INDICE




Introducción.

CAPITULO I
Descubrimiento y Exploración

CAPITULO II
Montañas

CAPITULO III
Sierra Negra — Bobalí — Ocaña

CAPITULO IV
Nevado del Tolima — Huila —Guanacas —El Puracé

CAPITULO V
Montañas de María — Torrá — Tatamá — Farallones de Cali — Baudó — Serranías de Panamá — EI Picacho — Chiriquí

CAPITULO VI
Los Llanos — Montes del Caquetá — Volcanes de lodo — Volcanes de Turbaco

CAPITULO VII
Los ríos — El Magdalena — El Cauca — El Patía — El Sumapaz — El Bogotá — El Salto de Tequendama — El Sogamoso — El Saravita— Laguna de Fúquene

CAPITULO VIII
El Cauca — El Nechí — El San Jorge — Río Viejo — Boca de Ceniza — Desembocadura del Magdalena— El Sinú — El Atrato — Río Sucio — El San Juan — El Truandó — El Napipí

CAPITULO IX
 El Orinoco — El Guaviare — El Atabapo — El Rionegro — Maipures — El Casanare — El Meta — El Chagres — El Bayano — El Tuira

CAPITULO X
Golfo de San Blas — Laguna de Chiriquí — Mareas — Golfo de San Miguel — El Mícay — El Izcuande — El Patía — El Patía — EL Telembí — El Tequendama  — Laguna de Guatavita — La Cocha ó Gran Lago Se los Mocoas — El clima

CAPITULO XI
Lluvias y enfermedades — Flora y fauna — Palmeras y helechos — Bambuseas y bejarias — Quina y guaco — El Curare — Orquídeas — Mamíferos — Aves — Saurios — Peces

CAPITULO XII
Etnografía — Los Guaymies — Costumbres — Los Cunas o Cuna — Catíos, Nutabes y Tahamies — Los Pijaos — Los Yareguies — Los Arhuacos — Los Motilones — Los Arhuacos — Los Goajiros — Raza y lengua

CAPITULO XIII
Los Goajiros — Ritos y ceremonias — Los Tunebos — Los Otomacos — Misiones — Los Salivas — Tribus salvajes — Záparos — Tribus salvajes — Migraciones — Maipures y Caribes — Tipos actuales — Pastusos — Antioqueños

CAPITULO XIV
Panameños — Poblaciones — San Agustín — Neiva, Purificación, El Guamo  — Ortega, El Chaparral, El Espinal y Girardot — Fusagasugá, Nemocón, Zipaquirá — Funza  — Bogotá — Caminos y ferrocarriles — Fómeque, Cáqueza y Los Llanos — Villavicencio y San Martín

CAPITULO XV
Girardot — Ibagué—Ambalema —Lérida — Honda — Mariquita —Villeta — Guaduas — Pacho —Nare — Río negro — Mariquita —Puerto Bérrio—Ferrocarril de Antioquia —Valle del Opón — Puerto Wilches — Tunja —Boyacá, Guateque, Pesca, Paipa, Duitama  —Sogamoso— SoatᗠCh

CAPITULO XVI
Málaga — Piedecuesta — Sube — Los Santos Ubate — Chiquinquirá — Caldas —Saboya— Villa de Leiva — Moniquirá- Puente Nacional — Vélez — Socorro — Charcalá — San Gil — Barichara — Zapatoca — Girón — Bucaramanga — Los Llanos — Concepción — Pamplona — Chinacot

CAPITULO XVII
Palmira, Buga, Tulúa, Roldanillo - Cartago  — Anserma —Pereira-- Manizales   — Marmato Supía- Riosucio – Pácora - Arma  — Aguadas — Sonsón — Abejorral —Santa Bárbara  — Sopetrán — San Jerónimo — Evéjico — Medellín  — Medellín— Envigado -Itagüí   — Santa R

