|
64. QUINIENTOS
AÑOS DESPUES...
TESTIMONIO DE LAS COMUNIDADES INDIGENAS Y DE LA
ORGANIZACION REGIONAL EMBERA WAUNANA DEL CHOCO, OREWA
 |
Recopilado por
DIEGO ARANGO RUIZ
Pintor
|
|
|
|
Esta ha sido
nuestra tierra desde siempre, desde que Ewandaam nuestro Padre nos creó a los waunaan y
Dachizeze nuestro Padre creó los mundos de su pensamiento y, como un maíz en un aguacero, retoñó en la tierra Akore
(*)
y éste nos creó a los embera
(1).
Durante siglos hemos sido los custodios de
nuestro territorio tradicional; hemos unido, guardado y sostenido la naturaleza para poder
mantener este mundo, existir, soñar y volver a ser naturaleza. Aquí está nuestra raíz,
historia y lugares sagrados donde hemos desarrollado una cultura inmensa.
A nosotros nadie
nos descubrió; existíamos mucho antes de la invasión europea, fecha de luto para
nosotros. Los pueblos negros llegaron luego, fueron secuestrados y traídos como esclavos,
aquí se integraron con la naturaleza y comenzaron a construir una nueva historia
desde su cultura y se hicieron para siempre parte de estas tierras.
En medio de las dificultades fuimos construyendo juntos una historia en una misma
tierra
(2)
. Juntos ahora
enfrentamos una segunda invasión. Hoy y siempre el Chocó indio no vive esperando la
muerte. Recoge el espíritu de sus muertos para recuperar su vida...
Nuestro silencio se ha convertido en un solo
grito por la Unidad, Tierra, Cultura y Autonomía. Decimos que aún existimos y luchamos
como etnia y reafirmamos nuestra identidad como pueblo y cultura que aún sueña, lucha y
vive con su hermano negro.
Nuestro
territorio tradicional
El territorio tradicional es la integración de
un espacio de desarrollo de nuestra cultura. Está constituido por el bosque, el río, la
tierra, el mar y el aire. Con la naturaleza conversamos y de ella aprendemos pues nos ha
dado la vida, el alimento, la medicina, el conocimiento y la sabiduría que nos ha
permitido permanecer aún como pueblo y cultura; vivimos en función y armonía con ella y
cuidamos sus recursos naturales que son nuestros amigos; así, hemos sabido conservar uno
de los ecosistemas más diversos y ricos que aún quedan sobre la Madre Tierra y que
nosotros, como sus hijos, manejamos racionalmente con sabiduría.
Sabemos que nadie es capaz de entender
completamente a la naturaleza como tal, simplemente los indígenas entendemos parte,
sabemos que si no la entendemos no nos podemos entender como personas, como gente, pues
eso somos y eso significan, en nuestros idiomas, embera y waunaan. El hombre occidental a
veces olvida que la naturaleza es un ser vivo y que, incluso, todas sus pasiones la
naturaleza también las siente. Sabemos muy bien que aquel hombre que inventa cosas para
malear al pueblo y a los pueblos, la misma naturaleza lo va a juzgar. Esto es lo que
pensamos: tantos inventos donde se gastan grandes sumas para mantener guerras y matarse
entre ellos y aún no entienden la naturaleza!
Para nosotros los indígenas, la Tierra es la
Madre; de ella nacemos, de ella subsistimos, nos realizamos y a su seno regresamos. En
ella vivieron nuestros antepasados y en ella vivirán nuestros hijos. Es sagrada pues es
la única madre que tenemos, por eso, sus hijos no la maltratamos y no negociamos con
ella. Es la esencia de nuestra vida, sin ella no podemos vivir y desarrollar nuestra
cultura.
En nuestra
tradición la tierra vive y cuando sufre bota sus lágrimas. La historia cuenta que cuando
una niña cumplió la edad de la menstruación, la mamá la guardó
en la casita dentro del tambo
(3)
y a medida que la observaba, la niñita iba
creciendo, fue cogiendo peso y se fue llevando el piso para abajo; de un momento a otro
desapareció en la tierra, en el mundo de abajo, ahí está acostadita. Cada vez que algo
la molesta, ella mueve un dedito y hay temblor; cuando el río crece, sin llover en las
cabeceras, es que ella está llorando porque siente algo raro. Llora sin moverse, pero si
algo muy fuerte la llega a molestar, ella se voltearía y así voltearía el mundo. Eso
quiere decir que si se toca mal nuestra tierra es como tocar nuestra vida, y maltratarla
es como pegarle a la madre; entonces, ella tiene que responder. Todo lo que sucede:
temblores, maremotos, grandes crecientes son como una respuesta de ella.
