
disponibilidad de alimentos, intervienen otros aspectos como la producción, el mercadeo,
los hábitos y la capacidad de compra. Está poco afectada por la capacidad nacional y
regional de producción o de importación de alimentos. En las etapas en las que la
persona depende alimentariamente de la decisión de otra, su estado nutricional se verá
afectado por el criterio de selección y la disponibilidad de tiempo de esa persona para
realizar estas actividades.
En el consumo de alimentos
influyen especialmente la disponibilidad, el poder adquisitivo y la decisión de consumir;
además de los ya mencionados, interviene la selección y la preparación de alimentos. A
su vez, en este último aspecto, a nivel comunitario existen causas de naturaleza muy
variada, de orden cultural como las creencias, hábitos, conocimientos y costumbres
regionales. Individualmente está afectado por aspectos como los psicológicos,
relacionados con gustos o aversiones hacia los alimentos manifestados desde la infancia,
por recuerdos agradables o desagradables en relación con el alimento. En el aspecto
social influyen, las categorías otorgadas a los alimentos, así como estratificación
social, reconocimiento o prestigio, es decir, que es bien visto ofrecer comida a
familiares y amigos por diferentes celebraciones o motivos y otros de orden biológico,
donde el estado de salud o enfermedad condiciona el apetito. Finalmente, también influyen
factores educativos como el nivel de escolaridad y los conocimientos acerca de la calidad
nutricional de los alimentos, entre otros.
Por último, en el
aprovechamiento biológico o utilización que la persona hace de los alimentos después de
ingeridos depende básicamente de su estado de salud. Este estado de salud depende a su
vez, de la interacción del individuo con los factores del medio ambiente, la higiene
personal y de alimentos. Las enfermedades infecciosas como algunas diarreas, infección
respiratoria aguda (IRA) entre otras, afectan la adecuada absorción y utilización de los
nutrientes. En general, los estados febriles aumentan el gasto de energía del organismo y
así mismo aumenta la necesidad de recibir más alimento.
Algunos estados
fisiológicos particulares como la gestación, niños en período de crecimiento, personas
mayores y ancianos, experimentan cambios en su organismo por los cuales, se debe aumentar
el aporte de nutrientes. Un desequilibrio en su alimentación condiciona el estado de
salud.
Es importante que cada
individuo esté en la capacidad de identificar los factores que afectan su estado
nutricional y ajustar su comportamiento frente a la alimentación para promover un buen
estado de salud.
Lo anterior hace referencia
a comportamientos y manifestaciones individuales, a los que también la comunidad deberá
estar en la capacidad de detectar y manejar bajo su criterio, con la ayuda y asesoría de
las entidades gubernamentales y privadas que tienen relación con la situación
identificada.
Según el estudio sobre
aspectos nutricionales de grupos indígenas y afrocolombianos realizado en el marco de la
Gran Expedición Humana (1), los problemas más frecuentes, considerando los 23
asentamientos visitados, fueron la desnutrición crónica en los menores de 5 años, donde
los grupos más afectados fueron Waunana del Chocó y Curripaco de Guainía con el 100% de
la población en esa situación. Los grupos Guayabero, Guambiano, Pasto, Paez, Murui
Muinane, Coreguage, Arhuaco y Cuna, se encontraron con desnutrición en un rango del 41.2%
hasta el 86.8%.
Para los menores de 18 años
los niveles más altos de desnutrición aguda, entre 30% y 50%, se presentaron en los
grupos Waunana, Embera, Cuna y Huitoto.
Para los adultos se
identificó una elevada deficiencia energética crónica, desde un 50% hasta un 80% en los
grupos Tukano, Desano y Piratapuyo de Asunción Departamento del Guaviare (mapa 1).
Mapa 1.
Distribución geográfica de las comunidades evaluadas nutricionalmente. Gran Expedición
Humana. 1993
En cada
comunidad indígena se identificaron diferentes factores condicionantes y sus
interrelaciones que presentan aspectos comunes, los cuales se discuten a continuación.