CAPITULO XVIII
Sabanilla, Salgar Puerto Colombia y Santa Marta — Dibulla — Riohacha — Portete —Bahía Honda — Soldado — Valledupar y  San Juan de César — Codazzi  — Chiriguana — Cartagena — Burú — Bocagrande   — Islas de San Andrés y Providencia  — El Chocó —- Quibdo — U

CAPITULO IXX
Nóvita — Buenaventura  — Micay— Izcuandé — Gorgona - Almaguer   — El Patia — Castigo — Tuquerres — Pasto — Pasto — Barbacoas — Tumaco — Ipiales — Cabo Mangles — Caquetá — Boca del Toro — David, Pedregal. Cañofístola, Alanje, Bugabita  — Los Santos—Santiag

CAPITULO XX
Chagres – Matachín – Manazanillo   — Colón  — Istmo y canal de Panamá   — San Blas – Chepo  — Putricanti - Puerto escocés - Santa Maria - Cana   — El Darien – Yavisa – Pinogana – san Miguel

CAPITULO XXI
Proyectos de canales — San Pablo — Enfermedades  — Terrenos baldíos — Frutos y alimentos — Agricultura — Agricultura y Ganadería — Animales y Ganadería

CAPITULO XXII
Minas e Industria — Comercio exterior — Aduanas y movimiento mercantil — Vías de comunicaciones — Vapores y Ferrocarriles — Correos — Instrucción pública - Prensa — Criminalidad - Organización política

APENDICE
Apéndice
Nevado del Tolima - Huila -Guanacas -El Puracé


 

 

oriental; los ríos amazónicos la han derruido y de ella no queda hasta la Cordillera central, de la vertiente magdalénica a la del Caquetá, sino un lomo alongado, 2,000 metros menos alto. (1)

La rama central de los Andes colombianos esta netamente limitada por el curso de los dos ríos gemelos, el Magdalena y el Cauca (2) ; a menudo se le da el nom­bre de cordillera del Quindío, por el de su famoso bo­querón que se halla en la mitad de su trayecto. Es de las aristas colombianas la que ofrece mas acaba­do aspecto de una cordillera regular desprovista de macizos laterales (3) : también ostenta las cumbres mas altivas y alpestre del país. Puédese, por lo tanto, considerar esta cordillera como el tronco principal del sistema andino, mirando las del Chocó y Sumapaz como simples ramales suyos (4) . Rara vez logran los viajeros contemplar la cadena del Quindío con su perfil profundamente entallado cortando el horizonte azul (5) . De los escalones con que la mesa de Bogota desciende hacia el gran río no se la distingue sino en las primeras horas de la mañana. Después de las nue­ve se ven aparecer en los valles superiores nubecillas que se espesan y ramifican por grados hasta que la masa enorme del Ruiz y el cono truncado del Tolima y las cimas intermedias desaparecen bajo la nube con­tinúa (6) .

Las primeras ondulaciones de la extremidad septentrional surgen a modo de colinas y largas grupas en las llanuras pantanosas, no teniendo aspecto de mon­tañas sino por su contraste con las planicies aluvia­les (7) . Después suben por grados con rumo al Sur, luego unen sus ramales en macizos y bien pronto cons­tituyen la amplia mesa de Antioqnia, recortada en tableros secundarios por el Nechí y sus afluentes (8) . Una primera cima, el Cerro Grande, que se alza en un estribo lateral, cerca del Magdalena, alcanza 1,935 metros (9) ; en tanto que en la parte central de la cordillera, bajo la misma latitud, el Yarumal muestra dos cimas, una de 2,276 y otra de 2,404 metros (10) . En esta región las tierras montuosas son anchísimas y se inclinan sobre el Magdalena en declives relativamente suaves; por el contrario, al ocaso se hunden bruscamen­te, pero de este lado las breñas apenas se interrumpen, puesto que sobre la otra vertiente de la profunda grie­ta-falla del Cauca se levantan las escarpas de la cordillera occidental ó del Chocó (11) . El macizo prin­cipal de todo este caos de alturas, que forman el suelo de Antioquia, es el grupo de Santa Rosa de Osos, uno de cuyos pitones, el San José, alcanza a 2,739 me­tros (12) . Los diversos ramales se unen al Sur de Me­dellín y del valle del Porce (13) para formar una arista trasversal, el muro de San Miguel, alto de 2,750 me­tros (14) .

