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(CONTINUACIÓN CAPÍTULO ZENUES)
El territorio reconocido legalmente por la Gobernación de Cartagena en 1773, está ubicado en las sabanas, aunque también incluye tierras alrededor de la ciénaga Grande de Lorica (en inmediaciones del pueblo de Chimá) y en la zona de colinas que constituyen las prolongaciones de la cordillera occidental de los Andes.
Este territorio, está comprendido en la región plana del departamento de Córdoba en el valle del Sinú. Si bien sus suelos son muy fértiles por las inundaciones periódicas del río que lo abonan con sedimentos ricos en sustancias orgánicas, las sabanas situadas entre los ríos que atraviesan la llanura, carecen de agua permanente, los arroyos desaparecen durante la estación seca y la población se ve obligada a utilizar el agua recogida en pozos artificiales durante la estación de lluvias que se extiende de junio a diciembre, con una corta estación seca en agosto y un largo verano de diciembre a mayo. No existen sistemas de irrigación y la agricultura depende de las lluvias, lo que lleva con frecuencia a la pérdida de las cosechas. La precipitación anual va de 1000 a 2000 mm anuales y la temperatura no es inferior a los 28ºC.
Relacionando la ubicación actual de los zenúes con el territorio ocupado por esta etnia en el Siglo XVI, encontramos que el único núcleo de población que pervivió con el paso del tiempo, fue el que se localizaba en la antigua provincia de Finzenú.
Demografía
Según el Departamento Nacional de Planeación (D.N.P., 1989: 45, 47, 49), para 1988 la población total de indígenas zenúes era de 16.972 individuos, dispersos en tres departamentos: En Córdoba 15.624, en Sucre 340 y en Antioquia en la región de Urabá 340. La falta de estudios sobre natalidad y morbimortalidad en el resguardo no nos permite hacer las precisiones al respecto, sin embargo, consideramos que pueden ser similares a las del bajo Sinú. La corporación para el Desarrollo de los Valles del Sinú y San Jorge (C:V.S. 1988: 23) encuentra que en las zonas rurales hay 7.2 hijos vivos por cada mujer. La natalidad ha comenzado a descender pero lentamente ya que casi toda la población del departamento habita en las zonas rurales en donde no hay mucha información sobre el uso de anticonceptivos, además las familias no desean limitar su número.
En el bajo Sinú sólo el 14.1% de las mujeres utilizaban anticonceptivos en 1980, mientras que en 1976 el 50% de las mujeres colombianas los usaban. En 1981 la tasa de mortalidad infantil en el Sinú era de 105%, mucho más alta que la media nacional
(61 %). La esperanza de vida al nacer era de 60.2 inferior también a la media nacional (64.2) (Corporación para el Desarrollo de los Valles del Sinú y San Jorge, C.V.S. 1988: p. 23). En 1988, 9.849 niños entre 0 y 4 años de edad murieron a causa de la disentería en Córdoba y 6.758 murieron por las enfermedades respiratorias agudas (Departamento Nacional de Estadística, DANE 1990). La estructura de edad entre la población es amplia en la base, pero ésto tiende a cambiar progresivamente y habrá un mayor número de personas entre 14 y 16 años (C.V.S. 1988: p. 23). Para 1990 Montería tenía 258.821 habitantes, Lorica 85.072, Sincelejo 158.587, Chinú 33.275 y San Andrés 54.304 habitantes.
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Comunidad de Santa Teresa. Casa comunitaria- Resguardo de San Andrés de Sotavento
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Afiliación Lingüistica
Actualmente los Zenúes hablan únicamente Español; conservan la h aspirada del español antiguo, por ejemplo no dicen hilo sino jito. Los ancianos no son capaces de pronunciar el fonema d y lo cambian por r. Como podemos ver en los cuadros anexos ese fonema no existía en la lengua Zenú. No sabemos a qué familia lingüística pertenecía esta lengua, pues no se conservan vocabularios y no hay una sola frase completa.
Hemos elaborado un listado de nombres de pueblos encomendados en el s. XVI y principios del S. XVII que puede dar una idea de lo que era la lengua Zenú. Pero hay que tener en cuenta que los escribanos españoles trataron de acomodar los sonidos indígenas a los españoles para poder escribirlos. Los escribanos, no marcaban los acentos aunque algunos se conocen, pues corresponden a nombres de pueblos que aún existen. El segundo listado incluye palabras de origen indígena que utilizan aún los Zenúes de San Andrés de Sotavento.
El vocabulario es muy reducido para determinar la afiliación lingüística. Los listados indican una alta frecuencia del fonema ch, también abundante en la lengua de los Cueva, indígenas que habitaban el golfo de Urabá en el S. XVI (Romoli. Kathleen 1987:
69-90). Hay varios pueblos con el nombre de Colosó y varios cuyo nombre llevan el prefijo One sin que sepamos cuál es su significado. Es de anotar que los Kogis, Kunas y Chimilas, todos de la zona norte de Colombia hablan una lengua de afiliación chibcha, mientras que los Wayüus de la Guajira hablan una lengua de afiliación Arawak (Introducción a la Colombia Amerindia 1987). El término Caribe dado por los
conquistadores a los indios de Cartagena y sus alrededores no respondía a un criterio lingüístico pues todos los indios que utilizaban flechas envenenadas, eran caníbales o les oponían una feroz resistencia, recibían este nombre.
B. ECONOMÍA
Actividades productivas de
consumo
y distribución
La
economía actual de los Zenúes es de subsistencia, basada en la agricultura del maíz, yuca y ñame cultivada en pequeñas parcelas y con mano de obra familiar. Esta actividad es complementada con la producción de artesanías de fibras vegetales dedicada exclusivamente al intercambio comercial en el mercado local y nacional. La crianza de animales como gallinas, patos, pavos y cerdos constituyen un complemento de la economía doméstica.
El maíz es el cultivo tradicional de los indígenas del resguardo. En épocas precolombinas, la región del Finzenú se especializaba en este cultivo y la orfebrería de oro. La yuca y el pescado eran traídos por intercambio comercial de la región del Panzenú. Hoy en día los ancianos recuerdan que hasta principios del Siglo XX sólo sembraban maíz, los demás productos agrícolas eran traídos de otras regiones. Las variedades de maíz han ido cambiando debido a las exigencias del mercado. Antiguamente cultivaban distintas clases dedicadas a usos diversos dentro de la dieta alimenticia y en algunos casos aparecían asociadas a los seres sobrenaturales propios de este grupo étnico. Tal es el aso del bollo (1) de maíz morado o negrito del cual se dice que es una de las comidas favoritas de las encantas. Actualmente sólo siembran el blanco y el cuba. (Turbay y Jaramillo, 1986).
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1
Especie de pan elaborado a base de maíz molido y cocinado posteriormente. (regresar 1)
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