Los Llanos - Montes del Caquetá - Volcanes de lodo - Volcanes
de Turbaco
exploradas por los ingenieros, lo mismo que los istmos
verdaderos de Panamá, San Blas, Darien, buscando sitios de paso del
Pacífico al río Atrato: una de esas brechas, la de Cupica, no tiene
sino 300 metros de altura
(1)
. Las últimas ondulaciones de esta mesa
concluyen al Norte de las bocas del San Juan.
Los llanos que se desarrollan entre la cordillera de Sumapaz y
el curso del Orinoco ocupan también un vasto espacio. No en todas
partes la llanura ofrece un aspecto uniforme, como que sus
secciones no son todas antiguo fondo marino nivelado por las
-aguas. En distintos lugares ligeras elevaciones del terreno
constituyen bancos y aun mesas ó sean motas y terrazas de
plataforma regular y flancos cortados bruscamente, como los gur de
las llanuras del Sahara que no pueden considerarse sino como los
restos de mesas de mayor nivel, roídas por las aguas en su contorno
(2)
. Algunas de estas
alturas se suceden en líneas que toman el aspecto de montañas y
constituyen lomos divisorios de las aguas corrientes; sin embargo,
el cabaIlete que señala la separación de las vertientes queda
invisible en muchos puntos
(3)
. Barrancos profundos, abiertos por los
aguajes, interrumpen de trecho en trecho la continuidad de la
llanura, los que por las desigualdades dé sus sinuosos ribazos
contrastan admirablemente con la uniformidad de la vasta planicie.
También se observan grandes diferencias en el aspecto de los
llanos según la sequedad ó humedad del suelo: la frescura ó la
sequedad de los terrenos en los cuales viven las raíces se revela
por la riqueza ó la miseria de la vegetación, árboles, arbustos,
plantas herbaceas
(4)
; y no faltan zonas completamente áridas
donde los viajeros morirían de sed si no llevasen consigo el agua
para la travesía del desierto, tapizado a trechos por hierbas
raquíticas
(5)
.
No en todas las regiones designadas con el título de llanos
puede verse el paisaje típico descrito por Humboldt en sus cuadros
de la naturaleza. En la parte central de la llanura, donde nada
indica la inclinación del suelo, donde ninguna saliente limita la
curvatura del horizonte, el cielo desarrolla su cúpula inmensa
sobre un callado mar de yerbas, amarillentas ó desecadas en la
estación de los alisios, espesas, verdes, al caer las primeras
lluvias del invierno. Aunque muy rica en especies diferentes, la
pradera, sin limites visibles, parece confundir sus plantas en un
mismo elemento: con excepción de los objetos inmediatos flor que
se inclina sobre el camino, bestia o alimaña que huye o se oculta
entre las yerbas, ningún objeto se distingue en el círculo luminoso
que el Sol alumbra; la naturaleza descansa en su fuerza, a la vez
grandiosa y triste, para el viajero perdido en esa soledad. A
cualquier lado que se mire, los detalles del paisaje son unos
mismos, bien que las horas cambien lentamente la fisonomía del
conjunto cambiando de lugar los colores y las sombras.
La parte de las llanuras tendida al pié de las montañas, que
puede asimilarse a un inmenso talud formado por los despojos
triturados de las rocas vecinas, lleva el nombre de llanos altos,
y en efecto su altura media excede en unos cien metros a la de los
llanos bajos ribereños del Orinoco y la boca de sus grandes
afluentes
(6)
: en
ciertos sitios, como al pié de la sierra de Chita. los ante-montes
presentan del lado de la llanura terrazas de rocas paralelas
dispuestas en forma de petriles ó balcones, algunos tan regulares
que parecen hechos por la mano del hombre. El límite de la llanura
esta marcado especialmente por el término de la selva: los árboles
cubren con perenne verdura las pendientes de la montaña, pero en el
sitio donde los declives inferiores se pierden en la llanura, la
selva se divide en bosquecillos y bosques separados por plazoletas;
las manchas herbaceas penetran en el boscaje como golfos en el
interior de las tierras; la sabana adquiere el aspecto de un mar
con bahías, calas, islas. Algunos matorrales forman la transición
entre la selva y la pradera natural; después ésta ocupa todo el
terreno hasta hacer horizonte, sin otra vegetación arborescente que
grupos de pequeñas palmeras de abanico, las copernicias mimosas
espinosas ó chaparros (curatella americana) desmedrados
(7)
.
