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60.
EL FARO
COLOMBIANO SOBRE EL PACIFICO
ALVARO CAMPO
Vicealmirante
Armada Nacional
Pocos colombianos, al leer este título,
reconocerán a qué se refería el canciller Julio Londoño Paredes cuando pronunció
esta acertada frase sobre una realidad nacional: La Base Naval de Málaga. Muy poco se ha
escrito sobre su existencia física, mucho menos sobre su importancia para el presente y
el futuro nacional, pues el país en general carece, entre otras muchas cosas, de una
conciencia marítima, que esté en consonancia con la privilegiada posición de Colombia
con relación a las rutas del comercio mundial, el cual, quiérase o no, se hace por la
vía marítima en porcentaje superior al 80%.
Todo el mundo en nuestro país habla sobre el
Pacífico, el mar del siglo XXI, sobre nuestras posibilidades, sobre las obras que deben
hacerse o dejarse de hacer, la mayoría de las veces sin conocimiento profundo de sus
realidades geográficas, de sus costumbres ni de la idiosincrasia del hombre del
Pacífico. La mayoría de las veces se defienden utopías o intereses personales o
parroquiales, sobreponiéndolos a las necesidades o intereses nacionales, y la mayoría de
las veces se quedan en bonitas frases pronunciadas en congresos, seminarios o foros, sin
posibilidad alguna de realización. La única obra que se ha llevado a cabo en forma
completa y que representa una realidad de la presencia del estado en el Pacífico
colombiano, en los últimos cuarenta años, ha sido la construcción de la Base Naval de
Málaga. Por haber tenido la fortuna de participar activa y continuamente durante más de
cinco años en su construcción y en sus ya tres años de operación, quiero exponer a los
lectores los antecedentes, las realizaciones y las consideraciones para el futuro, desde
un punto de vista institucional, más que particular.
Antecedentes
Desde que Vasco Núñez de Balboa descubrió el
océano Pacífico, encontró en la selva húmeda tropical de nuestro país una barrera
natural que hasta ahora ha impedido que el Pacífico tenga la connotada vinculación que
el Caribe ha tenido a nuestra vida nacional, a la historia y al desarrollo económico de
Colombia. Sin embargo tiene a Buenaventura, el puerto más importante del país, desde el
punto de vista de importaciones y exportaciones ya que maneja más del sesenta por ciento
de las mercancías que entran y salen de Colombia.
La Armada Nacional desde su creación ha estado
vinculada al Pacífico y en la medida de sus capacidades ha contribuido a su desarrollo,
dando apoyo substantivo a todos los programas dirigidos a asegurar el óptimo
aprovechamiento de los recursos del mar, estudiando las características oceanográficas
incluyendo el fenómeno de El Niño desde su aparición, y desarrollando
paulatinamente una infraestructura que ha logrado con la construcción de la Base Naval
ARC Málaga, la culminación de uno de sus anhelos, que es el establecimiento
definitivo en este litoral, y que como el título lo sugiere, es nuestro Faro sobre el
Pacífico el cual será decisivo para el futuro colombiano en este y en el próximo
siglo.
Localización
Desde la segunda guerra mundial, la Armada
Nacional visualizó la necesidad de establecer una base naval en el Pacífico. Después de
estudios y análisis de las bahías existentes en nuestra costa: Aguacate, Cupica, Solano,
Utría, Cuevitas, Málaga, Buenaventura, Sanquianga y Tumaco, se determinó que la Bahía
de Málaga, localizada a 24 millas al noroeste de Buenaventura, en el Valle del Cauca,
presentaba las mejores condiciones, tanto por sus características físicas como por su
localización geográfica en el punto medio del litoral y por su cercanía a las
principales rutas marítimas de Suramérica y del mundo que convergen hacia el Canal de
Panamá. Estas condiciones obviamente se mantienen y son inmodificables, situación que
fue analizada y actualizada en 1980 y, por lo tanto, cuando el Gobierno nacional ordenó a
las Fuerzas Militares en 1982 proponer proyectos militares que tuviesen importancia para
el desarrollo nacional, la Armada, en forma prácticamente inmediata, presentó su
proyecto de la Base del Pacífico en la bahía Málaga, propuesta que fue apoyada y
acogida en forma entusiasta por el Gobierno nacional.
