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UNA
ALTA FRECUENCIA DE SORDERA EN LA ISLA DE PROVIDENCIA, COLOMBIA
Marta Lucía Tamayo F.
(1,2),
María Claudia Lattig
(1)
, Gustavo Tamayo F.
(2)
y Jaime Eduardo
Bernal
(1)
(1) Instituto de Genética Humana, Facultad de Medicina, Pontificia Universidad Javeriana.
(2) Fundación Oftalmológica
Nacional. (FON).
RESUMEN
Los estudios genéticos en
la isla de Providencia comenzaron hace varios años. A Providencia siempre se vuelve.
Después de ese primer viaje hemos regresado una y otra vez, persiguiendo su historia, su
pasado, sus gente, su cultura, su geografía, sus tesoros ocultos, su misterio. Dado el
interesante pasado histórico, su especial situación geográfica y sus diferentes
condiciones de vida, resulta interesante estudiar los aspectos médicos y genéticos para
tratar de descubrir la identidad genética de la isla y de su gente. Estos estudios se han
intensificado en los últimos tres años, ante el conocimiento de una inusitada alta
frecuencia de sordera en la isla, asociado en algunas personas a alteraciones de la
pigmentación de la piel, cabello y ojos. Se describe aquí el perfil genético y la
frecuencia de las enfermedades genéticas presentes en la isla. Se encontró una alta
frecuencia de sordera (5.0 in 1,000 individuos nativos). El 47.06% de esta población
sorda posee una sordera no-sindrómica autosómica recesiva y el 29.41% presenta Síndrome
de Waardenburg (sordera asociada a anomalías en la pigmentación). Se incluye el árbol
genealógico completo de las familias con individuos sordos, el cual incluye casi 2/3 del
total de esta población.
INTRODUCCIÓN
Las estadísticas en el
área de las limitaciones auditivas son impresionantes, se sabe que 1 de cada 2,000 niños
nace sordo. Se estima que más de la mitad de todas las sorderas es causada por algún
factor genético. La sordera no-sindrómica representa un 70% de las sorderas de origen
genético y la sordera sindromal (sordera asociada con otras características clínicas)
conforma el 30%.(
1,2,3
). En Colombia, un estudio realizado en 16
institutos de y para sordos, indican que el 34% de la sordera en esta población sorda
institucionalizada era debida a factores genéticos (
4,5
).
La sordera no-sindrómica
autosómica recesiva es generalmente de inicio temprano y profunda, representando entre el
75% y el 80% de la sordera no sindrómica. (
1,6
). Hasta este momento se han reportado 19 loci
para la sordera no-sindrómica autosómica recesiva (Hereditary Hearing Loss Homepage:
http:/ hgins.uia.ac.be/u/dnalab/ hhh.htm) demostrando así la gran heterogeneidad
presente en este grupo. El alto grado de consanguinidad observado en regiones étnicamente
aisladas, como la isla de Providencia, facilita el estudio para la localización de estos genes (
6,7
).
El Síndrome de Waardenburg
posee una herencia autosómica dominante, la cual representa del 2-5% de la población con
sordera de origen genético (
8
). Esta enfermedad se caracteriza por alteraciones
en la pigmentación de la piel, cabello y ojos, defectos en tejidos derivados de la cresta
neural, y sordera neurosensorial (
9,10
) Variaciones en el grado de la expresividad de
estas características es observada con frecuencia, aun entre individuos de la misma
familia. La frecuencia de la sordera neurosensorial es mas frecuente en WS tipo 2 (77%) (
11
). La
presencia de distopia cantorum (desplazamiento lateral del canto interno) es observada en
WS tipo 1 pero no en WS tipo 2. El Indice de Waardenburg (WI), desarrollado por Arias y
Mota en 1978, es una relación de las medidas oculares, como medida discriminativa para la
distopia cantorum. Las medidas de la distancia intercantal interna, distancia interpupilar
y distancia intercantal externa, donde WI > 2.07 se considera distópico y WI < 1.87
es considerado normal (
12
).
El estudio de la población
de la isla de Providencia, Colombia, comenzó en 1988 debido al conocimiento de una alta
frecuencia de sordera en esta región colombiana. Presentamos el reporte de una comunidad
aislada, con un alto nivel de consanguinidad, en donde aproximadamente cinco de cada mil
individuos nativos son sordos.