En general las comunidades
indígenas colombianas habitan en lugares de difícil acceso, apartados de los centros
urbanos. Estas características agroecológicas del terreno, son muy variadas, y en ellos
existen grupos que viven en regiones selváticas, húmedas, montañosas y erosionadas,
entre otras. Esto implica que geográficamente se distribuyen a lo largo y ancho del
país, aun cuando su número total no alcanza al 2% de la población nacional según el
censo de 1993 (2). A pesar de esto, también se caracterizan por su heterogeneidad, en
cuanto a formas de organización, lenguas, y relación con el Estado, lo cual representa
una gran riqueza en diversidad (3).
Históricamente las
condiciones para los indígenas han sido difíciles, desde el momento del descubrimiento
cuando comenzaron a ser invadidos, perseguidos y desplazados de sus hábitats naturales.
Solo con la reforma constitucional de 1991, se reconoció la pluralidad nacional,
aceptando así aspectos como su dialecto, representatividad en el gobierno nacional,
conformación de entidades territoriales y formas propias de gobierno(4).
A pesar de la diversidad
natural colombiana, y de la segregación generada a los indígenas, existen grupos que
comparten algunos elementos comunes y otros propios de sus etnias en la situación
alimentaria y nutricional.
De acuerdo con el reporte de
la situación alimentaria nutricional (1), algunos de los factores que están influyendo
con mayor intensidad en la disponibilidad de alimentos (figura 2) son: la escasez en los
últimos 20 años de alimentos de origen animal, debida a la disminución de las
prácticas de la caza como consecuencia del agotamiento de estos recursos naturales por el
daño ecológico, la contaminación de las aguas de los ríos por las zonas urbanas y el
uso indiscriminado de elementos nocivos para la pesca.
También los alimentos de
origen agrícola han mermado debido a una baja productividad agrícola, por condiciones
como: el desplazamiento de tierras por los colonos, la disminución de la tenencia de la
tierra, el agotamiento del recurso natural donde los suelos se han erosionado haciéndolos
poco fértiles.
Otros factores que
disminuyen la disponibilidad de alimentos son: el desplazamiento de cultivo de alimentos
por otros cultivos comerciales y el cambio de la actividad agrícola por otras, que
representan mayor remuneracion.
El consumo de alimentos
(figura 3) ha disminuido como consecuencia de la disminución en su disponibilidad y en
muchos casos no existe el suficiente recurso económico para adquirirlos.
A través del tiempo se han
manifestado cambios en el comportamiento, prácticas y hábitos alimentarios, como la
disminución en el consumo de alimentos autóctonos, al ser sustituidos estos cultivos por
otros de mayor comercialización. Por otra parte, han reemplazado algunos de sus alimentos
autóctonos por otros que, para ellos, son de mayor prestigio social y que pueden resultar
de menor aporte nutricional, como el caso de las gaseosas y los dulces.
El consumo de alimentos
también se ve afectado por otras creencias con respecto a la alimentación en ciertos
estados fisiológicos especiales, tales como la gestación, dónde la mujer disminuye su
consumo habitual de alimentos para evitar que el niño crezca demasiado y el parto se haga
difícil, esto puede aumentar la posibilidad de que el niño presente bajo peso al nacer.
En el promedio del consumo
de nutrientes en algunas comunidades como Embera del Cauca, Chimila del Magdalena, Wayuú
de la Guajira, Arhuaco del Cesar, Quechua, Siona e Inga del Putumayo, se identificaron
deficiencias en el consumo total de energía, proteínas, grasa, carbohidratos, fibra,
calcio, sodio, vitamina A, tiamina y riboflavina, en la dieta promedio consumida durante
tres días de un muestreo al azar en la población total (cuadro 1); esta situación es
similar en otras comunidades indígenas en las cuales se reportaron los problemas de
desnutrición mencionados en el presente capítulo.