Las condiciones climáticas de la zona
presentaron problemas para la cristalización de la obra, enclavada prácticamente en la
selva tropical con temperatura promedio de 26° C, una precipitación anual superior a los
10.500 milímetros, humedad relativa de un 90%, con predominio de suelos arcillosos
ácidos, donde no se encuentran piedras ni material apropiado para la construcción. Sin
embargo, las ventajas justificaron ampliamente la realización de las obras, pues es la
bahía más abrigada, extensa, profunda y con un amplio espacio de maniobras para buques
de hasta 150.000 toneladas, con dos canales naturales de acceso que en cualquier hora del
día y en cualquier época del año permiten el tráfico seguro de estos buques de gran
calado. Además, la bahía no tiene ríos de consideración que desemboquen en ésta, por
lo cual carece de sedimentación, facilitando el mantenimiento de los accesos, sin tener
que llevar a cabo operaciones de dragado que conllevan altos costos. No obstante, las
fuentes de agua dulce y la gran pluviosidad garantizan el suministro permanente de esta
materia vital para la vida de un puerto. Estas condiciones hacen de la bahía Málaga la
mejor del Pacífico y la única en la cual se puede hacer un desarrollo portuario, sin
tener que modificar substancialmente y con costos muy altos la geografía del lugar. Esta
afirmación es absolutamente irrefutable y está hecha teniendo solamente en
consideración intereses de orden nacional.
Realizaciones
Antes de describir físicamente las
realizaciones que constituyen la Base, es conveniente explicar que una base naval es una
instalación terrestre que presta apoyo logístico de todo orden a los buques de una
Fuerza Naval, es decir, es el hogar donde sus tripulaciones viven y descansan cuando no
están navegando, donde sus familias residen en forma permanente, donde los buques son
reparados y aprovisionados de alimentos, combustibles, agua y municiones. Debido a estas
necesidades se requieren muchos servicios, con los cuales se atienden las necesidades
propias de la base en sí misma, así como las de los buques y personal que alberga. Con
esta explicación cualquier persona puede imaginarse que se requiere un cuidadoso,
detallado y profundo planeamiento, para determinar cada uno de los servicios a instalar,
aprovechando en la mejor forma los recursos disponibles, que son escasos siempre en
nuestro país. La Armada así lo entendió y en los términos de referencia a los seis
proponentes, se determinaron con claridad las necesidades, incluyendo áreas definidas,
para facilitarles su labor. Finalmente el Consejo de Ministros decidió otorgar el
contrato al gobierno de Suecia, haciendo uso de las facultades especiales de contratación
establecidas en el decreto 222/83. El contrato fue firmado el 19 de diciembre de 1984 y
que perfeccionado, con la aprobación del
Consejo de Estado el 22 de marzo de 1985. El gobierno sueco designó como financiador del
proyecto al Svenska Export Kredit que otorgó tres créditos diferentes por un monto de
ciento cincuenta millones de dólares, e igualmente designó a la firma ARMERAD BETON
VAGFORBATTRINGAR AB (ABV) como ejecutora del contrato de obra. Igualmente el gobierno
colombiano contrató con Ingeniería, Estudios y Control (INESCO), la interventoría de la
obra. Este organismo fue la principal herramienta con
la cual contó la Armada Nacional gerencia del proyecto para llevar a feliz
término la construcción. Iniciar una obra de la envergadura de la Base, no fue tarea
fácil y mucho menos teniendo en cuenta que el contratista al presentar los presupuestos
detallados para efectuar la obra a precio fijo, determinó que los requerimientos solo
podían satisfacerse, en su concepto, en una suma cercana a los doscientos cincuenta
millones de dólares, es decir, cien mas de los disponibles. Después de un prolongado
proceso de negociación, no exento de discusiones arduas entre las partes, se logró
determinar el presupuesto tentativo, que para la Armada fue considerado como definitivo,
por la suma de ciento cincuenta millones de dólares, eso sí por administración
delegada. Esto es, costos más porcentaje, lo que permitía eventualmente culminar las