Hacia 1875 los árboles se habían multiplicado muchísimo en los
llanos, a partir de los principios del siglo. Casi todas las
llanuras altas aparecían adornadas con pequeños grupos de verdura,
lo cual era atribuido por los indígenas a la considerable
disminución del ganado. Durante las guerras de Independencia, como
los beligerantes se mantenían con reses capturadas en el Llano,
las praderas se despoblaron en breve espacio de tiempo y los
millones de tallos que antes se comía el ganado pudieron
desarrollarse sin tropiezo
(8)
. La cantidad de lluvia que cae en los
Llanos basta para conservar la Vegetación arborescente; selvas
enteras podían producirse y prosperar allí, para tornar a
desaparecer, si la industria Pecuaria vuelve a utilizar ese
terreno
(9)
. En los
Llanos se presenta un fenómeno análogo al que se observa en las
praderas del Illinois. Reciben menos lluvia que las regiones
selvosas circunvecinas (a), pero suficiente para dar nacimiento a
la selva, siempre que se la protegiese contra el diente de los
animales. En ciertos lugares de los Llanos, como en los pastos de
los Alpes franceses; y en Argelia, las cabras han cambiado el
aspecto de la comarca: la yerba arrancada ó poco menos por ellas
permite que las lluvias horaden el terreno, y enormes barrancas
parten el suelo en tablas irregulares; ó transforman la llanura
unida en un dédalo de gargantas sinuosas
(10)
.
Los arroyos que nacen en la cordillera hallan desnivel
suficiente para correr con libertad, pero algunos de la región baja
no tienen sino existencia temporal; en el invierno desbordan a lo
lejos, en verano se reducen a su lecho, que al terminar éste no
llenan íntegramente: parece que han dejado de correr. Su vaguada
de arena ó lodo sólo presenta una sucesión de charcos ó chilancos
separados por playas ó porciones enjutas. Entonces quedan
aprisionados los peces en las cuencas escalonadas, aunque el agua
no se empozar del todo, pues continúa su curso filtrándose a través
de la arena, de suerte que los ribereños, para obtener una bebida
menos contaminada ó mas agradable al gusto, no tienen sino que
abrir pozos en las playas hasta encontrar la corriente subterránea.
En la zona del Araica al Vichada casi no hay un solo río,
exceptuando a aquellos dos y al Meta, que no presente en verano
esos rosarios de charcas y lomos desecados. Sin embargo, es
principalmente en la parte central de su curso en donde se
interrumpe la continuidad de la corriente superficial; en la
vecindad de las montañas la linfa formada por las fuentes cubre el
lecho, y cerca a la boca refluye algún trecho hacia arriba,
represada por el caudal del río principal que los absorbe, lo cual
basta para sostener en sus orillas vegetación constante. Como este
fenómeno se acentúa día por día, hay que convenir en que el clima
se ha vuelto menos húmedo, ó mejor, que la tala del bosque
efectuada en la montaña y el cultivo de las riberas han aumentado
la diferencia del venaje de esos ríos en las dos estaciones
(11)
. Cuanto a los
mas pequeños afluentes, muchos se desecan íntegramente, quedando
sin onda superficial ni subterránea. Sus lechos temporales son
otros tantos caminos naturales, cuando se trata de evitar la broza
ó yerba muy espesa de la llanura. Enantes las tribus que los
conquistadores encontraban tenían la costumbre de caminar por entre
el agua para que no pudiera seguirse la huella de sus pasos. "Esto
les es fácil, dice Fredemann, por cuanto esos indios son mas
pescado que carne. No vivían sin temor sino en la época de las
altas aguas.