HISTORIA DE LA ISLA DE PROVIDENCIA
No hay un total acuerdo
histórico en lo referente a la fecha exacta del descubrimiento, pero se presume que fue
entre 1482 y 1502, en uno de los dos primeros viajes de Colón a América. Es bien
conocido el posterior arribo de pobladores provenientes de Inglaterra, Francia, España,
Holanda y Jamaica (Parsons 1985, Clemente 1989, Ruiz 1992, Turriago y Trujillo 1988).
Sin embargo, y en medio de
la confusión histórica existente, según diversos historiadores, la isla estuvo habitada
por inmigrantes Holandeses, aún desde antes del descubrimiento de América. Los ingleses
llegaron a la isla a bordo del Seaflower en 1629 encontrando a los Holandeses. Los
primeros esclavos negros fueron traídos desde Jamaica y otros sitios del caribe, para
trabajar en las tierras de los Ingleses. En 1642 arribaron los españoles obligando a los
ingleses a desalojar la isla. Para el año de 1725 los españoles habían desocupado la
isla y en 1788 el Capitán Francis Archbold llegó a la isla con esclavos negros traídos
del Africa. Esto, definitivamente contribuyó a la mezcla racial en esta pequeña y
aislada región.
Lo interesante de todo este
embrollo histórico sobre la isla, es que ciertamente la fecha exacta de su descubrimiento
aun no se conoce. Como si esto fuera poco, en los registros ingleses está bien claro que
existieron tres diferentes islas "Providencia" en el Caribe, la que parece
corresponder a la nuestra, es la llamada "OLD PROVIDENCE" (Parsons 1985,
Turriago y Trujillo 1988).
Lo que llama la atención es
que a pesar de que las islas eran gobernadas por los españoles, el influjo de los
habitantes ingleses era tan marcado, que el mismo gobernador se quejaba de que sus
habitantes aún hablaban inglés y no tenían casi nada del español o de la fe católica.
Oneille fue sustituido en 1811 por el capitán Luis García de Cartagena.
La presencia francesa en la
isla parece comenzar en 1818 con la llegada de Luis Aury, y termina con su muerte en 1821.
Después de ser abandonada por los franceses, el gobierno de la isla fue tomado por un
cabildo municipal y finalmente por el gobierno Colombiano en 1822, al proclamar
oficialmente la adhesión de la isla a la constitución de Cúcuta.
Se dice pues, según
recopilación histórica de Parsons, que la liberación de los esclavos se llevó a cabo
hacia 1853, de modo que ellos pudieron tomar tierras que habían sido de sus amos,
asentándose y tomando posesión de la isla. Por otra parte, aunque los esclavos nunca
fueron numerosos, varias familias de Providencia tienen un claro origen en las islas
Caimán; muchos de estos pobladores llegaron entre 1830 y 1880, pero otros son
descendientes de los ingleses y de algunos piratas franceses.
Ante este revuelto
histórico, un genetista no puede mas que quedarse atónito, mientras se pregunta como
armar un árbol genealógico en esta isla, donde todos llevan hoy en día casi los mismos
apellidos, y es muy difícil saber quién es descendiente del inglés, del mestizo, o del
negro que siendo esclavo tomó el apellido de su amo inglés. Saber quién es
verdaderamente pariente de quién en Providencia, es algo que quizá solo la genética
pueda descubrir; tarea que indudablemente tomará otros cuantos años mas dado que es
necesario profundizar el estudio de la isla, de sus enfermedades genéticas y de las
características de sus actuales pobladores(
13,14,15,16
)
GEOGRAFÍA DE LA
ISLA DE PROVIDENCIA
Providencia y Santa Catalina
están separadas por un canal artificial de 200 metros. Actualmente se comunican por un
puente de madera, por lo que ambas islas pueden ser consideradas casi como una sola.
Están situadas en el archipiélago de San Andrés, sobre el océano Atlántico, al
noroccidente de Colombia. Providencia tiene un área de 17 km2, mientras que Santa
Catalina mide 1 km2. Providencia es una isla montañosa, aislada geográficamente del
continente, con relativamente escasas facilidades de comunicación aérea y marítima
(Parsons 1985, Clemente 1989, Ruiz 1992, Turriago y Trujillo 1988).
