INDICE




Introducción.

CAPITULO I
Descubrimiento y Exploración

CAPITULO II
Montañas

CAPITULO III
Sierra Negra — Bobalí — Ocaña

CAPITULO IV
Nevado del Tolima — Huila —Guanacas —El Puracé

CAPITULO V
Montañas de María — Torrá — Tatamá — Farallones de Cali — Baudó — Serranías de Panamá — EI Picacho — Chiriquí

CAPITULO VI
Los Llanos — Montes del Caquetá — Volcanes de lodo — Volcanes de Turbaco

CAPITULO VII
Los ríos — El Magdalena — El Cauca — El Patía — El Sumapaz — El Bogotá — El Salto de Tequendama — El Sogamoso — El Saravita— Laguna de Fúquene

CAPITULO VIII
El Cauca — El Nechí — El San Jorge — Río Viejo — Boca de Ceniza — Desembocadura del Magdalena— El Sinú — El Atrato — Río Sucio — El San Juan — El Truandó — El Napipí

CAPITULO IX
 El Orinoco — El Guaviare — El Atabapo — El Rionegro — Maipures — El Casanare — El Meta — El Chagres — El Bayano — El Tuira

CAPITULO X
Golfo de San Blas — Laguna de Chiriquí — Mareas — Golfo de San Miguel — El Mícay — El Izcuande — El Patía — El Patía — EL Telembí — El Tequendama  — Laguna de Guatavita — La Cocha ó Gran Lago Se los Mocoas — El clima

CAPITULO XI
Lluvias y enfermedades — Flora y fauna — Palmeras y helechos — Bambuseas y bejarias — Quina y guaco — El Curare — Orquídeas — Mamíferos — Aves — Saurios — Peces

CAPITULO XII
Etnografía — Los Guaymies — Costumbres — Los Cunas o Cuna — Catíos, Nutabes y Tahamies — Los Pijaos — Los Yareguies — Los Arhuacos — Los Motilones — Los Arhuacos — Los Goajiros — Raza y lengua

CAPITULO XIII
Los Goajiros — Ritos y ceremonias — Los Tunebos — Los Otomacos — Misiones — Los Salivas — Tribus salvajes — Záparos — Tribus salvajes — Migraciones — Maipures y Caribes — Tipos actuales — Pastusos — Antioqueños

CAPITULO XIV
Panameños — Poblaciones — San Agustín — Neiva, Purificación, El Guamo  — Ortega, El Chaparral, El Espinal y Girardot — Fusagasugá, Nemocón, Zipaquirá — Funza  — Bogotá — Caminos y ferrocarriles — Fómeque, Cáqueza y Los Llanos — Villavicencio y San Martín

CAPITULO XV
Girardot — Ibagué—Ambalema —Lérida — Honda — Mariquita —Villeta — Guaduas — Pacho —Nare — Río negro — Mariquita —Puerto Bérrio—Ferrocarril de Antioquia —Valle del Opón — Puerto Wilches — Tunja —Boyacá, Guateque, Pesca, Paipa, Duitama  —Sogamoso— SoatᗠCh

CAPITULO XVI
Málaga — Piedecuesta — Sube — Los Santos Ubate — Chiquinquirá — Caldas —Saboya— Villa de Leiva — Moniquirá- Puente Nacional — Vélez — Socorro — Charcalá — San Gil — Barichara — Zapatoca — Girón — Bucaramanga — Los Llanos — Concepción — Pamplona — Chinacot

CAPITULO XVII
Palmira, Buga, Tulúa, Roldanillo - Cartago  — Anserma —Pereira-- Manizales   — Marmato Supía- Riosucio – Pácora - Arma  — Aguadas — Sonsón — Abejorral —Santa Bárbara  — Sopetrán — San Jerónimo — Evéjico — Medellín  — Medellín— Envigado -Itagüí   — Santa R

CAPITULO XVIII
Sabanilla, Salgar Puerto Colombia y Santa Marta — Dibulla — Riohacha — Portete —Bahía Honda — Soldado — Valledupar y  San Juan de César — Codazzi  — Chiriguana — Cartagena — Burú — Bocagrande   — Islas de San Andrés y Providencia  — El Chocó —- Quibdo — U