Cuanto a los "montes del Caquetá," que ocupan una gran parte de
la llanura oriental colombiana, entre la Cordillera oriental y el
Orinoco
(12)
, no
son otra cosa que los recortes de una tabla ó mesa, semejante a
las magistrales de los Llanos venezolanos; pero esa mesa ocupa una
superficie de mas de cien mil kilómetros cuadrados. Alineaciones
de rocas designadas; con el título de "montañas" se alzan sobre ese
pedestal una de ellas afecta orientación del Suroeste al Noroeste,
paralela por lo mismo a la Cordillera de Sumapaz, y ciertas
cumbres que allí se encuentran-el Maine Hanarí sobre la orilla
derecha del Guaviare, el Maunoir sobre la orilla izquierda-miden
altura de 700 a 900 metros
(13)
sobre el nivel del mar. Gracias a los;
ríos que dividen la mesa y abren sus profundos cauces entre las
capas de asperón, estos montes, vestidos por la selva en su base,
adquieren aquí y allá una apariencia casi alpina, pero en el
interior de la zona, ya alta de 300 ó mas metros, el mar de árboles
oculta la vista de las colinas, y los viajeros que atraviesan la
comarca pueden creerse perdidos en una llanura inmensa
(14)
. En ciertos sitios en
el perímetro de los Llanos colombianos, lo mismo que al Norte en
Venezuela, los montes terminan en cantiles calcareos, llenos de
cavernas que encierran huano. Sin duda las aves marinas
revoloteaban por millares en otro tiempo en torno de las rocas de
ese antiguo litoral
(15)
. Según Vergara, el conjunto de los
terrenos montañosos colombianos ocupa una superficie de cerca de
80 millones de hectáreas
|(16)
.
Se han observado en las costas colombianas, principalmente en
las del mar Caribe, diversos fenómenos que indican frecuentes
oscilaciones en el suelo. En varios sitios, en especial al Este de
la Sierra Nevada de Santa Marta, antiguas playas cubiertas de
conchas semejantes a las del mar vecino se muestran sobre la costa
actual. Además, también se han señalado bruscos cambios, que aun
cuando parecen ser de orden volcánico, se explican, sin embargo,
con la espontánea combustión del gas hidrógeno desprendido de los
pantanos litorales. Uno de estos "volcanes de lodo," de sólo 23
metros de altura, el de Galera Zamba, se alza sobre la costa vecina
a Cartagena, en los orígenes de una tierra muy alongada que avanza
a lo lejos en el mar,
Serranías de Panamá 45,000
kilómetros cuadrados.
- de Baudó
15,000
- de Bolívar (Maria) 14,000
- de Santa Marta (Nevada) 16,000
- Guajiras
5,000
del caquetá
100,000
Montañas de Sumapaz 190,000
- Andinas
(Chocó-Quindío)
165,000
___________
Suma
550,000
Que pueden distribuirse así: 80,000 de altas Cimas ó de primer
orden; 170,000 de montañas medias, y 300,000 de montañas bajas y
colinas.
Cuanto a la región llana, puede distribuirse así:
Caquetá (Selvas) 382.500
kilómetros cuad.
Casanare, San Martín (Llanos)
179,060
Llanura atlántica
80,000
- del Chocó (Pacífica) 40,000
del Istmo
80,000
______________
Suma
711,500
Es de advertir que entre las montañas hay 50,000 kilómetros
cuadrados de mesas y valles de suelo plano-y que según las
estaciones es ya una isla, ya una península. En 1840 la lengua de
tierra afectaba esta última forma, y los barcos que singlaban de
Cartagena a las bocas del Magdalena tenían que dar un gran rodeo al
O. de la Península
(17)
. Ese mismo año de 1840, después de una
explosión del volcán que fue acompañada de haces luminosos, el
pedúnculo del istmo se hundió, dejando entre la isla y la tierra
firme un canal de 8 a 10 metros de profundidad. En 1848, después de
una larga sequedad, se oyó durante la noche un ruido subterráneo,
que llegó a semejar el de un trueno, a la vez que salían llantas
del suelo, las que iluminaron todo el litoral hasta una distancia
de 150 kilómetros. El estrecho tomó a cerrarse, y pasadas algunas
semanas desapareció nuevamente(el istmo), junto con buena porción
de la isla
(18)
.