Nuestra cosmovisión
|
 |
|
Fotografía
Oscar Monsalve
|
Los embera somos de color tierra porque fuimos
hechos de tierra amasada. Primero Dachizeze, nuestro Padre, quiso hacer al embera tallado
del palo duro de guayacán, pero cuando lo estaba haciendo se cortó la mano y dijo:
no voy a trabajar más ese material. Cogió un poco de bolitas de barro y
modeló cuatro muñequitos de barro: dos hombres y dos mujeres, esos fueron los primeros
embera. Luego cogió un pedazo de balso y fabricó cuatro muñequitos, esos fueron los
blancos, blancos como el balso. Después hizo cuatro muñequitos de colmena, de brea
(kandorronga) y por eso los negros son negros como la colmena.
Dachizeze vivía en Nóvita, por el río
Tamaná, era donde hacía todos esos trabajos de creación. Tuvo dos esposas, a una la
maldijo por infidelidad y la convirtió en pájaro - luna. Tuvo dos hijos: una niña y un
niño, que cometieron incesto. Por pena el muchacho se fue pero la mujer le dio dos hijos
mellizos, que fueron los autores del diluvio. De esa pena, Dachizeze también se echó a
perder y se fue para Mombú, en el río Atrato, donde vivió un. tiempo. Allí existe una
piedra grande con inscripciones y por ahí subió Dachizeze al cielo de los embera, ahí
está su huella.
Cuando se dio ese
diluvio, los mellos (mellizos) fabricaron una champa (canoa) de guadua pero no funcionó,
entonces, la hicieron del árbol de San Pedrito, el árbol que utilizan los Jaibanás para
cantar jai. La hicieron pequeñita y empezaron a decir: crezca, crezca... y
esa champa creció grandísima y en ella se embarcaron hasta el morro Chimpé, donde
orillaron y se quedaron cuidando el bote. Hoy esos mellos aún están ahí en
es barco convertidos en munsi. La tradición dice que alrededor del barco
existe una cadena de oro y el día que alguien la rompa, habrá otro diluvio.
El origen de nosotros los waunaan está en las
playas de la boca del río Baudó, ahí fue donde Ewandaam nos creó. El vivía en esas
playas y ahí tuvo a su hijo. Un día éste le dijo: Padre quiero ver gente, todo
esta muy solo. Ewandaam le dijo que hiciera unos muñequitos de barro; eso hizo y al
otro día apareció gente por toda la playa, pero todos eran mujeres. El hijo le
preguntó: por qué todos salieron mujeres? y su padre le respondió:
coge el hupu, el cogollo de esa caña agria y la colocas en medio de las
piernas de los muñecos... al otro día fue a ver y toda la playa estaba llenita de
hombres y mujeres contentos. Los waunaan somos de barro, por eso cuando nos rascamos nos
ponemos rucios y cuando morimos nos convertimos en barro.
Después de la creación, Ewandaam echó un
poquito de sal en el agua y la mar se convirtió en agua salada... Detrás de las playas
de Pizarro había un lago y Ewandaam con su poder lo puso a hervir e invitó a los
indígenas para que se metieran y salieran al otro lado; unos al ver esa agua burbujeante,
hirviendo, no se metieron; vino el mindala y ese sí se metió al agua pero
salió al otro lado todo blanquito, esos fueron los blancos... como ya se iba secando el
agua, entonces, unos indígenas quisieron como medio remojarse y apenas metieron las manos
y los pies; esos fueron los negros, por eso tienen las palmas de las manos y las plantas
de los pies blanquitas; como los otros indígenas no se metieron por eso somos de color
canela.
Para nosotros los embera hay tres mundos: el mundo de abajo, el de arriba y el mundo del
medio, en que vivimos
(4)
. El mundo de abajo se llama
Zhiábera o Zhiaberara, ahí hay ríos, árboles y sembrados.