CAPITULO IXX
Nóvita — Buenaventura  — Micay— Izcuandé — Gorgona - Almaguer   — El Patia — Castigo — Tuquerres — Pasto — Pasto — Barbacoas — Tumaco — Ipiales — Cabo Mangles — Caquetá — Boca del Toro — David, Pedregal. Cañofístola, Alanje, Bugabita  — Los Santos—Santiag

CAPITULO XX
Chagres – Matachín – Manazanillo   — Colón  — Istmo y canal de Panamá   — San Blas – Chepo  — Putricanti - Puerto escocés - Santa Maria - Cana   — El Darien – Yavisa – Pinogana – san Miguel

CAPITULO XXI
Proyectos de canales — San Pablo — Enfermedades  — Terrenos baldíos — Frutos y alimentos — Agricultura — Agricultura y Ganadería — Animales y Ganadería

CAPITULO XXII
Minas e Industria — Comercio exterior — Aduanas y movimiento mercantil — Vías de comunicaciones — Vapores y Ferrocarriles — Correos — Instrucción pública - Prensa — Criminalidad - Organización política

APENDICE
Apéndice
 Montañas de María - Torrá - Tatamá - Farallones de Cali - Baudó - Serranías de Panamá - EI Picacho - Chiriquí


 

 

dividen en varios grupos, y la depresión por la cual pasa el dique, canal de Cartagena al Magdalena, las parte en dos sistemas bien distintos. La cumbre prin­cipal de toda la comarca es el Manco, que no lejos del Carmen se alza a 1,365 metros; las tetas de Tolú, en la ribera del mar, miden 600. Al Norte del dique, en la isla formada por el brazo del río, se hallan varias cimas ásperas, sin agua, casi desprovistas de vegeta­ción, las cuales avanzan en cabos y se perfilan en cadenas sobre el litoral: una de las cimas vecinas de Sabanilla se cree mide 800 metros de altura. Las montañas de María han sido poco visitadas y sin em­bargo merecen una exploración seria como punto de aclimatación para los colonos de Europa (1) .

La cresta propiamente dicha de los montes occi­dentales comienza en torno de la hoya del río Sinú: al Oriente se alzan las montañas de Murrucucú cont­inuadas al Sudoeste (2) por la cadena de San Jeróni­mo; al ocaso se extienden las recortadas mesas de Quinamarí, de donde se desprende un ramal que va a terminar al Noroeste (3) en el promontorio del Aguila, que domina la entrada oriental del golfo de Uraba: uno de sus pitones, el Chigurradó, alcanza una altura valuada en 2,000 metros. Las diversas crestas que forman el abanico terminal de la cordillera se reúnen en una sola arista en Paramillo, monte de 3,300 me­tros que se alza entre el Cauca y el alto valle del río León (4) ; al Oeste y hacia este río no son menos eleva­das otras cumbres que forman una especie de muro, el Sasafiral, el cerro León. Orientada directamente al Sur la cordillera alínea sus agudos y descarnados picos en­tre esplanadas (5) herbáceas y algunas puntas rebasan los 2, 000 metros, tales como el Páramo de Frontino Ci­tara (3,400) (6) , el San Jorge (3,005), el Cerro Plateado (2,080) (7) ; pero después una considerable entalladura, la Quiebra (8) , sólo mide 2,000 entre un afluente del Cauca y el alto Atrato. En seguida la cumbre se realza en los Farallones del Citara (3,300 metros) y el ma­cizo de Caramanta (3,100 metros): uno de los estribos de la cordillera, desgajado hacia el ocaso, queda sepa­rado de la serranía costanera de Baudó por la depre­sión de San Pablo (110 metros), depresión que abre paso entre la hoya del Atrato y la del San Juan (9) .

Hacía el Este la cordillera oprime tan de cerca la vaguada del Cauca, que el río corre como en el fondo de un foso gigantesco (10) . Al ocaso de la cadena sur­ge aislado el cerro Torra, a 43 kilómetros línea recta de Nóvita. Es un macizo de rocas pizarrosas que descansa sobre un núcleo de sienita que contiene ve­nas de cuarzo aurífero: su arista terminal se desarro­lla en semicírculo, que rodea con su vertiente occidental un inmenso anfiteatro cortado en su base por un circo también en hemiciclo, rayado en todo su contorno por los hilos de plata de un sinnúmero de cascadas, de 900 metros de altura, que se unen en la base para formar el río Surama. White, que escaló el Torra en 1878 le da 3,840 metros de altura (11) .