Según Karsten, esa inflamación de los gases que lanza lodo y
fragmentos de tierra proviene de la tensión eléctrica del gas
hidrógeno carburado, que se escapa a menudo del suelo con las
aguas salinas que se rezuman de los estánques y pantanos vecinos
(19)
. Los líquidos
que arroja este cráter provienen sin duda ninguna de infiltraciones
superficiales, puesto que su temperatura no es superior a la del
aire ambiente
(20)
.
Otras fuentes de gas y lodo, semejantes a la de Galera Zamba, se
encuentran en las cercanías de Cartagena, y todas vierten agua muy
salada, que forma en torno de su orificio motas de lodo arcilloso.
Tales son los famosos volcanes ó volcancitos de Turbaco, situados
a mas de 300 metros de altura
(21)
al E. de Cartagena, pero que no forman
por sí mismos sino insignificantes motas de arcilla. En tiempo de
lluvias las fuentes adquieren considerable caudal y la corteza
terrosa se grietea profundamente para reformarse con lentitud
durante el verano; las burbujas dcl gas expulsado han valido
probablemente el nombre de volcanes a estos surtidores de agua
fría, en los cuales se hallan a veces los restos muy patentes de
pescados que viven en los mares vecinos.
Fuera de su masa continental, Colombia no posee sino muy pocas
islas; la mayor parte, como Zamba y los islotes de Cartagena, y en
la costa del Pacífico el Archipiélago de Panamá, la isla de Tumaco
y la de las bocas del Batía y cl Mita, no son sino simples
dependencias geográficas de la tierra firme. Al Norte, el grupo de
San Andrés y Vieja Providencia pertenece a la América central y no
al Continente del Sur, no siendo colombianas sino desde el punto de
vista político
(22)
. En fin, en pleno Pacífico, lejos de la
costa, se alzan dos tierras oceánicas atribuidas a Colombia,
Malpelo y Cocos. La primera, situada a 500 kilómetros mar adentro
al O. de la bahía de la Buenaventura, no es sino una roca de
paredes casi verticales en ciertos puntos, las cuales se alzan a
258 metros sobre una mesa submarina separada del Continente por
abismos de 2,810 metros. La Isla de Cocos, así llamada por sus
palmeras, esta cubierta de rica vegetación, y pertenece a otra
saliente del relieve emergido, puesto que entre ella y Malpelo se
hunde el fondo hasta 3,444 metros; mas bien hay que considerarla
como enlazada a la mesa sobre la cual se asientan las islas
ecuatorianas de Galápagos
(23)
.
III, -Ríos
El río Magdalena, arteria real de Colombia, el cuarto de la
América Meridional por la abundancia de sus aguas, pertenece
íntegramente al sistema andino; sus dos ramas principales nacen y
se desarrollan entre dos Cordilleras, y todos sus afluentes le
llegan de la región de los Andes, si se considera la Nevada como
un macizo anexo a la vértebra principal. El sistema fluvial queda
limitado por los rebordes del vasto triangulo de montañas que
habitan los colombianos
(24)
; en tanto que los otros tres ríos del
Continente no se enlazan a los Andes sino por sus afluentes
superiores, y se desarrollan en inmensas llanuras. Desde el punto
de vista político, también presenta el río Magdalena un carácter de
unidad que falta a las
|
(1)
|
Este lomo apenas mide 152 metros al pié de colinas de 300, y
corta así a Baudó en dos partes, en las cuales hay cimas de 1
kilómetro de altura. En la porción de la serranía que divide al
San Juan del Pacifico hay brechas apenas de 50 metros de altura. ¿
Serán éstas las que Wheelwright por error coloca en Chiriquí?-V. y
V..
|
|
(2)
|
En la llanura hay además medanos, ó sean bajos montículos de
arena, y no todas las mesas y bancos están mareados por cantiles,
pues los hay que sólo se notan en invierno por no cubrirlos la
inundación- V. y V.
|
|
(3)
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O no existe como sucede entre el Arauca y el Casanáre, siempre
unidos por los pantanos de Bendición, navegables en canoa y al E.