Los factores de mayor
influencia detectados en la utilización de alimentos (figura 4) fueron la presencia de
poliparasitismo intestinal ocasionado principalmente por la contaminación de las aguas de
consumo, los sistemas inadecuados de eliminación de excretas y
basuras y la convivencia con animales domésticos, entre otros.
(ver figura 1)
(ver figura 2)
(ver figura 3)
(ver figura 4)
(ver figura 5)
(ver figura 6)
En resumen el problema más
relevante identificado fue la desnutrición crónica de la niñez indígena que está
ocasionada por la interrelación de todos los factores de la disponibilidad, el consumo de
alimentos y la utilización descritos anteriormente. Todo esto repercute negativamente en
el crecimiento y desarrollo de los niños.
También se encontraron
grupos cuyos niños alcanzaron un crecimiento óptimo para la edad, entre estos están los
Huitoto de Caquetá y los Tukano y Desano de Asunción en Guaviare con un 22.2% de los
niños considerados altos y los Embera del Chocó con un 21.4%, esta situación es el
reflejo de una convivencia en armonía con el medio y las condiciones necesarias para
lograr mantener una alimentación adecuada en energía y nutrientes, suficientes para
desarrollar su potencial genético de crecimiento.
Es así como se
identificaron factores benéficos relacionados con la situación nutricional y que se
reflejan en el crecimiento óptimo antes mencionado, (figura 5) En los factores
relacionados con la disponibilidad de alimentos, en algunos grupos existe ésta, ya que
han organizado la cría de animales como cerdos, gallinas y patos; también poseen en
forma comunitaria ganado lechero, del cual se benefician. Por otra parte, las diferentes
variedades de animales que cazan y pescan deben ser consumidas, debido a que es prohibida
su venta por razones culturales.
Cuadro 1.
Porcentaje de adecuación del consumo promedio de nutrientes de 7 comunidades indígenas.
Gran Expedición Humana. 1993.
|
Nutriente
|
Consumo
promedio
|
Recomendadón
promedio(
1
)
|
Porcentaje
de Adecuación
|
|
Energía
Proteína
Grasa
Carbohidrato
Fibra
Calcio
Sodio
Vitamina A
Tiamina
Riboflavina
Ácido Fólico
|
2398.0
52.3
42.4
477.3
5.9
314.5
1420.7
750.4
1.2
1.1
239.6
|
3700.0
75.0
111.0
601.0
17.5
800.0
2400.0
1000.0
1.5
1.8
200.0
|
64.8
69.7
38.0
79.4
33.7
39.3
59.1
75.0
80.0
61.0
119.8
|
(1)
Recomendación promedio: para un adulto hombre con actividad física intensa. ICBF.
Recomendaciones de consumo diario de calorías y nutrientes para la población colombiana.
ICBF, Bogotá, 1990.
Adicionalmente, contribuyen
a una disponibilidad de alimentos, factores tales como: la recolección de algunos frutos
silvestres y la tenencia colectiva de tierras, donde cualquier miembro de la comunidad
puede trabajarla.
El mercadeo de alimentos se
realiza a través de diferentes medios como por ejemplo los bote-tienda, que traen
alimentos de otras regiones y sacan los alimentos disponibles para la venta. También
realizan intercambios con alimentos producidos en exceso, por otros que les faltan, o los
comercializan en las tiendas comunitarias, las cuales son administradas por miembros de la
comunidad.
De esta manera, algunos
grupos indígenas aseguran un consumo de alimentos en general adecuado y en particular de
fuentes de proteína de alta calidad. Por dicha razón se alcanza un crecimiento adecuado
para la edad en los niños, así como mantener una alimentación adecuada durante
períodos críticos como la gestación, la lactancia o los procesos de enfermedad.
Por ejemplo, las mujeres en
períodos de gestación no disminuyen el consumo de alimentos, por lo menos lo mantienen
igual, otras, cuando hay dinero consumen leche en polvo.