Al Sur de Caramanta la cadena, paralela al lito­ral, se repliega ligeramente hacia el ocaso, siguiendo una línea sinuosa, una de las cimas, el Tatamá, al­canza 3,000 metros de altura, pero los pitones mas célebres de esta parte media de la cadena son los Farallones de Cali, bien que no pasen de 2,800 metros: el boquerón del camino de Cali a Buenaventura, al Norte de los Farallones, baja hasta 1,535 metros (12) . El Munchique (2,970 metros), que domina al Oeste el valle del alto Cauca, desgaja una cadena que va a unirse al volcán de Sótara y al macizo de Colombia al Sur de la cordillera central (13) . Mas allá de este nudo de enlace la cadena occidental en la cual se le­vanta el cono del Cacanegro (2,780 metros), es cortada bruscamente por la garganta de Minamá (512 metros) en cuyo fondo rueda tranquilo el Patía, casi sin corriente (14) , después de la cual torna a levantarse para ir a confundirse con el caos de montañas que de ordinario se llaman "mesa" de Taquerres (15) , por uno de sus conos que mide 4,070 metros; pero el cual, bien que haya dado su nombre a estas altas breñas del mediodía de Colombia, es sobrepujado en altura por otras cimas como el Gualcala (4,200 metros) y los dos volcanes de Chiles y Cumbal los que, con otros conos de erupción, coronan la mesa occidental, separada de las altas tierras de Pasto por la profunda quiebra del Guáitara y constituyen el cortejo del volcán de Pasto (16) .

Tal es en resumen la orografía de Colombia porque las montañas del istmo, que veremos en seguida­ pertenecen a otro sistema, lo mismo que la cadena costanera de Bandé, que en su conjunto tiene mínima altitud y sólo ofrece dos grupos con relieve un tanto considerable: el pitón llamado el Buey ó Bandé, como todo el lomo, alcanza 1,816 metros.

Parte integrante de Colombia en virtud de su delimitación política, y sin duda alguna conforme ala voluntad de sus habitantes, la Provincia de Panamá queda íntegramente comprendida, desde el punto de vista geográfico, en la América central de la cual es la fracción típica por su forma de istmo serpentino, de estrecha cinta flotante, por decirlo así, entre las dos masas continentales. La historia de su descubrimiento, el origen de su población indígena é inmigrada, y, hasta los asuntos de obras públicas y comercio originados por el problema de su apertura, han colo­cado igualmente a Panamá en el mismo terreno que los Estados ístmicos de la América central.

Los límites políticos no se han trazado aún definitivamente entre la República de Costa lítica y Co­lombia; pero mientras que ese asunto se arregla ofi­cialmente por medio de árbitros, de hecho lo esta por el movimiento espontáneo de las poblaciones. En tanto que los costarricenses, acantonados casi exclusi­vamente en la parte septentrional de su dominio, dejan la zona meridional de su país en poder de las tribus indias, los espacios colonizados en la comarca en liti­gio, las riberas de las bahías de David y Chiriquí y los valles del interior vense ocupados por colombianos que tienen como centro de atracción las ciudades de la Provincia de Panamá: a ellos corresponde la fuer­za expansiva y muchas de sus familias se encuentran hoy en plena Costa Rica, mas allá de la frontera que reivindica el Gobierno de Colombia. Por esto, para calcular la superficie de la Provincia hay que aceptar provisionalmente el límite señalado por los mapas colombianos, ó sea una línea casi recta, trazada de la extremidad de la punta Búrica al promontorio occi­dental de Boca del Drago, en la entrada de la bahía de Chiriquí (17) . La mayor parte de Veragua la "du cal  concedida a Luis Colón pertenece entonces a Colombia, en tanto que la Veragua "real," que se pro­longa hacia el Norte, queda convertida en territorio costarricense (18) .

