INDICE




Introducción.

CAPITULO I
Descubrimiento y Exploración

CAPITULO II
Montañas

CAPITULO III
Sierra Negra — Bobalí — Ocaña

CAPITULO IV
Nevado del Tolima — Huila —Guanacas —El Puracé

CAPITULO V
Montañas de María — Torrá — Tatamá — Farallones de Cali — Baudó — Serranías de Panamá — EI Picacho — Chiriquí

CAPITULO VI
Los Llanos — Montes del Caquetá — Volcanes de lodo — Volcanes de Turbaco

CAPITULO VII
Los ríos — El Magdalena — El Cauca — El Patía — El Sumapaz — El Bogotá — El Salto de Tequendama — El Sogamoso — El Saravita— Laguna de Fúquene

CAPITULO VIII
El Cauca — El Nechí — El San Jorge — Río Viejo — Boca de Ceniza — Desembocadura del Magdalena— El Sinú — El Atrato — Río Sucio — El San Juan — El Truandó — El Napipí

CAPITULO IX
 El Orinoco — El Guaviare — El Atabapo — El Rionegro — Maipures — El Casanare — El Meta — El Chagres — El Bayano — El Tuira

CAPITULO X
Golfo de San Blas — Laguna de Chiriquí — Mareas — Golfo de San Miguel — El Mícay — El Izcuande — El Patía — El Patía — EL Telembí — El Tequendama  — Laguna de Guatavita — La Cocha ó Gran Lago Se los Mocoas — El clima

CAPITULO XI
Lluvias y enfermedades — Flora y fauna — Palmeras y helechos — Bambuseas y bejarias — Quina y guaco — El Curare — Orquídeas — Mamíferos — Aves — Saurios — Peces

CAPITULO XII
Etnografía — Los Guaymies — Costumbres — Los Cunas o Cuna — Catíos, Nutabes y Tahamies — Los Pijaos — Los Yareguies — Los Arhuacos — Los Motilones — Los Arhuacos — Los Goajiros — Raza y lengua

CAPITULO XIII
Los Goajiros — Ritos y ceremonias — Los Tunebos — Los Otomacos — Misiones — Los Salivas — Tribus salvajes — Záparos — Tribus salvajes — Migraciones — Maipures y Caribes — Tipos actuales — Pastusos — Antioqueños

CAPITULO XIV
Panameños — Poblaciones — San Agustín — Neiva, Purificación, El Guamo  — Ortega, El Chaparral, El Espinal y Girardot — Fusagasugá, Nemocón, Zipaquirá — Funza  — Bogotá — Caminos y ferrocarriles — Fómeque, Cáqueza y Los Llanos — Villavicencio y San Martín

CAPITULO XV
Girardot — Ibagué—Ambalema —Lérida — Honda — Mariquita —Villeta — Guaduas — Pacho —Nare — Río negro — Mariquita —Puerto Bérrio—Ferrocarril de Antioquia —Valle del Opón — Puerto Wilches — Tunja —Boyacá, Guateque, Pesca, Paipa, Duitama  —Sogamoso— SoatᗠCh

CAPITULO XVI
Málaga — Piedecuesta — Sube — Los Santos Ubate — Chiquinquirá — Caldas —Saboya— Villa de Leiva — Moniquirá- Puente Nacional — Vélez — Socorro — Charcalá — San Gil — Barichara — Zapatoca — Girón — Bucaramanga — Los Llanos — Concepción — Pamplona — Chinacot

CAPITULO XVII
Palmira, Buga, Tulúa, Roldanillo - Cartago  — Anserma —Pereira-- Manizales   — Marmato Supía- Riosucio – Pácora - Arma  — Aguadas — Sonsón — Abejorral —Santa Bárbara  — Sopetrán — San Jerónimo — Evéjico — Medellín  — Medellín— Envigado -Itagüí   — Santa R

CAPITULO XVIII
Sabanilla, Salgar Puerto Colombia y Santa Marta — Dibulla — Riohacha — Portete —Bahía Honda — Soldado — Valledupar y  San Juan de César — Codazzi  — Chiriguana — Cartagena — Burú — Bocagrande   — Islas de San Andrés y Providencia  — El Chocó —- Quibdo — U