El alto Pereira, limite oriental de ese muro, cons­tituye al mismo tiempo la piedra angular de una ca­dena única que signe hacia el Sur, levantándose pro­porcionalmente a la disminución de la base. Sobre el pedestal de rocas cristalinas, flanqueado a ambos lados por capas cretacicas (15) , se alzan grandiosas pirámi­des formadas por despojos volcánicos (16) , montañas puestas sobré otras como un conquistador sobre un vencido. La potente mole llamada mesa, de Herveo es el primer foco eruptivo de esta cadena de volcánes: al lado de la tabla superior, alzada a 5,597 metros, se abre un viejo cráter un kilómetro menos alto. Al norte la mesa de Herveo esta limitada por una brecha donde existe una laguna que derrama a un tiempo hacia los dos ríos paralelos (17) . Mas al Norte otra depresión de la cumbre, el Aguacatal, entre Mariquita al Oriente y Salamina al ocaso, malamente se llama de ordinario "Páramo," porque esa gran depresión de la Cordillera central se encuentra aún en la zona de la vegetación arborescente (18) y, según Hettner, se ven allí algunas palmeras, probablemente Ceroxilón (19) , mientras que el frailejón, la planta característica de las altas cumbres, falta por completo. Las rocas cristalinas que constituyen la masa de la cordillera se descomponen produciendo tina tierra de color rojo in­tenso que las lluvias arrastran hacia la base de las montañas é invade la región forestal. Estos terrenos ocupan una ancha zona, que se desarrolla en ondula­ciones de suave pendiente, que contrastan, por lo mis­mo, con las escarpas de las cumbres vecinas (20) . Las montañas del Ruiz (5,300) y luego la de Santa Isabel (5,110), también cubiertas de nieve, se encuen­tran al Sur de la mesa de Herveo. La actividad volcánica del Ruiz parece que aun no se ha extinguido (21) . En 1839 el viajero Degenhardt rió alzarse columnas de humo de una de sus altas grupas; doce años antes un gran terremoto agitó toda la región, y las nieves de la cima, fundidas de repente por vapores acuosos, mezclados con hidrógeno no sulfurado, se desgalgaron en terribles lurtes sobre las pendientes inferiores, arrastrando masas enormes de lodo hecho de granito descompuesto: entonces viéronse flotar trozos de hielo en las aguas del Magdalena (22) . Varias fuentes calien­tes, "las termales" (640,8), brotan en las faldas occi­dentales, no lejos de la cima, arrastrando cada hora tres metros cúbicos de ácido sulfúrico y de ácido clorhí­drico (23) . Enormes taludes de piedra pómez cubren las vertientes y troncos carbonizados de helecho junte con otros despojos vegetales están incrustados en las masas de traquita (24) .

