|
56.
ESPECIES VEGETALES PROMISORIAS
DEL LITORAL PACIFICO INSUFICIENTEMENTE CONOCIDAS
 |
VICTOR MANUEL PATIÑO
Asesor Científico
Instituto Vallecaucano de Investigaciones Científicas, INCIVA
Jardín Botánico Juan María Céspedes
|
SEMBRADO DE PAPACHINA.
BAJO SAN JUAN.
Fotografía Diego Arango.
|
|
En el último lustro se ha consagrado la
expresión Chocó biogeográfico para toda la costa del Pacífico, no sólo de
Colombia sino del norte del Ecuador y del oriente de Panamá (provincia del Darién),
desde el filo de la cordillera Occidental de los Andes hasta el mar. Esta región se
caracteriza por un clima superhúmedo y altas precipitaciones, que oscilan entre 2.500 mm,
en los extremos sur y norte, hasta 11.000 mm en las altas cuencas del Atrato y del San
Juan.
La biodiversidad en esta área es al parecer una
de las más altas del mundo aunque, para poder justipreciarla en su totalidad, hacen falta
muchas colecciones botánicas y zoológicas.
En el renglón de las plantas comestibles, entre
las autóctonas, cabe mencionar el chontaduro y el maíz chococito. Este se cultiva
mediante un sistema típico de siembra al voleo porque, en gran parte de la costa, la alta
humedad predominante impide quemar. Hay pocas variedades de fríjoles y su consumo no es
tan frecuente, como en el interior del país, sino restringido a ciertas épocas del
año.
Algunas especies exóticas, adaptadas de vieja
data, contribuyen a la alimentación del habitante de la costa occidental: el arroz;
varios clones de plátanos y bananos; el árbol del pan; la caña de azúcar; la malanga o
papa china, todos del Viejo Continente, y en los últimos veinte años se ha
empezado a difundir el llamado lulo amazónico, túpiro o cocona, Solarium
sessiliflorum, que fue traído a Buenaventura por el señor Jorge Sanclemente desde
el Putumayo; se ha adaptado muy bien y se ha extendido por toda la costa.
Pero lo más característico
de esta región es el consumo de una veintena de frutales, la mayoría endémicos, cuyo
conocimiento en el área sólo fue señalado desde mediados del siglo XIX. Algunos son
todavía desconocidos para la ciencia. En general, sobre todos existe poca información ya
se trate de la dispersión geográfica o de la fenología, biología floral y otros
aspectos.
Para tratar de estas especies, se pueden dividir
en las siguientes categorías: a) las que sólo se conocen bajo cultivo; b) las que
mantienen el doble carácter de silvestres y sujetas a cultivo incipiente y que se pueden
considerar como toleradas, protegidas o protocultivadas; c) las completamente silvestres.
Entre las de la primera categoría, se prescindirá tratar de las especies vicariantes de
probable origen amazónico, como el caimito (Pouteria caimito) y el sapote Quararibea
(=Matisia) cordata. Ambas parecen haber sido introducidas a la costa occidental en época
tardía y no se conocen de ellas formas primitivas locales.
Se hace un
llamamiento a los estudiantes de ciencias biológicas o agronómicas de las universidades
de Medellín, Quibdó, Manizales, Pereira, Palmira, Popayán y Pasto para que adelanten
investigaciones dirigidas a profundizar en el conocimiento de las especies aquí tratadas
en forma muy esquemática. Aunque el autor empezó a estudiar algunas a partir de 1945, no
se ha podido avanzar mucho por la falta de ayuda para realizar exploraciones y
observaciones en el terreno.
Especies cultivadas
Nombre científico: Borojoa patinoi Cuatr. Rubiaceae.
Nombre vulgar: Borojó, boronjó.
A partir de 1948 cuando se publicaron,
simultáneamente, la descripción botánica de la especie y unas notas sobre su cultivo y
utilización, este frutal ya empieza a ser conocido por el público fuera de su área de
origen, merced a la propaganda que se le ha hecho como presunto afrodisíaco y medicinal.
Ha sido objeto de varios trabajos de tesis en las Universidades del Valle, Palmira y
Medellín.
Pese a las tentativas, quizá no bien
conducidas, no se ha hallado un método de propagación más seguro que el sexual, por lo
cual continúa el inconveniente de que sólo cuando aparecen las primeras floraciones se
conoce el sexo de las plantas (es especie dioica); o sea, se producen más ejemplares
masculinos de los que serían necesarios para asegurar la polinización, en detrimento de
los ejemplares femeninos, sobre todo en plantaciones comerciales. Hace falta más
investigación en este particular, ojalá en sus lugares de origen.
Lo que sí ha revelado el borojó es su
adaptación a climas diferentes al del Chocó pues - aunque más tardío para florecer -
se da bien en las condiciones del Valle del Cauca (observación personal) y en la región
de Sasaima en Cundinamarca (informe de Francisco Sánchez).
Los nuevos análisis bromatológicos, hechos con
posterioridad a 1948, han confirmado la riqueza de este fruto en hierro.