de los cuales se alza la mesa de Jogorote-V. y V..
|
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(4)
|
En las zonas siempre húmedas y verdes suele presentarse el
miraje en la estación seca-V. y V..
|
|
(5)
|
A. Codazzi, Geografía estadística de Venezuela-
E. R.
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| (6)
|
Al pié de la cordillera oriental o de Sumapaz hay otra serranía
de mediano relieve, la cual domina dos fajas de llanos altos que
señorean basta en 400 metros a los de la ribera del Orinoco.-.V. y
V..
|
|
(7)
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A las orillas de los dos y aun de los caños es común encontrar
cintas dc bosque de 2 a 300 metros de anchura, con árboles a veces
bien crecidos, cuyos grupos se llaman Matas de monte.-V. y V..
|
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(8)
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Carl Sachs, Aus den Llanos; Sievers, Reise nach Venezuela- E.
R.-Este es un grave error: cuando los conquistadores pisaron los
llanos por primera vez no había allí ganados y ya encontraron las
grandes pampas vestidas de gramíneas, vegetación natural de ese
suelo, como puede verse en grandes zonas en, donde nunca ha
existido un hato: la causa de esto es la inundación anual que en
esa tierra de escasa capa vegetal ahoga los gérmenes del arbolado.
La introducción del ganado, que abona el suelo poco fértil del
llano, salvo en las vegas de los ríos, ayuda en vez de contrariar,
como es natural, la formación del bosque.-V. y V.
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(9)
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No al pié de Sumapaz, donde la caída, si no superior, es igual
3 y mas metros por año, variando la media de 1m 80 A 2m 20, según
las: zonas-V. y V..
|
|
(10)
|
Hermann Karsten, obra citada-E. R.-¿ Y antes de introducirlas y
donde no las hay por qué se presenta él mismo fenómeno? Téngase
presente que é no se realiza sino donde la capa arenácea es mas
espesa V. y V.
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|
(11)
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No nos parece admisible la segunda hipótesis, puesto que en
los Llanos Colombianos los tropiezos de la navegación veraniega son
los mismos que hace dos siglos, y en plena llanura se forman ríos
que crecen a medida que avanzan. Cuanto a los Llanos venezolanos,
parece hecho consumado que el terreno se deseca año par año-V. y
V..
|
|
(12)
|
Y también el Amazonas-V. y V..
|
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(13)
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A las orillas del Yapurá Manoir es de poca altura y la mayor
cumbre reconocida en esta zona es el Guiaricuriari (800 metros)- V.
y V..
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(14)
|
Vergara y Velasco, obra citada-E. R.
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(15)
|
W. Sievers, Venezuela-E. R.
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(16)
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Esta cifra se refiere a la área de la porción occidental ó
montañosa del país, incluyéndose en ella las porciones planas que
encierra. La región propiamente montañosa abarca menor superficie,
a saber
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(17)
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Galera Zamba es siempre una costa peligrosa y los buques no
pueden franquearla sino alejándose mucho de ella para doblar sus
escollos-V. y V.
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(18)
|
J. Acosta, Comples rendus de l'Academie des Sciences, 1859.--
E. R.
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(19)
|
Esta explicación fue ya indicada en términos mas precisos,
completos y admisibles por M. Fournet, y luego por L. Figuier-V. y
V..
|
|
(20)
|
Hermann Karsten, obra citada--E R
|
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(21)
|
A menos de 200-V y V
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(22)
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Integro el litoral colombiano esta bordeado de islas a islotes
en número considerable; las principales son Coiba y San Miguel; el
Archipiélago de San Andrés bien merecía algunas líneas mas. También
pertenecen a Colombia las islas Mangles, frente a las bocas del San
Juan de Nicaragua-V y. V
|
|
(23)
|
Alexander Agassiz, Bulletin of the Museun of comparative
Zoo-logy, vol. XXIII, 1892-E. R.
|
|
(24)
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2.800.000 habitantes sobre 4.260,000 y téngase en cuenta que la
hoya del Magdalena sólo mide poco mas de 9,500 leguas cuadradas V.
y V.
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