El gran Tolima, gigante de los Andes colom­bianos, alza hasta a 5.616 metros su cono truncado de andesita, el cual domina en 1,300 metros un pedestal de pizarras y micaesquistos. Numerosos volcánes pará­sitos se hallan en la falda de esta montaña, situada un poco afuera del eje general de la cadena, sobre la vertiente oriental (25) . El pico del Tolima, uno de los volcánes conocidos mas distante del mar, guarda tam­bién restos de su actividad. En 1595 la nieve que cubría al Tolima y a las cumbres vecinas fundióse tan rápidamente, que dos torrentes (gaves), cambia­dos de repente en ríos que arrastraban enorme canti­dad de detritus, causaron grandes estragos abajo de Ibagué: las aguas desbordadas eran tan ácidas que los peces murieron (26) . En 1826 el Tolima exhalaba colum­nas de vapor; y tres años después se las veía aún (27) . Numerosas solfataras se han formado en los Páramos vecinos, y al Suroeste del volcán, en el paso del Quin­dío. Talvez sea preciso referir también a ese trabajo volcánico interior las fuentes de neme ó asfalto que brotan en ciertos puntos al pié de la cordillera: una de ellas rezumaba con abundancia tal, que hubo de ponér­sele fuego para desembarazar la vía. La brecha ó bo­querón del Quindío, que pone en comunicación las dos vertientes de la cadena entre Ibagué y Cartago, es bastante acentuada para no merecer el nombre de páramo: allí se camina bajo las palmas de cera y luego bajo otros árboles crecidos hasta las cercanías de la cumbre (3,485). Antes la ascensión a este paso, el mas frecuentado de los de la sierra volcánica, era en ex­tremo penosa; al presente un camino bien construido se desarrolla en zigzags regulares en ambas faldas de la cumbre (28) .

Al Sur del Tolima los pitones de la cordillera y la cadena misma se degradan rápidamente hasta el pico de Santa Catalina (4,930 metros), que alcanza el límite inferior de las nieves persistentes. Luego (29) viene la poderosa mole del Huíla, con tres cabezos redondeados y 5,500 metros de altura, según Vergara, siendo por lo mismo inferior en un hectómetro al To­lima, su rival (30) . Apenas muestra huellas de actividad, vapores sulfurosos que se escapan de algunas grietas, y ora funden, ora amarillean las nieves. Regue­ros de nieve se desprenden de sus heleras por las barrancas del macizo: la ancha quiebra de una de estas heleras impidió a los exploradores iReiss Stü­bel subir a mas de 4,800 metros. Las aristas que se desgajan de la masa del Huíla y cumbres vecinas se dirigen hacia el E. y NE., no quedando separadas de los contrafuertes de la cordillera oriental sino por las hoces abiertas por las aguas del Magdalena. Al Sur del Huíla una amplia brecha, empleada por Belalcazar en su primera expedición de conquista en Nueva Granada, enlaza los dos altos valles del Magdalena y el Cauca: es el Páramo de Guanacas (3,518), un poco mas alto que el del Quindío y aún no cruzado por un camino regular (31) .

Hacia el Sur de Colombia la cordillera central acerca sus conos volcánicos y sus focos aumentan en actividad. En 1849 el Puracé (32) , entonces terminado en una cúpula de forma regular, estalló de repente arrojando cenizas, a la vez que sus fundidas nieves descendieron en forma de alud mezcladas con lodo: las aldeas vecinas fueron arropadas por el fango, y hasta la ciudad de Popayán, a 27 kilómetros de dis­tancia al Oeste del volcán, se vio en peligro. Desde entonces tiene la cima el aspecto de un cono truncado y, según el dicho de los indígenas, el nivel inferior de las nieves ha disminuido a causa del aumento del calor en el suelo: a este volcán puede subirse fácilmente a caballo hasta los 4,400 metros, y casi diariamente los indios van a recoger nieve cerca del cráter. (33) Si las medidas tomadas por Caldas son exactas, el volcán ha bajado; sin embargo, Humboldt, que visitó el Pu­racé medio siglo antes de la erupción de 1849, halló para su punto culminante una altura igual y aun in­ferior a la media de las distintas medidas (34) . En 1869

por lo cual nada raro sería que éste le imitara en su actividad, ya que dista poco más ó menos lo mismo del mar. Estos volcánes, lo mismo que el de Pasto y el cráter de Herveo, resultan así situados al O. del eje orográfico de la Cordillera central. Cuanto al Puracé, de ordinario arroja hacia el río de la Plata las materias que expele de su seno, y se dice que 200 veces hizo temblar el suelo de Popayán de 1800 a 1849