Ya se usa en muchas formas, inclusive como
componente de salsas. El cultivo tiende a aumentar; de árboles aislados, que había a
mediados de este siglo en las fincas de los ríos chocoanos, a plantaciones de más de un
centenar de hectáreas. Si la demanda en varios países europeos se mantiene, no cabe duda
de que este frutal, relativamente precoz y fácil de manejar en cultivo y hasta ahora
libre de plagas serias, jugará en el futuro destacado papel.
De las otras especies del género, solamente los
llamados puruí del Bajo Amazonas, (B. sorbilis y B. verticillata), tienen condiciones
similares al borojó chocoano, mientras que B. duckei presenta caracteres deseables para
trabajos genéticos, con miras a endurecer la cutícula externa de B. patinoi, que por lo
blanda dificulta el empaque y transporte de la fruta.
Nombre científico: Patinoa almirajo Cuatr. Bombacaceae
Nombre vulgar: Mirajó, almirajó.
Aun en el caso de
que ésta no fuera una fruta excelente, como lo es, el árbol que la produce merecería
ser cultivado más extensamente por sus cualidades ornamentales. Contra lo que pudiera
esperarse, se ha adaptado bien y fructifica normalmente en las condiciones del Valle del
Cauca, como lo demuestran unos ejemplares que existen en el Museo de la Caña de Azúcar
de Piedechinche (Cerrito). También se empieza a cultivar en su región de origen. Se
propaga fácilmente por semilla.
El desiderátum
con el almirajó consiste en producir variedades con arilo más desarrollado, esta es la
porción comestible, y aun frutos apirenos, cosa no difícil de lograr si se hace una
exploración de su área de dispersión para localizar formas más prometedoras. Lo he
visto silvestre a lo largo de la serranía que comunica la cuenca del alto Baudó (Nauca)
con Nuquí y ha sido hallado también en el Urabá antioqueño.
Convendría
introducir del Amazonas la especie P. sphaerocarpa para ensayos de cruzamiento.
Nombre
científico: Gustavia superba Kunth Berg. Lecythidaceae
Nombre vulgar: Pacó, membrillo, carne de pobre.
Era, a mediados de
este siglo, árbol muy frecuente en los patios de las casas a lo largo del litoral
Pacífico. No se consume directamente como fruta sino que el arilo amarillo y grasoso, que
tienen las voluminosas semillas, se emplea machacado para adicionar a sopas y al arroz.
Análisis realizados en la Universidad del Valle han revelado la increíble proporción de
50.000 u. i. de caroteno o provitamina A en este arilo, superando aun a su congénere la
chupa del Tolima, G. speciosa, con sólo 30.000 u. i., lo cual ya es alto. Lo que esto
representa, para enriquecer la dieta del habitante occidental, no podría ser
suficientemente ponderado.
Con el cambio de
las costumbres alimenticias, el pacó va perdiendo terreno en la costa. Avanza hasta la
provincia del Darién en Panamá y hay noticias de principios del siglo XVI sobre grandes
membrillares en la ruta del primer camino transístmico. Otra especie, G. nana, es común
en el Urabá y se usa lo mismo que el pacó.
También este
podía ser objeto de selección para aumentar la porción comestible.
Nombre
científico: Persea americana L. Lauraceae
Nombre vulgar: Aguacate, cura, palta.
A lo largo de la
costa occidental conviven tipos diversos. En el Chocó se hallan árboles de gran porte
con frutos muy pequeños, por lo general, de pulpa fibrosa y escasa, mientras que todo el
mundo aprecia los aguacates de Tumaco en sus variedades verde y morada, de las mejores que
se hallan en territorio colombiano, rivalizando con los de la Sierra Nevada, Mariquita y
otras partes. El finado fruticultor de fama mundial, Wilson Popenoe, me solicitó - y no
lo pude complacer - enviarle semillas de los aguacates occidentales, muy poco conocidos
por los especialistas. Está por explorar este germoplasma.
Especies
toleradas, protegidas o protocultivadas
Nombre
científico: Eugenia victoriana Cuatr. Myrtaceae
Nombre vulgar: No conocido
Este es un ejemplo
de que todavía se pueden hallar nuevas especies edibles en la flora de la costa
occidental. El árbol tipo, que suministró el material para la descripción taxonómica,
todavía se encuentra en pie en una finca de la confluencia de la quebrada La Brea, margen
derecha, en el río Calima, margen izquierda. Ya se cultiva en la Granja de ese río y en
varios lugares de la misma cuenca.
Fructifica con profusión y es relativamente
precoz. La fruta es buena para jugos, mermeladas y salsas. Tiene gran semejanza desde este
punto de vista con la especie amazónica E. stipitata. Se ha hallado recientemente en el
valle del Magdalena (Información del biólogo Alvaro Cogollo, del Jardín Botánico de
Medellín).