Está habitado por los Chabera, que son personas con el rabo tapado, se
alimentan con el olor de la comida y son inmortales. En ese mundo
también viven las Madre de agua
(5)
, los Antomías,
que son peligrosísimos y los pido o macho de monte
(6)
que
son como personas
que cuando vienen a este mundo se disfrazan de puerco; son la madre de todos los animales
de cacería. En la selva, por los ríos, hay pasaderos que llevan a ese mundo; desde ahí
los ríos del mundo del medio se ven corriendo como encima de una hoja
de malanga
(7)
... ahí el tiempo
se detiene pues cuando se regresa arriba se llega al mismo tiempo que se dejó; ahí uno
se comunica con el pensamiento... si piensa en una mujer de allá: si yo pudiera
hacer el amor con esa mujer, en ese instante el espíritu de
uno hace el amor con ella y de una vez queda embarazada y se tiene hijo con ella
(8)
. En ese mundo se
recibieron muchas lecciones y aprendizajes, ahí vivió Jerú poto uarra y de ahí salió el primer Jaibaná
(9)
. El mundo de
arriba se llama bajia
(10)
y en
él viven los que se van; el rayo (Ba), que es el protector del universo y
los gallinazos blancos
(11)
. Antiguamente subíamos a él por una escalera
de plantas transparentes
(12)
ahí subía
y bajaba Akore
para traer a este mundo chicha y guarapo.
La tradición cuenta que a Jeru poto
uarra
(13)
, el que nació de una pierna de mujer, buscando
quién había matado a su madre, un día le dijeron que había sido la luna. Entonces,
mochó un retoño de murrapo, que es la planta que utiliza el Jaibaná para
cantar jai, la sembró y con una flautica comenzó a tocarle.., así el murrapo fue
creciendo y por ella Jeru poto se subió y cuando ya la luna iba saliendo le agarró la
cara, y al tratar de desprenderla del cielo llegó el pájaro carpintero que de un hachazo
cortó el murrapo pero, sin embargo, alcanzó a rayarla y esas son las sombras que se le
ven a la luna. Jeru poto se cayó; se convirtió primero en flor de balso y luego en
piedra fina y fue a caer al fondo del río por donde llegó al mundo de abajo, de los
tsi apera Zhiáberas (o los amuncara), allí vivió un mes,
aprendió muchas cosas de ellos, les operó el ano, les enseñó a fabricar tapao o
cocinado con plátano y luchó contra los soldados de ellos, los cangrejos. Cuando
regresó a la tierra trajo buenas nuevas y semillas de chontaduro, caimito, aguacate, guama y borojó para sembrar. Jeru poto uarra fue como el
primer Jaibaná
(14)
.
Regresar al
índice
Continuar con el
capítulo
*
Las palabras embera aparecen escritas fonológicamente. (Regresar
a *)
1. En la
tradición embera - katío, Dachizeze sacó el mundo de su pensamiento y de su saliva
brotó Karagabí quien luego se rebeló contra su padre y lo derrotó adueñándose de la
tierra. Tutruiká, el ser que se creó a sí mismo y Señor del mundo de abajo, y
Karagabí, Señor de la tierra, libraron un combate para crear a los hombres. Karagabí
los talló en piedra, se movieron pero no hablaron; Tutruiká los moldeó de arcilla, se
movieron y hablaron. Karagabí le pidió un pedacito de arcilla a Tutruiká, modeló otros
seres que sopló con una costilla de su cuerpo y así los hizo livianos. Los seres creados
por Tutruiká fueron inmortales, cuando se van haciendo viejos, éste les echa agua azul
en la cabeza y rejuvenecen. Los embera - katíos aseguran que si Tutruiká hubiera vencido
a Karagabí, todos los moradores de la tierra habrían gozado de la inmortalidad, como los
habitantes de Armucura, el mundo de abajo. Versión recogida por Severino de Santa Teresa
(op. cit.). Ver también versión de Delia Casama, indígena embera - katío. Algunos
embera, como Manuel Moya, aseguran que Akore, como ser superior, es un concepto
acomodado por los católicos al idioma Epera para poder introducir con más facilidad su
ideología. (Regresar a 1)
2.
Declaraciones de Alberto Achito (Regresar a 2)
3.