-'V. y V., una nueva erupción colmó con lodo y piedras pómez la vaguada del Cauca hasta obstruir su curso por algún tiempo (35) . El gran cráter vomita torbellinos de va­pores, en tanto que mas abajo una boca de dos metros de diámetro lanza un chorro de gas estridente con violencia de tempestad tal, que es imposible acercarse a ella. A diez metros él calor es intolerable: la co­lumna de vapor mezclado con los ácidos carbónico y clorhídrico rebasa los 316º de temperatura, puesto que volatiliza el azufre (36) . Solfataras, fuentes sulfurosas y salinas yodíferas completan esas "fraguas de Vulcano." Uno de los arroyos que se escapan de los flan­cos de un volcán adventicio, "el Azufral del Boquerón, se precipita formando una soberbia cascada de 80 metros: es el famoso Pasambio ó río Vinagre estudia­do por Boussingault (37) . El sabio naturalista constató que ese río rueda cada año 17,000 toneladas de ácido sulfúrico y 15,000 de ácido clorhídrico (38) . Es impo­sible permanecer algunos instantes cerca de la casca­da, porque en el acto se siente en los ojos doloroso escosor, producido por el rocío de la masa principal despeñada (39) : las aguas del Vinagre envenenan el río Cauca hasta 60 kilómetros de distancia, ó sea bien abajo de Popayán (40) . Los pajonales del páramo, enan­tes pastos donde se criaba ganado, han tenido que abandonarse, puesto que las reses perecían por culpa de las venenosas cenizas (41) .

El volcán termina al Noroeste la Sierra Nevada de los Coconucos, pentodactylos, ó constituidos por cinco picos (42) , al Sur de los cuales se dilata la mesa ondulada del Buey (43) y todo un mundo de grupas y Páramos: se le ha dado el nombre de "macizo de Colombia" (44) por ser el centro hidrográfico de Colom­bia por excelencia, como que allí nacen los cuatro grandes ríos llamados Patía, Cauca, Magdalena y Caquetá, este último una de las ramas madre del Ama­zonas. La arista que separa las aguas superiores del Patía y el Cauca soporta en su extremidad septentrional al volcán de Sotara (4,417 metros) (45) , de grandioso aspecto debido a su aislamiento y al sombrío color de sus rocas, que contrastan admirablemente con las demás montañas cubiertas de bosques. Este volcán esta en reposo; sin embargo, los indígenas sostienen que cambió de formas a fines del último siglo: en vez de un pico muestra un cono de extremidad roma y hendida (46) .

Al Sur del macizo de Colombia el conjunto de los montes, cuyo eje se inclina hacia el Sudoeste, constituye el "nudo" de Pasto (47) , en donde se reúnen las tres cordilleras colombianas. Tres volcanes surgen en la vecindad de la línea inedia: el Bordoncillo ó Patascoy y el Campanero (3,800 metros), al pié de los cuales duerme el gran lago ó cocha, tributario del Amazonas por el Putumayo (48) ; el otro, Pasto, que recibió su nombre de los dilatados pastales de la comarca, alto de 4,264 metros, algunas veces muestra polvo de nieve en' los bordes de su gran cráter; pero esa nieve desaparece casi en el acto convertida en brumas que le han valido su nombre de Galera, puesto que la nube de ordinario toma la forma de una proa de galera. Las erupciones del volcán de Pasto son frecuentes y en sus explosiones se ven de ordinario fragmentos de rocas incandescentes levantarse a con­siderable altura. En cambio, los terremotos son raros en Pasto: según le decía un indio a Bonssingault, "el volcán tiene su boca bien abierta y respira sin dificul­tad." Tampoco son temidos por los naturales los demás conos eruptivos que surgen al Sudoeste del Pasto, sobre la frontera con el Ecuador, a saber: el Azufral (4,070) metros (49) , el Cumbal (4,790) y el Chiles (4,780 me­tros), de nevada cumbre los dos últimos (50) . Estos volcanes se encuentran ya en el eje de la cordillera occi­dental ó del Chocó, la tercera gran cadena andina de Colombia. Un lago profundo color de esmeralda llena al presente el cráter del Azufral (51) , y de los flancos oc­cidentales del Cumbal descienden varios torrentes, uno de los cuales es aún mas ácido que el río Vinagre (52) . En la cima de este último volcán los vapores sulfuro­sos en combustión brotan de entre la nieve misma: "nada mas extraño, dice Boussingault, que esas llamas azules que danzan encima de la nieve."