Cuanto a sus límites administrativos del lado de la América del Sur, Panamá los ve pasar a través de soledades, sin coincidir con una línea natural de partición, como sucede igualmente con los de Costa Rica. Pocas cinturas geográficas son tan marcadas como la del continente sudamericano en su ángulo Noroccidental: allí donde se extinguen las últimas colinas de la serranía ístmica, entre los valles del Atrato y el San Juan, allí cesa la América del medio y comienza la América meridional; pero la línea de separación oficial pasa mucho mas al Norte, a través de los pequeños macizos costaneros. Dentro de sus lími­tes actuales la Provincia de Panamá comprende una superficie valuada en 81,000 kilómetros cuadrados­

(19) . Faltan censos detallados sobre su población, que se cree sube a 300,000 individuos, por lo cual esta provincia colombiana tiene poco mas ó menos la mis­ma densidad-4 por kilómetro cuadrado-que Costa lítica, siendo, sí, en proporción a su área, mucho menos poblada que Guatemala y el Salvador.

La considerable serranía que cruza a Costa Rica penetra en Panamá, alzando también altas cimas. El Picacho, que se encuentra cerca de la frontera, mide 2,150 metros, pero no es sino un pitón secundario comparado con su vecino oriental, el extinguido volcán de Chiriquí, cono perfecto en cuyo flanco se escalonan las diversas zonas vegetales, a la vez que se alza con toda majestad sobre las llanuras del Sur: las cartas marinas le dan 3,434 metros de altura (20) . En su base hacia el Este, existe en la cumbre de la cordillera una brecha de 1,110 metros, y mas al Oriente hay otra de 1,200 (21) : también Moritz Wagner menciona otro paso de 1,104 (22) , apoyándose en el dicho del viajero Morel:           es probable que a estas depresiones entre una y otra vertiente deba la cumbre, de 2,000 metros de altura media, su nombre de horqueta ó Col (23) . Di­versos viajeros, entre ellos Wheelwríght, han hablado de pasos menos altos, que descienden hasta 50 metros, pero sin presentar los mapas que indiquen su descubrimiento. Mas adelante la cordillera, ahora mucho más próxima a la costa del Norte que a la del Sur, se realza a mas de 2,500 metros (24) . Estas masas están sustentadas por un crecido zócalo de un kilómetro de altura, estriado por las erosiones con profundos valles, pero que de Norte a Sur no presenta sino reducida anchura, de unos cuarenta kilómetros por término medio: del un lado, hacia la vertiente del Pacífico, abrese en forma de anfiteatro la extensa llanura de David: del otro el mar de las Antillas proyecta hacia el interior del istmo el gran seno llamado bahía ó la­guna de Chiriquí, nombre este último que se aplica ala misma cordillera en esta sección de su desarrollo.

Mas al Oriente, toda la parte de la cordillera, que se despliega en una curva graciosa y regular de con­vexidad vuelta hacia el Sur, se llama ordinariamente cordillera de Veragua: es un poco menos alta que la de Chiriquí, bien que comience al Oeste con la sober­bia montaña de Santiago (1,900 metros) (25) y que mu­chas otras de sus cimas excedan de 1,200 metros (26) . En esta región de la provincia toda la anchura del istmo esta ocupada por montañas ó colinas: los con­trafuertes avanzan al Norte hasta las orillas del Atlántico, en tanto que al Sur un ramal penetra a lo lejos en el Pacifico para formar la ancha y maciza península de las  Palmas (27) , al Oeste del golfo de Montijo. En cambio, la península cuadrangular do Azuero, que se destaca en el lado Sur como un enorme retoño y limita al Sudoeste el golfo de Panamá, es bien distinta de la cordillera del istmo por su relieve y sus alturas: de aquélla esta separada por sabanas de 150 metros (28) , en las que hay montículos aislados, poseyendo, además, un pequeño sistema orográfico, cuya mas alta cumbre, cercana del promontorio sudoccidental, rebasa los 900 metros (29) . Sabese que la península de Azuero hace parte de una cadena casi íntegramente submarina, desarrollada de un modo paralelo a la sinuosa cordillera de los istmos y que comprende las penínsulas de Nicoya, golfo Dulce y Burica, la isla de Coiba y el archipiélago de las Perlas (30) .