CAPITULO IXX
Nóvita — Buenaventura  — Micay— Izcuandé — Gorgona - Almaguer   — El Patia — Castigo — Tuquerres — Pasto — Pasto — Barbacoas — Tumaco — Ipiales — Cabo Mangles — Caquetá — Boca del Toro — David, Pedregal. Cañofístola, Alanje, Bugabita  — Los Santos—Santiag

CAPITULO XX
Chagres – Matachín – Manazanillo   — Colón  — Istmo y canal de Panamá   — San Blas – Chepo  — Putricanti - Puerto escocés - Santa Maria - Cana   — El Darien – Yavisa – Pinogana – san Miguel

CAPITULO XXI
Proyectos de canales — San Pablo — Enfermedades  — Terrenos baldíos — Frutos y alimentos — Agricultura — Agricultura y Ganadería — Animales y Ganadería

CAPITULO XXII
Minas e Industria — Comercio exterior — Aduanas y movimiento mercantil — Vías de comunicaciones — Vapores y Ferrocarriles — Correos — Instrucción pública - Prensa — Criminalidad - Organización política

APENDICE
Apéndice
Los Llanos - Montes del Caquetá - Volcanes de lodo - Volcanes de Turbaco

 

 

exploradas por los ingenieros, lo mismo que los istmos verdaderos de Panamá, San Blas, Darien, buscando sitios de paso del Pacífico al río Atrato: una de esas brechas, la de Cupica, no tiene sino 300 metros de al­tura (1) . Las últimas ondulaciones de esta mesa con­cluyen al Norte de las bocas del San Juan.

Los llanos que se desarrollan entre la cordillera de Sumapaz y el curso del Orinoco ocupan también un vasto espacio. No en todas partes la llanura ofre­ce un aspecto uniforme, como que sus secciones no son todas antiguo fondo marino nivelado por las -aguas. En distintos lugares ligeras elevaciones del terreno constituyen bancos y aun mesas ó sean motas y terrazas de plataforma regular y flancos cortados bruscamente, como los gur de las llanuras del Sahara que no pueden considerarse sino como los restos de mesas de mayor nivel, roídas por las aguas en su contorno (2) . Algunas de estas alturas se suceden en líneas que toman el aspecto de montañas y constituyen lomos divisorios de las aguas corrientes; sin embargo, el cabaIlete que señala la separación de las vertientes queda invisible en muchos puntos (3) . Barrancos profundos, abiertos por los aguajes, interrumpen de trecho en trecho la continuidad de la llanura, los que por las des­igualdades dé sus sinuosos ribazos contrastan admirablemente con la uniformidad de la vasta planicie. También se observan grandes diferencias en el aspec­to de los llanos según la sequedad ó humedad del suelo: la frescura ó la sequedad de los terrenos en los cuales viven las raíces se revela por la riqueza ó la miseria de la vegetación, árboles, arbustos, plantas herbaceas (4) ; y no faltan zonas completamente áridas donde los viajeros morirían de sed si no llevasen consigo el agua para la travesía del desierto, tapizado a trechos por hierbas raquíticas (5) .

No en todas las regiones designadas con el título de llanos puede verse el paisaje típico descrito por Humboldt en sus cuadros de la naturaleza. En la parte central de la llanura, donde nada indica la inclina­ción del suelo, donde ninguna saliente limita la curvatura del horizonte, el cielo desarrolla su cúpula inmensa sobre un callado mar de yerbas, amarillent­as ó desecadas en la estación de los alisios, espesas, verdes, al caer las primeras lluvias del invierno. Aunque muy rica en especies diferentes, la  pradera, sin limites  visibles,  parece confundir sus plantas en un mismo elemento: con excepción de los objetos inme­diatos flor que se inclina sobre el camino, bestia o alimaña que huye o se oculta entre las yerbas, ningún objeto se distingue en el círculo luminoso que el Sol alumbra; la naturaleza descansa en su fuerza, a la vez grandiosa y triste, para el viajero perdido en esa soledad. A cualquier lado que se mire, los detalles del paisaje son unos mismos, bien que las horas cam­bien lentamente la fisonomía del conjunto cambiando de lugar los colores y las sombras.

