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(Continuación capítulo Cuiva)
ETNOHISTORIA
E
HISTORIA
RECIENTE
E
n
la literatura etnohistórica de los siglos XVI y XVII se mencionan a los Cuiba, Cuyba, Kuiba o Cuica, como grupos cultivadores de los Llanos de
Venezuela (Morey, 1975, pág. 29). Estaban localizados al sur de los
Caquetío en las regiones de Acarigua, Estado
Portuguesa. Sin embargo, después del siglo XVI ya no se mencionan más en las crónicas
sino que solamente aparecen en los primeros años de la Conquista, como horticultores.
(Morey,
N., op. cit, pág. 34).
B.
Arcand
toma en cuenta tres períodos en la historia regional y local:
1.
Desde
1531-1650: primera penetración de los conquistadores sin establecer asentamientos
permanentes.
2.
Desde
1650 a 1767: Funda
ción
de las misiones y haciendas jesuitas reduciendo a las comunidades indígenas, con la
excepción de aquellos grupos totalmente nómades que ofrecieron resistencia violenta al
contacto y que se replegaron a zonas de acceso más difícil.
3.
Del
año de 1767 a 1970, a partir de la expulsión de los jesuitas: cuando los grupos nómades
regresaron a sus zonas tradicionales de habitación y fueron acosados nuevamente por
proceso de colonización ganadera (primero) y agrícola (posterior).
(Arcand, B., en 1. Zagarra, op. c
it.,
pág. 173).
B.
Arcand
caracteriza para los años más recientes el proceso de contacto entre
Cuiva y la
sociedad
blanca en la región: en
1965
los misioneros evangélicos extranjeros del Instituto Lingüístico de Verano (I.L.V.)
inician contacto en Cravo Norte:
Misioneros, más que todo un grupo del Instituto
Lingüístico de Verano, I.L.V., han
intensificado la presión sobre los Cuiva. Los
misioneros están utilizando los mitos Cuiva para
agregarles un contenido cristiano, o construyendo pequeñas historias para motivarlos a
convertirse en agricultores sedentarios.
(Arcand, B., 1975).
En 1966, viene la sedentarización y choques de Cuiva que se fundaron en Mochuelo con colonos.
Posteriormente, en 1969, se establecen en Morichito y La Luna, grupos de Sálibas
sedentarios procedentes de Orocué. En 1969 se presentan contactos de los Maciguare con
Hermanas buras; en 1975 hay choques entre colonos y Maciguare en San José. Muere un
Maciguare y es liberado el colono autor del crimen. (
Arcand,
B., op. cit
).
Creemos que los Cuiva, conjuntamente con los Guahíbo
fueron
las principales víctimas de la cacería de
indígenas denominada cuiviar, (también, guajibiar) actividad adelantada por dueños de
haciendas
y hatos, lo que constituyó una costumbre generalizada en los Llanos colombo-venezolanos durante el siglo
XIX
y la primera mitad del siglo actual.
La
respuesta obligada de los
Cuiva ha
sido la de depender cada vez menos de la cacería en vista de los recursos
escasos y en la recolección, y en iniciar agricultura de pequeña escala y en la
construcción de asentamientos sedentarios.
A su vez, la respuesta de los
Cuiva ha incluido diversas formas de
ataques a fundos y haciendas, deberíamos llamarlo cacería de cerdos,
ganados agravados por la actitud histórica del llanero y del colono que parece no
haber comprendido la forma de vida y de ser de ellos que también son ciudadanos
colombianos. De allí el conflicto interétnico
que ha llegado a ataques sangrientos entre las partes.
Ya hemos mencionado el hecho de que tanto
indígenas no solamente los Cuiva como los llaneros tienen una diferente percepción hacia
los recursos del medio (entre estos el indígena incluye ganado vacuno y cerdos) y por
supuesto, la propiedad de la tierra.
El sistema
educativo y los medios de comunicación regionales y locales tampoco han percibido el
papel que deben desempeñar en este cambio de actitud. Las instituciones estatales
simplemente ignoran el problema. Bien nos lo refiere este testimonio del año 1968:
Tengo
cuarenta años, soy natural y vecino de Arauca.