obras asumiendo algunos riesgos, efectuando un adecuado manejo financiero, un estricto
control en los gastos, hasta los más pequeños manteniendo un eficiente control de
calidad de la obra, optimizando los recursos humanos nacionales y extranjeros, además de
trabajar para obtener la colaboración de mas de diez entidades gubernamentales
involucradas, de una u otra forma, al proyecto. Algunas de éstas con intereses contrarios
o al menos poco favorables a la Base y otras, aunque entendían su importancia, eran
escépticas, creían que se convertiría en
otra sinfonía inconclusa como tantas veces lo hemos visto, o que el país tendría que
desembolsar, dos o tres veces, lo destinado inicialmente para concluir las obras, lo cual
también es común en Colombia. Gracias a la divina Providencia, a la voluntad de las partes, al profesionalismo y
dedicación de todo o casi todo el personal que participó y se entusiasmó con la obra,
esta se logró completar en su totalidad con un sobrecosto de 8,4 millones de dólares,
que representa el 1.2% anual a lo largo de los cinco y medio años de duración. Esto, a
pesar de haber tenido que soportar una devaluación del dólar cercana al 27% con respecto
a las monedas europeas, de donde contractualmente se adquirieron bienes y servicios por
cerca de ochenta millones de dólares. Pero además, el manejo financiero del proyecto nos
permitió cubrir el sobrecosto sin que el gobierno nacional hubiese tenido que asumir
obligación alguna, diferente a las adquiridas originalmente. El proyecto culminó con la
puesta en funcionamiento de la Base el 23 de julio de 1989 y la terminación de la
carretera el día 12 de diciembre de 1989. La Fuerza Naval del Pacífico, se trasladó a
su nueva sede en bahía Málaga el 1 de junio de 1989 y allí ha venido funcionando con
dedicación, eficiencia y en condiciones adecuadas a la misión que el país le ha
confiado.
La Base
En un área aproximada de ciento veinte
hectáreas, la Base cuenta con cuatro áreas o zonas definidas: el área de puerto, el
área administrativa, el área de vivienda de oficiales y suboficiales y el área de
infantería de marina. Esta áreas están unidas por vías internas principales y
secundarias, tienen servicios públicos de energía, acueducto, alcantarillado y
teléfonos. La infraestructura, de excelente calidad, exigió grandes movimientos de
tierra y un manejo ecológico que bien puede servir de modelo en el trópico. Sólo como
ejemplo, se menciona que las aguas negras se tratan en seis zonas por sendos reactores
UASB y mediante procedimiento anaeróbico se garantiza que las aguas que se vierten a la
bahía son químicamente puras y no producen contaminación.
El área de puerto está constituida por un
muelle de 400 metros de largo que finaliza en un espigón de 80 metros, es decir, que se
cuenta con un total de 480 metros para acomodar las unidades mayores y medianas, su
profundidad es de 9 metros en la más baja marea. A lo largo del muelle hay estaciones
para suministrar a las unidades los servicios básicos de combustible, energía de
diferente voltaje, agua potable, teléfonos, aire comprimido y señales de televisión.
Igualmente, el muelle cuenta con patios y áreas de manejo que garantizan su
funcionalidad, está dotado de talleres pesados de pailería, motores, electricidad,
mecánica, refrigeración, carpintería, pintura y otros que permiten apoyar un astillero
que atienda las necesidades de las unidades de la Armada, así como prestar servicios
adicionales a los armadores de la región. Además se cuenta con talleres ligeros de
electrónica, helicópteros, torpedos, armamento menor, para trabajos especializados y
requerimientos específicos. En esta misma área se encuentran el departamento técnico,
que administra los servicios instalados en el puerto, un centro de entrenamiento para las
tripulaciones de las unidades a flote, una cafetería que puede atender al personal del
área administrativa y al del puerto, así como la subestación eléctrica donde se
encuentran los transformadores que permiten la alimentación de los circuitos propios y
donde finaliza la línea de transmisión conectada a la Red Nacional, además de los
generadores que la sustituyen en caso de falla, mediante los cuales puede operarse la Base
en un 70% de su capacidad total.