La parte de las llanuras tendida al pié de las montañas, que puede asimilarse a un inmenso talud formado por los despojos triturados de las rocas veci­nas, lleva el nombre de llanos altos, y en efecto su al­tura media excede en unos cien metros a la de los llanos bajos ribereños del Orinoco y la boca de sus grandes afluentes (6) : en ciertos sitios, como al pié de la sierra de Chita. los ante-montes presentan del lado de la llanura terrazas de rocas paralelas dispuestas en forma de petriles ó balcones, algunos tan regulares que parecen hechos por la mano del hombre. El lími­te de la llanura esta marcado especialmente por el término de la selva: los árboles cubren con perenne verdura las pendientes de la montaña, pero en el sitio donde los declives inferiores se pierden en la llanura, la selva se divide en bosquecillos y bosques separados por plazoletas; las manchas herbaceas penetran en el boscaje como golfos en el interior de las tierras; la sabana adquiere el aspecto de un mar con bahías, ca­las, islas. Algunos matorrales forman la transición entre la selva y la pradera natural; después ésta ocupa todo el terreno hasta hacer horizonte, sin otra vegetación arborescente que grupos de pequeñas palmeras de abanico, las copernicias mimosas espinosas ó cha­parros (curatella americana) desmedrados (7) .

Hacia 1875 los árboles se habían multiplicado muchísimo en los llanos, a partir de los principios del siglo. Casi todas las llanuras altas aparecían adorna­das con pequeños grupos de verdura, lo cual era atri­buido por los indígenas a la considerable disminución del ganado. Durante las guerras de Independencia, como los beligerantes se mantenían con reses captu­radas en el Llano, las praderas se despoblaron en breve espacio de tiempo y los millones de tallos que antes se comía el ganado pudieron desarro­llarse sin tropiezo (8) . La cantidad de lluvia que cae en los Llanos basta para conservar la Vegetación arbo­rescente; selvas enteras podían producirse y prospe­rar allí, para tornar a desaparecer, si la industria Pe­cuaria vuelve a utilizar ese terreno (9) . En los Llanos se presenta un fenómeno análogo al que se observa en las praderas del Illinois. Reciben menos lluvia que las regiones selvosas circunvecinas (a), pero suficiente para dar nacimiento a la selva, siempre que se la protegiese contra el diente de los animales. En ciertos lugares de los Llanos, como en los pastos de los Alpes franceses; y en Argelia, las cabras han cambiado el aspecto de la comarca: la yerba arrancada ó poco menos por ellas permite que las lluvias horaden el terreno, y enor­mes barrancas parten el suelo en tablas irregulares; ó transforman la llanura unida en un dédalo de gar­gantas sinuosas (10) .

Los arroyos que nacen en la cordillera hallan des­nivel suficiente para correr con libertad, pero algunos de la región baja no tienen sino existencia temporal; en el invierno desbordan a lo lejos, en verano se re­ducen a su lecho, que al terminar éste no llenan ínte­gramente: parece que han dejado de correr. Su vagua­da de arena ó lodo sólo presenta una sucesión de char­cos ó chilancos separados por playas ó porciones enjutas. Entonces quedan aprisionados los peces en las cuencas escalonadas, aunque el agua no se empozar del todo, pues continúa su curso filtrándose a través de la arena, de suerte que los ribereños, para obtener una bebida menos contaminada ó mas agradable al gusto, no tienen sino que abrir pozos en las playas hasta encontrar la corriente subterránea. En la zona del Araica al Vichada casi no hay un solo río, excep­tuando a aquellos dos y al Meta, que no presente en verano esos rosarios de charcas y lomos desecados. Sin embargo, es principalmente en la parte central de su curso en donde se interrumpe la continuidad de la corriente superficial; en la vecindad de las montañas la linfa formada por las fuentes cubre el lecho, y cerca a la boca refluye algún trecho hacia arriba, represada por el caudal del río principal que los absorbe, lo cual basta para sostener en sus orillas vegetación constan­te. Como este fenómeno se acentúa día por día, hay que convenir en que el clima se ha vuelto menos hú­medo, ó mejor, que la tala del bosque efectuada en la montaña y el cultivo de las riberas han aumentado la diferencia del venaje de esos ríos en las dos estacio­nes (11) . Cuanto a los mas pequeños afluentes, muchos se desecan íntegramente, quedando sin onda superficial ni subterránea. Sus lechos temporales son otros tantos caminos naturales, cuando se trata de evitar la broza ó yerba muy espesa de la llanura. Enantes las tribus que los conquistadores encontraban tenían la costumbre de caminar por entre el agua para que no pudiera seguirse la huella de sus pasos. "Esto les es fácil, dice Fredemann, por cuanto esos indios son mas pescado que carne. No vivían sin temor sino en la época de las altas aguas.