La cordillera occidental no tiene focos volcánicos en toda la porción de su longitud en que corre neta­mente destacada, desde las llanuras del litoral Atlán­tico a las riberas del Patía (53) : como las demás cordi­lleras colombianas, se compone de una vértebra central sobre la cual reposan las estratas cretacicas (54) . Pue­den separársele, como lo hace Vergara, las montañas de María que se alzan en la Mesopotamia del Nor­te, entre los ríos Sinú y San Jorge, entre el bajo Magdalena y el océano. Estos montes y colinas se

 

 

(1) Oscura en extremo es esta frase, puesto que entre el Magdale­na y el Caquetá surge al principio un lomo de considerable altura, no inferior a 2,500 metros; pero si el autor considera, como nosotros, que esta cordillera continúa de Fragua al Sur, por el pié de la Quindiana, entonces sí esta rota por los afluentes del Amazonas-V. y V.
(2)  En sus partes Central y Septentrional, porque en la del Medio­día la limitan otras aguas; siendo de advertir que tanto el Magdalena como el Cauca rompen sus flancos y aun su lomo mismo, como sucede en Juana Sánchez-V. y V..
(3)  No es exacta esta observación, por cuanto de la cresta Quindiana arrancan entre otras las crestas ó serranías de Saldaña y Belalcazar-V. y V..
(4) Lo que equivale a prescindir de la figura real del suelo, que no acepta otra ley para su estudio que lar cotas, o sean las letras de su re­lieve-V. y V.
(5)  En esto hay exageración: en verano a mañana y tarde se la di­visa tanto de la Sabana como del flanco de esta mesa, siendo completamente distinto el panorama a esas dos horas, ya que por la tarde suelen no distinguirse las nieves, y el cielo, que es el fondo del cuadro, se tiñe de color rosa-V. y V.
(6)  Adolf Hettner, Reisen in den Columbianischen Anden V. y V.
(7) Siempre que no existiera el corcovado (1.100 metros) y las altas tierras que lo avecinan-V. y V..
(8)  ¿ Por qué no reconocer entonces la existencia de nuestra gran: mesa occidental? También la rompen afluentes del Magdalena-V. y V.
(9) Según Uribe Ángel; 1,500 según Vergara y Velasco-E. R.
(10) No existe mole que su denomine Yarumal. Además, estas cum­bres mencionadas por el autor no son las mayores, pues las supera el páramo que las desgaja, el Santa Inés (2,890 metros), gigante del Norte de Antioquia-V. y V.
(11)  Que allí también forma otra alta mesa, y como la cisura no baja en su nivel de 500 metros, tenemos que del Atrato al Magdalena no hay sino una masa montañosa, puesto que ninguna de aquellas dos vaguadas está a más de 50 metros de altura-V. y V.
(12) Este macizo de Santa Rosa, antes simple altiplanicie, merece mas detalles -V. y V..
(13)  Este muro es simplemente el principio de la mesa antioqueña, que se extiende hasta Yarumal partida en infinidad de cuencas-V. y V..
(14) Este es otro error de Karsten; a los lados de la cumbre varía capitalmente el terreno (al O. rocas neríticas, al E. pizarras arqueanes) y no hay suelo cretácico a sus pies-V. y V.
(15)  Por volcánes y sus despojos debiera decirse, puesto que las an­desitas son mas viejas que las lavas-V. y V.
(16) La mesa misma no es volcánica y el cráter esta a su ocaso. Se llama Olleta, lo coronan nieves amarillas y está en actividad-V. y V.
(17) Vergara y 'Velasco, obra citada-E.R.-Tanto al N. como al S. de la mesa se produce tal fenómeno, allá en las lagunas de San Félix, acá en la de la Cierva, que ocupa un antiguo cráter.-V. y V.
