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CHIRICOA
Luz
Marina Castro Agudelo
El indio en marcha sobre los pueblos cálidos más
escribió con la flecha que con el pincel.
Pero en las tierras calientes, adonde vendrán al fin a
enbriagarse todos los hombres, la poesía que nace del reposo y la imaginación, suntuosa
de los pueblos de naturaleza rica, con todos sus colores vistosos florecieron. ˇManto
admirable echó naturaleza sobre los hombres de la América! Se verá un espectáculo
sublime el día que se sienta con fuerzas, y despierte. ˇQué franjas, nuestros ríos!
Nuestros montes, ˇQué rosas! ˇQué bordados, nuestros pensamientos! ˇNuestras almas,
qué águilas! ˇManto admirable echó naturaleza sobre los hombros de la América!
José
Martí
E
l
sabe que los únicos grupos que existían en el Airico pertenecían a los numerosos grupos
Guahibo y Chiricos (Ortiz, 1988).
No hay duda que los Guahibo y los Chiricos eran la misma gente; Chiricoa es el nombre que
los Yaruro dan a todos los habitantes Guahibo (Morey, N., 1975: 202-203).
En la
geografía física y política de los Estados Unidos de Colombia Felipe Pérez habla de
grupos nómadas y sedentarios en la región del Lipa, el Ele y el Cuiloto, grupos nómadas
y belicosos que se denominaban Chiricoas, para quienes era frecuente el pillaje y los
asaltos. Los Chiricoa bajaban por el Ele hasta el paso Ele, lugar donde el ganado que
viene de Arauca pasa para ser embarcado. Los Chincoa esperan a los transeúntes al abrigo
del monte que los cubre, desde donde lanzan sus flechas envenenadas de curare tan activo
en causar la muerte. (Pérez 1863: 295).
También
habla de una tribu Chiricoa Guahibo que estaba sobre el Ele y en la parte occidental del
Airico, dedicada al cultivo de la tierra.
Los Chiricoa del Lipa parece que tuvieron
peor suerte
según
cuentan algunos colonos de Agualinda en la década del cincuenta, recien fundado el hato
El Dorado sobre la cabaña del mismo nombre, los Chincoas fueron objeto de una
matanza con caracteres de verdadero genocidio. Los Jitnun del Ele narran aún con terror,
el espectáculo de los pocos Chiricoas sobrevivientes sangrantes, despavoridos que
cruzaron por sus tierras huyendo del blanco, solo quedaron 6 hombres y 2 mujeres, únicos
residuos de los Chiricoa que antaño fueron famosos por sus andanzas en las sabanas
comprendidas entre el Lipa y el Ele. Un Jitnun afirma que los Chiricoas conocían a los
colonos y les robaban herramientas y ropa que intercambiaban con los Jitnun por miel,
maíz y otros productos cultivados. (Ortiz, 1978).
Los
Chiricoa fueron pues un grupo guahibo nómada que se desplazaba por las zonas de Arauca y
Casanare, dedicados a la caza, pesca y recolección; servían de intermediarios entre los
Macaguane Guahibos sedentarios y los colonos. Compraban los alimentos en los pueblos de
colonos y los llevaban a los grupos sedentarios.
Fue
uno de los grupos que más resistencia opuso a la colonización, hecho que generó toda
una serie de guerras entre colonos e indígenas y la persecución indiscriminada por parte
de los colonos con las famosas guahibiadas que logró el exterminio de este grupo. Los
pocos que sobrevivieron a las matanzas se desplazaron a Venezuela donde se sedentarizan
desarrollando las actividades propias de los Guahibos.
BIBLIOGRAFÍA
GÓMEZ PICÓN,
RAFAEL. El Orinoco
río de libertad, Banco de la República, 1978.
GUMILLA, JOSÉ.
El Orinoco ilustratrado, 1781.
LOBO GUERRERO,
MIGUEL. Los Guahibos del Airico del Macaguán, 1978, Universidad Nacional.
ORTIZ, FRANCISCO.
Los Macaguanes, 1978.
RIVERO, JUAN. Historia
de las misiones de los Llanos de Casanare y los ríos Orinoco y Meta, 1956.
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