Cuanto a los "montes del Caquetá," que ocupan una gran parte de la llanura oriental colombiana, entre la Cordillera oriental y el Orinoco (12) , no son otra cosa que los recortes de una tabla ó mesa, seme­jante a las magistrales de los Llanos venezolanos; pero esa mesa ocupa una superficie de mas de cien mil ki­lómetros cuadrados. Alineaciones de rocas designadas; con el título de "montañas" se alzan sobre ese pedes­tal una de ellas afecta orientación del Suroeste al Noroeste, paralela por lo mismo a la Cordillera de Su­mapaz, y ciertas cumbres que allí se encuentran-el Maine Hanarí sobre la orilla derecha del Guaviare, el Maunoir sobre la orilla izquierda-miden altura de 700 a 900 metros (13) sobre el nivel del mar. Gracias a los; ríos que dividen la mesa y abren sus profundos cau­ces entre las capas de asperón, estos montes, vestidos por la selva en su base, adquieren aquí y allá una apariencia casi alpina, pero en el interior de la zona, ya alta de 300 ó mas metros, el mar de árboles oculta la vista de las colinas, y los viajeros que atraviesan la comarca pueden creerse perdidos en una llanura in­mensa (14) . En ciertos sitios en el perímetro de los Llanos colombianos, lo mismo que al Norte en Venezuela, los montes terminan en cantiles calcareos, llenos de cavernas que encierran huano. Sin duda las aves ma­rinas revoloteaban por millares en otro tiempo en torno de las rocas de ese antiguo litoral (15) . Según Vergara, el conjunto de los terrenos montañosos co­lombianos ocupa una superficie de cerca de 80 millo­nes de hectáreas |(16) .

Se han observado en las costas colombianas, principalmente en las del mar Caribe, diversos fenómenos que indican frecuentes oscilaciones en el suelo. En va­rios sitios, en especial al Este de la Sierra Nevada de Santa Marta, antiguas playas cubiertas de conchas se­mejantes a las del mar vecino se muestran sobre la costa actual. Además, también se han señalado brus­cos cambios, que aun cuando parecen ser de orden volcánico, se explican, sin embargo, con la espontánea com­bustión del gas hidrógeno desprendido de los panta­nos litorales. Uno de estos "volcanes de lodo," de sólo 23 metros de altura, el de Galera Zamba, se alza sobre la costa vecina a Cartagena, en los orígenes de una tierra muy alongada que avanza a lo lejos en el mar,

 

            Serranías de Panamá                          45,000 kilómetros cuadrados.
             -       de Baudó                               15,000              
             -       de Bolívar (Maria)                  14,000    
             -       de Santa Marta (Nevada)       16,000     
             -       Guajiras                                   5,000    
                          del caquetá                        100,000    
            Montañas de Sumapaz                     190,000      
             -       Andinas

                (Chocó-Quindío)                      165,000            

                                                             ___________

                       Suma                                    550,000          

 

Que pueden distribuirse así: 80,000 de altas Cimas ó de primer or­den; 170,000 de montañas medias, y 300,000 de montañas bajas y colinas.

Cuanto a la región llana, puede distribuirse así:

            Caquetá (Selvas)                           382.500 kilómetros cuad.