Al Nordeste de la cadena de Veragua, precisamen­te allí donde el istmo de Panamá se pliega en una espe­cie de arco con asombrosa regularidad de formas, el relieve montañoso se hace muy desigual en dirección y altura; descompónese en muchísimos fragmentos cuyo orden primitivo es difícil encontrar. El macizo de Capira, el mas elevado de esta región (1,500 metros), surge fuera de la cadena magistral, y sus escarpas se hunden por el Sur en la bahía de Panamá, proyectando al mismo tiempo la pequeña península del cerro Cha­me (300). Cuanto al lomo que puede considerarse como prolongación del eje principal, la colina de Ahoga-yeguas, mucho mas próxima a la ribera meridional que al litoral atlántico, en su grupa mas alta mide apenas 212 metros, bien que su máxima brecha no cuente sino 115 de altura. Mas lejos hay otra depre­sión aún mas baja la de la Culebra, a sólo 87 metros sobre el nivel de los mares, cuya distancia en línea recta desciende a 56 kilómetros en este punto. Muchas de estas pequeñas alturas están coronadas por gran­des peñones blanquecinos cuyo color contrasta con el rojo del suelo; a primera vista se las puede conside­rar como morenas, pero no son en realidad sino el núcleo de las rocas que no se ha transformado aún en arcilla por la acción atmosférica (31) .

La constitución geológica de las tierras del istmo demuestra que en manera alguna hubo simultaneidad en la formación de sus diversas partes; pues en tanto que la Cordillera de Veragua se compone ante todo de rocas primitivas, como granitos, sienitas, gneis y pizarras, las colinas de Panamá están hechas de doleritas y traquitas descompuestas en la superficie (32) , hasta "poderse cortar con la pala como si fuesen de

queso." Los salientes están revestidos con una capa­ de arcilla y de tierra vegetal, que tiene un espesor medio de 10 metros (33) . Empero, esos relieves de ori­gen volcánico 110 presentan en ningún punto la forma de conos de erupción que han lanzado sus cenizas y escorias al aire libre; tufs y conglomerados asemé­janse aquí a los que cubren la base y flancos de los volcanes submarinos (34) , luego las erupciones han te­nido lugar en una época en que las aguas de los dos océanos se unían allí en un estrecho. También recuer­da esta disposición a los centros eruptivos que se al­zan en el perímetro de las mesas oceánicas, por la for­ma mas ó menos anular de sus relieves. Los bancos de calcareo explorados en ciertos puntos del istmo están llenos de fósiles que vivían probablemente en el océano de los primeros tiempos de la época tercia­ría, y cuyos representantes se encuentran aún en su mayor parte en los mares vecinos. Así, pues, el es­trecho apenas esta medio obstruido, y es sabido que los ingenieros han intentado volver a abrirlo aun cuando sin éxito hasta hoy. A lo menos un camino y un ferrocarril utilizan la brecha abierta entre los dos océanos.

Después del lomo de Culebra principian de nuevo las cadenas montañosas, las cuales se realzan gradual­mente hacia el Este. Las colinas de María Enríquez miden ya 400 metros, y las de Pacora, que son su con­tinuación oriental, 500 metros; luego, cerca al golfo de San Blas, surge un nudo que es término de otra cadena costanera, orientada de Oeste a Este a lo largo del Atlántico, y una de cuyas cumbres, inmediatamente al Este de Puerto-Bello, mide 915 metros (35) . Uni­das las dos cadenas continúan en forma de cordillera de pendientes rápidas con 150 a 800 metros de altura, pero que separa con su muro desigual las dos vertien­tes oceánicas. Es allí donde el istmo americano mues­tra su mínima anchura, como que no se cuentan sino 50 kilómetros, en línea recta, de uno a otro mar: sólo 28 se miden del golfo de San Blas al codo del Bayano, en donde mueren las olas de la marca del Pacífico. Esta estrechura del istmo en San Blas no podía dejar­se de indicar como sitio favorable para la excavación de una vía navegable; pero la cresta de la cordillera que origina las fuentes del Bayano excede de 300 (36) metros, y los ingenieros tendrían que franquearla con un túnel de 12 kilómetros de longitud, a lo menos, y bóveda bastante espaciosa para dar paso a los mas grandes navíos (37) .