Según los datos del censo
de 1988, en esa época Providencia contaba con 3.617 habitantes, de los cuales unos 3.058
eran realmente "nativos" y el resto foráneos, llamados comúnmente
"continentales". Otro censo realizado en 1992, parece haber mostrado una
población total cercana a los 4.800 habitantes, en donde se observa aumento de población
foránea, acercándose a 1.400 los pobladores no originarios de la isla. Casi todos los
nativos son de raza negra y aunque nuestro idioma oficial es el español, en la isla se
habla un "inglés caribe".
MATERIALES Y
MÉTODOS
Este estudio fue realizado
durante el transcurso de 8 visitas a la isla de Providencia, durante los años de 1988 y
1997. Evaluaciones médicas completas fueron realizadas por el equipo humano conformado
por médicos genetistas, un pediatra, un dermatólogo, un otorrinolaringólogo, un
oftalmólogo y un neurólogo. Adicionalmente, hemos revisado la estadística médica de
los últimos 5 años de la isla y los reportes del hospital local en cuanto a programas de
salud. En la notaría también revisamos registros de nacimiento, buscando datos de
paternidades y origen de ciertas familias. El equipo humano y técnico trabajó en el
hospital local y en el puesto de salud de Casabaja, pero además se desplazó a las
escuelas y a los 13 diferentes sectores de la isla, visitando casa por casa las familias
en donde se había detectado alguna patología de posible origen genético.
Nuestros estudios genéticos
en la isla se han intensificado mas en el área de la sordera. Visitamos las familias en
las que se conocía un claro antecedente de sordera, de trastornos visuales o de
anomalías de pigmentación en la piel con sordera, para ampliar los datos referentes a
antecedentes personales y familiares. La evaluación oftalmológica incluyó un examen
externo, fondo de ojo, fundoscopia y vicios de refracción. El examen audiológico
consistió de un audiograma y una otoscopia. Los defectos vestibulares fueron evaluados
utilizando el test de Romberg y el test de tandem walk, realizados a todos los individuos
sordos y al mayor número de familiares posible. Los individuos con Síndrome de
Waardenburg fueron diagnosticados utilizando el formato para síndrome de Waardenburg
elaborado por el Consorcio Internacional para Síndrome de Waardenburg
(
17
).
Para obtener información
acerca de los antepasados isleños, estuvimos dialógando con los individuos más ancianos
de la isla, historiadores y sociólogos. Con toda esta información, se pudo construir el
árbol genealógico completo de esta población afectada.
RESULTADOS
En la evaluación
oftalmológica se encontró una alta frecuencia de pterigio, glaucoma, conjuntivitis
alérgica y bacteriana, y catarata. Aproximadamente el 13% de los individuos examinados
mostraban catarata en sus diferentes grados de severidad. El equipo realizó 180 consultas
oftalmológicas, 40 cirugías de pterigio, y 20 cirugías de catarata con implantación de
lente intraocular. Se detectó un caso de atrofia óptica familiar en donde los padres
eran aparentemente sanos. Dentro de esta evaluación se observó que de los 180 individuos
evaluados, 178 tenían algún tipo de vicios de refracción. (Ver tabla 1).
Tabla 1. Patologías
oculares observadas en 180 individuos examinados en Providencia
|
PATOLOGIA
|
Individuos
afectados
|
Porcentaje
|
|
Conjuntivitis
alérgica
Pterigio
Catarata
Glaucoma
Vicios de refracción
|
15
46
24
8
178
|
8.3%
25.5%
13.3%
4.4%
98.9%
|
EVALUACIÓN GENÉTICA
En la evaluación genética
general encontramos una familia con 5 hijos (3 afectados, 2 sanos) con atrofia óptica
familiar. Los padres no fueron examinados, pero dicen gozar de buena visión, sin
anteojos, a la edad de 60 y 57. No se comprobó consanguinidad, pero debido a la alta
endogamia observada en la isla, se puede sugerir un mecanismo de herencia autosómica
recesiva.
También se detectó un caso
de una familia de padres consanguíneos sanos, en donde dos de los siete hijos presentaban
el Síndrome de Cohen, sugestivo de un mecanismo de herencia autosómico recesivo. Estos
individuos presentan retardo mental, incisivos prominentes, hipotonía, orejas en forma de
copa, puente nasal amplio y manos y pies pequeños con dedos delgados. Existen muy pocos
casos de Síndrome de Cohen (MIM 216550) descritos en la literatura
(
18
). En la misma familia también se encontró un
primo hermano con hipomelia en ambas extremidades superiores.