            Casanare, San Martín (Llanos)       179,060          
            Llanura atlántica                               80,000        
             - del Chocó (Pacífica)                  40,000
                    del Istmo                                 80,000

                                                        ______________

            Suma                                             711,500            
 

Es de advertir que entre las montañas hay 50,000 kilómetros cua­drados de mesas y valles de suelo plano-y que según las estaciones es ya una isla, ya una pe­nínsula. En 1840 la lengua de tierra afectaba esta úl­tima forma, y los barcos que singlaban de Cartagena a las bocas del Magdalena tenían que dar un gran rodeo al O. de la Península (17) . Ese mismo año de 1840, después de una explosión del volcán que fue acompa­ñada de haces luminosos, el pedúnculo del istmo se hundió, dejando entre la isla y la tierra firme un canal de 8 a 10 metros de profundidad. En 1848, después de una larga sequedad, se oyó durante la noche un ruido subterráneo, que llegó a semejar el de un trueno, a la vez que salían llantas del suelo, las que iluminaron todo el litoral hasta una distancia de 150 kilómetros. El estrecho tomó a cerrarse, y pasadas algunas semanas desapareció nuevamente(el istmo), junto con buena porción de la isla (18) . Según Karsten, esa infla­mación de los gases que lanza lodo y fragmentos de tierra proviene de la tensión eléctrica del gas hidró­geno carburado, que se escapa a menudo del suelo con las aguas salinas que se rezuman de los estánques y pantanos vecinos (19) . Los líquidos que arroja este cráter provienen sin duda ninguna de infiltraciones superficiales, puesto que su temperatura no es superior a la del aire ambiente (20) .

Otras fuentes de gas y lodo, semejantes a la de Galera Zamba, se encuentran en las cercanías de Cartagena, y todas vierten agua muy salada, que forma en torno de su orificio motas de lodo arcilloso. Tales son los famosos volcanes ó volcancitos de Turbaco, situa­dos a mas de 300 metros de altura (21) al E. de Carta­gena, pero que no forman por sí mismos sino insignificantes motas de arcilla. En tiempo de lluvias las fuentes adquieren considerable caudal y la corteza terrosa se grietea profundamente para reformarse con lentitud durante el verano; las burbujas dcl gas ex­pulsado han valido probablemente el nombre de volcanes a estos surtidores de agua fría, en los cuales se hallan a veces los restos muy patentes de pescados que viven en los mares vecinos.

Fuera de su masa continental, Colombia no posee sino muy pocas islas; la mayor parte, como Zamba y los islotes de Cartagena, y en la costa del Pacífico el Archipiélago de Panamá, la isla de Tumaco y la de las bocas del Batía y cl Mita, no son sino simples dependencias geográficas de la tierra firme. Al Norte, el grupo de San Andrés y Vieja Providencia pertenece a la América central y no al Continente del Sur, no siendo colombianas sino desde el punto de vista polí­tico (22) . En fin, en pleno Pacífico, lejos de la costa, se alzan dos tierras oceánicas atribuidas a Colombia, Malpelo y Cocos. La primera, situada a 500 kilóme­tros mar adentro al O. de la bahía de la Buenaventu­ra, no es sino una roca de paredes casi verticales en ciertos puntos, las cuales se alzan a 258 metros sobre una mesa submarina separada del Continente por abismos de 2,810 metros. La Isla de Cocos, así llama­da por sus palmeras, esta cubierta de rica vegetación, y pertenece a otra saliente del relieve emergido, pues­to que entre ella y Malpelo se hunde el fondo hasta 3,444 metros; mas bien hay que considerarla como enlazada a la mesa sobre la cual se asientan las islas ecuatorianas de Galápagos (23) .

 

III, -Ríos



 

El río Magdalena, arteria real de Colombia, el cuarto de la América Meridional por la abundancia de sus aguas, pertenece íntegramente al sistema an­dino; sus dos ramas principales nacen y se desarro­llan entre dos Cordilleras, y todos sus afluentes le lle­gan de la región de los Andes, si se considera la Ne­vada como un macizo anexo a la vértebra principal. El sistema fluvial queda limitado por los rebordes del vasto triangulo de montañas que habitan los colom­bianos (24) ; en tanto que los otros tres ríos del Conti­nente no se enlazan a los Andes sino por sus afluentes superiores, y se desarrollan en inmensas llanuras. Desde el punto de vista político, también presenta el río Magdalena un carácter de unidad que falta a las

 

 