Durante la lactancia, se
observan en la mujer, prácticas alimentarias como el consumo de leche en polvo o de vaca,
caldo de "polón" (ave), "caguana" (bebida elaborada con la semilla de
una palma), las palmas de canangucho y milpesos. Todos estos alimentos son consumidos con
el propósito de producir más leche y de esta manera poder lactar en forma exclusiva,
hasta los cinco o seis meses.
En algunas comunidades en
las que durante este período hay alimentación complementaria, ésta se realiza con sopa
de pescado, carne y colada de plátano.
Con respecto a las
prácticas alimentarias cuando los niños se enferman son:
no retirar los alimentos
porque "los niños ya se encuentran débiles", específicamente para la diarrea,
algunas madres continúan dando leche materna y también suministran sopa, otras madres
continúan igual la alimentación y adicionan suero oral, para evitar la deshidratación.
En el proceso de recuperación de la diarrea ofrecen sopa de pescado y leche.
En relación con la
utilización de los alimentos se encuentran prácticas que son convenientes para prevenir
problemas de salud, de éstas se pueden destacar las siguientes: la utilización de otras
fuentes agua, para el consumo, como aguas lluvias o perforación de pozos. Cuando la
fuente de agua es el río o la quebrada, se observó la realización de algún manejo de
ésta antes de ser consumida, es así como el 50% hierve el agua y otros especialmente en
la comunidad de Asunción, en el Guaviare utilizan filtros de arena y piedra.
Por otra parte hacen un
manejo adecuado de las basuras, utilizando los deshechos orgánicos para producción de
abonos. Estas prácticas ayudan a prevenir episodios repetidos de diarrea o la presencia
de enfermedades parasitarias, favoreciendo el estado de salud y bienestar.
Considerando la descripción
de la situación anterior y proyectando una visión hacia el futuro, se debe tener en
cuenta que el círculo que conforman los factores que afectan el estado nutricional,
pueden continuar interactuando indefinidamente y deteriorando cada vez más el estado
nutricional de estas comunidades, especialmente de los grupos vulnerables como son los
menores de siete años y las mujeres gestantes. Esta población se encuentra subalimentada
por falta de disponibilidad de alimentos, también se ve afectada por procesos repetidos
de enfermedad que se manifestará con retrasos aun mayores en la estatura y con presencia
de signos clínicos de la desnutrición; esto conllevará a la pérdida del potencial de
desarrollo óptimo a nivel biológico, psicológico, laboral, social, educativo, entre
otros.
Para la supervivencia y
bienestar de la población indígena es prioritario que ellos mismos reconozcan y asuman
que su situación alimentaria y nutricional es delicada. Así mismo, que se hagan
responsables en la búsqueda de mejores condiciones de vida, para que puedan revertir
estos problemas, a través por ejemplo, de la conservación de las prácticas alimentarias
y de saneamiento ambiental descritas como benéficas (figura 5).
Para mejorar la
disponibilidad de alimentos a nivel familiar, se recomienda incentivar los cultivos ya
tradicionales en sus chagras e incorporar nuevos cultivos según las condiciones
climáticas y ecológicas de la región, que les permitan tener variedades de alimentos
para el autoconsumo. Se recomienda que a través de los cabildos indígenas se establezcan
coordinaciones con entidades presentes en cada región, que puedan apoyar, asesorar y
capacitar a las comunidacles en estos aspectos.
Los grupos indígenas deben
rescatar y aplicar al máximo su conocimiento y experiencia sobre el manejo del equilibrio
ecológico y la preparación de la tierra para el cultivo. Cabe destacar otras acciones
recomendables de gran beneficio, como serían implantar o continuar con la rotación de
cultivos y los cultivos múltiples en sus chagras. Estas formas de cultivo pueden aumentar
el rendimiento de los mismos de manera satisfactoria, ya que evitan el agotamiento de la
tierra y la proliferación de plagas, malas yerbas, insectos y otros agentes patógenos
que puedan dañar los cultivos, los cuales no tienen opción de adaptarse en estas
condiciones.