(18)  Las tormentas de los nevados lo alcanzan y enfrían mas de lo que hace suponer su altura, por lo cual sí hay frailejón.-V. y V.
(19) Lo son realmente, que esta planta ocupa mas área de lo que el común supone, puesto que llega hasta el Guanacas-V. y V.
(20)  Adolf Hettner, obra citada-E R.-Vense al O. pero no al E. de la cumbre, tendidos desde ésta a la Cordillera del Chocó, y si en unos puntos producen relieves suaves, en otros los originan ásperos en extremo, como que la tierra roja no es mero arrastre sino sienita alterada un la superficie-V. y V..
(21) Aun cuando esta opinión sea la general no la aceptamos; la columna de humo visible en ciertas épocas, sale del cráter lateral de Herveo y no del hoy destrozado Ruiz, por lo cual es lógico suponer sea aquél el mal vecino de Manizales-V. y V.
(22) Vergara y Velasco, obra citada-E, R, -Este hecho, ocurrido en 1845, ratifica lo anterior, pues la helera destruida en el Ruiz fue la del Norte, o sea la próxima a la mesa de Herveo, causa también del cata­clismo de 1595-V. y V.
(23)  La fuente que arrastra tantos ácidos es distinta del grupo llamado Termales; está unos 300 metros mas abajo-V. y V..
(24)  Hermana Karsten, obra citada-E. R.
(25)  Vergara y Velasco, obra citada-E R.
(26)   Pedro Simón-. Historia de la conquista de Nueva Granada, 1623, citada por Roullin, E. R.-Queda dicho no fue el Tolima el res­ponsable de ese siniestro. El historiador colonial sufrió en esto una equi­vocación. Las erupciones del Tolima son ante históricas-V. y V.
(27) Originadas en grietas abiertas, no en el cono, sino en el pedestal pizarroso-V. y V.
(28) F. J. Vergara y Velasco. Notas manuscritas-E. R.
(29)  Tras largo trecho en que la cresta mide mucho menos de 4,000, metros-V. y V.
(30)  Y como su rival situado al E. de la línea divisoria de aguas---, V. y V.
(31)  Vecinos tiene este paso otros muchos usados hoy, como Delicias, Santo Domingo, Moras, que quedan entre al y el Huíla.
(32)  El volcán de Puracé al principiar el siglo tenía forma perfecta de pan de azúcar, se le llamaba páramo, y no anunciaba su condición sino por un cráter era la falda y grandes ruidos (bramidos), que se escuchaban de tiempo en tiempo y eran contestados por el Sotará, cuando, en la prima noche del miércoles 4 de Diciembre de 1549, se verificó un cataclismo que aterró a los habitantes de Popayán; a uno de esos ruidos sucedía fenómeno extraño: el Puracé aparecía lleno de luces y al siguiente día pudo vérsele transformarlo en cono truncado con penacho de humo que por las moches se hacía luminoso a la vez que llovía ceniza, que en la ciudad mortificaba a los transeúntes. La autoridad tomó cartas en el asunto, y al visitar el volcán se le halló con un cráter anchuroso en la copa en vez del que había un el flanco y limpiaban de tiempo era tiempo los indios de Puracé pagados al efecto, cuando el Puracé bramaba, por lo cual las explosiones no eran frecuentes ni causaban daños. Empero, ya a principios de 49, la operación de limpieza se hizo difícil y por último imposible con la apertura de la boca y de las grietas en la falda, a lo cual siguió la catástrofe de 1869, y luego otra que arruinó mucho la ciudad en 1885, y que, como la anterior, también rebajó el cono que así resulta haber perdido como unos 400 metros de altura, íntegros de la zona nevada, de lo cual es buena prueba el notable cambio de la temperatura de la llanura de Cajibío, antes mas húmeda, brumosa y fría. El Puracé, que esta en una zona de breñas llena de enormes grie­tas subterráneas, ocupa un ángulo de la magistral saliente hacia el O, lo mismo que el Santa Isabel al cual se parecía tanto en forma y altu