(1) Este lomo apenas mide 152 metros al pié de colinas de 300, y corta así a Baudó en dos partes, en las cuales hay cimas de 1 kiló­metro de altura. En la porción de la serranía que divide al San Juan del Pacifico hay brechas apenas de 50 metros de altura. ¿ Serán éstas las que Wheelwright por error coloca en Chiriquí?-V. y V..
(2)    En la llanura hay además medanos, ó sean bajos montículos de arena, y no todas las mesas y bancos están mareados por cantiles, pues los hay que sólo se notan en invierno por no cubrirlos la inundación- V. y V.
(3)  O no existe como sucede entre el Arauca y el Casanáre, siempre unidos por los pantanos de Bendición, navegables en canoa y al E. de los cuales se alza la mesa de Jogorote-V. y V..
(4) En las zonas siempre húmedas y verdes suele presentarse el miraje en la estación seca-V. y V..
(5)  A. Codazzi, Geografía estadística de Venezuela- E. R.
 (6)    Al pié de la cordillera oriental o de Sumapaz hay otra serranía de mediano relieve, la cual domina dos fajas de llanos altos que señorean basta en 400 metros a los de la ribera del Orinoco.-.V. y V..
(7)  A las orillas de los dos y aun de los caños es común encontrar cintas dc bosque de 2 a 300 metros de anchura, con árboles a veces bien crecidos, cuyos grupos se llaman Matas de monte.-V. y V..
(8)   Carl Sachs, Aus den Llanos; Sievers, Reise nach Venezuela- E. R.-Este es un grave error: cuando los conquistadores pisaron los llanos por primera vez no había allí ganados y ya encontraron las gran­des pampas vestidas de gramíneas, vegetación natural de ese suelo, como puede verse en grandes zonas en, donde nunca ha existido un hato: la causa de esto es la inundación anual que en esa tierra de escasa capa vegetal ahoga los gérmenes del arbolado. La introducción del ganado, que abona el suelo poco fértil del llano, salvo en las vegas de los ríos, ayuda en vez de contrariar, como es natural, la formación del bosque.-V. y V.
(9)  No al pié de Sumapaz, donde la caída, si no superior, es igual 3 y mas metros por año, variando la media de 1m 80 A 2m 20, según las: zonas-V. y V..
(10) Hermann Karsten, obra citada-E. R.-¿ Y antes de introducirlas y donde no las hay por qué se presenta él mismo fenómeno? Téngase presente que é no se realiza sino donde la capa arenácea es mas espesa V. y V.
(11)  No nos parece admisible la segunda hipótesis, puesto que en los Llanos Colombianos los tropiezos de la navegación veraniega son los mismos que hace dos siglos, y en plena llanura se forman ríos que crecen a medida que avanzan. Cuanto a los Llanos venezolanos, parece hecho consumado que el terreno se deseca año par año-V. y V..
(12) Y también el Amazonas-V. y V..
(13) A las orillas del Yapurá Manoir es de poca altura y la mayor cumbre reconocida en esta zona es el Guiaricuriari (800 metros)- V. y V..
(14) Vergara y Velasco, obra citada-E. R.
(15) W. Sievers, Venezuela-E. R.
(16)  Esta cifra se refiere a la área de la porción occidental ó montañosa del país, incluyéndose en ella las porciones planas que encierra. La región propiamente montañosa abarca menor superficie, a saber
(17)   Galera Zamba es siempre una costa peligrosa y los buques no pueden franquearla sino alejándose mucho de ella para doblar sus esco­llos-V. y V.
(18)    J. Acosta, Comples rendus de l'Academie des Sciences, 1859.-- E. R.
(19)  Esta explicación fue ya indicada en términos mas precisos, completos y admisibles por M. Fournet, y luego por L. Figuier-­V. y V..
(20) Hermann Karsten, obra citada--E R
(21) A menos de 200-V y V
(22)  Integro el litoral colombiano esta bordeado de islas a islotes en número considerable; las principales son Coiba y San Miguel; el Archipiélago de San Andrés bien merecía algunas líneas mas. También pertenecen a Colombia las islas Mangles, frente a las bocas del San Juan de Nicaragua-V y. V
(23)  Alexander Agassiz, Bulletin of the Museun of comparative Zoo-logy, vol. XXIII, 1892-E. R.
(24)  2.800.000 habitantes sobre 4.260,000 y téngase en cuenta que la hoya del Magdalena sólo mide poco mas de 9,500 leguas cuadradas V. y V.

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