Diez años de descentralización. Resultados y Perspectivas.
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PRESENTACION

Alcaldes y gobernadores, miembros de juntas locales y de asociaciones no gubernamentales, vecinos, usuarios de los servicios públicos, electores y hasta autoridades indígenas y comunitarias, se preguntan ahora qué es la descentralización, después de diez años de ejercerla, o al menos de haber sido testigos de su promoción e instauración en los ámbitos más cercanos del municipio o el departamento.

La modernización del Estado, su reducción a un mínimo posible, la construcción de su eficiencia, y el replanteamiento de sus relaciones con la sociedad civil, se identificaron en un primer momento con la descentralización, proceso mediante el cual la democracia representativa dejaría el paso a la democracia participativa.

Así, temas como los controles ciudadanos a la gestión pública, nuevas formas de financiamiento de los servicios y de la obras públicas, un sistema participativo de planeación nacional, y hasta la manera de concebir el mantenimiento del orden público, se verían fortalecidos con el desarrollo de la democracia local y regional, a las cuales se llegaría con ese proceso descentralizador .

Como se sabe, en este campo se empezó por delegar algunas tareas administrativas, entregar a las instancias locales la responsabilidad de algunos servicios públicos, y el manejo de algunos recursos financieros, o cuando menos la capacidad de gestionar su consecución mediante el endeudamiento directo de dichas instancias; y para ello fue preciso transformar las mediaciones entre esos poderes locales y regionales y el poder central, a través de la elección popular de alcaldes y gobernadores.

Han sido, pues, varios los peldaños que se han remontado, y grandes las experiencias; pero hoy, diez años después de iniciado el proceso, son muchas las dudas, y aún más los vacíos, referidos especialmente al concepto de autonomía local y regional, al carácter del poder público y de sus articulaciones económicas y políticas nacionales e internacionales, a la concentración del manejo macroeconómico y de la propiedad, y en general a la condición misma de lo público en un mundo donde el mercado ha sido propuesto como el alfa y el omega de la sociedad.

A todo ello se refiere este libro. Concebido al mismo tiempo como un balance del trecho recorrido, y como el reconocimiento de las perspectivas a transitar, continúa el empeño de la Fundación Friedrich Ebert de Colombia, FESCOL, por ofrecer a la opinión nacional, al lector desprevenido, a especialistas y en particular a los agentes de la  vida local y regional del país, un panorama analítico de la descentralización, esa piedra de toque del proceso de reorganización del Estado, de la construcción de la democracia participativa, y por qué no, de la  misma paz.

 

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