Nombre científico: Cyphomandra denclroidea
Pittier. Solanaceae
Nombre vulgar: Desconocido
Es un tomate de árbol nativo de la costa de
Buenaventura; la planta tipo es del río Dagua. Una colonia de indígenas aisanas que fue
desplazada del río Verde, afluente del alto Anchicayá, cuando se construyó la central
hidroeléctrica de este nombre, lo cultivaba en sus predios y de allí tomó semillas el
autor, en septiembre de 1965, para un ensayo de cultivo en la Granja del Bajo Calima,
donde se dio bien.
Se cree que la fruta produce borrachera al que
la come. No hay informes recientes sobre la supervivencia de esta especie.
Nombre científico: Bombacopsis (Pochota)
patinoi Dug. Robyns. Bombacaceae
Nombre vulgar: Piscande.
Arbol endémico de la vertiente occidental en
Nariño hasta cerca del mar, mencionado desde el siglo XVIII como alimento. La parte
consumida son los cotiledones de la semilla, que se preparan en varias formas por los
indígenas coaiker y los mestizos del área. Llega hasta la altura de Ricaurte (1.213 m.)
y quizá más arriba. Con la agrónoma Olga Salazar de Benavides, de la Universidad de
Nariño, se empezó a estudiar en la década de los setenta. La composición
bromatológica revela una proporción de proteínas de 10.52% en promedio, con máxima de
11.92% y mínima de 9.30%, según análisis hechos en 1980 en el Departamento de Química
de la Universidad del Valle.
Nombre científico: Orbignya cuatrecasana
Dugand. Palmae
Nombre vulgar: Táparo, corozo.
Palma acaule que se halla a todo lo largo del
litoral pero se suele adensar en sitios húmedos, llamados por eso taparales, topónimo
relativamente frecuente. El fruto, de gran tamaño, muy perseguido por roedores, como la
ardilla y la guagua, que comen el mesocarpo carnoso, alberga una o varias almendras,
alimento humano muy buscado, ya que también sirven para extraer por ebullición un aceite
finísimo.
Por la facilidad
de poder cosechar los racimos a flor de tierra, pues es palma acaule, presenta ventajas
como cultivo potencial. El cuesco leñoso que protege la almendra podría ser un excelente
material para producir carbón activado.
Nombre
científico: Attalea allenii Moore. Palmae
Nombre vulgar: Taparín.
Palma también acaule, de menor porte y de fruto
más pequeño que el de la especie anterior; la almendra es comestible. Tiene una
dispersión más vasta que el táparo y hay indicios de que puede subir por el flanco
cordillerano a mayor altura.
Nombre
científico:
Inga spp. Mimosaceae
Nombre vulgar: Guamo bija.
Detectado en el
alto San Juan y en el istmo de San Pablo. Se caracteriza porque el arilo comestible está
teñido a trechos con un pigmento anaranjado y se cree que puede contener carotenos,
aunque no se conocen pruebas de laboratorio para comprobarlo.
En lo demás no se
distingue del tipo llamado rabo de mono; no obstante, que tampoco parece que
se haya colectado material botánico para comparar.
Nombre científico: Compsoneura cuatrecasasii A.
C. Smith Myristicaceae
C. atopa A. C. Smith y otras especies.
Nombre vulgar:
Castaños.
Arbol mediano, el
primero que produce frutos con una semilla del tamaño de un huevo de gallina, aunque más
puntiagudo. La corteza del fruto maduro se separa con facilidad. La semilla se come
siempre cocida. Es más bien un alimento farináceo.
Nombre
científico:
Rheedia spp. Guttiferae
Nombre vulgar: Madroños.
En la costa existe
una especie de fruta exteriormente lisa, muy semejante a R. macrophylla del Amazonas. Es
relativamente escaso.
En la localidad de
El Diviso, Nariño, existe otra especie - al parecer no descrita - con un fruto de semilla
grande de forma cónica o ahusada y de pulpa muy ácida. Hace falta colectar abundante
material botánico de todos los madroños, cuyas frutas suelen ser muy agradables al
paladar.
Nombre
científico:
Bellucia spp. Melastomataceae
Nombre vulgar: Coronillo.
Arboles pequeños
a medianos, que suelen aparecer en lotes desmontados y crecen con rapidez. La fruta es
susceptible de ser mejorada aunque nadie se toma este trabajo.
Nombre
científico:
Zamia chigua Seem. Zamiaceae
Zamia spp.
Nombre vulgar:
Chiguas.
Plantas
ornamentales relativamente fáciles de mantener en vasijas y aun al aire libre fuera de su
hábitat, como lo demuestran ejemplares que crecen en la colección del Jardín Botánico
de Tuluá. En su región de origen se han utilizado tradicionalmente las semillas,
debidamente desaguadas, para preparar un envuelto de chigua, alimento farináceo
relativamente común, que se vende en los mercados de Buenaventura y Quibdó.
De todas las
chiguas de la costa occidental se han llevado tronchos o tocones, para producir plantas,
al Jardín Botánico Fairchild, de Coral Gables, Florida.
Regresar al
índice
Continuar con el
capítulo
|