El área administrativa está compuesta por
varios edificios para comandar y dirigir las operaciones de los buques, así como para
administrar la propia Base. Se cuenta con un edificio sede de la Fuerza Naval del
Pacífico con su Estado Mayor, el edificio del Comando de la Base, el Departamento de
Administración que posee los servicios de pagaduría, control de presupuesto, auditoría
y almacenes de repuestos y materiales, con dos bodegas anexas. Así mismo, se cuenta con
un hospital con treinta camas, completamente dotado, el cual sin duda es el más funcional
de la costa Pacífica y puede prestar sus servicios tanto al personal de la Base como al
de toda el área adyacente, siempre y cuando se cuente con el apoyo del Ministerio de
Salud. Se encuentra además el Departamento de Comunicaciones que permite el comando,
control y coordinación de las unidades en el mar, provee la comunicación con los
comandos superiores y con todas las estaciones terrestres de la Armada; además los
enlaces telefónicos con la red nacional de Telecom y los propios de carácter militar.
Finalmente en el área se halla el coliseo
cubierto para desarrollar actividades deportivas bajo techo e incluye una capilla para
celebrar los oficios religiosos, básicos para atender las necesidades espirituales de la
comunidad naval.
El área de viviendas de oficiales y
suboficiales está compuesta por cincuenta y tres casas para oficiales casados, un
alojamiento con capacidad para cuarenta oficiales solteros y facilidades de recreación
para solteros y casados; ciento treinta y seis casas para suboficiales casados, un
alojamiento para suboficiales, con capacidad para ochenta solteros y facilidades de
recreación para todo el personal de suboficiales y sus familias. También se encuentran
las instalaciones para un colegio con capacidad hasta de trescientos alumnos que
actualmente funciona desde preescolar hasta octavo grado. Para satisfacer las necesidades
de la comunidad existe un centro cívico donde se hallan instalados los servicios de
lavandería, zapatería, sastrería, peluquería y salón de belleza, el Banco Ganadero,
heladería y un mercado para los pobladores de la Base, hoy de unos mil quinientos
habitantes, así como también a los de las comunidades de La Plata, Juanchaco y
Ladrilleros.
El área de Infantería de Marina está
compuesta de alojamientos, comedores, oficinas para apoyar al personal de seguridad de la
Base y personal en entrenamiento, así como todas las instalaciones adicionales que por su
naturaleza propia deben estar bajo vigilancia continua.
La carretera
Como una contribución al desarrollo se proyectó una
carretera de 106 kilómetros que une la Base con la carretera Buenaventura - Cali, posee
las mismas especificaciones técnicas establecidas por el Ministerio de Obras, entre
otras: diez metros de bancada, con capa de rodamiento de casi ocho metros con sus
respectivas bermas y obras de arte funcionales. La carretera está construida sobre el
divorcio de aguas entre las que van a las bahías Málaga y Buenaventura y aquellas que
van a los ríos Calima y San Juan. Esta carretera está construida utilizando
extensivamente geotextil, no requirió puentes por su diseño específico. La carretera
utilizó un carreteable de 27 kilómetros, existente para uso de contratistas de Cartón
de Colombia y los 79 kilómetros restantes, se construyeron por terrenos selváticos
respetando cuidadosamente las exigencias de los ecologistas. La carretera ha sido
entregada al Ministerio de Obras Públicas; se ha complementado con la construcción de
ramal en el sitio de Malaguita en el kilómetro 69, diseñado por la C.V.C. el cual, una
vez en servicio, permitirá el tránsito seguro de los productos de los valles del Juan y
el Calima, evitando a los colonos los peligros inherentes a la navegación marítima en
pequeñas embarcaciones y acortando en 18 horas el tiempo de transporte de las
mercancías. El costo de la carretera constituyó el 20.5 por ciento del total de las
obras.
