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(Continuación
capítulo Introducción)
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Vista
aérea San Rafael de Planas, Meta, 1972
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Una
cadena de intercambio se extendía de oriente a occidente desde el río Vichada medio
hacia el Guaviare para conseguir perros cazadores de los indígenas Guayabero. Se
intercambiaban productos con los Piaroa del Orinoco. Los Guahibo conseguían objetos de
hierro y collares de cuentas que los Piaroa habían conseguido con los Yekuana. La
cadena iba luego hacia los Guayabero. Los Guahibos les daban a cambio a los
Piaroa arcos de madera, artículos de fibra, de cumare: hamacas y pinturas. De
Venezuela llegaban los cristales de cuarzo wáali usados
por los curanderos guahibos. Los Piaroa les daban curare.
Otra cadena de intercambio era norte sur: incluía a los indígenas Achagua y Sáliba
y a diferentes subgrupos de la familia lingüística guahiba. En el sur se conseguía
peramán, cumare, palo de brasil, calabazas y aceite de seje. En el norte se conseguían
conchas de caracol para preparar yopo, sartas de quirripa,
yopo, piedras para pulir ollas (éjeto) hachas
y cuentas de vidrio que los Achaguas conseguían
en sus negocios con los grupos caribes de Venezuela.
(Sosa, Marcelino. 1985,
págs. 52-54).
Esas
estructuras fueron cambiando con el tiempo y algunas de ellas sabemos que
desaparecieron; pero desconocemos si las etnias actuales han sustituido los objetos
de intercambio intertribal e interétnico por otros objetos; si se dan intercambios
ceremoniales (ajustados a nuevas realidades religiosas); o si por ejemplo, las cadenas
productoras de curare, barbasco, caraño, objetos de fibra, canastos, ralladores de yuca,
achiote, pescado seco, para no citar sino unos pocos artículos, aún perviven.
No hemos documentado hasta la fecha
las relacionesmatrimoniales por ejemplo que se están desarrollando entre
dichos grupos. En algunas de estas monografías se adjuntan evidencias de algunos de estos
procesos.
Los
negocios eran hechos por los hombres: en estas actividades eran conocidos los
Achagua cuando adelantaban intercambios
ceremoniales y trueques acompañados por discursos que podían durar horas.
Los
intercambios entre grupos se hacían utilizando reconocidas vías fluviales y terrestres o
medios de transporte alternativo, (terrestre
-
acuático). El Diosonamuto o Camino de Dios
pervive en la tradición de los grupos Llaneros como vía expedita de comunicación desde
el río Orinoco hasta los Llanos de San Martín sin atravesar ningún río, camino que
tenía
varias
ramificaciones y que pervive en la tradición de los grupos Guahibo-Sikuani. (ReichelDolmatoff, G. 1944).
Los hombres negociantes eran
usualmente los demás edad y con cierta afición para ese trabajo uno o dos en cada
caserío. Un negociante podría tener más de una persona wijane con quien él negociaba. A veces los hombres
más aficionados al negocio hacían largos viajes para negociar con sus clientes
(wijá).
(Sosa, Marcelino. Op. cit., págs. 47-51).
Creemos que cada grupo étnico ha tenido distintas respuestas adaptativas
ante la ocupación de sus territorios: desplazarse a nuevos territorios, como es la
respuesta de los
Guahibo-Sikuani y de los Sáliba, con distintos niveles de relación e
integración a la economía y a la sociedad nacional. Otros grupos como los Cuiva buscaron los bosques interfluviales como
zonas de refugio.
Las sociedades orinoquenses
lograron mantener un sistema de intercambio durante el siglo XIX
aún ante mermas
de población considerable y la enajenación creciente de recursos culturales tanto
materiales como simbólicos y organizacionales:
como alteración de los patrones de
asentamiento y en las relaciones económicas y políticas.
(Arvelo, N. Op. cit., pág. 167).
La evidencia histórica de
los grupos étnicos llaneros señala que prácticamente ningún grupo habita en la
actualidad sus lugares ancestrales de origen y que difícilmente en algunos de ellos
como con los Achagua por ejemplo
sería posible reconstruir esa historia de origen debido al proceso de conversión
religiosa impositiva que han vivido. Con otros i.e. Saliba, Piaroa, Cuiva o
subgrupos Sikuani-Guahibo aún sería posible generar y emprender dichos procesos de
autodeterminación.
Los grupos indígenas
llaneros a pesar de que manifiestan incrementos relativos en sus tasas demográficas
de crecimiento a la luz de algunos datos estadísticos (i.e. INCORA) apenas
representan una escasa parte de la población nacional. En el momento de elaborar este
escrito el DANE estaba pensando adelantar un Censo Indígena Nacional en 1991-1992.
Algunos de estos grupos pueden estar en mejores condiciones relativas,
sanitarias y alimentarias, que otros (i.e. los Sikuani); creemos que son todas etnias en acelerado proceso de desaparición y
extinción física y cultural. La situación más extrema la representan los Amorúa (de los cuales solamente quedan unas pocas
familias), le seguirían los Achagua, Úwa,
Tunebo, Cuiva y Guayabero.
