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ARQUITECTURA
INDIGENA
EN COLOMBIA
Gabriel Rubio Mejía.
Facultad de Arquitectura,
Universidad Javeriana
Uno de los elementos que
reafirman el concepto de diversidad étnica en Colombia es la "gran" variedad
geográfica a lo largo de la unión territorial. Con el fin de hacer una muy global
aproximación, desde nuestros recursos, a un estudio abierto del desarrollo
arquitectónico indígena debemos nombrar cuatro tipologías básicas, dadas por las
características propias del lugar: ribera de río, montaña, llanura y mar.
En cada uno de estos tipos
geográficos podemos entender, con gran claridad, que el "Genio del lugar"
(condiciones específicas del contexto), es el factor preponderante y definitorio del
desarrollo arquitectónico, cuando la comunidad tiene una inminente cercanía con la
naturaleza.
La carencia de identidad que
en las grandes urbes se percibe, hace que estemos obligados a crear símbolos artificiales
y aislados como elementos de apropiación. El desarrollo individualizado de estos
símbolos generan una complejidad tan vasta que desemboca en un caos en la lectura global;
quedamos inmersos en un repertorio formal tan diverso y porque no, tan ruidoso que nos
aleja de una relación directa y vital con el entorno. El destacarse se convierte en el
afán egoísta del hombre de la ciudad.
La interacción entre el
indígena y el factor ambiental es tan natural que no invita a un desarrollo
individualista de apropiación sino el fortalecimiento de un diálogo de integración.
De las características
arquitectónicas de las comunidades indígenas, quizás, la que más se destaca es la de
su esencialidad. Es común en las culturas Embera, Waunana, Cuna y Arhuaca, encontrar
monumentalidad en la sabia utilización y aprovechamiento máximo de los recursos dentro
de una gran austeridad formal.
Si encontramos en una
comunidad que un ensamble se repite, que la chonta parece ser siempre la respuesta ideal
de los Embera y los Waunana, que la tierra (Madre Tierra) es el soporte vital para los
Arhuacos, o que las condiciones ambientales tienen una respuesta específica para cada
lugar, entendemos que el conocimiento se ha reafirmado a lo largo del tiempo haciendo que
cada detalle signifique lo monumental.
El entorno geográfico del
Pacífico marca unas determinantes muy específicas y similares para las culturas Embera y
Waunana. Existe básicamente una forma ideal de organización espacial. Sus variaciones
son el tamaño, la altura a que la edificación se encuentra del piso y la localización
del acceso a la cocina, que puede ser por cualquiera de sus costados.
Hoy son estructuras
palafíticas rectangulares, de espacios abiertos, sin delimitación física, aunque en
ocasiones la casa puede presentar pequeños niveles en su entorno demarcando el espacio
para dormir, que siempre es perimetral. Si durante el día la casa es un sitio de trabajo,
la oscuridad de la noche la convierte en un lugar de reposo. Sólo basta recoger las
esteras para modificar la función.
Tiene costados parcialmente
cerrados permitiendo el paso del viento, más no las visuales del peatón; techo a cuatro
aguas en teja de asbesto-cemento, aunque aún existen algunos en palma sobretodo en las
cocinas, que se seca con el humo dándole mayor durabilidad, el ángulo de inclinación
varía de acuerdo con el material y conforma zarzos. Estructura de pórticos exenta, que
pueden variar en cantidad de acuerdo con el tamaño de la construcción.
La cocina siempre está en
la parte posterior, opuesta a la entrada principal, como módulo independiente del resto
de la casa, a la que se une por un pequeño paso. El fogón se localiza en cualquiera de
sus cuatro esquinas y hay una tarima en la parte superior en donde se colocan los
alimentos. Ocasionalmente existe una terraza que sobresale de la línea de proyección de
la cubierta. En estas construcciones el acceso o salida de campo se hace por un palo
muesquiado, similar al del acceso, simplemente apoyado que puede ser desplazado dando
seguridad a la vivienda.
Por falta de elementos
diagonales en la estructura podemos afirmar que éstas son construcciones
sismoresistentes, propias para un lugar de alto riesgo sísmico; lo que reafirma el
concepto de Monumentalidad práctica o comprobación a lo largo del tiempo.