La línea de transmisión eléctrica
Esta es otra de las contribuciones al desarrollo
regional, pues su diseño se planeó en forma tal que la Base Naval en pleno
funcionamiento sólo copa un 25% de la capacidad de la línea, esto es, alrededor de 7
MVA, de un total de 30 MVA. Lo anterior significa que futuros desarrollos portuarios,
industriales y turísticos podrán contar con una capacidad instalada disponible en forma
inmediata. El levantamiento de la línea de transmisión constituyó uno de los aspectos más difíciles de todo el proyecto, en donde se
hicieron presentes la recursividad, ingenio, tenacidad y laboriosidad del hombre
colombiano y de su ingeniería para superar las condiciones geográficas de la región,
quizás singulares comparadas con la región Andina o las llanuras de la costa Atlántica.
La línea de transmisión que funciona desde el mes de diciembre de 1988, ha sido
entregada a la CVC, la cual participó en el diseño, ejecución y pruebas con el fin de
que se plantee su administración, conservación y explotación futura.
Consideraciones
actuales y futuras
La Armada Nacional además del objetivo
primordial de poseer una base de apoyo para sus unidades considera que los demás
objetivos que se propusieron e identificaron en su momento se han materializado y tendrán cada día una importancia mayor en el
concierto regional. Se han abierto nuevas oportunidades a los colonos de la región, se
tiene una presencia efectiva del Estado en el
área, Juanchaco y Ladrilleros gozan de luz eléctrica gracias a la Base Naval, sus
habitantes tienen la posibilidad de atención médica adecuada que podría mejorarse
substancialmente si las autoridades del sector tuvieran en cuenta las necesidades del
sufrido hombre del Pacífico. En breve tiempo los pescadores del Pacifico podrán utilizar
los servicios de carenaje y reparaciones de sus buques.
La Armada ha promovido y contribuido con sus
instalaciones en Quebrada Valencia, en el extremo norte de la bahía, al establecimiento
de un Centro de Investigaciones Marinas, siempre y cuando las entidades gubernamentales y
privadas que participan contribuyan con entusiasmo, voluntad y medios a desarrollar este
ambicioso proyecto. Se ha analizado la conveniencia de
instalar una procesadora de módulos polimetálicos en el área, dando especial
tratamiento a los posibles residuos contaminantes; se ha mejorado notablemente el turismo
en el área y puede mejorarse muchísimo más, si se reciben los apoyos gubernamentales de
las entidades encargadas de su fomento, las
cuales apenas ahora se están dando cuenta del potencial existente en lugares de exótica y bellísima geografía
como La Sierpe, Las Tres Marías, La Plata, Quebrada Valencia y muchos otros. En el
aspecto turístico está casi todo por hacer y hay que hacerlo, pues es un polo de
desarrollo que debe ser racionalmente utilizado.
Pero
indudablemente, lo más importante es que
existe un puerto natural de condiciones excepcionales, donde, deberá construirse el
terminal de contenedores del Pacífico, así como el terminal petrolero alterno para
exportación e importación por el mar del siglo XXI. Cuando se escriben estas letras, se
encuentra fondeado en la bahía él primer portacontenedores que entra a puerto del
Pacífico, con 38 pies de calado y que saldrá después de cargar unas mil toneladas más,
demostrando, no especulando, las bondades de la bahía más profunda y con mejores
características geográficas del Pacífico colombiano. La motonave HUMBOLDT EXPRESS ha
marcado un hito histórico que si lo analizamos en todo su significado nos dará confianza
en el futuro marítimo nacional y nos permitirá continuar esperando la llegada del
próximo siglo con la tranquilidad de que estamos preparados, no improvisando para la
llegada del nuevo país, desde El Faro de Colombia sobre el Pacífico.
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