Identificamos también otras
enfermedades genéticas. Vitiligo (1 familia, 3 afectados), enfermedad de células
falciformes (1 familia, 2 afectados, 3 portadoras), neurofibromatosis (1 familia), tres
pacientes con retardo mental (1 Síndrome de Down, 2 en quienes se descartó una
etiología genética metabólica), y una familia con varios casos de poliosis aislada, sin
sordera y sin otros hallazgos.
Sordera en Providencia:
La evaluación genética se concentró especialmente en las familias con sordera
no-sindrómica y Síndrome de Waardenburg (WS). En la isla han existido cerca de 32
personas "nativas" afectadas de sordera. Hemos tenido la oportunidad de examinar
a 17 individuos con sordera, 13 casos genéticos y 4 con etiología no definida. Entre la
población sorda, hay 8 individuos que presentan solo sordera autosómica recesiva
neurosensorial (6 hombres y 2 mujeres), y otros 5 con hipopigmentación en piel, cabello y
ojos. Estos últimos (3 mujeres y 2 hombres), pertenecientes a dos familias parientes
entre sí, presentan sordera neurosensorial profunda, ausencia de lenguaje, albinoidismo
ocular bilateral asimétrico, escleras azules, pestañas hipo-pigmentadas y escasas,
poliosis y áreas de despigmentación cutánea en tronco, abdomen, cara, brazos y
antebrazos; todo lo cual concuerda perfectamente al diagnóstico de Síndrome de
Waardenburg (
9,11,19
). Todos ellos presentan distancias intercantales normales.
El Indice de Waardenburg no proporcionó medidas que nos permitieran llegar a una
conclusión para distopia (valores entre 1.87-2.07). Uno de los padres presentaba ligera
poliosis y su esposa acusaba canas prematuras. El padre de la otra familia tenía 80 años
en el momento de la evaluación y decía haber canado prematuramente. Una de sus hijas
presenta un mechón blanco. Muchas de las personas pertenecientes a las familias con
sordera, presentan además alteraciones neurológicas de la marcha, síndrome de
extrapiramidalismo y rigidez con espasticidad muscular.
En la figura 1 se presenta
el árbol genealógico de las familias afectadas de sordera y Síndrome de Waardenburg, en
la que constituye la genealogía de casi 2/3 partes de los nativos de la isla.
Definición de Símbolos
Figura 1.
Confluencia de Sordera no-sindrómica y Síndrome de Waardenburg en la isla de Providencia
- Colombia.
En esta figura podemos
observar a 17 individuos marcados como afectados de sordera, quienes se clasifican de la
siguiente manera:
- 5 individuos con sordera
asociada al Síndrome de Waardenburg
- 8 individuos con sordera
no-sindrómica autosómica recesiva
- 4 casos aislados de
sordera, en los era imposible definir clinicamente si es o no de origen genético.
- Están marcados otros 4
individuos a los que no examinamos ni incluimos en nuestros estudios moleculares, pero que
son reconocidamente sordos por la población general. También aparecen marcadas unas
personas con características parciales de Síndrome de Waardenburg, tales como mechón
blanco de pelo o canas prematuras.
Sabemos que la población de
nativos isleños es de 3,400, donde 17 individuos son sordos. La frecuencia de sordera en
la isla es de aproximadamente 5.0 en 1,000 habitantes, considerablemente mas alta que la
frecuencia de la población general de 1 en 1,000
DISCUSIÓN
En resumen, tenemos el
estudio global de una población negra, aislada, de interesantes ancestros, especial
situación geográfica y características propias muy bien definidas y diferentes al resto
de la población continental Colombiana.
La presencia de
conjuntivitis y cataratas pudiera ser debida a las condiciones climáticas a que están
sometidos sus habitantes, sin embargo, debe considerarse que estas enfermedades también
pudieran estar relacionadas con factores genéticos predisponentes esto es algo que exige
mayor análisis y comparación con poblaciones que mantengan condiciones de vida
similares.