En la casa Cuna lo más
importante es la ubicación respecto al mar. El padre o cacique de la casa debe dormir con
la cabeza en sentido opuesto a éste, la creencia es que si lo hace al contrario ahoga sus
sueños. (Los sueños son parte esencial en los Cuna y en ellos basan muchos aspectos de
su vida). Por ello el objeto arquitectónico va de oriente a occidente. Esta
característica hace que el sol dé sobre las caras más angostas de la edificación para
dejar en penumbra las más largas, evitando así, una excesiva exposición. Respuesta muy
apropiada para un clima tan fuerte como el de la región.
Está compuesta por dos
módulos o unidades, la casa macho que cumple la función de habitáculo y la casa hembra
que es el fogón, ubicado en el costado nor-occidental. Son estructuras rectangulares,
abiertas en su interior (un solo espacio), con cerramientos en "caña flecha".
El acceso principal se hace por el costado occidental y tiene una salida de campo o acceso
secundario por el costado oriental, en la casa macho. Su cubierta a cuarenta y cinco
grados en palma deja las culatas abiertas aprovechando al máximo la ventilación, lo que
da espacio a un desván que puede ser la tercera parte o la mitad del espacio total. Tiene
diferentes unas dependiendo si es la casa macho (vasijas y utensilios) o la casa hembra
(maíz). Estos dos módulos están unidos en sus costados más largos por un espacio
abierto o terraza.
Estructuralmente la casa se
compone de cinco a siete pórticos con apoyos centrales "horcones", siendo el
del centro el principal, que representa el padre. La casa es dividida en cuatro
hemisferios en donde se organiza la familia para dormir con una distribución especial; el
padre es el primero al norte del horcón mayor, contrario a él se encuentra la madre,
primera al sur del mismo, en el hemisferio opuesto en razón a que se complementan
cosmogónicamente.
La ubicación de la vivienda
Arhuaca, está dada por el manejo de la topografía, puesto que la casa debe estar ubicada
con el acceso hacia la parte baja del terreno o al oriente.
Para el emplazamiento
siempre se hace un claro en el entorno natural, conformándose el espacio comunal de la
vivienda.
Antes de la construcción se
debe consultar al Mamo, (Líder espiritual), para que de la localización exacta de la
casa, puesto que es el único que conoce las piedras, árboles o pozos sagrados y
cementerios, lugares en los cuales no se puede construir. Aunque existen la casa macho y
la hembra, tan sólo se diferencian en una estructura de amarre horizontal en la cubierta
de la casa macho, que representa las dos mochilas que el hombre lleva terciadas, adquiere
este carácter con el bautizo que a toda casa le debe hacer el Mamo.
Una vivienda se compone por
lo general de dos unidades, el habitáculo y la cocina, a las cuales eventualmente se
suman otras dos, una de ellas cumple la función de depósito y la otra se destina para
relaciones sexuales, libre de mobiliario procurando un mayor contacto con la madre tierra.
El objeto arquitectónico es
un solo espacio, sin divisiones interiores, de forma rectangular o cuadrada acorde con la
numerología, pues, el nueve es número sagrado y su mitad el cuatro se representa en
muchos aspectos cotidianos. Se reconoce en sus esquinas un principio y un final. El fogón
siempre está en el centro representando el centro de la Sierra, Nabusimake, lugar
sagrado.
La casa, según recuento de
Jeremías Torres, (Maestro Arhuaco) representa la Sierra, por eso sus cuatro apoyos, como
las cuatro culturas que la resguardan, (Kogüi, Arhuaca, Kancuami, Arsario).
Tanto el piso como las
paredes son de tierra (Madre), éstas se arman sobre una estructura de madera post-tensada
con bejucos, (verdes durante la construcción que al secarse se contraen), posteriormente
se refuerzan con piedra hacia el exterior para que no les afecte la lluvia ni los
animales, formando el "cinturón" de la vivienda, "la cabeza" es la
cubierta en palma a cuatro aguas con inclinaciones mayores a cuarenta y cinco grados y
estructura en madera. Puede sufrir ligeras variaciones de acuerdo con los pisos térmicos,
por esa razón en clima caliente el techo sobresale o vuela más que en clima frío, (El
"Genio del lugar" como factor definitorio).
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