Dicen
que los indios que viven por acá son los Cuivas, pero
nosotros los llamamos indios a todos los que viven en las riberas del Capanaparo y
Cinaruco. Ellos viven andando, no tienen territorio fijo. No tienen cultivos, viven a
veces de cacería, de pesca y sobre todo de los marranos y el ganado que roban en las fundaciones. Ellos portan flechas y hachas,
cuchillos y machetes. Ellos se manejan mal
(4)
con los racionales. A mí personalmente hace unos quince
años me hirieron dos hombres: el uno murió y el otro quedó herido. Eso fue en Carotas.
Me mataron los marranos, quemaron la casa, nos asaltaron de noche y luego que abandonamos
la casa la quemaron en seguida. Hace como unos tres años en El Cubano flecharon un
muchacho. Ahora en estos últimos meses a varios vecinos les han matado ganado y
marranos... Los indígenas son un peligro para los colonos y
son un
peligro para todos nosotros porque están en permanente función de atentar contra los
intereses y la vida de los vecinos de la región. Los indígenas de lo que se roban se
llevan una tercera parte, cogen una punta de cincuenta marranos, los matan y cuando más
se llevan diez. Los demás los dejan abandonados.
A
veces
matan las vacas de leche que estan amarradas... Uno se cansa de dar quejas al gobierno y
al ver que no hacen nada, considera que no vale la pena seguir quejándose. Ellos no toman
interés en el asunto porque como no salen a estas regiones no conocen los problemas que
crean los indios y además a esos indios no los encuentra nadie después de que hacen los
males, ży quién los identifica a los que hicieron el mal?
(Bernardo,
Blanco, 1968, en A. Gómez, 1987, págs. 185-186).
La
violencia de los años cincuenta que azotó todas
las regiones del Llano tuvo enormes efectos sobre los grupos aborígenes.
Los
grupos nativos vivieron los efectos directos e inmediatos de los enfrentamientos entre
guerrilleros y militares. Los bombardeos realizados por los
aviones
AT6 a los virtuales
campamentos guerrilleros alcanzaron zonas de refugio indígena".
Ya en la década de 1960 dichos conflictos continuaron:
allí
en la sabana de Leche de Miel, en Santa Bárbara, le dio aviso al gobierno y ellos
mandaron la policía para que los persiguiera y ellos así lo hicieron y mataron un poco
de indios (1968).
(Gómez, A.,
op. cit.,
págs. 220-224).
Y continúa, el
testimonio aportado por el historiador A. Gómez que data de 1973:
Un
cocinero de la Armada de Colombia que vivió por más de quince años en los Llanos
declaró: era un juego, algo natural, matar
Cuivas. Todo el mundo lo hacía, hasta los
marineros de esta misma lancha (de la Armada) Es más, hace no muchos años era como una
especie de deporte. Hoy en día también hay matanzas (1973).
(Gómez,
A.,
op. cit, pág. 225).
Y para cerrar este aparte, finaliza con la mención de
declarantes cuando el juicio de La Rubiera, de que
Existía
un tráfico de pieles de animales como de indígenas,
para
lo cual existieron varios compradores. Un día cualquiera le habían sido enviadas a un
presidente de la República dos pieles de indios disecadas y se recordó el caso de un
presidente de la República que se dedicaba al sacrificio de indios y en la sala de su
casa tenía como adorno pieles de indígenas".
Testimonio,
1973; C.2;
(Fl. 187
(5)
.
En A. Gómez,
op.
cit.,
pág. 228).
Ni el sistema educativo, como ya lo anotamos, ni
administrativo estatal menos los medios de comunicación radio, prensa y
televisión se han preocupado por adelantar programas y proyectos conducentes a
enseñar al blanco acerca de la idiosincrasia y forma de vida de los grupos
indígenas.
En
alguna ocasión, en el año 1979, preguntando a los docentes del municipio de Paz de
Ariporo acerca de la localización de grupos indígenas, en especial por bandas nómades
de Cuiva, se nos respondió en forma agria
diciendo:
aquí no hay ni ha habido nunca indios.
ORGANIZACIÓN
DE LA
PRODUCCIÓN
Los Cuiva han sido
tradicionalmente seminómadas y nómadas, dependiendo de la cacería, la pesca y la
recolección. En verano es el tiempo de pescar, de cazar y de recoger frutos y semillas
silvestres. Las actividades de los Cuiva dependen
como
en los demás grupos de los Llanos, del régimen anual de verano e invierno.