El antecedente histórico de
Providencia resulta ser bien interesante y por demás, relevante a los hallazgos de
sorderas genéticas en esa población. Tuvimos oportunidad de dialogar con una
historiadora nativa de la isla, con un sociólogo y con Frank Britton, otro isleño de 82
años de edad, quien recuerda perfectamente el pasado de muchas de las familias isleñas
de hoy. Buscando precisamente el origen de esas familias, iniciamos la tarea de revisar
los archivos notariales que existen actualmente y que recopilan información desde el año
1910. Ciertamente, organizar el árbol genealógico de las familias con sordera,
significó prácticamente armar el árbol genealógico de toda la Isla, tarea larga y
dispendiosa que nos ha tomado varios años. En la pasada visita logramos revisar los datos
notariales correspondientes desde 1910 hasta 1930. Sin embargo, sorprende descubrir que en
la Isla inicialmente no se acostumbraba llevar estos registros y las anotaciones
correspondientes a esa época fueron escritas varios años después, lo que dificultaba
completar la información. Por otra parte, llama la atención la forma inconstante y
quizás caprichosa como se registraban los hijos, dado que nunca se anotaba más de un
apellido de cada progenitor y la madre con frecuencia anotaba el apellido que había
tomado de su marido y no el de su padre que había utilizado durante su vida de soltera.
Esta costumbre anglosajona, muy propia de la isla en aquella época, ha cambiado
recientemente a nuestro habitual registro notarial del interior, con lo cual actualmente
es mas fácil identificar las familias paterna y materna de cada niño denunciado. Para
subsanar estos inconvenientes, se estudiaron los datos genealógicos de la isla,
utilizando los registros del sociólogo Alberto Archbold, de modo que tenemos mucha
confianza en los datos utilizados y hay seguridad en la veracidad de la información
global genealógica utilizada.
Las familias afectadas de
sordera no-sindrómica y Síndrome de Waardenburg merecen un análisis individual y
separado del resto de las patologías encontradas. La incidencia de sordera en el mundo es
de 1 en 1,000 individuos. Un efecto fundador puede explicar la alta frecuencia de sordera
observada en la isla (5.0 en 1,000 individuos), como ha sido demostrado para algunas
patologías genéticas raras, las cuales pueden ser frecuentes en algunas poblaciones endogámicas (
20,21
).
Lo verdaderamente llamativo,
es que las familias que presentan sordera solamente, muestran un patrón de herencia
francamente autosómico recesivo, mientras que las familias que están afectadas de
"hipo-pigmentación cutánea y sordera" simultáneamente, pudieran sugerir una
herencia autosómica dominante de expresividad muy variable. En este punto, lo que aún
estaba por definir era sí se trataba de una misma patología en toda la isla, o sí eran
dos sorderas genéticas diferentes. Esta hipótesis fue considerada dado que la sordera no
se presentaba en todos los casos con el Síndrome de Waardenburg.
Realizamos estudios
moleculares buscando la presencia de una mutación en el gen Conexina 26, (30delG) ya que
esta ha sido implicada como causante de una forma de sordera. Se demostró la mutación en
los 8 individuos con sordera no sindrómica autosómica recesiva, pero no se encontró en
los individuos con Síndrome de Waardenburg y los casos aislados. Lo anterior demostró
que efectivamente se trataba de dos sorderas diferentes. Una causada por Conexina 26 y
otra por un gen aún no definido. Nuestro paso siguiente es continuar los estudios
génicos tendientes a determinar el gen causante de la sordera en el Sindrome
de Waardernburg.(
22
,
23
)
Agradecimientos
A las autoridades del
municipio y del departamento de San Andrés y Providencia. Al comité de damas
voluntarias, a la primera dama, al alcalde, al secretario de gobierno. También a la Dra.
M. Newball, así como a M. Britton, P. Borden, V. Archbold, C. Chand, G. Bernal, W. Bush,
A. Archbold, y J.C. Robinson por su valiosa contribución. Agradecemos también a los Drs.
P. Ruiz, S. Plaza, C. Durán, y C. Rodas del Instituto de Genética Humana, y a la Dra. A.
S. Rico por su participación. Al Dr. I. Zarante por su colaboración en el análisis de
algunos de los datos presentados. Un agradecimiento especial al Dr. T.B. Friedman y al Dr.
R. Morell del NIDCD en NIH, por su contribución y discusiones de gran valor para este
artículo. Finalmente, un especial reconocimiento a todas las familias examinadas, sus
hijos y nietos y a todos los individuos sordos a quienes hemos evaluado numerosas veces.
Este trabajo fue realizado
gracias al apoyo de la Fundación Banco de la República y Colciencias.
__________
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Apparent digenic inheritance of Waardenburg syndrome type 2 (WS2) and autosomal recessive
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