(33) Con la cual hacen negocio en Popayán, donde se la consume en gran cantidad-V. y V.
(34)   Altitud del Puracé según diversos autores:             Caldas 5,184   Codazzi           4908
            Humboldt         4,703   Reiss y Stubel  4,700
            Boussingault     5,193   Stubel (otra medida)    4,600
            Mosquera        5,000   Vergara           4,800 E. R.
            La cifra de Humboldt es evidentemente errónea porque él mismo marcó a 4,400 metros la antigua boca; debe referirse al nivel inferior de la nieve. Los cálculos de Rolas y Stubel son aproximaciones, como ellos mismo lo indican. El nuestro completa el de Codazzi, considerando sólo la disminución de la faja nevada a causa del ensanche de la boca des­pués de las últimas erupciones-V. y V.
(35) Alfons Stubel, Globus; 1869-E. R.
(36) Ed. André, Amérique equinoxiale, Tour du Monde. 1879; Iivraison 983. E. R -Sin embargo Codazzi vio volatilizarse el azufre en este volcán a la sola temperatura de 87º-V. y V.
(37)  Esa cascada es inferior en altura y caudal a la del río Anambio, también originado en este volcán-V. y V.
(38) El calculo del sabio francés fue generalización del examen de una pequeña cantidad de agua y el venaje del río es bastante variable- V. y V..
(39)   Comptes Rendus, de l' Academie des Sciences, 1874-E, R.
(40) Por lo cual no se crían peces en ese trayecto-V. y V..
(41) En la primera erupción perecían los ganados casi medio asados por el espesor de la capa de cenizas calientes; después porque con el pasto ingerían esas mismas cenizas-V. y V..
(42) El mayor, el Agua-blanca, mide 4,893 metros-V. y V.
(43) No sólo este páramo la forma, que allí también están los de los Papas y Letreros, su altura media es de 3,300 metros y llega é 4,530 su. cúspide mayor-V. y V..
(44)   F. J. Vergara y Velasco, obra citada-E. R.
(45) Considerando la divisoria de aguas, el Sotará (4,345 metros y cráter de 120 de profundidad) no esta al N. de ella sino en su parte E.-V. y V..
(46)   El Sotará dejó de nevar desde 1849 hasta 1860, lo cual no puede explicarse sino por un aumento de temperatura-V. y V..
(47) Aquí no hay sino una vasta aglomeración de breñas que forman una gran mesa, y aun admitida la existencia del tal, la Cordi­llera oriental no arranca de él sino del macizo de Colombia (páramo de las Papas), que dista algunas leguas del Bordoncillo, en cuyo espacio culminan los volcanes de las Animas ó Iscancé (4.242) y Petacas (47,054 metros) .-V. y V..
(48)   Según otros viajeros el Campanero mide 3,512 metros, el Bordoncillo 3,699 y la Cocha esta a 2,749 metros. Además, al E. de esos dos volcanes existen otros tres en las faldas de la Cordillera--V. y V.
(49) Según André, 47,200 metros. E. R.
(50) Entre esos dos nevados se halla el volcán de Cerro Negro ú Oreja (4,470) metros), a veces con nieve.-V. y V.
(51) Junto hay otras lagunas cuyas aguas son negras ó cristalinas V. y V..
(52)  Hermann Karsten, obra citada. E. R.
(53)  Si existen volcanes y formaciones volcánicas en ese trayecto. Volcanes son el Murrucucú, el Cerro León y el Picacho, cuyo cráter esta hoy roto por un enorme portillo-V. y V.
(54)  La mayor parte de las rocas de esta Cordillera son anteriores a la época cretácica, como que es la mas antigua del país. Karsten ve creta en todas partes.

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