La cordillera de San Blas ó Chepo, compuesta de gneis y pizarras metamórficas, continúa con diversos nombres (38) como cadena costanera del Atlántico, has­ta la entrada del golfo de Urabá, donde el país ha

recibido el nombre de Istmo de Darién. El nudo montañoso de Gandí (900 metros), y mas lejos el ma­cizo de Turganti, marcan el sitio en donde la cresta. quiebra su rumbo volviendo directamente al Sur, por el O. de la vaguada del Atrato. Deprímese en el paso de Tihule, donde su altura apenas llega a 142 metros, sitio también estudiado para la apertura de un canal que reemplace el antiguo estrecho auxiliado por los ríos Atrato al Este y Tuira al Oeste. En fin, mas adelante la cordillera, que ahora no presenta masas considerables, va a fundirse por medio de ramifica­ciones laterales en otra cresta, la de Baudó, que de cerca bordea al Pacífico (39) . En esta última en mu­chos sitios las peñas se alzan en cantiles azotados por las olas ó avanzan en promontorios rodeados de arre­cifes (40) ; pero en su conjunto la sierra de Baudó, que se desarrolla de Norte a Sur en longitud de unos 200 kilómetros (41) , es mas bien una protuberancia del te­rreno que una cadena de montañas: es un reborde del litoral sobre el cual se levantan, de trecho en trecho macizos de una grande altura relativa, tal como el de Baudó, cuyo punto culminante mide 1,816 metros. Sin embargo, también la interrumpen anchas brechas

 