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Anciano.
Resguardo Aiwa, Comunidad Cumariana, Vichada,1984
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Es posible que una de las
condiciones más preocupantes sea la de salud y saneamiento:
altas
tasas de tuberculosis, anemia, parasitismo, mientras que los territorios de caza y pesca
están agotados. A lo anterior, se agregan los continuos conflictos con los blancos y
colonos por la tierra.
En vista de que algunos grupos han cambiado su forma subsistencia,
requeriríanidealmente de mayores extensiones de terreno en vista de dentro
de muchas reservas terrenos aptos para los conucos (sean de vega o de morichal) escasos.
La sobrevivencia de algunos de ellos (i.e. Sikuani) y
inclusión
de otros en la escala más baja del campesinado y proletariado y en asentamientos
marginales y tuguriales localidades como Puerto Inírida y Puerto Carreño o Arauca
como está sucediendo dependerá de los diversos procesos
adaptación, revitalización ajuste que cada uno de ellos emprenda o que sea desarrollado conjuntamente por varios de ellos.
Actualmente conviven y
existen matrimonio intertribal en los Piapoco y
los Achagua; Casanare hay territorios donde
conviven Sáliba con Maciguare en otras áreas existen Síku
ani
conviviendo con Piaroa o Gua
ya
bero. Pero es muy poco lo que conocemos de las
relaciones interétnicas entre estos grupos. ejemplo, en Morichito y Mochuelo, Casanare,
los Cuiva y Tsiri
pu
son considerados inferiores o
salvajes en la escala social por
parte
de los Sikuani (¿posiblemente debido a su
carácter de cazadores itinerantes?).
El proceso de cambio económico y social se
presenta también en la esfera de la autoconciencia e identificación étnica debido a
numerosos procesos históricos:
Tanto las bases objetivas de la autoconciencia étnica como su contenido distan
mucho de ser idénticas en varias etapas del proceso sociohistórico.
(Bromley, Y. Op. cit., pág. 58)
Actualmente
hay grupos que debido a su experiencia histórica ya no tienen una clara
memoria de su pasado y es posible que no puedan identificar ya sus tradiciones
culturales. (Bromley, Y. Op. cit., pág 51).
Los Achagua serían uno de ellos. El valor de la
investigación que se emprenda radica, no solamente en la importancia de la ideología y
pensamiento de estos grupos para la antropología, sino también por la riqueza humana que
representan: son formas de vida y percepciones, nociones acerca del manejo del medio
ecológico, distintas a la occidental, esenciales para la comprensión del presente y del
futuro de la nacionalidad colombiana.
Cuando los últimos ancianos
hombres y mujeres portadores de estas tradiciones hayan fallecido, se habrá
perdido para siempre todo ese conocimiento.
Las
descripciones tradicionales etnográficas en lo que se refiere a los Llanos del Orinoco
han estado centradas en las características socioculturales haciendo énfasis más en las
diferencias locales que en las relaciones entre los grupos y sus características.
Ha
existido en los Llanos del Orinoco un sistema de interdependencia regional y relaciones
interétnicas entre los grupos
(Arvelo. Nelly. 1989, pág. 155).
Sólo muy
recientemente se ha comenzado a examinar el tipo de interrelaciones étnicas
económicas,
socioculturales tanto en el tiempo como en el espacio entre las zonas amazónicas y orinoquenses. Ese campo de la investigación
histórica y antropológica inclusive arqueológica, que permita identificar relaciones de
grupos migrantes Arawak desde la Amazonia hasta los Llanos está virgen, al menos en lo
que a Colombia se
refiere. (Zucchi, A. 1991).
Creemos que un
esfuerzo de este género puede dar pie para en palabras de Nelly Arvelo poder:
Identificar
los mecanismos de articulación del nivel interétnico, de comercio, prestación de
servicios rituales, alianzas matrimoniales, interétnicas, pactos políticos...
(Arvelo,
Nelly. 1989, pág. 156).
En
el aspecto lingüístico la literatura contribuye con algunas lenguas y dialectos
infortunadamente extinguidos pero necesarios de tener e cuenta en posteriores
estudio de archivo y de arqueología Solamente en el territorio de Arauca (Prefectura
Apostólica se mencionan: Yapin, Situfa Pumé, Lokaka o Lukulia (¿Lukalia?), Kilifui,
Atabaka, Arakuilca Jabué, Guarátaro. (DANE, 1970 págs. 44 -49).
FAMILIAS LINGUISTICAS Y GRUPOS
ETNICOS EN LA ORINOQUIA
COLOMBIANA
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Familia
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Grupo
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Subgrupo
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Lingüística
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Etnico
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Etnico
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Guahibo
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Sikuani
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Cuiva
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Cuiva
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Tsiripu
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(Chiricoa)
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Hipiwe
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Mariposo
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Maciguare
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Amorúa
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Guayabero
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Sáliba
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Sáliba
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¿Piaroa?
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Arawak
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Achagua
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Piapoco
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Curripao
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¿Piaroa?
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Chibcha
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Tunebo
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¿Yaruro?
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