Dentro del tambo se construye un espacio especial, según los embera en nuestra
tradición la niña que entra a la pubertad tiene que cuidarse antes de la fiesta de
iniciación (jemenede), no puede dejarse ver ni estar afuera porque de ella depende la
enfermedad que es como una llaga, una herida.
(Regresar
a 3)
4.
Los embera - katío conciben cuatro mundos arriba y cuatro
debajo de esta tierra que es la del medio. (Regresar a 4)
5.
Se dice que la Madre de Agua o Antumiá es persona en el
mundo de abajo. (Regresar a 5)
6.
Macho de monte: Tayassu pecan. (Regresar a 6)
7.
Relato de Cristino Dogirama, indígena embera de
Jurubirá, recogido por Manuel Moya (embera). Hace parte de un material inédito
auspiciado por el CPI y la Orewa. (Regresar a 7)
8.
Relato
de Cristino Dogirama (Op. cit.).
(Regresar a
8)
9.
Experiencias del Jaibaná Ventura relatadas por Cristino
Dogitama (Op. cit.). (Regresar a 9)
10. En la
tradición embera se dice que del mundo de arriba a veces arrojan almas a este mundo
y cuando caen aquí, sólo tocando, con su bastón, la cabeza de la persona, sus
cuidanderos los convierten en tatabro, guagua, tigre de agua... (Regresar
a 10)
11. Se cuenta
que las alas de los gallinazos blancos son como su camisa... Cuando vienen a este
mundo comen animal muerto, después se bañan en el río y ahí se convierten en persona y
hablan la lengua Epera, cuando terminan su baño se vuelven a poner sus camisas y se
convierten en gallinazos, por eso, los antiguos no los mataban porque eran gente. En
el cuento Acozo Torro de Cristino Dogirama, un gallinazo blanco le enseña a
un indígena a cazar los animales estrictamente necesarios. Se dice que cuando un
indígena muere, su cadáver es colocado en una barbacoa alta en un lugar de la selva
su espíritu es llevado por los gallinazos blancos a un lugar del mundo de arriba
donde éstos son gente. Después los huesos eran enterrados debajo del tambo
familiar, costumbre aún utilizada por algunas comunidades embera. (Regresar
a 11)
12. Según la
versión recogida por María de Betania (Op. cit), esta escalera estaba formada por dos
tallos de plantas cuyos peldaños estaban hechos de botones, tallos y flores y era
transparente como un cristal. Por ahí se subía a visitar el cielo como casa de su
padre! Estaba prohibido tocar los peldaños pero un día una mujer que subía con su hijo,
éste cogió una flor y la arrancó; inmediatamente, la escalera se hizo trizas. Esto
sucedió en Lloró donde aún se ven los restos de la base de la escalera.
Yoró, Jioró o Egoró en Epera significan lugar de origen. (Regresar
a 12)
13. Como salió
de la pierna lo llamaron Jerú potó uarra que quiere decir hijo de
pierna. (Regresar a 13)
14. Existen
varias versiones. Cristino Dogirama cuenta que antiguamente había una mujer
jovencita que tenía en el muslo una herida causada por la picadura de un murciélago. La
pierna le fue creciendo.., explotó y salió un niñito, la mujer se desangró y
murió. En otra versión de los Epera del río Saija (Cauca) nació en el muslo de
un hombre... cuando creció, para vengar la muerte de su padre, fue matando a varios
animales pero siempre dejaba una hembra preñada y por eso hay animales.., cuando arañó
la cara de la luna hizo la noche pues no había sino día... cayó donde vivía el sol y
éste se lo llevó a navegar por el cielo y cuando ya era tarde se echaron al mar y por
ahí salieron a un río del otro mundo de abajo, ahí el sol se echaba a descansar en una
hamaca y se iba de día, río arriba, para salir y volver a navegar por el mundo de
arriba.., a él lo mataron unas mujeres con agua caliente y se convirtió en piedra que
los hombres tallaron para hacer piedra de moler maíz... los pedacitos de piedra que iban
saltando se convirtieron en mosquitos y tábanos.... Las aventuras relatadas por
Jeru potó uarra corresponden a las distintas etapas de aprendizaje del Jaibaná (véase
versión de Delia Casama). (Regresar a 14)
|