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CON UN DESTROCE DE ESOS
Juan valentín Riascos, el aserrador
Río Macay
Testimonio recopilado por María Cecilia Silva
Siempre
cuando corto un árbol siento que se muere un pedazo de vida... y le pego con la sierra o
el machete y me da tristeza. Pero también me pongo contento porque de ahí voy a sacar
producto ¿cierto? Y como vivo de eso... y cuando termino un lote, cuando veo que queda
como una socada, me da como una alegría porque ya acabé y me voy pa otro sitio.
Pero cuando empecé yo taba sin trabajo y dije,
al conseguir esos equipos del convenio
pueda que me de resultado, y pues yo
había aprendido con un amigo que tenía sierra y me gustó y estuve mirándolo y le cogí
la idea y como hice un curso en Popayán de motor fuera de borda Yamaha, pues tengo
bastante idea de mecánica y como fuera de eso también sé hacer mis lanchas, mis
armarios o así... yo no soy de ponerme a robar o hacer lo que no se puede, toca trabajar
hasta que Dios diga.
EN BUSCA DE LOS VIEJOS
Cuando uno anda en busca de madera, pues mira en los palos grandes, los más
viejos que son los que están jechos porque los mocitos los deja uno pa después,
pa cuando suban.
Claro que hay sitios que no rinden porque hay poquitos, en veces uno va al monte
y no consigue madera grande pa trabajar; no ve que los árboles se han ido acabando
porque con un destroce de esos... de algunos no hay ya, se terminaron todos.
Yo se que es un daño tumbar un árbol que no esté grande ¿cierto? Pero uno lo
que hace es cortar seis jechos y dejar o tres pequeños, y después... volver cuando
crezcan.
Nosotros cuando nos dieron el crédito no explicaron que no había que cortar y
sembrar pa que produciera mañana, ¿cierto? Pero nadie viene por aquí, nadie nos
da semilla y yo los corto porque esa es mi profesión. Esa es mi experiencia.
Por aquí, por todo este río Micay, habemos muchos cortando; unos con hacha,
otros con motosierra. Unos en manglar y otros en monte como yo, por eso es que se ve tanto
pelao.
Yo con mi motosierra me bajo entre cuatro y cinco árboles diario, troqueo y
después saco los tablones, 50 a 60 al mes. Eso va de acuerdo a la experiencia; al que
lleva más, le rinde más. Cuando yo cogí la sierra me saca 15 bloques el primer mes. Al
segundo ya sacaba mis 20 y ahora, si la madera está larguita me saco mis 30 bloques en
tabla.
El verano, como por ejemplo ahora en
marzo, es bueno pa aserrar todo el tiempo. El invierno pa sacar el producto
del monte pa fuera.
LO QUE SE TRATE DE MADERA
Lo que se trate de madera se saca todo; entre más fina vale como el chachajo,
cedro del rojo, el laurel, el nato, el machare, el sajo, el iguanegro, que reemplaza al
chachajo que se acabó... pero pa mi esa madera vendida aquí es regalada, no da
resultado.
Es que mire uno se hace 150 bloques y la va a vender por ahí al rio y le dan
200, o 290 pesos. ¿Cierto? Y tengo que pagar al convenio la letra, al granero donde fío
y a los obreros, entonces nada me queda. La mayoría de los del crédito del convenio le
vendemos a Don Ercy, el dueño del aserrío del Chigüero. Nos toca porque no tenemos
permiso del Inderena. Todos los que lo tienen pueden viajar a Buenaventura y sale más
favorable; no ve que una pulgada cúbica aquí nos la pagan a 35 y allá se vende a 150.
EL SITIO PA CORTAR
Uno escoge el sitio pa cortar, algunos tienen dueño entonces se hace un
arreglo. Otros son baldíos y ya es más fácil pa dentrar a trabajar.
Yo empiezo desde las 8 de la mañana y salgo a las cuatro y media, pero con esa
sierra es peligro. Uno no puede serenarse y si le cae un aguacero se enferma, por eso
cuando vemos que va a llover apagamos. Es que suda uno trabajando todo el día con ella en
la mano, por la noche duele la cintura, se cansa uno mucho.
Siempre somos de a tres en el
grupo; dos pa manejar la motosierra, el aserrero y el ayudante y el otro pa
hacer los otros oficios. Es que cuando cae un árbol se mide, se descorteza con la misma
sierra, se miden las trozas y ahí se voltea y se sacan los bloques o las tablas.
A veces descanso ocho días y vuelvo y cuando dentra el invierno que ya se sacó
la carga, pues se hacen otros oficios de la casa y se saca el polín, o así...
YO SOY DE AQUI
Nací el 2 de octubre de 1949 aquí en Nuanamito. Mi papá era obrero en el
colegio. Estuve en la escuela hasta primero y aprendí a leer y a escribir. Estuve de
secretario de la inspección y me metí al negocio de la madera por la situación
económica. Tengo seis hijos y todos estudian y por aquí habemos muchos que hacemos este
oficio...
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