(1)       Vergara y Velasco, obra citada. E. R.
(2)   Al Noreste debe decir-V. y V.
(3)   Al Norte: este ramal, serranías de las Palomas y el Águila, es el verdadero principio de la Cordillera Chocoana-V. y V.. 
(4)   Mejor es decir que se alza entre el Cauca, el Sinú y el Sucio -V. y V..
(5)   La Cordillera es muy salvaje y esos explanadas están en algu­nos de los topes mismos-V. y V..
(6)  Aquí la palabra Citara esta por demás-V. y V.
(7)    Este cerro no esta en la línea divisoria de aguas, sino a su O. V. y V..
(8) También se llama este punto La Raya, y allí nace el Atrato. Al Norte de ese sitio, entre el cauca y el valle del Atrato, cuando ya corre de S, a N., la Cordillera occidental se ensancha y forma una gran mesa de 1,000 metros de altura, la qué al O. es limitada por la Serranía de Musinga, otro tanto mas alta pero con cimas aún mayores y rota por el Murri y el Sucio, afluentes del Atrato,, que en la dicha mesa se forman-V. y V.,
(9)  Otro estribo del mismo Caramanta avanza al E. a unirse con la Cordillera de Belalcazar en el macizo del Oro (3,600 metros), que así resulta mas alto que la misma cordillera occidental, a la cual va parale­la gran trecho la citada de Belalcazar-V. y V..
(10) El río va entre dos mesas de gran magnitud y como el mismo corre a mas de 500 metros de altura, rompiendo serranías, hay perfecto derecho a sostener que todas esas montañas que promedian entre el Atrato y el Magdalena no constituyen desde el punto de vista orográfico sino un solo todo-V. y V..
(11) Robert Blake White, Peoceedings of time R. Geographical Society, May of 1883-E. R. El Torra es una mole traquítica, lo mismo que su vecino el Iró, y sin duda alguna hay error de cifra en esa altura de 3,840 me­tros, puesto que su cumbre sustenta vegetación propia de las tierras templadas. Otros enteres sólo le dan 1,300 metros-V. y V..
(12)  El boquerón de San José, que esta a 1,546 y no a 1,535 metros, según la nivelación hecha para el trazo del ferrocarril-V. y V.
(13)  A la misma Cordillera central debe decir el autor, puesto que extiende esa Cordillera hasta el Bordoncillo-V. y V..
(14) Antes de la brecha que al opuesto lado es señoreada por el ce­rro Sotomayor (2,610 metros), porque en ella el río es un continuado raudal-V. y V.
(15)  Al O. apoyada en dilatadísimos estribos-V. y V.
(16)  ¿ Del Pasto por qué? Mas natural es llamar a este cortejo de los nevados-V. y V.
(17)   Los limites que reclama Colombia no son éstos, sino que se ex­tienden hasta la línea que une el fondo del Golfo Dulce a la boca de Changuinola (Doraces ó Culebras), pasando por la Serranía de las Cru­ces-V. y V.
(18)  Manuel Peralta-Polakowsky Petermann's Mitheilungen, 1884. E.     R.
(19)  En 82,675, dentro de los límites que le asigna la Nación-V. y V..
(20)   Codazzi, que subió a la cumbre de este volcán, no le da sino 1,975, medidos tanto barométrica como trigonométricamente, por lo cual creemos que la cumbre a que se refiere el autor es el llamado Pico Real, que esta en toda la frontera y reúne las condiciones enunciadas. Por lo demás, los montes de Panamá tienen temperatura muy fría en la cum­bre, no por su altur­a, sino por su situación-V. y V.
(21) Alphonse Pinart, Bulletin de la Secieté de Geographie, 1885- E. R.
(22)  Die Provinz Chiriquí-E. R
(23) Debe su nombre a que la cima del cetro se compone de dos pi­cachos muy próximos--V. y V..
(24) Esta cifra nos parece exagerada y ni las medidas españolas ni las de Codazzi dan mas de 2,000 metros a estas montañas-V. y V..
(25)   Algunos autores dan a esta cumbre 2,827 metros de altitud- V. y V..
(26) El Cerro Tute 1,575, y el Santa María 1,406 al N. de la pe­nínsula de Azuero-V. y V..
(27) cuyas mayores cimas (Picos Tambores y Lorí) no exceden de 650 metros-V. y V.
(28) Esas sabanas no pasan de 80 de altura, ni de 130 las colinas- V. y V..
(29)  El Cerro quemado, punto culminante de la Península, mide 935; pero no esta en el ramal principal, que es mas bajo, sino en un ma­cizo volcánico (a juzgar por las rocas que encierra), que surge a su lado, y de él perfectamente dividido por amplia depresión del suelo. El ramal principal mismo es doble, pues al N. no pasa de 465 metros y al Sur llega hasta 800 metros, separadas las dos porciones por depresión con­siderable-V. y V..
(30) Y también lo Península de California, Aspave y quizás Ma­ría, describiendo un enorme arco-V. y V..
(31) No comprendemos este cambio de color en los detritus, salvo que haya alguna causa especial, que convendría indicar-V. y V. -
(32) De Boncheporn, Bulletin de la Societé Geológique de France 1ª. serie, vol. XV.-E. R
(33)  J.-Marcou, Biblioteque Universelle, Revue Suisse, Septembre 1879-E. R.
(34)  L. B. Wyse, Le Canal de Panamá,-E. -R.-Cuanto a  cubrir la base, es inadmisible-V. y V.
(35)  Esta cadena costanera no es como el remate de la principal cordillera de la porción oriental del istmo, la cual alza el monte Capira. V. y V..
(36)  Allí hay también depresiones de 200 metros, pero ignoramos cual sea el punto en donde la serranía baje hasta los 150 metros arriba indicados.-V. y V.
(37)   L. B. Wyse-obra citada.-E. R.
(38) Y al S. se enlaza a otra serranía larga, aun cuando muy baja, que le es paralela, corre sobre la costa del Pacifico y parece no ser sino la continuación de la de Baudó.- V. y V..
(39) Esa fusión se verifica en los altas de Aspave (600), al Norte de los cuales, en Pirrí, hay cumbres casi de la misma altura, y al N O. sobre la bahía de Garachiné otra mayor, el cerro Sapo 910, mientras al S, sobre el Juradó, existe una brecha de 350 metros, de suerte que todos los montes que están a la I del Tuira forman un macizo bien aislado.- V. y V.
(40)  En especial en el temido cabo Corrientes.-V. y V..
(41) Vergara y Velasco, obra citada-E. W-La serranía de Baudo mide 500 kilómetros de longitud, describe un arco perfecto de Garachi-ne a la Buenaventura, y en sus condiciones poco difiere de los montes que por el N, envuelven al golfo de Panamá-V. y V..

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