Se debe continuar
incentivando la existencia de las tiendas comunitarias a través de las cuales se realiza
la comercialización de los alimentos producidos por ellos; para que tanto la persona que
la administra, como el que ofrece sus productos y el que compra, se vean beneficiados y a
largo plazo se refleje en el mejoramiento del estado nutricional.
También se recomienda la
promoción de la reproducción de especies animales existentes en sus criaderos, que
serían destinados para mantener esta actividad y para el auto-consumo.
Teniendo en cuenta la
evaluación mencionada del consumo promedio de nutrientes y considerando la disponibilidad
de alimentos existente en cada región, se puede resaltar la presencia de alimentos
fuentes de proteína como: pescado, carnes de caza, huevos, fríjol, lenteja entre otros;
alimentos energéticos como: plátano, yuca, maíz, arroz, papa, ñame y otros alimentos
fuentes de vitaminas y minerales como guayaba, banano, piña, naranja y todos los frutos
silvestres de cada comunidad y las verduras u hortalizas como: repollo, zanahoria, tomate,
habichuela, coles, ahuyama, ají y cebolla.
Todos los grupos tendrían
posibilidad de consumir las cantidades necesarias de estas tres categorías de alimentos,
para lograr un desarrollo adecuado, basándose en sus propias formas de cultivo,
almacenamiento, preparación y momentos de consumo habituales.
Se debe tener
especial cuidado con los niños lactantes para completar el valor nutricional de la leche
materna, especialmente a partir del cuarto mes con la iniciación de jugos de frutas no
ácidas como papaya, mango, granadilla; al quinto mes verduras cocidas y maceradas como la
ahuyama; al sexto mes incorporar frutas como naranja, mandarina, guayaba, yuca o papa
cocidas y maceradas, plátano verde o maduro cocidos y macerados. Al séptimo mes iniciar
la yema de huevo cocida blanda, carnes de caza cocidas y molidas, igualmente pastas como
macarrones o espaguetis en aquellos grupos donde es frecuente y posible su consumo. Al
octavo mes se puede completar el huevo cocido blando y se inician, el fríjol o la lenteja
cocidos y macerados. A los nueve meses el niño puede participar de la alimentación
familiar.
Se debe conservar el hábito
de no retirar la comida cuando el niño enferma. Se recomienda en lo posible ofrecer con
más frecuencia cantidades pequeñas de alimentos blandos como papillas de yuca, plátanos
verde o maduro, banano, huevo tibio, carnes molidas, entre otros.
Si se conservan los aspectos
alimentarios positivos el niño tendrá oportunidad de crecer con un máximo despliegue de
su potencial genético y desarrollará una mayor resistencia a las enfermedades para una
vida adulta adecuada.
La visión global extraída
de los asentamientos indígenas visitados, refleja una situación de riesgo en los
aspectos nutricionales y alimentarios, pero con la potencialidad de superarla si se
conservan y respetan los comportamientos y hábitos descritos como benéficos.
REFERENCIAS
1. TOBAR, L. CHINCHILLA, M.
CORTÉS, Y. y MONDRAGON, A. Estado alimentario y nutricional de comunidades indígenas y
poblaciones afrocolombianas. Gran Expedición Humana. Terrenos de la Gran Expedición
Humana. Serie de reportes de Investigación Nro. 8, Bogotá, En imprenta. Pontificia
Universisdad Javeriana 1996.
2. DANE, Censo 1993.
3. GROS, CHRISTIAN. Colombia
indígena identidad cultural y cambio social. Bogotá, Cerec. 1991. p. 268
4. COLOMBIA. Presidencia de
la República. Constitución política de Colombia. Santafé de Bogotá, Andes, SA. 1994.
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