Una
característica importante de estos indígenas llaneros es la de la migración estacional:
cuando bajan las aguas y se inicia el verano, adelantan migraciones con la finalidad de:
Completar las dietas con la fauna y flora del llano".
(Zagarra, I.,
op. cit, pág. 172).
Utilizan arco y
flechas para caza y pesca y han empezado también a usar cuerdas y anzuelos:
Recientemente
la horticultura de la yuca amarga juega un papel importante en la subsis
tencia;
además de las variedades de la yuca amarga siembran en sus chagras la caña, piña, fríjol batatas y ñame.
En las zonas húmedas cultivan plátanos. Cerca de las casas hay árboles frutales de
papaya,
mango,
cítricos,
condimentos
y
plantas
medicinales.
(Telban, B., op. cit, pág. 310).
Los recursos alimentarios parece que son abundantes o
pudieron serlo hace unos años cuando eran exclusivamente cazadores y recolectores
nómades. Se gastaba relativamente poco tiempo y energía en conseguir la comida. B.
Arcand comenta que los Cuiva han sido
reticentes a adoptar las técnicas de horticultura de sus vecinos. (Arcand, B., 1976).
Esta
actitud parece que ha cambiado con el paso del tiempo; en la actualidad tienen charas con yuca dulce y amarga, maíz, mapoi, plátano y piña. Su alimentación actual
esta basada en cazabe, mañoco, yare (jugo de
yuca brava), arroz, plátano, además de la caza y pesca. Han comenzado a tener ganado
vacuno y gallinas. (Incora, op. cit, 1991, pág.
3).
La riqueza de su conocimiento es tal que:
He podido recoger información acerca de unos
trescientos animales, cada uno definido por los Cuiva
como una especie independiente. Creo que ésto sólamente representa con seguridad una
pequeña porción de todas las especies animales que
existen en el área y que son fuentes
importantes de comida
animal para ellos
(Arcand, op. cit., pág. 389).
Además de las distintas clases de miel de abeja,
narcóticos, vino de palma, existen para los Cuiva
otras doscientas quince fuentes de alimentos en el ambiente: ciento sesenta y seis
animales, treinta y una frutas, diez y ocho vegetales. Solamente veintidós especies
animales y vegetal es suministran aproximadamente el 60 % de todos los alimentos que se
producen. (Arcand,
B., op. cit., pág. 390). Entre las raíces
recolectadas para alimento se encuentran el guapo y
la cumacana.
(Romieux, M., op. cit., pág. 16).
Los animales para consumo incluyen: pescados, tortugas,
picure, armadillo, iguana, chigüiro además de los vegetales y las frutas. Este
investigador anotó que la mayor parte de lo que se produce se consume en uno o dos días;
pero que no había gran variación en la cantidad de comida que se produce en las dos
estaciones extremas del año: invierno y verano.
Cuando los Cuiva se quejan acerca de la época de lluvias, es
por lo general acerca de la lluvia, el barro, los mosquitos que
trae esta estación. Pero
muy
rara vez se quejan acerca de la escasez de alimentos.
(Arcand, B., op. cit., pág. 391).
Los Cuiva de Caño
Mochuelo estarían en una posición intermedia en cuanto a la participación en una
economía de mercado, manejo del castellano, de los números y del sistema monetario. En
la actualidad, los hombres se dedican al cultivo, cacería y pesca así como a la cría de
ganado vacuno. Las mujeres preparan cazabe, mañoco,
elaboran algunas artesanías y preparan la fibra de cumare
para los tejidos. (Parece que esta labor tradicionalmente la desempeñaban los
hombres).
La actividad económica actual de los Cuiva de Mochuelo está centrada en el comercio de
cazabe, mañoco, yuca, chinchorros y bolsos. Cultivan la yuca
brava, la dulce, maíz, mapoi, plátano y piña. El centro más cercano con que cuentan
para adquirir productos es Cravo Norte, a donde
consiguen ropa, panela, jabón, aceite, fósforos, sal, etc..
(Incora, 1991, pág. 3).
Las
investigaciones etnológicas señalan la importancia del
parentesco
y de la reciprocidad en el intercambio de bienes, especialmente de alimentos.
Los
productos intercambiables son alimenticios y no alimenticios. Los primeros se dividen en
alimentos dulces y alimentos amargos. Los no alimenticios se dividen entre los que
pertenecen al dominio masculino y los
que
pertenecen al dominio femenino.
Este
intercambio se produce se
gún
la dirección de las relaciones de parentesco, del suegro al yerno, entre cuñados, etc.
De igual forma, el intercambio entre individuos de bandas diferentes, se determina por el
grado del perentesco entre sus miembros.
El
parentesco también regula las relaciones de trabajo.
(Ortiz
F. y H. Pradilla, 1984, en
A. Gómez,
1987, págs. 158 ss).
VIVIENDA
Y CULTURA MATERIAL
Elcampamento tradicional
do
a la organización social de las bandas:
Generalmente
en una de las casas vive un matrimonio constituido por una pareja adulta, hijos e hijas
jóvenes, y a veces las hijas casadas, hasta que los
yernos construyen su propia
casa.
(Telban, B., op. cit,
pág.
310).
La vivienda tradicional eran unas "chozas" o
paravientos llamados bomojo, a manera de
construcciones rectangulares, construidas con hojas de macanilla, sin paredes y con el
techo de dos pendientes. El contacto con misioneros de diversas denominaciones (católica
y protestante) les ha hecho cambiar de contrucción de viviendas. Actualmente contruyen
viviendas con techos de zinc, o teja eternit, las que antes estaban hechos con barro y
hojas de palma.
El vestido tradicional de hojas de mapanaba (matapalo: antiaris saccidora) ha sido
cambiado por el vestido occidental: camisas, pantalones y vestidos de tela.
Utilizan pintura facial que consiguen de los Amorúa, quienes recogen la pintura para
pigmento facial del achiote (Bixa Orellana); también una pintura carmelita, que la
obtienen de una savia de un bejuco y la mezclan con grasa de pescado o de culebra.
Tanto hombres como mujeres utilizaban la pintura facial y
corporal con diversos dibujos geométricos y antropomorfos.
La pintura la preparan,
además de onoto o achiote con otras tinturas naturales (Bixa Phaerocarpa, Genipa
Americana, Bigonia Chica) (Telban, B., op. cit.,
pág.
311; Romieux, M., op. cit., pág.
16).
Aparentemente los hombres acostumbraban a perforarse el lóbulo de las orejas.
La tecnología Cuiva tradicional
es simple y sencilla. Subsisten con el mínimo de posesiones materiales: ellos hacen y
utilizan los paravientos, cuerdas, hamacas, canoas, arcos y flechas, arpones, palos para
cavar, canastos de hojas y fibras, morteros, platos de madera para los narcóticos,
pinturas faciales. (Arcand, B., 1978, pág. 390). Los hombres son los encargados de
preparar la fibra de cumare para tejer los
chinchorros. Poseen una variedad de canastos para llevar productos: el catumare, el
mapire. Tradicionalmente hacían fuego con taladro; esto es, frotando dos
varas de madera hasta obtener llama. (Romieux, M., op.
cit., págs. 11-14).
Se anota que aparte de las canoas y las cuerdas, cualquier
objeto puede ser elaborado en unas pocas horas y por cualquier adulto.
(Arcand, B
lo
c. ci
t.
).
Poseen dos tipos de flechas:
arpones
o flechas de puntas separable y otra de punta que no se
puede
quitar. La flecha típica
Cuiva tiene una punta hecha de
metal
de desecho, de puntilla o de
cuchillo.
Ahora emplean hachas y machetes para limpiar la tierra y palos puntiagudos para
sembrar. Hacen comercio con los
Amorúa del río Meta de quienes consiguen collares
y aretes.
Otros
utensilios
para
la vida cotidiana son arcos, arpones, canoas, chinchorros, objetos de uso doméstico,
elaborados por ellos mismos o ahora, obtenidos mediante trueque o compra, alimentos y su
obtención.
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4. El subrayado es nuestro. (regresar
4)
5. Cuaderno
No. 2. Expediente La Rubiera, Juzgado Segundo Superior. Ibagué. Fls. 10-196; 365-
760; 931-1.117. (regresar 5)
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